SigPhi · Juan de la Cruz

Subida del Monte Carmelo y Noche Oscura

Page 12 of 42

2. Üc manera que muchas veces se hallara el alma en estn amorosa o pacifica asistencia sin obrar nada con las potencias, esto es, acerca de actos particulares, no obrando activamente, si- no sólo recibiendo ( 1 ); y muchas habrá menester ayudarse blan- da y moderadamente del discurso para ponerse en ella; pero puesta el alma en ella, ya habernos dicho que el alma no obra nada con las potencias (2); que entonces antes es verdad de- cir que se obra en ella y que está obrada la inteligencia y sabor, que no que obre ella alguna cosa; sino solamente tener adver- tencia el alma con amar a Dios, sin querer sentir, ni ver nada, en lo cual pasivamente se 1c comunica Dios asi como al que tiene los ojos abiertos, que pasivamente, sin hacer el mas que tenerlos abiertos, se le comunica la luz (3). Y este recibir la luz que sobrenaturalmente se le inhtnde, es entender pasivamente, pero dicese que no obra, no porque no entienda, sino porque en- tiende lo que no le cuesta su industria, sino sólo recibir lo que le dan, como acaece en las iluminaciones, e ilustraciones, o inspiraciones de Dios.

3. Aunque aqui libremente recibe la voluntad esta noticia general y confusa de Dios (4), solamente es necesario para re- cibir más sencilla y abundantemente esta divina luz, que no se cure de interponer otras luces más palpables de otras luces o for- mas o noticias o figuras de discurso alguno; porque nada de aquello es semejante a aquella serena y limpia luz. De donde si 1 Esto es. acerca de netos particulares, no obrando activamente, sino sólo reci- biendo. Estas palabras se leen únicamente en el C de Ale. La e. p. dice en su lugar romo está declarado.

2 Asi los Códices La e p traslada para ponerse en ella: la cual alcanzada, no discurre ni trabaja el alma con las potencias.

3 La e. p. modifica asi estas lineas; "tener advertida el alma a Dios con amor, sin pretensión de sentir ni ver nada más que dejarse llevar de Dios: en lo cual pasiva- mente se le comunica El. asi como al que tiene los ojos abiertos se le comunica la luz."

4 Estas lineas, desde las palabras "que pasivamente, sin hacer él más que tenerlos abiertos", las trae el Códice de Alcaudete. He aqui lo que acerca de ellas dejó escrito, eo nota a este pasaie. e! P Gerardo de San Juan de la Cruz. "Este importantísimo párrafo lo trae el P. Andrés de la Encarnación en la copia de diversos trozos del San- to que se habían omitido en la edición de sus obras. (Notas para hacer ana edición corregida de N. S. P., en el Pape! Previo 6.°) No dice dicho Padre en qué manuscrito lo halló: mas advierte en uno de sus apuntes que todos los manuscritos en general traían aquellos párrafos omitidos Este, sin embargo, no se halla en ninguno de los que yo he podido hallar. Nada más puedo decir acerca de su autenticidad."

LIBRO SEGUNDO — CAP. XV 135 quisiere entonces entender y considerar cosas particulares, aun- que más espirituales fuesen, impediría la luz limpia y sencilla general del espíritu (1), poniendo aquellas nubes en medio; asi como el que delante de los ojos se le pusiese alguna cosa en que tropezando la vista, se le impidiese la luz y vista de adelante.

4. De donde se sigue claro que, como el alma se acabe de purificar y vaciar de todas las formas e imágenes aprehen- sibles, se quedará en esta pura y sencilla luz, transformándose en ella en estado de perfección, porque esta luz nunca falta en el alma (2), pero por las formas y velos de criatura con que el alma esta velada y embarazada, no se le infunde; que si qui- tase estos impedimentos y velos del todo (como después se di- rá), quedándose en la pura desnudez y pobreza de espíritu, luego el alma, ya sencilla y pura, se transformaría en la sencilla y pura sabiduría, que es el Hijo de Dios. Porque faltando lo natural al alma enamorada, luego se infunde de lo divino, na- tural y sobrenaturalmentc, porque no se de vacio en la natu- raleza (3).

