SigPhi · Juan de la Cruz

Llama de Amor Viva, Cautelas, Avisos, Cartas y Poesias

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1. Dios sea servido de dar aquí su favor, que cierto es menester mucho (6) para declarar la profundidad de esta can- ción; y el que la leyere habrá menester advertencia, porque si no tiene experiencia quizá le será algo oscura y prolija, como también si la tuviere, por ventura le sería clara y gustosa. En esta canción el alma encarece y agradece a su Esposo las gran- des mercedes que de la unión que con él tiene recibe (7), por medio de la cual dice aquí que recibe muchas y grandes noticias 1 C pone estas palabras en la versión latina solamente.

2 Bg.: que el alma con tanta fe se encienda en estos gozos. P: que el alma con tanta fe que enciende en estos gozos.

4 Bz.: regaladas.

5 II. 16.

6 Bg. y P omiten la palabra mucho.

7 Bz. salta de esta palabra a la igual inmediata.

CANCION III 155 de si mismo, todas amorosas, con las cuales alumbradas y enamoradas las potencias y sentido de su alma, que antes de esta unión estaba oscuro y ciego, puedan ya estar esclarecidas y con calor de amor, como lo están, para poder dar luz y amor al que las esclareció y enamoró (1). Porque el verdadero amante entonces está contento cuando todo lo que él es en si y vale y tiene y recibe, lo emplea en el amado, y cuanto más ello es, tanto más gusto recibe en darlo; y de eso se goza aqui el alma, porque de los resplandores y amor que recibe pueda ella resplandecer delante de su amado y amarle. Sigúese el verso ¡Oh lámparas de fuego.

2. Cuanto a lo primero, es de saber que las lámparas tienen dos propiedades, que son lucir y dar calor. Para en- tender qué lámparas sean éstas que aqui dice el alma y cómo lucen y arden en ella dándole calor, es de saber que Dios en su único y simple ser, es todas las virtudes y grandezas de sus atributos; porque es omnipotente, es sabio, es bueno, es misericordioso, es justo, es fuerte y amoroso (2), etc., y otros in- finitos atributos y virtudes (3) que no conocemos; y siendo el todas estas cosas en su simple ser, estando él unido con el alma, cuando él tiene por bien de abrirle la noticia, echa ella de ver distintamente (4) en él todas estas virtudes y grandezas, conviene a saber, omnipotencia, sabiduría y bondad, misericor- dia, etc. Y como cada una de estas cosas sea el mismo ser de Dios en un solo supuesto suyo, que es el Padre o el Hijo o el Espíritu Santo, siendo (5) cada atributo de éstos el mismo Dios, y siendo Dios infinita luz e infinito fuego divino, como arri- ba queda dicho, de aquí e¿ que en cada uno de estos innu- merables atributos luzca y dé calor como Dios (6), y así cada 4 Bz. omite distintamente.

5 Varios manuscritos pasan de este vocablo al igual que se lee luego.

6 Bg. "de estos atributos, que. como dijimos, son innumerables, y virtudes su- yas, luzca y dé calor como Dios.

156 LLAMA DE AMOR VIVA uno de estos atributos es una lámpara que luce al alma y da calor de amor.

5. Y por cuanto en un solo acto de esta unión recibe el alma las noticias de estos atributos, juntamente le es al alma el mismo Dios (1) muchas lámparas, que distintamente le lucen en sabiduría y dan calor; pues de cada una tiene distinta noticia, y de ella es inflamada de amor. Y así en todas estas lámparas particularmente el alma ama inflamada (2) de cada una, y de todas ellas juntamente; porque todos estos atributos son un ser, co- mo habernos dicho; y asi todas estas lámparas son una lám- para que según sus virtudes y atributos luce y arde como mu- chas lámparas. Por lo cual el alma en un solo acto de la no- ticia de estas lámparas ama por cada una, y en eso ama por todas juntas, llevando en aquel acto calidad de amor por cacia una, y de cada una, y de todas juntas, y por todas juntas; porque el resplandor que le da esta lámpara del ser de Dios en cuanto es omnipotente, le da luz y calor de amor de Dios en cuanto es omnipotente. Y según esto, ya Dios le es al alma lámpara de omnipotencia que le da luz (3), y toda noticia se- gún este atributo. Y el resplandor que le da esta lámpara se- gún el ser de Dios, en cuanto es sabiduría, le hace luz y calor de amor de Dios en cuanto es sabio; y según esto ya le es Dios lámpara de sabiduría. Y el resplandor que le da esta lámpara de Dios en cuanto es bondad (4), le hace al alma luz y calor de amor de Dios en cuanto es bueno, y según esto ya le es Dios lámpara de bondad; y, ni más ni menos, le es lámpara de justicia, y de fortaleza, y misericordia y de todos los demás atributos que allí al alma juntamente se le representan en Dios. Y la luz que juntamente de todos ellos recibe la co- munica el calor de amor de Dios con que ama a Dios, porqule es todas estas cosas; y de esta manera en esta comunicación y muestra que Dios hace de sí al alma, que a mi ver es la mayor 1 Bg. y P omiten el mismo Dios.

