SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

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cuales hábitos pueden ser como propiedad y oficio que tiene de hablar cosas inútiles, y pensarlas y obrarlas también, no usan- do de esto conforme a la perfección del alma. Suele tener otros apetitos con que sirve al apetito ajeno, así como osten- taciones, cumplimientos, adulaciones, respetos, procurar parecer bien y dar gusto con sus cosas a las gentes (1), y otras cosas muchas inútiles con que procura agradar a la gente, empleando en ellas el cuidado y el apetito (2) y la obra (5), y finalmente el caudal del alma. Todos estos oficios dice que ya no los tiene, porque ya todas sus palabras y sus pensamientos y obras son de Dios y enderezadas a Dios, no llevando en ellas las imperfec- ciones (4) que solía; y así es como si dijera: ya no ando a dar gusto a mi apetito ni al ajeno, ni me ocupo ni entretengo en otros (5) pasatiempos inútiles ni cosas del mundo.

Que ya sólo en amar es mi ejercicio.

« 8. Como si dijera: que ya todos estos oficios están pues- tos en ejercicio de amor de Dios, es a saber, que toda la habilidad de mi alma y cuerpo, memoria, entendimiento y vo- luntad, sentidos interiores y exteriores y apetitos de la parte sensitiva y espiritual, todo se mueve por amor y en el amor, ha- ciendo (6) todo lo que hago con amor, y padeciendo todo lo que padezco con sabor de amor. Esto quiso dar a entender David cuando dijo: Mi fortaleza guardaré para ti (7).

9. Aquí es de notar que cuando el alma llega a este es- tado, todo el ejercicio de la parte espiritual y de la parte sensi- tiva, ahora sea en hacer, ahora en padecer, de cualquiera mane- ra que sea, siempre la causa más amor y regalo en Dios, como habernos dicho; y hasta el mismo ejercicio de oración y trato con 1 Sg.. G y Ej. pasan de esta palabra a la frase empleando en ellas.

2 A, B, Bg. y S: el cuidado del apetito.

3 Sg.: y la obra y pensamiento.

4 Por equivocación lee Jaén: no llevando ellas las perfecciones...5 Bz.: pensamientos ni otros pasatiempos. Av.: ni entrego en otros pensamien- tos. Bg.: ni entretengo en otros pensamientos. Sg.. G y Ej.: pasatiempos ni tratos.

6 G y Ej. leen: y cuerpo, con todos sus apetitos y potencias y pasiones, todo se mueve por amor, haciendo.

7 Ps. LVIII, 10.

CANCION XXVIII 361 Dios, que antes solía tener en otras consideraciones y modos, ya todo es ejercicio de amor. De manera que ahora sea su tra- to cerca de lo temporal, ahora sea su ejercicio acerca de lo espiritual, siempre puede decir esta tal alma que ya sólo en amar es su ejercicio.

10. Dichosa vida y dichoso estado y dichosa el alma que a él llega, donde todo le es ya sustancia de amor y regalo y deleite (1) de desposorio, en que de veras puede la esposa decir al divino Esposo aquellas palabras que de puro amor le dice en los Cantares, diciendo: Todas las manzanas nuevas y viejas guardé para ti (2); que es como si dijera: Amado mío, todo lo áspero y trabajoso quiero por ti, y todo lo suave y sabroso quiero para ti. Pero el acomodado sentido de este verso, es decir que el alma en este estado de desposorio espiritual or- dinariamente anda en unión y amor de Dios, que es común y ordinaria asistencia de voluntad amorosa en Dios.

ANOTACION PARA LA CANCION SIGUIENTE 1. Verdaderamente esta alma está perdida en todas las cosas, y sólo está ganada en amor, no empleando ya el espíritu en otra cosa. Por lo cual, aun a lo que es vida activa y otros ejercicios exteriores desfallece por cumplir de veras con la una cosa sola que dijo el Esposo era necesaria, y es la asistencia y continuo ejercicio de amor en Dios (3). Lo cual, él precia y estima en tanto, que así como reprendió a Marta porque que- ría apartar a María de sus pies por ocuparla en otras cosas activas en servicio (4) del Señor, entendiendo que ella se lo hacía todo y que María no hacía nada, pues se estaba holgando con el Señor, siendo ello muy al revés, pues no hay obra mejor ni más necesaria que el amor; así también en los Cantares defien- de a la Esposa, conjurando a todas las criaturas del mundo, las cuales se entienden allí por las hijas de Jerusalén, que no im- 1 S: y regale de deleite.

