SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

Page 18 of 48

3. Aquí hace comparación del alma a la paloma del arca de Noé, tomando por figura aquel ir y venir de la paloma al arca, de lo que al alma en este caso (1) le ha acaecido; porque así como la paloma que salió del arca de Noé se volvió a ella con un ramo de oliva en el pico (2), en señal de la miseri- cordia de Dios en la cesación de las aguas sobre la tierra, que por el diluvio estaba anegada (3); así esta tal alma, que salió del arca de la omnipotencia de Dios, que fue cuando la crió, habiendo andado por las aguas del diluvio de los pecados, im- perfecciones y penas y trabajos de esta vida, vuelve al arca del pecho de su Criador con el ramo de oliva, que es la clemencia y misericordia que Dios ha usado con ella en haberla traído a tan alto estado de perfección, y haber hecho cesar en la tierra de su alma las aguas de los pecados y dádola victoria (4) con- 1 Lch.: en este estado.

2 Bz. y Bj.: en la boca.

3 Gen., VIII. 11.

4 Bj.: Alcanzando victoria. Bz. abrevia y haber alcanzado victoria de toda la guerra.

CANCION XXXIII 153 tra toda la guerra y batería de los enemigos, que esto la habían siempre procurado impedir, y así el ramo significa victoria de los enemigos, y aún premio de los merecimientos. Y así la palomica no sólo vuelve ahora al arca de su Dios blanca y lim- pia como salió de ella en la creación, mas aún con aumento de ramo de premio y paz conseguida en la victoria.

Y ya la tortolica Al socio deseado En las riberas verdes ha hallado.

4. También llama aquí al alma tortolica, porque en este caso ha sido como la tortolilla cuando ha hallado al socio que deseaba. Y para que mejor se entienda, es de saber que de la tortolica se escribe, que cuando no halla al consorte (1), ni se asienta en ramo verde, ni bebe el agua clara, ni fría, ni se pone debajo de la sombra, ni se junta con otras aves (2); pero en juntándose con el Esposo ya goza de todo esto. Todas las cuales propiedades le acaecen al alma, porque antes que llegue a esta junta espiritual con su amado ha de querer carecer de todo deleite, que es no sentarse en ramo verde, y de toda honra y gloria del mundo y gusto, que es no beber el agua clara y fría, y de todo refrigerio y favor del mundo, que es no am- pararse en la sombra, no queriendo reposar en nada, gimiendo por la soledad de todas las cosas hasta hallar a su Esposo.

5. Y porque esta tal alma, antes que llegase a este estado anduvo de esta suerte buscando a su Amado como la tortolilla, no hallando ni queriendo hallar consuelo ni refrigerio sino sólo en él, canta aquí el mismo Esposo el fin de sus fatigas y cumph> miento de los deseos de eila, diciendo: que ya la tortolica, al socio deseado en las riberas verdes ha hallado, que es decir: que ya se sienta en ramo verde, deleitándose en su Amado; y que ya bebe el agua clara de subida contemplación y sabidu- ría de Dios, y fría, que es el refrigerio que tiene en él; y tam- 1 Lch.: socio.

2 Ni se junta con otras aves. Adición del Santo, que únicamente en el de Barra- meda se lee.

154 bien se por«? ¿erajo de la sombra de su amparo y favor, que tanto ella había deseado, donde es consolada y reficionada sa- brosa y divinamente, según ella de ello se alegra en los Can- tares, diciendo: Sub umbra Ulitis, quem desideraveram, sedi, et fructus ejus dulcís gutturi meo (1). Que quiere decir: Debajo de la sombra de aquel que había deseado me asenté, y su fruto es dulce a mi garganta.

CANCION XXXIV En soledad vivía, Y en soledad ha puesto ya su nido, Y en soledad la guía A solas su querido, También en soledad de amor herido.

DECLARACION 1. Va el Esposo prosiguiendo y dando a entender el con- tento que tiene de la soledad que antes que llegase el alma a esta unión sentía, y el que le da la soledad que de todas las fatigas y trabajos e impedimentos ahora tiene, habiendo hecho quieto y sabroso asiento en su Amado, ajena y libre de todas las cosas y molestia de ellas; y también muestra hol- garse de que esa soledad que ya tiene el alma haya sido dis- posición para que el alma sea ya de veras guiada y movida por el Esposo, la cual antes no podía ser, por no haber ella puesto su nido en soledad, esto es, alcanzado hábito perfecto y quietud (2) de soledad (3), en la cual es ya movida y guiada a las cosas divinas del Espíritu de Dios. Y no sólo dict que él ya la guía en esa soledad, sino que a solas lo hace él mismo, comunicándose a ella sin otros medios de ángel«s, ni 1 Cant.. II 3 2 Virtud por quietud, que pone el Santo, leen los códices, excepto Gr. — Br. y Md. también leen virtud.

