4. Y es tanto como decir: si por mi buena dicha y ven- tura llegáredes a su presencia, de suerte que os vea y os oiga. Donde es de notar, que aunque es verdad que Dios todo lo sabe y entiende, y hasta los mínimos pensamientos del alma ve y nota, entonces se dice ver nuestras necesidades, u oirías, cuan- do las remedia o las cumple; porque no cualesquier necesi- dades ni cualesquier peí ilíones llegan a colmo que las oiga Dios para cumplirlas, hasta que en sus ojos llegue bastante tiem- po y sazón y número para concederlas o remediarlas (4); y en- tonces se dice verlo y oirlo, según es de ver en el Exodo, % 1 Otro por otero, imprime equivocadamente la edición de Bruselas.
2 Faltan las palabras y deseos en V, Vd. y Br. Se leen en el de Sanlúcar y G.
3 XII. 12.
4 Asi los Ms. El C. de Barrameda, por descuido: concederlos o remediarlos. Br.: concederlos y oírlos, y omite ¡as palabras que siguen: y entonces se dice verlo y oirlo.
canción n 23 canción n 23 donde después de cuatrocientos años que los hijos de Israel ha- bían estado afligidos en la servidumbre de Egipto, dijo Dios a Moisés: Vidi afflictionem populi mei in Egipto et clamor em ejus audivi et descendí liberare eum (1). Esto es: Vi la aflicción de mi pueblo y he oído su clamor, y he bajado para li- brarlos, comoquiera que siempre la hubiese visto, pero en- tonces se dijo verla cuando por la obra quiso cumplirla; y también dijo San Gabriel a Zacarías: Ne timeas, Zacharia, qaoniam exaudita est deprecado tua (2). Que quiere decir: No temas, Zacarías, porque es oída tu oración. Es a sa- ber, concediéndole el hijo que muchos años le había andado pidiendo, comoquiera que siempre le hubiese oído. Y así ha de entender cualquiera alma, que aunque Dios no acuda luego a su necesidad y ruego, no por eso, si ella no lo desmerece, dejará de acudir en el tiempo debido y oportuno, el cual es, co- mo dice David: Adjutor in opportunitatibus in tribulatione (3). Esto es: ayudador en las oportunidades y en la tribulación. Quiere, pues, decir aquí el alma cuando dice: «Si por ven»- tura vierdes», si por mi buena ventura ha llegado el tiempo y sazón en que mis deseos y peticiones hayan llegado a que los vea (4) para cumplírmelos.
Aquel que yo más quiero (5).
5. Es a saber, más que a todas las cosas; y entonces, ha- blando a lo perfecto, le quiere más que a todas las cosas el alma, cuando no se le pone nada por delante que la impida hacer y padecer por él cualquier cosa. A éste, pues, que ella más quiere, envía por mensajeros a sus deseos con el recaudo de sus necesi- dades y penas, diciendo: Decilde que adolezco, peno y muero.
1 Exod.. III. 7.
2 Luc. I. 13.
3 Ps. IX. 10.
4 El copista de Barrameda había trasladado: a que Dios los vea. pero, el Santo quizá, borró la palabra Dios, que tampoco se lee en G. V, Vd. ni Br.
5 Por yerro se lee en Br.: Aquel que hoy más quiero.
24 CANTICO ESPIRITUAL 6. Tres maneras de necesidades representa aquí el alma, conviene a saber: dolencia, pena y muerte; porque el alma que de veras ama, ordinariamente en el sentimiento de la au- sencia de Dios padece de estas tres maneras dichas, según las tres potencias del alma, que son: entendimiento, voluntad y memoria. Acerca del entendimiento adolece, porque no ve a Dios, que es la salud del entendimiento. Acerca de la voluntad pena, porque carece de la posesión de Dios, que es el descanso, refrigerio y deleite de la voluntad. Acerca de la memoria muere, porque acordándose que carece de todos los bienes del entendimiento, que es ver a Dios, y de todos los deleites de la voluntad, que es poseerle, y que también es muy posible carecer de él para siempre, padece en esta memoria a manera de muerte.