5. Aprenda el espiritual a estarse con advertencia amo- rosa en Dios, con sosiego de entendimiento, cuando no puede meditar, aunque le parezca que no hace nada. Porque así, poco a poco, y muy presto se infundirá en su alma el divino sosie- go y paz con admirables y subidas noticias de Dios, envueltas en divino amor. Y no se entrometa en formas, meditaciones e imaginaciones, o algún discurso; porque no desasosiegue al al- ma y la saque de su contento y paz, en lo cual ella recibe desa- brimiento y repugnancia. Y si, como habernos dicho, le hiciere escrúpulo de que no hace nada, advierta que no hace poco en pacificar el alma y ponerla en sosiego y paz, sin alguna obra y apetito, que es lo que Nuestro Señor nos pide por David, di- 1 La e. p.: la luí sencilla y sutil del espíritu.

2 En vez de las palabras de los Mss. nunca falta en el alma, la e. p. corrige: siempre está aparejada a comunicarse al alma.

3 Entre los Mis. existe una leve diferencia. Ale. y A dicen: porque no se dé. B: para que no se dé. C y D: porque no se da vacio en la naturaleza. La e. p.: se in- funde lo divino sobrenaturalmente; que Oios no deja vacio sin llenar.

136 SIBIDA DEL MONTE CARMELO ciendo. V acate, ct vidrie quoniam ego sum Deus (1). Como si dijera: Aprended a estaros vacíos de todas las cosas (es a sa- ber, interior y exteriormente) y veréis cómo yo soy Dios (2).

CAPITULO XVI EN Ql'E SE TRATA DE LAS APREHENSIONES IMAGINARIAS 01 E SO- BREN ATURALMENTF SF REPRESENTAN EN LA FANTASIA. — DICE CO- MO NO PUEDEN SERVIR AL ALMA DE MEDIO PROXIMO PARA LA L'NION CON DIOS.

1. Ya que habernos tratado de las aprehensiones que natu- ralmente puede en si recibir (1), y en ellas obrar con dis- curso (4) la fantasia c imaginativa, conviene aqui tratar de las sobrenaturales, que se llaman visiones imaginarias, que tam- bién por estar ellas debajo de imagen, y forma y figura, perte- necen a este sentido, ni más ni menos que (5) las naturales.

2. Y es de saber, que debajo de este nombre de visiones imaginarias queremos entender todas las cosas que debajo de ima- gen, forma y figura y especie sobrenaturalmente se pueden re- presentar a la imaginación (6). Porque todas las aprehensiones y especies que de todos los cinco sentidos corporales se repre- san al alma y en ella hacen asiento por vía natural, pueden por vía sobrenatural tener lugar en ella, y representársele sin mi- nisterio alguno de los sentidos exteriores. Porque este sentido de la fantasía, junto con la memoria, es como un archivo y re- ceptáculo (7) del entendimiento, en que se reciben todas las formas e imágenes inteligibles; y asi, como si fuese un es- pejo, las tiene en si, habiéndolas recibido por via de los cinco 1 Ps., XLV. 11.

2 En la e. p. se varia algo el sentido diciendo: Aprended • estaros vacíos de to- das las cosas (es a saber, interiormente), y sabrosamente veréis cómo yo soy Dios.

3 E. p.: recibir el alma.

4 E. p. omite la palabra discurso.

5 La e. p.: como las naturales.

6 En todos los Códices faltan las palabras siguientes, que se leen aqui en la e. p.: y esto con especies muy perfectas y que más viva y perfectamente representen y mue- van, que por el connatural orden de los sentidos.

7 La e. p.: receprácu/o respecto del entendimiento.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. XV!

137 sentidos, o, como decimos, sobrenaturálmenie, tj asi las repre- senta al entendimiento, y alli el entendimiento las considera y juzga de ellas. Y no solo puede eso, más aun puede componer e imaginar otras a la semejanza de aquellas que alli conoce (1).

