SigPhi · Juan de la Cruz

Llama de Amor Viva, Cautelas, Avisos, Cartas y Poesias

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damente de asiento tocas en mi alma. Porque tú haces morir y tú haces vivir, y no hay quien rehuya de tu mano! Mas tú ¡oh divina vida!, nunca matas sino para dar vida, así como nun- ca llagas sino para sanar. Cuando castigas, levemente (1) to- cas, y eso basta para consumir el mundo; pero cuando regalas, muy de propósito asientas, y así del regalo de tu dulzura no hay número. Llagásteme para sanarme ¡oh divina mano!, y mataste en mí lo que me tenía muerta sin la vida de Dios en que ahora me veo vivir. Y esto hiciste tú con la liberalidad (2) de tu generosa (3) gracia de que usaste conmigo con el toque con que me tocaste del resplandor de tu gloria y figura de tu sustancia (4), que es tu Unigénito Hijo, en el cual, siendo él tu sabiduría, tocas fuertemente desde un fin hasta otro fin (5); y este Unigénito Hijo tuyo, ¡oh mano misericordiosa del Padre!, es el toque delicado con que me tocaste en la fuerza de tu cau- terio y me llagaste.

17. ¡Oh, pues, tú, toque delicado, Verbo Hijo de Dios, que por la delicadez de tu ser divino penetras sutilmente la sustancia de mi alma, y tocándola toda delicadamente en ti la absorbes toda en divinos modos de deleites y suavidades nunca oídos en la tierra de Canaán, ni vistas en Teman! (6). ¡Oh, pues, mucho, y en grande manera mucho delicado toque del Verbo, para mí tanto más cuanto habiendo trastornado los montes y quebran- tado las piedras en el monte Oreb con la sombra de tu poder y fuerza que iba delante de ti, te diste más suave y fuertemente a sentir al profeta en el silbo de aire delicado! ¡Oh aire delgado!; como eres aire delgado y delicado, di: ¿cómo to- cas delgada y delicadamente, Verbo, Hijo de Dios, siendo tan terrible y poderoso? (7). ¡Oh dichosa, y muy mucho dichosa (8), el alma a quien tocares delgada y delicadamente, siendo tan 1 Así los manuscritos. S: suavemente.

2 S y C: libertad.

3 Bz., Bg. y P: graciosa.

4 Ad Hebr., I. 3.

5 Sap.. VIII. 1.

6 Baruc, III. 22.

7 Bz. suprime las dos lineas siguientes hasta la frase: Di esto al mando.

8 S suprime: g muy mucho dichosa.

142 LLAMA DE AMOR VIVA terrible y poderoso! Di esto al mundo; mas no se lo quieras decir al mundo, porque no sabe él de aire delgado y no te sen- tirá (1), parque no te puede recibir ni te puede ver (2); sino aquellos, Dios mío y vida mía, te verán y sentirán tu toque delgado, que enajenándose del mundo se pusieren en delgado, conviniendo delgado con delgado, y así te puedan sentir y gozar; a los cuales tanto más delgadamente tocas, cuanto por estar ya adelgazada y pulida y purificada la sus- tancia de su alma, enajenada de toda criatura y de todo ras- tro y de todo toque de ella, estás tú escondido morando muy de asiento en ella. Y en eso les escondes a ellos en ei escon- drijo de tu rostro (que es el Verbo) d'e la conturbación de los nombres (3).

18. ¡Oh, pues, otra vez y muchas veces delicado to- que, tanto más fuerte y poderoso, cuanto más delicado; pues que con la fuerza de tu delicadez deshaces y apartas el alma de todos los demás toques de las cosas criadas, y la adjudicas y unes sólo para tí; y tan delgado (4) efecto y dejo dejas en ella, que todo otro toque de todas las cosas altas y bajas le parece grosero y bastardo (5), y le ofende aun mirarle y le es pena y grave tormento tratarle (6) y tocarle!

19. Y es de saber, que tanto más ancha y capaz es la cosa, cuanto más delgada es en sí; y tanto más difusa (7) y comunica- tiva es, cuanto es más sutil y delicada. El Verbo es inmensamen- te sutil y delicado, que es el toque que toca al alma; el aluna es el vaso ancho y capaz por la delgadez y purificación gran- de que tiene en este estado. ¡Oh, pues, toque delicado!, que tanto más copiosa y abundantemente te infundes en mi alma, cuanto tienes de más sutileza (8) y mi alma de más pureza.