2 VII, 13. — A suprime las dos lincas que siguen.

3 Luc, X, 42.

4 Sg.: en perjuicio.

362 CANTICO ESPIRITUAL pidan a la Esposa el sueño espiritual de amor, ni la hagan velar, ni abrir los ojos a otra cosa hasta que ella quiera (1).

2. Donde es de notar, que en tanto que el alma no llega a este estado de unión de amor, le conviene ejercitar el amor así en la vida activa como en la contemplativa; pero cuando ya llegase a él, no le es conveniente ocuparse en otras obras y ejercicios exteriores (2), que le puedan impedir un punto de aque- lla asistencia (3) de amor en Dios, aunque sean de gran ser- vicio de Dios, porque es más precioso delante de él y del alma un poquito de este puro amor y más provecho hace a la Iglesia, aunque parece que no hace nada, que todas esas otras obras jun- tas. Que por eso María Magdalena, aunque con su predicación ha. cía gran provecho y le hiciera muy grande después, por el gran deseo que tenía de agradar a su Esposo y aprovechar a la Iglesia, se escondió en el desierto treinta años para entregarse de veras a este amor, pareciéndole que en todas maneras ga- naría mucho más de esta manera, por lo mucho que aprove- cha e importa a la Iglesia un poquito de este amor.

3. De donde cuando alguna alma tuviese algo de este grado de solitario amor, grande agravio se le haría (4) a ella y a la Iglesia, si, aunque fuese por poco espacio, la quisiesen ocupar en cosas exteriores o activas, aunque fuesen de mucho caudal; porque, pues, Dios conjura que no la recuerden de este amor, ¿quién se atreverá y quedará sin reprensión? Al fin, para este fin de amor fuimos criados. Adviertan, pues, aquí los que son muy activos, que piensan ceñir (5) al mundo con sus predicaciones y obras exteriores, que mucho más provecho harían a la Iglesia y mucho más agradarían a Dios, dejado aparte el buen ejemplo que de sí darían (6), si gastasen siquiera la mitad de ese tiempo en estarse con Dios en oración, aunque 1 III. 5.

2 S: No siendo de obligación.

4 Jaén: hacia. Los demás Mss. haría.

5 Ej.; convertir.

6 S: que se daría.

CANCION XXVIII 363 no hubiesen llegado a tan alto como ésta. Cierto, entonces harían más y con menos trabajo con una obra que con mil, merecién- dolo su oración, y habiendo cobrado fuerzas espirituales en ella; porque de otra manera todo es martillar y hacer poco más que nada, y (1) a veces nada, y aun a veces daño. Porque Dios os libre que se comience a envanecer la sal, que aunque mas parezca que hace algo por de fuera, en sustancia no sera" nada, cuando está cierto que las buenas obras no se pueden hacer sino en virtud de Dios (2).

4. ¡ Oh, cuánto se pudiera escribir aquí de esto! mas no es de este lugar. Esto he dicho para dar a entender esta otra canción; porque en ella el alma responde por sí a todos aquellos que impugnan (3) este santo ocio del alma, y quieren que todo sea obrar, que luzca e hincha el ojo por de fuera; no entendiendo ellos la vena y raíz oculta de donde nace el aejua y se hace todo fruto. Y así dice la Canción: CANCION XXIX CANCION XXIX Pues ya si en el ejido (4), De hoy más no fuere (5) vista, ni hallada, Diréis que me he perdido; Que andando enamorada, Me hice perdidiza, y fui ganada (6).

DECLARACION 5. Responde el alma en esta canción a una tácita repren- sión de parte de los del mundo (7), los cuales han de cos- tumbre notar a los que de veras se dan a Dios, teniéndolos por 1 S: y aún a veces.

