SigPhi · Juan de la Cruz

Llama de Amor Viva, Cautelas, Avisos, Cartas y Poesias

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5. De donde es de notar, que el deleite y arrobamiento de amor que el alma recibe en el fuego de la luz de estas lámparas es admirable, es inmenso, es tan copioso como de muchas lám- paras, que cada una quema de amor, ayudando el ardor de la una al ardor de la otra, y la llama de la una a la llama de la otra; así como la luz de la una da luz a la otra, y todas hechas una luz y fuego, y cada una un fuego, y el alma inmen- samente absorta en delicadas llamas, llagada sutilmente en cada una de ellas, y en todas ellas más llagada y más sutilmente lla- gada en amor de vida, echando ella muy bien de ver que aquel amor es de vida eterna, la cual es juntura de todos los bienes., conociendo bien allí el alma la verdad del dicho del Esposo en los Cantares que dijo, que las lámparas del amor eran lámparas de fuego y de llamas. Hermosa eres en tus pisadas y calzado, oh hija del príncipe; ¿quién podrá contar la magnificencia y extrañez de tu deleite en el amor de tus lámparas y admirable esplendor? (1). Porque si una sola lámpara (2) de éstas que pasó delante de Abrahán le causó grande horror tenebroso (3), pasando Dios por una noticia de justicia rigurosa que había de hacer de los cananeos; todas estas lámparas de noticias de Dios que amigable y amorosamente te lucen a ti, ¿cuánta más luz y deleite de amor te causarán que causó aquella sola, de horror y tiniebla en Abrahán? ¿Y cuánto y cuán aven- tajado, y de cuántas maneras será tu luz y deleite, pues en todas y de todas éstas s'ientes que te da su fruición y amor, amándote según sus virtudes y atributos y condiciones?

6. Porque el que ama y hace bien a otro, según su con- dición y sus propiedades le ama y le hace bien, y así tu es* poso en ti, siendo omnipotente, date y ámate con omnipoten- cia; y siendo sabio, sientes que te ama con sabiduría; siendo él bueno, sientes que te ama con bondad; siendo santo, sientes que te ama con santidad; siendo él justo, sientes que te ama justamente; siendo él misericordioso, sientes que te ama con 1 vil, i.

2 E. p. abrevia: de fuego y de llamas. Porque si una sola lámpara...3 Suprime esta palabra la e. p.

52 LLAMA DE AMOR VIVA misericordia; siendo él piadoso y clemente, sientes que te ama con mansedumbre y clemencia; siendo él fuerte y subido y de- licado ser, sientes que te ama fuerte y subida y delicadamente; y como él sea limpio y puro, sientes que con pureza y limpieza te ama; y como él sea verdadero, sientes que te ama de ve- ras; y como él sea liberal, sientes también que te ama con liberalidad, sin algún interés, no más de por hacerte bien; y como él sea la virtud de la suma humildad, con suma humildad te ama y con suma estimación, igualándose contigo, e igua- lándote consigo, mostrándote en estas vías alegremente con esto su rostro lleno de gracias (1), y diciéndote: yo soy tuyo y para ti, y gusto de ser tal cual soy para darme a ti, y por ser tuyo.

7. ¿Quién dirá, pues, lo que tú sientes, oh dichosa al- ma, viéndote asi amada y con tal estimación engrandecida? Tu vientre, que es tu voluntad, diremos que es como el mon- tón de trigo que está cubierto y cercado de lirios (2). Por- que en estos granos de pan de vida que tú juntamente es- tás gustando, los lirios de las virtudes que te cercan te es- tán deleitando. Porque estas hijas del Rey, que son estas vir- tudes, de la fragancia de sus especies aromáticas, que son las noticias que te da, te están deleitando admirablemente, y en ellas estás tú tan engolfada e infundida, que eres también el pozo de las aguas vivas que corren con ímpetu del monte Líbano, que es Dios (3), en lo cual eres maravillosamente letificada según toda la armonía de iu alma y aun de tu cuerpo. Porque se cumpla también en tí el dicho del salmo, que dice: El ím- petu del río letifica la ciudad de Dios (4).

8. ¡Oh, admirable cosa, que a este tiempo está el alma re- bosando aguas divinas, que en ella él las revertía como una 1 La e. p. suprime unas líneas en esta forma: "te ama con santidad y así en los demás; y como él sea liberal, sientes también que te ama con liberalidad, sin algún interés, no más de por hacerte bien, mostrándote alegremente este su rostro lleno de gracias." Casi igual es la abreviación que aquí hace B.

