SigPhi · Jaime Balmes

Escritos políticos de Jaime Balmes: colección completa

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\.:\ <'<pcricn('¡;i y la historia están de acuerdo en cnseiiarnos me los nuevos tri- ' bolos son con harta freetencta origen de motines y trastornos; qruitás no se encneB- tra otro motivo que los naya causado en ma- yor número. De esta clase de resistencia no se eximeii las inonan|vlas mas absolutas; el aumento de un derecho de puertas ú otro frravámen semejante, os tnn á propósito pa- ra provocar un motin ahora como en tiempo «Pero ¿qué se pmlin hncnr on mi posi- ción? dirá el señor ministro de Maciorida; ¿el déficit existe? ¿si ó no? ¿las contribucio- nes ordinarias bastan á llenarle? ¿sf ó no? Y si de todos modos era preciso hacer »in es- fuerzo, si no se podia conaüntir que las mas ^flves T perentorias aieilciones quedasen desatenoidas, ¿kabré orocedido tan mal en hacer este ensayo, en arrostrar esta odiosi- dad? ¿Dónde están \oi otros sistemas para ' f tliWMiiaf at fok/t Si MaatIjroe no bastaba, ¿dónde está el miovaqae pudiera plantear- se sin muchísimos inconvenientes? l o (pi(^ en el londo hay aqoi, es que el aumento dnele; se elana contra hi Ibma, pero la cpieja es contra el aumento mismo; haced el reparto como queráis; si aliviáis á los unos, cargareis á los otros; la gritería será la misma que ahora; podMI ser menos inten- sa en unos puntos, ppro en cambio lo será mas en otros; este ruido atronador no se puede evitar sino renunciando al aumento, y rsii> anmentoes necesario si nosoifolemn dejar desatendidos las obliííorinncs mns sa- gradas.» Este len^aje que el ministro em- idéiría sin Ma si tnviera croe defenderse, y «pie empleará qaixás cnanoo se venlíte la fondo de verdad, que si no escusa eootple- lamente al scfior.Mon, le deja por lo nwnos en el mismo lugar que a «na antecesores de alguM atit ¿^aüPpmKMh biUido algn no tpio hnya podido arreíxTar la Hacienda., que haya iineindo los fiaslos con los inere- so»1 Lo que lian hecho todos ha sido llenar el déficit *4aaSwiaiado recursos de ^ariio (»>[>#TÍ{'s, y por i-oiisiuMiifMifp tli>minuye«áa luii de sus sucesores: cu tai caso, la peor situación es siempre del que viene después, porqne cawao daijltuue sus antecesores han consumido: mala es la posirinn dol mi- nistro actual, pero será peor todavía la del que le haya de suceder. Cuando caiga el se- Aorifon se hablará de nuevos planes é de reforma <!<• los anti<;uos: también vpjtnndí'- rara la uucesidad de nivelar ios gastiKS los ingresos; pero si no radicaíes, sí el sistema tiibotariOi za con un profundo cambio político, los mas halagUefios proyectos no remediarán nada. Así se puede pronoslicnr sk lailwr de eqni> vocarse. iis» £1 mal estado de nuestra hacienda dima- na de tres causas capitales: 1.* la ruina dei sistema antiguo, latimamwle oniaiado een el diezmo, y con olms rentas que el Estado percibía de la Iglesia, i.* La necesidad de mantener un ejército escesivamenle nome» roso. 3.* La nraM^icacion de en^adaft Estas son las causas principales; las demás son muy secundarías, y todas ligadas bus ó menos eonralgmia de las primeras. £1 né€ nistro de Haciend* qne M ■tiendn'tl ortgdtff del mal, no hará mas que aaravarler'en materiade hacienda lospahativossoo fatatoBí 9ñ resollado es la bancaratot'*- >^ - r^tm^»* La abolición del diezmo b» priradé ai«n* rio de una renta cuantiosa, y ha dejado eo descubierto muchas y graves alencaanoi. Los despejados se quejan, y tos fcaonoléif ya no recuerdan el recalo! Tal dueAo dt pingües posesiones a quien la provideofit del Sr. Mendizabat alivié de nna pesada car- ga que gravitaba sobro«sw ÜftSM, «hora wt lamentará del aumento de la contrihunoB territoríal, lo mismo que otro que haya per* dido sus rentas procedentes del diezmo. Es- te es el inconveniente do medidas éiosit clase; se hacen descontentos y hay pocos agradccidoe. Como quieta, en vez de on in- greso tiene el gobierno nn gasto, qoe amala actual penuria, aparte los ('mbar.i/u> «jue se^.scitan al gobierno \wr dejar desatendida una oblig:acion tan sagrada.

