ceros. Concíbase si se puede lo que es un número, que por poco espesor que en la escritura se dé á los ceros, tendrá la longitud de algunas varas; y véase si no es muy certero el instinto que nos dice ser imposible una cosa cuya probabilidad es tan pequeña que está representada por un quebrado cuyo numerador es la unidad, y cuyo denominador es un número tan colosal.
[5] Pág. 35.--He creido inútil ventilar en esta obra las muchas cuestiones que se agitan sobre los sentidos, en sus relaciones con los objetos externos, y la generacion de las ideas. Esto me hubiera llevado fuera de mi propósito, y ademas no habria servido de nada para enseñar á hacer buen uso de los mismos sentidos. En otra obra, que tal vez no tarde en dar á luz, me propongo examinar estas cuestiones con la extension que su importancia reclama.
[6] Pág. 47.--Lo que he dicho sobre las consecuencias que instintivamente sacamos de la coexistencia ó sucesion de los fenómenos, está íntimamente enlazado con lo explicado en la _Nota 4_, sobre la imposibilidad de sentido comun. De esto puede sacarse una demostracion incontrastable en favor de la existencia de Dios.
[7] Pág. 56.--Los que crean que la moral cristiana induce fácilmente á error por un exceso de caridad, conocen poco esta moral, y no han reflexionado mucho sobre los dogmas fundamentales de nuestra religion. Uno de ellos es la corrupcion original del hombre, y los estragos que esta corrupcion produce en el entendimiento y en la voluntad. ¿Semejante doctrina es acaso muy á propósito para inspirar demasiada confianza? ¿Los libros sagrados no estan llenos de narraciones en que resaltan la perfidia y la maldad de los hombres? La caridad nos hace amar á nuestros hermanos, pero no nos obliga á reputarlos por buenos, si son malos, no nos prohibe el sospechar de ellos, cuando hay justos motivos, ni nos impide el tener la cautela prudente, que de suyo aconseja el conocer la miseria y la malicia del humano linaje.
[8] Pág. 67.--Para convencerse de que no he exagerado al ponderar el peligro de ser inducidos en error por los narradores, basta considerar que aun con respecto á paises muy conocidos, la historia se está _rehaciendo_ continuamente, y tal vez en este siglo mas que en los anteriores. Todos los dias se estan publicando obras en que se enmiendan errores, verdaderos ó imaginarios; pero lo cierto es que en muchos puntos gravísimos hay una completa discordancia en las opiniones. Esto no debe conducir al escepticismo, pero sí inspirar mucha cautela. La autoridad humana es una condicion indispensable para el individuo y la sociedad: pero es preciso no fiarse demasiado en ella. Para engañarnos basta ó mala fe ó error. Desgraciadamente, estas cosas no son raras.
[9] Pág. 72.--Es muy dudoso si el periodismo causará daño ó provecho á la historia de lo presente; pero no puede negarse que multiplicará el número de los historiadores con la mayor circulacion de documentos. Antes, para proporcionarse algunos de ellos era necesario recurrir á secretarías ó archivos; mas ahora, son pocos los que son tan reservados que ó desde luego, ó á la vuelta de algun tiempo, no caigan en manos de un periódico; y por poco que valgan, pueden contar con infinitas reimpresiones en varias lenguas. Por manera que ahora las colecciones de periódicos son excelentes memorias para escribir la historia. Esto aumenta el número de los hechos en que se pueda fundar el historiador; y de que puede aprovecharse con gran fruto, con tal que no confunda el texto con el comentario.
