59. No pienses que porque en aquél no rezulen (1) las virtudes que tú piensas, no será precioso delante de Dios por lo que tú no piensas.
60. No sabe el hombre gozarse bien ni dolerse bien, por- que no entiende la distancia del bien y del mal.
61. Mira que no te entristezcas de repente de los casos adversos del siglo, pues que no sabes el bien que traen consigo ordenado en los juicios de Dios para el gozo sempiterno de los escogidos.
62. No te goces en las prosperidades temporales, pues no sabes de cierto aue te aseguran la vida eterna.
63. En la tribulación acude luego a Dios confiadamente, y serás esforzado y alumbrado y ensenado.
64. En los gozos y gustos acude luego a Dios con temor y verdad, y no serás engañado ni envuelto en vanidad.
65. Toma a Dics por esposo y amigo con quien te andes de continuo y no pecarás y sabrás amar y haránse las cosas necesarias prósperamente para ti.
66. Sin trabajo sujetarás las gentes y te servirán las co- sas, si te olvidares de ellas y de tí mismo.
67. Date al descanso echando de ti cuidados y no se te dando nada de cuanto acaece, y servirás a Dios a su gusto y holgarás en él.
68. Mira que no reina Dios sino en el alma pacífica y desinteresada.
69. Aunque obres muchas cosas, si no aprendes a negar tu voluntad y sujetarte, perdiendo cuidado de ti y de tus cosas, no aprovecharás en la perfección.
70. ¿Qué aprovecha dar tu a Dios una cosa si él te pide otra?'' Considerav lo que Dios querrá y hazlo, que por ahí satisfarás mejor tu corazón que con aquello a que tú te inclinas.
71. ¿Cómo te atreves a holgarte tan sin temor, pues has de parecer delante de Dios a dar cuenta de la menor palabra y pensamiento?
1 Hoy relacen.
240 AVISOS Y SENTENCIAS 72. Mira que son muchos los llamados y pocos los escogi- dos, y que si tú de ti no tienes cuidado, más cierta está tu per- dición que tu remedio, mayormente siendo la senda que guia a la vida eterna tan estrecha.
73. No te alegres vanamente, pues sabes cuántos pecados has hecho y no sabes cómo está Dios contigo, sino teme con confianza.
74. Pues que en la hora de la cuenta te ha de pesar de no haber empleado este tiempo en servicio de Dios, ¿por que no le ordenas y empleas ahora ( 1 ) como lo querrías haber hecho cuando te estés muriendo?
75. Si quieres que en tu espíritu nazca la devoción y que crezca el amor de Dios y apetito de las cosas divinas, limpia el alma de todo apetito y asimiento y pretensión, de manera que no se te dé nada por nada; porque así como el enfermo echado fuera el mal humor, luego siente el bien de la salud y le nace gana de comer, así tú convalecerás en Dios si en lo dicho te curas; y sin ello, aunque más hagas, no aprovecharás.
76. Si deseas hallar la paz y consuelo de tu alma y servir a Dios de veras, no te contentes con eso que has dejado, por- que por ventura te estás en lo que de nuevo andas tan impe- dido o más que antes; mas deja todas esotras cosas que te quedan y apártate a una sola que lo trae todo consigo, que es la soledad santa, acompañada con oración y santa y divina lección, y allí persevera en olvido de todas las cosas; que si de obligación no te incumben, más agradarás a Dios en saberte guardar y perfeccionar a tí mismo que en granjearlas todas juntas, porque ¿qué le aprovechará al hombre ganar todo el mundo si deja perder su alma? (2).
1 Entre líneas escribe el Santo esta palabra.
2 Las palabras deja perder su alma, se hallan tachadas en el autógrafo por una mano un tanto posterior al Santo.
AVISOS Y SENTENCIAS 241 PUNTOS DE AMOR (1).
1. Refrene mucho la lengua y el pensamiento y traiga de ordinario el afecto en Dios, y calentársele ha el espíritu divinamente.
2. No apaciente el espíritu en otra cosa que en Dios. Deseche las advertencias de las cosas y traiga paz y recogí* miento en el corazón.
3. Traiga sosiego espiritual en advertencia de Dios amo- rosa, y cuando fuere necesario hablar, sea con el mismo sosie- go y paz.
4. Tenga ordinaria memoria de la vida eterna, y que los que más abatidos y pobres y en menos se tienen, gozarán de más alto señorío y gloria en Dios.