20. Y también es de saber, que cuanto más sutil y delicado 1 S: No te recibirá.

2 Joan. XIV. 17.

3 Ps. XXX, 21.

5 Bg. añade: si al alma toca.

7 Bg.: difusiva.

CANCION II 143 es el toque, tanto más deleite y regalo comunica donde toca; cuanto menos, menos tomo y bulto tiene el toque. Este toque divino ningún bulto ni tomo tiene, porque el Verbo que le hace es ajeno de todo modo y manera y libre de todo tomo, de for- ma y figura y accidentes, que es lo que suele ceñir y poner raya y término a la sustancia; y así este toque de que aquí se habla, por cuanto es sustancial (es a saber, de la divina sustancia) es inefable: ¡Oh, pues, finalmente, toque inefable- mente delicado del Verbo, pues no se hace en el alma me- nos que con tu simplicísimo y sencillísimo ser (1), el cual co- mo es infinito, infinitamente es delicado, y por tanto tan sutU y amorosa y eminente y delicadamente toca!

Que a vida eterna sabe.

21. Que aunque no es en perfecto grado, es en efecto cier- to sabor de vida eterna, como arriba queda dicho, que se gusta en este toque de Dios. Y no es increíble que sea así, creyendo, como se ha de creer, que este toque es toque de sustancia, es a saber, de sustancia de Dios en sustancia del alma, al cual en esta vida han llegado muchos santos. De donde la delicadez del deleite que en este toque se siente, es imposible decirse; ni yo querría hablar en ello, porque no se entienda que aquello no es más de lo que se dice, que no hay vocablos para de- clarar (2) cosas tan subidas de Dios como en estas almas pa- san, de las cuales el propio lenguaje es entenderlo para sí y sentirlo para si, y callarlo y gozarlo el que lo tiene. Porque echa de ver el alma aqui en cierta manera ser estas cosas como el cálculo que dice San Juan que se daria al que venciese, y en el cálculo un nombre escrito que ninguno le sabe sino el que le recibe (3). Y así sólo se puede decir, y con verdad, que a vida eterna sabe. Que aunque en esta vida no se goza perfectamente como en la gloria, con todo eso, este toque, por ser toque de Dios, a vida eterna sabe. Y así gusta el alma aquí de to- 1 Bz.: con tan sencillísimo y simplicísimo ser. Bg. y P: con tu simplicísimo y sincecísimo ser. S: con fu simplicísima sustancia y con tu sensimo [sencillísimo?] ser.

3 Apoc.. A, 17.

144 LLAMA DE AMOR VIVA das las cosas de Dios, comunicándosele fortaleza, sabiduría y imor, hermosura, gracia y bondad, etc. Que como Dios sea todas estas cosas, gústalas el alma en un solo toque de Dios, y así el alma según sus potencias y su sustancia goza.

22. Y de este bien del alma, a veces redunda en el cuerpo la unción del Espíritu Santo y goza toda la sus- tancia sensitiva y todos los miembros y huesos y médulas, no tan remisamente como comúnmente suele acaecer; sino con sen- timiento de grande deleite y gloria, que se siente hasta en los últimos artejos de pies y manos. Y siente el cuerpo tanta gloria en la del alma, que en su manera engrandece a Dios, sintiéndole en sus huesos, conforme aquello que David dice: Todos mis huesos dirán: Dios, ¿quién habrá semejante a ti? (1). Y por- que todo lo que de esto se puede decir es menos, por eso baste decir así de lo corporal como de lo espiritual, que a vida eterna sabe.

Y toda deuda paga.

Y toda deuda paga.

23. Esto dice el alma, porque en el sabor de vida eterna que aquí gusta, siente la retribución (2) de los trabajos que ha pasado para venir a este estado; en el cual no solamente se siente pagada y satisfecha al justo, pero con grande ex- ceso premiada, de manera que entiende bien la verdad de la promesa del Esposo en el Evangelio que daría ciento por uno (3); de manera que no hubo tribulación, ni tentación, ni penitencia, ni otro cualquier trabajo que en este camino (4) haya pasado, a que no corresponda ciento tanto de consuelo y deleite en esta vida, de manera que puede muy bien decir ya el alma: Y toda deuda paga.