[10] Pág. 78.--Al leer algun libro de viajes, no debemos buscar el capítulo de paises lejanos, sino de aquellos cuyos pormenores nos sean muy conocidos; esto proporciona el juzgar con acierto de la obra, y á veces no escasa diversion. Entónces se palpa la lijereza con que se escriben ciertos viajes. Una poblacion que tenia yo bien conocida, y cuyos alrededores secos y pedregosos habia recorrido no pocas veces, la he visto en un libro de viajes cercada como por encanto de jardines y arroyos; y á otra en que se habla de las aguas de un rio no lejano, como de un bello sueño que algun dia se pudiera realizar, la he visto tambien en otro libro regalada ya con la ejecucion del hermoso proyecto, ó mejor diré, sin necesidad de él, pues que el cauce del rio estaba junto á sus murallas.
[11] Pág. 89.--He manifestado mucha desconfianza de las obras póstumas, sobre todo si el autor no ha podido darles la última mano, dejándolas á persona de muy segura entereza, y que no haya de hacer mas que publicarlas. Entre los muchos ejemplos que se pudieran citar, en que la falsificacion ha sido probada, ó en que se ha sospechado no sin fuertes indicios, recordaré un hecho gravísimo, cual es lo que está sucediendo en Francia con respecto á una obra muy importante: _Los Pensamientos de Pascal_. En el espacio de dos siglos se han publicado numerosas ediciones de esta obra, y ha sido traducida en diferentes lenguas, y todavía en 1845 estan disputando M. Cousin y M. Faugère sobre pasajes de gran trascendencia. M. Cousin pretendia haber restablecido el verdadero Pascal, haciendo desaparecer las enmiendas introducidas en la obra por la mano de Port-Royal, y ahora M. Faugère ha dado á luz otra edicion, de la cual resulta que solo él ha consultado el escrito autógrafo, y que M. Cousin, el mismo M. Cousin, se habia limitado, por lo general, á las copias. Fiaos de editores.
[12] Pág. 102.--Lo dicho en la _Nota 3_ sobre la diferencia de los talentos deja fuera de duda lo que acabo de asentar en el capítulo XII. Sin embargo para hacer sentir que la escena de los _Sabios resucitados_ no es una ficcion exagerada, citaré un ejemplo que equivale á muchos. ¿Quién hubiera pensado que un escritor tan fecundo, tan brillante, tan lozano y pintoresco como Buffon, no fuese poeta ni capaz de hacer justicia á los poetas mas eminentes? Tratándose de un hombre que solo se hubiese distinguido en las ciencias exactas, esto no fuera extraño; pero en Buffon, en el magnífico pintor de la naturaleza, ¿cómo se concibe esta anomalía? Sin embargo la anomalía existió, y esto basta á manifestar que no solo pueden encontrarse separados dos géneros de talento muy diversos, sino tambien los que al parecer solo se distinguen por un lijero matiz. «Yo he visto, dice Laharpe, al respetable anciano Buffon, afirmar con mucha seguridad que los versos mas hermosos estaban llenos de defectos, y que no alcanzaban ni con mucho á la perfeccion de una buena prosa. No vacilaba en tomar por ejemplo los versos de la _Athalia_ y hacer una minuciosa crítica de los de la primera escena. Todo lo que dijo era propio de un hombre tan extraño á las _primeras nociones de la poesía_, y á los ordinarios procedimientos de la versificacion, que no habria sido posible responderle sin _humillarle_.» Y adviértase que no se habla de un hombre que pensase ménos en la forma del escrito que en el fondo; se habla de Buffon, que pulia con extremada escrupulosidad sus trabajos, y de quien se cuenta que hizo copiar once veces su manuscrito _Epocas de la naturaleza_; y sin embargo este hombre que tanto cuidaba de la belleza, de la cultura, de la armonía, no era capaz de comprender á Racine, y encontraba malos los versos de la _Athalia_.
[13] Pág. 115.--La confusion de ideas acarrea grandes perjuicios á las ciencias: pero el aislamiento de los objetos es causa tambien de mucha gravedad. Uno de los vicios radicales de la escuela enciclopédica fué el considerar al hombre aislado, y prescindir de las relaciones que le ligan con otros seres. El análisis lleva á descomponer, pero es necesario no llevar la descomposicion tan léjos que se olvide la construccion de la máquina á que pertenecen las piezas. Algunos filósofos á fuerza de analizar las sensaciones, se han quedado con las sensaciones solas; lo que en la ciencia ideológica y psicológica, equivale á tomar el pórtico por el edificio.