5. Alégrese ordinariamente en Dios que es su salud, y mire que es bueno el padecer de cualquiera manera por el que es bueno.
6. Consideren cómo han menester ser enemigas (2) de sí mismas y caminar por el santo rigor a la perfección, y en- tiendan que cada palabra que hablaren sin orden de obedien- cia se la pone Dios en cuenta.
7. Intimo deseo de que Dios la dé lo que Su Majestad sa- be que le falta para honra suya.
8. Crucificada interior y exteriormente con Cristo, vivirá en esta vida con hartura y satisfacción de su alma, poseyéndola en su paciencia.
9. Traiga advertencia amorosa en Dios, sin apetito de querer sentir ni entender cosa particular de El.
10. Ordinaria confianza en Dios, estimando en sí y en las hermanas lo que Dios más estima, que son los bienes espiri- tuales.
1 Con este titulo copia el Manuscrito de Burgos los siguientes Avisos como del Santo, lo mismo que los anteriores. También se leen, con ligeras variantes, en la edición de las obras del Místico Doctor hecha el año de 1693 en Barcelona, páginas 646-649, y en la copia que se guarda en el Instituto de Estudios Catalanes, como de- jamos advertido en la Introducción. Se ajustan en su publicación al de Burgos, que es el que nos merece más confianza.
2 Edición de 1693: cómo han de ser enemigos...16 242 AVISOS V SENTENCIAS 1 1. Entrese en su seno ( 1 ) y trabaje en presencia del Esposo que siempre está presente queriéndola bien.
12. Sea enemiga de admitir en su alma cosas que no tienen en sí sustancia espiritual, porque no la hagan perder el gusto de la devoción y el recogimiento.
13. Bástele Cristo crucificado, y con él pene y descanse, y por esto anihilarse en todas las cosas exteriores e interio- res (2).
14. Procure siempre que las cosas no sean nada para ella, ni ella para las cosas; mas olvidada de todo, more en su reco- gimiento con el Esposo.
15. Ame mucho los trabajos y téngalos en poco por caer en gracia al Esposo, que por ella no dudó morir.
16. Tenga fortaleza en el corazón contra todas las cosas que le movieren a lo que no es Dios, y sea amiga de la pa- sión (3) de Cristo.
17. Traiga interior desasimiento a todas las cosas, y no ponga el gusto en alguna temporalidad, y recogerá su alma a los bienes que no sabe.
18. El alma que anda en amor (4), ni cansa ni se cansa.
19. Al pobre que está desnudo le vestirán; y al alma que se desnudare de sus apetitos, quereres y no quereres la ves- tirá Dios de su pureza, gusto y voluntad.
20. Hay almas que se revuelcan en el cieno como los ani- males que se revuelcan en él, y otras que vuelan como las aves que en el aire se purifican y limpian.
21. Una palabra habló el Padre, que fué su Hijo, y ésta habla siempre en eterno silencio, y en silencio ha de ser oída del alma.
22. Los trabajos los hemos de medir a nosotros, y no nosotros a los trabajos.
1 Cieno leen los Mss. de Bg. y Barcelona. El primero está corregido de forma que se lea seno. La edición de 1693 traslada también seno.
2 En la edición de 1693 se lee aquí el Aviso 11.
3 Edición de 1693: de las pasiones.
4 Así Bg. y B. La edición: el alma que anda enamorada.
AVISOS Y SENTENCIAS 243 23. El que no busca la cruz de Cristo, no busca la gloria de Cristo.
TA. Para enamorarse Dios del alma, no pone los ojos en su grandeza, mas en la grandeza de su humildad (1).
25. El que finiere vergüenza de confesarme delante de los hombres, también la tendré yo de confesarle delante de mi Padre, dice el Señor (2).
26. El cabello que se peina a menudo estará esclarecido y no tendrá dificultad en peinarse cuantas veces quisiere; y el alma que a menudo examinare sus pensamientos, palabras y obras, que son sus cabellos, obrando por amor de Dios todas las cosas, tendrá muy claro su cabello, y mirarle ha el Esposo su cuello, y quedará preso en él, y llagado en uno de sus ojos, que es la pureza de intención con que obra todas las co- sas. El cabello se comienza a peinar de lo alto de la cabeza si queremos esté esclarecido; todas nuestras obras se han de comenzar desde lo más alto del amor de Dios, si quieres que sean puras y claras (3).
