SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

Page 19 of 48

2. Esta pretensión es la igualdad de amor que siempre el alma natural y sobrenaturalmente desea, porque el amante (4) no puede estar satisfecho si no siente que ama cuanto es ama- do. Y como ve el alma la verdad de la inmensidad del amor con que Dios la ama, no quiere ella amarle menos (5) altamente y perfectamente, y para esto desea la actual transformación, por- que no puede el alma venir a esta igualdad y enterez de amor sino es en transformación total de su voluntad con la de Dios, en que de tal manera se unen las voluntades, que se hace de dos una; y así hay igualdad de amor (6); porque la voluntad del alma convertida en voluntad de Dios, toda es ya voluntad de Dios (7), y no está perdida la voluntad del alma sino hecha voluntad de Dios; y así el alma ama a Dios con voluntad de Dios, que también es voluntad suya; y así le amará tanto como es amada de Dios, pues le ama con voluntad del mismo Dios, en el mismo amor con que él a ella la ama, que es el Espíritu San- to (8), que es dado al alma según lo dice el Apóstol, diciendo: Gratia Dei dijjussa est in cordibus nostris per Spiritum San- 1 En sus primeros padres, añade ta edición de Madrid.

2 Calculum. Nota marginal del Santo, que desarrolla en la segunda redacción.

3 Al margen del párrafo siguiente pone el Santo esta nota: Aunque es verdad que la gloria consiste en el entendimiento, el fin del alma es amar, la cual explica con alguna amplitud en la redacción segunda.

4 Md. corrige y abrevia: "Esta pretensión es la igualdad o unión de amor, por- que el amante..."

5 Md.: "E inmensidad del amor con que Dios la ama, no quisiera ella, si pudie- ra, amarle menos." La frase: la verdad de la inmensidad es arreglo del Santo, que copian G, V, Vd. y B. — El Códice de Barrameda decía: la verdad e inmensidad.

6 Md. añade: "en el sentido que dijo el Apóstol: vivo ego. jam non ego, vivit vero in me Christus: y asi hay en este sentido igualdad de amor..."

7 G, V. Vd. y Br. omiten: roda es ya voluntad de Dios.

8 Md.: "que también es voluntad suya, en el sentido dicho, y por eso le amará con un altísimo amor infundido por el Espíritu Santo."

168 CANTICO ESPIRITUAL ctum qui datus est nobis (1). Que quiere decir: La gracia de Dios está infusa en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado. Y así ama en el Espíritu Santo a Dios junto con el Espíritu Santo, no como con instruf mentó], sino juntamente con él, por razón de la transformación, como l[ue]go se de[cla]rará, supliendo lo que falta en ella por haberse transformado en amor ella con él. Por lo cual no dice que la dará, sino que la...(2).

3. Y es de notar que no dice aquí el alma: allí me da- rías, sino allí me mostrarías; porque aunque es verdad que la da su amor, pero muy propiamente se dice que le muestra el amor, esto es, la muestra a amarle como él se ama; porque Dios, amándonos primero, nos muestra a amar pura y en- teramente como él nos ama. Y porque en esta transformación muestra Dios al alma, comunicándosele, un total amor gene- roso y puro con que amorosísimamente se comunica él todo a ella, transformándola en sí, en lo cual la da su mismo amor, como decíamos, con que ella le ame, es propiamente mostrarla a amar, que es como ponerla el instrumento en las manos, y decirle él cómo lo ha de hacer, e irlo haciendo con ella (3), y así aquí ama el alma a Dios cuanto de él es amada (4). Y no quiero decir que amará a Dios cuanto él se ama, que esto no pue- de ser, sino cuanto de él es amada; porque así como ha de co- nocer a Dios como de él es conocida, como dice...(5) pues un ¡amor (6) es el de entrambos. De donde no sólo queda el alma enseñada a amar, mas aún hecha maestra de amar con el mismo maestro unida, y, por el consiguiente, satisfecha; porque hasta 1 Rom., V, 5.

1 Rom., V, 5.

2 Desde las palabras y asi ama en el Espíritu Santo es adición marginal e inter- lineal del Doctor místico, que sóio en el Códice de Sanlúcar se lee. La cuchilla del encuadernador nos privó de una linea, poco más o menos.