[14] Pág. 134.--La _duda_ de Descartes fué una especie de revolucion contra la autoridad científica, y por tanto fué llevada por muchos á una exageracion indebida. Sin embargo no es posible desconocer que habia en las escuelas necesidad de un sacudimiento, que las sacase del letargo en que se encontraban. La autoridad de algunos escritores se habia levantado mas alto de lo que convenia; y era menester un ímpetu como el de la filosofía de Descartes para derribar á los ídolos. El respeto debido á los grandes hombres no ha de rayar en culto, ni la consideracion á su dictámen degenerar en ciega sumision. Por ser grandes hombres, no dejan de ser hombres, y de manifestarlo así en los errores, olvidos y defectos de sus obras. _Summi enim sunt, homines tamen_, decia Quintiliano. Y san Agustin confiesa, que la infalibilidad la atribuye á los libros sagrados; pero que en cuanto á las obras de los hombres, por mas alto que rayen en virtud y sabiduría, no por esto son mas obligados á tener por verdadero todo cuanto ellos han dicho ó escrito.
[15] Pág. 142.--Voy á compendiar en pocas palabras lo mas útil que dicen los dialécticos sobre la percepcion, juicio, raciocinio, término, proposicion y argumentacion.
Segun los dialécticos, la percepcion es el conocimiento en la cosa, sin afirmacion ó negacion; el juicio es la afirmacion ó negacion; el raciocinio es el acto del entendimiento de lo que de una cosa inferimos otra.
Pienso en la virtud sin afirmar ó negar nada de ella; tengo una percepcion. Interiormente afirmo que la virtud es loable; formo un juicio. De aquí infiero que para merecer la verdadera alabanza es preciso ser virtuoso; esto es un raciocinio.
El objeto interior de la percepcion, se llama idea.
El término ó vocablo es la expresion de la cosa percibida. La palabra _América_ no expresa la idea del nuevo Continente, sino el mismo Continente. Es cierto que no existiera el término si no existiese la idea, y que esta sirve como de nudo para enlazar el término con la cosa; pero no lo es ménos, que cuando expresamos _América_, entendemos la cosa misma, no la idea. Así decimos la América es un pais hermoso, y es evidente que esto no lo afirmamos de la idea.
Al pensar en los metales, conozco que el ser _metal_ es comun á muchas cosas que por otra parte son diferentes, como la plata, el oro, el plomo etc.; al pensar en los brutos, veo que hay algo en que convienen el camello, el águila, la serpiente, la mariposa, y todos los demas, á saber el _vivir y sentir_, ó el ser animales. Cuando expreso esto que conviene á muchos, diciendo, _metal_, _animal_, _cuerpo_, _hombre justo_, _malo_ etc, el término se denomina _comun_.
El término comun tomado en general es aquel cuyo significado conviene á muchos; pero como puede suceder que convenga á muchos, ó bien tan solo en cuanto se consideran reunidos, ó bien que se aplique á cualquiera de ellos por separado; suele decirse que en el primer caso el término es colectivo, en el segundo distributivo. _Academia_, es un término comun colectivo, porque expresa la _coleccion_ de los académicos; pero no de tal suerte que cada uno de estos pueda llamarse _academia_. _Sabio_ es término comun distributivo, porque se aplica á muchos, de manera que cualquiera individuo que posea la sabiduría, puede llamarse sabio.
Término singular es el que expresa un solo individuo: como Pirineos, mar Negro, Madrid, etc.