2 Cant.. VII, 2.

3 Cant., IV, 15.

4 Ps. XLV. 5.

CANCION m 53 abundosa fuente (1) que por todas partes rebosa aguas. Porque aunque es verdad (2) que esta comunicación es luz y fuego de estas lámparas de Dios, es este fuego aquí, como hemos dicho, tan suave, que con ser fuego inmenso es como aguas de vida que hartan la sed del espíritu con el ímpetu que él desea. Y asi, aunque son lámparas de fuego, son aguas vivas del espíritu, como también las que vinieron sobre los Apóstoles, que aun- que eran lámparas de fuego (3), también eran aguas puras y lim- pias, porque así las llamó el profeta Ezequiel cuando profetizó aquella venida del Espíritu Santo, diciendo: Infundiré, dice allí Dios, sobre vosotros agua limpia, y pondré mi espíritu en me- dio de vosotros (4). Y así, aunque es fuego también es agua, porque es figurado por el fuego que escondió Jeremías, que era del sacrificio, el cual en cuanto estuvo escondido era agua, y cuando de fuera servía de sacrificar, era fuego (5). Y así este espíritu de Dios, en cuanto está escondido en las venas del al- ma, está como agua suave y deleitable, hartando la sed del espíritu en la sustancia del alma (6); y en cuanto se ejercita en sacrificio de amor, es llamas vivas de fuego (7), que son las lám- paras del acto de la dilección que decíamos que dice el Esposo en los Cantares, diciendo: Sus lámparas son lámparas de fuego y de llamas; las cuales el alma aquí así las llama. Porque no sólo las gusta como aguas de sabiduría en sí, sino también como fuego de amor, en acto de amor, diciendo: Oh lámparas de fuego. Y todo lo que se puede en este caso decir es menos de lo que hay; si se advierte que el alma está trans- formada en Dios, se entenderá en alguna manera cómo es ver- dad que está hecha fuente de aguas vivas, ardientes y fervientes en fuego de amor, que es Dios.

En cuyos resplandores.

1 A, B, y Gr.: rebosando aguas divinas en ellas, ella revertida como una abun- dosa fuente...C: aguas divinas y en ellas él revertiendo.

2 E. p.: "rebosando aguas divinas; y salen de ella como una abundante fuente que mira a la vida eterna. Porque aunque es verdad..."

3 C: lenguas de fuego.

4 Ezech.. XXXVI, 25-26.

6 E. p. suprime: en la sustancia del alma.

7 C: de fuego de amor.

54 LLAMA DE AMOR VIVA 9. Ya queda dado a entender que estos resplandores son las comunicaciones de estas divinas lámparas, en las cuales el alma unida resplandece con sus potencias, memoria, entendi- miento y voluntad, ya esclarecidas y unidas en estas noticias amorosas. Lo cual se ha de entender, que esta ilustración de resplandores no es como hace la llama material cuando con sus llamaradas alumbra y calienta las cosas que están fuera de ella, sino como las (1) que están dentro de ella, como lo está aqui el alma, que por eso dice: En cuyos resplandores, que es decir, dentro, no cerca, sino dentro de sus resplandores., en las llamas de las lámparas, transformada el alma en llama. Y asi, diremos que es como el aire que está dentro de la llama encendido y transformado en fuego, porque la llama no es otra cosa sino aire inflamado; y los movimientos que hace aquella llama, ni son sólo de aire, ni son sólo de fuego, sino junto de aire y fuego, y el fuego hace arder al aire que en si tiene inflamado.

10. Y a este talle entenderemos que el alma con sus po- tencias está esclarecida dentro de los resplandores de Dios. Y los movimientos de esta llama, que son los vibrarnientos y el llamear que habernos arriba dicho, no los hace sólo el alma que está transformada en la llama del Espíritu Santo, ni los hace sólo él; sino él y el alma juntos, moviendo él al alma, como hace el fuego al aire inflamado. Y así, estos movimien- tos de Dios y del alma juntos, no sólo son resplandores, sino glorificaciones (2) de Dios que hace al alma. Porque estos movimientos o vibrarnientos (3) son los fuegos (4) y fiestas alegres que en el segundo verso de la primera canción decía- mos que hacía el Espíritu Santo en el alma, en los cuales pa- rece que siempre la está queriendo acabar de dar la Vida eter- na; y así, aquellos movimientos y llamaradas son como pro- vocamientos que está haciendo al alma para acabarla de tras- 1 E. p.: sino como hace con las.