3. Es, pues, de saber, que asi como los cinco sentidos ex- teriores representan (2) las imágenes y especies de sus objetos a estos interiores, asi sobrenaturalmente, como decimos, sin los sentidos exteriores puede Dios y el demonio (5) representar las mismas imágenes y especies, y mucho más hermosas y aca- badas. De donde (4), debajo de estas imágenes, muchas veces representa Dios al alma muchas cosas, y la enseña mucha sa- biduría, como a cada paso se ve en la Escritura, como vio Isaías a Dios en su gloria debajo (5) del humo que cubría el templo y de los serafines que cubrían con las alas el rostro y los pies (6), y a Jeremías la vara que velaba (7), Daniel mul- titud de visiones, etc. (8). Y también el demonio procura con las suyas, aparentemente buenas, engañar ai alma, como es de ver en el de los Reyes, cuando engaño a todos los profetas de Acab, representándoles en la imaginación los cuernos con que dijo había de destruir a los asirios, y tue mentira (9). Y las visiones que tuvo ¡a mujer de Pilatos sobre que no con- denase a Cristo, y otros muchos lugares, donde se ve. como en este espejo de la fantasía e imaginativa (10) estas visiones imaginarias acaecen (11) a los aprovechados más frecuentemente que las corporales exteriores. Estas, como decimos, no se 1 Estas lineas de los Códices, las reduce asi la e. p.: las formas c imágenes que el ha de hacer inteligibles, y <isi el entendimiento las mira y juzga de ellas. Es. pues, de saber...2 La e. p proponen y representan.

3 E p. omite las palabras Dios y el demonio. Véase lo que se dice en la página siguiente, nota tercera, del sentido que da a veces el Santo a la palabra sobrenatural- mente.

i E. p.: y mucho más viva y perfectamente: y así debajo de estas imágenes.

5 E. p.: como haber mostrado Dios su gloria debajo 6 Isal, VI. 4.

7 jerem.. I. 11.

8 Dan.. VII, 10.

9 III Reg.. XXII. 11.

10 E. p. suprime las palabras donde se ve cómo en este espejo de la fantasía t imaginativa.

11 E. p.: suceden.

138 SUBIDA DEL MONTE CARMELO diferencian de las que entran por los sentidos exteriores en ¿cuanto imágenes y especies; pero en cuanto al efecto que ha- cen y perfección de ellas, mucha diferencia hay, porque son mas sutiles y hacen más efecto en el alma, por cuanto son ( 1 ) so- brenaturales y más interiores que las sobrenaturales exteriores. Aunque no se quita por eso que algunas corporales de estas exteriores hagan más efecto, que, en fin, es como Dios quiere que sea la comunicación; pero hablamos en cuanto es de parte de ellas, por cuanto soín más espirituales (2).

4. Este sentido de la imaginación y fantasía es donde or- dinariamente acude el demonio con sus ardides, ahora naturales, ahora sobrenaturales (3), porque este es la puerta y entrada para el alma, y, como habernos dicho (4), aqui viene el entendimiento a tomar y dejar, como a puerto o plaza de su provisión. Y por eso siempre Dios, y también el demonio, acuden aqui con sus joyas de imágenes y formas sobrenaturales para ofrecerlas (5) al entendimiento; puesto que Dios no sólo se aprovecha de este medio para instruir al alma, pues mora sustancialmetitc en ella, y puede por si y por otros medios (6).

5. Y no hay para que yo aquí me detenga en dar doctrina de indicios, para que se conozcan cuáles visiones serán de Dios y cuáles no, y cuáles en una manera y cuáles en otra; pues mi intento aqui no es ése, sino sólo instruir el entendimiento en ellas para que no se embarace e impida para la unión con la divina Sabiduría con las buenas, ni se engañe en las falsas.

6. Por tanto, digo que de todas estas aprehensiones y vi- 1 E. p.; por cuanto juntamente son.

2 E p: hablamos de parte de ellas, porque son más interiores.

3 La e. p. suprime: ahora naturales, ahora sobrenaturales.

Emplea el Santo en este pasaie el vocablo sobrenafr/ra/, en el sentido de pre- ternatucil. Sólo Dios puede en su obrar exceder los términos de la naturaleza; el de- monio, sia rebasarlos, puede obrar de manera que nos parezca los excede: porque ig- norando nosotros hasta donde se extienden los poderes naturales, actúa de Forma que nos parezca milagrosa y sobrenatural, siendo en rigor más bien portentosa y preter- natural. El demonio, como dirá el Santo más adelante, puede "hacer alguna aparien- cia de simia." intentando imitar las obras de Dios, como contrahacer milagros, etc..

4 La e. p. suprime y como habernos dicho.

5 La e. p. abrevia: acuden aqui con imágenes y formas para ofrecerlas.

6 Las cinco lineas siguientes faltan en A y B. Leense en Ale. y e. p., aunque con alguna ligera diferencia. Seguimos la lectura del C. de Ale.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. JCV1 135 stones imaginarias, y otras cualesquiera formas o especies, como ellas se ofrezcan debajo de forma o imagen o alguna inteligen- cia particular, ahora sean falsas de parte del demonio, ahora se conozcan *er verdaderas de parte ( 1 ) de Dios, el entendimien- to no se ha de embarazar ni cebar en ellas, ni las ha el alma de querer admitir, ni tener (2), para poder estar desasida, des- nuda, pura y sencilla, sin algún modo y manera, como se re- quiere para la unión (3).

