CARTA II 255 escrúpulos? Si desea comunicar conmigo sus trabajos, vayase a aquel espejo sin mancilla del Eterno Padre, que es su Hijo, que allí miro yo su alma cada día, y sin duda saldrá consolada y no tendrá necesidad de mendigar a puertas de gente pobre.
CARTA III A LA M. ANA DE S. ALBERTO, PRIORA DE CARAVACA. — FECHA INCIERTA, (fragmento) Le aconseja camine a la perfección sin arrimo de criatura, y deseche escrúpulos infundados, que hacen daño a su espíritu (1)...Pues ella no me dice nada, yo le digo que no sea boba, ni ande con temores que acobardan al alma. Dele a Dios lo que le ha dado y le da cada día, que parece quiere ella medir a Dios a la medida de su capacidad; pues no ha de ser asi. Aparéjese, que le quiere Dios hacer una gran merced.
Fray Juan de la Cruz.
CARTA IV a la m. ana de s. alberto, priora de caravaca. — sevilla, junio de 1586.
Participa a la Madre la solemnidad con que se inauguró la fun- dación de Descalzos de Córdoba y el traslado de las monjas de Sevilla a nueva casa. Asuntos de la fundación de Caravaca (2).
Jesús sea en su alma. Al tiempo que me partía de Granada a la fundación de Córdoba la dejé escrito de priesa. Y después acá, estando en Córdoba, recibí las cartas suyas y de esos señores que iban a Madrid, que debieron pensar me cogerían dora del convento de Caravaca, donde fué muchos años priora. Aquí trató al Santo en las diversas ocasiones que estuvo en aquella ciudad.
1 También publicó este fragmento el P. Jerónimo de San José (Historia. 1. V, cap. V, n. 11), que lo tomó de una Declaración de la Madre Ana de San Alberto. El citado Padre dice, que escribió esta carta el Santo estando en Granada, y como co- nocía a la M. Ana por lo menos desde el año 1581 en que hizo en Caravaca las elec- ciones del convento, es fácil que sea de alguno de los años inmediatos.
2 El autógrafo de esta carta hasta la exclaustración de los regulares en el siglo XIX, se veneraba en el convento de Duruelo. De ella habla el P. Andrés de la Encar- 256 EPISTOLARIO en la Junta. Pues sepa que nunca se ha hecho, por esperar a que se acaben estas visitas y fundaciones; que se da el Señor estos días tanta priesa, que no nos damos vado. Acabóse de hacer la de Córdoba de frailes con el mayor aplauso y solem- nidad de toda la ciudad que se ha hecho allí con Religión nin- guna. Porque toda la Clerecía de Córdoba y Cofradías se jun- taron, y se trajo el Santísimo Sacramento, con gran solemnidad, de la Iglesia Mayor; todas las calles muy bien colgadas y la gente como el día de Corpus Christi. Esto fué el domingo des- pués de la Ascensión, y vino el Sr. Obispo y predicó, alabán- donos mucho. Está la casa en el mejor puesto de la ciudad, que es en la collación de la Iglesia Mayor (1).
Ya estoy en Sevilla en la translación de nuestras monjas, que han comprado unas casas principalísimas, que aunque cos- taron casi catorce mil ducados, valen más de veinte mil (2). Ya nación (Memorias Historiales. I, 60, y Ms. 3.653, Previo 4.°), y también habla de ella el P. Manuel de Santa María. Actualmente la posee en Madrid la Excma. Señora Marquesa de Reinosa, D.a Fernanda Calderón de la Barca Montalvo Collantes y Collantes, condesa viuda de Autol. Se conoce que al str expulsados los religiosos de Duruelo, alguno de ellos regaló esta reliquia a un convento de religiosas de Arévalo, y éstas, hacia mediados del siglo pasado, la dieron al virtuoso corregidor de aquella villa, D. Valentín Garralda y Azcárate, agradecidas a los buenos servicios que les hizo cuando, por ruinoso, hubieron de desalojar dichas religiosas el convento.
Mide 31X22 cms. Se compone de dos hojas; a la segunda le falta la mitad supe- rior. La primera termina con la frase: "de la entrada de D.a Catalina, porque deseo dar..." Lo siguiente que de la carta leemos, hállase en los traslados antiguos que la copian. La mitad inferior del autógrafo contiene sólo ia firma del Santo y una post- data suya. Con la carta autógrafa está también la dirección.
