SigPhi · Juan de la Cruz

Llama de Amor Viva, Cautelas, Avisos, Cartas y Poesias

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y aun después se suele quedar el fuego por entrar en el ma- dero; mas en la dispuesta, por momentos entra el amor, que la centella prende al primer toque en la seca yesca; y asi el alma enamorada más quiere la brevedad del romper que el espacio del cortar y del esperar y acabar. La cuarta es, porque se acabe más presto la tela de la vida; porque el cortar y aca- bar hácese de más acuerdo cuando la cosa está ya más sazo- nada, y parece que pide más espacio y madurez, y el romper no espera madurez ni nada de eso.

28. Y esta alma eso quiere, que no se espere a que se, acabe la vida naturalmente (1), ni acuerdo de que se corte (2) porque la fuerza del amor y la disposición que en sí ve, la hace querer y pedir (3) que se rompa con algún encuentro e ímpetu sobrenatural de amor. Porque sabe allí muy bien el alma que es condición de Dios llevar a las tales almas antes de tiempo, por darles los bienes y sacarlas de los males, consumándolas él en breve tiempo por medio de aquel amor y dándoles lo que en mucho tiempo pudieran ir ganando, como dice el Sabio por estas palabras: El que agrada a Dios es hecho amado, y vi- viendo entre los pecadores fué trasladado y arrebatado, porque la malicia no mudara su entendimiento, o la ficción no enga- ñara su alma. Consumado en breve, cumplió muchos tiempos; porque su alma era agradable a Dios, por eso se apresuró a sacarle de en medio (4). Por eso es grande negocio ejercitar mucho el amor, porque consumándose aquí el alma, no se de- tenga mucho acá o allá sin verle cara a cara.

29. Pero veamos ahora por qué a este embestimiento in- terior del Espíritu Santo llama el alma encuentro más que otro nombre alguno. Y es porque siente el alma en Dios, como habernos dicho, infinita gana de que se le acabe la vida para consumarla en gloria; sino que, como no ha llegado el tiempo, 1 A suprime todo lo que sigue del comentario de esta canción, salvo las ocho últimas líneas.

2 E. p. suprime: ni acuerdo de que se corte.

3 E. p. modifica: la inclina con resignación a que se rompa...4 Sap., IV, 10.— E. p.: del mundo.

CANCION PRIMERA 27 no se hace; y así para la más consumar y elevar de la carne (1), hace él en ella unos embestimientos divinos y gloriosos a ma- nera de encuentros, que verdaderamente son encuentros, con que siempre penetra endiosando la sustancia del alma y haciéndola divina (2). En lo cual absorbe al alma sobre todo ser al ser de Dios, porque la encontró Dios y las traspasó (3) vivamente en el Espíritu Santo, cuyas comunicaciones son impetuosas cuan- do son afervoradas, como ésta lo es. En el cual, porque el alma vivamente gusta de Dios, le llama dulce; no porque otros mu- chos toques y encuentros que en este estado recibe dejen de ser dulces y sabrosos, sino por la eminencia que tiene sobre to- dos los demás; porque lo hace Dios, como habernos dicho, a fin de (4) desatarla y glorificarla. De donde a ella le nacen alas para decir: Rompe la tela, etc.

30. Y así toda la canción es como si dijera: ¡Oh, llama del Espíritu Santo, que tan íntima y tiernamente (5) traspasas la sustancia de mi alma y la cauterizas con tu ardor!, pues ya es- tás tan amigable que te muestras con gana de dárteme en vida eterna cumplida; si antes mis peticiones no llegaban a tus oídos, cuando con ansias y fatigas de amor en que penaba la flaqueza de mi sentido y espíritu por la mucha flaqueza e im- pureza y poca fuerza de amor que tenían, te rogaba me desata- ses, porque con deseo te deseaba mi alma cuando el amor impa- ciente no me dejaba conformar tanto con esta condición de vida que tu querías que viviese y los pasados ímpetus de amor no eran bastantes delante de ti, porque no eran de tanta susancia; ahora que estoy tan fortalecida en amor, que no sólo no desfallece mi sentido y espíritu (6) a ti, mas antes fortalecidos de ti mi corazón y mi carne, se gozan en Dios vivo con grande confor- midad de las partes, donde lo que tú quieres que pida, pido; 1 E. p. modifica: "Llama el alma encuentro. La razón es, porque aunque siente el alma gran gana de que se le acabe ¡a vida, mai como no ha llegado el tiempo, no se hace, y asi Dios para consumaria, y elevarla más de la carne..."