3 Lch. salta de esta palabra a otra igual que viene en la frase: ya la guia en esa soledad.

CANCION XXXIV 155 de hombres, ni figuras, ni formas (1), estando él también como ella está enamorada de él, herido de amor de ella en esta sole- dad y libertad de espíritu, que por medio de la dicha soledad tiene, porque ama él mucho la soledad, y así dice: En soledad vivía.

2. La dicha tortolilla, que es el alma, vivía en soledad antes que hallase al Amado en este estado de unión; porque al alma que desea a Dios, de ninguna cosa la compañía le nace consuelo ni compañía, antes hasta hallarle todo la hace y causa más soledad.

Y en soledad ha puesto ya su nido.

3. La soledad en que antes vivía, era querer carecer por su Esposo de todos los bienes del mundo, según habernos dicho de la tortolilla, procurando hacerse perfecta, adquiriendo perfecta soledad en que se viene a la unión del Verbo, y por consiguiente a todo refrigerio y descanso; lo cual es aquí sig- nificado por el nido que aquí dice, el cual significa descanso y reposo. Y así es como si dijera: en esa soledad en que antes vivía, ejercitándose en ella con trabajo y angustia, porque no estaba perfecta, en ella ha puesto su descanso ya y refrigerio, por haberla ya adquirido perfectamente en Dios. De donde hablando espiritualmente David, dice: Etenim passer invenit sibi domum, et tur tur nidum ubi reponat pullos suos (2). Que quie- re decir: De verdad que el pájaro halló para sí casa, y la tórtola nido donde criar sus pollicos. Esto es, asiento en Dios donde satisfacer sus apetitos y potencias.

Y en soledad la guía.

4. Quiere decir: en esa soledad que el alma tiene de todas las cosas en que está sola con Dios, él la guía y mueve, y levanta a las cosas divinas, conviene a saber, su entendimien- to a las inteligencias divinas, porque ya está solo y desnudo 1 Md. añade: fuera de las inteligencias dichas en el segundo verso de la can ción treinta y tres (treinta y dos de esta edición).

2 Ps. LXXXII1, 4.~Como Sanlúcar leen el texto G, Br., Vd. y Lch.

156 CANTICO ESPraiTMRL de otras contrarias y peregrinas inteligencias; y su voluntad mue- ve libremente al amor de Dios, porque ya está sola y libre de otras afecciones; y llena su memoria de divinas noticias, porque también está ya sola y vacía de otras imaginaciones y fan- tasías. Porque luego que el alma desembaraza estas potencias y las vacía de todo lo inferior y de la propiedad de lo superior, dejándolas a solas sin ello, inmediatamente se las emplea Dios en lo invisible y divino, y es Dios el que la guía en esta so- ledad, que es lo que dice San Pablo de los perfectos: Qui splritu Dei aguntur, etc. (1). Esto es: Son movidos del es- píritu de Dios, que es lo mismo que decir: En soledad la guía.

A solas su querido.

A solas su querido.

5. Quiere decir: que no sólo la guía en la soledad de ella, más que él mismo a solas es el que obra en ella sin otro algún medio; porque ésta es la propiedad de esta unión del alma con Dios en matrimonio espiritual, hacer Dios en ella y comunicarse por sí solo, no ya por medio de ángeles como antes, m por medio de la habilidad natural; porque los sentidos exteriores e interiores y todas las criaturas, y aún la misma alma, muy poco hacen al caso para ser parte en recibir estas grandes mer- cedes sobrenaturales que Dios hace en este estado: no caen en habilidad y obra natural y diligencia del alma; él a solas lo hace en ella (2). Y la causa es, porque la halla a solas, como está dicho, y así no la quiere dar otra compañía, aprovechán- dola y fiándola de otro que de sí solo. Y también es cosa con- veniente, que pues el alma ya lo ha dejado todo y pasado por todos los medios, subiéndose sobre todo a Dios, que el mismo Dios sea la guía y el medio para si mismo; y habién- dose el alma ya subido en soledad de todo sobre todo, ya todo no le aprovecha ni sirve para más subir sino el mismo Verbo Esposo; y él está tan enamorado de ella, que él a solas es el que se las quiere hacer, y así dice luego: 1 Rom.. VIH. H.