La venia de los bienes del clero ha pro- i ducido otro efecto semejante: las crecidas i cantidades que con diversos títulos percibía el erario, han (altado también; y en vez de ellas esta el presupuesto del clero. Por ma- i ñera, oue címiiuido muy moderadamente, tiene el erario en gastos lo que antes tenia, en renta, cantidad que ni un presupuesto como el de España, trastorna profundamen- te el sistema de hacienda. Este es un hecho grave, gravísimo, en que es necesario lijar | la atención, cuando se quieren conocer las verdaderas causas de las diiicultadcs con que se lucha. Las funestas consecuencias de una medida tan desatentada se previeron, se pronosticaron; los resultados han venido á demostrar de qué parte estaban la razón y la prudencia.

La necesidad de sostener un ejército es- cesivamente numeroso es otro de los esco- llos en que se han estrellado y se estrellarán ' en adelante todos los sistemas de hacienda. Mientras el presupuesto de la guerra no se I disminuya considerablemente, muyconside- ' rablemente, no habrá medio de' atajar el déGcit. Los recursos de un pais como la Es- paña, no consienten un presupuesto seme- jante; cuando no hubiese otra causa que trabajase nuestra hacienda, esta bastarla para imposibilitar un arreglo.

El aumento de empleados contribuye tam- bién poderosamente a absorber los pocos re- cursos de nuestro desventurado pais. No ig- noramos que eran necesarias reformas en distintos ramos de administración; poro de aquí á multiplicar indetinidamente las otici- nas como se está haciendo desde la muerte del rey, hay una distancia muy grande. Una provincia podia no estar muy bien adminis- trada con su capitán general, su audiencia y su intendente; pero ¿lo está mucho mejor; ahora con su mismo capitán general, con sus ' comandantes generales de las varias provin- cias en que se ha dividido, con su multipli- cación de tribunales y de intendentes, con sus gcfes políticos, sus diputaciones provin-! ciales, y sus consejos de provincia? Vn bom-, bre de buen sentido no alcanza cómo se I atreven algunos á hablar de mejoras en la ¡ administración, cuando se recuerda lo que j hacia un reducido numero de empleados, y se compara con lo que hacen ahora. Tornad ' una antigua provincia cualquiera, el prin- v cipado de Cataluña |)or ejemplo, contad los ^ cni|)lcados (jue tiene ahora con sus cuatro capitales, Barcelona, Gerona, Tarragona y Lérida; sumad los sueldos de antes y com- paradlos con los de ahora; examínese el pro- vecho que sacaban los pueblos, y compárese con el que sacan ahora, y dígase de buena fé si se ha ganado en el cambio, si no ha sido el mayor de los desatinos el innovar tan repentinamente, sin preparar nada, sin prever nada, acunuilandu los inconvenientes del sistema antiguo con los del nuevo, y no alcanzando los provechos de uno ni de otro. Las antiguas provincias de Francia están di- vididas en departamentos, y ha sido nece- sario subdividir también las de España; en Francia hay prefectos, ha sido necesario te- ner gefes políticos; como hay en Francia un consejo real que ha sido indis{>ensabl(> introducir en España con escasas modili- caciones.

i'ero bien, se nos dirá, estas cosas esta» hechas, no se trata de vanos lamentos, sino de remedios; diremos pues los remedios, e.s- ^ tando seguros de que no se han de adoptar. / La abolición del diezmo ha dejado en des- l cubierto una gravísima atención (pie pesa ' sobre el Tesoro; la venta de los bienes del clero ha producido el mismo efecto; (piítesc. al erario esta carga con los medios si- guientes}<> «' i Devuélvanse á cada iglesia sus bie- « nes no vendidos; que asi se hará lo que es ■ justo, se ahorraran gastos de administración. V se obviará todo peligro de dilapidaciones, hágase lo mismo devolviendo á cada con- vento de monjas los bienes que son suyos.