Me parece que el término colectivo no deberia contarse como una especie del comun, porque entónces hay el inconveniente de que la division no está bien hecha. Decimos el término es comun ó singular. El comun se divide en colectivo y distributivo. Para que una division sea bien hecha se requiere que de dos miembros opuestos el uno no pertenezca al otro, lo que se verifica si adoptamos la division expresada. En efecto, la palabra _nacion_ es comun, distributivamente, porque conviene á todas las naciones; y colectivamente porque se aplica á una reunion. Francia es comun colectivo porque se aplica á un conjunto de hombres, y singular porque expresa una sola nacion, un verdadero individuo de la especie de las naciones. Luego el término colectivo no debe contarse entre los comunes, como contrapuestos al singular, pues hay nombres colectivos comunes, y los hay singulares.
El término comun se divide en unívoco, equívoco y análogo. Unívoco es el que tiene para muchos un significado idéntico: como hombre, animal, corpóreo. Equívoco es el que lo tiene diferente, como leon, que expresa un animal y un signo celeste. Análogo que lo tiene en parte idéntico y en parte diferente: como sano, que se aplica al alimento que conserva la salud, al medicamento que la restablece, al hombre que la posee; piadoso, que se aplica á la persona, á un libro, á una accion, á una imágen. _Amo_, se dice de los monarcas; así esa fórmula «el rey mi augusto amo» se dice de los que tienen esclavos; se dice de los que tienen dependientes ó criados, se dice del dueño de la habitacion.
De muchos términos se verifica que envuelven una idea general, susceptible de varias modificaciones; y el emplearlos sin hacerla competente distincion, da lugar á confusion de ideas, y estériles disputas. Usamos á cada paso las palabras rey, monarca, soberano; hablamos sobre lo que ellas significan, asentando nuestros respectivos sistemas. Y sin embargo es imposible no desacertar gravísimamente, si en cada cuestion no se fija con exactitud lo que estas palabras expresan. Soberano es el sultan, soberano es el emperador de Rusia, soberano es el rey de Prusia, soberano es el rey de Francia, soberana es la reina de Inglaterra, y no obstante en ninguno de estos casos, la soberanía expresa lo mismo.
La definicion es la explicacion de la cosa. Si explica la esencia se llama esencial; si se contenta con darla á conocer, sin penetrar en su naturaleza, se apellida descriptiva.
Cuando la cosa explicada es la significacion de una palabra, se llama definicion del nombre: _definitio nominis_. Conviene no confundir la definicion del nombre con su etimología: porque siendo esta última la explicacion del orígen de la palabra, acontece muchas veces que el sentido usual es muy diferente del etimológico. La etimología ilustra para conocer el verdadero significado, pero no lo determina. Así, por ejemplo, la palabra obispo, _episcopus_, que atendida su etimología griega significa vigilante, y en su acepcion latina, superintendente, nos indica en cierto modo las atribuciones pastorales; pero dista mucho de determinarlas en su verdadero sentido. Así esta palabra significaba entre los latinos, el magistrado á cuyo cargo corria el cuidado del pan y demas comestibles. Ciceron escribiendo á Atico le dice: «Vuit enim Pompejus me esse quem tota hæc Campania, et maritima ora habent episcopum ad quem delectus et negotii summa referatur.» (Lib. 7. epist.)
Las calidades de una buena definicion, son claridad y exactitud. Será clara, si no puede ménos de entenderla quien no ignore la significacion de las palabras; será exacta, si explica de tal manera la cosa definida, que ni le añada ni le quite.
La mejor regla para asegurarse de la bondad de una definicion, es aplicarla desde luego á las cosas definidas; y observar si las comprende á todas, y á ellas solas.