1 Rom.. VIH. H.

2 Md.: lo hace en ella y con ella.

CANCION XXXIV 157 También en soledad de amor herido.

6. Porque en haberse el alma quedado a solas de todas las cosas por amor de él (1), grandemente se enamora él de ella en esa soledad, también como ella se anamoró de él en la soledad, quedándose en ella' herida de amor de él; y así él no quiere dejarla sola, sino que él también herido de amor de ella, en la soledad que por él tiene, él solo la guía a solas, en- tregándosele a sí mismo, cumpliéndole sus deseos, lo cual él no hiciera en ella si no la hubiera hallado en soledad. Por lo cual el mismo Esposo dice del alma por el Profeta Oseas: Du- cam Mam in solitudinem, ct loquar ad cor eius (2). Que quie- re decir: yo la guiaré a la soledad, y allí hablaré al corazón de ella; y por esto que dice que hablará a su corazón, se da a entender el darse a si mismo a ella, porque hablar al co- razón es satisfacer al corazón, e^cual no se satisface con menos que Dios.

CANCION XXXV ESPOSA (3).

Gocémonos, Amado, Y vámonos a ver en tu hermosura Al monte o al collado, Do mana el agua pura; Entremos más adentro en la espesura.

DECLARACION 1. Ya que está hecha la perfecta unión de amor entre el alma y Dios, quiérese emplear el alma y ejercitar en las propie- dades que tiene el amor, y así ella es la que habla en esta can- ción con el Esposo, pidiéndole tres cosas que son propias del amor. La primera, querer recibir el gozo y sabor del amor, y ésa 1 Cómo aunque el alma goza en compañía, apetece soledad. Nota marginal del Santo.

2 Ose., II, 14.

3 El propio Santo puso aquí esta palabra, que no copian Br., Md, ni los Mss 158 CANTICO ESPIIÜTUAL le pide cuando dice: Gocémonos, Amado. La segunda es desear hacerse semejante al Amado, y ésta le pide cuando dice: Va- monos a ver en tu hermosura. Y la tercera es escudriñar y sa- ber las cosas y secretos del mismo Amado, y ésta le pide cuando dice: Entremos más adentro en la espesura. Sigúese el verso: Gocémonos, Amado.

Gocémonos, Amado.

2. Es a saber, en la comunicación de dulzura de amor, no sólo en la que ya tenemos en la ordinaria junta y unión de los dos, mas en la que redunda en el ejercicio de amar afectiva y actualmente, ahora interiormente con la voluntad en actos de afición, ahora exteriormente haciendo obras pertenecientes al ser- vicio del Amado; porque, como habernos dicho, esto tiene el jamor donde hizo asiento, que siempre se quiere andar sabo- reando en sus gozos y dulzuras, que son el ejercicio de amar interior y exteriormente, como habernos dicho; todo lo cual hace por hacerse más semejante al Amado, y así dice luego: Y vámonos a ver en tu hermosura.

3. Que quiere decir: hagamos de manera que por medio de este ejercicio de amor ya dicho lleguemos a vernos en tu hermosura; esto es, que seamos semejantes en hermosura, y sea tu hermosura de manera que, mirando el uno al otro, se parezca a ti en tu hermosura, y se vea en tu hermosura (1), lo cual será transformándome a mí en tu hermosura; y así te veré yo a ti en tu hermosura, y tú a mí en tu hermosura; y tú te verás en mí en tu hermosura, y yo me veré en ti en ta her- mosura; y así (2) parezca yo tú en tu hermosura, y parezcas tú yo en tu hermosura, y mi hermosura sea tu hermosura, y tu hermosura mi hermosura; y seré yo tú en tu hermosura, y serás tú yo en tu hermosura, porque tu hermosura misma será mi hermosura (3). Esta es la adopción de los hijos de Dios, que 1 G, Gr., V, Vd. y Br. suprimen: y se vea en fu hermosura.

