amor. Y mira que a ese escondrijo te llama él por Isaías di- ciendo: Anda, entra en tus retretes, cierra tus puertas sobre ti (esto es, todas tus potencias a todas las criaturas), escóndete un poco hasta un momento (1), esto es, por este momento de vida temporal. Porque si en esta brevedad de vida guardares, oh alma, con toda guarda tu corazón, como dice el Sabio (2), sin duda ninguna te dará Dios lo que adelante dice Dios también por Isaías diciendo Darétc los tesoros escondidos, y descubrirte he la substancia y misterios de los secretos (3). La cual substancia de los secretos es el mismo Dios, porque Dios es la sustancia de la fe y el concepto de ella, y la fe es el secreto y el misterio. Y cuando se revelare y manifestare esto que nos tiene secreto y encubierto la fe, que es lo perfecto de Dios (4), como dice San Pablo (5), entonces se descubrirán al alma la sustancia y misterios de los secretos; pero en esta vida mortal, aunque no llegará el alma tan a lu puro de ellos como en la otra, por más que se esconda, todavía si se es- condiere como Aloiscs (6), en la caverna de la piedra, que es la verdadera imitación de la perfección de la vida del Hijo de Dios, Esposo del alma, amparándola Dios (7) con su diestra, merecerá que le muestren las espaldas de Dios, que es llegar en esta vida a tanta perfección, que se una y transforme por amor en el dicho Hijo de Dios su Esposo; de manera que se sienta tan junta con él y tan instruida y sabia en sus misterios, que cuanto a lo que toca a conocerle en esta vida, no tenga necesidad de decir: ¿ñ. donde te escondiste?
11. Dicho queda, oh alma, el modo que te conviene tener para hallar al Esposo en tu escondrijo; pero si lo quieres vol- ver a oir, oye una palabra llena de sustancia y verdad inacce- sible: es buscarle en fe y en amor, sin querer satisfacerte de 1 Isai, XXVI, 20.
2 Prov.. IV. 23.
3 Isai.. XLV, 3.
4 A, omite dos líneas así: es la sustancia de la fe, que es lo perfecto de Dios..- 5 I ad Cor., XIII. 10.
6 Exod., XXXIII, 22.
7 Ej. y G: "que es la verdadera imitación de la pasión de Jesucristo y perfección de su vida santísima, amparándola Dios..." Casi igual se leen estas frases en Sg.
202 ca?:t:co espiritual cosa, ni gustarla ni entenderla más de lo que debes saber; que esos dos son los mozos del ciego que te guiarán por donde no sabes allá a lo escondido de Dios (1). Porque ia fe, que es el secreto que habernos dicho, son los pies con que el alma va a Dios, y el amor es la guía que la encamina; y andando ella tratando y manoseando (2) estos misterios y secretos de fe, merecerá que el amor la descubra lo que en sí encierra la fe, que es el Esposo que ella desea en esta vida por gracia espe- pecial (3) de divina unión con Dios, como habernos dicho, y en la otra por gloria esencial, gozándole cara a cara, ya de ninguna manera escondido. Pero, entretanto, aunque el alma llegue a esta dicha unión (4) (que es el más alto estado a que se puede llegar en esta vida), por cuanto al alma todavía le está escondido en el seno del Padre, como habernos dicho, que es como ella le desea gozar en la otra, siempre dice: ¿A dénde te escondiste? (5).
12. Muy bien haces, oh alma, en buscarle siempre es- condido, porque mucho ensalzas a Dios y mucho te llegas a él, teniéndole por más alto y profundo que todo cuanto puedes al- canzar; y por tanto, no repares en parte ni en todo lo que tus potencias pueden comprender. Quiero decir, que nunca te quie- ras satisfacer en lo que entendieres de Dios (6), sino en lo que no entendieres de él; y nunca pares en amar y deleitarte en eso que entendieres o sintieres de Dios, sino ama y deleítate en lo que no puedes entender y sentir de él; que eso es, como habernos dicho, buscarle en fe. Que pues es Dios inaccesible y escondido, como también habernos dicho, aunque más te parezca que le ha- llas y le sientes y le entiendes, siempre le has de tener por 1 Bg.: "que esos dos son los modos del cielo, por donde no sabrás hallar a lo es- condido a Dios." B: mozos del cielo.
