SigPhi · Juan de la Cruz

Llama de Amor Viva, Cautelas, Avisos, Cartas y Poesias

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32. Y llámala tela por tres cosas: la primera, por la traba- zón que hay entre el espíritu y la carne; la segunda, porque di- vide entre Dios y el alma; la tercera, porque así como la tela no está tan tupida (4) y condensa que no se pueda traslucir lo claro por ella, así en este estado parece esta trabazón tan del- gada tela, por estar ya muy espiritualizada e ilustrada y adel- gazada, que no se deja de traslucir la Divinidad en ella; y como siente el alma la fortaleza de la otra vida, echa de ver la fla- queza de estotra, y parécele mucho delgada tela, y aun tela de ara- ña, como la llama David, diciendo: Nuestros años como la araña meditarán (5). Y aún es mucho menos delante del alma que así 1 C: alabanzas de los bienes de la tierra.

2 Bg. y P: tan al cabo de subir.

3 Bg. y P: de ser desatada.

4 Bg. y C: opaca. Bz.: es tan poca.

5 Ps. LXXXIX. 9.

CANCION PRIMERA 129 está engrandecida; porque como está puesta en el sentir de Dios, siente las cosas como Dios; delante dei cual, como también dice David, mil años son como el día de ayer que pasó (1). Y según Isaías, todas las gentes son como si no fuesen (2). Y ese mismo tomo tienen delante del alma, que todas las cosas le son nada, y ella es para sus ojos nada; sólo su Dios para ella es el todo (3).

33. Pero hay aquí que notar, ¿por qué razón pide aquí más que rompa la tela, que la corte o que la acabe, pues todo parece una cosa'J Podemos decir que por cuatro cosas: la pri- mera, por hablar con más propiedad, porque más propio es del encuentro romper que cortar y que acabar. La segunda, porque el amor es amigo de fuerza de amor y de toque fuerte e im- petuoso, lo cual se ejercita más en el romper que en el cortar y acabar. La tercera, porque el amor apetece que el acto sea brevísimo, porque se cumpla más presto (4), y tiene tanta más fuerza y valor cuanto es más presto (5) y más espiritual, por- que la virtud unida, más fuerte es que esparcida; e introdúcese el amor al modo que la forma en la materia, que se introduce en un instante, y hasta entonces no había acto s'ino disposiciones i ara él; y así los actos espirituales, como en un instante, se ha- cen en el alma, porque son infusos de Dios, pero los demás que el alma de suyo hace, más se pueden llamar disposiciones de deseos y afectos sucesivos, que nunca llegan (6) a ser actos perfectos de amor o contemplación, sino algunas veces cuando, como digo, Dios los forma y perfecciona con gran brevedad en el espíritu (7); por lo cual dijo el Sabio, que el fin de la oración es mejor que el principio, y lo que comúnmente se dice, que la oración breve penetra los cielos. De donde el alma que 1 PS. LXXXIX, 4.

2 XL, 17.— Bg. y P añaden: ante él.

3 Bg. y P: le es el todo.

4 S: Se acabe más presto.

6 Que muy pocos llegan, se lee en la primera Llama (pág. 25, n. 27).

7 S abrevia: los forma en el espíritu.

130 LLAMA DE AMOR VIVA ya está dispuesta, muchos más g más intensos (1) actos puede hacer en breve tiempo que la no dispuesta en mucho; y aun por la gran disposición que tiene, se suele quedar por mucho (2) tiempo en el acto de amor o contemplación. Y a la que no está dispuesta, todo se le va en disponer el espíritu; y aun después se suele quedar el fuego por entrar en el madero, ahora por la mucha humedad de él, ahora por el poco calor que dispone, ahora por lo uno y por lo otro; mas en el alma dispuesta, por mo- mentos entra el acto de amor, porque la centella a cada toque prende en la enjuta yesca, y así, el alma enamorada más quiere la brevedad del romper que el espacio del cortar y acabar. La cuarta es, porque se acabe más presto la tela de la vida (3), porque el cortar y acabar hácese con más acuerdo, porque se espera que la cosa esté sazonada o acabada, o algún otro término (4), y el romper no espera al parecer madurez ni nada.