27. El cielo es firme y no está sujeto a generación, y las almas, que son de naturaleza celestial, son firmes y no están suje- tas a engendrar apetitos ni otra cualquier cosa, porque se pa- recen a Dios en su manera, que no se mueven para siempre.
28. No comer en pastos vedados que son los de esta vida presente, porque bienaventurados son los que han hambre y sed de justicia porque ellos serán hartos. Lo que pretende Dios es hacernos dioses por participación, siéndolo El por na- turaleza, como el fuego convierte todas las cosas en fuego.
29. Toda la bondad que tenemos es prestada, y Dios la tiene por propia obra; Dios y su obra es Dios.
30. La sabiduría entra por el amor, silencio y mortifica- ción; grande sabiduría es saber callar y no mirar dichos ni he- chos ni vidas ajenas.
1 Edición de 1693: de su desprecio y humildad. B: de su humildad y desprecio.
2 La edición de 1693 omite este aviso, que en realidad son unas palabras de Nuestro Señor en el Evangelio.
3 B trae el siguiente Aviso que Bg. no copia. También se lee en la edic. de 1693.
244 AVISOS Y SENTENCIAS 31. Todo para mí, y nada para ti.
32. Todo para ti, y nada para mi (1).
33. Déjate enseñar, déjate mandar, déjate sujetar y des- preciar y serás perfecta.
34. Cinco daños causa cualquier apetito en el alma: el pri- mero que la inquieta; el segundo, que la enturbia; el tercero, que la ensucia; el cuarto, que la enflaquece; el quinto, que la oscu- rece.
35. La perfección no está en las virtudes que el alma co- noce de sí, mas consiste en las que Nuestro Señor ve en el al- ma, la cual es carga (2) cerrada, y así no tiene de qué presumir, más estar el pecho por tierra acerca de sí.
36. El amor no consiste en sentir grandes cosas, sino en tener grande desnudez y padecer por el Amado.
37. Todo el mundo no es digno de un pensamiento del hom- bre, porque a solo Dios se debe, y asi cualquier pensamiento que no se tenga en Dios se le hurtamos.
38. Las potencias y sentidos no se han de emplear todas en las cosas, sino lo que no se puede excusar, y lo demás dejarlo desocupado para Dios.
39. No mirar imperfecciones ajenas, guardar silencio y con- tinuo trato con Dios desarraigarán grandes imperfecciones del alma y la harán señora de grandes virtudes.
40. Las señales del recogimiento interior son tres: la pri- mera, si el alma no gusta de las cosas transitorias; la segunda si gusta de la soledad y silencio y acudir a todo lo que es más perfección; la tercera, si las cosas que solían ayudarle le estor- ban, como es las consideraciones y meditaciones y actos, no llevando el alma otro arrimo a la oración sino la fe y la esperanza y la caridad.
41. Si un alma tiene más paciencia para sufrir y más to- lerancia para carecer de gustos, es señal que tiene más aprove- chamiento en la virtud.
42. Las condiciones del pájaro solitario son cinco. La pri- 1 En B hay alguna variante en estos avisos, por descuido del copista.
2 La edición de 1693: carta.
AVISOS Y SENTENCIAS 245 mera, que se va a lo más alto; la segunda, que no sufre com- pañía aunque sea de su naturaleza; la tercera, que pone el pico al aire; la cuarta, que no tiene determinado color; la quinta, que canta suavemente; las cuales ha de tener el alma contempla- tiva que se ha de subir sobre las cosas transitorias, no haciendo más caso de ellas que si no fuesen, y ha de ser tan amiga de la soledad y silencio que no sufra compañía de otra criatura. Ha de poner el pico al aire del Espíritu Santo, correspondiendo a sus inspiraciones, para que haciéndolo así, se haga más digna de su compañía. No ha de tener determinado color, no teniendo determinación en ninguna cosa, sino en lo que es voluntad de Dios; ha de cantar suavemente en la contemplación y amor de su Esposo.
43. Los hábitos de voluntarias imperfecciones que nunca acaban de vencerse, no solamente impiden a la divina unión, pero para llegar a la perfección, como son costumbre de hablar mu- cho, algún asimientillo sin vencer, como a persona, vestido, cel- da, libro, tal manera de comida y otras conversaciones y gus- tillos en querer gustar de las cosas, saber y oir, y otras se- mejantes (1).