2 E. p.: juntos, son como glorificaciones...3 C: g así estos movimientos y llamaradas o vibrarnientos.

4 A y C: juegos. El sentido es el mismo.

CANCION III 55 ladar a su perfecta gloria, entrándola ya de veras en sí. Porque todos los bienes primeros y postreros, mayores y menores, que Dios hace al alma, siempre se los hace con este motivo suyo y de ella, de llevarla a vida eterna; bien asi como el fuego ( 1 ),, que todos los movimientos y meneos que hace en el aire que en si tiene inflamado, son a fin de llevarle al centro de su es- fera (2); y todos aquellos vibramientos es un porfiar por lle- varlo, mas porque el aire está en su esfera no se hace. Y así, aunque estos movimientos del Espíritu Santo son aquí encen- didísimos y eficacísimos en absorber al alma en mucha glo- ria, todavía no acaba hasta que llegue el tiempo en que salga de la esfera del aire de esta vida de carne y pueda entrar ew el centro de su espíritu de la vida perfecta en Cristo.

11. Pero es de saber, que estos movimientos más son movimientos del alma que movimientos de Dios; porque estas visos que al alma se dan de gloria en Dios, no son estables, perfectos y continuos, lo cual serán en el alma después sin alteración (3) de más y menos, y sin interpolación de movi- mientos, y entonces verá el alma claro cómo aunque acá parecía que se movía Dios en ella, en sí no se mueve, como el fuego no se mueve en su esfera (4). Pero estos resplandores son ines- timables mercedes y favores que Dios hace al alma, porque estas se llaman por otro nombre obumbraciones, y éstas aquí, a mi ver, son de las más altas que acá pueden ser en vía de trans- formación.

12. Para inteligencia de lo cual, es de advertir que obum- bramiento quiere decir hacimiento de sombra, y hacer sombra es tanto como amparar y hacer favores. Porque llegando a to- car la sombra, es señal que la persona cuya es está cerca para favorecer y amparar. Y por eso se le dijo a la Virgen, que la virtud del Altísimo la haría sombra (5), porque había de 1 E. p. abrevia: ya de veras en si. bien asi como el fuego...2 E. p.: a lo alto de su esfera.

3 E. p.: "perfecta en Cristo. Estos visos que aquí se dan al alma de gloria en Dios, son ya más continuos que solían y más perfectos y estables: pero en la otra vida serán perfectísimos, sin alteración..."

4 A suprime las siguientes lineas del párrafo.

5 Luc, I, 35.

56 LLAMA DE AMOR VIVA llegar tan cerca de ella el Espíritu Santo que había de venir sobre ella. En lo cual es de notar que cada cosa tiene y hace la sombra como tiene la propiedad y el talle; si la cosa es con- densa y opaca, hará sombra obscura y condensa, y si es más rara y clara, hará sombra más clara, como es de ver en el madero y en el cristal, que porque el uno es opaco la hace obs- cura, y porque el otro es claro la hace clara.

13. También en las cosas espirituales, la muerte es priva- ción de todas las cosas. Será, pues, la sombra de la muerte tinieblas que también privan en alguna manera de todas las cosas. Así la llama el Salmista diciendo: Sedentes in tenebris et in utnbra mortis (1); ahora sean espirituales de muerte es- piritual, ahora corporales de muerte corporal. La sombra de la vida será luz: si divina, luz divina; si humana, luz natural. Según esto, la sombra de la hermosura ¿cuál será? Será otra hermosura al talle y propiedad de aquella hermosura; y la sombra de la fortaleza será otra fortaleza ál talle y condición de aquella fortaleza; y la sombra de la sabiduría (2), será otra sa- biduría, ó por mejor decir, será la misma hermosura y la mis- ma fortaleza y la misma sabiduría en sombra, en la cual se conoce el talle y propiedad cuya es la sombra.

14. Según esto, ¿cuáles serán las sombras que hará el Es- píritu Santo al alma de todas las grandezas de sus virtudes y atributos? Estando tan cerca de ella, que no sólo la tocan en sombra, mas está unida con ellas en sombra, gustándolas en sombra (3) entendiendo y gustando el talle y las propiedades de Dios en sombra de Dios, es a saber, entendiendo y gustando la propiedad de la potencia divina en sombra de omnipotencia; y entendiendo y gustando la sabiduría divina en sombra de sabi- duría divina; entendiendo y gustando la bondad infinita en som- bra que le cerca de bondad infinita; entendiendo y gustando el deleite de Dios infundido en sombra de deleite de Dios; y fi- 1 Ps. CVI. 10.

