SigPhi · Juan de la Cruz

Llama de Amor Viva, Cautelas, Avisos, Cartas y Poesias

Page 10 of 44

g su glosa se fué cantando a las demás puertas, respondiéndoles de la parte de adentro religiosos que habían puesto allí, los cuales se- camente los despedían. Replicábales el Santo con tan tiernas palabras, así acerca del explicar quién fuesen los huéspedes que la pedían, de la cercanía al parto de la doncella, del tiempo que hacía g hora que era, que el ardor de sus palabras g altezas que descubrían enterne- cían los pechos de quien le oía, g estampaba en sus almas este mis- terio g un amor grande a Dios» (1). Desgracia grande para las le- tras g la piedad ha sido la pérdida de tantas composiciones poéticas de esta clase como compuso San Juan de la Cruz en la interesante variedad de misterios que la liturgia pone durante el año eclesiástico a la consideración de los fieles. Puede ser que el tiempo nos des- cubra alguna composición más, pero siempre resultará mug pobre esta sección poética del Doctor místico (2).

1 Ms. 13.460. lib. II, cap. 8.

2 La copla que el P. Gerardo (t. III. p. 196) atribuye al Santo: "Mi dulce y tierno Jesús. Si amores me han de matar, Ahora tienen lugar", no es composición suya, sino más bien una estrofa que se cantaba muy a menudo en los Carmelos de Santa Teresa, y que al Santo le sabía a mieles cuando la recitaban en su presencia.

7 XCVIII INTRODUCCION APENDICES La mayor parte de los documentos que publicamos son inéditos, y se escribieron con ocasión de la carta que dirigió (1611) a los conventos de la Reforma pidiendo informaciones del Santo el padre ge- neral fray José de Jesús María, que publicamos con sus instrucciones adjuntas en el primer tomo de esta edición (1). Todos ellos contie- nen noticias de interés, principalmente para la biografía del Santo. El P. Gerardo dió a conocer escritos de gran valía, más o menos rela- cionados con la doctrina de San Juan de la Cruz. Como pueden leerse en su edición, no los reproducimos aquí, para dar lugar a otros que aún no han visto la luz pública, y que son muy convenientes para estudiar mejor al Doctor místico. Esta tarea la continuaremos en to- mos sucesivos de la Biblioteca Mística, porque la información es abundante.

Por fin, publicamos algunas copias fotográficas de códices anti- guos y de escritos del Santo, entre otros, de la carta de Madrid y de una de Córdoba.

Fr. Silverio de Santa Teresa, C. D.

1 Págs. 313-318.

LLflMñ DE AMOR VIVñ Declaración de las Canciones que tratan de la muy íntima y calificada unión y transformación del alma en Dios, a petición de D * Ana de Peña/osa, por el mismo que las compuso (1).

PRÓLOGO*2) 1. Alguna repugnancia he tenido, muy noble y devota se- ñora (3), en declarar estas cuatro Canciones que Vuestra Mer- ced me ha pedido (4), por ser de cosas tan interiores y espi- rituales, para las cuales comúnmente falta lenguaje, porque lo espiritual excede al sentido y con dificultad se dice algo de la sustancia; porque también se habla mal en las entrañas del es- píritu (5), si no es con entrañable espíritu, y por el poco que hay en mí, lo he diferido (6) hasta ahora. Pero ahora, que el Señor parece que ha abierto un poco la noticia y dado algún calor (debe ser por el santo deseo que Vuestra Merced tiene, que quizá como se hicieron para Vuestra Merced, querrá Su Majestad que para Vuestra Merced se declaren), me he ani- mado (7), sabiendo cierto que de mi cosecha nada que haga 1 Acerca del titulo y subtítulo de este libro, hay alguna variedad en los manus- critos que lo trasladan. Se ha impreso conforme lo trae el Códice del Sacro Monte de Granada. B y T no los traen. A dice solamente: Vía unitiva. Algo parecido ocu- rre con los manuscritos de la segunda redacción. La e. p. le puso los siguientes: Lla- ma de amor viva y declaración de las Canciones que tratan de la más íntima unión y transformación del alma con Dios, por el venerable padre fray Juan de la Cruz, primer descalzo de la Reforma de Nuestra Señora del Carmen y coadjutor de la bienaventurada Madre Santa Teresa de Jesús, fundadora de la misma Reforma.