En otra media hoja, se lee: f. Yo fray Juan de S. Joseph, Prior deste Convento de Carmelitas Descalzos de Duruelo, puse esta cuartilla de papel que le faltaba a esta carta de N. Padre S. Juan de la Cruz, en que parece estaba la fecha que no tiene, pero tiene la firma del Santo y más tres renglones de su mano al fin de la carta. Y por verdad lo firmé en dicho convento, a 22 de agosto de 1680.— Fr. Juan de S. Jo- seph." Tal como la carta ha llegado hasta nosotros, le deben de faltar muy pocas lí- neas, y éstas referentes a D.a Catalina de Otálora, una de las personas que más con- tribuyeron a que la Santa hiciera allí su fundación de Descalzas. Por algunos repa- ros, fáciles de adivinar y muy atendibles en otros tiempos, se publicó muy mutilada esta carta del Doctor Místico.
1 Tomóse la posesión de la iglesia de San Roque en la collación o parroquia de la Iglesia Mayor, punto muy céntrico de la ciudad, el 8 de mayo de 1586, con la solemnidad que el Santo dice. Era a la sazón San Juan de la Cruz vicario provincial de la Descalcez en Andalucía.
2 Como veremos más adelante, con fecha 12 de abril de este mismo año habia autorizado el Santo a las Descalzas de Sevilla que comprasen estas casas, como de hecho las compraron.
CARTA IV 257 están en ellas, y el dia de San Bernabé pone el Cardenal el Santísimo Sacramento con mucha solemnidad. Y entiendo de- jar aquí otro convento de frailes antes que me vaya, y habrá dos en Sevilla de frailes. Y de aquí a San Juan me parto a Eri- ja, donde con el favor de Dios fundaremos otro, y luego a Málaga, y de allí a la Junta (1).
Ojalá tuviera yo comisión para esa fundación como la ten- go para éstas, que no esperara yo muchas andulencias (2); mas espero en Dios que se hará y en la Junta haré cuanto pudiere. Así lo diga a esos señores, a los cuales escribo.
Pesádome ha de que no se hizo luego la escriptura con los padres de la Compañía, porque no los tengo yo mirado con ojos que son gente que guarda la palabra; y así entiendo que no sólo se desviarán en parte, mas, si se difiere, se volverán de obra en todo si les parece les está bien. Por eso, mire que la digo que, sin decirles nada a ellos, ni a nadie, trate con el señor Gonzalo Muñoz (3) de comprar la otra casa que está deso- tra parte y hagan sus escripturas, que ellos, como ven que tienen cogida la cuerda, ensánchanse. Y va muy poco que después se sepa que las compramos sólo por eso de redimir nuestra vejación, y ansí ellos vendrán a buenas sin tanto quebradero de cabezas, y aun les haremos venir a lo más que quisiéremos. Dé cuenta a pocos y hágalo, que no se puede vencer a veces una cautela sin otra (4).
1 El 13 de mayo del año indicado, se trasladaron las monjas de la calle de la Pajeria (hoy de Zaragoza) a la que actualmente tienen en la parroquia de Santa Cruz, calle de Santa Teresa. Ni la segunda fundación en Sevilla de Descalzos, ni la de Ecija, se ejecutaron por eDtonces. La primera, titulada del Santo Angel, es de 1588, y la de Ecija de 1591. Por este tiempo cayó enfermo el Santo de calenturas en Gua- dalcázar, asi que no debió de pasar por entonces a Málaga, como dice en la carta, donde el año anterior había fundado el Santo un convento de Carmelitas Descalzas. De Descalzos lo había desde 1 584. Como definidor de la Descalcez hubo de asistir a la junta que para el 13 de agosto del año dicho de 1586 había congregado en Ma- drid el Padre Nicolás Doria, donde, entre otras cosas, se trató de dar a la estampa los escritos de Santa Teresa. (Cfr. B M C. t. I. p. LXXX).
2 Hoy andanzas.
3 Era D. Gonzalo vecino principal de Caravaca y muy afecto a las Descalzas. En 5 de mayo de 1583, escribía desde Almodóvar del Campo a la Priora de Carava- ca el P. Gracián autorizándola para recibir en la comunidad a dos hijas de este vir- tuoso caballero.
4 Se trataba, como se dirá en los Apéndices, por no consentir una nota la ex- 17 258 EPISTOLARIO El librico de las Canciones de la Esposa querría que me enviase, que ya a buena razón lo tendrá sacado Madre de Dios (1).