24. Y para saber como y cuáles sean estas deudas de que aquí el alma se siente pagada, es de notar que de vía ordina- ria ningún alma puede llegar a este alto estado y reino del desposorio, que no pase primero por muchas tribulaciones 1 Ps. XXXIV. 10 2 C: distribución.

3 Matth., XIX. 23 4 S omite: en este camino.

CANCION II 145 y trabajos; porque, como se dice en los Actos de los Apósto- les, por muchas tribulaciones conviene entrar en el reino de los cielos (1), las cuales ya en este estado son pasadas, porque de aquí adelante, porque el alma está purificada, no padece.

25. Los trabajos, pues, que padecen los que han de venir a este estado, son en tres maneras, conviene a saber: trabajos y desconsuelos, temores y tentaciones de parte del siglo, y esto de muchas maneras; tentaciones y sequedades y aflicciones de parte del sentido; tribulaciones, tinieblas, aprietos (2), desam- paros, tentaciones y otros trabajos de parle del espíritu, por- que de esta manera se purifique según las partes, espiritual y sensitiva, de la manera que dijimos en la declaración del cuarto verso de la primera canción. Y la razón por qué son necesarios estos trabajos para llegar a este estado, es porque así como un subido licor no se pone sino en un vaso fuerte, preparado y purificado, así esta altísima unión (5) no puede caer en el alma que no sea fortalecida con trabajos y tentaciones, y pu- rificada con tribulaciones, tinieblas y aprietos; porque por lo uno se purifica y fortalece el sentido, y por lo otro se adel- gaza y purifica y dispone el espíritu (4); porque así como para unirse con Dios en gloria, los espíritus impuros pasan por las penas del fuego en la otra vida, asi para la unión de perfección en ésta, han de pasar por el fuego de estas dichas penas, el cual en unos obra más y en otros menos fuertemente; en unos más largo tiempo, en otros menos, según el grado de unión a que Dios los quiere levantar y conforme a lo que ellos tienen que purgar.

26. Por estos trabajos en que Dios pone al alma y sen- tido, va ella cobrando virtudes, fuerza y perfección con amar- gura, porque la virtud en la flaqueza se perfecciona (5), y en el ejercicio de pasiones se labra; porque no puede servir y aco- 1 XIV. 21.

2 C: apetitos.

3 Bg. y P: unción.

4 Bg. y P: se adelgaza y purga el espíritu.

5 II ad Cor.. XII. 9.

10 146 LLAMA DE AMOR VIVA modarse el hierro en la inteligenca del artífice si no es por fuego y martillo, según del fuego dice Jeremías que le puso en inteligencia, diciendo: Envió fuego en mis huesos y enseñóme (1).

Y del martillo dice también Jeremías: Castigásteme, Señor, y quedé enseñado (2). Por lo cual dice el Eclesiástico: El que no es tentado, ¿qué puede saber?; y el que no es experimenta- do, pocas cosas conoce (3).

27. Y aquí nos conviene notar la causa por qué hay tan pocos que lleguen a tan alto estado de perfección de unión de Dios; en lo cual es de saber que no es porque Dios quiera, que haya pocos de estos espíritus levantados (4), que antes querría que todos fuesen perfectos, sino que halla pocos va- sos que sufran tan alta y subida obra; que como los prue- ba en lo menos y los halla flacos, de suerte que luego hu- yen de la labor, no queriendo sujetarse al menor desconsuelo y mortificación (5), de aquí es que no hallándolos fuertes y fieles en aquello poco que les hacía merced de comenzarlos a des- bastar y labrar, echa de ver que lo serán mucho menos en lo mucho, y así no va adelante en purificarlos y levantarlos del polvo de la tierra por la labor de la mortificación, para la cual era menester mayor constancia y fortaleza que ellos muestran.