La division es la distribucion de un todo en sus partes. Segun son estas, toma distintos nombres; llamándose actual cuando existen en realidad, y potencial cuando no son mas que posibles. La actual se subdivide en metafísica, física, é integral. Metafísica, es la que distribuye el todo en partes metafísicas, como el hombre en animal y racional; física, la que lo distribuye en partes físicas, como el hombre en cuerpo y alma; integral, la que lo distribuye en partes que expresan cantidad, como el hombre en cabeza, pies, manos etc. La potencial es la que distribuye un todo en aquellas partes que nosotros le podemos concebir. Así, considerando como un todo la idea abstracta _animal_, podemos dividirle en racional é irracional. Si lo expresado por la division potencial pertenece á la esencia de la cosa, se llama esencial, si no, accidental. Será esencial si divido el animal en racional é irracional; será accidental si le divido por sus colores, ú otras calidades semejantes.
La buena división debe: 1º. agotar el todo; 2º. no atribuirle partes que no tenga; 3º. no incluir una parte en las otras; 4º. proceder con órden, ya sea que este se funde en la naturaleza de las cosas, ó en la generacion ó distribucion de las ideas.
Si afirmo una cosa de otra, formo un juicio; si lo enuncio con palabras, tengo una proposicion. Afirmo interiormente, que la tierra es un esferóide; hé aquí un juicio; digo ó escribo: «la tierra es un esferóide» hé aquí la proposicion.
En todo juicio hay relacion de dos ideas, mas bien de los objetos que ellas representan; lo mismo ha de suceder en la proposicion; el término que expresa aquello de que afirmamos ó negamos, se llama sujeto; lo que afirmamos ó negamos se denomina predicado; y el verbo _ser_, que expreso ó sobrentendido se halla siempre en la proposicion, se apellida union ó cópula, porque representa el enlace de las dos ideas. Así en el ejemplo anterior: la _tierra_ es el sujeto, _esferóide_ el predicado, y _es_ la cópula.
Si hay afirmacion, la proposicion se llama afirmativa, si hay negacion negativa. Pero conviene advertir, que para que una proposicion sea negativa, no basta que la partícula _no_ afecte alguno de sus términos, sino que es preciso que afecte al verbo. «La ley _no_ manda pagar.» «La ley manda _no_ pagar.» La primera es negativa, la segunda afirmativa; el sentido es muy diferente con solo mudar de lugar el _no_.
Las proposiciones se dividen en universales, indefinidas, particulares y singulares, segun que el sujeto es singular, indefinido, particular, ó universal. _Todo cuerpo_ es grave: es proposicion universal, á causa de la palabra _todo_. _El hombre_ es inconstante; la proposicion es indefinida, por no expresarse si lo son todos ó alguno. _Algunos axiomas_ son engañosos; la proposicion es particular porque el sujeto está restringido por el adjunto _alguno_. Gonzalo de Córdoba fué insigne capitan; la proposicion es singular, por serlo el sujeto. Para ser singular la proposicion, no es preciso que el nombre sea propio, basta una palabra cualquiera que lo determine; como si digo: _esta_ moneda es falsa.
Tocante á las proposiciones indefinidas, puede preguntarse si el sujeto se toma en sentido universal ó particular; y á esta cuestion dan orígen dos motivos: 1º. el no estar aquel acompañado de término universal ni particular; 2º. el observarse que el uso les señala á unas un sentido universal y á otras no.
La proposicion indefinida equivale á la universal, en sentido absoluto, si se trata de materias pertenecientes á la esencia de las cosas, ó alguna de sus propiedades que pueda considerarse necesaria; equivale á universal moral, es decir, para la mayor parte de los casos, si versa sobre calidades que así lo demanden; y por fin á particular, si así lo indica la cosa de que se habla. Los cuerpos son pesados: equivale á decir todos los cuerpos son pesados. Los alemanes son meditabundos; no equivale á decir que todos lo sean, sino que este es uno de los caractéres de aquella nacion.
Las proposiciones son simples ó compuestas. Las simples son las que expresan la relacion de un solo predicado á un solo sujeto: como todas las de los ejemplos anteriores. Las compuestas son las que contienen mas de un sujeto ó predicado; y por lo mismo explícita ó implícitamente comprenden mas de una proposicion. Con la clasificacion y los ejemplos, se comprenderá mejor en qué consiste una proposicion compuesta. Los dialécticos suelen distribuirlas en varias clases; indicaré las principales.
