SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

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ANOTACION V ARGUA\ENTO DE LAS DOS CANCIONES SIGUIENTES (6).

1. Pues corno esta palomica del alma andaba volando por los aires de amor sobre las aguas del diluvio de las fatigas y ansias suyas de amor, que ha mostrado hasta aquí (no ha- llando donde descansase su pie), a este último vuelo que ha- bernos dicho, extendió el piadoso padre Noé la mano de su mi- sericordia y recogióla metiéndola en el arca de su caridad y y amor (7), y esto fué al tiempo que en la canción que acabamos de declarar dijo: Vuélvete, paloma. En el cual recogimiento, ha- 1 B y Bg.: el fuego de amor.

3 Lo restante del párrafo falta en B y Bg.

4 Lo que resta del párrafo no se lee en G y Ej.

5 I ad Cor., XIII, 4-7. — Bz. abrevia: las que se deben y convienen a la caridad.

6 Así S. — Jaén y Sg.: Anotación para la canción siguiente.

7 G y Ej.: en el arca de su pecho g amor.

266 CANTICO ESPIRITUAL liando el alma todo lo que deseaba y más de lo que se puede decir, comienza a cantar alabanzas a su Amado, refiriendo las grandezas que en esta unión en él siente y goza, en las dos si- guientes canciones, diciendo: CANCION XIV Y XV Mi amado las montañas Los valles solitarios nemorosos, Las ínsulas extrañas, Los ríos sonorosos, El silbo de los aires amorosos.

La noche sosegada En par de los levantes de la aurora, La música callada, La soledad sonora, La cena, que recrea y enamora.

ANOTACION 2. Antes que entremos en la declaración de estas canciones, es necesario advertir para más inteligencia de ellas y de las que después de ellas se siguen, que en este vuelo espiritual (t) que acabamos de decir, se denota un alto estado y unión de amor en que después de mucho ejercicio espiritual suele Dios poner al alma, al cual llaman desposorio espiritual con el Verbo Hijo de Dios. Y al principio que se hace esto, que es la primera vez, comunica Dios al alma grandes cosas de sí, hermoseándola de grandeza y majestad, y arreándola de dones y virtudes, y vistiéndola de conocimiento y honra de. Dios, bien así como a desposada en el día de su desposorio. Y en este dichoso día, no solamente se le acaban al alma sus ansias vehementes y que- rellas de amor que antes tenía, mas quedando adornada de los bienes que digo, comiénzale un estado de paz y deleite y de suavidad de amor, según se da a entender en las presentes (2) 1 A salta de esta palabra a la igual que viene en seguida. Lo mismo hacen B v Bg.

2 Av.: ji'guienfes.

CANCION XIV Y XV 267 canciones, en las cuales no hace otra cosa sino contar y cantar las grandezas de su Amado, las cuales conoce y goza en el por la dicha unión del desposorio. Y así, en las demás cancio- nes siguientes (1) ya no dice cosas de penas y ansias como an- tes hacía, sino comunicación y ejercicio de dulce y paeifico amor con su Amado, porque ya en este estado todo aquello fenece. Y es de notar que en estas dos canciones se contiene lo más que Dios suele comunicar a este tiempo a un alma (2); pero no se ha de entender que a todas las que llegan a este estado se les comunica todo lo que en estas dos canciones se declara, ni en una misma manera y medida de conocimiento y sentimiento; porque a unas almas se les da más, y a otras menos; y a unas en una manera, y a otras en otra, aunque lo uno y lo otro puede ser en este estado del desposorio espiritual; mas pónese aquí lo más que puede ser, porque en ello se comprende todo. Y sigúese la declaración.

DECLARACION DE LAS DOS CANCIONES 3. Y es de notar que así como en el Arca de Noc, según dice la Divina Escritura, había muchas mansiones para muchas diferencias de animales, y todos los manjares que se podían comer, así el alma en este vuelo (3) que hace a esta divina arca del pecho de Dios, no sólo echa de ver en ellas las muchas mansiones que Su Majestad dijo por San Juan (4), que había en la casa de su Padre, mas ve y conoce allí todos los man- jares, esto es, todas las grandezas que puede gustar el alma, que son todas las cosas que se contienen en las dos sobredi- chas canciones, significadas por aquellos vocablos comunes, las cuales en sustancia son las que se siguen.

li. Ve el alma y gusta en esta divina unión abundancia, riquezas inestimables, y halla todo el descanso y recreación que ella desea, y entiende secretos e inteligencias de Dios extrañas, 1 Falta esta palabra en A.