2 S: manejando.
3 Así leen Av., Bg.. B, Bz. y G. S: por gracia espiritual. Jaén. A y Sg.: por gracia especial divina unión.
■4 Asi Av.. Bz. y Jaén. Los demás: divina unión.
5 Ej. suprime y modifica mucho de las últimas trece lineas. G también hace al- gunas modificaciones sin importancia.
6 Ej. salta de esta palabra a la igual siguiente. G resume: "en lo que entendieres de Dios, sino ama y deléitate en lo que no puedes entender y sentir de él, que eso es..."
CANCION PRIMERA 203 escondido, y le has de servir escondido en escondido. Y no seas como muchos insipientes que piensan bajamente de Dios, entendiendo que cuando no le entienden o no le gustan o sien- ten, está Dios más lejos y más escondido; siendo más verdad lo contrario, que cuanto menos distintamente (1) le entienden, más se llegan a él (2), pues como dice el profeta David: Puso en su escondrijo (3) las tinieblas. Así, llegando cerca de el, por fuerza has de sentir tinieblas en la flaqueza de tu ojo. Bien haces, pues, en todo tiempo, ahora de adversidad, ahora de pros- peridad espiritual o temporal, tener a Dios por escondido, y así clamar a él diciendo: ¿A dónde te escondiste?
Amado, y me dejaste con gemido.
13. Llámale Amado, para más moverle c inclinarle a su ruego, porque cuando Dios es amado, con grande facilidad (4) acude a las peticiones de su amante. Y así lo dice él por San Juan, diciendo: Si permaneciéredes en mí, todo lo que quisiéredes pediréis, y hacerse ha (5). De donde entonces le puede el alma de verdad (6) llamar Amado, cuando ella está entera con él, no teniendo su corazón asido a alguna cosa fuera de él, y así áe ordinario trae su pensamiento en él. Que por falta de esto dijo Dálila (7) a Sansón (que cómo podía él decir que la amaba, pues su ánimo no estaba con ella? (8). En el cual ánimo se incluye el pensamiento y la afición. De donde algunos llaman al Esposo Amado, y no es su Amado de veras porque no tienen entero con él su corazón, y así su petición no es en la pre- sencia de Dios de tanto valor; por lo cual no alcanzan luego su petición, hasta que continuando la oración vengan a tener su 1 Falta esta palabra er. S. Los manuscritos la traen todos.
2 Así leen G, Ej. y Sg. En cambio Jaén. B, Bg., A y Av. leen asi: "Que cuanto más distintamente le entienden más se llegan a él", yerro manifiesto, pues no es tal el pensamiento del Santo. S: que cuanto menos le entienden...
3 Psalm., XVII, 12.
4 Ej. y Sg.: fidelidad. G: con gracia de fidelidad.
5 XV, 7.
6 A modifica: De donde el alma entonces le puede de verdad...7 Dalida trasladan los manuscritos.
8 Jud.. XVI, 15.
204 CANTICO ESFIUITUAL ánimo más continuo con Dios, y el corazón con él más entero con afición de amor, porque de Dios no se alcanza nada si no es por amor.