44. Si gloriarte quieres, y no quieres parecer necio y loco, aparta de ti las cosas que no son tuyas, y de lo que queda, habrás gloria; mas por cierto, si todas las cosas que no son tuyas apartas, en nada serás tornado, pues de nada te debes gloriar si no quieres caer en vanidad. Mas descendamos ahora especialmente a ios dones de aquellas gracias que hacen a los hombres graciosos y agradables delante de los ojos de Dios; cierto es, que de aquellos dones no te debes gloriar que aun no sabes si los tienes (2).
45. Oh, cuán dulce será a mí la presencia tuya, que eres 1 El Manuscrito de Burgos añade aqui: "lo cual es de nuestro venerable padre fray Juan de la f." En B y en la edición de 1693 no se lee este Aviso, y continúan copiando otros que no traslada el Códice de Burgos, y que publicamos a continua- ción siguiendo la numeración anterior, puesto que el manuscrito de que se sirvió dicha edición parece que todos los traía seguidos. En el de Barcelona se leen algunos de estos avisos, pero no todos.
2 Este aviso también se lee en B.
246 AVISOS Y SENTENCIAS sumo bien; allegarme he yo con silencio a ti (1) y descubrir- te he los pies porque tengas por bien de juntarme contigo en matrimonio a mí, y no holgaré hasta que me goce en tus bra- zos; y ahora te ruego, Señor, que no me dejes en ningún tiem- po en mi recogimiento porque soy desperdiciadora de mi alma.
46. Desasida de lo exterior, desaposesionada de lo in- terior, desapropiada de las cosas de Dios, ni lo próspero la detiene ni lo adverso la impide.
47. El alma que esta unida con Dios, el demonio la te- me como al mismo Dios (2).
48. El más puro padecer, trae y acarrea más puro entender.
49. El alma que quiere que Dios se le entregue todo, se ha de entregar toda sin dejar nada para sí.
50. El alma que está en unión de amor, hasta los pri- meros movimientos no tiene.
51. Los amigos viejos de Dios, por maravilla faltan a Dios, porque están ya sobre todo lo que les puede hacer falta (3).
52. Amado mío, todo lo áspero y trabajoso quiero para mí, y todo lo suave y sabroso quiero para ti.
53. La mayor necesidad que tenemos para aprovechar es de callar a este gran Dios, con el apetito y con la lengua, cuyo lenguaje que él más oye sólo es el callado amor.
54. Desancillar para buscar a Dios. La luz que aprovecha en lo exterior para no caer, es al revés en las cosas de Dios, de manera que es mejor no ver, y tiene el alma más seguridad- 55. Más se granjea en los bienes de Dios en una hora que en los nuestros toda la vida.
56. Ama el no ser conocida de ti ni de los otros. Nunca mirar los bienes ni los males ajenos.
57. Andar a solas con Dios, obrar en el medio, esconder los bienes de Dios.
58. Andar a perder y que todos nos ganen, es de ánimos valerosos, de pechos generosos, de corazones dadivosos, es con- 1 B no copia más de este aviso.
2 Este y los seis siguientes se leen también en B.
3 B: faltar.
AVISOS Y SENTENCIAS 247 dición dar antes que recibir hasta que vienen a darse a si mismos, porque tienen por gran carga poseerse, que más gustan de ser poseídos y ajenos de sí, pues somos más propios de aquel in- finito Bien que nuestros.
59. Grande mal es tener más ojo a los bienes de Dios que al mismo Dios, oración y desapropio.
60. Mire aquel infinito saber y aquel secreto escondido, qué paz, qué amor, que silencio está en aquel pecho divino, qué ciencia tan levantada es la que Dios allí enseña, que es lo que llamamos actos anagógicos, que tanto encienden el corazón.