a." Suspéndase la venta de los bienes - del clero regular; entréguese su administra- ción á manos eclesiásticas, y destínense sus productos en renta á cubrir las pensiones de. los exclaustrados, monjas, y demás cargas eclesiásticas que resulten pesando.sobre el Tes(»ro, y a cuya satisfacción estuvieron des- tinados dichos bienes.

3. " Lo quefalte para cubrir el uresupues- to del culto y clero, sáquese de las nusmas tierras sujetas antes á diezmo, prescribiendo por regla general el pago en frutos, y per- mitiéndole en metálico en las localidades que asi lo pretieran, salvas las equitativas con- diciones que para el buen orden se esta- blezcan.

4. <* Grávense con un fuerte canon las tMMtS ciul Clero yt vendidas, y (|ue iiayan •ido adijuiridas á muy Ixijo precio, Ciipitali- - lando la diliirencia del valor SAlisít^Uu ai va- lor justo. Este producto, ornado w» foeaa m- oaaario para cubrir el presupuesto del culto y cloro, m (iejaria de eDcootcar ^poecos dao- iyle colocarse ea ei erario.

5.* Piernitaae redinir lai cargas asi de la tierras sujetas i coolribneioa en frulos, ) eomo de las que sufran el cñnon, estable- ■ciendo reglas generales jpara la caoitaliza- «iaB, salvas las iBodificaeiones que la divor- sidad de circunstancias pudiera reclamar. Con este sistema se ioj^ra lo siguiente: 1.** Se borra del presupuesto geocral la «antidad de 459 millaMS deslioadi al caito y clero.

2 Se asegura al clero una subsistencia indcpcodieote., . 3.« So allana el camino pata un arreglo con Roma, pues se cumple una de las toii- dicioues principales del convenio; siendo bien seguro qve Roma aoloriiafia oa lo que tese necoaario fom realiiar las medidas indicada».

. i«.4.'*i Si con esto se obtiene la bula para .ftlílicar la venta, con» se osprosaba en di- cho, convenio, se aumentan de golpe los valores de todas las fincas vendidas, que ahora eslau depreciadas por razón de la inoertídmnbre, y por tanto crece la laateria imponible y con ella los recursos del erario.

Wo es tan fácil señalar el medio para dis- minuir el ejercito: como quiera, diremos fcancaswnlo nuestra opinión. Estamos ínti- mamente convencidos de (jiie ni el íiobierno actual, ni ninguno que le suceda, será capaz do hacer esta disminución, mieutras contí- «kO'la Bspaña bíijo las condiciones presen- tes. La esjíeriencia lo dirá. Un gobierno que tiene contra si dos partidos numerosos, iia isenester apoyarse on el ojéreilo, y un ejér- cito pequeño no le hasta. No culpéis ni á Es- partero, ni á Narvae?,; colocad á cualquiera en su lugar y bará lo mismo ^ue ellos. £1 instinto de la propia coosepvacioa trioaliid^ las otras consideraciones; naiÜe so resuelve é morir por miras de economía.

Cuál sea en nuestro concepto el modo de rohusteoer el poder, lo heoMis dicho nul vo- ces, y bemos desenvuelto estensameato las razones en que nos fundamos, asi comoel sis- tema |Jolilico que considcramus coQvemcnte. No hay necesidad de repetirlo; y soloaaKvia^ ■ohaoorohaorvar^ cada din fua pastes uiM coalirmacion de «Misas prei Se iu)s ha llamado ilusos: seátnoslo en boen hora; pero lo cierto es que nuestras iltt- sisaes se lealizaa do ana manera cruel. He- SMS dieho ooe oaa lasoaariÍMnaaa«aalBala no se consofidaria un gobierno; si se eraso- lida o uo, díganlo Jos sucesos que calaoM» ¿ Y qué se debería hacer para destruir U tercera causa, el aumento de empleador? Por de pronto m nombrar otros; y en se- guida hacer caaihiae proTaadai ea la orga- nización actual. Hemos dicbo pro/imdof, y la palalira no se nos ba escapado; la hemos escrito con plena delilicracion. lüttesiste- BM fiiacés qao 80 nos ha importada siaaMS motivo (]ue M fnirilo de imitar, no croaai^ que pueda subsistir en España. Á ¿Restableceríais, se nos dirá, la adoúais» traoioa en el pie cu que se hallaba á la muerte do Femando? No, pon» riamos.