7. Estas tres necesidades representó también Jeremías a Dios, diciendo: Recordare paupertatis meae, absynti et fe- llis (1). Que quiere decir: Acuérdate de mi pobreza, y del ajenjo (2) y de la hiél. La pobreza se refiere al entendimiento, porque a él pertenecen las riquezas de la sabiduría de Dios, en la cual, como dice San Pablo, están encerrados todos los tesoros de Dios (3). El ajenjo, que es hierba amarísima, se refiere a la voluntad, porque a esta potencia pertenece la dul- zura de la posesión de Dios; de la cual careciendo, se que- da con la amargura, según el Angel dijo a San Juan en el Apo- calipsis, diciendo: Accipe librum, et devora Mam, et faciet ama- ricari ventrem tuum (4). Que quiere decir: Toma y come el libro y hacerte ha amargura en el vientre, tomando allí el vientre por la voluntad. La hiél se refiere a la memoria, que significa la muerte del alma, según da a entender Moisés en el Dcuterono- mio, hablando de los condenados, diciendo: Fel draconum vinum zorum, et venenum aspidum insanabile (5). Esto es: Hiél de dragones será el vino de ellos, y veneno de áspides insanable.
1 Thrcn., III. 19.
2 Códice de Barrameda: asencio. G: axenjio. Br. V y Vd.: assensio.
3 Colos., II, 3.
4 Apoc, X, 9.
5 Deut., XXXII, 33.
CANCION II 25 Lo cual significa allí el carecer de Dios, que es muerte del alma, y estas tres necesidades y penas están fundadas en las tres virtudes teologales, que son fe, caridad y esperanza, que se refieren a las tres dichas potencias: entendimiento, voluntad y memoria.
8. Y es de notar que el alma en el dicho verso no hace más que representar su necesidad y pena al Amado, porque el que discretamente ama, no cura de pedir lo que le falta y desea, sino de representar su necesidad, para que el Amado haga lo que fuere servido ( 1 ); como cuando la bendita Virgen dijo al amado Hijo en las bodas de Caná de Galilea, no pidiéndole derecha- mente el vino, sino diciendo: No tienen vino (2); y las her- manas de Lázaro le enviaron, no a decir que sanase a su her- mano, sino a decir que mirase que al que amaba estaba en- fermo (3). Y la causa porque sea mejor para el Amante represen- tar al Amado su necesidad que pedirle el cumplimiento de ella, es por tres cosas: la primera, porque mejor sabe el Señor nues- tras necesidades que nosotros mismos; la segunda, porque el Amado más se compadece viendo la necesidad de su amante, y se mueve viendo su resignación; la tercera, porque más seguri- dad lleva el alma acerca del amor propio y propiedad en repre- sentar su falta, que en pedir lo que a su parecer le falta. Ni más ni menos nace eí alma en este présenle verso representando sus tres necesidades, lo cual es tanto como pedirle el remedio de ellas; porque decir: «Decilde que adolezco, peno y muero», es como decir: pues adolezco, y él sólo es mi salud, que me dé mi salud; y pues peno, y él sólo es mi descanso, que me dé mi descanso; y pues muero, y él sólo es mi vida, que me dé mi vida (¡i).
1 V y Vd.: "Porque el que discretamente ama no hace más que representar su necesidad y pena al amado, sin pedir lo que le falta y desea, para que el Amado haga lo que fuere servido." G suprime aquí algunas frases.
2 Joan., II. 3.
3 Joan., XI, 3.
4 Br. omite algunas frases en estas dos últimas líneas: y pues peno y él sólo es mi vida, que me dé vida. Es descuido de traslación o de imprenta. Algún otro des- cuido análogo, aunque no igual, se lee en otros Mss.