Mucho se dilata esa Junta, y pésame por amor de la en- trada de doña Catalina, porque deseo dar...(2). Su siervo, Fray Juan de la Cruz.
Mire que me dé un gran recaudo al señor Gonzalo Muñoz, que por no cansar a Su Merced no le escribo, y porque Vuestra Reverencia le dirá lo que ahí digo.
[sobrescrito]-. Para la M. Ana de S. Alberto, Priora en las Descal- zas Carmelitas en Cara vaca (3).
tensión que pide el delicado asunto de que aquí habla el Santo, de una casa con su huerta, propiedad de la hermana Isabel de San Pablo, que lindaba con el Colegio de los Padres de la Compañía, y les venia bien para ampliar algún tanto su posesión. Alegaron los Padres cierto derecho a estas casas, quizá fundado en alguna promesa hecha por D.a Florencia Vázquez, madre de Isabel de San Pablo, y de hecho las to- maron. Esto originó disgustos entre ambas comunidades; y aunque parece que el P. Rector dió muy buenas esperanzas de arreglo a la M. Priora, el Santo, conside- rando que los intereses de la propia casa podrían hacer variar de juicio a dicho Padre, aconseja a la M. Ana no se fíe mucho de palabras, y tome todas las caute- las necesarias para defender lo que más conviniere a su comunidad. Al fin, se trata- ba de un asunto que cada convento defendía con razones que parecían justas y vale- deras, como frecuentemente ocurre en la vida. Por lo demás, las dos comunidades es- tuvieron siempre en muy buena armonía. Cuando la expulsión de la Compañía de España por Carlos III, las Carmelitas adquirieron de los Padres el oro que tenían para el altar mayor (hoy en la Parroquia de Caravaca) de su iglesia, y con él doraron las religiosas los altares de su iglesita. El magnífico templo de la Compañía está hoy convertido en parador o depósito de carros y otros vehículos.
1 Alude al Cántico Espiritual, del que estaba sacando una copia Francisca de a Madre de Dios, que había profesado en Caravaca, de donde era natural, el 1 de junio de 1 578.
2 Por lo que falta de papel pudo escribir aún el Santo como unas quince lineas.
3 Esta dirección se halla con el mismo autógrafo.
CARTA V 259 CARTA V A LAS CARMELITAS DESCALZAS DE BEAS. — MALAGA, 18 DE NOVIEM- BRE de 1587.
Da a las Descalzas admirable doctrina de vacio y desasimiento de criaturas ' 1) Jesús sea en sus almas, hijas mías. ¿Piensan que aunque me ven tan muelo que las pierdo de vista y dejo de andar echando de ver como con gran facilidad pueden ser santas, y con mucho deleite y amparo seguro andar en deleite del amado Esposo^ Pues yo iré allá y verán cómo no me olvidaba, y ve- remos las riquezas ganadas en el amor puro y sendas de la vida eterna y los pasos hermosos que dan en Cristo, cuyos deleites y corona son sus esporas: cosa digna de no andar por el suelo rodando, sino de ser temada en las manos de los an- geles y serafines, y con reverencia y aprecio la pongan en la cabeza de su Señor.
Cuando el corazón anda en bajezas por el suelo, rueda la corona, y cada bajeza la da con el pie; mas cuando el hombre se allega al corazón alto, que dice Da id, entonces es Dios ensalzado con la corona de aquel corazón alto de su espo- sa, con que le coronan el día de la alegría de su cora- zón (2), en que tiene sus deleites cuando está con los hijos de los hombres. Estas aguas de deleites interiores no nacen en la tierra; hacia el cielo se ha de abrir la boca del deseo, vacía de cualquier otra llenura, y para que así la boca del ape- tito, no abreviada ni apretada con ningún bocado de otro gusto, 1 Se conserva el autógrafo de esca carta en la Parroquia de Pasnana. a donde fué. sin duda, del convento que allí tuvo ¡a Reforma. Por primera vez la publicó en sus Recuerdos Teresianos de Pastrana ei ilustrado sacerdote y prebendado que fué de esta suprimida Colegiata. D. Mariano Pérez y Cuenca. La cana se exhibió durante la exposición hispano-americana de Sevilla en ei Pabellón de Castilla ¡a Nueva. En diversas ocasiones se ha hablado en esta edición del grande amor y cui- dado solícito que el Santo tuvo de las Descalzas de Beas. Esta carta es nueva confir- mación de lo dicho. Una copia se halla, en papel aparte, en el Códice del Cántico Espiritual de los Descalzos de Segovia. Son iguales, salvo dos erratas evidentes de la copia segoviana. Varios otros traslados hemos visto de esta carta.
