5. Pero allende de todo eso, hablando ahora algo según el sentido y afecto de contemplación, en la viva contempla- 1 Bz., Bj., Gr., Lch., y Md.: Presura.
2 Véase la nota segunda de la página 33.
3 Hebr. I. 3.
4 Gen.. I, 31.
5 Joan.. XII. 32.
6 Asi leen el de Barrameda, 8.654, V, Vd., Br. y Md. Los demás podemos.
36 CANTICO ESPIRITUAL ción y conocimiento de las criaturas echa de ver el alma con gran claridad haber en ellas tanta abundancia de gracias y vir- tudes y hermosura de que Dios las dotó, que le parece estar to- das vestidas de admirable hermosura natural (1), derivada y comu- nicada de aquella infinita hermosura sobrenatural de la figura de Dios, cuyo mirar viste de hermosura y alegría el mundo y todos los cielos; así como también con abrir su mano, según dice David (2) diciendo: Imples omne animal benedictione. Es a saber: Hinches a todo animal de bendición. Y por tanto, llagada el alma en amor por este rastro que ha conocido en las criaturas de la hermosura de su Amado, con ansias de ver aque- lla hermosura invisible, la siguiente canción dice: CANCION VI ¡Ay, quién podrá sanarme! Acaba de entregarte ya de vero, No quieras enviarme De hoy más ya mensajero (3), Que no saben decirme lo que quiero.
DECLARACION 1. Como las criaturas dieron al alma señas de su Amado, mostrándole en sí rastro de su hermosura y excelencia, aumen- tósele el amor, y por consiguiente crecióle el dolor de la au- sencia; porque cuanto más el alma conoce de Dios, tanto (4) más le crece el apetito de verle; y como ve no hay (5) cosa que la pueda curar su dolencia sino la vista y la presencia de su Amado, desconfiada de otro cualquiera remedio, pídele en esta 1 G y V: abundancia de gracias y virtudes y hermosura natural...2 Ps. CXLIV, 16.— Md.: "Hinchirá todo animal de bendición." Aperis tu ma- num tuam..., y omite la versión castellana del Santo.
3 Véase la nota segunda de la página 8. En cambio V aqui traslada el verso: De hoy ya más mensajero.
4 Tanto. Subsana el Santo con esta palabra una omisión del copista. Ni los ma- nuscritos ni Br. y Md. la traen.
5 Y como que no hay, que el Santo corrige, se leía en la copia. Bz., Bj., G, Gr., 8.654, V y Md.: y como ve que no hay. Lch. lee como el Santo. Vd. y Br.: y como que no hay.
CANCION VI 37 canción la entrega y posesión de su presencia, diciendo que no quiera de hoy más entretenerla con otras cualesquier noticias y comunicaciones suyas, porque no satisfacen a su deseo y vo- luntad, la cual no se contenta con menos que su vista y pre- sencia; por tanto, que sea él servido de entregarse ya de veras en acabado y perfecto amor, y así dice: ¡Ay, quién podrá sanarme!
2. Como si dijera: Entre todos los deleites del mundo y contentamientos de los sentidos y gustos y suavidad del es- píritu, cierto nada (1) podrá sanarme, nada podrá satisfacerme. Y pues así es: Acaba de entregarte ya de vero.
3. Donde es de notar, que cualquiera alma que ama de veras no puede querer satisfacerse ni contentarse (2) hasta poseer de veras a Dios. Porque todas las demás cosas no solamente no la satisfacen, mas antes, como habernos dicho, la hacen cre- cer la hambre y apetito de verle a él como es. Y así, cada visita que del Amado recibe de conocimiento, o sentimiento, u otra cualquiera comunicación (los cuales son como mensajeros que dan al alma recaudos de noticia de quien él es, aumentándole y despertándole más el apetito, así como hacen las meajas (3) en grande hambre), haciéndosele pesado entretenerse con tan poco, dice: «Acada de entregarte ya de vero».