2 E. p.: "Y así la sombra de la hermosura será como otra hermosura, al talle y propiedad de aquella hermosura, cuya sombra es: y la sombra de la fortaleza será como otra fortaleza, a su talle y condición: y la sombra de la sabiduría..."

3 E. p. omite: gustándolas en sombra.

CANCION III 57 nalmentc (1), gustando la gloria de Dios en sombra de glo- ria, que hace saber y gustar la propiedad y talle de la gloria de Dios, pasando todo esto en claras y encendidas sombras; pues los atributos de Dios y sus virtudes son lámparas, que, como quiera que sean resplandecientes y encendidas, a su talle y pro- piedad han de hacer sombras resplandecientes y encendidas y multitud de ellas en un solo ser.

15. ¡Oh! qué será de ver aquí el alma experimentando lfi /irtud de aquella figura que vió Ezequiel en aquel animal de cuatro formas y en aquella rueda de cuatro ruedas, viendQ cómo el aspecto suyo era como el aspecto de carbones encen- didos y como aspecto de lámparas, viendo la rueda que es la sabiduría, llena de ojos de dentro y de fuera, que son admi- rables noticias de sabiduría, y sintiendo aquel sonido que hacían en su paso, que era como sonido de multitud y de ejércitos, que significan muchas cosas en un número distintas de Dios, que aquí (2) el alma en un solo sonido de un paso de Dios por ella comprende (3); y, finalmente, gustando aquel sonido del batir de sus alas, que dice era como sonido de muchas aguas, como sonido del Altísimo Dios, que significan el ímpetu de las aguas divinas, que al alear del Espíritu Santo en la llama del amor al alma letificando embiste (4), gozando aquí la glo- ria de Dios en su amparo y favor de su sombra, como también allí dice este Profeta diciendo que aquella visión era semejan- za de la gloria del Señor. Y cuán elevada se sienta aquí esta dichosa alma, cuán engrandecida se conozca, cuán admirada se vea en hermosura santa, ¿quién lo podrá decir, viéndose ya infundida con tanta copiosidad en las aguas de estos di- vinos resplandores, que echa de ver que el Padre Eterno da con larga mano el regadío superior e inferior, como a Axa dió su padre cuando suspiraba, pues estas aguas alma y cuerpo regando penetran? (5). " 1 E. p. abrevia: de sabidaría divina, y finalmente...2 E. p. modifica: que significan machas cosas en uno, que aquí...3 E. p.: conoce.

4 E. p.: aguas divinas, que al caer el Espíritu Santo embiste al alma en llama de amor.

5 E. p.: "¡Oh cuán elevada está aquí esta dichosa almal ¡Oh cuán engrandecida!

58 LLAMA DE AMOR VIVA 16. ¡Oh, admirable cosa, que con ser todas estas lámparas de los atributos divinos un simple ser y en él sólo se gusten, se vea y guste la distinción de ellas (1) tan encendida la una como la otra, siendo la una sustancialmente la otra! ¡Oh, abismo de deleites, tanto más abundantes, cuanto están tus riquezas más recogidas en unidad y simplicidad infinitas, donde de tal ma- nera se conozca y guste lo uno, que no se impida el conoci- miento y gusto perfecto de lo otro; antes cada cosa en ti es luz de la otra, que por tu limpieza! ¡oh, Sabiduria divina!, muchas cosas se ven en ti viéndose una (2), porque tú eres el depósito de los tesoros del Eterno Padre. Porque en tus res- plandores Las profundas cavernas del sentido.

17. Que son las potencias del alma, memoria, entendimien- to y voluntad; las cuales son tan profundas cuanto de grandes bienes son capaces, pues no se llenan con menos que infi- nito (3). Las cuales, por lo que padecen cuando están vacias, echa- remos en alguna manera de ver lo que se gozan y deleitan cuando de su Dios están llenas, pues que por un contrario se da luz del otro. Cuanto a lo primero, es de notar que estas cavernas de las potencias, cuando no están vacías y purga- das y limpias de toda afección de criatura no sienten ef va- lío grande de su profunda capacidad; porque en esta vida cual- quiera cosilla que a ellas se pegue basta para tenerlas tan em- barazadas y embelesadas que no sientan su daño, ni echen menos sus inmensos bienes, ni conozcan su capacidad. Y es cosa admirable, que con ser capaces de infinitos bienes, baste el menor de ellos a embarazarlas de manera que no los puedan recibir (4) hasta de todo punto vaciarse, como luego diremos. Pe- ¡Cuán admirada de lo que ve, aun dentro de los. límites de fe! ¿Quién lo podrá decir, infundida con tanta copiosidad en las aguas de estos divinos resplandores, don- de el Padre Eterno da con larga mano el regadío superior e inferior, pues estas aguas regando alma y cuerpo penetran."