2 Sg., Ej. y G añaden: en cazón de desposorio.

3 Ej., G y Sg.: divino vuelo.

4 XIV, 2.

268 CANTICO ESPIRITUAL que es otro manjar de los que mejor le saben, y siente en Dios un terrible poder y fuerza que todo otro poder y fuerza priva, y gusta allí admirable suavidad (1) y deleite de espí- ritu, halla verdadero sosiego y luz divina, y gusta altamen- te de la sabiduría de Dios que en la armonía de las criaturas y hechos de Dios relucen, y siéntese llena de bienes y ajena y vacía de males, y sobre todo entiende y goza de inestimable refección de amor, que la confirma en amor, y ésta es la sus- tancia de ¡o que se contiene en las dos canciones sobredichas.

5. En las cuales dice la Esposa que todas estas cosas es su Amado en sí, y lo es para ella (2); porque en lo que Dios suele comunicar en semejantes excesos (3), siente el alma y conoce la verdad de aquel dicho que dijo San Francis- co (4), es a saber, Dios mío y todas las cosas; de donde por ser Dios todas las cosas al alma y el bien de todas ellas, se declara la comunicación de este exceso por la semejanza de la bondad de las cosas en las dichas canciones (5), según en cada verso de ella se irá declarando. En lo cual se ha de en- tender que todo lo que aquí se declara, está en Dios eminen- temente en infinita manera, o, por mejor decir, cada una de estas grandezas que se dicen es Dios, y todas ellas juntas son Dios; que por cuanto en este caso se une el alma con Dios, siente ser todas las cosas Dios, según (6) lo sintió San Juan cuando dijo: Qaort factum est, in ipso vita erat (7). Es a saber: Lo que fué hecho en él era vida. Y así no se ha de entender que en lo que aquí se dice que siente el alma, es como ver las cosas en la luz, o las criaturas en Dios (8), sino que en aquella po- sesión siente serle todas las cosas Dios. Y tampoco se ha de 1 Sg.: admirable sutilidad.

2 Jaén. A. Av.. Bz.. Bg. y Sg.: lo espera ella.

3 A: exercicios.

4 Av.: el seráfico padre San Francisco.

5 G. Ej. y Sg. modifican: "por la semeianza de la voluntad de las cosas y de la pondad de ellas en estas canciones."

6 G, Ej. y Sg.: se une el alma con Dios en un simple ser, según...7 l 4.

8 G, Ej. y Sg. pasan a la otra palabra igual inmediata.

CANCION XIV Y XV 269 entender que porque el alma siente tan subidamente de Dios en lo que vamos diciendo, ve a Dios esencial y claramente, que no es sino una fuerte y copiosa comunicación y vislumbre de lo que él es en sí, en que siertte el alma este bien de las cosas, que ahora en los versos declararemos, conviene a saber: Mi Amado, las montañas (1).

6. Las montañas tienen altura, son abundantes, anchas y hermosas, graciosas, floridas y olorosas. Estas montañas es mi Amado para mí.

Los valles solitarios nemorosos.

7. Los valles solitarios son quietos, amenos, frescos, um- brosos, de dulces aguas llenos, y en la variedad de sus arbo- ledas y suave canto de aves hacen gran recreación y deleite al sentido, dan refrigerio y descanso en su soledad (2), y silen- cio. Estos valles es mi Amado para mí.

Las ínsulas extrañas.