2 G. Ej. y Sg.: en verdad de Dios.

3 Jaén, A y B: por s» a todas aquellas que impugnan. S: responde por si a los que impugnan.

4 G: Pues ya tiene eligido.

7 A: de los mundanos.

364 CANTICO ESPIRITUAL demasiados en su extrañeza y retraimiento (1) y en su manera de proceder, diciendo también gue son inútiles para las cosas importantes y perdidos en lo que el mundo precia y estima; a la cual reprensión de muy buena manera satisface aquí el alma, haciendo rostro muy osada y atrevidamente a esto y a todo lo demás que el mundo la puede imponer, porque habiendo ella llegada a lo vivo del amor de Dios, todo lo tiene en poco. Y no sólo eso, mas antes ella misma lo confiesa en esta can- ción, y se precia y gloria de haber dado en tales cosas y perdí- dose al mundo y a sí misma por su Amado. Y así, lo que (2) quiere decir en esta canción hablando con los del mundo, que si ya no la vieren en las cosas de sus primeros tratos y otros pasatiempos que solía tener en el mundo, que digan y crean que se ha perdido y ajenado de ellos, y que lo tiene a tanto bien (o) que ella misma se quiso perder, andando buscando a su Amado enamorada mucho de él. Y porque vean la ganancia de su pérdida y no lo tengan por insipiencia o engaño, dice que esta pérdida fué su ganancia, y por eso de industria se hizo perdidiza.

Pues ya si en el ejido De hoy más no fuere vista, ni hallada (4).

6. Ejido comúnmente se llama un lugar común donde la gente se suele juntar a tomar solaz y recreación, y donde tam- bién los pastores apacientan sus ganados; y así por el ejido entiende aquí el alma al mundo, donde los mundanos tienen sus pasatiempos y tratos y apacientan los ganados de sus apetitos. En lo cual dice el alma a los del mundo que si no fuere vista ni hallada como solía antes que fuese toda de Dios, que la tengan por perdida en eso mismo, y que así lo digan, porque de eso se goza ella queriendo que lo digan, diciendo: Diréis que me he perdido.

1 Sg.: y recogimiento o retiramiento.

2 S: Y asi lo que ahora.

3 Asi lee A. S omite: y que lo tiene a tanto bien. Av.. Bz.. G. B). y Sg: y que lo entiendan también. Jaén: y que lo tiene tan bien. B y Bg.: y que lo tiene por bien.

4 Falta en el Ms. de Segovia. en Ej. y G. la glosa de estos versos. G lee los dos versos como antes se diio.

CANCION XXIX 365 7. No se afrenta delante del mundo el que ama de las obras que hace por Dios, ni las esconde con vergüenza, aunque todo el mundo se las haya de condenar; porque el que tu- viere vergüenza delante de los hombres de confesar al Hijo de Dios, dejando de hacer sus obras, el mismo Hijo de Dios, como él dice por San Lucas, tendrá vergüenza de confesarle de- lante de su Padre (1). Y por tanto, el alma con ánimo de amor, antes se precia de que se vea para gloria de su Amado haber ella hecho una tal obra por él, que se haya perdido a todas las cosas del mundo, y por eso dice: Diréis que me he perdido.

8. Esta tan perfecta osadía y determinación en las obras, pocos espirituales la alcanzan; porque aunque algunos tratan y usan este trato, y aún se tienen algunos por los de muy allá, nunca se acaban de perder en algunos puntos, o de mundo o de naturaleza, para hacer las obras perfectas y desnudas por Cristo, no mirando a lo que dirán o qué parecerá; y asi no podrán éstos decir: Diréis que me he perdido, pues no están perdidos a sí mismos en el obrar; todavía tienen vergüenza de confesar a Cristo por la obra delante de los hombres teniendo respeto a cosas; no viven (2) en Cristo de veras.

Que andando enamorada.

9. Conviene a saber, que andando obrando las virtudes enamorada de Dios, Me hice perdidiza, y fui ganada (3).

10. Sabiendo el alma el dicho del Esposo en el Evange- lio, conviene a saber, que ninguno puede servir a dos señores, sino que por fuerza ha de faltar al uno (4), dice ella aquí que, por no faltar a Dios faltó a todo lo que no es Dios, que es a todas las demás cosas y a sí misma, perdiéndose a todo esto por su amor. El que anda de veras enamorado, luego se 1 IX, 26. — Los Mss. copian por San Lucas San Mateo.