3 E icio haciendo con ella. Adición del Santo, que no se lee en ediciones ni co- pias.

4 Md.: "y así aquí ama el alma a Dios con altísimo amor, semejante a aquél con que de él es amada."

5 En el margen inferior pone el Santo esta adición: Y no quiero decir que amará a Dios cuanto él se ama. que esto no puede ser, sino cuanto del es amada; porque así como ha de conocer a Dios como dél es conocida, como dice...Falta una línea, aproximadamente.

6 Sobre la palabra amor, sin borrarla, pone el Santo: sabid." (sabiduría).

CANCION XXXVTI 169 venir a este amor no lo está, lo cual es amar a Dios cumpli- damente con el mismo amor que él se ama (1), pero esto no se puede perfectamente en esta vida, aunque en estado de per- fección, que es el del matrimonio espiritual de que vamos hablan- do, en alguna manera se puede.

4. Y de esta manera de amor perfecto se sigue luego (2) en el alma íntima y substancial jubilación a Dios, porque pa- rece, y así es, que toda la substancia del alma bañada en glo- ria engrandece a Dios; y siente, a manera de fruición, íntima suavidad que la hace reverter en alabar, reverenciar, estimar y engrandecer a Dios con gozo grande, todo envuelto en amor; y esto no acaece así sin haber Dios dado al alma en el dicho estado de transformación gran pureza, tal cual fué la del estado de la inocencia, o limpieza bautismal, la cual aquí también dice el alma que la había de dar luego el Esposo en la misma transformación de amor, diciendo: Y luego me darías Allí tú, vida mia, Aquello que me diste el otro día (3).

5. Llamando al otro día al estado de la justicia original, en que Dios le dió en Adán gracia e inocencia; o al día del bautismo, en que el alma recibió pureza y limpieza total, la cual dice aquí el alma en estos versos que luego se la daría en la misma unión de amor; y eso es lo que entiende por lo que dice en el verso postrero, es a saber: Aquello que me diste el otro día; porque, como habernos dicho, hasta esta pu- reza y limpieza llega el alma en este estado de perfección (4).

1 Md. añade: en el sentido dicho del vivir de San Pablo, (nota sexta, página 167).

2 En la fruición. Nota marginai del Santo.

3 La predestinación. Nota marginal del Santo, que explica en la redacción se- gunda.

■4 Gr., Lch., y Md. modifican así este párrafo: "Llama al otro día al estado de la justicia original, y al día del bautismo en que el alma recibe pureza, la cual dice el alma que en esta unión de amor se la dará: porque, como habernos dicho, hasta esto llega el alma en este estado de perfección." Lo mismo leen Bz„ Bj. y 8.654, salvo la frase en que el alma recibe pureza, que estos Mss. la traen así: en que el alma re- cibe inocencia y pureza.

170 CANTICO ESPIMTOAL CANCION XXXVIII (1) El aspirar del aire (2) El canto de la dulce filomena, El soto y su donaire, En la noche serena Con llama que consume y no da pena.

DECLARACION DECLARACION 1. Dos cosas declaramos que pedía la Esposa en la pa- sada canción: la primera era lo que su alma pretendía; la segunda era pedir lo que le había dado el otro día, de la cual, por cuanto ahora la acabamos de declarar, no hay más que tratar; pero la primera petición, que es lo que dice que su alma pretendía, declara ahora en esta canción qué cosa sea; porque no sólo (3) es el amor perfecto que allí dijimos, sino también, como allí notamos, todo lo que se contiene en esta canción, que es el mismo amor y lo que por ese medio se le comunica al alma, y así pone aqui cinco cosas, que son todo lo que ella quiso dar a entender allí que pretendía. La primera es el aspirar del aire, que es el amor que habernos dicho, que es lo que principalmente pretende. La segunda es el canto de la filomena, que es la jubilación en alabanza de Dios. La tercera es el soto y su donaire, que es el conocimien- to de las criaturas y el orden de ellas. La cuarta es, pura y su- bida contemplación. Y la quinta, que es llama que consume y no da pena, casi se encierra en la primera, porque es llama de suave transformación de amor en la posesión de todas es- tas cosas.