8. Las ínsulas extrañas están ceñidas con la mar, y allen- de de los mares, muy apartadas y ajenas de la comunicación de los hombres; y así en ellas se crían y nacen cosas muy diferentes de las de por acá, de muy extrañas maneras y vir- tudes nunca vistas de los hombres, que hacen grande nove- dad y admiración a quien las ve. Y así, por las grandes y adv mirables novedades y noticias extrañas, alejadas del cono- cimiento común que el alma ve en Dios, le llama ínsulas ex- trañas; porque extraño llaman a uno por una de dos cosas:- o porque se anda retirado a la gente, o porque es excelente y particular entre los demás hombres en sus hechos y obras. Por estas dos cosas llama el alma aquí a Dios extraño; por- que no solamente es toda la extrañez de las ínsulas nunca vistas, pero también sus vías, consejos (3) y obras son muy 1 Sg. y G: Mi amado a las montañas.

2 Bg.: en suavidad. G, Ej. y Sg.: dan refrigerio en su soledad. Bz. omite: g si- lencio.

3 Bg.: sos ricos consejos.

270 CANTICO ESPIRITUAL extrañas y nuevas y admirables para los hombres. Y no es maravilla que sea Dios extraño a los hombres que no le han visto, pues también lo es a los santos ángeles y almas que le ven; pues no le pueden acabar de ver ni acabarán, y hasta el último día del juicio van viendo en él tantas novedades se- gún sus profundos juicios acerca de las obras de misericordia y justicia, que siempre les hace novedad y siempre se mara- villan más. De manera que no solamente los hombres, pero también los Angeles le pueden llamar ínsulas extrañas; sólo para sí no es extraño, ni tampoco para sí es nuevo.

Los ríos sonorosos.

Los ríos sonorosos.

9. Los ríos tienen tres propiedades: la primera, que todo lo que encuentran (1) lo embisten y anegan; la segunda, que hinchen todos los bajos y vacíos que hallan delante; la ter- cera, que tienen tal sonido, que todo otro sonido privan y ocu- pan. V porque en esta comunicación de Dios que vamos di- ciendo, siente el alma en él estas tres propiedades muy sabro- samente, dice que su Amado es los ríos sonorosos. Cuanto a la primera propiedad que el alma siente, es de saber que de tal manera se ve el alma embestir del torrente del espíritu de Dios en este caso y con tanta fuerza apoderarse (2) de ella, que le parece que vienen sobre ella todos los ríos del mundo, que la embisten, y siente ser allí anegadas todas sus acciones y pasiones en que antes estaba. Y no porque es cosa de tanta fuerza es cosa de tormento, porque estos ríos son ríos de paz, según por Isaías da Dios a entender, diciendo de este embestir en el alma: Ecce ego declinaba super eam quasi fluvium pacis, et (¡uasi iorrentem ¡nundantem gloriam (3). Quiere decir: Notad y advertid que yo declinaré y embestiré sobre ella, es a sa- ber, sobre el alma, como un río de paz, y así como un to- rrente que va redundando gloria. Y así, este embestir divino (4) 1 S: que en todo cuanto entran.

2 A: acordarse.

3 LXVI. 12.

•4 Bz. lee: Asi a este tiempo hinche los bajos y vacíos este embestir de Dios.

que hace Dios...CANCION XIV Y XV 271 que hace Dios en el alma como ríos sonorosos, toda la hin- che de paz y gloria. La segunda propiedad que el alma siente, es que esta divina agua a este tiempo hinche los bajos de su humildad y llena los vacíos de sus apetitos, según dice San Lucas: Exaltavit humiles. Esurientes implevit bonis (1). Que quiere decir: Ensalzó los humildes, y a los hambrientos lle- nó de bienes. La tercera propiedad que el alma siente en estos sonorosos ríos de su Amado, es un ruido y voz (2) espiritual que es sobre todo sonido y voz, la cual voz priva toda otra voz, y su sonido excede todos los sonidos del mundo. Y en declarar cómo esto sea, nos habernos de detener algún tanto.