61. Mucho se desmejora y menoscaba el secreto de la con- ciencia todas las veces que alguno manifiesta a los hombres el fruto de ella, porque entonces recibe por galardón el fruto de la fama transitoria. 1. Hable poco, y en cosas que no es pregun- tado, no se meta. 2. Siempre procure traer a Dios presente y conservar en si la pureza que Dios le enseña. 3. No se disculpe ni rehuse ser corregido de todos; oiga con rostro sereno toda reprensión; piense que se lo dice Dios. 4. Viva como si no hubiese en este mundo más que Dios y ella, para que no pueda su corazón ser detenido por cosa humana. 5. Tenga por mise- ricordia de Dios que alguna vez le digan alguna buena pala- bra, pues no merece ninguna. 6. Nunca deje derramar su corazón, aunque sea por un credo. 7. Nunca oiga flaquezas ajenas, y si alguna se quejare a ella de otra, podrále decir con humildad no le diga nada. 8. No se queje de nadie, no pregunte cosa alguna, y si le fuere necesario preguntar, sea con pocas pala- bras. 9. No rehuse el trabajo, aunque le parezca no lo podrá hacer. Hallen todos en ella piedad. 10. No contradiga; en nin- guna manera hable palabras que no vayan limpias. 11. Lo que hablare sea de manera que no sea nadie ofendido, y que sea en cosas que no le pueda pesar que lo sepan todos. 12. No niegue cosa que tenga, aunque la haya menester. 13. Calle lo que Dios le diere, y acuérdese de aquel dicho de la Esposa. «Mi secreto para mi». 14. Procure conservar el corazón en paz, no le desasosiegue ningún suceso de este mundo, mire que todo se ha de acabar. 15. No pare mucho ni poco en quién es contra 248 AVISOS Y SENTENCIAS ella o con ella, y siempre procure agradar a su Dios. Pídale se haga en ella su voluntad. Amale mucho que se lo dehe.
DOCE ESTRELLAS PARA LLEGAR A LA SUMA PERFECCION 62. Amor de Dios, amor del prójimo, obediencia, casti- dad, pobreza, asistir al coro, penitencia, humildad, mortificación, oración, silencio, paz.
63. Nunca tomes por ejemplo al hombre en lo que hubieres de hacer, por santo que sea, porque te pondrá el demonio de- lante sus imperfecciones; sino imita a Cristo que es sumamente perfecto y sumamente santo y nunca errarás.
64. Buscad leyendo, y hallaréis meditando; llamad oran- do y abriros han contemplando (1).
65. Preguntando una vez al Venerable B. P. Fray Juan de la Cruz (2), cómo se arrobaba uno, respondió: que negando su voluntad y haciendo la de Dios, porque éxtasis no es otra cosa, que un salir el alma de sí y arrebatarse en Dios, y esto hacía el que obedecía, que es salir de sí y de su propio querer, y ali- gerado se anegaba en Dios.
AVISOS QUE TENIA LA M. MAGDALENA DEL ESPIRITU SANTO (3).
1. El que con puro amor obra por Dios, no solamente no se le da de que lo sepan los hombres, pero ni lo hace porque lo sepa el mismo Dios; el cual, aunque nunca lo hubiese de saber, no cesaría de hacer los mismos servicios y con la misma ale- gría y amor.
2. Otro para \encer los apetitos. Traer un ordinario apetito de imitar a Jesucristo en todas sus obras, conformándose con su vida, la cual debe considerar para saberla imitar y haberse en todas las cosas como él se hubiera.
1 Este y el siguiente aviso se leen también en el manuscrito de Barcelona.
2 El Ms. de Barcelona: Preguntando una vez al santo P. Fr. Juan de la Cruz...3 Los Avisos que bajo este título publicamos son los únicos que dejaron a esta religiosa en su celda al llevarla— no sabemos quien— los muchos que tenia del Santo, según ella nos cuenta en la interesante Relación que nos dejó de la vida del Doctor místico y que publicamos en el tomo I, páginas 323-339. Algunos se leen en la Subida del Monte Carmelo, aunque hay alguna leve diferencia de redacción. Se publican tal como aquí los copió la M. Magdalena en la Relación citada.
OTROS AVISOS OTROS AVISOS 3. Para poder hacer esto es necesario que cualquier ape- tito o gusto, si no fuere puramente por honra y gloria de Dios, renunciarlo y quedarse en vacio por amor del que en esta vida no tuvo ni quiso más de hacer la voluntad de su Padre, la cual llamaba su comida y manjar.
Para mortificar las cuatro pasiones naturales que son gozo, tristeza, temor y esperanza aprovecha lo siguiente: 4. Procurar siempre inclinarse, no a lo más fácil, sino a lo más dificultoso; no a lo más sabroso, sino a lo más des- abrido; no a lo más gustoso, sino a lo que no da gusto; no inclinarse a lo que es descanso, sino a lo más trabajoso; no a lo que es consuelo, sino a lo que no es consuelo; no a lo más sino a lo menos; no a lo más alto y precioso, sino a lo más bajo y despreciado; no a lo que es querer algo, sino a lo que no es querer nada; no andar buscando lo mejor de las cosas, sino lo peor; y traer desnudez y vacio y pobreza por Jesucristo de cuanto hay en el mundo.