26 CANTICO ESPIRIUTAL CANCION III Buscando mis amores Iré por esos montes y riberas, Ni cogeré las flores, Ni temeré las fieras, Y pasaré los fuertes g fronteras.
DECLARACION 1. No sólo basta al alma orar g desear, y agudarse de terceros para hablar al Amado, como ha hecho en las precedentes canciones, sino que junto con eso ella misma se ponga por la obra a le buscar; g eso dice que ha de hacer en esta canción, diciendo que en busca de su Amado ha de ir ejercitándose en las virtudes y mortificaciones en la vida contemplativa y activa; y que para esto no ha de admitir bienes ni regalos algunos, ni bastarán a detenerla e impedirla este camino todas las fuerzas g asechanzas (1) de los tres enemigos: mundo, demonio g car- ne, diciendo: Buscando mis amores, 2. Es a saber, a mi Amado, Iré por esos montes y riberas.
3. A las virtudes llama montes: lo uno, por la alteza de ellas; lo otro, por la dificultad y trabajo que se pasa en subir a ellas, ejercitando la vida contemplativa. Y llama riberas a las mortificaciones y sujeciones y desprecio de si, ejercitándose también acerca de esto en la vida activa; porque para adqui- rir las virtudes, la una y la otra es menester. Es, pues, tanto como decir (2): buscando a mi Amado, iré poniendo por obra las virtudes altas, y humillándome en las mortificaciones y cosas bajas. Esto dice, porque el camino de buscar a Dios, es ir 2 La copia: pues es tanto como decir. La corrección es del Santo. G. V, Vd. y Br.: Pues es tanto.
CANCION III 27 obrando en Dios el bien y mortificando en sí el mal de la manera que se sigue.
Ni cogeré las flores. 4. Por cuanto para buscar a Dios se requiere un corazón desnudo y fuerte, libre de todos los males y bienes que pura- mente no son Dios, dice en el presente verso y en los siguientes el alma la libertad y fortaleza que ha de tener para buscarle. Y en éste dice, que no cogerá las flores que encontrare en este ca- mino, por las cuales entiende todos los gustos y contentamien- tos y deleites que se le pueden ofrecer en esta vida que le po- drían impedir el camino si cogerlos o admitirlos quisiese, los cuales son en tres maneras: temporales, sensuales y espirituales. Y porque los unos y los otros ocupan el corazón, y le son impedi- mento para la desnudez espiritual cual se requiere para el dere- cho camino de Cristo, si reparase o hiciese asiento en ellos, dice que para buscarle no cogerá todas estas flores dichas; y así es como si dijera: ni pondré mi corazón en las ri quezal y bienes que ofrece el mundo, ni admitiré los contentamien- tos (1) y deleites de mi carne, ni repararé en los gustos y con- suelos de mi espíritu, de suerte que me detenga en buscar a mis amores por los montes y riberas de las virtudes y trabajos. Esto dice por tomar el consejo que da el Profeta David a los que van por este camino diciendo: Divitiae si affluant nolite cor apponerc (2). Esto es, si se ofrecieren abundantes riquezas, no queráis aplicar a ellas el corazón. Lo cual entiende así de los gustos sensuales, como de los más (3) bienes temporales y con- suelos espirituales. Donde es de notar, que no sólo los bienes temporales y deleites corporales impiden y contradicen el ca- mino de Dios, mas también los consuelos y deleites espiritua- les, si se tienen con propiedad o se buscan, impiden el camino de la cruz del Esposo Cristo. Por tanto, el que ha de ir ade- lante, convicnele que no se ande a coger esas ñores. Y no sólo eso, sino que también tenga ánimo y fortaleza para decir: 2 Ps. LXI. 11.
3 Los manuscritos y ediciones: como de los demás...28 CANTICO ESPIRITUAL Ni temeré las fieras Y pasaré los fuertes y fronteras.