2 Así. Adición del Santo, que no copian Br.. Md. ni los Mss.

3 Bz. y B).t confundidos por este juego de palabras, omiten en varios lugares de CANCION XXXV 159 de veras dirán a Dios lo que el mismo Hijo dijo por S. Juan al Eterno Padre, diciendo: Omnia mea tua sunt, et tua mea suní (1). Que quiere decir: Padre, todas mis cosas son tuyas, y tus cosas son mías: él por esencia, por ser Hijo natural, nosotros por parti- cipación, por ser hijos adoptivos; y así lo dijo él, no sólo por sí que era la cabeza, sino por todo su cuerpo místico que es la Iglesia.

Al monte o al collado.

4. Esto es, a la noticia matutinal (2) que llaman los teólogos, que es conocimiento en el Verbo divino, que aquí en- tiende por el monte; porque el Verbo (3) es altísima sabiduría esencial de Dios; o vamonos a la noticia vespertina, que es sa- biduría de Dios en sus criaturas y obras y admirables orde- naciones, la cual aquí es significada por el collado, el cual es más bajo que el monte. En decir, pues, el alma: Vámonos a ver en tu hermosura al monte, es decir: aseméjame e infórmame en la hermosura de la sabiduría divina, que, como decimos, es el Hijo de Dios; y en decir: o vámonos al collado, es pedir la informe también de su sabiduría y misterios en sus criaturas y obras, que también es hermosura en que se desea el alma ver ilustrada. No puede verse en la hermosura de Dios el alma y parecerse a él en ella si no es transformándose en la sabi- duría de Dios en que lo de arriba se ve y se posee (4), por eso desea ir al monte o al collado. Vadam ad montem myrrhae et ad collem thuris (5).

Do mana el agua pura.

5. Quiere decir: donde se da la noticia y sabiduría de Dios, que aquí llama agua pura, al entendimiento, limpia y desnuda este párrafo algunas frases. El 8.654 suprime únicamente ésta: y parezcas tú yo en tu hermosura.

1 Joan., XVII, 10.

2 Md. añade: Esto es, a la noticia semejante a la matutinal. Bj. lee: matrimonial por matutinal...Otros leen: noticia matutina.

3 Md.: Verbo divino.

4 Md. añade: como en esta vida se puede.

5 Vadam ad montem myrrhae, et ad collem thuris. Adición del Santo, que ex- plana en la segunda redacción.

160 CANTICO ESPIEITUr.L de accidentes y fantasías, y clara sin tinieblas de ignoi^ncias. Es- te apetito tiene siempre el alma de entender clara y puramen- te las verdades divinas; y cuanto más ama, más adentro de ellas apetece entrar, y por eso pide lo tercero, diciendo: Entremos más adentro en la espesura.

6. En la espesura de tus maravillosas obras y profundos juicios, cuya multitud (1) es tanta y de tantas diferencias, que se puede llamar espesura; porque en ellos hay sabiduría abundante y tan llena de misterios, que no sólo la podemos llamar espesa, más aún cuajada, según lo dice David, diciendo: Alons Dei, mons pinguis, mons coagulatas, mons pingáis (2). Que quiere decir: El monte de Dios es monte grueso y monte cuajado. Y esta espesura de sabiduría y ciencia de Dios es tan profunda e inmensa, que aunque más el alma sepa de ella, sieml- pre puede entrar más adentro, por cuanto es inmensa y sus riquezas incomprensibles, según exclama San Pablo, diciendo: ¡Oh, alteza de riquezas de sabiduría y ciencia de Dios, cuán incomprensibles son sus juicios, e incomprensibles sus vías! (3).

7. Pero el alma en esta espesura e incomprensibilidad de juicios y vías desea entrar, porque muere en deseo de entrar en el conocimiento de ellos muy adentro; porque el conocer en ellos es deleite inestimable que excede todo sentido. De donde hablando David del sabor de ellos, dijo así: Judicia Domini vera, justificata in semeíipsa, desiderabilia super aurum, et lapidem pretiosum multum, dalciora super mel et favum; nam et ser- vus tuus dilexit ea (4). Que quiere decir: Los juicios de Dios son verdaderos y en sí mismos tienen justicia; son más deseables y codiciados que el oro (5) y que la preciosa piedra de grande es- tima; y son dulces sobre la miel y el panal, tanto, que tu siervo los amó y guardó. Y por eso en gran manera desea el alma 1 Que la multitud decía la copia antes de enmendarla el Santo. Como el Santo leen Lch.. 8.654. G. V. Vd.. Br. y Md.