1 En conformidad con lo dicho en la nota de la página 14. dejamos para los apéndices la reproducción íntegra de los comentarios a los versos primero, cuarto y quinto de esta estrofa, por las variantes que tienen en Bz., Bj., Gr., 8.654. Lch. y Md.

2 Br. dice equivocadamente: El aspirar deleite.

3 Lch., 8.654, Gr., Lch.. Bj. y Md. varian en la forma siguiente estas tres lineas: "La una, lo que su alma pretendía. Y la otra, lo que le había dado el otro dia. De esta segunda no hay más que tratar, porque ya la declaramos: pero lo que pretendía en la primera, declara ahora en esta canción; porque no sólo."

CANCION XXXVIII 171 El aspirar del aire.

2. Este aspirar del aire es una habilidad del Espíritu San- to, que pide aquí el alma para amar perfectamente a Dios. Llámale aspirar del aire, porque es un delicadísimo toque y sentimiento de amor que ordinariamente en este estado se causa en el alma en la comunicación del Espíritu Santo; el cual, a manera de aspirar con aquella su aspiración divina, muy subidamente levanta al alma y la informa, para que ella as- pire en Dios la misma aspiración de amor que el Padre aspira en el Hijo, y el Hijo en el Padre, que es el mismo Espíritu Santo que a ella la aspiran en la dicha transformación. Porque no sería verdadera transformación si el alma no se uniese y trans- formase también en el Espíritu Santo como en las otras dos personas divinas, aunque no en revelado y manifiesto grado por la bajeza y condición de esta vida. Y esto es para el alma tan alta gloria y tan profundo y subido deleite, que no hay decirlo por lengua mortal, ni el entendimiento humano, en cuan- to tal, puede alcanzar algo de ello.

3. Pero el alma unida y transformada (1) en Dios aspira en Dios a Dios la misma aspiración divina que Dios, estando en ella, aspira en sí mismo a ella, que es lo que entiendo quiso decir San Pablo cuando dijo: Quoniam autem estis jilii Dei, misit Deus Spirituin Filii sai in corda vestra clamaniem: Abba, Pater (2). Que quiere decir: Por cuanto sois hijos de Dios, envió Dios en vuestros corazones el espíritu de su Hijo, cla- mando en oración al Padre, lo cual en los perfectos es en la manera dicha. Y no hay que maravillar que el alma pueda una cosa tan alta; porque dado que Dios la haga merced que llegue a estar deiforme y unida en ía Santísima Trinidad, en que ella se hace Dios por participación, ¿qué cosa tan increíble es que obre ella su obra de entendimiento, noticia y amor en la Tri- nidad juntamente con ella como la misma Trinidad, por modo participado, obrándolo Dios en la misma alma?

1 G, V, Vd. y Br. suprimen las palabras y transformada.

2 Gal., IV, 6.

172 CANTICO ESPIRITUJYL 4. Y cómo esto sea, no hay más saber ni poder para de- cir, sino dar a entender cómo el Hijo de Dios nos alcanzó este alto estado y nos mereció este alto puesto, como dice San Juan, de poder ser hijos de Dios (1), y así lo pidió al Padre por el mismo San Juan, diciendo: Pater, voló ut quos dedisti mihi, ut ubi sum ego, et illi sint mecum: ut videant claritatem meatn quam dedisti mihi (2). Que quire decir: Padre, quiero que los que me has dado, que donde yo estoy también ellos estén conmigo, para que vean la claridad que me diste, es a saber: que hagan por participación en nosotros la misma obra que yo por natura- leza, que es aspirar el Espíritu Santo. Y dice más: No ruego, Padre, solamente por estos presentes, sino también por aquellos que han de creer por su doctrina en mí, que todos ellos sean una misma cosa; de la manera que tú, Padre, estás en mí y yo en tí, así ellos en nosotros sean una misma cosa; y yo la claridad que me has dado, he dado a ellos, para que sean una misma cosa, como nosotros somos una misma cosa; yo en ellos y tú en mí, porque sean perfectos en uno; porque conozca el mundo que tú me enviaste y los amaste como me amaste a mí (3), que es comunicándoles el mismo amor que al Hijo, aunque no naturalmente como al Hijo, sino, como habernos dicho, por unidad y transformación de amor. Como tampoco se entiende aquí quiere decir el Hijo al Padre que sean los san- tos una cosa esencial y naturalmente como lo son el Padre y el Hijo; sino que lo sean por unión de amor, como el Padre y el Hijo están en unidad de amor. De donde las almas esos mis- mos bienes poseen por participación, que él por naturaleza; por lo cual verdaderamente son dioses por participación, iguales y compañeros suyos de Dios. De donde San Pedro dijo: Gracia y paz sea cumplida y perfecta en vosotros en el conocimiento de Dios y de Jesucristo Nuestro Señor, de la manera que nos son dadas todas las cosas de su divina virtud para la vida y la piedad por el conocimiento de aquel que nos llamó con su 1 [. 12.