5. En los cuales versos pone los tres enemigos del alma, que son mundo, demonio y carne, que son los que hacen gue- rra y dificultan el camino (1). Por las fieras entiende el mundo, por los fuertes el demonio, y por las fronteras la carne.
6. Llama fieras al mundo, porque al alma que comien- za el camino de Dios, parécele que se le representa en la ima- ginación el mundo como a manera de fieras, haciéndole ame- nazas y fieros, y es principalmente en tres maneras: la primera, que le ha de faltar el favor del mundo, perder los amigos, el crédito (2), valor y aun la hacienda; la segunda, que es otra fie- ra no menor, que cómo ha de poder sufrir no haber ya jamás de tener contentos y deleites del mundo, y carecer de todos los regalos de él; y la tercera, es aún mayor, conviene a saber, que se han de levantar contra ella las lenguas, y han de hacer burlja y ha de haber muchos dichos y mofas y le han de tener en poco; las cuales cosas de tal manera se le suelen anteponer a algunas almas, que se les hace dificultosísimo, no sólo el per- severar contra estas fieras, más aún el poder comenzar el camino.
7. Pero algunas almas más generosas (3) se les suelen po- ner otras fieras más interiores y espirituales de dificultades y tentaciones, tribulaciones y trabajos de muchas maneras porque les conviene pasar, cuales los envía Dios a los que quiere le- vantar a alta perfección, probándolos y esmerándolos como al oro en el fuego, según aquello de David en que dice: Maltae tribulationes justorum (4). Esto es: Las tribulaciones de los justos son muchas, mas de todas ellas los librará el Señor1, Pero el alma bien enamorada, que estima a su ñmado más que a todas las cosas, confiada en el amor y favor de él, no tiene en mucho decir: «Ni temeré las fieras».
1 Br.: y dificultoso el camino.
2 V, Vd. y Br. repiten otra vez favor. G: perder los amigos, el saber, crédito, valor...3 ' G, V, Vd. y Br.: Pero algunas almas más seguras.
4 Ps. XXXIII. 20.
CANCION III 29 Y pasaré los fuertes y fronteras.
8. ñ los demonios, que es el segundo enemigo, llama fuertes, porque ellos con grande fuerza procuran tomar el paso de este camino, y porque también sus tentaciones y astucias son más fuertes y duras de vencer (1), y más dificultosas de enten- der que las del mundo y carne, y porque también se fortale- cen de estos otros dos enemigos mundo y carne, para hacer al alma fuerte guerra. Y por tanto, hablando David de ellos, los lla- ma fuertes diciendo: Fortes quaesierunt animam meam (2). Es a saber: Los fuertes pretendieron mi alma. De cuya fortaleza también dice el Profeta Job (3): Que no hay poder sobre la tierra que se compare a este del demonio, que fué hecho de suerte que a ninguno temiese, esto es, ningún poder humano se podrá comparar con el suyo; y así, sólo el poder divino basta para poderle vencer, y sola la luz divina para poder en- tender sus ardides. Por lo cual el alma que hubiere de vencer su fortaleza, no podrá sin oración, ni sus engaños podrá en- tender sin humildad y mortificación. Que por eso dice San Pa- blo, avisando a los Tieles, estas palabras diciendo: Indulte vos ar- maturam Dei, ut possitis (4) stare adversas insidias diaboü, quo- niam non est nobis colluctatio adversus carnem et sanguinem (5).
Es a saber: Vestios las armas de Dios, para que podáis re- sistir contra las astucias del enemigo; porque esta lucha no es como contra la carne y la sangre, entendiendo por la san- gre el mundo, y por las armas de Dios la oración y cruz de Cristo, en que está la humildad y mortificación que ha- bernos dicho.
9. Dice también el alma que pasará (6) las fronteras, por las cuales entiende, como habernos dicho, las repugnancias y rebe- liones que naturalmente la carne tiene contra el espíritu; la cual, 1 Br. omite: de vencer.