34. Y esto quiere el alma enamorada, que no sufre dilacio- nes de que se espere a que naturalmente se acabe la vida ni a que en tal o tal tiempo se corte; porque la fuerza del amor y la disposición que en sí ve, la hacen querer y pedir se rompa luego la vida con algún encuentro o ímpetu sobrenatural de amor. Sabe muy bien aquí el alma que es condición de Dios llevar- antes de tiempo consigo las almas que él mucho ama, perfec- cionando en ellas en breve tiempo por medio de aquel amor, lo que en todo suceso (5) por su ordinario paso pudieran ir ga- nando. Porque esto es lo que dice el Sabio: El que agrada a Dios, es hecho amado; y viviendo entre los pecadores, fué trasladado y arrebatado, porque la malicia no mudará (6) su entendimien- to, o la ficción no engañara su alma. Consumido en breve, cum- plió muchos tiempos. Porque era su alma agradable a Dios, por tanto, se apresuró a sacarle de en medio, etc. (7). Hasta aquí 2 Bz. y C: por harto.

3 Bg. y P: más presto la vida.

4 Bg. y P: o alguna otra cosa.

5 Bg. y P: lo que en mucho tiempo. Bz. abrevia: en ¿>rei>e tiempo, porque esto es lo que dijo el Sabio...6 C: arrebatará.

7 Sap.. IV, 10-14.

CANCION PRIMERA 131 son palabras del Sabio, en las cuales se verá con cuánta pro- piedad y razón usa el alma de aquel término romper; pues en ellas usa el Espíritu Santo de estos dos términos: arrebatar y apresurar, que son f-jenos de toda dilación (1). En el apre- surarse Dios se da a entender la prisa con que hizo perfec- cionar en breve el amor del justo; y en el arrebatar se da a entender llevarle antes de su tiempo natural. Por eso es gran negocio para el alma ejercitar en esta vida los actos de amor, porque consumándose en breve, no se detenga mucho acá o allá sin ver a Dios.

35. Pero veamos ahora por qué también a este embestimien- to interior del Espíritu Santo le llama encuentro más que otro nombre alguno. Y es la razón, porque sintiendo el alma en Dios infinita gana, como habernos dicho, de que se acabe la vida, y que como no ha llegado el tiempo de su perfección no se hace, echa de ver que para consumaria y elevarla (2) de la carne, hace él en ella esto: gmbestimieníos divinos y glorio- sos a manera de encuentros, que, como son a fin de purificarla y sacarla de la carne, verdaderamente son encuentros con que siem- pre penetra, endiosando la sustancia del alma, haciéndola divina, en lo cual absorbe al alma sobre todo ser el ser de Dios. Y la causa es, porque la encontró Dios y la traspasó en el Espíritu Santo vivamente, cuyas comunicaciones son impetuosas, cuando son afervoradas (3), como lo es este encuentro, al cual, porque el alma vivamente gusta de Dios, llama dulce; no porque otros muchos toques y encuentros que en este estado recibe dejen de ser dulces, sino por la eminencia que tiene sobre todos los demás; porque io hace Dios (4), como habernos dicho, a fin de desatarla y glorificarla presto, de donde a ella le nacen alas para decir: Rompe la tela, etc.

36. Resumiendo, pues, ahora toda la canción, es como si di- jera: i Oh llama del Espíritu Santo que tan íntima y tiernamen- 1 S añade aquí: en lo que hace Dios.