2 E. p.: haciéndola como divina.

3 E. p.: absorbe el alma el ser de Dios, porque la encontró y traspasó...4 E. p. añade: perfectamente.

5 C.: que tan tierna e intimamente. G: que tan tiernamente.

28 LLAMA DE AMOR VIVA y lo que no quieres, no lo quiero, ni aun puedo (1), ni pasa por pensamiento pedir, y pues son ya delante de tus ojos más válidas y razonables mis peticiones, pues salen de ti y tú las quieres, y con sabor y gozo en el Espíritu Santo te lo pido, saliendo ya mi juicio de tu rostro, que es cuando los ruegos precias y oyes, rompe la tela delgada de esta vida, y no la de- jes llegar a que la edad y años naturalmente la corten, para que (2) te pueda amar desde luego con la plenitud y hartura que desea mi alma, sin término y fin (3).

CANCION II ¡ Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga! ¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado, Que a vida eterna sabe, Y toda deuda paga! Matando, muerte en vida la has trocado.

DECLARACION 1. En esta canción da a entender el alma cómo las tres personas de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, son los que hacen en ella esta divina obra de unión. Y así la mano y el cauterio y el toque, en substancia, son una mismfa cosa; y pónelos estos nombres, por cuanto por el efecto que hace cada una les convienen (4). El cauterio es el Espíritu Santo, la mano es el Padre, y el toque es el Hijo. Y así engrandece aquí el alma al Padre, Hijo y Espíritu Santo, encareciendo (5) tres grandes mercedes y bienes que en ella hacen, por haberla trocado su muerte en vida, transformándola en sí. La primera es llaga regalada, y ésta atribuye al Espíritu Santo; y por eso "la llama 1 E. p.: ni aun parece que puedo.

2 E. p. abrevia: de esta vida, para que.

3 C añade; y aqui da pn a la primera copla.

4 E. p.: que hace cada una en proporción les conviene.

CANCION II 29 cauterio. La segunda es gusto de vida eterna, g ésta atribuya al Hijo, g por eso le llama toque delicado. La tercera es dá- diva con que queda mug bien pagada el alma, g ésta atribuye al Padre, y por eso le llama mano blanda. Y aunque aquí nom- bra los tres (1), por causa de las propiedades de los efectos sólo con una habla, diciendo: En vida la has trocado, porque todos ellos obran en uno, g todo lo atribuge a uno, g todo a todos. Sigúese el verso: ¡Oh cauterio suave!

¡Oh cauterio suave!

2. En el libro del Deuteronomio dice Moisés, que Nuestro Señor Dios es fuego consumidor (2), es a saber: fuego de amor; el cual como sea de infinita fuerza, inestimablemente puede con- sumir, y con grande fuerza abrasando trasformar en si lo que tocare. Pero a cada uno abrasa corno le halla dispuesto; a unos más, a otros menos; y también cuanto él quiere y cómo y cuan- do quiere. Y como él sea infinito fuego de amor, cuando él quie- re tocar al alma algo apretadamente, es el ardor del alma en tan sumo grado que le parece al alma que está ardiendo sobre todos los ardores del mundo. Que por eso a este toque llama cauterio, porque es donde el fuego está más intenso (3) y re- concentrado y hace mayor efecto de ardor que los demás Íg- nitos. Y comoquiera que este fuego divino tenga trasforma- da en sí la substancia del alma (4), no solamente siente cau- terio, mas toda ella está hecha un cauterio de vehemente fuego.

3. Y es cosa admirable g digna de contar (5), que con ser este fuego de Dios tan vehemente g consumidor, que con magor facilidad consumiría mil mundos que el fuego una raspa (6) de lino, no consuma y acabe los espíritus en que arde; sino que a la medida de su fuerza y ardor los deleite g endiose, ardien- 1 E. p.: aquí nombra las tres personas. G: nombra a las tres personas, por ra- zón de los efectos que causan.