2 G no trae el prólogo.

3 Faltan en la e. p. las palabras: muy noble y devota señora.

4 La e. p. lee: esfas cuafro canciones que me han pedido.

5 E. p. abrevia: excede al sentido y hablase mal de las entrañas del espíritu.

6 C: dilatado.

7 E. p. abrevia y modifica: dado algún calor de espíritu, me he animado a ha- cerlo, sabiendo cierto.

'4 PROLOGO al caso diré en nada, cuánto más en cosas tan subidas y sus- tanciales. Por eso no será mío sino lo malo y errado que en ello hubiere, y por eso lo sujeto todo a mejor parecer y al juicio de nuestra Madre (1) la Iglesia Católica Remana, en cuya regla nadie yerra. Y con este presupuesto, arrimándome a la Escritura Divina, y como se lleve entendido que todo lo que se dijere es tanto menos de lo que allí hay como lo es lo pin- tado con lo vivo, me atreveré a decir lo que supiere (2).

2. Y no hay que maravillar que haga Dios tan altas y ex- trañas mercedes (3) a las almas que él da en regalar. Porque si consideramos que es "Dios, y que se las hace como Dios y con infinito amor y bondad, no nos parecerá fuera de razón; pues él dijo que en el que le amase vendrían el Padre, Hijo y Espíritu Santo, y harían morada en él (4), lo cual había de ser haciéndole a él vivir (5) y morar en el Padre, Hijo y Espíritu Santo en vida de Dios, como da a entender el alma en estas Canciones.

3. Porque aunque en las Canciones que arriba declaramos, hablamos del más perfecto grado de perfección a que en esta vida se puede llegar, que es la transformación en Dios, todavía estas Canciones tratan del amor ya más calificado (6) y perfec- cionado en ese mismo estado de transformación; porque aunque es verdad que lo que éstas y aquéllas dicen iodo es un estado de transformación, y no se puede pasar de allí en cuanto tal, pero puede con el tiempo y ejercicio calificarse, como digo, y sustanciarse mucho más en el amor; bien así como aunque habiendo entrado el fuego en el madero le tenga transformado en sí y esté ya unido con él (7), todavía, afervorándose más el fuego y dando más tiempo en él, se pone mucho más candente e inflamado hasta centellear fuego de sí y llamear.

1 E. p.: Santa Madre...2 E. p. modifica: "arrimándome a la Divina Escritura, advirtiendo que todo lo que se dijere es mucho menos de lo que pasa en aquella intima unión con Dios, me atreveré a decir lo que supiere."

3 Gr.: tan altas y tan grandes mercedes y tan extrañas..."

4 Joan., XIV, 23.

5 A.: venir.

6 C: tratan de la mayor y de lo más calificado.

7 B.: le tenga transformado en si y le tenga unido con él.

PROLOGO 5 4. Y en este encendido grado se ha de entender que habla el alma aquí ya transformada y calificada interiormente en fuego de amor, que no sólo está unida en este fuego (1), sino que hace ya viva llama en ella. Y ella así lo siente, y asi lo dice en estas Canciones con íntima y delicada dulzura de amor, ardiendo en su llama, encareciendo en estas Canciones algunos efectos que hace en ella (2); los cuales iré declarando por el orden que las demás, que las pondré primero juntas, y luego poniendo cada canción la declararé brevemente, y después po- niendo cada verso le declararé de por sí.

FIN DEL PROLOGO 1 E. p.: con este divino fuego.

2 E. p.: "ardiendo en su llama, ponderando aquí aigunos efectos maravillosos que hace en ella."

CANCIONES DEL ALMA EN LA INTIMA COMUNICACION DE UNION DE AMOR DE DIOS (1).

1.3 — ¡Oh llama de amor viva Que tiernamente hieres De mi alma en el más profundo centro!

Pues ya no eres esquiva, Acaba ya, si quieres, Rompe la tela de este dulce encuentro. 2.3 — ¡Oh cauterio suave!