Y así hay muchos que desean pasar adelante y con gran con- tinuación piden a Dios los traiga y 'pase a este estado de per- fección, y cuando Dios los quiere comenzar a llevar (6) por los primeros trabajos y mortificaciones según es necesario, no quie- ren pasar por ellas, y hurtan el cuerpo, huyendo el camino an- gosto de la vida, buscando el ancho de su consuelo, que es el de su perdición, y así no dan lugar a Dios para recibir lo que le piden cuando él se lo comienza a dar. Y así se quedan como vasos inútiles, porque queriendo ellos llegar al estado de los 1 Thren., I. 13.

2 XXXL 18.

3 XXXIV, 11.

4 Bg. y P: porque Dios no quiera que hubiese muchos de estos espíritus levan- tados.

5 Bg. añade: obrando con maziza paciencia.

6 Bz.: comenzar a labrar con...CANCION II 147 perfectos, no quisieron ser llevados por el camino de los tra- bajos de ellos, pero ni aun casi comenzar a entrar en él, su- jetándose a lo que era menos, que era lo que comúnmente se suele padecer. Puédese responder a éstos aquello de Jeremías que dice: Si corriendo tú con los que iban a pie, trabajaste, ¿cómo podrás atenerte con los cabellos? Y como hayas te- nido quietud en la tierra de paz, ¿qué harás en la sober- bia del Jordán? (1). Lo cual es como si dijera: Si con los trabajos que a pie llano ordinaria y humanamente acaecen a todos los vivientes, por tener tú tan corto paso tenias tú tanto trabajo, que te parecía que corrías, ¿cómo podrás igualar con el paso del caballo, que es ya trabajos más que ordinarios y comunes para que se requiere mayor fuerza y ligereza que de hombre? Y si tú no has querido dejar de conservar la paz y gusto (2) de tu tierra, que es tu sensualidad, no queriendo ar- mar guerra ni contradecirla en alguna cosa, no sé yo cómo querrás entrar en las impetuosas aguas de tribulaciones y tra- bajos del espíritu que son de más adentro.

28. ¡Oh almas que os queréis andar seguras y consoladas en las cosas del espíritu!; si supieseis cuánto os conviene pa- decer sufriendo para venir a esa seguridad y consuelo, y cómo sin esto no se puede venir (3) a lo que el alma desea, sino an- tes volver atrás, en ninguna manera buscaríais consuelo ni de Dios, ni de las criaturas; mas antes llevaríais la cruz, y pues- tos en ella querríais beber allí la hiél y vinagre puro, y lo habríais a gran dicha, viendo como muriendo así al mundo y a vosotras mismas, viviríais a Dios en deleites de espíritu; y así sufriendo con paciencia y fidelidad lo poco exterior, me- receríais que pusiese Dios los ojos en vosotras para purgaros y limpiaros más adentro por algunos trabajos espirituales más de adentro, para daros bienes más de adentro. Porque muchos servicios han de haber hecho a Dios y mucha paciencia y cons- tancia han de haber tenido por él, y muy aceptos han de ha- 1 XII. 5.

3 Bg. yP:j como si entendiéredes no se puede venir.

148 LLAMA DE AMOR VIVA ber sido delante de él en su vida y obras a los que él hace tan se- ñalada merced de tentarlos más adentro, para aventajarlos en do- nes y merecimientos, como lo hizo el Santo Tobías, a quien dijo San Rafael: Que por haber sido acepto a Dios, le había hecho aquella merced de enviarle la tentación que le probase más, para engrandecerle más (1). Y así todo lo que le quedó de vida después de aquella tentación lo tuvo en gozo, como dice la Escritura Divina. Ni más ni menos, vemos en el santo Job, que en aceptando qu<e aceptó Dios sus obras delante de los espíritus buenos y malos, luego le hizo merced de enviarle aquellos grandes trabajos (2) para engrandecerle después mu- cho más, como lo hizo multiplicándole los bienes en lo es- piritual y temporal.

29. De la misma manera lo hace Dios con los que quiere aventajar según la ventaja principal, que les hace y deja tentar, para levantarlos todo lo que puede ser, que es llegar a la unión con la sabiduría divina, la cual, como dice David, es plata exa- minada con fuego, probada en la tierra (3), es a saber, da nuestra carne, y purgada siete veces, que es lo más que puedo ser. Y no hay para qué detenernos más aquí en decir qué siete purgaciones sean éstas y cuál cada una de ellas para venir a esta sabiduría, y cómo les responden siete grados de amor en esta sabiduría, la cual todavía en esta vida le es al alma como esta plata que dice David, aunque más unión en ella ten- ga; mas en la otra le será como oro.