2 XVII. 24.

3 Ibid.. 23.

CANCION XXXVIII 173 propia gloria y virtud, por el cual muy grandes y preciosas pro- mesas nos dio, para que por estas cosas seamos hechos com- pañeros de la divina naturaleza (1); lo cual es participar el al- ma a Dios obrando en él, acompañadamente con él, la obra de la Santísima Trinidad, de la manera que habernos dicho, por causa de la unión sustancial entre el alma y Dios. Lo cual, aun- que se cumple perfectamente en la otra vida, todavía en ésta cuando se llega al estado perfecto, se alcanza gran rastro y sa- bor de ello, al modo que vamos diciendo, aunque, como habe- rnos dicho, no se puede decir.

5. ¡Oh, almas criadas para estas grandezas y para ellas llamadas!: ¿qué hacéis?, ¿en qué os entretenéis? Vuestras pre- tensiones son bajezas, y vuestras posesiones miserias. ¡Oh, mi- serable ceguera de los ojos de vuestra alma, pues para tanta luz estáis ciegos y para tan grandes voces sordos, no viendo que en tanto que buscáis grandezas y glorias os quedáis miserables y bajos de tantos bienes, hechos ignorantes e indignos! Sigúese lo segundo que el alma pide, es a saber.

El canto de la dulce filomena.

6. Lo que nace en el alma de aquel aspirar del aire, es el canto de la dulce filomena; porque así como el canto de la filomena, que es el ruiseñor, se oye en la primavera, pasados ya los fríos y lluvias del invierno y hace melodía al oído y al espíritu recreación, así en esta actual comunicación y trans- formación de amor, amparada ya la Esposa y libre de todas las turbaciones y variedades temporales y desnuda y purgada de las imperfecciones y penalidades y nieblas naturales, siente nue- va primavera en su espíritu, en el cual siente la dulce voz del Esposo, que es su dulce filomena, la cual refrigera y renueva la sustancia de su alma, diciendo: Levántate, date priesa, amiga mía, paloma mía, hermosa mía y ven, porque ya ha pasado el invierno, las lluvias se han ya ido y apartado lejos, las flores han parecido ya en nuestra tierra, y llegado el tiempo del podar, y la voz de la tortolica se ha oído en nuestra tierra (2).

1 II, Petr., I, 2.

2 Cant., II, 10.

174 CANTICO ESPIRITUAL 7. En la cual voz del Esposo que la habla en lo interior del alma siente la Esposa fin de males y principio de bienes, en cuyo refrigerio y amparo y sentimiento sabroso ella también da su voz de dulce filomena con nuevo canto a Dios juntamente con el que la causa. Porque él da la voz a ella, para que (1) ella en uno la dé junto con él a Dios, porque ésa es la pretensión y deseo de él, según también el mismo Esposo lo desea en los Cantares, que hablando con ella dice: Levántate, date priesa, amiga mía, y ven paloma mía en los agujeros de la piedra y caverna de la cerca; muéstrame tu rostro, suene tu voz en mis oídos, porque tu voz es dulce y tu rostro hermoso (2). Los Di- dos de Dios significan aquí los deseos de Dios que tiene de que le alabemos perfectamente; porque la voz que aquí pide a la Esposa es alabanza perfecta y jubilación a Dios, la cual voz, para que sea perfecta, dice el Esposo que la dé y suene en las cavernas de la piedra, que son las inteligencias amorosas de los misterios de Cristo, en que dijimos arriba estaba el alma unida con él; que porque en esta unión el alma jubila y alaba a Dios con el mismo Dios, como decíamos del amor, es ala- banza perfecta, porque estando el alma en perfección, hace las obras perfectas. Y así esta voz es muy dulce para Dios y para el alma, y así se sigue: Porque tu voz es dulce, es a saber: no solo para ti, sino también para mí, porque estando en uno conmigo, das tu voz en uno de dulce filomena para mí conmigo.