2 IV, 24.

3 C: porque donde el fuego se esmera y está más intenso...4 E. p.: en sí el alma.

5 E. p. omite: y digna de contar.

6 C.: ansia. G: un poco de lino.

50 LLAMA DE AMOR VIVA do en ellos suavemente por la pureza de sus espíritus. Como acaeció (1) en los Actos de los Apóstoles, donde viniendo este fuego con grande vehemencia, abrasó a los discípulos; y ellos, como dice San Gregorio, interiormente ardieron con suavidad (2). Y eso es lo que dice la Iglesia, diciendo: Vino fuego del cielo, no quemando, sino resplandeciendo; no consumiendo, sino alum- brando (3). Porque en estas comunicaciones, como su fin es engrandecer al alma, no la aprieta, sino ensánchala; no la fatiga, sino deleítala y clarifícala y enriquécela (4) que por eso le llama suave.

4. Y así, la dichosa alma que por grande ventura a este cauterio llega, todo lo sabe, todo lo gusta, todo lo que quiere hace y se prospera, y ninguno prevalece delante de ella, ni le toca. Porque ésta es de quien dice el Apóstol: El espiritual todo lo juzga, y él de ninguno es juzgado (5). El iterum: El espi- ritual todo lo rastrea (6), hasta los profundos de Dios (7).

5. ¡Oh gran gloria de las almas que merecéis llegar a este sumo fuego, en el cual pues hay infinita fuerza para os consumir y aniquilar, no os consumiendo, inmensamente os con- suma en gloria! No os maravilléis que algunas almas las llegue Dios hasta aquí; pues que el sol (8) en algunas cosas se singu- lariza en hacer maravillosos efectos; el cual, como dice el Espíritu Santo, de tres maneras abrasa a los montes de los justos (9). Siendo, pues, este cauterio tan suave como aquí se ha dado a entender, ¿cuan regalada creemos que será la que de tal fuego fuere tocada?; que queriéndolo decir el alma no lo dice, sino quédase con el encarecimiento y estimación por este término oh, diciendo: 1 E. p.: suavemente, según la fuerza que les ha dado. Como acaeció...2 Hom. XXX, in Evang.

3 In officio feriae 2.ae Pent.

4 A suprime todo el número 4 y 5, fuera de las cinco últimas lineas.

6 E. p., en vez de et iterum, traslada: y en otro lugar, todo lo penetra, hasta.

8 E. p.: pues él solo.

9 E. p. abrevia: en hacer maravillosos efectos. Siendo, pues...CANCION II 31 ¡Oh regalada llaga!

6. La cual llaga, el mismo cauterio que la cura la haca (1), y haciéndola la sana; que es en alguna manera semejante al cau- terio del fuego natural, que cuando le ponen sobre la llaga hace mayor llaga y hace que la que antes era llaga causada por hierro o por otra alguna manera, ya venga a ser llaga de fuego; y si más veces asentase sobre ella el cauterio, mayor llaga de fuego haría hasta venir a resolver el sujeto. Así, este cauterio divino de amor, la llaga que él hizo de amor en el alma él mismo la cura, y cada vez que asienta la hace mayor. Que la cura del amor es llagar y herir sobre lo llagado y herido, hasta tanto que venga el alma a resolverse toda en llaga de amor. Y de esta manera, ya toda hecha una llaga de amor, está toda sana (2) transformada en amor y llagada en amor. Porque en este caso, el que está más llagado está más sano; y el que está todo llagado está todo sano. Y no porque esté esta alma ya toda llagada y toda sana, deja el cauterio de ha- cer su oficio, que es herir de amor; pero entonces ya es regalar la llaga sana, de la manera que está dicho. Y por esto dice: ¡Oh regalada llaga!; y tanto más regalada, cuanto ella es hecha por más alto y subido fuego de amor. Porque habiéndola hecho el Espíritu Santo a fin de regalar, y como su deseo y voluntad de regalar sea grande, grande es la llaga, porque grandemente sea regalada (3).

7. ¡Oh dichosa llaga, hecha por quien no sabe sino sanar! (4) j Oh venturosa y muy dichosa llaga, pues no fuiste hecha sino para regalo y deleite del alma! Grande es la llaga, porque grande es el que la hizo; y grande es su regalo, pues el fuego de amor es infinito, y se mide según su capacidad (5). ¡Oh, pues, regalada llaga!, y tanto más subidamente regalada, cuanto más en el centro íntimo de la substancia tocó (6) el cauterio 1 E. p.: el mismo que la hace la cura.

