3. Llama cristalina a la fe por dos cosas: ia primera, por- que es de Cristo su Esposo; y la segunda, porque tiene las pro- piedades del cristal en ser pura en las verdades y fuerte y clara y limpia de errores (5) y formas naturales. Y llámala fuente, porque de ella le manan al alma las aguas de todos los bienes espirituales. De donde Cristo Nuestro Señor, hablando con la Samaritana, llamó fuente a la fe, diciendo: que en los que cre- yesen en él haría una fuente cuya agua saltaría hasta la vida eterna (6). Y esta agua era el espíritu que habían de recibir en su fe los creyentes (7).
Si en esos tus semblantes plateados.
4. A las proposiciones y artículos que nos propone la fe llama semblantes plateados. Para inteligencia de lo cual y de los demás versos, es de saber que la fe es comparada a la plata en las proposiciones que nos enseña, y las verdades y sustanr cia que en sí contiene son comparadas al oro; porque esa mis- 1 H, 20.
2 A: deseo tan grande. B y Bg.: con el deseo grande.
3 Ej., Sg. y G: informado.
4 A: porque la cortina y velo. Av., G, Ej. y Sg.: porque la fe es cubierta y velo.
5 Sg.: clara y limpia de verdades y errores.
6 Joan., IV, 14, 7 Id.. VII, 39.
254 CANTICO ESPIRITUAL ma sustancia que ahora creemos vestida y cubierta con plata de fe, habernos de ver y gozar en la otra vida al descubierto, des- nudo el oro de la fe. De donde David hablando de ella, dice así: Si durmiéredes entre los dos coros (1), las plumas de la pa- loma serán plateadas, y las postrimerías de su espalda serán del color de oro (2). Quiere decir: Que si cerráremos los ojos del entendimiento a las cosas de arriba y a las de abajo (a lo cual llama dormir en medio), quedaremos en fe, a la cual llama paloma, cuyas plumas, que son las verdades que nos dice, serán plateadas, porque en esta vida la fe nos las propone oscuras y encubiertas, que por eso las llama aquí semblantes platea- dos; pero a la postre de esta fe, que será cuando se acabe la fe por la clara visión de Dios, quedará la sustancia de la fe desnuda del velo de esta plata de color como el oro. De ma- nera que la fe nos da y comunica al mismo Dios, pero cubier- to con plata de fe; y no por esso nos le deja de dar en la verdad, así como el que da un vaso plateado, y él es de oro, no porque vaya cubierto con plata deja de dar el vaso de oro. De donde cuando la Esposa en los Cantares deseaba esta po- sesión (3) de Dios, prometiéndosela él, cual en esta vida se puede, dijo que le haría unos zarcillos de oro, pero esmal- tados de plata (4). En lo cual le prometió de dársele en fe encubierto. Dice, pues, ahora el alma a la fe: ¡Oh, si en esos tus semblantes plateados, que son los artículos ya dichos, con que tienes cubierto el oro de los divinos rayos, que son los ojos deseados, que añade lueqo diciendo: Formases de repente Los ojos deseados.
5. Por los ojos entiende, como dijimos, los rayos y ver- dades divinas; las cuales, como también habernos dicho, la fe nos las propone en sus artículos cubiertas e informes (5). Y 1 Asi todos los manuscritos. S: cleros.
2 Ps. LXV1I. 14.
3 Ej.. G y Sq.: presencia de Dios.
4 I. 10.
5 El copista del Ms. de Avila dice en nota: no se entiende sin charidad.
CANCION XII 255 así es como si dijera: Oh, si esas verdades que informe y oscuramente me ensenas encubiertas en tus artículos de fe, acar bases ya de dármelas clara y formadamente descubiertas en ellos, como lo pide mi deseo. Y llama aquí ojos a estas ver- dades, por la grande presencia que del Amado siente, que le parece la está ya siempre mirando, por lo cual, dice: Que tengo en mis entrañas dibujados.
6. Dice que les tiene en sus entrañas dibujados, es a sa- ber, en su alma según el entendimiento y la voluntad, porque se- gún el entendimiento tiene estas verdades infundidas por fe en su alma. Y porque la noticia de ellas no es perfecta, dice que están dibujadas; porque así como el dibujo no es perfecta pin- tura, así la noticia de la fe no es perfecto conocimiento. Por tanr to, las verdades que se Munden en el alma por fe están como en dibujo, y cuando estén en clara visión, estarán en el alma como perfecta y acabada pintura, según aquello que dice el Após- tol diciendo: Cum aatem venerit quod perjectum est, evacaabitur qu-od ex parte est (1). Que quiere decir: Cuando viniere lo que es perfecto, que es la clara visión, acabaráse lo que es en par- te (2), que es el conocimiento de la fe.