2 S: por lo cual no viven...3 Ej.:...y fui hallada, i Matt. VI, 24.

366 CANTICO ESPIRITUAL deja perder a todo lo demás por ganarse más en aquello que ama; y por eso el alma dice aquí que se hizo perdidiza ella misma, que es dejarse perder de industria. Y es en dos ma- neras, conviene a saber: a sí misma, no haciendo caso de sí en ninguna cosa sino del Amado, entregándose a él de gracia sin ningún interese, haciéndose perdidiza a sí misma, no que- riendo ganarse en nada para sí. Lo segundo (1), a todas las cosas, no haciendo caso de todas sus cosas {2), sino de las que tocan al Amado; y eso es hacerse perdidiza, que es te- ner gana que la ganen.

11. Tal es el que anda enamorado de Dios, que no pre- tende ganancia ni premio, sino sólo perderlo todo y a sí mismo en su voluntad por Dios, y esa tiene por su ganancia. Y así lo es, según dice San Pablo, diciendo: Mori lucrum (3). Esto es, f mi morir por Cristo es mi ganancia espirituahnente a todas las cosas y a sí mismo. Y por eso dice el alma (4): fui ganada; porque el que a sí no se sabe perder, no se gana, antes se pierde, según dice Nuestro Señor en el Evangelio, diciendo: El que quisiere ganar para sí su alma, ése la perderá; y el que la perdiere para consigo por mí, ése la ganará (5). Y si que- remos entender el dicho verso más espiritualmente y más al propósito que aquí se trata, es de saber que cuando un alma en el camino espiritual ha llegado a tanto que se ha perdido a todos los caminos (6) y vías naturales de proceder en el trato con Dios, que ya no le busca por consideraciones ni formas, ni sentimientos, ni otros modos algunos de criaturas ni sen- tidos, sino que pasó sobre todo eso y sobre todo modo suyo y manera, tratando y gozando a Dios en fe y amor (7). En- 1 S añade: haciéndose perdidiza.

2 S: no haciendo caso de ningunas.

3 Philip., I. 21.

4 S: mi morir es granjeria espiritualmente, y ganancia por Cristo. Por eso dice el alma.

5 Matt., XVI. 25.

6 Ej., G y Sg.: a todos los modos.

7 S modifica: ' sino que bolamente pasando sobre todo eso y sobre todo modo suyo y sobre toda manera, trata y goza a Dios en te y amor."

CANCION XXIX 367 lonces se dice haberse de veras ganado a Dios, porque de veras se ha perdido a todo lo que no es Dios y a lo que es en sí.

ANOTACION PARA LA CANCION SIGUIENTE 1. Estando, pues, el alma ganada de esta manera, todo lo que obra es ganancia; porque toda la fuerza de sus po- tencias está convertida en trato espiritual con el Amado de muy sabroso amor interior, en el cual las comunicaciones interiores que pasan entre Dios y el alma son de tan delicado y subido deleite, que no hay lengua mortal que lo pueda decir, ni en- tendimiento humano que lo pueda entender. Porque así como Ja desposada en el día de su desposorio no entiende en otra cosa sino en lo que es fiesta y deleite de amor, y en sacar to- das sus joyas y gracias a luz para con ellas agradar y deleitar al Esposo, y el Esposo ni más ni menos todas sus riquezas y excelencias le muestra para hacerle a ella fiesta y solaz; así aquí en este espiritual desposorio, donde el alma siente de veras lo que la Esposa dice en los Cantares, es a saber: Yo para mi Amado, y mi Amado para mí (1), las virtudes y gracias de la esposa alma y las magnificencias y gracias del Esposo Hijo de Dios salen a luz, y se ponen en plato para que se celebren las bodas de este desposorio, comunicándose los bienes y deleites del uno en el otro con vino de sabroso amor en el Espíritu Santo. Para muestra de lo cual, hablando con el Esposo, dice el alma esta canción: CANCION XXX CANCION XXX De flores y esmeraldas En las frescas mañanas escogidas, Haremos las guirnaldas, En tu amor florecidas (2), Y en un cabello mío entretejidas.