10. Esta voz o este sonoroso sonido de estos ríos que aquí dice el alma, es un henchimiento (3) tan abundante que la hinche de bienes, y un poder tan poderoso que la posee, que no sólo le parece sonido de ríos, pero aún poderosísimos truenos. Pero esta voz es voz espiritual, y no trae esos otros sonidos cor- porales ni la pena y molestia de ellos, sino grandeza, fuerza, poder, deleite y gloria; y así es como una voz y sonido inmenso interior que viste al alma de poder y fortaleza. Esta espiritual voz (4) y sonido se hizo en el espíritu de los Apóstoles al tiem- po que el Espíritu Santo con vehemente torrente (como se dice en los Actos de los Apóstoles) descendió sobre ellos; que para dar a entender la espiritual voz que interiormente les hacía (5), se oyó aquel sonido (6) de fuera como de aire vehemente, de ma- nera que fuese oído de todos los que estaban dentro de Jerusa- lén; por él cual, como decimos, se denotaba el que dentro re- cibían los Apóstoles (7), que era, como habernos dicho, henchi- miento de poder y fortaleza. Y también cuando estaba el Señor Jesús rogando al Padre en el aprieto y angustia que recibía de sus enemigos, según lo dice San Juan (8), le vino una voz 1 I, 52.

1 I, 52.

2 Ej. y G: es un sonoroso sonido y voz. Sg.: es un sonido y voz. Bz.: es un río y voz.

4 A: gozo por voz.

5 Ej., G y Sg.: y para dar a entender la interior voz que les hacia.

6 A, B y Bg.: escopió aquel sonido.

7 Act., D, 2.

8 XII, 28.

272 CANTICO ESPIRITUAL del ciclo interior, confortándole según la humanidad, cuyo so- nido oyeron de fuera los judíos, tan grave y vehemente, que unos decían que se había hecho algún trueno, y otros decían que le había hablado algún ángel del cielo; y era que por aquella voz que se oía de fuera se denotaba y daba a en- tender la fortaleza y poder que según la humanidad a Cristo se le daba de dentro, y no por eso se ha de entender que deja el alma de recibir el sonido de la voz espiritual en el espíritu. Donde es de notar, que la voz espiritual es el efec- to (1) que ella hace en el alma; así como la corporal impri- me su sonido en el oído y la inteligencia en el espíritu. Lo cual quiso dar a entender David cuando dijo: Ecce dabit voci suae vocem virtutis (2). Que quiere decir: Mirad, que Dios dará a su voz voz de virtud; la cual virtud es la voz interior; porque decir David dará a su voz voz de virtud, es decir (3): a la voz exterior que se siente de fuera, dará voz de virtud que se sienta de dentro. De donde es de saber que Dios es voz infinita, y comunicándose al alma en la manera dicha, hácele efecto de inmensa voz.

11. Esta voz oyó San Juan en el Apocalipsi, y dice que la voz que oyó del cielo, eral (4) tamquam vocem aquanim multarían, y tamquam vocem tonitrui maguí (5). Quiere de- cir: Que era la voz que oyó como voz de muchas aguas, y como voz de un grande trueno. Y porque no se entienda que esta voz por ser tan grande era penosa y áspera, añade luego diciendo, que esta misma voz era tan suave, que era sicut ci- tharoedorum citharizaniium in cit/iaris suis (6). Que quiere de- cir: Era como de muchos tañedores que citarizaban en sus cítaras. Y Ezequiel dice que este sonido como de muchas aguas, era quasi sonum sublimis Dei (7), es a saber: Como< 1 Bg.: fruto.

2 Ps. LXVII. 34.

3 Av. abrevia: es la voz inferior, porque es tanto como decir.

4 S: y dice que la oyó del cielo y que era.

5 XIV. 2.

6 Ibid.

7 I. 24.

CANCION XIV Y XV 273 sonido del Altísimo Dios; esto es, que altísima y suavísima- mente se comunicaba en él. Esta voz es infinita, porque, como decíamos, es el mismo Dios que se comunica haciendo voz en el alma; mas cíñese a cada alma dando voz de virtud, se- gún le cuadra limitadamente, y hace gran deleite y grandeza al alma. Y por eso dijo a la Esposa en los Cantares: Sonet vox tita in auribus meis, vox enim tua dideis (1). Que quiere decir: Suene tu voz en mis oídos, porque es dulce tu voz. Sigúese el verso: El silbo de los aires amorosos.