7. Pero sobre este dibujo de la fe, hay otro dibujo de amor en el alma del amante, y es según la voluntad, en la cual de tal manera se dibuja la figura del Amado y tan conjunta y vi- vamente se retrata, cuando hay unión de amor, que es verdad decir que el Amado vive en el amante, y el amante en el Amado; y tal manera de semejanza hace el amor en la trans- formación de los amados, que se puede decir que cada uno es el otro, y que entrambos son uno. La razón es, porque en la unión y transformación de amor el uno da posesión de sí al otro, y cada uno se deja y trueca por el otro (3); y así cada uno vive en el otro, y el uno es el otro y entrambos son uno por transformación de amor. Esto es lo que quiso dar a 1 I ad Cor., XIII, 10.
2 Sg.: lo que es temporal.
3 A, Av., B, Bg., Bz. y Sg.: se deja, da y trueca.
256 CANTICO ESPIRITUAL entender San Pablo cuando dijo: Vivo autem, jam non ego: vi- vit vero In me Christus (1). Que quiere decir: Vivo yo, ya no yo (2), pero vive en mí Cristo. Porque en decir vivo yo, ya no yo (3), dio a entender que aunque vivía él, no era vida suya, porque estaba transformado en Cristo, que su vida más era divina que humana; y por eso dice que no vive él, sino Cristo en él.
8. De manera que según esta semejanza de transformación, podemos decir que su vida y la vida de Cristo toda era una vida por unión de amor, lo cual se hará perfectamente en el cielo en divina vida en todos los que merecieren verse en Dios; porque transformados en Dios, vivirán vida de Dios y no vida suya, aunque sí vida suya, porque la vida de Dios será vida suya. Y entonces dirán de veras: vivimos nosotros y no nos- oíros, porque vive Dios en nosotros. Lo cual en esta vida, aun- que puede ser, como lo era en San Pablo, no empero perfecta y acabadamente, aunque llegue el alma a tal transformación de amor que sea en matrimonio espiritual, que es el más alto estado a que se puede llegar en esta vida, porque todo se puede llamar dibujo de amor en comparación de aquella perfecta figura de transformación de gloria. Pero cuando este dibujo de transfor- mación en esta vida se alcanza, es grande buena dicha, porque con eso se contenta grandemente el Amado; que por eso desean- do el que le pusiese la Esposa en su alma como dibujo, le dijo en los Cantares: Ponme como señal sobre tu corazón, como señal sobre tu brazo (4). El corazón significa aquí el alma, en que en esta vida está Dios como señal de dibujo de fe, según se dijo arriba; y el brazo significa la voluntad fuerte, en que está como señal de dibujo de amor (5), como ahora acabamos de decir.
1 Galat., II. 20.
2 S: mas ya no yo.
3 S. como en la nota anterior.
4 VIII. 6. — Av. y Bz. omiten: como señal sobre tu brazo. Ej. y G: Ponme como señal de dibujo de fe...5 S: como señal dibujado de amor. So,.: que en esta vida está Dios como señal de dibujo de amor.
CANCION XII 257 ). De tal manera anda el alma en este tiempo, que aun- que en breves palabras, no quiero dejar de decir algo de ello, aunque flor palabras no se puede explicar. Porque la sustancia corporal y espiritual parece al alma se le seca en sed ( 1 ) de esta fuente viva de Dios, porque es su sed semejante a aquella que tenía David cuando dijo: Como el ciervo desea las fuentes de las aguas, así mi alma desea a ti, Dios (2). Estuvo mi alma sedienta de Dios, fuente viva; cuándo vendré y pare- ceré delante la cara de Dios (3). Y fatígala tanto esta sed, que no tendría el alma en nada romper por medio de los fi- listeos, como hicieron los fuertes de David a llenar (4) su vaso de agua en la cisterna de Belén (5), que era Cristo; porque todas las dificultades del mundo y furias de los demonios y penas infernales no tendría en nada pasar por engolfarse en esta fuente abisal (6) de amor. Porque a este propósito se dijo en los Cantares: Fuerte es la dilección como la muerte, y dura es su porfía como el infierno (7). Porque no se puede creer cuán vehemente sea la codicia y pena que el alma siente cuando ve que se va llegando cerca de gustar aquel bien y no se le dan, porque cuanto más al ojo y a la puerta se ve lo que se desea y se niega, tanto más pena y tormento causa (8). De don- de a este propósito espiriiual dice Job: Antes que coma, suspiro; y como las avenidas de las aguas es el rugido y bramido de mi alma (9), es a saber, por la codicia de la comida, enten- diendo allí a Dios por la comida. Porque conforme a la co- dicia del manjar y conocimiento de él, es la pena por él.