30. Conviénele mucho, pues, al alma estar en gran pacien- cia y constancia en todas las tribulaciones y trabajos (4) que la pusiere Dios de fuera y de dentro, espirituales y corporales, ma- yores y menores, tomándolo todo como de su mano para su bien y remedio, y no huyendo de ellos, pues son sanidad (5) 1 XII, 13.

2 Bz., Bg., P y C: duros trabajos.

3 Ps. XI, 7.

4 Bz. suprime unas líneas en esta forma: "para venir a esta sabiduría, lo cual todavía le es al alma mucho estar con grande constancia y paciencia en todas las tri- bulaciones y trabajos..."

5 Bz.: santidad.

CANCION II 149 para ella, tomando en esto el consejo del Sabio que dice: Si el espíritu del que tiene la potestad descendiere sobre ti, no desampares tu lugar (1) (esto es, el lugar y puesto de tu pro- bación, que es aquel trabajo que te envía); porque la curación, dice, hará cesar grandes pecados (2). Esto es, cortarte ha las raíces de tus pecados e imperfecciones, que son los hábitos malos; porque el combate de los trabajos, aprietos y tentaciones apagan los hábitos malos c imperfectos del alma y la purifican y fortalecen. Por lo cual el alma ha de tener en mucho cuando Dios le envía trabajos interiores y exteriores (3), entendiendo que son muy pocos los que merecen ser consumados por pasio- nes, padeciendo a fin de venir a tan alto estado.

31. Volviendo, pues, a nuestra declaración, conociendo aquí el alma que todo le ha salido bien y que ya sicat tenebrae ejus ita ct lamen e/us (4); y que como fue participante de las tribulaciones lo es ahora de las consolaciones y del reino, ha- biéndole muy bien respondido a los trabajos interiores y ex- teriores con bienes divinos del alma y del cuerpo, sin haber trabajo que no tenga su correspondencia de grande galardón, confiésalo como ya bien satisfecha, diciendo: Y toda deuda paga, dando a Dios gracias en este verso, como también hizo David en el suyo por haberle sacado de los trabajos, diciendo: Cuántas tribulaciones me mostraste muchas y malas, y de todas ellas me libraste, y de los abismos de la tierra otra vez rme sacaste; multiplicaste tu magnificencia, y volviéndote a mí, me consolaste (5). Así esta alma.que antes que llegase a este estado, estaba fuera (sentada como Mardoqueo a las puertas del palacio llorando en las plazas de Susán el peligro de su vida (6), ves- tido de cilicio, no queriendo recibir la vestidura de la reina Ester (7), ni habiendo recibido algún galardón por los servicios 1 Eccles.. X. 4.

2 Bg. y P: muy grandes pecados.

4 Ps. CXXXVIII, 12.

5 Ps.LXX, 20-21.

6 Bz.: ciudad.

7 Esthcr., IV, 1.

150 LLAMA DE AMOR VIVA hechos al rey, y la fe que había tenido en defender su honra y vida), en un día, como al mismo Mardoqueo, la pagan aquí todos sus trabajos y servicios, haciéndola no sólo entrar dentro del palacio y que esté delante del rey vestida con vestiduras reales, sino que también se le ponga la corona.y el cetro y silla real con posesión del anillo real, para que todo lo que qui- siere haga, y lo que no quisiere no haga en el reino de su Esposo; porque los de este estado todo lo que quieren alcan- zan. En lo cual no solamente queda pagada, más aun quedan muertos los judíos sus enemigos, que son los apetitos imper- fectos que le andaban quitando la vida espiritual, en que ya ella vive según sus potencias y apetitos; que por eso dice ella luego: Matando, muerte en vida la has trocado.