Para la concupiscencia: 5. Procurar obrar en desnudez y desear que los otros lo hagan.
6. Procurar Jiablar en desprecio y desear que todos lo liagan.
7. Procurar pensar bajamente de si y desear que los otros lo hagan.
El venerable Padre, entre otras cosas que escribia, una vez escribió para cada una de las religiosas un dicho para su aprovechamiento espiritual, y aunque los traslade tocios, so- los los dos que se siguen me dejaron.
8. Tenga fortaleza cu el corazón contra todas las cosas que le movieren a lo que no es Dios, y sea amiga de las pasiones (1) por Cristo.
9. Prontitud en la obediencia, gozo en el padecer, mor- tificar la vista, no querer saber nada, silencio y esperanza.
10. Refrene mucho la lengua y el pensamiento y traiga de 1 En el sentido de padecimientos.
250 OTROS AVISOS ordinario el afecto en Dios y calentársele ha el espíritu divino mucho. Léalo muchas veces (1).
otros avisos (2).
1. Cuanto más te apartas de las cosas terrenas, tanto más te acercas a las celestiales, y más hallas en Dios.
2. Quien supiere morir a todo, tendrá vida en todo.
3. Apártate del mal, obra el bien y busca la paz.
4. Quien se queja o murmura no es perfecto ni aún buen cristiano.
5. Humilde es el que se esconde en su propia nada, y se sabe dejar a Dios.
6. Manso es el que sabe sufrir al prójimo y sufrirse a sí mismo.
7. Si quieres ser perfecto vende tu voluntad y dala a los pobres de espíritu, y ven a Cristo por mansedumbre y hu- mildad, y sigúele hasta el calvario y sepulcro.
8. Quien de sí propio se fía, peor es que el demonio.
9. Quien a su prójimo no ama, a Dios aborrece.
10. Quien obra con tibieza, cerca está de la caida.
11. Quien huye de la oración, huye de todo lo bueno.
12. Mejores vencerse en la lengua, que ayunar a pan y agua. 15. Mejor es sufrir por Dios, que hacer milagros.
14. ¡Oh, qué bienes serán aquéllos que gozaremos con la vista de la Santísima Trinidad!
1 Leíase este aviso en una hoja unida al dibujo del Monte de Perfección, de que hablamos en el tomo I. páginas 136-138. En el acta notarial que a petición del P. Andrés de la Encarnación se levantó el 13 de noviembre de 1759, a continuación de lo que de ella dejamos publicado en dicho tomo (pág. 137, nota), se lee: "Y asi- mismo incluye otra hoja del mismo grandor que el referido Monte original, la que es también, y por tal se venera en dicho Convento, de la misma mano del santo Doctor, y su contenido es puntualmente del tenor siguiente: "Jhs. Magdalena del Spu. Santo. Refrene mucho la lengua y el pensamiento y traiga de ordinario el afecto en Dios y callentársele a el spu. divino mucho. Léalo muchas veces." El P. Andrés también tuvo por original del Santo la letra de este aviso.
Espigando en los Procesos de Beatificación se tropieza con dichos y senten- cias del Santo que quizá corresponden a su pensamiento, pero no en la forma en que los expresó, y por lo mismo nos abstenemos de reproducirlos.
2 Como y=i se dijo en la Introducción, estos Avisos, que debemos a la solicitud del P. Andrés de la Encarnación, nos parecen del Santo y como tales los publicamos.
EPISTOLARIO EPISTOLARIO DEL SANTO CARTA PRIMERA A LA AV. CATALINA DE JESUS. — BAEZA, 6 DE JULIO DE 1581.
Saluda a la Madre por quien el Santo tenía particular estima, y le dice no escribe más largo, porque no sabía dónde se halla- ba. (1).
Jesús sea en su alma, mi hija Catalina. Aunque no sé dónde está, la quiero escribir estos renglones confiando se los enviará nuestra Madre, si no anda con ella; y si es así que no anda, consuélese conmigo, que más desterrado estoy yo y solo por acá; que después que me trago aquella ballena (2) y me vo- mitó en este extraño puerto, nunca más merecí verla, ni a los 1 El original de esta carta se veneraba en la segunda mitad del siglo XVIII en las Carmelitas Descalzas de Calatayud, según dice el P. Andrés de la Encarnación (Ms. 3.653. Previo 4.°) En el Ms. 12.738 de la Nacional hay una copia del P. Alon- so, el Asturicense. Por ella la hemos corregido.