2 A suprime hasta la frase: ¡Oh. pues, regalada llaga!...3 E. p. añade: el alma que la recibe.

4 C: ¡Oh. dichosa llaga, hecha por quien no sabe otra cosa que regalar: 5 E. p. suprime: y se mide según su capacidad.

6 E. p.: centro íntimo del alma toca...32 LLAMA DE AMOR VIVA de amor, abrasando todo lo que se pudo abrasar, para regalar todo lo que se pudo regalar. Este cauterio y esta llaga es, a mi ver, en el más alto grado (1) que en este estado puede ser. Mas hay otras muchas maneras (2), que ni llegan aquí ni son como ésta; porque esto es de toque de Divinidad en el alma, sin forma ni figura alguna formal ni imaginaria.

8. Mas otra manera de cauterizar al alma suele haber tam- bién muy subida, y es en esta manera. Acaecerá que estando el alma inflamada en este amor, aunque no esté tan calificada (3) como aquí hemos dicho (aunque harto conviene que lo esté pa- ra lo que aquí quiero decir), y es que acaecerá que el alma sienta embestir en ella un serafín con un dardo enarbolado de amor en- cendidísimo, traspasando esta ascua encendida del alma, o, por mejor decir, aquella llama, y cauterizarla subidamente; y enton- ces, en este cauterizar traspasándola, apresúrase la llama y sube de punto con vehemencia, al modo que en un encendidísimo horno o fragua cuando le hornaguean y trabucan el fuego se afervora (4) la llama y se aviva el fuego, y entonces sien- te esta llaga el alma en deleite sobre todo encarecimiento; porque demás de ser toda removida al trabucamiento y mo- ción (5) immpetuosa de su fuego, en que es grande el ardor y derretimiento de amor, la herida fina y la yerba (6) con que vivamente iba templado el hierro siente el alma en la sustancia del espíritu como en el corazón del alma traspasado.

9. Y en este grano de mostaza que parece entonces quedar en mitad del corazón del espíritu, que es el punto de la herida, y lo fino (7) del deleite, ¿quién podrá hablar como conviene? Siente el alma allí como un grano de mostaza que se quedó muy mínimo, vivísimo y encendidísimo; vivo también y en- cendido en circunferencia enviada de la sustancia y virtud 1 Así T, Gr. yG.-A, B, Cye. p.: el más alto grado.

2 C: de cauterizar Dios al alma, dice al margen.

3 Gr.: cauterizada.

4 E. p.: o fragua cuando menean o revuelven la leña, se afervora.

5 E. p.: removida, al tiempo que la revuelven y a la moción...6 E. p.: la herida fina y eficaz, la yerba.

7 Q: "Y en este íntimo punto de la herida que parece quedar en la mitad del co- razón del espíritu, que es donde se siente lo fino."

CANCION II 35 de aquel punto de la herida (1), está la sustancia y vir- tud de la yerba, y difundirse sutilmente por todas las espi- rituales y sustanciales venas del alma (2), según su potencia y fuerza del ardor (3). Y siente crecer tanto y convalecer y afi- narse el amor, que parecen en ella mares de fuego que llegan a lo alto y bajo de las máquinas (4), llenándolo todo el amor.

10. Y lo que aquí goza el alma no hay más decir sino que allí siente cuán bien comparado está el reino de los cielos al grano de mostaza en el Evangelio, que por su gran calor, siendo tan pequeño, crece en árbol grande (5); porque el alma se ve hecha (6) como un inmenso fuego de amor, y el punto de la virtud de ello en el corazón del espíritu (7).

11. Pocas almas llegan a esto, mas algunas han llegado, mayormente las de aquellos cuya virtud y espíritu se había de. difundir en la sucesión de sus hijos, dando Dios la riqueza y valor a la cabeza según había de ser la sucesión de la casa en las primicias del espíritu.

12. Volvamos, pues, a la obra que hace aquel serafín, que verdaderamente es llagar y herir; y así, si alguna vez se da licencia para que salga algún efecto afuera al sentido corporal al modo que hirió dentro, sale fuera la herida y llaga, como acaeció cuando el serafín llagó al Santo Francisco que llagán- dole en el alma de amor, en aquella manera salió el efecto de las llagas afuera; porque Dios ninguna merced hace al cuerpo que principalmente no la haga primero en el alma. Y entonces, cuanto mayor es el deleite y fuerza de amor que causa la llaga de dentro, tanto mayor es el dolor de la llaga de fuera (8) y cre- 1 E.. p.: "siente el alma lo profundo del espíritu traspasado y lo fino del deleite, de que nadie podrá hablar como conviene. Siente el alma allí como un grano de mostaza, muy mínimo, vivísimo y encendidísimo, en lo muy íntimo del corazón del espíritu, que es el punto de la herida."