¡Oh regalada llaga!

¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado, Que a vida eterna sabe, Y toda deuda paga!

Matando, muerte en vida la has trocado.

3. a — ¡Oh lámparas de fuego, En cuyos resplandores (2) Las profundas cavernas del sentido, Que estaba obscuro y ciego, Con extraños primores Calor y luz dan junto a su querido!

4. a — ¡Cuan manso y amoroso Recuerdas en mi seno, Donde secretamente solo moras; Y en tu aspirar sabroso De bien y gloria lleno Cuan delicadamente me enamoras! (3).

1 El poema se corrige por el Códice de Barrameda.

3 Los manuscritos, salvo G. y é. p., traen aquí esta nota: "La compostura de es- tas liras son como aquellas que en Boscán están vueltas a lo divino, que dicen: CANCION PRIMERA CANCION PRIMERA ¡Oh llama de amor viva Que tiernamente hieres De mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva, Acaba ya, si quieres, Rompe la tela de este dulce encuentro.

DECLARACION 1. Sintiéndose ya el alma toda inflamada (1) en la divina unión, ya su paladar todo bañado en gloria y amor y que- hasta lo intimo de su sustancia está revertiendo no menos que ríos de gloria, abundando en deleites, sintiendo correr (2) de su vientre los ríos de agua viva que dijo el Hijo de Dios (3), que saldrían en semejantes almas (4), parécele que, pues con tanta fuerza está transformada en Dios y tan altamente de él poesída (5) y con tan ricas riquezas de dones y virtudes arrea- da, que está tan cerca de la bienaventuranza, que no la. di- vide sino una leve tela (6). Y como ve que aquella llama delicada de amor que en ella arde, cada vez que la está em- bistiendo la está como glorificando con suave y fuerte glo- ria (7), tanto, que cada vez que la absorbe y embiste le pa- rece que le va a dar la vida eterna, y que va a romper la tela, de la vida mortal y que falta muy poco y que por esto poco no acaba de ser glorificada esencialmente, dice con gran de- "La soledad siguiendo. Llorando mi fortuna, Me voy por los caminos, que se ofrecen," etc. en las cuales hay seis pies, y el cuarto suena con el primero, y el quinto con el se- gundo, y el sexto con el tercero."

1 A.: transformada.

2 La e. p. abrevia: "en la divina unión y trasformada por amor en Dios y sin- tiendo correr."

3 La e. p. por el Hijo de Dios, pone Cristo Nuestro Señor.

4 Joan., VII, 38.

5 Gr., C. ye. p.: desposeída.

6 E. p.: leve y delicada tela. A.: ana delgada tela.

7 E. p.: con suaves premisas de gloria.

8 LLAMA DE AMOR VIVA seo (1) a la llama, que es el Espíritu Santo, que rompa ya la vida mortal por aquel dulce encuentro, en que de veras la acabe de comunicar lo que cada vez parece que le va a dar y a hacer cuando la encuentra (2), que es glorificarla entera y per- fectamente, y así dice: ¡Oh llama de amor viva!

2. Para encarecer el alma el sentimiento y aprecio con que habla en estas cuatro canciones, pone en todas ellas estos términos: oh y cuan, que significan encarecimiento afectuoso; los cuales cada vez que se dicen, dan a entender del interior más de lo que se dice (5) por la lengua. Y sirve el oh para mucho desear y para mucho rogar persuadiendo, y para entrambos efec- tos usa el alma de él en esta canción; porque en ella encarece e intima el gran deseo, persuadiendo al amor que la desate (4).

3. Esta llama de amor es el espíritu de su Esposo, que es el Espíritu Santo, el cual siente ya el alma en sí, no sólo como fuego que la tiene consumada y trasformada en suave amor, sino como fuego que demás de eso arde en ella y echa llama, como dije, y aquella llama (;5) baña al alma en gloria y la refresca en temple de vida divina (6). Y esta es la ope- ración del Espíritu Santo en el alma transformada en amor, que los actos que hace interiores es llamear, que son inflama- ciones de amor (7), en que unida la voluntad del alma, ama su- bidísimamente (8), hecha un amor con aquella llama (9). Y así, estos actos de amor del alma son preciosísimos, y merece más en uno y vale más que cuanto habrá hecho toda su vida sin esta transformación, por más que ello fuese etc. (10). Y la dife- rencia que hay entre el hábito y el acto, hay entre la transforma- 1 E. p. abrevia: la tela de la vida mortal, dice con gran deseo.