14. En lo que dice luego: Y me dejaste con gemido, es de notar que la ausencia del Amado causa continuo gemir en el amante, porque como fuera de él nada ama, en nada descansa ni recibe alivio; de donde en esto se conocerá el que de veras a Dios ama, si con ninguna cosa menos que él se contenta ¿Mas qué digo se contenta? Pues aunque (1) todas juntas las posea, no estará contento, antes cuantas más tuviere es- tará menos satisfecho (2): porque la satisfacción del corazón no se halla en la posesión de las cosas, sino en la desnudez de todas ellas y pobreza de espíritu. Que por consistir en ésta la perfección de amor en que se posee Dios con muy junta (3) y particular gracia, vive el alma en esta vida, cuando ht lle- gado a ella, con alguna satisfacción, aunque no con hartura, pues que David con toda su perfección la esperaba en el cielo, diciendo: Cuando pareciere tu gloria, me hartaré (4). Y así no le basta la paz y tranquilidad y satisfacción de corazón a que puede llegar el alma en esta vida, para que deje de tener den- tro de sí gemido (aunque pacifico y no penoso) en la esperan- za de lo que falta. Porque el gemido es anejo a la esperan- za (5). Como el que decía el Apóstol que tenia él y los demás, aunque perfectos, diciendo: Nosotros mismos, que tene- mos las primicias del espíritu, dentro de nosotros mismos go mimo^ esperando la adopción de hijos de Dios (6). Este ge- mido, pues, tiene aquí el alma dentro de si en el corazón ena- morado; porque donde hiera el amor, allí está el gemido de la herida clamando siempre en el sentimiento de la ausencia, mayormente habiendo ella gustado alguna dulce y sabrosa co- 1 Ej. G y Sg.: ¿Mas qué digo que se contenta? Más se entretiene, paes aunque...2 A: Antes cuantas más tuviere éstas, estará más satisfecho.
3 Av. B, Bg., Bz., G. Ej. y Sg.: conjunta.
4 Psalm. XVI. 15.
5 A, Bg. y B repiten: a la esperanza de lo que falta, que acaba de decir el Santo.
6 Rom.. VIII. 23.
CANCION PRIMERA 205 municación del Esposo, ausentándose, se quedó sola y seca de repente; que por eso dice luego: Como el ciervo huiste.
15. Donde es de norsr, que en los Cantares comoara la Esposa al Esposo al ciervo y a la cabra montesa (1) diciendo: Semejante es mi Amado a la cabra y al hijo de los ciervos (2) Y esto no sólo por ser extraño y solitario y huir de las com- pañas (3), como el ciervo; sino también por la presteza del esconderse y mostrarse, cual suele hacer en las visitas que hace a las devotas almas para regalarlas y animarlas, y en los desa- víos y ausencias que las hace sentir después de las tales visitas, para probarlas (4) y humillarlas y enseñarlas; por lo cual las hace sentir con mayor dolor la ausencia, según ahora da aquí a entender en lo que se sigue, diciendo: Habiéndome herido.
Habiéndome herido.
16. Que es como si dijera: no sólo no me bastaba la pena y el dolor que ordinariamente padezco en tu ausencia, sino que hiriéndome más de amor con tu flecha y aumentando la pasión y apetito de tu vista, huyes con ligereza de ciervo y no te dejas comprehender algún tanto.
17. Para más declaración de este verso, es de saber que allende de otras muchas diferencias de visitas (5) que Dios hace al alma, con que la llaga y levanta en amor (6), suele hacer1 unos escondidos toques (7) de amor que a manera de saeta de fuego hieren y traspasan el alma y la dejan toda cauterizada (8) con fuego de amor, y éstas propiamente se llaman heridas de amor, de las cuales habla aquí el alma. Inflaman éstas tanto la 1 Av., Bz., Sg. y S: montañesa. B y Bg.: montes.
2 II, 9.
3 Ej., B y G: compañías. Bg.: campañas.
5 Jaén: diferencias y visitas. Bg: diferencias o visitas.
6 S: la llaga de amor.
7 A, Av., Bz., Bg., B y Sg.: encendidos toques.
8 Sg.: como captivada.
206 CANTICO ESPIRITUAL voluntad y en afición, que se está el alma abrasando en fuego y, llama de amor, tanto, que parece consumirse en aquella llama, y la hace salir fuera de sí, y renovar toda, y pasar a nueva ma- nera de ser, así como el ave fénix que se quema y renace de nuevo. De lo cual hablando David, dice: Fué inflamado mi corazón, y las renes se mudaron, y yo me resolví en nada, y no supe (1).