2 E. p. suprime y sustanciales. G: "difundirse sutilmente por todas las arterias, nervios y venas espirituales del alma."

3 A suprime lo que resta de este número, el 10 y el 11.

4 E. p. omite: que llegan a lo alto y bajo de las máquinas.

5 Matt.. XIII, 31.

6 Gr. y G: Asi el alma se ve aquí hecha...7 G y e. p. suprimen: y el punto de la virtud de ello en el corazón del espíritu.

8 A suprime lo que se sigue hasta la frase Oh. pues, regalada llaga.

3 34 LLAMA DE AMOR VIVA ciendo lo uno, crece lo otro. Lo cual acaece así, que por estar estas almas purgadas y fuertes en Dios esles deleite en el espí- ritu fuerte y sano lo fuerte y dulce de Dios, que a su flaca y corruptible (1) carne causa dolor y tormento, y así, es cosa mara- villosa sentir crecer el dolor con el sabor. La cual maravilla echó bien de ver Job en sus llagas, cuando dijo a Dios: Volviéndote a mí, maravillosamente me atormentas (2). Porque maravilla gran- de es y cosa digna de la abundancia de Dios y de la dulzura que tiene escondida para los que le temen (3), hacer tanto más sa- bor y deleite cuanto más dolor y tormento se siente.

13. i Oh grandeza inmensa que en todo te muestras omni- potente! ¡Quién pudiera, Señor, hacer dulzura en medio de lo amargo, y en el tormento sabor! ¡Oh, pues, regalada llaga!, pues tanto más te regalan cuanto más crece tu herida. Pero cuando el llagar es en el alma, sin que se comunique afuera, puede ser muy más intenso y más subido (4); porque, como quiera que la carne sea freno del espíritu, cuando los bienes de él se comunican a ella, tira la rienda ella, y enfrena la boca a este ligero caballo, y apágale su gran brío (5); porque el cuerpo co- mo entonces se corrompe, agrava al alma, y el uso de la vida en él oprime el sentido espiritual cuando comprende muchas cosas (6). Por tanto, el que se quiere arrimar mucho al sen- tido corporal, no será muy espiritual.

14. Esto digo para los que piensan que a pura fuerza y operación del sentido, que es bajo, pueden venir a llegar a las fuerzas y a la alteza del espíritu, a que no se llega sino el sen- tido corporal quedándose fuera. Porque otra cosa es cuando del espíritu se deriva afecto de sentimiento en el sentido, porque en esto puede haber mucho espíritu, como dice San Pablo (7), que 1 E. p. lee: "Purgadas y fuertes en Dios, les es deleite en el espíritu fuerte y sano el espíritu fuerte y dulce de Dios que a su flaqueza y corruptible..."

2 Job., X, 16.

3 Ps. XXX, 20.— Gr.: cosa digna de la suavidad y dulzura que tiene Dios...4 G: más intenso y sólido.

5 C: su gracia y brío.

6 Sap., IX, 15.

7 G: "Y no quiero por esto excluir al sentimiento que se deriva del espíritu en el sentido, como se ve en San Pablo."

CANCION II 35 del gran sentimiento que tenía de los dolores de Cristo, le re- dundaba en el cuerpo, como él da a entender a los de Galacia diciendo: Yo en mi cuerpo traigo las heridas de mi Señor Je- sús (1). Luego pues que tal es la llaga y el cauterio, ¿cuáJ será la mano que entienda en esta obra, y cuál el toque que la causa? El alma lo muestra, exagerándolo y no declarándolo, en el verso siguiente (2), diciendo: ¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado!