1 VII, 10.

2 Jaén, A, B, Av. y G: En fu amor floridas.

368 CANTICO ESPIRITUAL DECLARACION 2. En esta canción vuelve la Esposa (1) a hablar con el Esposo en comunicación (2) y recreación de amor, y lo que en ella hace es tratar del solaz y deleite que el alma esposa y el Hijo de Dios tienen en la posesión de las riquezas de las virtudes y clones de entrambos y el ejercicio de ellas que hay del uno al otro, gozándolas entre sí en comunicación de amor (5); y por eso dice ella, hablando con él, que harán guirnaldas ricas de dones y virtudes adquiridas y ganadas en tiempo agradable y conveniente, hermoseadas y graciosas en el amor que tiene el a ella, y sustentadas y conservadas en el amor que ella tiene, a él. Por eso llama a este gozar las virtudes, hacer guirnaldas de ellas; porque todas juntas como flores en guirnaldas las gozan entrambos en el amor común que el uno tiene al otro.

De flores y esmeraldas.

5. Las flores son las virtudes del alma, y las esmeraldas son los dones que tiene de Dios (4). Pues de estas flores y esme- raldas, En las frescas mañanas (5) escogidas.

4. Es a saber, ganadas y adquiridas en las juventudes, que son las frescas mañanas (6) de las edades. Y dice escogidas, porque las virtudes que se adquieren en este tiempo de juven- tud son escogidas y muy aceptas a Dios, por ser en tiempo de juventud, cuando hay más (7) contradicción de parte de los vicios para adquirirlas, y de parte del natural más inclinación y prontitud para perderlas; y también, porque comenzándolas 1 S: vuelve el alma esposa.

2 Ej.. G y Sg. omiten en comunicación.

3 Sg.: en comunicación de unión de amor. G y Ej,: en comunicación de amor y de unión!

4 Asi los manuscritos. S: que tiene en Dios.

5 G: montañas.

6 G: frescas montañas.

7 S abrevia: por ser el tiempo que hay más...CANCION XXX 369 a coger desde este tiempo de juventud, se adquieren más per- fectas y son más escogidas (1). Y llama a estas juventudes írcsr cas mañanas, porque así como es agradable la frescura de la ma- ñana en la primavera más que las otras partes del día, así lo os la virtud de la juventud delante de Dios. Y aun puédense entender estas frescas mañanas por los actos de amor en que se adquieren las virtudes, los cuales son a Dios más agradables que las frescas mañanas a los hijos (2) de los hombres.

5. También se entiende aquí por las frescas mañanas las obras hechas en sequedad y dificultad del espíritu, las cuales son denotadas por el fresco de las mañanas (3) del invierno; y estas obras hechas por Dios en sequedad de espíritu y di- ficultad son muy preciadas de Dios, porque en ellas grande- mente se adquieren las virtudes y dones; y las que se ad- quieren de esta suerte y con trabajo, por la mayor parte son más escogidas y esmeradas y más firmes que si se adqui- riesen sólo con el sabor y regalo del espíritu; porque la vir- tud en la sequedad y dificultad y trabajo (4) echa raíces, se- gún lo dijo Dios a San Pablo, diciendo: La virtud en la fla- queza se hace perfecta (5). Y por tanto, para encarecer la ex- celencia de las virtudes de que se han de hacer las guirnaldas para el Amado, bien está dicho en las frescas mañanas esco- gidas, porque de solas estas flores y esmeraldas de virtudes y dones escogidos y perfectos (6), y no de las imperfectas, goza bien el Amado. Y por eso dice aquí el alma esposa, que de ellas para él Haremos las guirnaldas.

6. Para cuya inteligencia es de saber, que todas las vir- tudes y dones que el alma y Dios adquieren en ella, son en 3 G, Ej. y Sg.: por las frescas mañanas.

4 Ej. lee: y trabajo y tentación. G: y dificultad y tentación. Sg. dificultad y tra- bajo y tentación.

5 II ad Cor.. XII, 9.

6 A: escogidas y perfectos. Bg. escogidos y perfectas. G v Sg: de virtudes es cogidas y perfecciones...Ej.: de virtudes escogidas y perfectas.