4. Porque todo lo que de Dios se puede en esta vida co- nocer, por mucho que sea, no es conocimiento de vero (4), porque es conocimiento en parte y muy remoto; mas cono- cerle esencialmente es conocimiento de veras, el cual aquí pide el alma, no se contentado con esotras comunicaciones, y por tanto dice luego: No quieras enviarme De hoy más ya mensajero.
2 Br., G, V y Vd. omiten: ni contentarse.
3 Gr.. Bj. y Md.: migajas.
4 Md. adiciona: esto es, entero y perfecto de Dios.
38 CANTICO ESPIRITUAL 5. Como si dijera: no quieras que ya de aquí adelante te conozca tan a la tasa por estos mensajeros de las noticias y sentimientos que se me dan de ti, tan remotos y ajenos de lo que de ti desea mi alma; porque los mensajeros a quien pena por la presencia, bien sabes tú, Esposo mío, que aumentan el dolor: lo uno, porque renuevan la llaga con la noticia que dan; lo otro, porque parecen dilaciones de la venida. Pues lue- go, de hoy más no quieras enviarme estas noticias remotas, porque si hasta aquí podía pasar con ellas, porque no te co- nocía ni amaba mucho, ya la grandeza del amor que te tengo no puede contentarse con estos recaudos; por tanto, acaba de en- tregarte. Como si más claro dijera: Esto, Señor mío Esposo, que andas dando de ti a mi alma por partes, acaba de darlo del todo; y esto que andas mostrando como por resquicios, acaba de mostrarlo a las claras; esto que andas comunicando por me- dios, que es como comunicarte de burlas, acaba de hacerlo de ve- ras, comunicándote por ti mismo, que parece a veces en tus visitas que vas a dar la joya de tu posesión, y cuando mi alma bien se cata, se halla sin ella, porque se la escondes, lo cual es como dar de burla. Entrégate, pues, ya de vero, dándote todo al todo de mi alma, porque toda ella te tenga a ti todo, y no quieras en- viarme ya más mensajero.
Que no saben decirme lo que quiero.
6. Como si dijera: Yo a ti todo quiero, y ellos no me saben ni pueden decir a ti todo; porque ninguna cosa de la tierra ni del cielo pueden dar al alma la noticia que ella de- sea tener de ti, y así no saben decirme lo que quiero. En lugar, pues, de estos mensajes (1) tú mismo seas el mensajero y los mensajes.
] Asi Barraraeda, Lch. y Md. Los demás Mss. y Br.: mensajeros.
39 CANCION VII V ímIoz ruantes vagan De ti me van mil gracias refiriendo, Y todos más me llagan, Y déjame muriendo Un no sé qué, que quedan balbuciendo.
DECLARACION, 1. En la canción pasada ha mostrado el alma estar en- ferma, o herida de amor de su Esposo, a causa de la noticia que de él le dieron las criaturas irracionales; y en esta pre- sente da a entender estar llagada de amor a causa de otra no- ticia más alta que del Amado recibe por medio de las criatu- ras racionales, que son más nobles que las otras, las cuales son ángeles y hombres. Y también dice, que no sólo eco, sino que también está muriendo de amor a causa de una inmensidad admirable que per medio de estas criaturas se le descubre, sin acabársele de descubrir, que aquí llama no sé qué, porque no se sabe decir, pero ello es tal, que hace estar muriendo al alma de amor.
2. De donde podemos inferir, que en este negocio de amar (1) hay tres maneras de penar por el Amado, acerca de tres maneras de noticias que de él se pueden tener. La primera se llama herida, la cual es más remisa, y más brevemente pa- sa (2), bien así como herida, porque de la noticia que el alma recibe de las criaturas le nace, que son las más bajas obras de Dios. Y de esta herida, que aquí llamamos también enferme- dad, habla la Esposa en los Cantares, diciendo: Adjuro vos, filiae Jerusalem, si inveneritis dilectum meum, ut nuntietis ei, quia amore tangueo (3). Que quiere decir: Conjuróos, hijas de Jerusalén, que si halláredes a mi Amado, le digáis que estoy 1 Bz.. Gr., G, V, Vd. y Br.: de amor.