18. Los apetitos y afectos que aquí entiende el Profeta por renes, todos se conmueven y mudan en divinos en aquella itv flamación del corazón, y el alma por amor se resuelve en nada, nada sabiendo sino amor. Y a este tiempo es la conmutación (2) de estas renes en grande manera de tormento y ansia por ver a Dios, tanto, que le parece al alma intolerable rigor de que con ella usa el amor; no porque la hubo herido (porque an* tes tiene ella las tales heridas por salud) (3), sino porque la dejó así penando en amor, y no la hirió más valerosamente, aca- bándola de matar para verse y juntarse (4) con él en vida d« amor perfecto. Por tanto, encareciendo o declarando ella su do- lor, dice: Habiéndome herido.
19. Es a saber, dejándome así herida, muriendo con heri- das de amor de ti, te escondiste con tanta ligereza como ciervo. Este sentimiento acaece así tan grande, porque en aquella herida de amor que hace Dios al alma, levántase el afecto de la vc*- luntad con súbita presteza a ia posesión del Amado, cuyo toque sintió; con esa misma presteza siente la ausencia y el no po- derle poseer aquí (5) como desea, y asi, luego allí juntamen- te siente el gemido de la tal ausencia, porque estas visitas tales no son como otras en que Dios recrea y satisface al alma, por- que éstas sólo las hace más para herir que para sanar, y más para lastimar que para satisfacer, pues sirven para avivar la noticia i) aumentar el apetito, y por consiguiente el dolor y 1 Ps. LXXH. 21. 22.
2 G: comunicación.
3 Ej.. G y S: por salud suya. Av. y Sg.: por su salud.
5 Sg.. G y El.: poseer aquí en esta vida.
CANCION PRIMERA 207 ansia de ver a Dios. Estas se llaman heridas espirituales de amor, las cuales son al alma sabrosísimas y deseables; por lo cual querría ella estar siempre muriendo mil muertes a esta? lanzadas, porque la hacen salir de sí y entrar en Dios, lo cual da ella a entender en el verso siguiente, diciendo: Salí tras ti clamando, y eras ido (1).
20. En las heridas de amor no puede haber medicina sino de parte del que hirió; y por eso esta herida alma salió en la fuerza del fuego que causó la herida tras de su Amado que la había herido, clamando a él para que la sanase. Es de saber que este salir espiritualmente se entiende aquí de dos maneras para ir tras Dios: la una, saliendo de todas las cosas, lo cual se hace por aborrecimiento (2) y desprecio de ellas; la otra, saliendo de sí misma por olvido de sí, lo cual se hace por el amor de Dios; porque cuando éste toca al alma con las veras que se va diciendo aqui, de tal manera la levanta, que no sólo la hace salir de sí misma por olvido de sí, pero aun de sus quicios y modos e inclinaciones naturales la saca clamando por Dios, y así es como si dijera (5): Esposo mío, en aquel to- que tuyo (4) y herida de amor sacaste mi alma, no sólo de todas las cosas, mas también la sacaste e hiciste salir de sí (porque, a la verdad, y aun de las carnes parece la saca), y íe- vántastela a ti, clamando por ti, ya desasida de todo para asirse a ti. Y eras ido.
2Í. Como si dijera: al tiempo que quise comprender tu presencia no te hallé, y quedéme desasida de lo uno y sin asin lo otro, penando en los aires de amor sin arrimo de ti y de mi. Esto que aquí llama el alma salir para ir a buscar el Amado, llama la Esposa en los Cantares levantar, diciendo: Levantarme he y buscaré al que ama mi alma rodeando la ciudad por los arrabales y las plazas. Busquéle, dice, y no le hallé, y 11a- 1 Por descuido lee aquí Jaén eres ido.
2 G: por el conocimiento.
3 G abrevia: por el olvido de sí, pero aun de sus quicios...Ej.: "la otra saliendo de sí misma por el olvido de sí, y asi es como si dijera..."