7. Y de esto la razón es, poique todas estas formas ya di- chas siempre en su aprehensión se representan, según habernos di- cho, debajo de algunas maneras y modos limitados, y la Sabidu- ría de Dios, en que se ha de unir el entendimiento, ningún modo ni manera tiene, ni cae debajo de algún limite ni inteligencia dis- tinta y particularmente, porque totalmente es pura y sencilla. Y como quiera que para juntarse dos extremos, cual es el alma y ís divina Sabiduría, será necesario que vengan a convenir en cier- to medio (4) de semejanza entre si; de aqui es que también c¡ el alma ha de estar pura y sencilla, no limitada ni atenida a alguna inteligencia particular, ni modificada con algún limite de forma, especie e imagen. Que pues Dios no cae (5) debajo dc- imagen ni forma, ni cabe debajo de inteligencia particular, tam- poco el alma para caer en Dios (6), ha de caer debajo de forma o inteligencia distinta.

8. Y que en Dios no haya forma ni semejanza aiguna, bien lo da a entender el Espíritu Santo en el Deuteronomio, diciendo: Vocr/n verborum e/us audistis, el formam penitus non vidisiis (7). Que quiere decir: Oísteis la voz de sus palabras, y totalmente no visteis en Dios alguna forma Pero dice que habia allí tinie- blas y nube y oscuridad, que es la noticia confusa y oscura que ii abemos dicho, en que se une el alma con Dios. Y luego más 2 E. p. ni hacer pie en ellas.

4 E. p: modo en vez de medio 5 La e. p: no cabe.

6 E. p.: para unirse con Dtos.

7 Deuter. IV. 12 140 SUBIDA DEL MONTE CARMELO adelante dice: Non vidisiis aliquatn similitudinem in die, qua lo- cutus est vobis Dominas in Horeb de medio ignis (1). Esto es: No visteis vosotros semejanza alguna en Dios en el dia que os habló, de medio del fuego, en el monte Horeb.

9. Y que el alma no pueda llegar a lo alto de Dios (2), cual en esta vida se puede, por medio de algunas formas y figuras, también lo dice ei mismo Espíritu Santo en los Números, donde, reprendiendo Dios a Aarón y María, hermanos de Moisés, por- que murmuraban contra él, queriendo darles a entender ei alto estado en que le había puesto de unión y amistad consigo, dijo: Si quis ínter vos fuerit Propketa Domini, in visione apparebo ei, per somnium loqaar ad illam. Ai non talis servas meus Muy- ses, qui in omni domo mea jidelissimus est: ore enim ad os loquor ei, rt palam, et non per aenigmata, el figuras Dominum videi (3). Que quiere decir: Si entre vosotros hubiere algún profeta del Señor, aparecerle he en alguna visión, o forma, o hablaré con él entre sueños, pero no hay tal como mi sier- vo Moisés (4), que en toda mi casa es fidelísimo y hablo con él ooca a boca, y no ve a Dios por comparaciones, semejanzas y figuras. En lo cual se da a entender ciaro que en este alto estado de unión, de que vamos hablando (5), no se comunica Dios al alma mediante algún disfraz de visión imaginaria, o se- mejanza o figura, ni la ha de haber; sino que boca a boca, esto es, en esencia pura y desnuda de Dios, que es la bo- ca de Dios en amor con esencia pura y desnuda del alma (6), que es la boca del alma en amor de Dios.

10. Por tanto, para venir a esta unión de amor de Dios esencial (7) ha de tener cuidado el alma de no se ir arriman- do a visiones imaginarias, ni formas, ni figuras, ni particulares inteligencias; pues no le pueden servir de medio proporcionado 1 Deuter.. IV, 15.

2 La e. p.. a la alteza de la unión con Dios.

3 Núm., XII. 6-8.

i E. p.: pero ninguno hay como mi siervo Moisén.

5 En la e. p. falta de que vamos hablando.

6 En loa Códices y en la e. p. faltan las palabras mediante la voluntad, que aña- den aquí la edición de 1630 y las posteriores.