2 Ps. LUI, 5.
3 XLI, 24.
4 Ut possitis. Con estas palabras comienzan el texto la edición de Br.,V, Vd.y G.
5 Eph. VI, 11.
6 Br.: pasa.
30 CANTICO ESPIRITUAL como dice San Pablo (1), Caro enim concupiscit adversas spi- ritum (2). Esto es: La carne codicia contra el espíritu, y se pone como en frontera resistiendo al camino espiritual. Y estas fronteras ha de pasar el alma rompiendo las dificultades y echando por tierra con la fuerza y determinación del espíritu todos los apetitos sensuales y afecciones naturales; porque en tanto que los hubiere en el alma, de tal manera está el es- píritu impedido debajo de ellas, que no puede pasar a verda- dera vida y deleite espiritual. Lo cual nos dió bien a entender San Pablo, diciendo: Si spiritu jacta carnis mortificaveritis, vivetis (3). Esto es: Si mortificareis las inclinaciones y ape- titos carnales con el espíritu, viviréis. Este, pues, es el estilo que dice el alma en la dicha canción que le conviene tener para en este camino buscar a su Amado, el cual, en suma, es tal: constancia y valor para no bajarse a coger las flores, y ánimo para no temer las fieras (4), y fortaleza para pasar los fuertes y fronteras, sólo entendiendo en ir por los montes y riberas de virtudes, de la manera que está ya declarado (5).
CANCION IV ¡Oh, bosques y espesuras, Plantadas por la mano del Amado! (6) ¡Oh, prado de verduras, De flores esmaltado, Decid si por vosotros ha pasado!
1 G, V, Vd. y Br., omiten línea y media en esta forma: por las cuales entiende, como dice San Pablo.
2 Gal.. V, 17.
3 Rom., VIII, 13.
4 G, V, Vd. y Br. omiten: y ánimo para no temer las fieras.
5 Decia la copia: "por los montes y riberas, de la manera que está ya declara- do." El Santo es el que adiciona de virtudes. Los manuscritos G, V, Vd y la edición de Br. no copian la adición del Santo. Tampoco la traen los demás.
6 Véase la nota sexta de la página 7.
CANCION IV 31 DECLARACION 1. Después que el alma ha dado a entender la manera (1) de disponerse para comenzar este camino, que es el ánimo para no se andar ya a deleites y gustos, y fortaleza para vencer las tentaciones y dificultades, en lo cual consiste el ejercicio del conocimiento de sí, que es lo primero que tiene de hacer el alma para ir al conocimiento de Dios, ahora en esta canción comienza a caminar por la consideración y conocimiento de las criaturas al conocimiento de su Amado, criador de ellas; porque después del ejercicio del conocimiento propio, esta considera- ción de las criaturas es la primera por orden en este camino espiritual para ir conociendo a Dios, considerando su grandeza y excelencia por ellas, según aquello del Apóstol que dice: Invisibilia enim ipsius a creatina mundi per ea quae ¡acta sunt intellecta conspiciuntur (2). Que es como decir: Las cosas invi- sibles de Dios, del alma son conocidas por las cosas visibles criadas e invisibles. Habla, pues, el alma en esta canción con las criaturas, preguntándoles por su Amado. Y es de notar que, como dice San Agustín, la pregunta que el alma hace a las cria- turas es la consideración que en ellas hace del Criador de ellas. Y así en esta canción se contiene la consideración de los elementos y de las demás (3) criaturas inferiores, y la consideración de los cielos, y de las demás criaturas y cosas materiales que Dios crió en ellos, y también la consideración de los espíritus celestiales, diciendo: ¡Oh, bosques y espesuras.