2 E. p. suprime la frase: y a hacer cuando la encuentra.

3 E. p.: expresa.

4 E. p. añade: del nudo de esta vida.

5 E. p.: sino como fuego que ardiendo en ella, echa llama, y aquella llama.

6 E. p.: con temple de vida eterna.

7 C. omite; que son inflamaciones de amor.

9 E. p.: hecha una cosa por amor con aquella llama.

10 E. p. abrevia: "y merece más en uno, que en otros muchos que haya hecho."

CANCION PRIMERA 9 ción en amor y la llama de amor, que es la que hay entre el madero inflamado y la llama de él, que la llama es efecto del fuego que allí está.

4. De donde el alma que está en estado de transforma- ción de amor, podemos decir que su ordinario hábito es como el madero que siempre está embestido (1) en fuego; y los actos de esta alma son la llama que nace del fuego de amor, que tan vehemente sale cuanto es más inienso el fuego de la unión (2). En la cual llama se unen y suben los actos de la voluntad, arrebatada y absorta en la llama (3) del Espíritu Santo, que es como el ángel que subió a Dios en la llama del sacrificio de Manué. Y así, en este estado no puede el alma hacer actos, que el Espíritu Santo la mueve a ellos; y por eso todos los actos de ella son divinos, pues es hecha y movida por Dios (4). De donde al alma le parece que cada vez que llamea esta llama, haciéndola amar con sabor y temple divino, la está dando vida eterna, pues la levania a operación de Dios en Dios (5).

5. Y éste es el lenguaje y palabras que habla y trata Dios en las almas purgadas y limpias, que son palabras todas en- cendidas, como dijo David: Tu palabra es encendida vehemen- temente. Y el Profeta: ¿Por ventura mis palabras no son como fuego? (6). Las cuales palabras, como él mismo dice por San Juan, son espíritu y vida, la cual sienten las almas (7) que tienen oídos para oírla que, como digo, son las almas limpias y ena- moradas. Que los que no tienen ei paladar sano, sino que gustan otras cosas, no pueden gustar el espíritu y vida de ellas; y por eso, cuanto más altas palabras decía el Hijo de Dios, tanto más 1 T.: embistiendo. Los demás: embestido.

2 C: el fuego del amor de la unión.

3 E. p.: "el fueyo de la unión, y cuanto más arrebatada y absorta está la volun- tad en la llama."

4 G.: pues son hechos y movidos por Dios. E. p.: "Y asi en este estado actual, no puede c! alma hacer estos actos sin que el Espíritu Santo no le mueva a ellos muy particularmente; y por esto, todos los actos de ella son divinos en cuanto con esta particularidad es movida por Dios."

5 E. p.: a operación divina en Dios.

6 Jerem., XXIII, 29.

7 E. p.: "Las cuales, como el mismo Señor dice por San Juan, son espíritu y vida, cuya virtud y eficacia sienten las almas." B.: que tienen espíritu y vida y oídos...10 LLAMA DE AMOR VIVA algunos se desabrían por su impureza (1), como fué cuando pre- dicó aquella tan sabrosa y amorosa doctrina (2) de la Sagrada Eucaristía, que muchos de ellos volvieron atrás.