Proposicion copulativa es la que expresa el enlace de dos afirmaciones ó negaciones. El oro y la plata son metales. Equivale á estas dos reunidas: el oro es metal, y la plata es metal. El oro es amarillo, y el oro es ductil. Para que estas proposiciones sean verdaderas se necesita que lo sean sus dos partes: porque la afirmacion no se limita á la una sino que se extiende á las dos. A la misma clase pueden reducirse estas negativas: ni la codicia ni la soberbia son virtudes; la templanza no es dañosa ni al alma ni al cuerpo, etc.
Disyuntiva es la proposicion en que entre dos ó mas extremos se afirmó la existencia de uno. Las acciones humanas son ó buenas ó malas. A estas horas se habrá ejecutado el designio ó no se ejecutará nunca. Para la verdad de estas proposiciones, se necesita que no haya medio entre los extremos señalados. Un papel ó es blanco ó es negro: la proposicion es falsa, porque puede ser de otros colores.
Proposicion condicional es la en que se afirma una cosa con condicion. Si el viento sopla el tiempo será frio. Si hiela se echarán á perder los frutos. Para la verdad de estas proposiciones se necesita que en realidad la primera parte traiga consigo la segunda; porque esto es lo que se afirma; mas no que la segunda traiga la primera, porque de esto se prescinde. Así en el último ejemplo se dice que al hielo seguirá la perdicion de los frutos; pero no que si se pierden los frutos haya hielo; porque no se afirma que los frutos no puedan perderse por otras causas.
Poco diré sobre las formas de argumentacion. Los dialécticos las han distribuido en muchas clases, y señalándoles abundantes reglas, todo con mucho ingenio. Ya he indicado lo que pensaba de su utilidad. Para inventar sirven poco ó nada; para exponer mucho; y en general, el acostumbrarse á ellos por algun tiempo, deja en el entendimiento una claridad y precision que no se pierden fácilmente, y se hacen sentir en todos los estudios.
Silogismo es la argumentacion en que se comparan dos términos con un tercero, para inferir la relacion que ellos tienen entre sí. Lo simple es incorruptible, el alma es simple, luego es incorruptible. Los extremos son _alma_ é _incorruptible_, el término medio es _simple_.
Entimema es un silogismo abreviado. El alma es simple, luego es incorruptible.
El dilema es una argumentacion fundada en una proposicion disyuntiva, que por todos los extremos hiere al adversario. O el cristianismo se difundió con milagros ó sin ellos; si con milagros, el cristianismo es verdadero; si sin milagros, el cristianismo es verdadero tambien, pues se difundió con un gran milagro que es el difundirse sin milagros.
[16] Pág. 155.--He recordado con elogio una doctrina de santo Tomas; y no puedo ménos de advertir lo muy útil que considero la lectura de las obras de aquel insigne Doctor, á cuantos deseen entregarse á estudios profundos sobre el espíritu humano. Si bien es verdad que se halla en ellas el estilo de la época, tambien es cierto que mas de una vez se asombra el lector de que en medio de la ignorancia, que todavía era mucha en el siglo XIII, hubiese un hombre que á tan vasta erudicion reuniese un espíritu tan penetrante, tan profundo, tan exacto.
[17] Pág. 165.--La carrera de la enseñanza debiera ser una profesion en que se fijaran definitivamente los que la abrazasen. Desgraciadamente no sucede así, y una tarea de tanta gravedad y trascendencia se desempeña como á la aventura, y solo miéntras se espera otra colocacion mejor. El orígen del mal no está en los profesores; sino en las leyes que no los protegen lo bastante, y no cuidan de brindarles con el aliciente y estímulo, que el hombre necesita en todo. Un solo profesor bueno es capaz en algunos años de producir beneficios inmensos á un pais: él trabaja en una modesta cátedra, sin mas testigo que unos pocos jóvenes; pero estos jóvenes se renuevan con frecuencia, y á la vuelta de algunos años ocupan los destinos mas importantes de la sociedad.