2. Llama bosques a los elementos, que son tierra, agua, aire y fuego; porque así como amenísimos bosques están poblados de espesas criaturas, a las cuales aquí llama espesuras por el grande número y muchas diferencias que hay de ellas en 1 G, V y Vd.: Después que el alma ha dado la manera...2 Rom. I, 20.
3 G, V y Vd.: "Y asi en esta consideración se trata de los elementos y todas las demás criaturas..."
32 CANTICO ESPIRITUAL cada elemento. En la tierra innumerables variedades de animales y plantas (1); en el agua, innumerables diferencias de peces; y en el aire mucha diversidad de aves; y él elemento del fuego, que concurre con todos para la animación y conservación de ellos; y así, cada suerte de animales vive en su elemento, y está colocada y plantada en él como en su bosque y región donde nace y se cría. Y, a la verdad, asi lo mandó Dios en la creación de ellos (2), mandando a la tierra que produjese las plantas y los animales; y a la mar y aguas los peces, y al aire hizo morada de las aves, y por eso, viendo el alma que él así lo mandó y que así se hizo, dice el siguiente verso: Plantadas por la mano del Amado!
3. En el cual está la consideración, es a saber: que estas diferencias (3) y grandezas sola la mano del Amado Dios pudo hacerlas y criarlas. Donde es de notar, que advertidamente dice: «por la mano del Amado»; porque aunque otras muchas co- sas hace Dios por mano ajena, como de los ángeles o de los hombres, ésta que es criar nunca la hizo ni hace por otra que por la suya propia. Y así, el alma mucho se mueve al amor de su Amado Dios por la consideración de las criaturas, viendo que son cosas que por su propia mano fueron hechas. Y dice ade- lante (4): ¡Oh, prado de verduras.
H. Esta es la consideración del cielo, al cual llama prado de verduras, porque las cosas que hay en él criadas siempre (5) es- tán con verdura inmarcesible, que ni fenecen ni se marchitan con 1 Las palabras: y plantas, son adición del Santo. Ni los manuscritos, ni las edi ciones antiguas la traen.
2 Gen.. I.
3 Habia escrito el copista: "En el cual está la consideración de que estas dife- rencias..." El Santo añade: es a saber. Dejamos el texto como lo arregló el Santo Los Mss. no traen la adición.
1 Y dice adelante. Estas palabras constituyen una añadidura del Santo. Ningún manuscrito las trae, ni las ediciones de Br. y Md.
5 G: porque las cosas que hay en el cielo siempre...V: porque las cosa* que hay en el cielo duran, siempre están con verdura inmarcesible.
CANCION V el tiempo, y en ellas, como en frescas verduras, se recrean y deleitan los justos; en la cual consideración también se com- prende toda la diferencia de las hermosas estrellas y otros pla- netas celestiales.
5. Este nombre de verduras pone también la Iglesia a las cosas celestiales cuando rogando a Dios por las ánimas de los difuntos, hablando con ellas dice: Constituat vos Dominas ín- ter amaena virenüa. Quiere decir: Constituyaos Dios entre las verduras deleitables (1). Y dice también que este prado de verduras también está De flores esmaltado.
6. Por las cuales flores entiende los ángeles y almas santas, con las cuales está adornado aquel lugar y hermoseado como un gracioso y subido esmalte en un vaso de oro excelente.
Decid si por vosotros ha pasado.
7. Esta pregunta es la consideración que arriba queda dicha, y es como si dijera: decid qué excelencias en vosotros ha criado.
CANCION V Mil gracias derramando, Pasó por estos sotos con presura, Y yéndolos mirando, Con sola su figura Vestidos los dejó de hermosura (2).
DECLARACION 1. En esta canción responden las criaturas al alma, la cual respuesta, como también dice San Agustín en aquel mismo lugar, es el testimonio que dan en sí de la grandeza y excelencia de 2 Lch., G, V. 8.654 y Md.: Vestidos los dejó de su hermosura. Véase la pág. 8. nota primera.