24 370 CANTICO ESPIRITUAL ella como una guirnalda de varias flores con que está admira- blemente hermoseada así como de una vestidura de preciosa variedad. Y para mejor entenderlo, es de saber que así como las flores materiales se van cogiendo las van en la guirnal- da (que de ellas hacen) componiendo (1); de la misma manera, así como las flores espirituales de virtudes y dones se van ad- quiriendo, se van en el alma asentando (2). Y acabadas de ad- quirir, está ya la guirnalda de perfección en el alma acabada de hacer, en que el alma y el Esposo (3) se deleitan hermoseados con esta guirnalda y adornados, bien así como en estado de perfección. Estas son las guirnaldas que dice han de hacer, que es ceñirse y cercarse (4) de variedad de flores y esmeraldas de virtudes y dones perfectos, para parecer dignamente con este hermoso y precioso adorno delante de la cara del Rey, y me- rezca la iguale consigo, poniéndola como "Reina a su lado, pues ella lo merece con la hermosura de su variedad. De donde, hablando David con Cristo en este caso, dice: Astitit Regina a dextris tuis in vestitu deaurato: circurndata varieiate (5). Que quiere decir: Estuvo la Reina a tu diestra en vestidura de oro, cercada de variedad; que es tanto como decir: estuvo a tu diestra vestida de perfecto amor y cercada de variedad de dones y virtudes perfectas. Y no dice, haré yo las guirnaldas solamente, ni haráslas tú tampoco a solas, sino harémoslas en- trambos juntos (6); porque las virtudes no las puede obrar el alma ni alcanzarlas a solas sin ayuda de Dios, ni tampoco las obra Dios a solas en el alma sin ella; porque aunque es verdad que todo dado bueno y todo don perfecto sea de arriba des- cendido del Padre de las lumbres, como dice Santiago (7), toda- 1 S: se van cogiendo y componiendo con ellas la guirnalda que de ellas se hace.

2 Sfl.: se van en el alma entrando.

3 S: acabada de hacer en el alma, donde ella y el Esposo.

4 G, Ej. y Sg.: arrearse en vez de cercarse.

5 Ps. XLIV, 10.

6 S modifica: Y no dice haré yo. ni harás tú a solas las guirnaldas, tino ambos juntos.

7 I, 17.

CANCION XXX 371 vía eso mismo no se recibe sin la habilidad ( 1 ) y ayuda del alma que la recibe. De donde hablando la Esposa en los Cantares con el Esposo, dijo: Tráeme, después de ti correremos (2). De manera que el movimiento para el bien de Dios ha de venir según aquí da a entender, solamente; mas el correr (3) no dice eme él solo, ni ella sola, sino correremos entrambos, que es el obrar Dios y el alma juntamente (4).

7. Este versillo se entiende harto propiamente de la Iglesia y de Cristo, en el cual la Iglesia esposa suya habla con él, diciendo: Haremos las guirnaldas, entendiendo por guirnaldas todas las almas santas engendradas por Cristo en la Iglesia, que cada una de ellas es como una guirnalda arreada de flores de virtudes y dones, y todas ellas juntas son una guirnalda para la cabeza del Esposo Cristo; y también se puede entender por las hermosas guirnaldas, que por otro nombre se llaman laureolas (5), hechas también en Cristo y la Iglesia, las cuáles son de tres maneras: la primera, de hermosas (6) y blancas llo- res de todas las vírgenes, cada una con su laureola de virginidad, y todas ellas juntas serán una laureola para poner en la cabezo del Esposo Cristo; la segunda laureola de las resplandecientes flores de los santos doctores (7), y todos juntos serán una lau- reola para sobreponer en las de las vírgenes en la cabeza de Cristo (8); la tercera, de los encarnados claveles de los márti- res (9), cada uno también con su laureola de mártir, y todos ellos juntos serán una laureola para remate de la laureola del Esposo Cristo, con las cuales tres guirnaldas (10) estará Cristo 1 Sg.: sin la humildad.

2 I, 3.

3 Sg.: mas el coger.

4 S corrige: "de Dios ha de venir solamente, según aquí da a entender, mas el correr, que es el obrar, Dios y el alma juntamente: y por eso no dice que él solo ni ella correrían, sino correremos ambos." Ej., G y Sg.: "sino correremos entrambos, que es obrar juntamente."