1 S: le parece al alma que se le seca de sed.
2 Av., A, Ej. y S: mi Dios.
3 Ps. XLI. 3.
4 Ej. y G: llevar por llenar. Sg.: a llevarle el vaso...5 I Paralip., XI. 18.
6 Sg.: fuente caudal.
7 vm, 6.
8 Sg.: tanto tormento y pena mayor le causa.
9 Job., [fl, 24.
17 258 CANTICO ESPIRITUAL ANOTACION PARA LA CANCION SIGUIENTE 1. La causa de padecer el alma tanto a este tiempo por él, es que como se va juntando más a Dios, siente en sí más el vacío de Dios y gravísimas tinieblas (1) en su alma, con fuego espiritual que la seca y purga, para que, purificada, se pueda unir con Dios. Porque en tanto que Dios no deriva (2) en ella al- gún rayo de luz sobrenatural (3) de sí, esle Dios intolerables ti- nieblas, cuando según el espíritu está cerca de ella, porque la luz sobrenatural oscurece la natural con su exceso. Todo lo cual dio a entender David cuando dijo: Nube y oscuridad está en derredor de él; fuego precede su presencia (4). Y en otro Salmo dice: Puso por su cubierta y escondrijo las tinieblas, y su tabernáculo en derredor de él es agua tenebrosa en las nu- bes del aire; por su gran resplandor en su presencia hay nubes, granizo y carbones de fuego (5), es a saber, para el alma que se va llegando; porque cuanto el alma más a él se llega, siente en sí todo lo dicho hasta que Dios la entra en sus divinos resplandores por transformación de amor. Y entre tanto siempre está el alma como Job, diciendo: ¿Quién me dará que le conozca y le halle y venga yo hasta su trono? (6). Pero como Dios, por su inmensa piedad (7), conforme a las tinieblas y vacíos del alma son también las consolaciones y regalos que hace, porque sicut tenebrae ejus, ita et lumen ejus (8), porque en ensalzarlas y glorificarlas las humilla (9) y fatiga, de esta manera envió al alma entre estas fatigas ciertos rayos divinos de sí, con tal gloria y fuerza de amor (10), que la conmovió toda y todo el natural la desencajó, y así con gran 1 Bz., Ej. y G: grandísimas tinieblas.
2 A, Av.. Bz. y Sg.: derriba.
3 G pasa de esta palabra a la igual que viene luego.
4 Ps. XCVI, 2.— Sg.: nieve y obscuridad...5 Ps. XVII. 13.
6 S omite desde Y entre tanto.
7 Bg. y S: inmensa bondad. G y Ej.: bondad y piedad.
8 Ps. CXXXVIII, 12.
9 S: las humilla también y fatiga.
10 B: ciertos rayos de gloria de si con tal fuerza de amor.
CANCION XIII 259 pavor y temor natural dijo al Amado el principio de la si- guiente canción, prosiguiendo el mismo Amado (1) lo restan- te de ella.
CANCION XIII Apártalos, Amado, Que voy de vuelo.
ESPOSO Vuélvete, paloma, Que el ciervo vulnerado Por el otero asoma, Al aire de tu vuelo, y fresco toma.
DECLARACION 2. En los grandes deseos y fervores de amor, cuales en las canciones pasadas ha mostrado el alma, suele el Amado vi- sitar a su Esposa casta y delicada (2) y amorosamente, y con grande fuerza de amor; porque, ordinariamente, según los grandes fervores y ansias de amor que han precedido en el alma, suelen ser también las mercedes y visitas que Dios le hace, grandes. Y como ahora el alma con tantas ansias había desea- do estos divinos ojos, que en la canción pasada acaba de decir, descubrióle el Amado algunos rayos de su grandeza y divinidad, según ella deseaba; los cuales fueron de tanta alteza y con tanta fuerza comunicados, que la hizo salir por arrobamiento y éxtasi, lo cual acaece al principio con gran detrimento y te- mor del natural, y así, no pudiendo sufrir el exceso en sujeto tan flaco, dice en la presente canción: Apártalos, Amado; es a saber, esos tus ojos divinos, porque me hacen volar saliendo de mí a suma contemplación sobre lo que sufre el natural; lo cual dice porque le parecía volaba su alma de las carnes, que 1 Bz.: Amante.