2 Ps. LXVH. 16.

3 Rom.. XI, 33.

4 Ps. XVIII. 11.

5 Lch. modifica- son más admirables y codiciables que el oro.

CANCION XXXV 161 engolfarse en estos juicios, y conocer más adentro en ellos (1); y a trueque de esto le sería grande consuelo y alegría entrar por todos los aprietos y trabajos del mundo, y por todo aquello que le pudiese ser medio para esto, por dificultoso y penoso que fuese.

8. Y así se entiende también en este verso la espesura de los trabajos y tribulaciones, en la cual desea el alma también entrar cuando dice: Entremos más adentro en la espesura. Es a saber, de trabajos y aprietos, por cuanto son medio para en- trar en la espesura de la deleitable sabiduría de Dios; porque el más puro padecer trae y acarrea más puro entender, y, por consiguiente, más puro y subido gozar por ser de más adentro. Por tanto, no se contentando con cualquiera manera de padecer, dice: Entremos más adentro en la espesura. De donde Job, de- seando este padecer, dijo: Quis det ut veniat petitio mea, et qiiod expecto, tribuat mihi Deus? et qui coepit, ipse me conterat, solvat maruim suam, et succidat me? et haec mihi sit consolatio, ut ajfli- gens me dolore, non parcat mihi? (2). Que quiere decir: ¿Quién dará que mi petición se cumpla, y que Dios me dé lo que espet- ro, y el que me comenzó, ese me desmenuce y desate su mano y me acabe, y tenga yo esta consolación, que afligiéndome con do- lor no me perdone ni dé alivio?

9. ¡Oh, si se acabase ya de entender cómo no se puede llegar a la espesura de sabiduría y riquezas de Dios, si no es entrando en la espesura del padecer de muchas maneras, po- niendo en eso el alma su consolación y deseo! ¡Y cómo el alma que de veras desea sabiduría, desea primero de veras entrar más adentro en la espesura de la cruz, que es el camino de la vida, por que pocos entran! (3). Porque desear entrar en es- pesura de sabiduría y riquezas y regalos de Dios, es de todos; mas desear entrar en la espesura de trabajos y dolores por el 1 Fulcite me fiocibus. Nota marginal del Santo.

2 Job.. VI. 8.

3 Ut possitis comprehendere cum omntbus Sanctis. quae sit longttudo et latitu- do, altum et profundum. Nota marginal del Santo. Recoge esta nota el Doctor mís- tico en la segunda redacción sin reproducir el texto en latin.

11 162 CANTICO ESPIRITUAL Hijo de Dios, es de pocos, así como muchos se querrían vej- en el término, sin pasar por el camino y medio a él.

CANCION XXXVI Y luego a las subidas Cavernas de la piedra nos iremos, Que están bien escondidas, Y allí nos entraremos, Y el mosto de granadas gustaremos.

DECLARACION 1. Una de las causas que más mueven al alma a desear entrar en esta espesura de sabiduría de Dios y conocer (1) de padecer muy adentro en sus juicios, como habernos dicho, es por poder de allí venir a unir su entendimiento y conocer en los altos misterios de la Encarnación del Verbo como a más alta y sabrosa sabiduría para ella; a cuya noticia clara no se viene sino habiendo primero entrado en la espesura que habe- rnos dicho de sabiduría y experiencia de trabajos. Y así dice la Esposa en esta canción, que después de haber entrado más adentro en esta sabiduría y trabajos, irán a conocer los subi- dos misterios de Dios y hombre, que están más subidos en sabiduría escondidos en Dios, y que allí se entrarán, engolfán- dose el alma e infundiéndose en ellos, y gozarán y gustarán ella y el Esposo el sabor que causa el conocimiento de ellos y de las virtudes y atributos de Dios que por ellos se descubren en Dios, como son justicia, misericordia, sabiduría, etc.

Y luego a las subidas Cavernas de la piedra nos iremos.

2. La piedra que aquí dice, es Cristo, según San Pablo lo dice a los corintios: Petra autem erat Christus (2). Las subi- das cavernas son los subidos y altos misterios y profundos 1 Conocer. Adición del Santo. Sólo en Sanlúcar se lee.