La M. Catalina de Jesús, natural de Valderas (León), profesó en las Carmelitas Descalzas de Valladolid el 13 de diciembre de 1572. En 1 580 pasó a Palencia, donde se hallaba al escribirle el Santo la carta. Cuando la Santa salió de Avila para la fun- dación de Burgos, a mediados de enero de 1582 llegó a Palencia y, entre otras mon- jas, tomó consigo a esta religiosa para la nueva casa. En las primeras elecciones ca- nónicas que celebró la nueva Comunidad el 21 de abril de 1582 bajo la presidencia del P. Jerónimo Gracián, fué elegida la M. Catalina de Jesús supriora por todos los votos menos el suyo. (Cfr. Biblioteca Mística Carmelitana, t. VI, p. 370). Más ade- lante pasó a las Descalzas de Soria, donde murió santamente.
No es fácil averiguar de dónde procedió esta amistad de la Madre, que la carta manifiesta con San Juan de la Cruz. La M. Catalina profesó, según es dicho, en Va- lladolid, aunque no para permanecer en aquella casa, sino para que la M. Fundadora dispusiese de ella como le pareciere. Puede ser que la M. Catalina estuviese en Avila algún tiempo cuando el Santo era confesor de la Encarnación de aquella ciudad y entonces se conocieran. La carta del Santo parece manifestar que habia mayor cono- cimiento entre los dos que el de simple correspondencia epistolar.
2 Se refiere a su prisión de Toledo.
254 EPISTOLARIO santos de por allá. Dios lo hizo bien, pues, en fin, es lima el desamparo, y para gran luz el padecer tinieblas (1).
Plega a Dios no andemos en ellas. ¡Oh, qué de cosas la quisiera decir!, mas escribo muy a oscuras, no pensando la ha de recibir; por eso ceso sin acabar. Encomiéndeme a Dios. Y no la quiero decir de por acá más, porque no tengo gana.
De Baeza y Julio, 6, de 1581.
Su siervo en Cristo, Fray Juan de la Cruz.
[sobrescrito]: Es para la hermana Catalina de Jesús, carmelita des- calza, donde estuviere (2).
CARTA II A LA M. ANA DE S. ALBERTO, PRIORA DE CAR AV ACA. — FECHA INCIERTA, (fragmento) Sin previo aviso, le previene de cierto aprieto interior que pa- decía, dejándola tranquila (3)...¿Hasta cuándo piensa, hija, que ha de andar en bra- zos ajenos? Ya deseo verla con una grande desnudez y des- arrimo de criaturas que todo el infierno no bastase a turbarla. ¿Qué lágrimas tan impertinentes son esas que derrama estos días? ¿Cuánto tiempo bueno piensa que ha perdido con esos 1 Refiérese en este párrafo a su prisión de Toledo, y aunque salió de ella a me- diados de agosto de 1578, no habia vuelto a ver religiosos de los conventos de Cas- tilla, a quienes alude en la frase, de corte paulino, "ni a los santos de por allá."
2 Así lo traslada el citado P. Alonso en el lugar dicho.
3 Este fragmento de carta lo publicó el P. Jerónimo de San José en su Historia del Santo, libro V, capitulo V, número 10. Debió de ser escrito poco después de la anterior. Dice este autor a propósito de ella: "Con estas palabras se le quitaron aquellos temores y vió muy presto cumplido lo que le anunciaba. Estando con cui- dado de buscar persona cierta con quien escribirle la merced que en esto Nuestro Señor le había hecho, recibió una carta del mismo venerable Padre en que le decia todo lo que había pasado en su alma." También se lee, así como el fragmento siguien- te, en una Declaración (Ms. 12.738, fol. 565) que tomó a la M. Ana el P. Juan Evangelista y la firma dicha religiosa. Por esta Declaración se publican ambos frag- mentos en la presente edición.
La M. Ana de San Alberto, a quien se dirige esta carta, igualmente querida y apreciada de los dos Reformadores del Carmen, era natural de Malagón, y allí tomó el hábito en el convento que la Santa fundó en 1568. Cuando en 1575 pasó por allí la M. Reformadora para la fundación de Sevilla, se la llevó consigo a Beas, y desde la capital andaluza, fiada en el talento y discreción de la M. Ana, la envió de funda- CARTA II 255