2 Llevarla por elevada, leen Bz., Bg. y P.

3 Bz.: favorecidas.

4 Bg. y P: porque le luce Dios. Bz. omite: porque lo hace Dioa. como habernos dicho.

132 LLAMA DE AMOR VIVA te traspasas la sustancia de mi alma y la cauterizas con tu glo- rioso ardor!, pues ya estás tan amigable que te muestras con gana de dárteme en vida eterna, si antes de ahora mis peticiones no llegaban a tus oídos, cuando con ansias y fatigas de amor en que penaba mi sentido y espíritu por la mucha flaqueza e im- pureza mía y poca fortaleza de amor que tenía, te rogaba me desatases y llevases contigo, porque con deseo te deseaba mi alma, porque el amor impaciente no me dejaba conformar tanto con esta condición de vida que tú querías que aun viviese (1); y si los pasados ímpetus de amor no eran bastantes, porque no eran de tanta calidad para alcanzarlo; ahora que estoy tan fortáleci- da en el amor, que no sólo no desfallece mi sentido y espíritu en ti, mas antes fortalecidos de ti mi corazón y mi carne se gozan en Dios vivo con grande conformidad de las partes; donde lo que tú quieres que pida, pido; y lo que tú no quieres, no quiero, ni aun puedo (2), ni me pasa por pensamiento querer; y pues son ya delante de tus ojos más validas y estimadas mis peticiones, pues salen de ti y tú me mueves a ellas, y con sa- bor y gozo (3) en el Espíritu Santo te lo pido, saliendo ya mi juicio de tu rostro, que es cuando los ruegos precias y oyes, rompe la tela delgada de esta vida y no la dejes llegar a que la edad y años naturalmente la corten, para que te pueda amar desde luego con la plenitud y hartura que desea mi alma sin término ni fin.

CANCION II ¡Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga! (4) ¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado, Que a vida eterna sabe, Y toda deuda paga! Matando, muerte en vida la has trocado!

1 C: que tú querrías que a mí viniese.

2 S omite: ni aun puedo.

3 Bz.: fervor y gozo.

4 S: Oh regalada llama.

CANCION II 33 DECLARACION 1. En esta canción da a entender el alma cómo las tres per- sonas de la Santísima Trinidad, Padre e Hijo y Espíritu Santo, son los que (1) hacen en ella esta divina obra de unión. Y así la mano y el cauterio y el toque, en sustancia, son una misma cosa; y póneles estos nombres, por cuanto por el efecto que hace cada una les conviene. El cauterio es el Espíritu Santo; la mano es el Padre, y el toque el Hijo. Y asi engrandece aquí el alma al Padre e Hijo y Espíritu Santo, encareciendo (2) tres grandes mer- cedes y bienes que en ella hacen, por haberla trocado su muerte en vida, trasformándola en sí. La primera es llaga regalada, y ésta atribuye al Espíritu Santo; y por eso la llama cauterio suave (3). La segunda es gusto de vida eterna, y esto atribuye al Hijo, y por eso la llama toque delicado. La tercera es haberla trasformado en sí, que es dádiva (4) con que queda bien pagada el alma, y ésta atribuyese al Padre, y por eso la llama mano blanda. Y aunque aquí nombra las tres, por causa de las propie- dades de los efectos, sólo con uno habla, diciendo: En vida la has trocado, porque todos ellos obran en uno, y asi todo lo atribuye a uno, y todo a todos. Sigúese el verso: ¡Oh cauterio suave!

2. Este cauterio, como habernos dicho, es aquí el Espíritu Santo, porque como dice Moisés en el Deuteronomio: Nuestro Señor Dios es fuego consumidor (5); es a saber: fuego de amor, el cual como sea de infinita fuerza, inestimablemente puede con- sumir y trasformar en si al alma que tocare. Pero a cada una abrasa y absorbe como la halla dispuesta: a una más, y a otra menos; y esto cuanto él quiere y como y cuando quiere. Y como él sea infinito fuego de amor, cuando él quiere tocar al alma algo apretadamente, es el ardor del alma en tan sumo gra- 1 Bg. y P omiten: son los que.