3 34 CANTICO ESPIRITUAL Dios al alma, que por la consideración se lo pregunta. Y (1) así en esta canción lo que se contiene, que en su sustancia es (2) que Dios crió todas las cosas con gran facilidad y brevedad y en ellas dejó (3) algún rastro de quien él era, no sólo dándoles (4) el ser de nada, mas aún dotándolas de innumerables gracias y virtudes, hermoseándolas con admirable orden y dependencia in- deficiente que tienen unas de otras, y esto todo haciéndolo por la sabiduría suya por quien las crió, que es el Verbo, su Unigénito Hijo. Dice, pues, así: Mil gracias derramando.
2. Por estas mil gracias que dice iba (5) derramando, se entiende la multitud de las criaturas innumerables, que por eso pone aquí el número mayor, que es mil, para dar a entender la multitud de ellas, a las cuales llama gracias, por las muchas gracias de que dotó a cada (6) criatura; las cuales derramando, es a saber, todo el mundo de ellas poblando, Pasó por estos sotos con presura.
3. Pasar por los sotos es criar los elementos, que aquí llama sotos; por los cuales dice que derramando mil gracias pasaba, porque de todas las criaturas los adornaba, que son graciosas; y allende de eso, en ellas derramaba las mil gracias, dándoles virtud para poder concurrir con la generación y con- servación de todas ellas. Y dice que pasó, porque las criaturas son como un rastro del paso de Dios, por el cual se rastrea su grandeza, potencia y sabiduría y otras virtudes divinas. Y dice que este paso fué con presura, porque las criaturas son las obras menores de Dios, que las hizo como de paso; porque 1 Y. Esta letra la pone el Santo en el de Barrameda. Los demás manuscritos también la traen.
2 Así el de Barrameda, V, Vd. y Br.; los demás Mss. y Md. leen: lo que se con- tiene en sustancia es.
3 Br.: rodas las cosas con facilidad, y en ellas dejó...4 G, V, Vd. y Br.: Dejándoles.
5 /ría, se leía en el traslado. El Santo lo corrige. Como el Santo leen Br., Md. y los demás Mss., salvo Bz.
6 Bz., G, V, Vd. y Br.: toda.
CKNCIOíi V 35 las mayores, en que más se mostró, y en que más éí reparaba, eran las de la Encarnación del Verbo y misterios de la fe cris- tiana, en cuya comparación todas las demás eran hechas como de paso, con apresuramiento (1).
Y yéndolos mirando Con sola su figura, Vestidos los dejó de hermosura (2).
4. Según dice San Pablo, el Hijo de Dios es resplandor de su gloria y figura de su sustancia (3). Es, pues, de saber, que con sola esta figura de su Hijo miró Dios todas las cosas, que fué darles el ser natural, comunicándoles muchas gracias y dones naturales, haciéndolas acabadas y perfectas, según se dice en el Génesis por estas palabras: Miró Dios todas las cosas que había hecho, y eran mucho buenas (4). El mirarlas mucho buenas era hacerlas mucho buenas en el Verbo su Hijo. Y no solamente les comunicó el ser y gracias naturales mirándolas, como habernos dicho, mas también con sola esta figura de su Hijo las dejó vestidas de hermosura, comunicándoles el ser sobrenatural; lo cual fué cuando se hizo hombre, ensalzándole en hermosura de Dios, y por consiguiente a todas las criaturas en él, por haberse unido con la naturaleza de todas ellas en el hombre. Por lo cual dijo el mismo Hijo de Dios: 5/ ego exal- tatus fuero a térra, omnia traham ad me ipsum. Esto es: Si yo fuere ensalzado de la tierra, levantaré a mi todas las cosas (5). Y así, en este levantamiento de la Encarnación de su Hijo y de la gloria de su resurrección según la carne, no solamente hermoseó el Padre las criaturas en parte, mas podremos (6) decir que del todo las dejó vestidas de hermosura y dignidad.