2 Así C y S.— Bz.: anda inflamada, alma entiende y ama inflamada.

3 Bg. y P: le da luz, amor...4 Bz.: verdad.

Bg. y P: Y asi en todas estas lámparas el CANCION III 157 que le puede hacer en esta vida, le es innumerables lámparas que de Dios le dan noticia y amor.

4. Estas lámparas vió Moisés en el monte Sinaí, donde pasando Dios (1) se postró en la tierra y comenzó a clamar y de- cir algunas de ellas, diciendo asi: emperador, señor, Dios miseri- cordioso, clemente, paciente, de mucha miseración, verdadero y que guardas misericordia en millares, que quitas los pecados (2) y maldades y delitos, que ninguno hay inocente de suyo delante de ti (3). En lo cual se ve que Moisés, los más atributos y vir- tudes que allí conoció en Dios fueron los de la omnipotencia, señorío, deidad, misericordia, justicia, verdad y rectitud de Dios, que fué altísimo conocimiento de Dios; y porque según el conocimiento (4), fué también el amor que se le comunicó, fué subidísimo el deleite de amor y fruición que allí tuvo.

5. De donde es de notar, que el deleite que el alma re- cibe en el arrobamiento de amor, comunicado por el fuego de la luz de estas lámparas es admirable e inmenso, porque es tan copioso como de muchas lámparas, que cada una abras-a en amor, y ayudando también el calor de la una al calor de la otra, y la llama de la una a la llama de la otra, así como- también la luz de la una a la luz de la otra, porque por cual- quier atributo se conoce el otro; y asi todas ellas están he- chas una luz y un fuego, y cada una una luz y un fuego, y aquí el alma inmensamente absorta en delicadas llamas, llagada su- tilmente de amor en cada una de ellas, y en todas ellas juntas más llagada y viva en amor de vida de Dios, echando ella muy bien de ver que aquel amor es de vida eterna, la cual es jun- tura de todos los bienes; como aquí en cierta manera lo siente el alma, conoce bien aquí el alma la verdad de aquel dicho del Esposo en los Cantares cuando dijo que las lámparas del amor eran lámparas de fuego y *de llamas. ¡Hermosa eres en tus pisadas y calzado, hija del príncipe! (5). ¿Quién podrá 1 Bg. añade: apresuradamente delante de él.

2 Bg. y P añaden: del mundo.

3 Exod. XXXIV, 6-7.

i Bg. y P añaden: de Dios. 5 Cant., VII, 1.

158 LLAMA DE AMOR VIVA contar la magnificencia y extrañez de tu deleite y majestad en el admirable resplandor y amor de tus lámparas?

6. Cuenta la Escritura divina que una de estas lámparas pasó delante de ñbrahán antiguamente, y le causó grandísimo horror tenebroso, porque la lámpara era de la justicia riguro- sa que había de hacer adelante de los cananeos (1). Pues to- das estas lámparas de noticias de Dios que amigable y amoro- samente lucen a ti, ¡oh alma enriquecida! ¿cuánta más luz y deleite de amor te causarán, que causó aquélla de horror y tiniebla en Abrahán? ¿Y cuánto, y cuán aventajado y de cuán- tas maneras será tu deleite, pues en todas y de todas recibes fruición y amor, comunicándose Dios a tus potencias según sus atributos y virtudes?. Porque cuando uno ama y hace bien a otro, hácele bien y ámale según su condición y sus pro- piedades; y así tu Esposo, estando en tí como quien él es, te hace las mercedes; porque siendo él omnipotente, hácete bien y ámate con omnipotencia; y siendo sabio, sientes que te hace bien y ama con sabiduría; y siendo infinitamente bueno, sientes que te ama con bondad; siendo santo, sientes que te ama y hace merced con santidad; y siendo justo, sientes que te ama y hace mercedes justamente; siendo misericordioso, piadoso y clemente, sientes su misericordia, piedad y clemencia; y siendo él fuerte y subido y delicado ser, sientes que te ama fuerte, subida y delicadamente; y como sea limpio y puro, sientes que con pureza y limpieza te ama; y como sea verdadero, sientes que te ama de veras; y como él sea liberal, conoces que te ama y hace mercedes con liberalidad sin algún interés (2), sólo por hacerte bien; y como él sea la virtud de la suma humildad, con suma humildad y con suma estimación te ama, e igualán- dote consigo, mostrándosete (3) en estas vías de sus noticias él mismo alegremente, con este su rostro lleno de gracias y di- ciéndote en esta unión suya, no sin gran júbilo tuyo: yo soy 1 Gen.. XV, 12-17.