2 I ad Cor.. X, 4.

ChHOTkH XXXVI 163 en sabiduría de Dios que hay en Cristo, sobre la unión hipos- tática de la naturaleza humana con el Verbo divino, y la resr pondencia que hay de la unión de los hombres en Dios a esta, y en las conveniencias que hay de justicia y misericordia de Dios sobre la salud del género humano en manifestación de sus juicios, los cuales, por ser tan altos y tan profundos, bien pro- piamente se llaman subidas cavernas; subidas, por la alteza de misterios; cavernas, por la hondura y profundidad de la sa- biduría de ellos; porque así como las cavernas son profundas y de muchos senos, así cada misterio de los que hay en Cristo es profundísimo en sabiduría, y tiene muchos senos de juicios suyos ocultos de predestinación y presciencia en los hijos de de los hombres (1), por lo cual dice luego: Que están bien escondidas.

3. Tanto, que por más misterios y maravillas que han des- cubierto los santos Doctores, y entendido las santas almas en este estado de vida, les quedó todo lo más por decir, y aun por entender, y así mucho que ahondar en Cristo; porque es co- mo una abundante mina con muchos senos de tesoros, que por más que ahonden nunca les hallan fin ni término, antes van en cada seno hallando nuevas venas de nuevas riquezas acá y allá, que por eso dijo San Pablo del mismo Cristo, diciendo: In quo sunt omnes thesauri sapientiae et scientiae Dei, absconditi (2). Que quiere decir: En Cristo moran todos los tesoros y sabiduría de Dios escondidos, en los cuales el alma no puede entrar ni puede llegar a ellos, si, como habernos dicho, no pasa primero y entra en la espesura del padecer exterior e interiormente, y des- pués de haberla Dios hecho muchas otras mercedes intelectuales y sensitivas, y habiendo precedido en ella mucho ejercicio espi- ritual; porque todas estas cosas son más bajas (3), y dispo- siciones para venir a las subidas cavernas del conocimiento de los misterios de Cristo, que es la más alta sabiduría que en 1 Lch.: de predestinación y por esencia en los ojos (sic) de los hombres.

2 Colos., II, 3.

3 Lch.: porque todas estas cosas son muy viejas.

164 CANTICO ESPIRITUAL esta vida se puede alcanzar. De donde pidiendo Moisés a Dios que le mostrase su gloria, le respondió que no podría verla en esta vida, mas que él le mostraría todo el bien (1), es a saber, que en esta vida se puede. Y fué, que metiéndole en el agu- jero de la piedra, que es Cristo, como habernos dicho, le mostró sus espaldas, que fué darle conocimiento de los misterios de las obras suyas, mayormente los de la Encarnación de su Hijo.

4. En estos agujeros, pues, desea entrar bien el alma, para absorberse (2) y embriagarse y transformarse bien en el amor de la noticia de ellos, escondiéndose en el seno de su Amado. Y a estos agujeros la convida él en los Cantares, diciendo: Surge, \propera, árnica mea, speciosa mea, et veni: columba mea in foraminibus petrae, in caverna maceriae (3). Que quiere decir: Levántate y date prisa, amiga mía, hermosa mía, y ven en los agujeros de la piedra, y en la caverna de la cerca; los cuales agujeros son las cavernas que vamos diciendo, de las cuales dice aquí la Esposa.

Y allí nos entraremos.

5. Allí, conviene saber, en aquellas noticias de misterios divinos, nos entraremos; y no dice entraré yo sola, sino entrare- mos, es a saber, ella y el Amado, para dar a entender que esta obra no la hace ella, sino el Esposo con ella; y allende de esto, por cuanto ya están Dios y el alma unidos en uno en este es- tado de matrimonio espiritual de que vamos hablando, no hace el alma obra ninguna a solas sin Dios. Y esto que dice: Allí nos entraremos, es tanto como decir: allí nos transformaremos en transformación de nuevas noticias y nuevos actos y comunica- ciones de amor; porque aunque es verdad que el alma, cuando dice esto, está ya transformada por causa del estado ya dicho, aunque, como habernos dicho, en [esta] sabiduría no se le aña- de nada (4), no quita por eso que no pueda en este estado te- 1 Exod.. XXXIII, 19.