1 Bz.: Amante.
2 A. B. Bz., Bg.. Sg. y S: alta y delicada. G y Ej. modifican y abrevian: a su Esposa alta y amorosamente, según los grandes fervores.
260 CANTICO ESPIRITUAL es lo que ella deseaba, que por eso le pidió que los apartase, conviene a saber, dejando de comunicárselos en la carne, en que no los puede sufrir y gozar como querría, comunicándoselos en el vuelo que ella hacía fuera de la carne. El cual deseo y vuelto le impidió luego el Esposo, diciendo: Vuélvete, paloma, que la comunicación que ahora de mí recibes, aún no es de ese estado de gloria que tú ahora pretendes, pero vuélvete a mí, que soy a quien tú, llagada de amor, buscas; que también yo, como el ciervo herido de tu amor, comienzo a mostrarme a ti por tu alta contemplación, y tomo recreación y refrigerio en el amor de tu contemplación. Dice, pues, el alma al Esposo: Apártalos, Amado.
Apártalos, Amado.
3. Según habernos dicho, el alma conforme a los gran- des deseos que tenía (1) de estos divinos ojos, que significan la Divinidad, recibió del Amado interiormente tal comunicación y noticia de Dios, que le hizo decir: Apártalos, Amado; porque tal es la miseria del natural en esta vida, que aquello que al alma le es más vida y ella con tanto deseo desea, que es la comu- nicación y conocimiento de su Amado, cuando se le vienen a dar, no lo puede recibir sin que casi le cueste la vida, de suerte que los ojos que con tanta solicitud y ansias y por tantas vías buscaba, venga a decir cuando los recibe (2): Apár- talos, Amado.
4. Porque es a veces tan grande el tormento que se sien- te (3) en las semejantes visitas de arrobamientos, que no hay tor- mento que así descoyunte los huesos y ponga en estrecho al na- tural, tanto que, si no proveyese Dios se acabaría la vida; y a la verdad, así parece al alma por quien pasa, porque siente co- mo desasirse el alma de las carnes y desamparar el cuerpo (4). Y la causa es porque semejantes mercedes no se pueden recibir muy en carne, porque el espíritu es levantado a comunicarse 1 Ej., G y Sg.: conforme a los grados de amor y deseo que tenia 2 A: cuando lo halla.
3 B y Bz.: que siente. Sg.: que se tiene.
4 De esta palabra pasan G y Ej a la frase: Y de aquí es que ha de padecer la carne.
CANCION XIII 261 con el Espíritu divino que viene al alma, y asi por fuerza ha de desamparar en alguna manera la carne; y de aquí es que ha de padecer la carne, y, por consiguiente, el alma en la carne, por la unidad que tienen en un supuesto. Y, por tanto, el gran tormento que siente el alma al tiempo de este género de visita, y el gran pavor que le hace verse tratar por vía so- brenatural, le hacen decir: Apártalos, Amado.
5. Pero no se ha de entender que porque el alma diga que los aparte, querría que los apartase, porque aquel es un dicho del temor natural, como habernos dicho; antes, aunque mu- cho más le costase, no querría perder estas visitas y mercedes del Amado, porque aunque padece el natural, el espíritu vuela al recogimiento sobrenatural a gozar del espíritu del Amado, que es lo que ella deseaba y pedía; pero no quisiera ella reci- birlo en carne, donde no se puede (i) cumplidamente, sino poco y con pena, mas con el vuelo del espíritu fuera de la carne, donde libremente se goza, por lo cual dijo: Apártalos, Amado, es a saber, de comunicármelos en carne.
Que voy de vuelo.
Que voy de vuelo.