2 C: con liberalidad, sintiendo ningún impedimento ni interés.

3 Bz. añade aquí: en esta unión.

CANCION III 159 tuyo y para ti, y gusto de ser tal cual soy para ser tuyo y para darme a ti.

7. ¿Quién dirá, pues, lo que sientes, ¡oh dichosa alma!, conociéndote así amada y con tal estimación engrandecida? Tu vientre, que es tu voluntad, es como el de la esposa, semejante al montón de trigo que está cubierto y cercado de lirios (1). que en esos granos de pan de vida que tú juntamente estás gustando, los lirios de las virtudes que te cercan, te están de- leitando. Porque éstas son las hijas del rey que dice David que te deleitaron (2) con la mirra y el ámbar y las demás especies aromáticas, porque las noticias que te comunica el Ama- do de sus gracias y virtudes son sus hijas, en las cuales estás tú tan engolfada e infundida, que eres también el pozo de las aguas vivas que corren con ímpetu del monte Líbano, que es Dios (3). En lo cual eres maravillosamente letificada, según toda la armonía de tu alma, y aun la de tu cuerpo, hecha toda un paraíso de regadío divino (4), porque se cumpla también en ti el dicho del salmo que dice: El ímpetu del río letifica la ciu- dad de Dios (5).

8. ¡Oh admirable cosa, que a este tiempo está el alma re- bosando aguas divinas; en ellas ella revertida como una abundosa fuente, que por todas partes rebosa aguas divinas! Porque aunque es verdad que esta comunicación que vamos di- ciendo es luz y fuego de estas lámparas de Dios, pero es esr te fuego aquí, como habernos dicho, tan suave, que con ser fuego inmenso es como aguas de vida que hartan la sed del espíritu con el ímpetu que él desea. De manera que estas lám- paras de fuego son aguas vivas del Espíritu, como las que vinieron sobre los Apóstoles (6), que aunque eran lámparas de fuego, también eran aguas puras y limpias, porque así las llama el profeta Ezequiel cuando profetizó aquella venida del 1 Cant., VII, 2.

2 Bg. y P: que te deleitan en ta amor..

3 Cant., IV. 15.

4 Bz.: de regocijo divino.

5 Ps. XLV. 5.

6 Act.. II, 3.

160 LLAMA DE AMOR VIVA Espíritu Santo, diciendo: Infundiré, dice allí Dios, sobre vos- otros agua limpia y pondré mi espíritu en medio de vosotros (1). Y asi, aunque es fuego, también es agua; porque este fuego es figurado por el fuego del sacrificio que escondió Jeremías en la cisterna, el cual en cuanto estuvo escondido era agua, y cuan- do le sacaban afuera para sacrificar era fuego (2). Y así este espíritu de Dios, en cuanto está escondido en las venas del alma, está como agua suave y deleitable hartando la sed ai espíritu; y en cuanto se ejercita en sacrificio de amor a Dios, es llamas vivas de fuego que son las lámparas (3) del acto de la dilección y de las llamas que arriba alegamos del Esposo en los Cantares. Y por eso aquí el alma las nombra llamas, porque no sólo las gusta en sí como aguas, sino también las ejercita en amor de Dios como llamas. Y por cuanto en la co- municación del espíritu de estas lámparas es el alma inflamada y puesta en ejercicio de amor, en acto de amor antes las lla- ma lámparas que aguas, diciendo: Oh lámparas de fuego. Todo lo que se puede en esta canción (4) decir, es menos de lo que hay, porque la trasrormación del alma en Dios es indecible. Todo se dice en esta palabra, y es que el alma esta hecha Dios de Dios por participación de él y de sus atributos, que son los que aquí llama lámparas de fuego.