2 Lch.: más vehemente de pasar.
3 Can., V. 8.
40 CANTICO ESPIRITUAL enferma de amor, entendiendo por las hijas de Jerusalén las criaturas.
3. La segunda se llama llaga, la cual hace más asiento en el alma que la herida, y por eso dura más, porque es como he- rida ya vuelta en llaga, con la cual se siente el alma verdadera- mente andar llagada de amor. Y esta llaga se hace en el alma mediante la noticia de las obras de la Encarnación del Verbo y misterios de la fe; las cuales por ser mayores obras de Dios y que mayor amor en sí encierran que las de las criaturas, hacen en el alma mayor efecto de amor; de manera que, si el pri- mero es como herida, este segundo es ya como llaga hecha, que dura. De la cual hablando el Esposo en los Cantares con el alma dice (1): Llagaste mi corazón, hermana mía, llagaste mi corazón en el uno de tus ojos, y en un cabello de tu cuello; por- que el ojo significa aquí la fe de la Encarnación (2) del Es- poso, y el cabello significa el amor de la misma Encarna- ción.
4. La tercera manera de penar en el amor es como mo- rir, lo cual es ya como tener la llaga afistolada, hecha el alma ya toda afistolada, la cual vive muriendo, hasta que matándola el amor la haga vivir vida de amor, transformándola en amor. Y este morir de amor se causa en el alma mediante un toque de noticia suma de la Divinidad (3) que es el no sé qué que dice en esta canción, «que quedan balbuciendo»; el cual toque no es continuo, ni mucho (4), porque se desataría el alma del cuer- po, mas pasa en breve; y así queda muriendo de amor, y más muere viendo (5) que no se acaba de morir de amor. Este se llama amor impaciente, del cual se trata en el Génesis, don- de dice la Escritura que era tanto el amor que Raquel tenía de concebir, que dijo a su esposo Jacob: Da mihi liberos, alio- quin morcar. Esto es: Dame hijos, si no yo moriré (6). Y el 1 Can., IV. 9.
2 Vd. y Br.: significa aquí la Encarnación. V. y G: significa la Encarnación.
3 Md.: de altísima noticia de la Divinidad.
4 Md.: ni dura mucho.
5 Bz., Gr., V, Lch. y Bj.: viviendo, 6 Gen., XXX, 1, canción vn 41 Profeta Job decía: Quis mihi del, ut qui coepit ipse me con^ terat? Que es decir: ¿Quién me dará a mí que el que me co- menzó, ese me acabe? (1).
5. Estas dos maneras de penas de amor, es a saber, la llaga y el morir, dice en esta canción que le causan estas criaturas racionales: la llaga, en lo que dice que la van re- firiendo mil gracias del Amado en los misterios y sabiduría de Dios que la enseñan de la fe; el morir, en aquello que dice «que quedan balbuciendo», que es el sentimiento y noticia de la Divinidad, que algunas veces en lo que el alma oye decir de Dios, se le descubre (2). Dice, pues, así: Y todos cuantos vagan.
6. A las criaturas racionales, como habernos dicho, en- tiende aquí por los que vagan, que son los ángeles y los hom- bres, porque solos éstos entre todas las criaturas vacan a Dios, entendiendo en él; porque eso quiere decir ese vocablo «va- gan», el cual en latín se dice vacant. Y asi, es tanto como decir todos cuantos vacan a Dios; lo cual hacen los unos contem- plándole en el cielo y gozándole, como son los ángeles; los otros, amándole y deseándole en la tierra, como son los hom- bres. Y porque por estas criaturas racionales más al vivo co- noce a Dios el alma, ahora por la consideración de la exce- lencia que tienen sobre todas las cosas criadas, ahora por lo que ellas nos enseñan de Dios; las unas interiormente por secretas inspiraciones, como lo hacen los ángeles, las otras exteriormente por las verdades de las Escrituras, dice: De ti me van mil gracias refiriendo.