2 Bg. omite esta palabra. P lee: y Espíritu Santo, tres grandes muros...3 Así Bg. y P. Los demás cauterio solamente.

4 Asi Bg. y P. Los demás trasladan deuda.

5 IV, 24.

134 LLAMA DE AMOR VIVA do de amor que le parece a ella que está ardiendo sobre todos los ardores del mundo; que por eso en esta junta llama ella al Espíritu Santo cauterio, porque así como en el cauterio está el fuego más intenso y vehemente y hace mayor efecto que en los demás ígnitos, asi al acto de esta unión, por ser de inflamado fuego de amor más que todos los otros, por eso le llama cauterio respecto de ellos. Y por cuanto este divino fuego, en este caso, tiene trasformada el alma en sí, no solamente siente cauterio, mas toda ella está hecha un cauterio de vehemente fuego.

3. Y es cosa admirable y digna de contar, que con ser este fuego de Dios tan vehemente y consumidor, que con mayor faci- lidad consumiría mil mundos que el fuego de acá una raspa de lino, no consuma y acabe el alma en que arde de esta manera, ni menos le dé pesadumbre alguna, sino que antes a la meclida de la fuerza del amor la endiosa y deleita, abrasando y ardien- do en ella suavemente. Y esto es asi, por la pureza y perfec- ción del espíritu en que arde en el Espíritu Santo (1), como acaeció en los Actos de los Apóstoles, donde viniendo este fuego con grande vehemencia, abrasó a los discípulos (2), 1oí> cuales, como dice San Gregorio (3) interiormente ardieron en amor suavemente. Y esto es lo que da a entender la Iglesia cuando dice al mismo propósito: Vino fuego del cielo, no que- mando, sino resplandeciendo; no consumiendo, sino alumbran- do. Porque en estas comunicaciones, como el fin de Dios es engrandecer al alma, no la fatiga y aprieta, sino ensánchala y de- leítala; no la oscurece ni enceniza como el fuego hace al car- bón, sino clarifícala y enriquécela, que por eso le dice ella cau- terio suave.

4. Y asi, la dichosa alma que por grande ventura a este cau- terio llega, todo lo sabe, todo lo gusta, todo lo que quiere hace, y se prospera, y ninguno prevalece delante de ella, nada le toca; porque esta alma es de quien dice el Apóstol: El espiritual todo 1 Asi S. Los demás omiten en el Espíritu Santo.

2 II. 3.

3 Hom. 30 in Evang.

CANCION II 135 lo juzga, y el de ninguno es juzgado (1). Et iterum (2). El es- píritu todo lo rastrea, hasta lo profundo de Dios (3). Porque ésta es la propiedad del amor, escudriñar todos los bienes del Amado.

5. ¡Oh gran gloria de almas que merecéis llegar a este sumo fuego (4), en el cual, pues hay infinita fuerza para consumiros y aniquilaros, esta cierto que no consumiéndoos inmensamente os consuma en gloria. No os maravilléis que Dios llegue a alguna^ almas altamente hasta aqui, pues que el sol se singulariza (5) en hacer algunos efectos maravillosos, el cual, como dice el Es- píritu Santo, de tres maneras abrasa los montes, esto es, de Ios- santos. Siendo, pues, este cauterio tan suave como aqui se ha dado a entender, ¿cuan regalada creeremos que estará el alma que de él fuere tocada? Que queriéndolo ella decir no lo dice, sino quédase con la estimación en el corazón y con el encarecimien- to en la boca por este término oh, diciendo: ¡Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga! (6).

6. Habiendo el alma hablado con el cauterio, habla ahora con la llaga que hace el cauterio; y como el cauterio era suave, según (7) se ha dicho, la llaga según razón ha de ser conforme- ai cauterio. Y así llaga de cauterio suave será llaga regalada, porque siendo el cauterio de amor suave, ella será llaga de amor suave, y así será regalada suavemente.