15. ¡Oh mano, que siendo tú tan generosa cuanto pode- rosa y rica, rica y poderosamente me dás las dádivas! ¡Oh ma- no blanda!, tanto más blanda para esta alma, asentándola blan- damente, cuanto si la asentases algo pesadamente hundiría todo el mundo; pues de sólo tu mirar la tierra se estremece (3), y las gentes se desatan (4) y los montes se desmenuzan (5). ¡Oh, pues, otra vez blanda mano! (6) pues así como fuiste dura y ri- gurosa para Job (7); porque le tocaste tan mala vez áspera- mente (8), asentándola tú sobre mi alma muy de asiento, muy amigable y graciosamente, me eres tanto más blanda y suave que fuiste para él dura, cuanto más de asiento me tocas con amor dulce que a él le tocaste con rigor. Porque tú matas y tú das vida, y no hay quien huya de tu mano. Mas tú, oh divina vida, nunca matas si no as para dar vida, así como nunca lla- gas si no es para sanar. Llagásteme para sanarme, oh divina mano, y mataste en mí lo que me tenía muerta sin la vida de Dios, en que ahora me veo vivir. Y esto hiciste tú con la libe- ralidad de tu general gracia (9) para conmigo en el toque con que 1 Galat.. VI. 17.

1 Galat.. VI. 17.

2 E. p.: "Y asi cual es la llaga y el cauterio, tal será la mano que entienda en esta obra, y cuál el toque, el que la causa. Esto muestra el alma en el verso siguiente..."

3 Ps. CIH, 32.

4 E. p.: tiemblan las gentes.

5 Habac, III, 6.

6 G abrevia: "...tanto más blanda para esta alma, cuanto más de asieto me to- cas. ¡Oh, pues, otra vez, blanda mano."

7 XIX, 21.

8 E. p.: porque le tocaste tan ásperamente.

9 Así leen A, B, C, G y Gr. La e. p.: de tu generosa gracia. De los manuscritos de la segunda redacción, unos leen generosa y otros graciosa.

36 LLAMA DE AMOR VIVA me tocaste del resplandor de tu gloria y figura de tu sustancia ( 1 ) que es tu Unigénito Hijo; en el cual, siendo él tu sabiduría, tocas fuertemente desde un fin hasta otro fin por su limpieza (2).

16. ¡Oh, pues, tú, toque delicado, Verbo Hijo de Dios, que por la delicadez de tu ser divino penetras sutilmente la sustancia de mi alma, y tocándola toda delicadamente la absorbes toda a ti en divinos modos de suavidades nunca oídas en la tie- rra de Canaán, ni vistas en Teman! (3). Oh, pues, mucho, y en grande manera mucho, delicado toque del Verbo!, para mí, cuanto habiendo transtornado los montes (4) y que- brantado las piedras en el monte Horeb con la sombra de tu poder y fuerza que iba delante, te diste a sentir al Profeta en silbo de aire delgado! ¡Oh aire delgado!; como eres aire del- gado y delicado (5), di: ¿cómo tocas delgada y delicadamente siendo tan terrible y poderoso? ¡Oh dichosa, y muy dichosa, el alma a quien tocares delgadamente (6), siendo tan terrible y poderoso! Dilo al mundo. Mas no lo digas al mundo, porque no sabe de aire delgado el mundo, y no te sentirá, porque no te puede recibir ni te puede ver (7).

17. ¡Oh, Dios mío y vida mía!, aquellos te sentirán y verán en tu toque que se pusieren en delgado, conviniendo del- gado con delgado; a quien tanto más delgadamente tocas, cuan- to estando tú escondido en la ya adelgazada y pulida sustancia de su alma (8), enajenados ellos de toda criatura y de todo ras- tro de ella, los escondes a ellos en el escondrijo de tu rostro, que es tu divino Hijo, escondidos, de la conturbación de los hom- bres (9). ¡Oh, pues, otra vez y muchas veces delicado toque, 1 Hebr., [, 3.

2 Sap., VIII. 1.

3 Baruch., III. 22.

4 III Reg., XIX, 11-12.

5 A, G y la e. p. suprimen: como eres aire delgado y delicado. Lo que sigue del párrafo se suprime en A.

6 C: delicadamente. B: tan dichosa y delicadamente.

7 E. p.: puede recibir estas altezas.

8 E. p. abrevia: en la adelgazada alma.

9 E. p.: "y de todo rastro de ella los escondes en lo escondido de tu rostro de la conturbación de los hombres." Lo que sigue hasta la frase ¡Oh, pues, toque deli- cado..., se omite en A.