7. Esto es, danme a entender admirables cosas de gracia y misericordia tuya en las obras de tu Encarnación y verdades de fe que de ti me declaran, y siempre me van más refiriendo; porque cuanto más quisieren decir, más gracias podrán descubrir de ti (3).
1 Job., vi, 9.
1 Job., vi, 9.
2 Encubre por descubre, trasladó el amanuense. El Santo enmienda el desliz. Como el Santo leen Bz., Bj., Lch., Gr., 8.654 y Md.~G, V, Vd. y Br.: encubre.
3 De ti, leen Bj., Lch., 8.654, V y Md. Esta es la verdadera lectura. Barrameda, G, Vd. y Br. leen de sí. Gr. y Bz.: más gracias podrán descubrir.
42 8. Porque en cuanto io~ £rig?!fcs iic- inspira:» j fc? hom- bres de ti me ensenan, de ti más me enamoran, y así todos de amor más me llagan.
Y déjame muriendo Un no sé qué, que quedan balbuciendo.
9. Como si dijera: pero allende de lo que me llagan es- tas criaturas en las mil gracias que me dan a entender de ti, es tal un no sé qué que se siente quedar por decir, y una cosa que se conoce quedar per descubrir, y un subido rastro que se des- cubre al alma de Dios, quedándose por rastrear, y un altísimo entender de Dios, que no se sabe decir, que por eso lo llama no sé qué; que si lo otro que entiendo me llaga y hiere de amor, esto que no acabo de entender, de que altamente siento, me mata. Esto acaece a veces a las almas que están ya apro- vechadas, a las cuales hace Dios merced de dar en lo que oyen, o ven, o entienden, y a veces sin eso y sin esotro, una subida noticia en que se le da a entender o sentir alteza de Dios y gran- deza; y en aquel sentir siente tan alto de Dios, que entiende cla- ro se queda el todo por entender; y aquel entender y sentir ser tan inmensa la Divinidad que no se puede entender acabadamente, es muy subido entender. Y así una de las grandes (1) mercedes que en esta vida hace Dios a una alma por vía de paso, es darla claramente a entender y sentir tan altamente de Dios, que en- tienda claro que no se puede entender ni sentir del todo; porque es, en alguna manera, al modo de los que le ven en el cielp, donde los que más le conocen, entienden más distintamente lo in- finito que les queda por entender; porque aquéllos que menos le ven, son (2) a los cuales no les parece tan distintamente lo que les queda por ver como a los que más ven.
10. Esto creo no lo acabará bien de entender el que no lo hubiere experimentado; pero el alma que lo experimenta, co- mo ve que se le queda por entender aquello de que altamente 1 Md.: grandezas y mercedes.
2 Son. El Santo es ei que añade esta palabra. Lo mamo qtt el Santo laen Bj., G, V. Vd. y Br. Loa demás* mo trasladas esta palabra.
CANCION VII 43 siente, llámalo un no sé qué; porque así como no se entiende, así tampoco se sabe decir, aunque, como he dicho, se sabe sen- tir. Por eso dice que le quedan las criaturas (1) balbuciendo, porque no lo acaban de dar a entender; que eso quiere decir balbucir, que es el hablar de los niños, que es no acertar a decir y dar a entender qué hay qué decir.
11. También acerca de las demás criaturas acaecen al alma algunas ilustraciones al modo que habernos dicho, aunque no siem- pre tan subidas, cuando Dios hace merced al alma de abrirle la noticia y el sentido del espíritu en ellas; las cuales parece están dando a entender grandezas de Dios, que no acaban de dar a entender, y es como que van a dar a entender y se queda por entender, y así es «Un no sé qué que quedan balbuciendo». Y así el alma va adelante con su querella, y habla con la vida de su alma en la siguiente canción, diciendo: CANCION VIII (2).
Mas, ¿cómo perseveras, Oh, vida, no viviendo donde vives (3), Y haciendo porque mueras, Las flechas que recibes, De lo que del Amado en ti concibes?