7. Y para dar a entender cómo sea esta llaga con quien eila aquí habla, es de saber que el cauterio del fuego material en la parte do asienta siempre hace llaga, y tiene esta propiedad que si se asienta sobre llaga que no era de fuego, la hace- que sea de fuego. Y eso tiene este cauterio de amor, que en el alma que toca, ahora esté llagada de otras llagas de miserias y pecados, ahora esté sana, luego la deja llagada de amor; y ya 1 IadCor., II. 15.

2 Bz.: Y otra vez.

3 I ad Cor.. D, 10.

4 Bg. y P: a este estado de sumo fuego.

5 Asi los manuscritos, salvo S que traslada: particulariza.

6 S: Oh regalada llama.

S pasa de esta palabra a la otra igual inmediata.

136 LLAMA DE AMOR VIVA las que eran llagas de otra causa, quedan hechas llagas de amor (1). Pero en esto hay diferencia de este amoroso cauterio al del fuego material, que éste la llaga que hace no la puede volver a sanar, sino se aplican otros medicables; pero la llaga del cau- terio de amor no se puede curar con otra medicina, sino que el mismo cauterio que la hace la cura, y el mismo que la cura, curando la cura la hace; porque cada vez que toca el cauterio de amor en la llaga de amor, hace mayor llaga de amor, y así cura y sana más, por cuanto llaga más; porque el amante, cuanto más llagado, está más sano, y la cura que hace el amor es llagar y herir sobre lo llagado, hasta tanto que la llaga sea tan grande que toda el alma venga a resolverse "(2) en llaga de amor. Y de esta manera ya toda cauterizada y hecha una llaga de amor, está toda sana en amor, porque está írasformada en amor. Y en esta manera se entiende la llaga de que aquí habla el alma, toda llagada y toda sana (3). Y porque aunque está toda llagada y toda sana, el cauterio de amor no deja de hacer su oficio, que es tocar y herir de amor por cuanto ya está todo regalado y todo sano, el efecto que hace es regalar la llaga, como suele hacer el buen médico. Por eso dice bien aquí el alma: Oh llaga regalada. ¡Oh, pues, llaga tanto más regalada, cuanto es más alto y subido el fuego de amor que la causa, porque habiéndola he- cho el Espíritu Santo solo a fin de regalar, y como su deseo y voluntad de regalar al alma sea grande, grande será esta llaga, porque grandemente será regalada! {'4).

8. ¡Oh dichosa llaga, hecha por quien no sabe sino sanar! ¡Oh venturosa y mucho dichosa llaga, pues no fuiste hecha sino para regalo, y la calidad de tu dolencia es regalo y de- leite del alma llagada! Grande eres ¡oh deleitable llaga!, por- que es grande el que te hizo; y es grande tu regalo, pues el fue- go de amor es infinito, que según tu capacidad y grandeza te regala (5). ¡Oh, pues, regalada llaga, y tanto más subidamen- 1 Bz. abrevia: esté llagada de otras cosas, quedan hechas llagadas de amor.

2 C: revolverse.

3 S y Bz. pasan de esta palabra a la igual que viene luego.

4 Bg. y P omiten: porque grandemente será regalada.

5 Bg. lee: de amor, que es infinito, según tu capacidad y grandeza te regala.

CANCION n 137 te regalada (1), cuanto más en el infinito centro (2) de la sus- tancia del alma tocó el cauterio, abrasando todo lo que se pudo abrasar, para regalar todo lo que se pudo regalar! Este cauterio y esta llaga podemos entender que es en el más alto grado (3) que en este estado puede ser, porque hay otras muchas ma- neras de cauterizar Dios al alma que ni llegan aquí ni son como ésta, porque ésta es toque sólo de la divinidad en el alma, sin forma ni figura alguna intelectual ni imaginaria.