[18] Pág. 171.--Esa inclinacion del hombre á seguir la autoridad de otro hombre, da lugar á elevadas consideraciones sobre la fe, sobre el principio de la autoridad de la Iglesia católica, y sobre el orígen y carácter de las extraviadas sectas que han perturbado y perturban el mundo. Como en otra obra traté extensamente esta materia, me basta referirme á lo que en ella dije. Véase _El Protestantismo comparado con el Catolicismo en sus relaciones con la civilizacion europea_. _Tomo 1º_.
[19] Pág. 203.--Podria escribirse una excelente obra con el título de _moral literaria y artística_. El asunto es tan útil como fecundo. Si esta obra la ejecutase un escritor de crítica segura y delicada y de moral pura, podria ser de gran provecho. El abuso, cada dia mayor, que de las mas bellas dotes del alma se está haciendo para extraviar y corromper, aumentaria la importancia de semejante trabajo. Ojalá que esta indicacion despierte la voluntad de alguno que se sienta con fuerzas para ello.
[20] Pág. 209.--La filosofía de la historia, si bien ha adelantado algo en los últimos tiempos, es sin embargo una ciencia muy atrasada. Probablemente sufrirá modificaciones no ménos profundas que otra ciencia tambien nueva: la economía política. Para los católicos hay en esta clase de estudios el grave inconveniente de que varias de las obras principales que en esta materia se han escrito, han salido de manos de protestantes, ó escépticos; así es que se las encuentra llenas de errores y equivocaciones en lo concerniente á la Iglesia. Verdad es que últimamente en Inglaterra, en Francia y en Alemania, se está rehaciendo la historia en un sentido favorable al catolicismo: pero esta es una mina riquísima de la cual no se ha explotado mas que una pequeña parte. Los tesoros abundan; solo se necesita trabajo.
[21] Pág. 227.--Figúranse algunos que la religiosidad es signo de espíritu apocado y capacidad escasa; y que por el contrario la incredulidad es indicio de talento y grandeza de ánimo. Yo sostengo que con la historia en la mano se puede demostrar que en todos tiempos y paises los hombres mas eminentes han sido religiosos.
FIN DE LAS NOTAS.
ÍNDICE DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN ESTA OBRA.
CAPÍTULO PRIMERO.
CONSIDERACIONES PRELIMINARES.
§ I. En qué consiste el pensar bien. Qué es la verdad. 1 II. Diferentes modos de conocer la verdad. 2 III. Variedad de ingenios. 3 IV. La perfeccion de las profesiones depende de la perfeccion con que se conocen los objetos de ellas. 4 V. A todos interesa el pensar bien. 5 VI. Cómo se debe enseñar á pensar bien. 6 CAPÍTULO II.
LA ATENCION.
§ I. Definicion de la atencion. Su necesidad. 7 II. Ventajas de la atencion é inconvenientes de su falta. 8 III. Cómo debe ser la atencion. Atolondrados y ensimismados. 9 IV. Las interrupciones. 10 CAPÍTULO III.
ELECCION DE CARRERA.
§ I. Vago significado de la palabra Talento. 11 II. Instinto que nos indica la carrera que mejor se nos adapta. 12 III. Experimento para discernir el talento peculiar de cada niño. 13 CAPÍTULO IV.
CUESTIONES DE POSIBILIDAD.