5 Bg.: se llaman también las rosas.

6 S: de hermosura...7 Ej., G, Sg. y S añaden: cada uno con su laureola de doctor.

8 G y Ej.: serán una laureola para poner en ¡a cabeza de Cristo. Bg.: serán una laureola en la cabeza de Cristo.

9 Ej., G y Sg,: la tercera, de los mártires, que es de los encarnados claveles. 10 Ej., G y Sg.: con las cuales tres laureolas.

372 CANTICO ESPIRITUAL Esposo tan hermoseado y tan gracioso de ver, que se dirá en el cielo aquello que dice la Esposa en los Cantares: Salid, hyas de Sión, y mirad al Rey Salomón con la corona con que le co- ronó su madre en el día de su desposorio, y en el día de la ale- gría de su corazón (1). Haremos, pues, dice, estas guirnaldas, En tu amor florecidas (2).

8. La flor que tienen las obras (3) y virtudes es la gracia (4) y virtud que del amor de Dios tienen, sin el cual no solamen- te no estarían florecidas (5), pero todas ellas serian secas y sin valor delante de Dios, aunque humanamente fuesen perfectas; pero porque él da su gracia y amor, son las obras florecidas (6) en su amor.

Y en un cabello mío entretejidas 9. Este cabello suyo es su voluntad de ella y amor que tiene al Amado, el cual amor tiene y hace el oficio que el hilo ]7) en la guirnalda; porque así como el hilo enlaza (8) y ase las flores en la guirnalda, así el amor del alma enlaza y ase las virtudes en el alma, y las sustenta en ella. Porque, como dice San Pablo (9), es la caridad el vínculo y atadura de la perfección. De manera que en este amor del alma están las virtudes y dones sobrenaturales tan necesariamente asidos, que si quebrase fal- tando a Dios, luego se desatarían (10) todas las virtudes y falta- rían del alma; así como quebrado el hilo en la guirnalda se cae- rían las flores. De manera que no basta que Dios nos tenga amor para darnos virtudes, sino que también nosotros se le tengamos a él para recibirlas y conservarlas. Dice un cabello solo, y no 1 III, 11.

1 III, 11.

3 Ej., G, y Sg. omiten ¡as obras.

4 Av.: es la ganancia.

5 A, Av., Bz., B, Bg., S y Jaén: floridas.

6 Véase la nota anterior.

7 Av.: el oficio que él hizo.

8 S: porque así como en ella enlaza.

9 Coloss., 111, 14.

CANCION XXX 373 muchos cabellos (1), para dar a entender que ya su voluntad es ta sola (2), desasida de todos los demás cabellos, que son los extraños y ajenos amores. En lo cual encarece bien el valor y precio de estas guirnaldas de virtudes; porque cuando el amor está único y sólido en Dios, cual aquí ella dice, también las virtudes están perfectas y acabadas y florecidas mucho en el amor de Dios; porque entonces es el amor que él tiene al alma inestimable, según el alma también lo siente.

10. Pero si yo quisiese dar a entender la hermosura del entretejimiento que tienen estas flores de virtudes y esmeral- das (3) entre sí, o decir algo de la fortaleza y majestad que el orden y compostura de ellas ponen en el alma, y el primor y gracia con que la atavía esta vestidura de variedad, no ha- llaría palabras y términos con que darlo a entender. Del de- monio dice Dios en el libro de Job: Que su cuerpo es como escudos de metal colado, guarnecido con escamas tan apretadas entre sí, que de tal manera se junta una a otra, que no puede entrar el aire por ellas (4). Pues si el demonio tiene tanta fortaleza en sí, por estar vestido de malicias asidas y orde- nadas unas con otras, las cuales son significadas (5) por las escamas, que su cuerpo se dice ser como escudos de metal colado, siendo todas las malicias en sí flaqueza, ¿cuánta será la fortaleza de esta alma, vestida toda de fuertes virtudes, tan asi- das y entretejidas entre sí, que no puede caber entre ellas feal- dad ninguna ni imperfección, añadiendo cada una con su forta- leza, fortaleza (6) al alma, y con su hermosura, hermosura, y con su valor y precio haciéndola rica, y con su majestad añadiéndola señorío y grandeza? ¡Cuán maravillosa, pues, sera