9. Pero otra manera de cauterizar al alma con forma inte- lectual suele haber muy subida y es en esta manera. Acaecerá que estando el alma inflamada en amor de Dios aunque no esté tan calificada como aquí habernos dicho (pero harto conviene que lo esté para lo que aquí quiero decir), que sienta embestir en ella un serafín con una flecha o dardo encendidísimo en 'fuego de amor, traspasando a esta alma que ya está encendida como ascua, o, por mejor decir, como llama, y cauterízala subidamen- te; y entonces en este cauterizar traspasándola con aquella sae- ta, apresúrase la llama del alma y sube de punto con vehemen- cia, al modo que un encendido horno o fragua cuando le hor- naguean (4) o trabucan el fuego (5), y afervoran la llama; y entonces, al herir de este encendido dardo, siente la llaga el alma en deleite soberano (6); porque demás de ser ella toda removida en gran suavidad (7) al trabucamiento y moción im- petuosa causada por aquel serafín, en que siente grande ardor y derretimiento de amor, siente la herida fina y la.yerba con que vivamente iba templado el hierro, como una viva punta en la sustancia del espíritu, como en el corazón del alma traspasado.

10. Y en este íntimo punto de la herida, que parece que da en la mitad del corazen del espíritu, que es donde se siente lo fino del deleite (8), ¿quién podrá hablar como conviene? Porque siente 1 Bg. y P: tanto más sabida y regaladamente regalada...2 Bg. y P: último centro.

3 Bg., Bz. y P: que es el más alto grado.

4 Bz.: hornaican. C: hornacean.

5 Bz. y C añaden: y se aviva el fuego.

7 Bg.: soledad.

8 C omite: que es donde se siente lo fino del deleite.

138 LLAMA DE AMOR VIVA el alma allí como un grano de mostaza muy mínimo, vivísimo y encendidísimo, el cual de si envía en circunferencia ( 1 ) un vivo y encendido fuego de amor; el cual fuego, naciendo de la sustancia y virtud de aquel punto vivo donde está la sustancia y virtud de la yerba, se siente difundir sutilmente por todas las espirituales y sustanciales venas del alma según su potencia y fuerza, en lo cual siente ella convalecer y crecer tanto el ar- dor, y en ese ardor afinarse tanto el amor que parecen en ella mares de fuego amoroso que llega a lo alto u, bajo de las máauinas, llenándolo todo el amor. En lo cual parece al alma que todo el universo es un mar de amor en que ella está engol- fada, no echando de ver término ni fin donde se acabe ese amor, sintiendo en si, como habernos dicho, el vivo punto y centro del amor.

11. Y lo que aqui goza el alma no hay más que decir sino que allí siente cuán bien comparado está en el Evangelio el reino de los cielos al grano de mostaza, que por su gran calor, aun- que tan pequeño, crece en árbol grande (2); pues que el alma se ve hecha como un inmenso fuego de amor que nace de aquel punto encendido del corazón del espíritu.

12. Pocas almas llegan a tanto como esto, mas algunas iian llegado, mayormente las de aquellos cuya virtud y espíritu se había de difundir en la sucesión de sus hijos, dando Dios la riqueza y valor a las cabezas en las primicias del espíritu se- gún la mayor o menor sucesión que habían de tener en su doc- trina y espíritu.

13. Volvamos, pues, a la obra que hace aquel serafín, que verdaderamente es llagar y herir interiormente en el espíritu; y así, si alguna vez da Dios licencia para que salga algún efecto afuera en el sentido corporal al modo que hirió dentro, sale la herida y llaga afuera, como acaeció cuando el serafín hirió (3) al Santo Francisco, que llagándole el alma de amor en las cinco llagas, también salió en aquella manera el efecto de ellas 1 C: el caal siembra en la circunferencia. Bz. disiembra...2 MatL XIII. 31.