7 E. p.: unión de Dios tan perfecta.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. XV!

141 y próximo para tal efecto; antes le harían estorbo, y por eso las ha de renunciar y procurar de no tenerlas. Porque si por al- gún caso se hubiesen de admitir y preciar, era por el provecho que las verdaderas hacen en el alma y buen efecto; pero para esto no es necesario admitirlas (1), antes conviene, para mejo- ría siempre negarlas. Porque estas visiones imaginarias, el bien nue pueden hacer al alma también como las corporales exteriores que habernos dicho, es comunicar la inteligencia o amor o sua- vidad; pero para que causen este efecto en ella, no es menester que ella las quiera admitir; porque, corno también queda dicho arriba, en ese mismo punto que en la imaginación (2) hacen pre- sencia, la hacen en el alma e infunden la inteligencia y amor, o suavidad, o lo que Dios quiere que causen. Y no sólo juntamen- te, pero principalmente, aunque no en el mismo tiempo hacen en el alma su efecto pasivamente (3) sin ser ella parte para lo poder impedir, aunque quisiese (4), como tampoco lo fué para lo saber adquirir, aunque lo haya sido antes para se saber disponer. Por- que asi como la vidriera no es parte (5) para impedir el rayo del sol que da en ella, sino que pasivamente, estando ella dispuesta con limpieza, la esclarece sin su diligencia u obra, asi tam- bién el alma, aunque ella quiera (6), no puede dejar de reci- bir en sí las influencias y comunicaciones de aquellas figu- ras, aunque más las quisiese resitir (7); porque a las infu- siones sobrenaturales no las puede resistir la voluntad negativa con resignación humilde y amorosa, sino sola la impureza (8) e imperfecciones del alma, como también en la vidriera impiden la claridad las manchas.

1 Ale. y e. p.: no es necesario admitirlas. A y B. es necesario no admitirlas. Lo que signe, indica que debemos estar a la lectura de Ale. y e. p.: de lo contrario, huelga la segunda parte de este período.

2 La e. p dicho arriba cuando en la imaginativa.

3 La e. p.: Y así recibe el alma su efecto despertador pasivamente.

4 La e. p. omite aunque quisiese.

5 E. p. enmienda: ¡o saber adquirir, no obstante que haya trabajado antes en disponerse. Algo se parece esto a la vidriera, que no es parte, etc.

6 E. p. suprime aunque ella quiera.

7 E. p. omite aunque más las quisiese resistir.

8 La e. p. abrevia: no las puede resistir la voluntad, aunque sin duda tt estorbo la impureza...142 SUBIDA DEL MONTE CARMELO 11. De donde se ve claro que, cuanto más el alma se desnudare con la voluntad y afecto de las aprehensiones de las manchas de aquellas formas, imágenes y figuras en que vie- nen envueltas (1) las comunicaciones espirituales que hemos di- cho, no sólo no se priva de estas comunicaciones y bienes que causan, mas se dispone mucho más para recibirlas con más abun- dancia, claridad y libertad de espíritu y sencillez, dejadas aparte todas aquellas aprehensiones, que son las cortinas y velos que encubren lo espiritual (2) que allí hay. Y asi, ocupan el es- píritu y sentido, si en ellas se quisiere cebar, de manera que sencilla y libremente no se pueda comunicar el espiritu; por- que estando ocupado con aquella corteza, está claro que no tiene libertad el entendimiento para recibir aquellas formas (3) De donde si el alma entonces las quiere admitir y hacer caso de ellas, seria embarazarse y contentarse, con lo menos que hay en ellas, que es todo lo que ella puede aprehender y conocer de ellas, lo cual es aquella forma e imagen, y particular in- teligencia. Porque lo principal de ellas, que es lo espiritual que se le infunde, no sabe ella aprehender ni entender, ni sabe cómo es, ni lo sabría decir, porque es puro espiritual. Solamente lo que de ellas sabe, como decimos, es lo menos que hay en ellas a su modo de entender, que son las formas por el sentido; y por eso digo que, pasivamente y sin que ella ponga su obra de entender y sin saberla poner, se le comunica de aquellas vi- siones lo que ella no supiera entender ni imaginar.