4.* Si el Maislerio doh puede servir pam algo SMs de lo ^htaar- \ ido hasta ahora; y ai ealo fuese ¡aipsaUs lo suuriminamos.

9.' Si la división de los |Moviaeiss os acomodada á las necesidades de los pueblos, tal como abora existe; v en el caso contra- no uo la suprimiríamos, pero lu modiUcu- riamos oonsiderablemeato.

3." Si las gefaluras políticas son suscep- tibles de reformar, y sobre lodo de disnu- uuciou en su número, y eu coasecuencia las reformaríamos y reducinasMia.

4." Lo misaM haMUDOi «oa las ialMr dencias.

j." No dejaríamos subsistir á ua míiia tiempo diputaciones y.consejos provioclaloi.

G. Daríamos una ojeada escudrtAadora á todos los ramos, y ••" "'rn'Y|Í||ka|||ih garidades de nuesUbs regoaoiaSVvai aaeer ungan caso de axiomas, donde viÑi- ramos una oficina sobrante, la suprimÍM;- mos sin piedad, atacaríamos las obras adiai- nislrativas de la lavohicioa esa la misaM •audacia que la revolución ba atacado las obras de los siglos. Y á quien esto hiciera l« bendecirían los pueblos, porque los pueblu!» coa su buea seatido, y sobre todo coa sas sufrimientos, tienen muy bien foroiada su opinión sobre este impuesto que se baape- Uidado reformas administrativas, y qmm lealídad es una sísM m < IOS de leo desvooturados^ Dlgitized by Google coa disQiiniieion de ^^astus. nocon Mineftlo de cofiüiitMwatties» fisle ^ «1 vet(iidero úi- tema., ' - te Espafta no sakká ntlesUr con vanos paliativos; ha inenesler remedios he- roicos. Nosolros desearíamos que c^los re- nedios los aplicase un gobierno, porque teineawB qob si no lo liuc« m gtltínm lo hará In fuerza misma de las cosas. Hay en todas eila&mMittto de qoe ao se pasa; hay im-mItmiMmI éMuto Im piwUoa pueden Mfnr mas* Se pagará nuis y mas a medida ffiie se vayan aumentando los tribuios; pe- ra al lia los contribuyeates dirau basta; se dejarán- ¿oaetoididBS f ravMiiuis oMi^aoio- oesv pero al lin los inli'iTsados cliiiin hasta; so multiplicarán las oticinas di' eiiipiciuios.

de fiel observancia de las leyes, de ónien, de lihertíul y otros testos comunes, con cu- ya cotnhiuuctoii iiau compuesto lautos y aM UH ETEGTO SXN CAUSA.

. Bie»4|uiaiéi9iUos no aíltgjr de contiauo a jMeslNH ledirtB com. la pintMa áñ los nwtles de nuestra patria, y la dilicultad de su no cambien de rumbo loa kf iM9 disfraoes el* déficit sieinpre creciente, ])ero a! lin vendrá la honca- rola a decir husla; y entonces sera necesa- rio un catiihio ptt>futKÍo; entonces este cam- l黫e*heié -por si mienio, quera Dioeifae sin niiev;is rniastrores n^medio mientras no caminen de pei-o ul lio ios udministrados dirán 0<tslu: se i¡ huiubres que itoa gobiernan; bieu desean^T " ' " " ' ^ ' ' mos apariaraoi aígoea fes de^ lecieBO de te polilica del nin'neuto, y ocuparnos de otras materias menos ingratas; pero cuando los UKis deplorables aconlecintientos se sucedtju eoD léela rapidez, cuando en pos del corr^ (fue anuncia la termiuacion de una crisis, se lüslracmn. con í;i! o cii;íI nioditicacioD sistema tributario, hemos de preveaii' las eeleníÉüriee qm-eos •anieiiauii, oe -oem- preode la situación de España. La revola- cion ha íjMoriflo echar la España en un cri- sol y fundirla, ouat lo hiciera coa la Francia la eenveeoion; peie oemeeo bel»» Iweioete fuego, la pieza ha salido mal y no se!a pue- de dejar (ai como esta..Son necesarios cam- bios p rotundos; sin ellos no se obleudra nada.