El soto y su donaire.

8. La tercera cosa que dice el alma la han de mostrar allí por medio del amor es el soto y su donaire. Por soto entiende aquí a Dios con todas las criaturas que en él están; porque así como todos los árboles y plantas tienen su vida y raíz en el soto, así las criaturas celestes y terrestres tienen en Dios su raíz y su vida. Esto, pues, dice el alma, que allí se mostrará a Dios en cuanto es vida y ser a todas las criaturas, conociendo 1 Br.: Porque si él da la voz a ella, es para que...Vd.: porque él da la voz a ella, es para que...G y V.: porque él da su voz a ella, es para que...2 II. 13.

CANCION XXXVIII 175 en él el principio y duración de ellas y a ellas, porque sin é] no se le da al alma nada, ni estima conocerlas por vía espiritual. El donaire del soto desea también mucho el alma ver, el cual es la gracia y sabiduría y donaire que de Dios tiene, no sólo cada una de las criaturas, sino la que hacen entre sí en la respon- dencia sabia y ordenada de unas a otras, así superiores como inferiores; lo cual es conocer en las criaturas por vía contem- plativa, que es cosa de gran deleite, porque es conocer acerca de Dios. Y así se sigue lo cuarto.

En la noche serena.

En la noche serena.

9. Esta noche en que el alma desea ver estas cosas, es la contemplación, porque la contemplación es oscura, que por eso la llaman por otro nombre mística teología, que quiere decir sabiduría escondida y secreta de Dios, en la cual sin ruido de palabras y sin servicio y ayuda de algún sentido corporal ni espiritual, como en silencio y quietud de la noche, a oscuras de todo lo sensitivo y natural, enseña Dios ocultísima y secretí- simamente al alma, sin ella saber cómo; lo cual algunos es- pirituales llaman entender no entendiendo. Porque esto no lo hace el entendimiento activo, que llaman los filósofos, el cual obra en formas y fantasías y aprensiones de las cosas; mas hácese en el entendimiento en cuanto posible y pasivo, el cual no recibe las tales formas, etc., sino pasivamente recibe inteligencia substancial, la cual le es dada sin algún oficio suyo activo, ni obra.

10. Y por eso, no sólo llama a esta contemplación noche, pero también la llama serena; porque así como la noche se llama serena porque está limpia de nubes y vapores en el aire, que son los que ocupan la serenidad de la noche, así esta noche de contemplación está para la vista del entendimiento rasa y ajena de todas nubes de formas y fantasías y noticias particu- lares que pueden entrar por los sentidos, y está limpia tam- bién de cualesquier vapores de afectos y apetitos; por lo cual la contemplación es noche serena para el sentido y entendi- miento natural, según lo enseña el Filósofo, diciendo: Que así 176 CANTICO ESPIRITUAL como el rayo del sol es oscuro y tenebroso para el ojo del mur- ciélago (1), así las cosas altas y más claras de Dios son oscuras para nuestro entendimiento.

Con llama que consume y no da pena.