12. Dos cosas dice el alma en el presente verso, es a saber: aires y silbo. Por los aires amorosos se entienden aquí las virtudes y gracias del Amado (2), las cuales me- diante la dicha unión del Esposo embisten en el alma y amo- rosísimamente se comunican y tocan en la sustancia de ella. Y al silbo de estos aires llama una subidísima (3) y sabro- sísima inteligencia de Dios y de sus virtudes, la cual redunda en ei entendimiento del toque que hacen estas virtudes de Dios en la sustancia del alma; y éste es el más subido deleite que hay en todo lo demás que gusta el alma aquí.

13. Y para que mejor se entienda lo dicho, es de notar que así como en el aire se sienten dos cosas, que son toque y silbo o sonido, así en esta comunicación del Esposo se sien- ten otras dos cosas, que son sentimiento de deleite e inte- ligencia. Y así como el toque del aire se gusta en el sentido del tacto y el silbo del mismo aire con el oído, asi también el toque de las virtudes del Amado se siente y goza con el tacto (4) de esta alma, que es en la sustancia de ella (o), y la inteligencia de las tales virtudes de Dios se siente en el oído del alma, que es el entendimiento. Y es también de 1 II, 14. — G y Ej. terminan el párrafo con la autoridad latina.

2 Bg.: grandezas del Amado.

3 Sg.: amorosísima. G y Ej.: abundantísima.

4 A: contacto en vez de con el tacto.

5 S añade: mediante la voluntad.

15 274 CANTICO ESPIRITUAL saber que entonces se dice venir el aire amoroso cuando sa- brosamente hiere, satisfaciendo el apetito del que deseaba el tal refrigerio, porque entonces se regala y recrea el sentido del tacto, y con este regalo del tacto siente el oído gran regalo y deleite en el sonido y silbo del aire, mucho más que el tac- to en el toque del aire (1), porque el sonido del oído es más espiritual, o, por mejor decir, allégase más a lo espiritual que el tacto, y así el deleite que causa es más espiritual que el que causa el tacto (2).

14. Ni más ni menos, porque este toque de Dios satisface grandemente y regala la sustancia del alma, cumpliendo suave- mente su apetito, que era de verse en la tal unión, llama a la dicha unión o toques aires amorosos; porque, como habernos dicho, amorosa y dulcemente se le comunican las virtudes del Amado en él, de lo cual se deriva en el entendimiento el silbo de la inteligencia. Y llámale silbo, porque así como el silbo del aire causado se entra agudamente (3) en el vasillo del oído, así esta sutilísima y delicada inteligencia se entra con admi- rable sabor y deleite en lo íntimo de la sustancia del alma, que es muy mayor deleite que todos los demás. La causa es, porque se le da sustancia entendida y desnuda de accidentes y fantas- mas; porque se da al entendimiento que llaman los filósofos pasivo o posible, porque pasivamente sin él hacer nada de su parte, la recibe; lo cual es el principal deleite del alma, por- que es en el entendimiento, en que consiste la fruición, como dicen los teólogos, que es ver a Dios; que por significar este sil- bo la dicha inteligencia sustancial, piensan algunos teólogos que vió nuestro Padre (4) Elias a Dios en aquel silbo de aire del- gado que sintió en el monte a la boca de su cueva. Allí le llama la Escritura silbo de aire delgado, porque de la sutil y delicada comunicación del espíritu le nacia la inteligencia (5) 1 Av.; mucho más que el tacto del aire en el toque que recibe.

2 A modifica; o por mejor decir, es más llegado a lo espiritual que el que causa el tacto. G y Ej. saltan de la palabra espiritual al otro vocablo igual inmediato.

4 A, B y Bg. omiten nuesfro Padre.

5 A: comunicación.

CANCION XIV Y XV 275 en el entendimiento; y aquí le llama el alma silbo de aires amorosos (1), porque de la amorosa comunicación de las virtudes de su Amado le redunda en el entendimiento, y por eso le llama silbo de aires amorosos.