solo miwrteri» ha habido que los aco- metiera ejecotanílo el primero y mas dihcil, Jee lue eK desarme d« ia milicia nacional; eagraciadamenle este ministerio no disfru- lÉM del prestigio que se Deeeeite pera Ue- Wú cabo tan arduas empresas. (',nmo quie- ür, lo que se luso entonces, y los buenos neoUadi» 4ue ka pMMbicido eawe leeeíim ■era€»edeleBte. No cneeies que nadie lo rntr-^ Tvor ribor;<: pero si e<o" rumos que an- dando el tiempo ^ bara, poique a ello lleva le>f«evce de ke-eeaes. Batra Mete, et pre- ciso que nes reeigaeroos á ver emplear ios paüat«vos, á oir l;tr^as disertaciones sobre e¿«iW>Bwdia de uucsu os males. en las ({ue se dei deearnUo del sistema ■de-fefenna de Quien asi oo lo vea eilá ciego; quien se | puede pronosticar que viene otro portador haga ilusioB de que cea iiae nuete ley H de uaa crisis nueva, uo es posible apartar Beeandaría sobre tal 6 cual punte de iidmi- I los ojos de la política, ao es posible no ba- 'li'l hinr fif política. Ouien asirte á una lucha ' encarnizada, natural es que uo hable de p4re 006a qoe de loe-eaaiee y víeíBitadea die la misma.

La intermin;i(>!e serie de insurrecciones de que es ieatto tu i^spaña, ofrece un fené- mene aeeial y político digaedé efaservaeíes, y al cual ee aeeesano reeoaeoar oaoiis ^ cu!iare«.

Hay entre nosotros partidos; ^ro ¿donde ae loe hay? EelMd «aa ajeada per la Euro- pa y la América, y los veréis en todos los paiscs civilizados; y esto no obstante, nn hay insurrecciones sino en España y en nuestras antiguas colonias...La siinplf existencia del gobierno repre- sentativo tampoco baste á esphear la^.cañen de las iesarreecioaee; estefonaade gobier- no existe en F^aeia, en Inglaterra, en Uo^ landa, en Bélgica y en varios [inises de Ale- mania; y sin embargo no bay. las insarreft- cioaes qne -ea EepeAav La existencia pues de los partidos, ni la del gobierno representativo, considerados por si solas, nada mm» dicen pura «aplicar ia eMia; y á lai eeaidMMMNa, permanecen^ perqué esta < 70 Digrtized by Google «téclo cttya causa buscamos.

El partido que de algún tiempo acá pn>~ miiefe Ins insurrecciones es elretolwioi rk); y sin eml)arf?o fsH» partido no es ni con mucho tan numeroso t^omo en otras partes. ¿Quién puede dvdar que en Fnncía, y has- ta en Alemania é Inglaterra, es roas crecido quo en Esparta c! número de los que desean mudanzas radicales en política, en religioa 1 (lia tres ^ttfrariortf»s (íc rpvf^s; no es pro- liable (jue eacajHic ui d f^iaatisiBO trastoroao dor, li la moImíou, m la audacia, donde se encuenina ¡ieaimii c^míní de ííimIim una muerte segura para n^esinaV al monar- ca 4}ue creen ab&lai;uití a ia tijecuoioa de &us plaiee.

Los revolucionarios de España no seaveft» lajau a sus compaficros ni cíe Franria ni fie olroi» países: eu todas paruss los liay capay en lodor «manió cottcienie i la orgaaíiaeíoB I cea de sublevarae y de oenar lee atareare social?