2 Seg.: coronación.
260 EPISTOLARIO la tenga bien vacía y abierta hacia aquel que dice: Abre y di- lata tu boca, y yo te la henchiré.
De manera que el que busca gusto en alguna cosa, ya no se guarda vacío (1) para que Dios le llene de su inefable deleite; y así como va a Dios, así se sale, porque lleva las manos em- barazadas y no puede tomar lo que Dios le daba. Dios nos libre de tan malos embarazos, que tan dulces y sabrosas libertades estorban.
Sirvan a Dios, mis amadas hijas en Cristo, siguiendo sus pisadas de mortificación en toda paciencia, en todo silencio y en todas ganas de padecer, hechas verdugos de los contentos, mortificándose si por ventura ha quedado algo por morir que es- torbe la resurrección interior del espíritu, el cual more en sus almas. Amén.
De Málaga y noviembre, 18, de 1586.
Su siervo, Fray Juan de la Cruz. CARTA VI A LAS CARMELITAS DESCALZAS DE BE AS. — GRANADA, 22 DE NOVIEM- BRE DE 1587.
Nuevos recibos de espíritu para /as religiosas. Lo que ordina- riamente hace falta, no es escribir y hablar, sino callar y obrar. Para guardar el espíritu el mejor medio es padecer. Soledad y recogimiento en Dios. (2).
Jesús María sean en sus almas, hijas mías en Cristo. Mu- cho me consolé con su carta; págueselo Nuestro Señor. El no haber escrito no ha sido falta de voluntad, porque de veras de- 1 Seg.: que ya no se guarda vacío.
2 Los Carmelitas Descalzos de Zaragoza fueron los poseedores de esta carta, que debió perderse en la guerra de la Independencia, en que tanto sufrió aquella Co- munidad. De ella la tomaron las ediciones antiguas de este reducido Epistolario. Lée- se una copia en el Ms. 12.738, folio 767 de la Biblioteca Nacional. El Ms. 13.245, folio 247, trae otra copia hecha por el P. Manuel de Santa María en Duruelo (2 de junio de 1761) del traslado que allí había, debido a la M. Petronila de San José, de nuestro convento de Descalzas de Valladolid, donde falleció el 21 de marzo de 1666. Las diferencias entre estas dos copias son de poca importancia. Queda ajustada al 13.245.
CARTA VI 261 CARTA VI 261 seo su gran bien, sino parecerme que harto está ya dicho y es- crito para obrar lo que importa; y que lo que falta (si algo falta) no es el escribir o el hablar (que esto antes ordinaria- mente sobra), sino el callar y obrar. Porque demás de esto, el hablar distrae, y el callar y obrar recoge y da fuerza al espí- ritu. Y así, luego que la persona sabe lo que le han dicho para su aprovechamiento, ya no ha menester oir ni hablar más, sino obrarlo de veras con silencio y cuidado, en humildad y caridad y desprecio de sí; y no andar luego a buscar nuevas cosas, que no sirven sino de satisfacer al apetito en lo de fuera (y aun sin poderlo satisfacer) y dejar el espíritu flaco y vacío, sin virtud interior. De aquí es que ni lo primero ni lo postrero aprovecha; como el que come sobre lo indigesto, aue porque el calor natural se reparte en lo uno y en lo otro, no tiene fuerza para todo convertirlo en sustancia, y engéndrase enfer- medad.
Mucho es menester, hijas mías, saber hurtar el cuerpo del espíritu al demonio y a la sensualidad (1), porque si no, sin en- tender, nos hallaremos muy desaprovechados y muy ajenos de las virtudes de Cristo, y después amaneceremos con nuestro tra- bajo y obra hecho del revés, y pensando que llevábamos la lámpara encendida, parecerá muerta; porque los soplos que a nuestro parecer dábamos para encenderla, quizá eran más para apagarla. Digo, pues, que para que esto no sea, y para guardar el espíritu, como he dicho, no hay mejor remedio que padecer y hacer y callar, y cerrar los sentidos con uso e inclinación de soledad y olvido de toda criatura y de todos los acaecimientos, aunque se hunda el mundo. Nunca por bueno ni malo dejar de quietar (2) su corazón con entrañas de amor, para padecer en to- das las cosas que se ofrecieren. Porque la perfección es de tan alto momento y el deleite del espíritu es de tan rico precio, que aun todo esto quiera Dios que baste; porque es imposible ir aprovechando si no haciendo y padeciendo virtuosamente, todo envuelto en silencio.