4 Bg.: en aquello que es tuyo.
208 CANTICO ESPIRITUAL gáronme (1). Levantarse el alma Esposa, se entien^ allí, hablan- do espiritualmente, de lo bajo a lo alto, que es lo mismo que aquí dice el alma salir: esto es, de su modo y amor bajo al alto amor de Dios. Pero dice allí la Esposa que quedó Mar- gada porque no le halló; y aquí el alma también dice que está herida de amor, y la dejó así; por eso el enamorado (2) vi\*e siempre penado en la ausencia, porque él está ya entregado al que ama, esperando la paga de la entrega que ha hecho, y es la entrega (3) del Amado a él, y todavía no se le da; y estando ya perdido a todas las cosas y a pí mismo por el Amado, no ha hallado la ganancia de su pérdida, pues carece de la posesión del que ama su alma (4).
22. Esta pena y sentimiento de la ausencia de Dios suele ser tan grande a los que van llegando al estado de perfección, al tiempo de estas divinas heridas, que si no proveyese el Señor, morirían; porque como tienen el paladar de la voluntad sano y el espíritu limpio y bien dispuesto para Dios, y en lo que está dicho se les da a gustar algo de la dulzura del amor divino que ellos sobre todo modo apetecen, padecen sobre todo modo, porque como por resquicios se les muestra un inmenso bien, y no se les concede, así es inefable la pena (5) y el tormento.
CANCION II Pastores, los que fuéredes Allá por las majadas al Otero, Si por ventura viéredes Aquel que yo más quiero, Decilde que adolezco, peno y muero 2 S: Y esto es porque el enamorado.
3 B, Ej., Sg.. G. Av.. Bz.. Bg. y S: que es la entrega. A: pues es la entrega.
4 B añade: "Por tantas señales al que anda penado por Dios, que se ha dado a Dios y que le ama."
5 Ej. y G: "Padecen muchísimo, porque como por resquicios se les muestra «o lomenso bien y se les esconde- y asi es excesiva pena y el tormento."
CANCION II 209 DECLARACION 1. En esta canción el alma se quiere aprovechar de ter- ceros y medianeros para con su Amado, pidiéndoles le den parte de su dolor y pena; porque propiedad es del amante, ya que por la presencia no puede comunicarse con el Amado, de hacerlo con los mejores medios que puede; y así, el alma, de sus deseos, afectos y gemidos, se quiere aquí aprovechar como de mensajeros que tan bien saben manifestar lo secreto del co- razón a su Amado, y así los requiere que vayan, diciendo: Pastores los que fuéredes.
2. Llamando pastores a sus deseos, afectos y gemidos, por cuanto ellos apacientan el alma de bienes espirituales. Porque pastor quiere decir apacentador, y mediante ellos se comunica Dios a ella y le da divino pasto, porque sin ellos poco se le comunica, y dice: Los que fuéredes que es como decir, los que de puro amor saliéredes; porque no todos los afectos y y deseos van hasta él, sino los que salen de verdadero amor.
Allá por las majadas al Otero.
3. Llama majadas a las jerarquías y coros de los án- geles, por los cuales de coro en coro van nuestros gemidos y oraciones a Dios; al cual aquí llama otero, por ser él la suma alteza, y porque en él, como en el otero, se otean y ven todas las cosas y las majadas superiores e inferiores, al cual van nuestras oraciones, ofreciéndoselas los ángeles, como ha- bernos dicho, según lo dijo el ángel a Tobías, diciendo: Cuan- do orabas con lágrimas y enterrabas los muertos, yo ofrecía tu oración (1) a Dios (2). También se pueden entender estos pastores del alma, por los mismos ángeles, porque no sólo llevan a Dios nuestros recaudos, sino también traen los de Dios a nuestras almas, apacentándolas como buenos pastores 1 S: tus oraciones. Sg.: ta corazón.
2 Tob.. XII, 12.
14 210 CANTICO ESPIRITUAL de dulces comunicaciones e inspiraciones de Dios, por cuyo me- dio Dios también las hace, y ellos nos amparan y defienden (1) de los lobos, que son los demonios. Ahora, pues, entienda estos pastores por los afectos, ahora por los ángeles, todos desea el alma que le sean parte y medios para con su Amado, y así a todos les dice: Si por ventura viéredes.