2 Bz. y Bj.: esconderse.

3 II. 13.

4 Aunque, como habernos dicho, en [esta] sabiduría no se le añade nada. Adición del Santo, que no se lee en Br ni Md., ni tampoco en los Mss CANCION XXXVI 165 ner nuevas ilustraciones y transformaciones de nuevas notician y luces divinas; antes son muy frecuentes las iluminaciones de nuevos misterios que al alma comunica Dios en la comunica- ción que siempre está hecha entre él y el alma, y en sí mismo se lo comunica, y ella como de nuevo se entra en él según la noticia de aquellos misterios que en él conoce, y en aquel conocimiento de nuevo le ama estrechísima y subidamente, trans- formándose en él según aquellas noticias nuevas; y el sabor y deleite, que también entonces recibe de nuevo, totalmente es inefable, del cual dice en el verso siguiente: Y el mosto de granadas gustaremos.

6. Las granadas significan los divinos misterios de Cristo y altos juicios de Dios, y las virtudes y atributos que del co- nocimiento de estos (1) se conocen en Dios; porque así como las granadas tienen muchos granicos, todos nacidos y sustentados en aquel seno circular, así cada virtud y atributo y misterio y juicio de Dios contiene en sí gran multitud de granos de efec- tos y ordenaciones maravillosas de Dios, contenidos y susten- tados en el seno esférico o circular de virtud y misterio que per- tenece a aquellos tales efectos. Y notamos aquí la figura cir- cular o esférica de la granada, porque cada granada entendemos aquí por una virtud y atributo de Dios; el cual atributo o vir- tud de Dios es el mismo Dios, el cual es significado por la figura circular o esférica, porque no tiene principio ni fin (2).

7. El mosto, que dice que gustarán de estas granadas, es la fruición que, según se puede en este estado, recibe el alma en la noticia y conocimiento de ellas y el deleite de amor de Dios que gusta en ellas. Y así como de muchos granos de las granadas un solo mosto sale, así de todas estas maravillas y grandezas de Dios conocidas sale y redunda una sola fruición y deleite de amor para el alma, el cual ella luego ofrece a Dios con gran ternura de voluntad; lo cual ella en los Cánticos di- vinos prometió al Esposo, si él la metía en estas altas noti- 1 Md.: de estos misterio*.

2 Venter ejas ebúrneas, distinctus saphiris. Nota marginal del Santo.

166 CANTICO ESPIRITUAL cias, diciendo: lbi me docebis, et dabo Ubi poculum ex vino condito, et mustum rnalorum granatorum meorum (1). Que quie- re decir: Allí me enseñarás, y daréte yo a ti la bebida del vino adobado y el mosto de mis granadas; llamándolas suyas aunque son de Dios, por habérselas él a ésta dado (2), y ella como propias las vuelve al mismo Dios, y esto quiere decir cuando dice: El mosto de granadas gustaremos. Porque gustán- dolo él, lo da a gustar a ella, y gustándolo ella, lo da a gustar a él, y así es el gusto común de entrambos.

CANCION XXXVII CANCION XXXVII Allí me mostrarías Aquello que mi alma pretendía, Y luego me darías Allí tú, vida mía, Aquello que me diste el otro día.

DECLARACION 1. El fin porque el alma deseaba entrar en aquellas ca- vernas ya dichas, era por llegar consumadamente, a lo menos en cuanto sufre este estado de vida, a lo que siempre había pretendido, que es el entero y perfecto amor que en esta tal comunicación se comunica, porque el fin de todo es el amor (3); y también por alcanzar perfectamente, según lo espiritual, el derecho (4) y limpieza del estado de la justicia original. Y así en esta canción dice dos cosas: la primera, es decir, que allí la mostraría, es a saber, en aquella transformación de noticias, lo que su alma pretendía en todos sus actos e intentos (5), que es mostrarla perfectamente a amar a su Esposo como él se ama, junto con las demás cosas que declara en la siguiente can- 1 Cant.. VIII. 2.

2 Por habérselas él hallado leen la edición de Bruselas y Vd. por a ésta dado.

3 Por qué el fin de todo es el amor. Adición del Santo, que nadie copia.

4 El derecho. La edición de Madrid sustituye estas palabras por las de la rec- titud.

5 Lch.: actos interiores.

CANCION XXXVII 167 ción; y la segunda, es decir, que allí también la daría la lim- pieza y pureza que en el estado original la dió (1), o en el día del bautismo, acabándola de limpiar de todas sus imperfeccio- nes y tinieblas como entonces lo estaba (2).

Allí me mostrarías Aquello que mi alma pretendía (3).