CANCION n 37 que con la fuerza de tu delicadeza deshaces al alma y apartas de todos los demás toques y adjudicas sólo para ti; y tan de- licado efecto y dejo dejas en el alma, que todo otro toque de todas las demás cosas altas y bajas le parezca grosero y bas- tardo si al alma toca, y la ofenda aun en mirarle y le sea pena y grave tormento tratarle y tocarle!

18. Tanto más ancha y capaz es la cosa, cuanto más del- gada;, y tanto más difusiva y comunicativa es, cuanto es más delicada. ¡Oh, pues, toque delicado! que tanto más te infundes cuanto tú eres más delicado, y el vaso de mi alma ya por tu toque tiene más de sencillo, puro, delgado y capaz. ¡Oh, pues, toque delicado, y tan delicado que no sintiéndose en el toque bulto alguno, tocas tanto más al alma, y tanto más adentro tocándola la endivinas, cuanto tu ser divino con que tocas (1) está ajeno de modo y manera y libre de toda corteza de forma y figura! ¡Oh, pues, finalmente, toque delicado y muy delicado, pues no le haces en el alma sino con tu simplicísimo y sencillí- simo ser, que como es infinito, infinitamente es delicado; y por eso (2) Que a vida eterna sabe.

19. Que aunque no en perfecto grado, es en efecto cierto sabor de vida eterna, como arriba queda dicho, que se gusta en este toque de Dios. Y no es increíble que así sea, creyen- do, como se ha de creer, que este toque es toque de sustancias, es a saber, de sustancia de Dios en sustancia del alma (3); al cual en esta vida han llegado muchos santos. De donde la de- licadez del deleite que en este toque se siente, es imposible de- cirse; ni yo querría hablar en ello, porque no se entienda que aquello no es más de lo que se dice, que no hay vocablos para declarar y nombrar cosas tan subidas de Dios, como en estas 1 E. p.: "por tu toque está sencillo, puro y capaz de ti. ¡Oh, pues, toque delica- do, que no sintiéndose cosa material en ti, tocas tanto más al alma y tanto más aden- tro trocándola de humana en divina, cuanto tu divino ser con que tocas..."

2 G hace algunos ligeros cambios en estas últimas líneas.

3 E. p.: "que este toque es sustancialísimo y toca la sustancia de Dios en la sus- tancia del alma."

38 LLAMA DE AMOR VIVA almas pasan; de las cuales el propio lenguaje es entenderlo para sí y sentirlo y gozarlo y callarlo el que lo tiene. Porque echa de ver el alma aquí en cierta manera ser estas cosas como el cálculo que dice San Juan que se daría al que venciese, y en el cálculo un nombre escrito, que ninguno le sabe sino el que le recibe (1). Y así solo se puede decir y con verdad: que a vida eterna sabe (2). Que aunque en esta vida no se goza perfectamente como en la gloria, con todo eso, este toque, por ser toque de Dios, a vida eterna sabe. Y asi gusta el alma aqui de todas las cosas de Dios (3), comunicándosele fortaleza, sabiduría, amor, hermosu- ra, gracia y bondad, etc. Que como Dios sea todas estas cosas, gústalas el alma en un solo toque de Dios, y así el alma según sus potencias y su sustancia goza.

20. Y de este bien del alma a veces redunda en el cuerpo por la unión del espíritu, y goza toda la sustancia sensitiva y todos los miembros y huesos y médulas, no tan remisamente como comúnmente suele acaecer; sino con sentimiento de gran- de deleite y gloria, que se siente hasta en los últimos artejos de pies y manos. Y siente el cuerpo tanta gloria en la del alma, que en su manera engrandece a Dios, sintiéndole en sus huesos, conforme a aquello de David que dice (4): Todos mis huesos dirán: Dios, ¿quién habrá semejante a ti? Y porque todo lo que de esto se puede decir, es menos, por esto basta decir así de lo corporal, como de lo espiritual, que a vida eterna sabe (5).

Y toda deuda paga.

21. En lo cual nos conviene aquí declarar qué deudas son estas de que el alma aquí se siente pagada. Y es de saber, que las almas que a este alto reino llegan, comúnmente han pasado 1 Apocal., II, 17.

2 A omite lo que sigue del comentario de este verso hasta la frase y porque todo lo que de esto se puede decir...3 E. p.: "gusta aquí el alma por una admirable manera y participación de to- das las cosas de Dios."