11. Todas las cosas pasadas dice el alma aquí en este verso que se las dé el Esposo con llama que consume y no da pena; la cual llama se entiende aquí por el amor de Dios ya perfecto en el alma. Porque para ser perfecto, estas dos pro- piedades ha de tener, conviene saber: que consuma y trans* forme el alma en Dios, y que no dé pena la inflamación y trans- formación de esta llama en el alma, y así esta llama es ya amor suave; porque en la transformación del alma en ella hay conformidad y satisfacción de ambas partes, y, por tanto, no da pena de variedad de más o menos, como hacía antes que el alma llegase a la capacidad de este perfecto amor; porque habiendo llegado, está ya el alma tan transformada y conforme con Dios, como el carbón encendido lo está con el fuego, sin aquel humear y respendar (2) que hacía antes que lo estuviese, y sin la oscuridad y accidentes propios que tenía antes que del todo entrase el fuego en él. Las cuales pro* piedades de oscuridad, humear y respendar (3) ordinariamen- te tiene el alma con alguna pena y fatiga acerca del amor de Dios, hasta que llegue a tal grado de perfección de amor, que la posea el fuego de amor, llena y cumplida (4) y suavemente, sin pena de humo y de pasiones y accidentes naturales, pero trans- formada en llama suave, que la consumió acerca de todo eso y la mudó en Dios, en que sus movimientos y acciones son ya divinas.

12. En esta llama quiere la esposa que la dé el Esposo, como habernos dicho, todas las cosas que ella pretende, porque 1 Metaph.. lib. I. c. II. Véase también a S. Tomas en la Summa. part. I. q. XII. a. I. Este principio de Aristóteles le aduce vanas veces el Santo en sus escritos.

3 G como arriba. V: resplandecer.

4 Br; llena y amplidñ.

CANCION XXXIX 177 no las quiere poseer, ni estimar ni gozar sin perfecto y suave (1) amor de Dios.

CANCION XXXIX Que nadie lo miraba, Aminadab tampoco parecía, Y el cerco sosegaba, Y la caballería A vista de las aguas descendía.

DECLARACION 1. En esta última canción quiere dar a entender el alma la disposición que tiene ya para recibir las mercedes que en este estado se gozan y ella ha pedido al Esposo, las cuales sin la tal disposición no se pueden recibir ni conservar en ella, y así pone al Amado delante cuatro disposiciones o conveniencias, que son bastantes para lo dicho, para más obligarle (2) a que se las haga, como es dicho. La primera, estar ya su alma desasida y ajenada de todas las cosas. La segunda, estar ya vencido y ahuyentado el demonio. La tercera, tener ya sujetadas las pasiones del alma y apetitos naturales y espirituales (3). La cuarta, estar ya reformada y purificada la parte sensitiva conforme a la espiritual, de manera que no sólo no estorbe, mas antes se aune (4) con el espíritu participando de sus bie- nes, todo lo cual dice ella en la dicha canción, diciendo: Que nadie lo miraba (5).

2. Lo cual es como si dijera: mi alma está ya tan sola y ajenada y desasida de todas las cosas criadas de arriba y de abajo y tan adentro entrada en el recogimiento contigo, que 1 V suave. Estas palabras se omiten en G, V, Vd. y Br.

2 Bj. y Bz. omiten: para más obligarle a que se las haga, como es dicho.

3 G, V, Vd. y Br. suprimen las palabras: y apetitos naturales y espirituales.

4 G, V, Vd. y Br. leen: mas antes sea uno.

5 G y V omiten este verso y su comentario.

11 178 CANTICO ESPIRITUAL ninguna de ellas la alcanza ya de vista, es a saber, a moverla a gusto con su suavidad, ni a disgusto y molestia con su mise- ria y bajeza, porque estando mi alma tan lejos de ellas, quedan muy atrás de vista perdidas; y no sólo eso, pero Aminadab tampoco parecía (1).

3. El cual Aminadab en la Escritura Divina significa el demonio adversario del alma esposa, el cual la combatía siempre y turbaba con su innumerable munición de tentaciones y ase- chanzas, porque no se entrase en esta fortaleza y escondrijo del recogimiento interior con el Amado; en el cual puesto está el alma tan favorecida y fuerte en virtudes y victoriosa, que el de- monio no osa parecer delante de ella. De donde por estar ella en el favor de tal abrazo, y porque también en el ejercicio de las virtudes ha vencido al demonio perfectamente, de manera que le tiene ya ahuyentado con la fortaleza de sus virtudes, no parece más delante de ella, y por eso dice bien, que Aminadab tam- poco parecía.

Y el cerco sosegaba.