4. Y es tanto como decir: si por mi buena dicha y ventura lie.gáredes a su presencia, de manera que él os vea y os oiga. Donde es de notar, que aunque es verdad que Dios todo lo sabe y entiende, y hasta los mismos pensamientos del alma ve y nota (2), como dice Moisés (3), entonces se dice ver nuestras necesidades y oraciones u oirías, cuando las remedia o las cun> pie; porque no cualesquier necesidades y peticiones llegan a colmo que las oiga Dios para cumplirlas, hasta que en sus ojos lleguen a bastante sazón y tiempo y número (4); y entonces se dice verlo y oirlo, según es de ver en el Exodo, que después de cuatrocientos años que los hijos de Israel habían estado afli- gidos en la servidumbre de Egipto, dijo Dios a Moisés: Vi la aflicción de mi pueblo, y he bajado para librarlos (5), co- mo quiera que siempre la hubiese visto. Y también dijo San Ga- briel a Zacarías (6), que no temiese, porque ya Dios había oído su oración en darle el hijo que muchos años (7) le había an- dado pidiendo, como quiera que siempre le hubiese oído. Y asi ha de entender cualquier alma que aunque Dios no acude luego a su necesidad y ruego, que no por eso dejará de acudir en el tiempo oportuno El que (8) es ayudador, como dice David, 1 G, Ej. y Sg. añaden: como buenos pastores.
1 Ej. y G: hasta los pensamientos y movimientos ve y nota. Sg.: hasta los movi- mientos y pensamientos del alma ve y nota.
3 Deuteron., XXXI, 21.
4 Ej. y G: a bastante y justo tiempo y sazón. Sg.: a bastante, justo y sazón y tiempo y número.
5 III, 7, 8.
6 Luc. I, 13.
7 Ej., G: "que no temiese, que ya Dios habia 'oído su oración, que muchos dias..." Sg.: "que no temiese, que ya Dios habia oído su oración, y que muchos años..."
211 en las oportunidades y en la tribulación (1), si ella no desma- yare y cesare. Esto, pues, quiere decir aquí el alma cuando dice: Si por ventura viéredes. Es a saber, si por ventura es llegado el tiempo en que tenga por bien de otorgar mis pe- ticiones.
Aquel que yo más quiero.
5. Es a saber, más que a todas las cosas. Lo cual es verdad cuando al alma no se le pone nada delante que la aco- barde de hacer y padecer por el cualquier cosa de su servicio; y cuando el alma también puede con verdad decir lo que en el verso siguiente aquí dice, es señal que le ama sobre todas las cosas. Es, pues, el verso: Deálde que adolezco, peno y muero.
6. En el cual representa el alma tres necesidades, convie- ne a saber: dolencia, pena y muerte; porque el alma que de veras ama a Dics con amor (2) de alguna perfección, en la ausencia padece ordinariamente de tres maneras, según las tres potencias del alma, que son (entendimiento, voluntad y memo- ria. Acerca del entendimiento, dice que adolece porque no ve a Dios, que es la salud del entendimiento, según lo dice Dios por David, diciendo: Yo soy tu salud (3). Acerca de la volun- tad (4), dice que pena porque no posee a Dios, que es el refri- gerio (5) y deleite de la voluntad, según también lo dice David: diciendo (6): Con el torrente (7) de tu deleite los hartarás (8). Acerca de la memoria, dice que muere, porque acordándose que carece de todos los bienes del entendimiento, que es ver a Dios, 1 Ps. IX, 10.
3 Ps. XXXIV. 3.
4 E). y G: "acerca del entendimiento según Dios lo dice por David: que es la salud del entendimiento, la cual adolece porque no ve a Dios. Acerca de la volun- tad..." Sg.: "acerca de la voluntad según también lo dice David, diciendo..."
5 Bz.: refugio.
6 A: lo dice David por estas palabras.
7 Ej.. G y Sg.: cornenre.
8 Ps. XXXV. 9. -Jaén, Bg., B, Bz., Av. y S: nos hartarás.
212 CANTICO ESPIRITUAL y de los deleites de la voluntad, que es poseerle, y que también es muy posible carecer de él para siempre entre los peligros y ocasiones de esta vida, padece en esta memoria sentimiento a manera de muerte, porque echa de ver que carece de la cierta y perfecta ( 1 ) posesión de Dios, el cual es vida del alma, según lo dice Moisés, diciendo: El ciertamente es tu vida (2).