32. Porque la muerte no es otra cosa sino privación de la vida; en viniendo la vida no queda rastro de muerte. Acerca de lo espiritual, dos maneras hay de vida: una es beatífica, que consiste en ver a Dios, y ésta se ha de alcanzar por muerte corporal y natural, como dice San Pablo, diciendo: Sabemos que si esta nuestra casa de barro se desatare, tenemos morada de Dios en los cielos (1). La otra es vida espiritual perfecta, que es posesión de Dios por unión de amor; y ésta se alcanza por la mortificación de todos los vicios y apetitos (2) y de su misma naturaleza totalmente. Y hasta tanto que esto se haga, no se puede llegar a la perfección de esta vida espiritual de unión con Dios, según también lo dice el Apóstol por estas pa- labras diciendo: Si viviereis según la carne, moriréis; pero si con el espíritu mortificareis los hechos de la carne, vivi- réis (3).

33. De donde es de saber que lo que aquí el alma llama muerte es todo el hombre viejo, que es el uso de las potencias memoria, entendimiento y voluntad, ocupado y empleado en co- sas del siglo y los apetitos y gustos de criaturas. Todo lo 1 liad Cor., V, 1.

2 Bz.: de todos sus miembros y apetitos.

3 Ad Rom.. VIII, 13.

CANCION II 151 cual es ejercicio de vida vieja, la cual es muerte de la nue- va, que es la espiritual. En la cual no podrá vivir el aU ma perfectamente, si no muriere también perfectamente el hom- bre viejo, como el Apóstol lo amonesta, diciendo: que se des- nuden el hombre viejo y se vistan del hombre nuevo, que se- gún el omnipotente Dios es criado en justicia y santidad (1). En la cual vida nueva, que es cuando ha llegado a esta perfec- ción de unión con Dios, como aquí vamos tratando, todos los apetitos del alma y sus potencias según sus inclinaciones y operaciones, que de suyo eran operación de muerte y privación de vida espiritual se truecan en divinas.

34. Y como quiera que cada viviente viva por su ope- ración, como dicen los filósofos, teniendo el alma sus opera- ciones en Dios por la unión que tiene con Dios, vive vida de Dios, y así se ha trocado su muerte en vida, que es vida ani- mal (2) en vida espiritual. Porque el entendimiento, que antes de esta unión entendía naturalmente con la fuerza y vigor de su lumbre natural por la vía (3) de los sentidos corporales, es ya movido e informado de otro más alto principio de lumbre sobrenatural de Dios, dejados aparte los sentidos (4); y asi se ha trocado en divino, porque por la unión su entendimiento y el de Dios todo es uno. Y la voluntad, que antes amaba baja y muertamente sólo con su afecto (5) natural, ahora ya se ha trocado en vida de amor divino, porque ama altamente con afecto divino, movida por la fuerza y virtud del Espíritu Santo, en que ya vive vida de amor (6); porque por medio de esta unión la voluntad de él y la de ella sola es una voluntad. Y la memoria, que de suyo percibía sólo las figuras y fantas- mas de las criaturas, es trocada por medio de esta unión a tener en la mente los años eternos que dice David (7). Y el 1 Ad Ephes., IV, 22.

2 Bg.: natural.

3 Bg. y P: vida.

4 Bg. y P añaden: y así entiende divinamente.

5 Bg. y P: amaba bajamente, sólo con sa afecto...6 Bg.: Vida de Dios.

7 Ps. LXXVI. 6.

152 LLAMA DE AMOR VIVA apetito natural, que sólo tenía habilidad y fuerza para gustar el sabor de criatura, que obra muerte, ahora está trocado en gusto y sabor divino, movido y satisfecho ya por otro prin- cipio donde está más a lo vivo, que es el deleite de Dios, porque está unido con él, y así ya sólo es apetito de Dios. Y, finalmente, todos los movimientos y operaciones e inclinaciones que antes el alma tenia del principio y fuerza de su vida na- tural, ya en esta unión son trocados en movimientos divines, muertos a su operación e inclinación, y vivos en Dios. Porque el alma, como ya verdadera hija de Dios, en todo es movida por el espíritu de Dios, como enseña San Pablo, diciendo: Que los que son movidos por el espíritu de Dios, son hijos del mis- mo Dios (1). De manera que, según lo que está dicho, el entendimiento de esta alma es entendimiento de Dios, y la voluntad suya es voluntad de Dios; y su memoria memoria de Dios; y su deleite deleite de Dios; y la sustancia de esta alma, aunque no es sustancia de Dios, porque no puede sustan- cialmente convertirse en él, pero estando unida como aquí está con él y absorta en él, es Dios (2) por participación de Dios; lo cual acaece en este estado perfecto de vida espiritual, aunque no tan perfectamente como en la otra. Y de esta manera está muerta el alma a todo lo que era en sí, que esto era muerte para ella, y viva a lo que es Dios en sí; y por eso habiando ella de sí, dice bien en el verso: Matando, muerte en vida la has trocado. De donde puede el alma muy bien decir aquí aquello de San Pablo: Vivo yo, ya no yo, mas vive en mí Cristo (3). De esta manera está trocada la muerte de esta alma en vida de Dios, y le cuadra también el dicho del Apóstol que dice: Absorta est mors in victoria (4), con el que dice también el Profeta Oseas en persona (5), de Dios diciendo: ¡Oh muerte! yo seré tu muerte (6); que es como si dijera: yo que soy la 1 Ad Rom.. VIII, H.