DECLARACION 1. Como el alma se ve morir de amor, según acaba de de- cir, y que no se acaba de morir, para poder gozar del amor con libertad, quéjase de la duración de la vida corporal, a cuya causa se le dilata la vida espiritual. Y así, en esta canción ha- 1 Criaturas. Esta palabra se halla puesta por el Santo. También la copian G, V, Vd: y Br.
2 Como ha de publicarse en los Apéndices, no registramos aquí las discrepan- cias que hay con la edición de 1630 y los manuscritos. En conformidad con el criterio manifestado en la nota de la página 14, sólo se notarán las que haya con G, V, Vd. y Br.
3 Véase la nota tercera de la página 8. Aquí Gr., 8.654, Br. y Md. trasladan: Oh, vida, no viviendo donde vives.
44 CANTICO EIPEUTCRL bla con la misma vida de su alma, encareciendo el dolor que le causa, y el sentido de la canción es el siguiente: vida de mi alma, ¿cómo puedes perseverar en esta vida de cuerpo, pues te es maerte y privación de aquella vida verdadera de tu Dios, en que tú más verdaderamente que en el cuerpo vives por esencia, amor y deseo? Y ya que esto no fuese causa para que salieses del cuer- po de esta muerte para gozar y vivir la vida de tu Dios, ¿có- mo todavía puedes perseverar en el cuerpo, pues son bastantes sólo por sí (1) para acabarte la vida las heridas que recibes de amor de las grandezas que se te comunican de parte del Amado, y del vehemente amor que te causa lo que de él sientes y entiendes, que son toques y heridas que de amor matan? Sigúese el verso: Mas, ¿cómo perseveras Oh, vida, no viviendo donde vives?
2. Para cuya inteligencia es de saber, que el alma más vive en lo que ama que en el cuerpo donde anima, porque en el cuerpo ella no tiene su vida, antes ella la da al cuerpo, y ella en lo que ama vive. Pero allende de esta vida de amor, por el cual vive el alma en cualquiera cosa que ama, natural y radi- calmente tiene el alma su vida en Dios, como también todas las cosas criadas, según aquello que dice San Pablo: ¡n ipso vi- vimus, movemur et sutnus (2). Que es tanto como decir: En Dios tenemos nuestra vida y nuestro movimiento y nuestro ser. Y San Juan dice: Quod jactum est, in ipso vita erat (3). Esto es: Todo lo que fué hecho, era vida en Dios. Y como el alma ve que tiene su vida natural en Dios por el ser que en él tiene, y también su vida espiritual por el amor con que le ama, qué- jase porque persevera todavía en vida corporal, porque la impide vivir de veras donde de veras tiene su vida por esencia y por amor, como habernos dicho. En lo cual es grande el encarecimiento que el alma aquí hace, porque da a entender que padece en dos con- 1 Sólo por sí. Nueva adición del Santo, que se lee también en Vd. y Br.— G y V leen: pues 50a bastantes sólo para acabarte.
2 Act.. XVII. 28.
3 I. t CANCION VIII 45 trarios que son: vida natural en cuerpo y vida espiritual en Dios, que son contrarias en sí, y viviendo ella en entrambas, por fuerza (1) ha de tener gran tormento, pues la vida natural le es a ella como muerte, pues la priva de la espiritual en que ella tiene empleado todo su ser, vida y operaciones (2) por el amor y el afecto; «y para dar más a entender el rigor de esta vida, dice luego» (3): Y haciendo porque mueras, Las flechas que recibes.
3. Como si dijera: y demás de lo dicho, ¿cómo puedes perseverar en el cuerpo, pues por sí sólo bastan a quitarte la vida los toques de amor (que eso entiende por flechas) que en tu corazón hace el Amado? Los cuales toques de tal manera fecundan el alma y el corazón de inteligencia y amor de Dios, que se puede bien decir que concibe de Dios (4), según lo que dice en el verso siguiente, es a saber: De lo que del Amado en ti concibes.
4. Es a saber, de la hermosura, grandeza y sabiduría y virtudes que de él entiendes.
CANCION IX ¿Por qué, pues, has llagado Aqueste corazón, no le sanaste?
Y pues me lo has robado (5), ¿Por qué así le dejaste, Y no tomas el robo que robaste?