7. Estas tres maneras de necesidades representó también Jeremías a Dios en los Trenos, diciendo: Recuérdate de mj pobreza y del ajenjo (3) y de la hiél (4). La pobreza se re- fiere al entendimiento, porque a él pertenecen las riquezas de la sabiduría del Hijo de Dios, en el cual, como dice San Pablo, están encerrados todos los tesoros de Dios (5). El ajenjo (6), que es yerba amarísima, se refiere a la voluntad, porque a esta potencia pertenece la dulzura de la posesión de Dios; de la cual careciendo se queda con amargura. Y que la amar- gura pertenezca a la voluntad espiritualmente (7) se da a en- tender en el Apocalipsis cuando el ángel dijo a San Juan: Que en comiendo aquel libro le haría amargar el vientre (8), en- tendiendo allí por vientre la voluntad. La hiél se refiere no sólo a la memoria, sino a todas las potencias y fuerzas del alma^ porque la hiél significa la muerte del alma, según da a entender Moisés hablando con los condenados en el Deuteronomio, di- ciendo: Hiél de dragones será el vino de ellos, y veneno de áspides insanable (9); lo cual significa allí el carecer de Dios, que es muerte del alma. Estas tres necesidades y penas están fundadas en las tres virtudes teologales, que son fe, caridad y esperanza, las cuales se refieren a las tres dichas po- tencias, por el orden que aquí se ponen: entendimiento, vo- luntad y memoria.
1 B y Bg.: derecha.
2 Deuter.. XXX. 20.
3 A, Av. Bz., Jaén y Seg.: axengio. S: asensio. Bg.. axenjo.
4 III. 19.
5 Colos.. II, 3.
6 Como en la nota tercera.
7 A: especialmente.
8 X. 9.
CANCION in 213 CANCION in 213 8. Y es de notar que el alma en el dicho verso no hace más que representar su necesidad y pena al Amado, porque el que discretamente ama no cura de pedir lo que le falta y desea, sino de representar su necesidad para que el Amado haga lo que fuere servido, como cuando la bendita Virgen dijo al amado Hijo en las bodas de Caná de Galilea, no pidiéndole derecha,- mente (1) el vino, sino diciéndole: No tienen vino (2). Y las her- manas de Lázaro le enviaron no a decir que sanase a su hermano, sino a decir que mirase que al que amaba estaba enfermo (3). Y esto por tres cosas: la primera, porque mejor sabe el Señor lo que nos conviene que nosotros; la segunda, porque más se compadece el Amado viendo la necesidad del que le ama y su resignación; la tercera, porque más seguridad lleva el alma acerca del amor propio y propiedad en representar la falta que en pedir a su parecer lo que le falta. Ni más ni menos hace ahora el alma, representando sus tres necesidades, y es como si dijera: decid a mi Amado que pues adolezco y él sólo es mi salud, que me dé mi salud; y que pues peno, y él sólo es mi gozo (4), que me dé mi gozo; y que pues mue- ro, y él sólo es mi vida, que me dé vida (5).
CANCION III CANCION III Buscando mis amores, Iré por esos montes y riberas, Ni cogeré las flores, Ni temeré las fieras, Y pasaré los fuertes y fronteras.
1 S: directamente.
2 Joan., II, 3.
3 Ibid., XI. 3. — Av. modifica: "no pidiéndole sino representándole la necesidad: Vino no tienen. Y las hermanas de Lázaro no dixeron: Ven, Señor a sanara nuestro hermano, sino solamente: El que amas está enfermo."
4 B, Bg. y A: y que pues peno, y el solo es mi gloria. Bz.: y que pues él solo es mi gloria, que me dé mi gozo.
5 A, Av., Bz., Bg., B, G, y Sg.: que me dé mi vida.
214 CANTICO ESPIRITUAL DECLARACION