Las ideas comunistas, tan difundidas en otros países, son completamenle desionoci- alaren Supafta; y los republicanos que cuen- tan en Francia con un partido respelabíe, no significan nada entre nosotros, si es que .existen algunos. Todo lo ^ue es y todo lo que rale el partido reTolucioaarío, lo saca prlncip^lmpnte de la polilica, pues afortu- nadamente no ha llegado al corazón de nnestnr sociedad esa gaogreia de imaeraUdad é irreligiea que en otras partes circulan h muía voluntad de los eapieaoos, escophasta las clames mas ínfimas por c] condtirtn dos como son a proptísito, sinceramente adic de libros pestilentes, ai las masas populares ú tos ai ¿oUcruo c lUenUiicados con el para d «i BsfWflB están aajelaa é tas proAnMoaa^ caso de uaa fortiiM advena; ni la epiaien sas de malestar que aquejan una baeaa pap> nacional, visihleiueute enemiga de trastor- nos: ¿cual.sera [jues la verdadera causa?

de su ofído: si pues l<is Es|>aña lo hacen y los demás no, seiiaiesquc existen rn Kspafia causas particulares <(ue produceu iu excep- ción. Estas cawaa na son ni la laeMr edad delaUcina, pues cpip!a Reiua es mavor desdo 4843; ni el espmlu turbuiealo dé los cuerpos colegisladores, que se distiu^ueu por su flexibilidad y aMModumbre; ai al espíritu del!*jt«n i!o, fpie anlcs bien sobre- sale por su espíritu de subordtaacéon y leal- tad y au aversión á los rev«)|«cieaarios.; ni te de las d«^ países mas cultos.

La resolución y energía del gobierno para MMier el diden, en aingnna naeioii ha po< dido ser mayor que en España desde 1843. No ha habido cnnlemporizacion con ningu- na clase de m>urreccioQes: Idos de iiaber eneonmdo en el camino de m ranwltas, primero in InlLf nria y luego provecho, como sacedla en otras épocas, los desgraciados que se han arrojado por el peligroso sendero mIhiq haUado mas que la emigración ó la muerte. Kn este punto el írnbicmo está li- bre de todo cargo de connivencia: ha dicbo oue se proponía ceuienrar el érden; y ha ÍmIo pruebas rapetidss de la eiaeeridad de sus nn!nhrn« ¿Sera que los revolucionarios de España l| i>c bailase en el estado que prntaii k>s sean de eini easü ^ loa de otros paiseaf D aoNgos de la síUiaeion; pffttcindMnos por ¿Será que sean mas irreconciliables con el ' un momento de los hechos que eaUn á nnes- orden. ron las vias lci?ales? ¿Sera (|ue estén tía vista, y colo(pi»*monos en cuanto nos poseidos de un fanatismo Irastornador mas ¡! sea posible en ei lugar de quien oo saipine' vielenlot ¿Seré <|ae sesn mm resueltos y il nada de España, y se viese oyigsda audaces? Pero los rrvnhirionnrins de Fran- I jetiirar sobre el estado del pais y la mareha cta, pnr ejemplo, no han estado faltos de j del gobierno. Procuraremos no aderar el estas cualidades, y ni es probable que las | lenguaje de los i]ue en dicho supuesto de- berían suministrarlos datos; les haresMl hahi.nr del inismo modo que ellos hablan lo- dos ios diasi y la diferencia entre ios ¿Será que en Espaaa falle el unaciiHO que nada sucede sin laMB onIieMnitef Curioso fuera oir la respuesta que daría quien jamás hubiese oído hablar de España, y a ^uieu los partidarios da ¡a situación le «fiMCteiea k>s datos para que adivinase la que está sucediendo St tuviese cooocimieoto de las leyes a que están sujetas las socie- dades,, y se le preguntase (¡uó es lo^ue acontece entre nosotros, es cmtIo ifsedMÍa directamente lo contrarío de lo que estamos viendo, dado caso de recibir sus noiieias de las espiessdas fnentes. SnsayanUe ht rsM» lucion de dicho problema, hnsqiieaMa é priori lo que debiera sircfder si Ih España pocos afio^ volcaron en breves horas un tre- na da catorce siglos «y Digrtized by Google lados que da la teoría y!os que estamos es- perimeotando de un modo tan cruel, dos combicira a una de las consecuencias si- gttientes: é!• ffatw ea Mn, émútneñ apttcacion para España las leves ri^en todas las sociedades del mun<ío.