1 E. p.: un simple ser, en él se conciben y entienden la distinción...2 E. p.: "antes cada cosa en ti es luz que no estorba a la otra, y por tu limpie- za, oh Sabiduría divina, muchas cosas se conocen en ti en una..."

3 E. p.: que con lo infinito.

4 E. p. añade: que no los puedan perfectamente recibir.

CANCION III 59 ro cuando están vacías y limpias, es intolerable la sed y hambre y ansia 'del sentido espiritual, porque como son profundos los estómagos de estas cavernas, profundamente penan; porque el manjar que echan de menos también es profundo, que, como digo, es Dios; y este tan grande sentimiento comúnmente acae- ce hacia los fines de la iluminación y purificación del alma, antes que llegue a unión (1), donde ya se satisfacen. Porque como el apetito espiritual está vacio y purgado de toda criatura y afección de ella y perdido el temple natural está templa- do a lo divino y tiene ya el vacio dispuesto y todavía no se le comunica lo divino en unión de Dios, llega el penar de este vacío y sed más que a morir, mayormente cuando por al- gunos visos o resquicios se les trasluce algún rayo divino y no se le comunican; y estos son los que penan con amor impacien- te, que no pueden estar mucho sin recibir o morir (2).

18. Cuanto a la primera caverna que aquí ponemos, que es el entendimiento, su vacío es sed de Dios, y ésta es tan grande que la compara David a la del ciervo, no hallando otra mayor a qué compararla, que dicen es vehementísima, di- ciendo: Asi como desea el ciervo (3) las fuentes de las aguas, asi mi alma desea a ti Dios (4); y esta sed es de las aguas de la sabiduría de Dios, que es el objeto del entendimiento.

19. La segunda caverna es la voluntad, y el vacío de ésta es hambre de Dios, tan grande, que hace desfallecer al alma, según lo dice también David diciendo: Codicia y desfallece mi alma en los tabernáculos del Señor (5). Y esta hambre es de la perfección de amor que el alma pretende.

20. La tercera caverna es la memoria, y el vacío de ésta es deshacimiento y derretimiento del alma por la posesión de Dios, como lo nota Jeremías diciendo: Memoria memor ero et tabescet in me anima mea (6). Esto es: Con memoria me 2 A suprime todo el comentario que sigue, salvo los números 59 y 60.

3 E. p. abrevia: a que compararla cuando dijo: como desea el ciervo...4 Ps. XLI. 1.

5 Ps. LXXXIII, 3.

6 Thren., III, 20-21. — La e. p. omite el texto latino.

60 LLAMA DE AMOR VIVA acordaré. Id est: mucho me acordaré y derretirse ha mi alma en mí; revolviendo estas cosas en mi corazón, viviré en esperanza de Dios.

21. Es, pues, profunda la capacidad de estas cavernas; porque lo que en ellas puede caber, que es Dios, es profundo e infinito, y así será en cierta manera su capacidad infinita, y así su sed infinita, su hambre también infinita y profunda, su deshacimiento y pena es muerte infinita; que aunque no se padece tan intensamente como en ia otra vida, pero padécese una viva imagen de aquella privación infinita, por estar el alma en cierta disposición para recibir su lleno, aunque este penar es de otro temple; porque es en los senos (1) del amor de la vo- luntad, que no es el que alivia la pena; pues cuanto mayor es, es tanto más impaciente por la posesión de su Dios, a quien espera por momentos de intensa codicia.