3 Bg. y P. llagó.

CANCION II 139 al cuerpo, imprimiéndolas también en el cuerpo, y llagándole también, como las había impreso en su alma, llagándola de amor; porque Dios, ordinariamente, ninguna merced hace al cuerpo que primero y principalmente no la haga en el alma. Y entonces cuanto mayor es el deleite y fuerza de amor que causa la llaga dentro del alma, tanto mayor es el de fuera en la llaga del cuerpo y creciendo lo uno crece lo otro. Lo cual acaece asi, porque estando estas almas purificadas y pues- tas en Dios (1), lo que a su corruptible carne es causa de dolor y tormento, en el espíritu fuerte y sano le es dulce y sabroso, y así es cosa maravillosa sentir crecer el dolor en el sabor. La cual maravilla echó bien de ver Job en sus llagas cuando dijo a Dios: Volviéndote a mí, maravillosamente me atormentas (2). Porque maravilla grande es y cosa digna de la abundancia de la suavidad y dulzura que tiene Dios escondida para los que le te- men (5), hace gozar tanto más sabor y deleite (4), cuanto más dolor y tormento se siente. Pero cuando el llagar es sola- mente en el alma sin que se comunique fuera, puede ser el de- leite más intenso y más subido; porque como la carne tenga enfrenado el espíritu, cuando los bienes espirituales de él se comunican también a ella, ella tira (5) la rienda y enfrena la boca a este ligero caballo del espíritu y apágale su gran brío, porque si él usa de su fuerza, la rienda se ha de romper. Pero hasta que ella se rompa, no deja de tenerle oprimido de su li- bertad, porque como el Sabio dice: «El cuerpo corruptible agra- va el alma; y la terrena habitación oprime el sentido espiritual que de suyo comprende muchas cosas (6).

14. Esto digo para que entiendan que el que siempre se quisiere ir arrimando a la habilidad y discurso natural para ir a Dios, no será muy espiriiual, porque hay algunos que piensan que a pura fuerza y operación del sentido, que de suyo es bajo 1 Bg.: fuertes en Dios.

2 X, 16.

5 Bz.: hará lu rienda. Bg. y P: tiene la rienda.

6 Sap. IX, 15.

LLAMA DE AMOR VIVA y no más que natural, pueden venir a llegar a las fuerzas y al- teza del espíritu sobrenatural, a que no se llega s'in que el sen- tido corporal con su operación sea negado y dejado aparte. Pero otra cosa es cuando del espíritu se deriva efecto espiritual en el sentido, porque cuando asi es, antes puede acaecer (1) de mucho espíritu, como se ha dado a entender en lo que habernos dicho de las llagas, que de la fuerza interior salen afuera; y como en San Pablo, que del gran sentimiento que tenia de los dolores de Cristo en el alma, le redundaba en el cuerpo, según él da a entender a los de Galacia, diciendo: Yo en mi caerpo traigo las heridas (2) de mi Señor Jesús (3).

15. Del cauterio y de la llaga basta lo dicho, los cuales, siendo tales como aqui se han pintado, ¿cuál creemos que será la mano con que se da este cauterio y cuál el toque? El allma lo muestra en el verso siguiente, más encareciéndolo que decla- rándolo, diciendo: ¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado!

16. La cuai mano, según habernos dicho, es el piadoso y omnipotente Padre. La cual habernos de entender, que pues es tan generosa y dadivosa cuanto poderosa y rica, ricas y po- derosas dádivas dará al alma cuando se abre para hacerla mercedes, y asi la llama mano blanda. Que es como si dijera: ¡oh mano tanto más blanda para esta mi alma, que tocas asen- tándola blandamente, cuanto si la asentases algo pesada hundi- rías todo el mundo; pues de tu solo mirar la tierra se extre- mece (4), las gentes se desfallecen y los montes se desmenu- zan. ¡Oh, pues, otra vez blanda mano, pues que asi co- mo fuiste dura y rigurosa para Job, tocándole tantico ás- peramente (5), para mí eres tanto más amigable (6) y suave, que para él fuiste dura, cuanto más amigable y graciosa y blan- 1 Bg. y P: Suele acaecer.

2 Bz. los dolores.

3 VI, 17.

4 Ps. CIII. 32.

5 Así S. — Bz.- tan ásperamente. Bg., C y P: tan mala vez ásperamente.

6 Bz. agradable.

CANCION II 141