En cuyos resplandores.

9. Para que se entienda qué resplandores son éstos de las lámparas que aquí dice el alma y cómo el alma resplandece en ellos, es de saber que estos resplandores son las noticias amorosas que las lámparas de los atributos de Dios dan de sí al alma, en los cuales ella unida según sus potencias, ella también resplandece como ellos, trasíormada en resplandores amo- rosos. Y esta ilustración de resplandores en que el alma res- plandece con calor de amor, no es como la que hacen las lám» 1 Ezech., XXXVI. 25.

3 Bz.: llamas.

4 Bg. y P: en este caso por en esta canción.

CANCION III 161 paras materiales que con sus llamaradas alumbran las cosas que están alrededor, sino como las que están dentro de las llamas, porque el alma está dentro de estos resplandores, que por eso dice: En cuyos resplandores, que es decir dentro; y no sólo eso, sino, como habernos dicho, trasformada y hecha resplando- res. Y así diremos que es como el aire que está dentro de la llama, encendido y trasíormado en la llama; porque la llama no es otra cosa que aire inflamado, y los movimientos y res- plandores que aquella llama hace, ni son sólo del aire, ni sólo del fuego de que está compuesta, sino junto del aire y fuego, y el fuego los hace hacer al aire que en si tiene inflamado.

10. A este talle entenderemos que el alma con sus potencias está esclarecida dentro de los resplandores de Dios. Y los mo- vimientos de esta llama divina, que son los vibramientos y llamaradas que habernos arriba dicho, no las hace sola el alma trasformada en las llamas del Espíritu Santo, ni las hace sólo él; sino él y el alma juntos, moviendo al alma, como hace el fuego al aire inflamado. Y así, estos movimientos de Dios y el alma juntos, no sólo son resplandores, sino también glorifica- ciones en el alma; porque estos movimientos y llamaradas son los juegos y fiestas (1) alegres que en el segundo verso de la pri- mera canción decíamos que hacía el Espíritu Santo en el alma, en los cuales parece que siempre está queriendo acabar de darle la vida eterna y acabarla de trasladar a su perfecta gloria, entrándo- la ya de veras en sí. Porque todos los bienes primeros y pos- treros, mayores y menores que Dios hace al alma, siempre se los hace con motivo (2) de llevarla a vida eterna (3); bien así como la llama todos los movimientos y llamaradas que hace con el aire inflamado son a fin de llevarle consigo al centro de su esfera, y todos aquellos movimientos que hace es un porfiar por llevarle más a sí. Mas así como porque el aire está en su propia esfera no le lleva, así, aunque estos mo> 1 Bz.: son los fuegos y juegos y fiestas...2 C: los hace conmovido.

3 Bz.: a gloria eterna.

11 162 LLAMA DE AMOR VIVA vimientos (1) del Espíritu Santo son eficacísimos en absorber al alma en mucha gloria, todavía no acaba hasta que llegue el tiempo en que salga de la esfera del aire de esta vida de carne y pueda entrar en el centro del espíritu de la vida perfecta en Cristo.

11. Pero es de saber que estos movimientos (2), más son movimientos del alma que movimientos de Dios, porque Dios no se mueve. Y así, estos visos de gloria que se dan al alma son estables, perfectos y continuos, con firme sereni- dad (3) en Dios, lo cual también será en el alma después sin alteración de más y menos, y sin interpolación de movimien- tos; y entonces verá el alma claro cómo aunque le parecía que acá se movía Dios en ella, en sí mismo no se mueve, como el fuego tampoco se mueve en su esfera; y cómo por no estar ella perfecta en gloria tenía aquellos movimientos y lla- maradas en el sentimiento de gloria (4).

12. Por lo que está dicho, y por lo que ahora diremos, se entenderá más claro cuánta sea la excelencia de los res- plandores de estas lámparas que vamos diciendo, porque es- tos resplandores por otro nombre se llaman obumbraciones. Pa- ra inteligencia de lo cual es de saber, que obumbración quiere decir tanto como nacimiento de sombra, y hacer sombra es tan- to como amparar y favorecer y hacer mercedes, porque cubrien- do la sombra es señal que la persona, cuya es, está cerca para favorecer y amparar. Y por eso aquella gran merced que hizo Dios a la Virgen María de la concepción del Hijo de Dios la llamó el ángel San Gabriel obumbración del Espíritu San- to diciendo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la virtud del Altísimo te hará sombra (5).