6. Y no porque los tales no gusten este lenguaje de Dios, que habla de dentro, han de pensar que no le gustarán otros., como aquí se dice, como las gustó San Pedro en el alma cuan- do dijo a Cristo: ¿Dónde iremos, Señor, que tienes palabras de vida eterna? (3). Y la Samaritana olvidó el agua y el cántaro por la dulzura de las palabras de Dios; y asi, estando esta alma tan cerca de Dios, que está transformada en llama de amor, en que se le comunica el Padre, Hijo y Espíritu Santo, ¿qué increíble cosa se dice que guste un rastro de vida eterna (4), aun- que no perfectamente, porque no lo lleva la condición de esta vida? Mas es tan subido el deleite que aquel llamear del Espí- ritu Santo hace en ella, que la hace saber a qué sabe la vida eterna. Que por eso llama a la llama, viva (5); no porque no sea siempre viva, sino porque le hace tal efecto, que le hace vivir en Dios espiritualmente y sentir vida de Dios, al modo que dice David: Mi corazón y mi carne se gozaron en Dios vivo (6). No porque sea menester decir que sea vivo, pues siempre lo está, sino para dar a entender que el espíritu y sentido vivamente gustaban a Dios, hechos en Dios; lo cual es gustar a Dios vivo, esto es, vida de Dios y wida eterna.

Ni dijera David allí Dios vivo, sino porque vivamente le gus- taba, aunque no perfectamente, sino como un viso de vida eterna (7). Y asi en esta llama siente el alma tan vivamente a 1 E. p.: "cuantas más altas palabras decía el Hijo de Dios, tanto más algunos las hallaban desabridas por la impureza de los que las oían."

2 Joan., VI. 67.

3 Joan., VI, 69.

4 G.: en que se le comunica el Padre. Hijo y Espíritu Santo, sin duda puede decir que goza de vida eterna...5 E. p.: "¿Qué increíble cosa se dice en decir que en este llamear del Espíritu Santo gusta un rato de vida eterna, aunque no perfectamente, porque no lo lleva la condición de esta vida? Por eso llama viva a esta llama."

6 Ps. LXXXIII, 3.

7 Suprime la e. p. la autoridad de la escritura en castellano y la reproduce en latín, y prosigue: "No porque sea menester decir vivo, que siempre lo está Dios, sino para dar a entender que el espíritu y sentido vivamente gustaban a Dios, y esto es alegrarse en Dios vivo." C: gustaban a Dios, lo cual es gustar a Dios vivo, esto es, vida de Dios y vida eterna y asi en esta llama...CANCION PRIMERA 11 Dios y le gusta con tanto sabor y suavidad, que dice: ¡Oh llama de amor viva!

Que tiernamente hieres.

7. Esto es, que con tu amor tiernamente me tocas. Que por cuanto esta llama es llama de vida divina, hiere al alm'a. con ternura de vida de Dios; y tanto y tan entrañablemente la hiere y enternece, que la derrite en amor, porque se cumpla en ella lo que en la Esposa en los Cantares, que se enterne- ció tanto, que se derritió, y así dice ella allí: Luego que el Esposo habló, se derritió mi alma (1). Porque la habla de Dios es el efecto que hace en el alma.

8. Mas ¿cómo se puede decir que la hiere, pues en el alma no hay cosa ya por herir, estando ya el alma toda caute- rizada con fuego de amor? Es cosa maravillosa, que como el amor nunca está ocioso sino en continuo movimiento, como la llama está echando siempre llamaradas acá y allá; y el amor, cuyo oficio (2) es herir para enamorar y deleitar, como en la tal alma está en viva llama, estále arrojando sus heridas como llamaradas ternísimas de delicado amor, ejercitando jocunda y fcstivalmente las artes y juegos (3) del amor, como en el palacio de sus bodas, como Asuero con la esposa Ester (4), mostrando allí sus gracias, descubriéndola allí sus riquezas (5) y la gloria de su grandeza; porque se cumpla en esta alma lo que él dijo en los Proverbios diciendo: Deleitábame yo por tudos los días jugando delante de él todo el tiempo (6), jugan- do en la redondez de la tierra, y mis deleites es estar con los hijos de los hombres, es a saber, dándoselos a ellos. Por lo cual estas heridas, que son sus juegos (7), son llamaradas de tiernos toques que al alma tocan por momentos de parte del 1 Cant.. V, 6.

2 G.: efecto.

5 G. y e. p. abrevian: mostrando allí sus riquezas.

6 T., G. y e. p. suprimen: jugando delante de él todo el tiempo.

7 E. p.: que son los juegos del divino saber.

12 LLAMA DE AMOR VIVA fuego de amor, que no está ocioso, los cuales, dice, acaecen y hieren De mi alma en el más profundo centro.