1 Ms. 12.738: a nuestra sensualidad.
2 Ms. 12.738: dejando desquietar.
262 EPISTOLARIO Esto he entendido (1), hijas: que el alma que presto advierte en hablar y tratar, muy poco advertida está en Dios; porque cuando lo está, luego con fuerza la tiran de dentro a callar y huir de toda conversación, porque más quiere Dios que el al- ma se goce con él que con otra alguna criatura, por más aven- tajada que sea y por más al caso que le haga.
En las oraciones de Vuestras Caridades me encomiendo; y tengan por cierto que con ser mi caridad tan poca, está tan recogida hacia allá, que no me olvido de a quien tanto debo en el Señor; el cual sea con todos nosotros. Amén.
De Granada, a 22 de noviembre de 1587 años.
Fray Juan de la Cruz.
La mayor necesidad que tenemos es de callar a este gran Dios con el apetito (2) y con la lengua, cuyo lenguaje, que él oye solo, es el callado de amor.
[sobrescrito]: A Ana de Jesús y las demás hermanas Carmelitas Descalzas del Convento de Granada (3).
CARTA VII A LA N\. LEONOR BAUTISTA EN BEAS. — GRANADA, 8 DE FEBRERO DE 1588.
Se conduele de sus trabajos y le da consejos para llevarlos con gusto por Dios (4).
Jesús sea en Vuestra Reverencia. No piense, hija en Cristo, que me he dejado de doler de sus trabajos y de las que son par- ticipantes; pero acordándome que así como Dios la llamó para que hiciese vida apostólica, que es vida de desprecio, la lleva por el camino de ella, me consuelo. En fin, el religioso de tal mane- ra quiere Dios que sea religioso, que haya acabado con todo y que todo se haya acabado para él; porque El mismo es el que 1 Ms. 12.738: Esto entiendo.
2 Ms. 12.738: espíritu.
3 Traslada este sobrescrito el P. Manuel en el lugar indicado en la primera nota de esta carta.
4 Venérase el autógrafo, bien conservado, en las Carmelitas Descalzas de Bar- CARTA YII 263 quiere ser su riqueza, consuelo y gloria deleitable. Harta merced la ha Dios hecho a Vuestra Reverencia, porque ahora, bien ol- vidada de todas las cosas, podrá a sus solas gozar bien de Dios, no se le dando nada que hagan de ella lo que quisieren por amor de Dios, pues que no es suya, sino de Dios.
Hágame saber si es cierta su partida a Madrid y si viene la Madre Priora, y encomiéndeme mucho a mis hijas Magda- lena y Ana (1), y a todas, que no me dan lugar para escribirlas.
De Granada, a 8 de febrero de 88.
Fray Juan de la Cruz.
CARTA VIII AL P. AMBROSIO MARIANO DE SAN BENITO, PRIOR DE MADRID. — SE- GOVIA, 9 DE NOVIEMBRE DE 1588.
Cambio de conventualidad de algunos religiosos. Que el Prior y Suprior deben conformar entre sí. Que nadie ande traqueando a los novicios (2).
Jesús sea en Vuestra Reverencia. La necesidad que hay de religiosos, como Vuestra Reverencia sabe, según la multitud de fundaciones que hay, es muy grande; por eso es menester que Vuestra Reverencia tenga paciencia en que vaya de ahi el padre fray Miguel a esperar en Pastrana al P. Provincial, porque tiene celona. Mide 31X23 cmts. y escá escrito sólo por una cara. Hay reproducción foto- gráfica en los Autógrafos, del P. Gerardo.
La religiosa a quien la dirige nació en Alcaraz (Albacete i. y profesó en Beas e¡ año de 157S. Cuando el Santo le escribió, acababa de terminar el oficio de priora A esto alude cuando le dice: Harta merced", etc.