15. Este divino silbo que entra por el oído del alma, no solamente es sustancia, como he dicho, entendida, sino también descubrimiento de verdades de la Divinidad y revelación de secretos suyos ocultos; porque ordinariamente las veces (2) que en la Escritura Divina se halla alguna comunicación de Dios, que se dice entrar por el oído, se halla ser manifestación de estas verdades desnudas en el entendimiento, o revelación de secretos de Dios; las cuales son revelaciones o visiones pura- mente espirituales, que solamente se dan al alma, sin servicio y ayuda de los sentidos, y así es muy alto y cierto esto que se dice comunicar Dios por el oído. Que por eso para dar a en- tender San Pablo la alteza de su revelación, no dijo: Vidit arca- tía verba, ni menos: Gustavií arcana verba, sino Audivit arcana verba, quae non licet homini loqui (3). Y es como si dijera: Oí palabras secretas que al hombre no es lícito hablar. En lo cual se piensa que vió a Dios también como nuestro Padre (4) Elias en el silbo. Porque asi como la fe, como también dice San Pablo, es por el oído corporal, así también lo que nos dice la fe, que es la sustancia entendida, es por el oído espiritual. Lo cual dió bien a entender el profeta Job, hablando con Dios, cuando se le reveló, diciendo: Aaditu auris audivi te, nunc au- tem ocultis metts videt ie (5). Quiere decir: Con el oído de la oreja te oí, y ahora te ve mi ojo. En lo cual se da claro a entender que el oirlo con el oído del alma, es verlo con el. ojo del entendimiento pasivo que dijimos. Que por eso no dice oíte con el oído de mis orejas, sino de mi oreja; ni te vi con mis ojos, sino con mi ojo, que es el entendimiento; luego este oir del alma es ver con el entendimiento.

1 Ej. omite lo restante del párrafo.

2 A, Av.. B, Bg., G, Ej.. Bz.. Sg. y S: todas las veces.

3 II ad Cor.. XII, 4.

4 A, B y Bg. omiten nuestro Padre.

5 XLII, 5 276 CANTICO ESPIRITUAL 16. Y no se ha de entender que esto que el alma entien- de, porque sea sustancia desnuda como habernos dicho, sea la perfecta y clara fruición como en el cielo; porque aunque es desnuda de accidentes, no es por eso clara sino oscura, porque es contemplación; la cual en esta vida, como dice San Dioni- sio, es rayo de tiniebla (1); y así podemos decir que es un rayo de imagen de fruición (2), por cuanto es en el entendimiento, en que consiste la fruición. Esta sustancia entendida que aquí lla- ma el alma silbo, es los ojos deseados que descubriéndose- los el Amado, dijo (porque no los podía sufrir el sentido), Apártalos, Amado.

17. Y porque me parece viene muy a propósito en este lugar una autoridad de Job, que confirma mucha parte de lo que he dicho en este arrobamiento (3) y desposorio, referirla he aquí (4) aunque nos detengamos un poco más, y declararé las partes de ella que son a nuestro propósito. Y primero la pondré toda en latín, y luego toda en romance, y después declararé breve- mente lo que de ella conviene a nuestro propósito; y acabado esto, proseguiré la declaración (5) de los versos de la otra Canción. Dice, pues, Elifaz Temanites en Job de esta manera: Porro ad me dictum est verbum absconditum, et quasi fur- tive suscepii auris mea venas susurri ejus. In horrore visionis nocturnae, guando solet sopor oceupare hómines, pavor tenuit me, et tremor, et omnia ossa mea perterrita sunt: ei cum spi- ritus, me praesente, transiret, inhorruerunt pili carnis meae: stetit quídam, cujus non agnoscebam vultum, ¿mago coram oculis meis, et vocem quasi aurae tenis audivi (6). Y en romance quiere decir: De verdad a mí se me dijo una palabra escondida, y co- mo a hurtadillas recibió mi oreja las venas de su susurro. En 1 Myst. Theol.. MG., 3,999.