4. Por el cual cerco entiende aquí (2) las pasiones y apetitos del alma, que cuando no están vencidos y amortiguados la cer- can y combaten en derredor, por lo cual los llama el cerco; el cual dice que también está ya sosegado, que pues así es, no deje de comunicarle y hacerle las mercedes que le ha pedido, pues el dicho cerco no puede ya impedir la paz interior que se requiere para recibirlas, poseerlas y conservarlas. Esto dice, porque en este estado es necesario que las pasiones del ánima estén com- puestas y los apetitos y afecciones mortificadas, de manera que ninguna molestia ni guerra hagan, antes todo este cerco ya dicho con sus operaciones se conformen con el espíritu interior y en su manera se recojan a gozar de los deleites que él goza, por lo cual dice luego.

1 En los siguientes comentarios hasta el fin, abundan las variantes en los códices Bz.. Bj., Gr., Lch„ 8.654 y en la edición madrileña, como podrá verse en los Apéndices.

2 V y Vd.: Por el cual entiende aquí, según creo...Br.: Por el cual creo en- tiende aquí...G.: Por el cual entiende aquí, según entiendo, aquellas pasiones...CANCION XXXIX 179 Y la caballería A vista de las aguas descendía.

5. Por las cuales aguas entiende aquí los bienes y de- leites espirituales de Dios de que en este estado goza el al- ma. Por la caballería entiende las potencias de la parte sensi- tiva, así interiores como exteriores, las cuales dice la Esposa que en este estado descienden a vista de estas aguas espirituales, porque de tal manera está ya en este estado purificada y espiri- tualizada en alguna manera la parte sensitiva del alma, que ella con sus potencias sensitivas (1) y fuerzas naturales se reco- gen a participar y gozar en su manera de las grandezas espi- rituales que Dios está comunicando al espíritu, según lo quiso entender David cuando dijo: Cor meum et caro mea exulta- verunt in Deum vivum (2). Que quiere decir: Mi espíritu y mi carne se gozaron y deleitaron en Dios vivo.

6. Y es de notar que no dice aquí la Esposa que la caba- llería descendía a gustar las aguas, sino a vista de ellas, porque esta parte sensitiva con sus potencias no pueden esencial y propiamente gustar los bienes espirituales, porque no tienen proporcionada capacidad para eso, no sólo en esta vida, pero ni en la otra; sino por cierta redundancia del espíritu, reciben la recreación y deleite de ellos, por el cual son atraídas (3) estas potencias y sentidos corporales al recogimiento interior en que está bebiendo (4) el alma los bienes espirituales; lo cual más es descender a la vista de ellos que al gusto esencial de ellos; pero gustan, como habernos dicho (5), la redundancia que del alma se comunica en ellos. Y dice aquí el alma que descendían, y no otro vocablo alguno, para dar a entender que todas estas potencias descienden y bajan de sus operaciones naturales, ce- 1 Falta esta palabra en la edición de Brusela*.

2 Ps. LXXXIH. 3.

3 G, V. Vd. y Br. leen malamente atribuidas.

4 Recibiendo, dicen G, V, Vd. y Br.

5 Br. modifica: "lo cual más es descender a la vista de ellos que al gusto esen- cia de ellos, pero gustan, como habernos dicho. G, V y Vd.: "lo cual mas es descender a la vista de ellos que al gusto esencial de ellos, pero gustan, como habernos dicho."

180 CANTICO ESPIRITUAL sando de ellas al recogimiento interior; en el cual sea servido el Señor Jesús (1), Esposo dulcísimo, poner a todos los que invocan su santísimo nombre, al cual es honra y gloria junta- mente con el Padre y el Espíritu Santo in saecula saeculorum. Amén (2).

1 G, V, Vd. y Br.: El Señor Jesucristo.

2 Bj., G, V, Vd., Md. y Br. añaden Laus Deo. Lch.: Soli Deo honor ef gloria. Gr. y 8.654: Finis.

CANTICO ESPIRITUAL (SEGUNDA REDACCION) CANTICO ESPIRITUAL Declaración de las Canciones que tratan del ejercicio de amor entre el Alma y el Esposo Cristo, en la cual se tocan y declaran algunos puntos y efectos de oración, a petición Je la Madre Ana de Jesús, priora de las Descalzas en San José de O ranada. Año de 1584 años (1).

PROLOGO (2).