El P. Juan de San José, de ¡a Provincia de Cataluña, que copia esta carta en sus Anales (t. I, p. 102). dice que en otros tiempos estuvo el autógrafo en nuestro Con- vento de Carmelitas de Perpiñán.
1 Eran dos religiosas de la Comunidad, hijas muy buenas y afectas al Santo. De ambas se ha hecho reiterada memoria en la edición presente.
2 Primitivamente, según dice el P. Jerónimo de San José (Historia. L VI. c. II. n. 8), poseyó esta carta el obispo de Avila D. Melchor de Moscoso y Sandovai. Lue- go pasó a Duruelo (Ms. 3.653. Previo 4.°). y actualmente lo poseen las Carmelitas Descalzas de San José de Avda. en buen estado de conservación. Como primer defi- nidor, y en ausencia del P. Nicolás Doria, participa al P. Mariano las providencias tomadas respecto de algunos religiosos de la Provincia de Castilla. Del P. Ambrosio Mariano de San Benito, uno de los Descalzos primitivos más significados y aprecia- dos de Santa Teresa, se habló en la B M C. t. V, cap. XVII.
264 EPISTOLARIO 264 EPISTOLARIO luego de acabar de fundar aquel convento de Molina (1). También les pareció a los Padres convenir dar luego a Vuestra Reveren- cia suprior; y así, le dieron al padre fray Angel (2), por en- tender se conformará bien con su Prior, que es lo que más conviene en un convento, y déles Vuestra Reverencia a cada uno sus patentes. Y convendrá que no pierda Vuestra Reverencia cuidado en que ningún sacerdote, ni no sacerdote, se le entre- meta en tratar con los novicios; pues, como sabe Vuestra Re- verencia, no hay cosa más perniciosa que pasar por muchas ma- nos y que otros anden traqueando a los novicios; y pues tiene tantos, es razón ayudar y aliviar al padre fray Angel, y aun darle autoridad, como ahora se le ha dado, de subprior, para que en casa le tengan más respeto. Al padre fray AAiguel pa- rece no era ahí mucho menester ahora, y que podrá más ser- vir a la Religión en otra parte. Acerca del Padre Gracián no se ofrece cosa de nuevo, sino que el padre fray Antonio está ya aquí (3).
De Segovia y noviembre, 9, de 88.
Fray Juan de la Cruz (4).
1 No tuvo éxito esta fundación. A ella destinaba al P. Miguel de Jesús, suprior de Madrid.
2 Fr. Angel de San Gabriel, a quien hicieron suprior, para mayor dignidad del cargo que tenía de maestro de novicios. De este religioso se habló extensamente en el tomo I, págs. 60-62.
3 En lo que dice del P. Gracián, alude a la delicada cuestión que ya entonces se agitaba y dió con él en la calle. Tanto el Santo como el P. Mariano estimaban al P. Gracián, aunque el último no era del todo de fiar. Como miembro de la Con- sulta que gobernaba la Descalcez, el P. Antonio de jesús debía residir en Segovia, según lo acordado por ella, ya que no hubo otra dispensación en esto que la del Pa- dre Mariano, que continuó con el priorato de Madrid.
4 A continuación de la firma del Santo escribe el P. Gregorio de S. Angelo: "El P. Gregorio de S. Angelo besa a Vuestra Reverencia las manos."
CARTA IX 26o CARTA IX A D.S JUANA DE PEDRAZA, EN GRANADA. — SEGOVIA, 28 DK ENERO DE 1589.
Acúsale recibo de las cartas que le había escrito D.' Ana, hija espiritual del Santo. Consejos espirituales: desasimiento de todo y obediencia ciega ai director de espíritu. Es conveniente que no nos falte nunca cruz. No escriba cartas tan corticas (1).
Jesús sea en su alma. Pocos días ha la escribí por vía del P. Fray Juan (2), en respuesta de esta suya postrera, que según se había esperado, fue bien estimada. Allí la respondí cómo, a mi ver, todas sus cartas tengo recibidas, y sus lástimas y males y soledades sentidas, las cuales me dan a mí siempre tan- tas voces callando, que la pluma no me declara tanto. Todo es aldabadas y golpes en el alma para mas amar, que causan más oración y suspiros espirituales a Dios, para que él cumpla lo que el alma pide para él. Ya le dije que no había para qué entrar por aquél...(5), sino que haga lo que le tienen mandado, y cuando se lo impidieren, obediencia y avisarme, que Dios pro- veerá lo mejor. Los que quieren bien a Dios, él se tiene cui- dado de sus cosas, sin que ellos se soliciten por ellas.