13. Para entender bien cómo sea este hacimiento de som- bra de Dios, u obumbramiento o resplandores (6), que todo 1 S y P: motivos.

2 Bg. añade: de la llama. P: del alma.

3 Bg. y P: suavidad por serenidad.

4 Bg. y P añaden: así como las estrellas desde lejos centellean.

5 Luc., I. 35.

6 S: Sombra de Dios u obumbraciones de grandes resplandores.

CANCION III 163 es uno, es de saber, que cada cosa tiene y hace la sombra conforme al talle y propiedad de la misma cosa: si la cosa es opaca (1) y oscura, hace sombra oscura (2), y si la cosa es cla- ra y sutil (3), hace la sombra clara y sutil; y así la sombra de una tiniebla será otra tiniebla al talle de aquella tiniebla; y la sombra de una luz será otra luz al talle de aquella luz.

14. Pues como quiera que estas virtudes y atributos de Dios sean lámparas encendidas y resplandecientes, estando tan cerca del alma como habernos dicho, no podrán dejar de to- carla con sus sombras, las cuales también han de ser encendidas y resplandecientes al talle de las lámparas que las hacen, y asi estas sombras serán resplandores. De manera que según esto, la sombra que hace al alma la lámpara de la hermosura de Dios (4), será otra hermosura al talle y propiedad de aquella hermosura de Dios; y la sombra que hace la fortaleza, será otra fortaleza al talle de la de Dios; y la sombra que la hace la sabiduría de Dios, será otra sabiduría de Dios (5) al talle de la de Dios, y asi de las demás lámparas, o por mejor decir, será la misma sabiduría y la misma hermosura y la misma fortaleza de Dios en sombra, porque el alma acá perfectamente no lo puede comprender (ó). La cual sombra, por ser ella tan al talle y propiedad de Dios, que es el mismo Dios (7), en som- bra conoce bien el alma la excelencia de Dios.

15. Según esto, ¿cuáles serán las sombras que hará el Espíritu Santo a esta alma de las grandezas de sus virtudes y atributos, estando tan cerca de ella, que no sólo la toca en sombras, mas está unido con ella en sombras y resplandores, entendiendo y gustando en cada una de ellas a Dios, según la propiedad y talle de él en cada una de ellas? Porque entiende 1 Bz.: poca.

2 Bz.: sombra poca y oscura.

3 Así S. — Bg. y P.: es rara y clara. Bz. y C: es rara, clara g sutil.

4 Baeza salta de la palabra Dios a la igual inmediata.

5 De Dios. Omiten estas palabras C, P y Bg.

6 Bg. y P leen: "y por mejor decir, será la misma hermosura de Dios en sombra porque el alma aunque perfecta no la puede comprender."

7 Bg. y P omiten: que es el mismo Dios.

164 LLAMA DE AMOR VIVA y gusta la potencia (1) divina en sombra de omnipotencia; y entiende y gusta (2) la sabiduría divina en sombra de sa- biduría divina; y entiende y gusta la bondad infinita en som- bra que le cerca de bondad infinita, etc. (5). Finalmente, gusta la gloria de Dios en sombra de gloria (4), que hace saber la pro- piedad y talle de la gloria de Dios, pasando todo esto en cla- ras y encendidas sombras de aquellas claras y encendidas lám- paras, todas en una lámpara de un solo y sencillo ser de- Dios que actualmente le resplandece de todas estas maneras.

16. ¡Oh!, pues, qué sentirá aquí el alma que experimentan- do aquí la noticia y comunicación de aquella figura que vió Eze- quiel (5) en aquel animal de cuatro caras, y en aquella rueda (6) de cuatro ruedas, viendo cómo el aspecto suyo es como de car- bones encendidos y como aspecto de lámparas (7), y viendo la rueda que es la sabiduría de Dios llena de ojos de dentro y fuera, que son las noticias divinas y resplandores de sus vir- tudes y sintiendo en su espíritu aquel sonido que hacía su paso, que era como sonido de multitud y de ejércitos (8), que significan muchas grandezas de Dios, que aquí el alma, en un solo sonido de un paso que Dios da por ella distintamente conoce; y finalmente, gustando aquel sonido del batir de sus alas, que dice el Profeta era como el sonido de muchas aguas y como sonido del altísimo Dios, las cuales significan el ímpetu que habernos dicho de las aguas divinas, que en el alear del Espíritu Santo en la llama de amor, letificando al alma, la embisten, gozando aquí la gloria de Dios en su semejanza y sombra (9), como también este Profeta dice, que la visión de aquel animal y rueda era semejanza de la gloria del Se- 1 Bg.: omnipotencia.