12. Por tanto, siempre se han de apartar los ojos del al- ma de todas estas aprehensiones que ella puede ver y entender distintamente, lo cual comunica en sentido, y no hace fundamen- to y seguro de fe, y ponerlos en lo que no ve ni pertenece al sentido, sino al espíritu, que no cae en figura de sentido, que es lo que la lleva a la unión en fe, la cual es el pxopio medio, 1 Así Ale. La e. p.: de las manchas de /as aprensiones, imágenes y figuras en que vienen envueltas...A: más de las aprehensiones y de las manchas de aquéllas y afectos en que vienen envueltas. B más de las aprehensiones de las manchas de aque- llas formas y figuras en que vienen envueltas.

2 E. p.: lo mas espiritual.

3 Por descuido omite el Códice de Aicaudete las palabras aquellas formas, que •e leca en A y B. La e. p. dice: para recibir la sustancia.

LIBRO SEGUNDO.— CAP XVI 143 como esta dicho Y asi, le aprovecharan al alma estas visiones en sustancia para íe, cuande bien supiere negar lo sensible e inteli- gible de ellas (1), y usar bien del fin que Dios tiene en dar- las al alma, desechándolas, porque, como dijimos de las cor- porales, no las da Dios para que el alma las quiera tomar y po- ner su asimiento en ellas.

13. Pero nace aqui una duda, y es: si es verdad que Dios da ul alma las visiones sobrenaturales, no para que ella las quie- ra tomar, ni arrimarse a ellas, ni hacer caso de ellas, ¿para que se las da, pues en ellas puede el alma caer en muchos ye- rros y peligros, o por lo menos en los inconvenientes que aqui se escriben para ir adelante, mayormente pudiendo Dios dar al alma y comunicarle espiritualmente y en substancia lo que le co- munica por el sentido, mediante las dichas visiones y formas sen- sibles?

14. Responderemos a esta duda en el siguiente capítulo (2) y es de harta doctrina y bien necesaria, a mi ver, asi para los espirituales, como para los que los enseñan. Porque se enseña el estilo y fin que Dios en ellas lleva, el cual por no lo saber muchos, ni se saben gobernar, ni encaminar a si ni a otros en ellas a la unión. Que piensan que por el mismo caso que cono- cen ser verdaderas y de Dios, es bueno admitirlas y asegúranse en ellas (3), no mirando que también en éstas hallará el alma su propiedad, y asimiento y embarazo, como en las cosas del inundo, si no las sabe renunciar como a ellas. Y así, les parece que es bueno admitir las unas y reprobar las otras, metiéndose a si mismo y a las almas en gran trabajo y peligro acerca del discernir entre la verdad y falsedad de ellas. Que ni Dios les manda poner en ese trabajo, ni que a las almas sencillas y sim- ples las metan en ese peligro y contienda; pues tienen doctrina sana y segura, que es la fe, en que han de caminar adelante 15. Lo cual no puede ser sin cerrar los ojos a todo lo que es de sentido e inteligencia clara y particular. Porque aun 1 La e p inteligible particular de ellas 2 Sólo el C de Ale. y la c p copian las palabras en el siguiente capitulo.

144 SUBIDA DEL MONTE CARMELO con estar San Pedro tan cierto de la visión de gloria que vió en Cristo en la transfiguración, después de haberlo contado en su Epístola 2.* canónica, no quiso que lo tomasen por prin- cipal testimonio de firmeza, sino, encaminándolos a la fe, dijo (1): Et habemus jirmiorem propheticum sermonem: cui benejacitis ai- tendentes, quasi lucernae lucenti in caliginoso loco, doñee dies elucescat (2). Quiere decir: Y tenemos más firme testimonio que esta visión del Tabor, que son los dichos y palabras de los pro- fetas que dan testimonio de Cristo, a los cuales hacéis bien de arrimaros, como a la candela que da luz en el lugar oscuro. En la cual comparación, si quisiéremos mirar, hallaremos la doc- trina que vamos enseñando. Porque en decir que miremos a la fe que hablaron los profetas, como a candela que luce en lugar oscuro, es decir que nos quedemos a oscuras, cerrados los ojos a todas esotras luces, y que en esta tiniebla, sola la fe, que también es oscura, sea luz a que nos arrimemos; porque si nos queremos arrimar a esotras luces claras de inteligencias distin- tas, ya nos deiam0s de arrimar a la oscura que es la fe, y nos deja de dar la luz en el lugar oscuro que dice San Pedro; el cual lugar, que aquí significa el entendimiento, que es el caudelero donde se asienta esta candela de la fe, ha de estar os- curo hasta que le amanezca en la otra vida el dia de la clara visión de Dios, y en ésta el de la transformación y unión con Dios, a que el alma camina (3).