6. Como si dijera, que voy de vuelo de la carne, para que me los comuniques fuera de ella, siendo ellos la causa de hacerme volar fuera de la carne. Y para que entendamos* mejor qué vuelo sea éste, es de notar que, como habernos di- cho, en aquella visitación del Espíritu divino es arrebatado con gran fuerza el dei alma a comunicar con el Espíritu y destruye al cuerpo (2), y deja de sentir en él y de te- ner en él sus acciones, porque las tiene en Dios. Que por eso dijo San Pablo, que en aquel rapto suyo (3), no sabía si estaba su alma recibiéndole en el cuerpo o fuera del cuer- po. Y no por eso se ha de entender que destruye y des- ampara (4) el alma al cuerpo de la vida natural, sino que no 1 Algunos Mss. añaden: gozar.
2 S. a comunicarse con el Divino y destituirse. B hace aquí algunos arreglos sin importancia. Sg.: destituye.
3 II ad Cor.. XII, 2.
4 S: que destituye el alma al cuerpo y le desampara. Av.. Bg. y Sg.: destituye.
262 CANTICO ESPIRITUAL tiene sus acciones en él. Y ésta es la causa por que en es- tos raptos y vuelos se queda el cuerpo sin sentido, y aunque le hagan cosas de grandísimo dolor, no siente; porque no es como otros traspasos y desmayos naturales, que con el dolor vuel- ven en sí. Y estos sentimientos tienen en estas visitas los que no han aún llegado a estado de perfección, sino que van cami- no en estado de aprovechados, porque los que han llegado ya, tienen toda la comunicación (1) hecha en paz y suave amor, y cesan estos arrobamientos, que eran comunicaciones y dispo- sición para la total comunicación (2).
7. Lugar era este conveniente para tratar de las diferencias de raptos y éxtasis y otros arrobamientos y sutiles vuelos de espíritu que a los espirituales suelen acaecer. Mas porque mi intento no es sino declarar brevemente estas canciones, como en el prólogo prometí (3), quedarse han para quien mejor lo sepa tratar que yo, y porque también la bienaventurada Teresa de Jesús, nuestra madre (4), dejó escritas de estas cosas de espíritu admirablemente, las cuales espero en Dios saldrán presto im- presas a luz (5). Lo que aquí, pues, el alma dice del vuelo hase de entender por arrobamiento y éxtasi del espíritu a Dios, y dice luego el Amado: Vuélvete, paloma.
8. De muy buena gana se iba el alma del cuerpo en aquel vuelo espiritual pensando que se le acababa ya la vida, y que pudiera gozar con su Esposo para siempre y quedarse al des- cubierto con él; mas atajóle el Esposo el paso diciendo: Vuél- vete, paloma. Como si dijera: paloma, en el vuelo alto y ligero que llevas de contemplación, y en el amor con que ardes, y sim- plicidad con que vas (porque estas tres propiedades (6) tiene 1 Sg. pasa de esta palabra a la igual que viene en seguida.
2 Av., B y Bz.: arrebatamientos, que eran comunicaciones, que disponían para la total comunicación. A y Bg.: comunicaciones, que disponían para la tal comuni- cación.
3 G y Ej. omiten: como en el prólogo prometí.
4 A, B, Bg. G, Ej. y Sg. suprimen: nuestra madre.
5 G, Ej., B y Bg. omiten: las cuales, etc.
6 Jaén y Ej.: esfas propiedades. Sg.: esfas fres simplicidades.
CANCION XIII 263 la paloma), vuélvete de ese vuelo alto en que pretendes llegar a poseerme de veras, que aún no es llegado ese tiempo de tan alto conocimiento, y acomódate a este más bajo que yo ahora te comunico en este tu exceso (1), y es: Que el ciervo vulnerado (2).
9. Compárase el Esposo al ciervo, porque aquí por el ciervo entiende a sí mismo. Y es de saber que la propiedad del ciervo es subirse a los lugares altos, y cuando está heri- do vase con gran priesa a buscar refrigerio a las aguas frías; y si oye quejar a la consorte y siente que está herida, luego se va con ella y la regala y acaricia. Y así hace ahora el Es- poso, porque viendo a la Esposa herida de su amor, él tam- bién al gemido de ella viene herido del amor de ella; porque en los enamorados la herida de uno es de entrambos, y un mismo sentimiento tienen los dos. Y así es como si dijera: Vuélvete, Esposa mía, a mí, que si llagada vas de amor de mi, yo también como el ciervo vengo en esta tu llaga llagado a ti, que soy como el ciervo, y también en asomar por lo alto, que por eso dice: Por el otero asoma (3).