2 Así Jaén. Los demás Mss.: rayo e imagen de fruición.

3 Sg.: arrebatamiento.

4 B y Bg. suprimen las lineas siguientes hasta las palabras: Dice Elifaz.

5 Av. abrevia: que son a nuestro propósito y luego proseguiré la declaración. Casi lo mismo hace el de Segovia.

6 IV, 12.— G, Ej. y Sg.. omitiendo la autoridad latina, añaden: Dejado el latín, ¡o que quiere decir en romance es. Av. dice solamente: Porro a me dictum est usque lenis audivi.

CANCION XIV Y XV 277 el horror de la visión nocturna, cuando el sueño suele ocupar a los hombres, ocupóme el pavor y el temblor, y todos mis huesos se alborotaron; y como el espíritu pasase en mi pre- sencia, encogiéron¿eme las pieles (1) de mi carne, púsose de- lante uno cuyo rostro no conocía, era imagen delante de mis ojos, y oí una voz de aire delgado. En la cual autoridad se con- tiene casi todo lo que habernos dicho aquí hasta este punto de este rapto desde la Canción XII (2) que dice: Apártalos, Ama- do. Porque en lo que aquí dice Elifaz Temanites, que se le dijo una palabra escondida, se significa aquello escondido que se le dio al alma, cuya grandeza no pudiendo sufrir, dijo: Apárta- los, Amado.

18. Y en decir que recibió su oreja las venas de su su- surro como a hurtadillas, es decir la sustancia desnuda que ha- bernos dicho que recibe el entendimiento; porque venas aquí denotan sustancia interior, y el susurro significa aquella comu- nicación y toque (3) de virtudes, de donde se comunica al en- tendimiento la dicha sustancia entendida. Y llámale aquí susu- rro, porque es muy suave la tal comunicación, así como allí la llama aires amorosos el alma, porque amorosamente se comu- nica. Y dice que la recibió como a hurtadillas, porque así como lo que se hurta es ajeno, así aquel secreto era ajeno del hombre, hablando naturalmente, porque recibió lo que no era de su natural; y así, no le era lícito recibirle (4), como tampoco a San Pablo le era lícito poder decir el suyo. Por lo cual dijo el otro profeta dos veces: Mi secreto para mí (5). Y cuando dijo: En el horror de la visión nocturna, cuando suele el sueño ocupar los hombres, me ocupo el pavor y temblor, da a en- tender el temor y temblor que naturalmente hace al alma aque- lla comunicación de arrobamiento que decíamos no podía su- frir el natural en la comunicación del espíritu de Dios. Porque 1 S: los pelos.

2 Es la XIII. La XIII citan también Ej., G y Sg.

3 A- y trato.

4 Sobre esta palabra escribió un corrector en el Códice de Aviia: decir/o.

5 Isai.. XXIV. 16. -G y Ej. repiten: mi secreto para mí.

278 CANTICO ESPIRITUAL da aquí a entender este Profeta que así como al tiempo que se van a dormir los hombres les suele oprimir y atemorizar una visión, que llaman pesadilla, la cual les acaece entre el sueño y la vigilia, que es en aquel punto que comienza el sueño; así al tiempo de este traspaso espiritual entre el sueño de la igno- rancia natural y la vigilia del conocimiento sobrenatural, que es el principio del arrobamiento o éxtasis, les hace temor y temblor la visión espiritual ( 1 ) que entonces se les comunica.

19. Y añade más, diciendo: que todos sus huesos se asom- braron o alborotaron. Que quiere tanto decir como si dijera: se conmovieron o desencajaron (2) de sus lugares; en lo cual da a entender el gran descoyuntamiento de huesos que habernos dicho padecer a este tiempo. Lo cual da bien a entender Da- niel cuando vió al ángel, diciendo: Domine, in visionc tua disso- lutae sunt compages meae (3). Esto es: Señor, en tu visión las junturas de mis huesos se han abierto. Y en lo que dice lue- go que es: Y como el espíritu pasase en mi presencia, es a sa- ber, haciendo pasar al mío de sus límites y vías naturales por el arrobamiento que habernos dicho, encogiéronse las pieles (4) de mis carnes, da a entender lo que habernos dicho del cuerpo, que en este traspaso se queda helado y encogidas las carnes como muerto.