En lo del alma, lo mejor que tiene para estar segura es no tener asidero a nada, ni apetito de nada; y tenerle muy ver- dadero y entero a quien la guía conviene, porque si no ya sería no querer guia. Y cuando basta una, y es la que conviene, todas las demás, o no hacen al caso o estorban. No se asga el alma a nada, que como no falte oración, Dios tendrá cuidado 1 El autógrafo, que a mediados del siglo XVIII se hallaba en las Carmelitas Des- calzas de Turin, se venera hoy en los Carmelitas Descalzos de Concesa (Italia). Pu- blicó una copia fotográfica el P. Anastasio de San José en su obra Somma di Mística Teología. Por haber estado doblada mucho tiempo, desaparecieron algunas palabras.
D.a Juana de Pedraza era una fiel discípula del Santo, que le fío por entero su al- ma y salió aventajadísima en la virtud con tal magisterio. Es fácil que fuera hermana o sobrina del Arcediano que entonces tenia la Catedral granadina, en cuya compañía vivía esta piadosa mujer.
2 Su querido hijo Juan Evangelista, de que se habló en el tomo I, págs. 285-288.
3 Uno de los dobleces de esta carta estropeó aquí por completo unas cuantas palabras.
266 EPISTLOARIO de su hacienda, pues no es de otro dueño, ni lo ha de ser. Esto por mi lo veo, que cuanto las cosas más son mías, más tengo el alma y corazón en ellas y mi cuidado; porque la cosa ama- da se hace una con el amante, y así hace Dios con quien le ama. De donde no se puede olvidar aquéllo sin olvidarse de la pro- pia alma; y aun de la propia se olvida por la amada, porque más vive en la amada que en sí.
¡Oh, gran Dios de amor, y Señor, y qué de riquezas vues- tras ponéis en el que no ama ni gusta sino de Vos; pues a Vos mismo le dais y hacéis una cosa por amor! Y en eso le dais a gustar y amar lo que más el alma quiere en Vos y le aproveche más. Porque conviene que no nos falte cruz, como a nuestro Amado hasta la muerte de amor. El ordena nuestras pasiones en el amor de lo que más queremos, para que mayores sacrificios hagamos y más valgamos. Mas todo es breve, que todo es hasta alzar el cuchillo, y luego se queda Isaac vivo, con promesa del hijo multiplicado.
Paciencia es menester, hija mía, en esta pobreza, que para salir bien de nuestra tierra aprovecha, y para entrar en la vida a gozarlo bien todo, la cual es...de vida (1) Ahora no sé cuándo será mi ida. Bueno estoy, aunque el alma muy atrás. Encomendadme a Dios, y las cartas dé a Fray Juan (2) o a las monjas más a menudo, cuando se pueda. Y si no fuesen tan corticas seria mejor.
De enero y Segovia, 28, de 1589.
Fray Juan de la Cruz.
1 Por la misma razón de plegado que arriba se dijo, faltan aquí unas palabras en el original.
2 El mismo religioso de quien habló al principio de la carta.
CARTA X 267 CARTA X A UNA DONCELLA DE LA PROVINCIA DE AVILA, Ql'E DESEABA HACERSE DESCALZA. — SEGOVIA Y FEBRERO.
Le contesta cómo se ha de haber acerca de sus pecados, de ¡a pasión del Señor y de la gloria perdurable. (1).
Jesús sea en su alma. El mensajero me ha topado en tiem- po que no podía responder cuando él pasaba de camino, y aun ahora está esperando. Déle Dios, hija mía, siempre su san- ta gracia, para que toda en todo se emplee en su santo amor como tiene la obligación, pues solo para esto la crió y redimió. Los tres puntos que me pregunta había mucho que decir en ellos, más que la presente brevedad y carta pide; pero diréle otros tres, con que podrá algo aprovechar en ellos.
Acerca de los pecados, que Dios tanto aborrece que le obligaron a muerte, le conviene para bien llorarlos y no caer en ellos, tener el menos trato que pudiere con gentes, huyendo de ellas, y nunca hablar más de lo necesario en cada cosa; por- que de tratar con las gentes más de lo que puramente es nece- sario y la razón pide, nunca a ninguno, por santo que fuese, le fué bien; y con esto, guardar la ley de Dios con grande pun- tualidad y amor.