1 Fuera, lee equivocadamente la edición de Bruselas.
2 Y operaciones. La primera palabra y la primera letra de la siguiente son del Santo. Lo mismo se lee en G, V, Vd. y Br.
3 Y para dar más a entender el rigor de esta vida, dice luego. Adición del San- to, que no se lee en los manuscritos.
4 G y V: que lo recibe de Dios.
5 Al principio, cuando reprodujo todo el poema, leyó el C. de Barrameda: Y pues me le has robado. Los restantes códices, fuera del 8.654, trasladan le.
46 CANTICO ESPIRITUAL DECLARACION 1. Vuelve en esta canción a hablar con el Amado, con la querella de su dolor; porque el amor impaciente, cual aquí muestra tener el alma, no sufre algún ocio, ni da descanso a su pena, proponiendo de todas maneras sus ansias hasta hallar el remedio. Y como se ve llagada y sola, no teniendo otro, ni otra medicina sino a su Amado, que es el que la llagó, dícele, que pues él llagó su corazón con el amor de su noticia, que por qué no le ha sanado con la vista de su presencia; y que pues él se le ha también robado por el amor con que la ha enamorado, sacándosele de su propio poder, que por qué le ha dejado así, es a saber, sacado de su poder (porque el que ama, ya no posee su corazón, pues lo ha dado al Amado) y no le ha puesto de veras en el suyo (1), tomándole para sí en entera y acabada transformación de amor en gloria. Dice, pues: ¿Por qué, pues has llagado Aqueste corazón, no le sanaste?
2. No se querella porque la haya llagado, porque el ena- morado cuanto más herido, está más pagado, sino que ha- biendo llagado el corazón, no le sanó, acabándole de matar; porque son las heridas de amor tan dulces y tan sabrosas, que si no llegan a morir, no la pueden satisfacer, pero sonle tan sabrosas, que querría la llagasen hasta acabarla de matar, y por eso dice: «¿Por qué, pues has llagado aaueste corazón, no le sanaste?» Como si dijera: ¿Por qué, pues le has he- rido hasta llagarle, no le sanas, acabándole de matar de amor? Pues eres tú la causa de la llaga en dolencia (2) de amor, sé tú la causa de la salud en muerte de amor; porque de esta ma- nera el corazón que está llagado con el dolor de tu ausencia (3) 1 Bz.. Gr.. Lch., B)., 8.664 y Md.: Ya no posee su corazón, no poniéndole de veras en el suyo." G. V. Vd. y Br. leen estas frases igual que el de Barrameda.
2 Por esta palabra sustituye el Santo la de enfermedad, que puso el copista. Br. y Md. y los códices copian enfermedad.
3 De su ausencia, copió el amanuense, a quien el Santo enmienda. Los códices y las ediciones leen la frase como el Santo.
CANCION IX 47 sanará con el deleite y gloria de tu dulce presencia. Y añade, diciendo: Y pues me le has robado, ¿Por qué así le dejaste?
3. Robar no es otra cosa que desaposesionar del robo a su dueño y aposesionarse de ello el robador. Esta querella, pues, propone aquí el alma al Amado (1) diciendo, que pues él ha robado su corazón y sacádolo de su poder y posesión, que por qué le ha dejado así, sin ponerle de veras en la suya, tomándole para sí, como hace el robador al robo que robo, que de hecho se le lleva (2).
4. Por eso el que está enamorado, se dice tener el cora- zón robado o arrobado de aquél a quien ama, porque le tiene fuera de sí puesto en la cosa amada, y así no tiene corazón para sí sino para aquello que ama. De donde podrá bien conocer el alma si ama a Dios o no; porque si le ama, no tendrá corazón para sí sino para Dios, porque cuanto más le tiene para sí menos le tiene para Dios.