2 Bg. y P pasan de esta palabra a la igual que sigue.

3 C omite: en sombra que le cecea de bondad infinita...4 Bz. salta de esta palabra a la igual de la siguiente linea.

5 / per totam.

6 C: carro.

7 C omite: encendidos y como aspecto de lámparas.

8 P: criados en vez de ejércitos.

9 Bg.: semejanza y favor de su sombra.

CANCION III 165 ñor (1). Cuan elevada se sienta aquí esta dichosa alma, cuan engrandecida se conozca, cuan admirada se vea en hermosura santa, (¿quién lo podrá decir? Viéndose ella de esta manera em- bestida con tanta copiosidad en las aguas de estos divinos res- plandores, echa de ver que el Padre Eterno la ha concedido con larga mano (2) el regadío superior e inferior, como hizo a flxa su padre, cuando ella suspiraba; pues estas aguas al alma y cuer- po, que es la parte superior e inferior, regando (3) penetran.

17. ¡Oh admirable excelencia de Dios!, que con ser estas lámparas de los atributos divinos un simple ser y en él só- lo se gusten, se vean (4) distintamente tan encendida cada una como la otra, y siendo cada una sustancialmente la otra, i Oh, abismo de deleites!, que tanto más abundante eres cuan- to están tus riquezas más recogidas en unidad y simplicidad infinita de tu único ser, donde de tal manera se conoce y gusta lo uno, que no impide al conocimiento y gusto perfecto de lo otro; antes cada cual gracia y virtud que hay en ti, es luz que hay de cualquiera otra grandeza tuya, porque por tu limpieza i oh Sabiduría divina!, muchas cosas se ven en ti, viéndose una; porque tú eres el depósito de los tesoros del Padre, el res- plandor de la luz eterna, espejo sin mancilla e imagen de su bondad (5). En cuyos resplandores.

Las profundas cavernas del sentido.

18. Estas cavernas son las potencias del alma, memoria, entendimiento y voluntad, las cuales son tan profundas cuanto de grandes bienes sort capaces, pues no se llenan con menos que infinito. Las cuales por lo que padecen cuando están va- cias echaremos en alguna manera de ver lo que se gozan y delei- tan cuando de Dios están llenas; pues que por un contrario se da luz del otro. Cuanto a lo primero, es de notar que estas caver- 1 C: de la rueda del Señor.

2 Bg. y P omiten: con larga mano.

3 Bz.: bogando.

4 Así S y C — P y Bg.: se gasten, se vean y gusten. Bz.: se gusten y vean y gocen.

5 Sap. VII. 26.

166 LLAMA DE AMOR VIVA ñas de las potencias, cuando no están vacías y purgadas y lim- pias de toda afición de criatura, no sienten el vacio grande de su profunda capacidad; porque en esta vida cualquiera cosilla que a ellas se pegue basta para tenerlas tan embarazadas y em- belesadas que no sientan su daño ni echen menos sus inmensos bienes, ni conozcan su capacidad (1). Y es cosa admirable, que con ser capaces de infinitos bienes, baste el menor de ellos a em- barazarlas de manera que no los puedan recibir hasta de todo punto vaciarse, como luego diremos. Pero cuando están vacías y limpias es intolerable la sed y hambre y ansia del sentido espiritual; porque como son profundos los estómagos de es- tas cavernas, profundamente penan, porque el manjar que echan menos también es profundo, que, como digo, es Dios. Y este tan grande sentimiento comúnmente acaece hacia los fines de la iluminación y purificación del alma, antes que llegue a la unión donde ya se satisface (2). Porque como el apetito espiritual está vacío y purgado de toda criatura y afección de ella, y perdido el temple natural, está templado a lo divino y tiene ya el vacío dispuesto, y como todavía no se le comunica lo divino en unión de Dios, llega el penar de este vacío y sed