2 S: Y asimismo absorta, esta hecha Dios.

3 Ad Gal.. II, 20.

4 I ad Cor.. XV, 54.

5 Bz.: presencia.

6 XIII, 14.

CANCION II 153 vida, siendo muerte de la muerte, la muerte quedara absorta en vida.

3o. De esta suerte está el alma absorta en vida divina, ajenada de todo lo que es secular, temporal y apetito natural, introducida en las celdas del rey (1), donde se goza y ale- gra en su amado, acordándose de sus pedios sobre el vino, diciendo: Aunque soy morena, soy hermosa, hijas de Jerusa- lén, porque mi negrura natural se trocó en hermosura del rey celestial (2).

36. En este estado de vida tan perfecta siempre el alma anda interior y exteriormente como de fiesta, y trae con cjran frecuencia en el paladar de su espíritu un júbilo de Dios grande, como un cantar nuevo, siempre nuevo, envuelto en alegría y en amor en conocimiento de su feliz estado. A veces anda con go- zo y fruición, diciendo en su espíritu aquellas palabras de Job, que dicen: h\i gloria se innovará siempre, y como palma mul- tiplicare yo los días (3). Que es como decir: Dios, que per- maneciendo en si siempre de una manera, todas las cosas in- nova, como dice el Sabio, estando ya siempre unido en mi glo- ria (4), siempre innovará mi gloria; esto es, no la dejara volver a vieja, como antes lo era; y multiplicaré los días como la pal- ma; esto es, mis merecimientos hacia el cielo, como la palma hacia él envía sus enhiestas (5). Porque los merecimientos del al- ma que está en este estado, son ordinariamente grandes en número y calidad, y también anda comúnmente cantando a Dios en su espíritu todo lo que dice David en el salmo que co- mienza: E.xaitubo te, Domine, quoniam suscepisti me, par- ticularmente en aquellos dos versos postreros que dicen: Con- vertisti planctum nteam in gaadium mihi, etc., conscidisti sacatín meum, ct circumdedisii me laeütia (6). Para que te cante mi 1 Bz.: en las salas del Rey. C. en la celda del Rey. Bg. y P: en la secreta mo- rada del Rey.

2 Cant. I, 3. 4.

3 XXIX. 20.

4 Bz.: estando asi ya prevenido en mi gloria.

5 C: sus ramas enhiestas.

6 Ps. XXIX. 12.

154 LLAMA DE AMOR VIVA gloria y ya no sea compungido (1); Señor Dios mío, y para siem- pre te alabaré. Y no es de maravillar que el alma con tanta fre- cuencia ande en estos gozos (2), júbilo y fruición y alabanzas de Dios, porque demás del conocimiento que tiene de las merce- des recibidas (3), siente a Dios aquí tan solícito en rega- larla con tan preciosas y delicadas (4) y encarecidas palabras, y de engrandecerla con unas y otras mercedes, que le parece al alma que no tiene él otra en el mundo a quien regalar, ni otra cosa en que se emplear, sino que todo es para ella sola; y sintiéndolo asi lo confiesa como la esposa en los Cantares diciendo: Dilectas meus mihi et ego Mi (5).

CANCION III ¡Oh lámparas de fuego, En cuyos resplandores Las profundas cavernas del sentido, Que estaba oscuro y ciego, Con extraños primores Calor y luz dan junto a su querido!

DECLARACION