5. Y verse ha si el corazón está bien robado en sí trae ansias por el Amado, o no gusta de otra cosa sino de él (3), como aquí muestra el alma. La razón es, porque el corazón no puede estar en paz y sosiego sin posesión (4), y cuando está aficionado, ya no tiene posesión de sí ni de alguna otra cosa; y si tampoco posee de veras lo que ama, no le puede faltar fa- tiga hasta que lo posea (5); porque hasta entonces está el 1 Al Amado. Adición interlinea! del Santo. La adición falta en los códices y en las ediciones.
2 Que de hecho se le lleva. Palabras puestas a fin de línea por el Santo. Las pa- labras del Santo fueron copiadas también por G, V, Vd. y Br. — Md. dice: al robo que robó, lo cual seria sacándola ya de esta vida. Casi lo mismo leen Gr., Lch., 8.654 y Bz.
3 Bz„ 8.654, Gr., Lch., Bj. y Md. suprimen: o no gusta de otra cosa sino de él.
4 G, V, Vd. y Br.: sin su posesión. Lo mismo traslada el de Barrameda, pero la segunda palabra está borrada, quizá por el Santo mismo. Bz., Bj., Lch., Gr., 8.654 y Md.: sin alguna posesión.
5 Gr., Lch., Bj., 8.654 y Md. modifican: "Ya no tiene posesión de si, ni de otra alguna cosa: de donde no le puede faltar fatiga hasta que posea lo que ama." Gr. está conforme con estos manuscritos, menos en la frase última que lee: no le puede faltar fatiga hasta que lo posea.
48 CANTICO ESPIRITUAL alma (1) como el vaso vacío que espera el lleno, y como el hambriento que (2) desea el manjar, y como el enfermo que (3) gime por la salud, y como el que está colgado en el aire, que no tiene en qué estribar. De esta misma manera está el corazón enamorado, lo cual sintiendo aquí el alma por experiencia, dice: «¿Por qué así le dejaste?» Es a saber: vacío, hambriento, solo, llagado y enfermo de amor, suspenso en el aire.
Y no tomas el robo que robaste?
6. Conviene a saber: para henchirle y hartarle y acompa- ñarle y sanarle, dándole (4) asiento y reposo cumplido en ti. No puede dejar de desear el alma enamorada la paga y salario de su amor, por el cual salario sirve al Amado, porque, de otra manera, no sería verdadero amor; el cual salario y paga no es otra cosa, ni el alma puede querer otra, sino más amar hasta llegar a estar (5) en perfección de amor, el cual no se paga sino de sí mismo, según lo dió a entender el Profeta Job por estas palabras, diciendo (6)-: Sicut servas desiderat unibram, et sicut mercenarius praestolatur finem operis sui, sic et ego habui menses vacuos, et noctes laboriosas ennumeravi mihi. Si dormiero dicam: guando consurgam?, et rursum spectabo vesperam et replebor do- loribus usque ad tenebras (7). Que quiere decir: Como el siervo desea la sombra y como el mercenario espera el fin de su obra, así yo también tuve los meses vacíos y contaba las noches 1 El alma. Adición del Santo, que sólo se lee en este Códice.
2 Que. Del Santo es esta partícula, la cual también se lee en la mayor parte de los manuscritos.
3 Como la nota anterior.
4 Dándole. La última silaba de esta palabra es del Santo. Es descuido material del Códice de Barrameda.
5 Decía la copia: hasta llegar y estar. La corrección es del Santo. Como el Santo leen G, Vd. y Br. Los demás como el de Barrameda antes de enmendado. V: hasta llegar a esta perfección.
6 Gr., Lch., B). y Md. modifican asi las anteriores lineas: "No puede de|ar de desear el enamorado la paga y salario de su amor, por el cual sirve al Amado, por- que de otra manera no seria amor: la cual paga y salario no es otra cosa, ni la puede querer cuando el amor es verdadero, sino mas amor, hasta llegar y estar en perfección de amor, el cual no se paga sino de si mismo. Esta paga y valor de amor da bien a entender el profeta Job diciendo." Asi continúa el párrafo, introduciendo leves modi- ficaciones sin alterar la doctrina.
7 VII. 2.-Falta el texto latino en Bz.. Bj.. Gr., Lch. y 8 65-1.
CANCION IX 19