Hé aquí cómo iiablarian los encargados it informar.

migos, de disidentes.»

Aqui naUiralmenie debía pregunlar.el en- eargM» da naóhrer el prablenia. «Pero ti lado de este trono, ¿quién hay? ¿Cuales j son los hombres que conducen la máquina política? ¿Cual el partido que predomina,^ que dirige los negoeios? Powyie Juee sabeie Es la España un país monárquico, don- ' que los mejores instrumentos se convierten da ae iian introducido las ideas de libertad, Meiaeae lietiNade es tee demás países ii|idoi per geMerno represeetativo. Para aausfacerai espíritu monárquico hay un tro en daño, si los manejan obreros maios, • inespertos ó ignonales.» «A propósito de iMNiihrM y de partidM^ nhora diremos lo mejor. Hay en España un na acatado por todos los esMñoles; para li partido que reúne en su seno en grado ciUH «MMmt el espMli de Kberlad hey um iieirte ltinlilÍ9Hi0ie, le virtady lateam Constitución que la garantiza. Este troné I Bl éligwtll lab primeras capacidades de 1% foe un dia disputado, pero ahora ya no lo es; en otro tiempo eran bastante numerootra rama, mas en la actualidad hav mochos convertidos; y entre los obstinados reina vaa anarquía de ideas y sentimientos que nación en diplomacia, polilica, n)ilicia, ad- ministración, hacienda, ciencias, Itleralu- re, liellBBime; éeéÜMnepperteleehiü» bres mes distinguidos por su honradez, por su desprendimiento, por su religiosidad; y para colmo de dicha, contiene también poco una división pNraeda, una diseoiwe | meeoa que toda le riqMie del país, en pro** irremediiiblp. t'ltimamente, el primer vás- piedad, industria y comercio. Conocedor de ti^ de la familia vencida y proscrita ha I sí mismo, y no podiendo resistir a la evilifestado sos pretessíones á la mano de la jéven Reina: pero sus palabras hen sidO objeto de desprecio para el pnis; y c| mas 6ivorable sentimiento que han podido esci- tar ee la eeaipawaa. ta naeion en su in- mensa mayoHa rechaza como funesto seme- ianle enlace, y todos los hombres juiciosos » repulan abeúrdo. Tal es el estado de la eMAími díaáaiica. Teeaale é la poKtiea. tas cosas sf hallan también en una situación muy salisfacioria. La Constitución de 1845 es la quinta esencia de lo que había de me- >or en las de 4849, 4837 y el Eslatato Real. No adolece de ningnna de las imperfeccio- na de estos códigos, y brilla con las per- feeeienes dé todos ellos* Preparada iwr los BH» aventajados publielrtaB del partido par- lamentario, discutida con toda solemniaad, iletrado su sentido por los mas sábios po- Meos, realzada por los mas nombrados ora* daies, meditada v nadarada largamente sn sanción, ha debido prosenlarsc á los ojos del pais rodeada de todo el prestigio á que lle- gar puede «M CoaalitaeMNi «aera, viendo ea ella los péeblos el ténaiao enaplida y perfecto de las revoluciones políticas, el pac- to de alianza entre los subditos y el trono, la BTMa de legaNdad para todae lea debato, el punto de reunión de todos k» hombres MMdoa, de recoooMiBeiaD entre h» dencia de los hechos, se llama á si pnpioel partido de la inteligencia y da la liqpaai.é pesar de su modestia escesiva; y en cuanto a moralidad v religioa, se afentiya á todos los demás; ekes el#MO ^ mUtmpf» azarosos ha defendido la reli^paa y la mond ultrajadas, y el único también que en las circunstancias actuales ba enconlrádo el es- ireebatseadero que pueden salvar laieligiet y la moral en los peligros que corren por la maldad de los unos y la ÍBi|inideAcaa da iaa otros.»