22. Pero, válgame Dios, pues que es verdad que cuando el alma desea a Dios con entera verdad tiene ya al que ama, como dice San Gregorio sobre San Juan (2), ¿cómo pena por lo que ya tiene? Porque en el deseo que dice San Pedro que tienen los ángeles de ver al Hijo de Dios no hay alguna pena ni ansia, porque ya le poseen; y así le parece que si el alma cuanto más desea a Dios más le posee, y la posesión de Dios da deleite y hartura al alma; como en los ángeles, que estando cumplien- do su deseo en la posesión se deleitan, estando siempre har- tando su espíritu con el apetito, sin fastidio de hartura; por lo cual, porque ni hay fastidio, siempre deseán, y porque hay posesión, no penan, tanto más de hartura y de deleite había el alma de sentir aquí en este deseo cuanto mayor es el deseo, pues tanto más tiene a Dios y no de dolor y pena (3).

1 E. p.: "y pena en su manera infinita, y así cuando padece, aunque no se pa- dece tan intensamente como en la otra vida, pero parécese una viva imagen de allá, por estar el alma en cierta disposición para recibir su lleno, que la privación de él le es pena grandisima; aunque este penar es de otro temple, porque es en los senos del amor de la voluntad, y aquí el amor no alivia la pena..."

2 E. p. omite las palabras: sofcre San Juan.

3 E. p.: "da deleite y hartura, tanto más de hartura y deleite había el alma de sentir aquí en este deseo, cuanto mayor es el deseo, pues tanto más tiene de Dios; y así de razón no había de sentir dolor ni pena."

CANCION III 61 CANCION III 61 23. En esta cuestión viene bien notar la diferencia que hay en tener a Dios por gracia en sí solamente y en tenerle tam- bién por unión; que lo uno es bien quererse, y lo otro es tam- bién comunicar??. Que es tanta la diferencia, como hay entre el desposorio y el matrimonio; porque en el desposorio sólo hay un igualado si y una sola voluntad de ambas partes y jo- yas y ornato de desposada, que se las da graciosamente el desposado; mas en el matrimonio hay también comunicación de las personas y unión (1). En el desposorio, aunque algunas veces hay vistas del esposo a la esposa y la da dádivas, como decimos; pero no hay unión de las personas, que es el fin del desposorio. Ni más ni menos, cuando el alma ha llegado a tanta pureza en sí y en sus potencias que la voluntad esté muy pur- gada de otros gustos y apetitos extraños, según la parte inferior y superior, y enteramente dado el sí acerca de todo esto en Dios, siendo ya la voluntad de Dios y del alma una en un consentimiento, pronto y libre, ha llegado a tener a Dios por gracia de voluntad, de todo lo que puede por vía de voluntad y gracia; y esto es haberle Dios dado, en el sí de ella, su verdadero sí y entero de su gracia.

24. Y éste es un alto estado (2) de desposorio espiri- tual del alma con el Verbo, en el cual el Esposo la hace grandes mercedes y la visita amorosísimamente muchas veces, en que ella recibe grandes favores y deleites. Pero no tienen que ver con los del matrimonio, porque todos son disposicio- nes para la unión del matrimonio; que aunque es verdad que esto pasa en el alma (3) que está purgadísima de toda afec- ción de criatura (porque no se hace el desposorio espiritual, co- 1 E. p.: "En esta cuestión se ha de notar la diferencia que hay de tener a Dios por gracia solamente y tenerle también por unión, que lo uno es quererse bien, y lo otro dice una muy particular comunicación; la cual diferencia la podemos entender al modo que hay entre el desposorio y el matrimonio, que en el desposorio sólo hay un concierto y una voluntad de ambas partes, algunas joyas y adorno de la despo- sada que el desposado graciosamente la da; mas en el matrimonio hay también unión y comunicación de las personas.'

2 E. p.: a Dios por gracia en desposorio y conformidad de voluntad, en el cual estado...3 E. p.: los del matrimonio espiritual, que aunque es verdad que todo esto pasa en el alma...62 LLAMA DE AMOR VIVA mo decimos, hasta esto), todavía (1) ha menester él alma otras disposiciones positivas de Dios, de sus visitas y dones en que la va más purificando y hermoseando y adelgazando para es- tar decentemente dispuesta para tan alta unión. Y en esto pasa tiempo en unas más y en otras menos, porque lo va Dios haciendo al modo del alma (2). Y esto es figurado por aque- llas doncellas que fueron escogidas para el rey ñsuero, que aun- que las habían sacado de sus tierras y de la casa de sus padres, todavía antes que llegasen al lecho del rey las tenían un ano (aunque en el palacio encerradas), de manera que el medio año se estaban disponiendo con ciertos ungüentos (3) de mirra y otras especias, y el otro medio año con otros ungüentos más subidos, y después de esto iban al lecho del rey.