9. Porque en la sustancia del alma, donde ni el centro del sentido ni el demonio (1) puede llegar, pasa esta fiesta del Espíritu Santo; y, por tanto, tanto más segura, sustan-- cial y deleitable es, cuanto más interior ella es; porque cuanto más interior es, es más -pura (2), y cuanto hay más de pureza, tanto más abundante y frecuente y generalmente se comunica Dios. Y así, es tanto más el deleite y el gozar del alma y del es- píritu, porque es Dios el obrero de todo, sin que el alma haga de suyo nada (5); que por cuanto el alma no puede obrar de su- yo (4) nada, si no es por el sentido corporal ayudada de él, del cual en este caso está ella muy libre y muy lejos, su ne- gocio es ya sólo recibir de Dios, el cual solo puede en el fondo del alma sin ayuda de los sentidos hacer obra y mover el alma en ella en la obra (5). Y así, todos los movimientos de la tal alma son divinos; y aunque son suyos de él, de ella lo son también, porque los hace Dios (6) en ella con ella, que da su vo- luntad y consentimiento. Y porque decir que hiere en el mási profundo centro de su alma, da a entender que tiene el alma, otros centros no tan profundos, conviene advertir cómo sea esto.

10. Y cuanto a lo primero, es de saber que el alma, en cuanto espíritu, no tiene alto y bajo y más profundo y menos profundo en su ser, como tienen los cuerpos cuantitativos; que, pues en ella no hay partes, no tiene más diferencia dentro que fuera, que toda es de una manera, y no tiene centro de hondo y 1 E. p.: del alma, donde ni el demonio, ni el mundo, ni el sentido.

2 G. y C: cuanto más interior ella es, es más pura...3 E. p.: nada de suyo, en el sentido que luego diremos.

4 E. p.: Y por cuanto el alma no puede obrar connaturalmente y por su indus- tria nada...5 G.: hacer obrar y mover el alma. C.: y hacer la obra y mover el alma en ella y en la obra. A. y B.: y mover el alma en la obra.

6 E. p.: "de los sentidos hacer y mover el alma y obrar en ella, y así todos estos movimientos de la tal alma son divinos; y aunque son de Dios, también lo son de ella."

CANCION PRIMERA 13 menos hondo cuantitativo (1); porque no puede estar en una par- te más ilustrada que en otra como los cuerpos físicos, sino toda de una manera, en más o en menos; como el aire que todo está de una manera ilustrado y no ilustrado, en más o en menos (2).

11. En las cosas, a aquello llamamos centro muy profunr do (3), que es a lo que más puede llegar su ser y virtud y la fuerza de su operación y movimiento y no puede pasar de allí. Así como el fuego o la piedra que tienen virtud y movimiento natural y fuerza para llegar al centro de su esfera y no pueden pasar de allí ni dejar de estar allí, si no es por algún impedi- mento contrario. Según esto, diremos que la piedra, cuando está dentro de la tierra, está (4) en su centro, porque está dentro en la esfera de su actividad y movimeinto, que es el elemento de la tierra; pero no está en lo más profundo de ella, que es eí medio de la tierra, porque todavía la queda virtud y fuerza para bajar y llegar hasta allí si se le quiía el impedimento de delante; y cuando llegare y no tuviere de suyo más virtud para más movimiento, diremos que está en el más profundo centro.

12. El centro del alma Dios es, al cual habiendo ella lle- gado según toda la capacidad de su ser (o) y según la fuerza de su operación, habrá ilegado al último y profundo centro del alma, que será cuando con todas sus fuerzas ame y entienda y goce a Dios; y cuando no llegue a tanto como esto, aunque esté en Dios, que es su centro por gracia y por la comunicación suya, si todavía tiene movimiento para más y fuerza para más, y no está satisfecha, aunque está en el centro, no en el más pro- fundo, pues puede ir a más. El amor (6), une al alma con Dios, y cuantos más grados de amor tuviere, más profundamente entra 1 E. p.: centro de más ni menos hondo.

2 G. traslada: "más diferencia de fuera que de dentro porque toda ella es de una manera, y así no puede estar en una parte más ilustrada que en otra, como lo están los cuerpos físicos. Aquello, pues..." A. abrevia: "que todo es de una manera. Aque- llo, pues..."