10. Esto es, por la altura de la contemplación que tie- nes en ese vuelo, porque la contemplación es un puesto alto por donde Dios en esta vida se comienza a comunicar al alma y mostrársele, mas no acaba, que por eso no dice que acaba de parecer, sino que asoma; porque por altas que sean las noticias que de Dios se le dan al alma en esta vida, todas son como unas muy desviadas asomadas (4). Y sigúese la tercera propiedad, que decíamos del ciervo, que es la que se contiene en el verso siguiete: Al aire de tu vuelo, y fresco toma.
1 G y Ej. omiten: en este tu exceso.
2 Por distracción, sin duda, omitió el comentario a este verso el Ms. de Segovta.
3 B omite los comentarios de éste y del siguiente verso.
4 Av: muy divisas asomadas.
264 CANTICO ESPIRITUAL 11. Por el vuelo entiende, la contemplación de aquel éx- tasis que habernos dicho, y por el aire entiende aquel espíritu de amor que causa en el alma este vuelo de contemplación. Y llama aquí a este amor, causado por el vuelo, aire harto apro- piadamente; porque el Espíritu Santo, que es amor, también se compara en la Divina Escritura al aire, porque es espirado del Padre y del Hijo. Y así como allí es aire del vuelo, esto es, que de la contemplación y sabiduría del Padre y del Hijo pn> cede (1) y es espirado; así aquí a este amor del alma llama el Esposo aire, porque de la contemplación y noticia que a este tiempo tiene de Dios, le procede. Y es de notar que no dice aquí el Esposo que viene al vuelo, sino al aire del vuelo, porque Dios no se comunica propiamente al alma por el vuelo del alma, que es, como habernos dicho, el conocimiento que tiene de Dios, sino por el amor del conocimiento. Porque así como el amor es unión del Padre y del Hijo, así lo es del alma con Dios. Y de aquí es que aunque un alma tenga altísimas noticias de Dios y contemplación, y conociere todos los mis- terios, si no tiene amor no le hace nada al caso, como dice. San Pablo (2), para unirse con Dios. Como también dice el mismo: Charitatem /¡abete, quod est vinculum perjectionis (3). Es a saber: Tened esta caridad, que es vínculo de la perfec- ción. Esta caridad, pues, y amor del alma hace venir al Esposo corriendo a beber de esta fuente de amor de su Esposa, como las aguas frescas hacen venir al ciervo sediento y llagado a to- mar refrigerio. Y por eso se sigue: Y fresco toma.
12. Porque así como el aire hace fresco y refrigerio al que está fatigado del calor, así este aire de amor refrigera y re- crea al que arde con fuego de amor; porque tiene tal propiedad este fuego de amor (4), que el aire con que toma fresco y refrige- 1 S añade: por la voluntad. Algunos manuscritos dicen aspirado, aquí y en unas líneas más arriba.
2 I ad Cor.. XIII. 2.
3 Coloss., III, 14.
•4 B reanuda aquí el texto en esta forma incompleta: "que el ciervo vulnerado. Compárase el esposo al ciervo, porque aqui por el ciervo, y porque tiene tal propie- dad este fuego Je amor."
CANCION XIII 265 CANCION XIII 265 rio es más fuego de amor; porque en el amante el amor (1 ) es lla- ma que arde con apetito de arder más, según hace la llama del fuego natural. Por tanto, al cumplimiento de este apetito suyo de arder más en el ardor del amor de su Esposa, que es el aire del vuelo de ella, llama aquí tomar fresco. Y asi es co- mo si dijera: al ardor de tu vuelo arde más, porque un amor enciende otro amor. Donde es de notar que Dios no pone su gracia y amor en el alma, sino según la voluntad y amor del alma; por lo cual esto ha de procurar el buen enamorado que no falte, pues por ese medio, como habernos dicho, moverá más, si así se puede decir, a que Dios le tenga mas amor y se recree más en su alma. Y para seguir (2) esta caridad, hase de ejercitar lo que de ella dice el Apóstol, diciendo: la cari- dad es paciente, es benigna, no es envidiosa, no hace mal (3), no se ensoberbece, no es ambiciosa, no busca sus mismas cosas, no se alborota, no piensa mal, no se huelga sobre la maldad, gó- zase en la verdad; todas las cosas (4) sufre que son de sufrir, cree todas las cosas, es a saber, las que se deben creer, todas las cosas espera y todas las cosas sustenta, es a saber, que conviene a la caridad (5).