«¿ Perael elero y les hiailiiai ^ la religión, replicará oí desconocido, con el partido que estáis dccnbiendo?»

«Toaos con muy raru.s cscepciones; c to bey de ilustrado, de roorail, da inlencion recta, de espíritu verdaderamente religio- so, todo esta con el partido; y las declama- ciones y estravios de unos pocos son objeto de. doloV y de indignación para la inmensa mayoria Fste partido es el que domina; este partidp tiene á su favor laníos elementos co< mo-ea acabaMa de la— atar. Al lada 4» ana fteaa,/^ conforme ák» senos prin- cipios parlamentarios reina y no gobierna, (tí»one este partido de toda 1^ fueras, de lada la apandad, éa lado el preeligió del tfOM; doato de las Cortes, bice las le^ Sopor empleados fieles, penefrados de su I bien ptieilc <'sf ir - uro de su duración; mismo espíritu, imbuidos en sus máximas, ji bien di^^no es que dei>caní>ea en el ios pue- iBimados por un mismo celo, dirigidos por | blos con plena coalianza. Hé aoui cóm» idénticas intencioiies, realiza sus planes de i dria acabar tle una v<m oob loÉM bs daé» Cuica, de adinini^lr i' de hacienda, por iagtromentos mas adecuados que él pro- IMWft»' ^S09gM« entrt I» mejor de ms fr- ías. Con estos datos resolved el problema, decidnos cuál es la situación de Kspaña.»

Lomo el recién venido es hombre descon- füe y circunspecto por denMer 4edBvlá no se atreve á resolver, y exige nuevos datos. «Me haheis dicho que está con el tyartido do- intiKuUe l(j mas selecto de la milicia, lo que fÉeie^«%Rific4ir qu#eelmi algunos |i;eÉétM de venerables ranas, de acreditados rono- ciniienlos, de l;¡r:''N servicias, de probada lealtad; pero el ejército en lo que tieue de ñas vivo,- wuift energiee, mae4iéÉfMle(<sée qué parte se h<'' «"H^No solo están a disposic ion del parli- jjli' deminante los ancianos generales, sino '^iMMen > muy |MrlieiikiniMiile<)w jóvenes irray entendidos, muy activo*;; ir^neralcs de toda coniianza ealan a la cabeza de todas las mÉm, ti AntlB deiedae hw^tteeíAs; los igefes sabtkaniM han sido escogidos de los mas adictos al 'gobierno; y la n»nsa de los 60ÍdaUu:> i»ou nuevos, y están ademas isuje- #P*>itte^ «efett diseipliMti^^ '^«^ **«*r,nv, tÍPTodavia no satisfecho el desrontenladit*^ pregunta por el numero, el i spuiUi, el cade su interlocutor.

de su interlocutor.

cUav en láspafta wias provinaas cutos Bttorales hia alcantado nombradit'Mitéiifc sal por SBcaréelerlíraie, su aoüvidwl enér- gica, su apego á las costumbres que los dis- tinguen, su adhesión a la idea, al sisiuoia, al partido que mm vea haa ahriiaido. l!alM nos los presenta la historia de los tiempos mas remotos, tales la historia moderna, ta- les la es|)eriencia de unestros dias. Al ica- «éa de las viciaíladaa de loa aigloa hmmuí^ servado sus fueros, sus leyes, su idioma pe- culiar. La España se habia trasionnado, y ellas permanecían en su estado primitiva. Hace pocos años que loa babilantesde aque- llas provincias levantaron la bandera del principe que disputaba el trono a la iteiaa Isabel; y como era de tenMr, la yucn a iaa teaas y saiifirienta. Allí mandaron los mejo- res generales, y fueron batidos: allí se agol- paron nun^rosos ejércitos, y lueron arrolla- dos; alU aowNenHi legiMaa aatrafegeraat f fueron destroaadas. Seis aftes hace, aaia años no mas, que la España y la Europa asombradas contemplaban el especiácule. Cíe» iMl hemhit» cttbna» la tea ^1 ttaa erizada de forlilicaciones; las fuerzas nava- les españolas bloqueaban la costa apoyadu