3 E. p.: "de una manera. Pero dejada esta acepción de centro y profundidad material y cuantitativa, aquello llamamos centro más profundo."

4 E. p.: está como.

5 E. p.: según su ser.

6 C. añade: que es la fuerza y virtud del alma.

14 LLAMA DE AMOR VIVA en Dios y se concentra (1) con él; y así podemos (2) decir que cuantos grados hay de amor de Dios, tantos centros, uno más que otro, hay del alma en Dios (3), que son las muchas mansiones que dijo él que había en la casa de su Padre. Y así, si tiene un grado de amor, ya está en su centro de Dios (4); porque un grado de amor basta para estar en Dios por gracia. Si tuviere dos grados, habrá concentrádose con Dios otro cen- tro más adentro; y si llegare a tres, concentrarse ha como tres. Si llegare hasta el último grado, llegará a "herir el amor de Dios hasta el más profundo centro del alma; que será transformarla y esclarecerla según todo el ser y potencia y virtud del alma, como es capaz de recibir, hasta ponerla que parezca Dios (5). Bien así como en el cristal que está limpio y puro, que cuantos más grados de luz va recibiendo, tanto más se va en él recon- centrando la luz, y tanto más se va él esclareciendo, hasta llegar a tanto que se concentre en él tan copiosamente la luz, que venga él a pareccer todo luz, y no se divise entre la luz, es1- tando él esclarecido en ella todo lo que puede, que es parecer como ella.

13. Y así, en decir el alma que la llama hiere en el más profundo centro, es decir que cuanto alcanza la substancia (6) y virtud y fuerza del alma, la hiere; lo cual dice para dar a entender la copiosidad y (7) abundancia de su gloria y deleite; que es tanto mayor y más tierno, cuanto inás fuerte y substan- cialmente está transformada y reconcentrada en Dios. Lo cual es mucho más que en la común unión de amor pasa, según el mayor afervoramiento del fuego, que aquí, como decimos, he- 1 G.: encuentra.

2 E. p.: y asi, según este modo de hablar que ¡levamos, podemos...3 G. modifica: tantos centros hay del alma en Dios, unos más interiores que otros, y así...4 E. p.: ya está en Dios, que es su centro.

5 E. p.: "ha como tres. Y si llegare a un muy profundo grado de amor, llegará a herir el amor de Dios, a lo que aquí llamamos más profundo centro del alma, la cual será trasformada y esclarecida en un muy alto grado, según su ser, potencia y virtud, hasta ponerla muy semejante a Dios."

6 E. p.: "Y así decir el alma que la llama hiere en el más profundo centro, es decir que tocando profundísimamente la sustancia..."

CANCION PRIMERA 15 cha llama viva. Porque esta alma, estando ya tan en gloria sua- ve, y la alma que goza de la sola y común unión de amor,, son en cierta manera comparadas al fuego de Dios ( 1 ) que dice Isaías, que está en Sión, que significa la Iglesia militante; y al horno de Dios que estaba en Jerusalén, que significa visión de paz. Porque aquí está esta alma como un horno encendido, con visión tanto más pacífica y gloriosa y tierna, como decimos, cuanto más encendida es la llama de este horno que el común fuego. Y así, sintiendo el alma que esta viva llama vivamente la está comunicando todos los bienes, porque este divino amor todo lo trae cons'igo, dice: ¡Oh llama de amor viva, que tiernamen- te hieres!; lo cual es como si dijera: ¡oh, encendido amor que tiernamente estás glorificándome con tus amorosos movimien- tos en la mayor capacidad y fuerza de mi alma, es a saber, dándome inteligencia divina según toda la habilidad de mi en- tendimiento, y comunicándome el amor según la mayor fuerza de mi voluntad, y deleitándome en la sustancia del alma con la afluencia y copiosidad de la suavidad de tu divino contacto y junta substancial, según la mayor pureza de ella y la capa- cidad de mi memoria (2). Y esto acaece así más de lo que se puede y alcanza a decir al tiempo que se levanta esta llamaj en el alma.