§ I. Una clasificacion de los actos de nuestro entendimiento, y de las cuestiones que se le pueden ofrecer. 14 II. Ideas de posibilidad é imposibilidad. Sus clasificaciones. 15 III. En qué consiste la imposibilidad metafísica ó absoluta. 16 IV. La imposibilidad absoluta y la omnipotencia divina. 17 V. La imposibilidad absoluta, y los dogmas. _Id._ VI. Idea de la imposibilidad física ó natural. 18 VII. Modo de juzgar de la imposibilidad natural. 19 VIII. Se deshace una dificultad sobre los milagros de Jesucristo. 20 IX. La imposibilidad moral ú ordinaria. 22 X. Imposibilidad de sentido comun impropiamente contenida en la imposibilidad moral. 24 CAPÍTULO V.
CUESTIONES DE EXISTENCIA. CONOCIMIENTO ADQUIRIDO POR EL TESTIMONIO INMEDIATO DE LOS SENTIDOS.
§ I. Necesidad del testimonio de los sentidos, y los diferentes modos con que nos proporcionan el conocimiento de las cosas. 26 II. Errores en que incurrimos por ocasion de los sentidos. Su remedio. Ejemplos. 27 III. Necesidad de emplear en algunos casos mas de un sentido, para la debida comparacion. 29 IV. Los sanos de cuerpo y enfermos de espíritu. 31 V. Sensaciones reales, pero sin objeto externo. Explicacion de este fenómeno. 33 VI. Maniáticos y ensimismados. 34 CAPÍTULO VI.
CONOCIMIENTO DE LA EXISTENCIA DE LAS COSAS ADQUIRIDO MEDIATAMENTE POR LOS SENTIDOS.
§ I. Transicion de lo sentido á lo no sentido. 35 II. Coexistencia y sucesion. 37 III. Dos reglas sobre la coexistencia y la sucesion. 39 IV. Observaciones sobre la relacion de casualidad. Una regla de los dialécticos. 42 V. Un ejemplo. 45 VI. Reflexiones sobre el ejemplo anterior. 46 VII. La razon de un acto que parece instintivo. _Id._ CAPÍTULO VII.
LA LÓGICA ACORDE CON LA CARIDAD.
§ I. Sabiduria de la ley que prohibe los juicios temerarios. 47 II. Exámen de la máxima «piensa mal y no errarás.» 48 III. Algunas reglas para juzgar de la conducta de los hombres. 49 CAPÍTULO VIII.
DE LA AUTORIDAD HUMANA EN GENERAL.
§ I. Dos condiciones necesarias para que sea valedero un testimonio. 56 II. Exámen y aplicaciones de la primera condicion. 57 III. Exámen y aplicaciones de la segunda condicion. 61 IV. Una observacion sobre el interes en engañar. 64 V. Dificultades para alcanzar la verdad, en mediando mucha distancia de lugar ó tiempo. 66 CAPÍTULO IX.
LOS PERIÓDICOS.
II. Los periodicos no lo dicen todo sobre las personas. 68 III. Los periódicos no lo dicen todo sobre las cosas. 71 CAPÍTULO X.
RELACIONES DE VIAJES.
§ I. Dos partes muy diferentes en las relaciones de viajes. 72 II. Origen y formacion de algunas relaciones de viajes. 73 III. Modo de estudiar un país. 77 CAPÍTULO XI.
HISTORIA.
§ I. Medio para ahorrar tiempo, ayudar la memoria, y evitar errores, en los estudios históricos. 78 II. Distincion entre el fondo del hecho y sus circunstancias. Aplicaciones. 79 III. Algunas reglas para el estudio de la historia. 82 CAPÍTULO XII.
CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL MODO DE CONOCER LA NATURALEZA, PROPIEDADES Y RELACIONES DE LOS SERES.
§ I. Una clasificacion de las ciencias. 90 II. Prudencia científica y observaciones para alcanzarla. 91 III. Los sabios resucitados. 97 CAPÍTULO XIII.
LA BUENA PERCEPCION.
§ I. La idea. 103 II. Regla para percibir bien. 105 III. Escollo del análisis. 110