1. De entre las manos nos van saliendo las dudas, y asi no podemos correr con la priesa que querríamos adelante. Porque asi como las levantamos, estamos obliqados a allanarlas nece- sariamente (3), para que la verdad de la doctrina siempre que- de llana y en su fuerza. Pero este bien hay en estas dudas siem- pre (4), que aunque nos impiden el paso un poco, todavía sirven para más doctrina y claridad de nuestro intento, como será la duda presente.
2. En el capítulo precedente, habernos dicho cómo no es voluntad de Dios que las almas quieran recibir por vía sobre- natural cosas distintas de visiones, locuciones, etc. Por otra parte, habernos visto en el mismo capítulo y colegido de los testimonios que allí se han alegado de la Escritura, que se usaba (5), el dicho trato con Dios en la Ley Vieja y era lici- to; y no sólo lícito, sino que Dios se lo mandaba. Y cuando no lo hacían, los (6) reprendía Dios, como es de ver en Isaías, donde reprende Dios a los hijos de Israel, porque, sin pregun- társelo s El primero, querian (7) descender en Egipto, dicien- do: Ei os meum non interrogastis (8). Esto es: No preguntasteis primero a mi misma boca lo que convenia. Y también leemos 1 E. p En que se trace una duda, cómo no fea licito ahora en la Ley Nueva preguntar, etc.
2 La e. p. añade: es algo sabroso para entender misterios de nuestra santa fe.
3 La e. p. omite esta palabra.
'4 Sólo el C. de Ale. trae esta palabra 5 E. p. abrevia Por ofra parte, sabemos que se usaba...6 E. p.. se lo.
8 Isai., XXX. 2.
LÍBRO SEGUNDO. — CAP. XXII 183 en Josué que, siendo engañados los mismos hijos de Israel por los gabaonitas. les nota allí el Espíritu Santo esta falta, diciendo: Susrrprrunt er«o de ribariis eorum, et os Domirti non inierrogaverunt (I). Que quiere decir: Recibieron de sus man- jares, y no lo preguntaron a la toca de Dios. Y así vemos en la Divina Escritura que Moisés siempre preguntaba a Dios, y el rey David y todos los reyes de Israel para sus guerras y necesidades, y los sacerdotes y profetas antiguos, y Dios res- pondía y hablaba con ellos y no se enojaba, y era bien hecho; y si no lo hicieran, fuera mal hecho, y asi es la verdad: ¿por que, pues, ahora en la ley nueva y de gracia no lo será como antes lo era?
3. A lo cual se ha de responder, que la principal causa por que en la Ley de Escritura (2) eran licitas las preguntas que se hacían a Dios, y convenia que los profetas y sacerdotes quisiesen visiones y revelaciones de Dios, era porque aun entonces no es- taba bien fundamentada la fe ni establecida la Ley Evangélica; y asi, era menester que preguntasen a Dios y que El hablase, ahora por palabras, ahora por visiones y revelaciones, ahora en figuras y semejanzas, ahora en otras muchas maneras de significaciones. Porque todo lo que respondía y hablaba y revelaba, eran miste- rios de nuestra fe y cosas tocantes a ella o enderezadas a ella. Que por cuanto las cosas de fe no son del hombre, sino de boca del mismo Dios, y por eso las reprendía el mismo Dios, porque en sus cosas no preguntaban a su boca, para que él respondiese (3), encaminando sus casos y cosas a la fe, que aún ellos no teman sabida, por no estar aun fundada (4). Pero ya que está fundada la fe en Cristo y manifiesta la ley evangélica en esta era de gracia, no hay para que preguntarle de aquella manera, ni para qué él hable ya ni responda como 1 Josué. IX. 14.
3 La e p cambia un poco algunas frases: "de boca del murcio Dios, las cuales El por su misma boca habló. Por eso era menester que. como habernos dicho, pregun- tasen a la misma boca de Dios, y por eso los respondía, cuando no lo hacían, para que El les respondiese"...4 En la e. p. faltan las palabras por no estar aún fundada.
184 SUBIDA DEL MONTE CARMELO entonces. Porque en darnos, como nos dió, a su Hijo, que es una palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola palabra, y no tiene más que hablar.
4. Y éste es el sentido de aquella autoridad con que co- mienza San Pablo a querer inducir a los hebreos a que se aparten de aquellos modos primeros y tratos con Dios de la ley de Moisés, y pongan los ojos en Cristo solamente, diciendo: Muí- tifariam mulüsque modis olim Deus loque ns pairibus in Pro- phetis: no vis sime autem diebus istis lo cu tus est nobis in Fi- lio (1). Y es como si dijera: Lo que antiguamente habló Dios en los Profetas a nuestros padres de muchos modos y de mu- chas maneras, ahora, a la postre, en estos dias nos lo ha hablado en el Hijo todo de una vez. En lo cual da a entender el Apóstol, que Dios ha quedado como mudo, y no tiene más que hablar (2), porque lo que hablaba antes en partes a los Profetas, ya lo ha hablado en él todo, dándonos al Todo, que es su Hijo.
5. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría (3) agravio a Dios no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad. Porque le po- dría responder Dios de esta manera, diciendo: Si te tengo ya habladas todas las cosas en mi palabra, que es mi hijo, y no tengo otra, qué te puedo yo ahora responder o revelar que sea más que eso; pon ios ojos sólo en él, porque en él te lo tengo dicho todo, y revelado (4), y hallarás en él aún más de lo que pides y deseas. Porque tú pides locuciones y revela- ciones, en parte; y si pones en él los ojos, lo hallarás en todo; porque él es toda mi locución y respuesta, y es toda mi vi- sión y toda mi revelación; lo cual os he ya hablado, respondido, manifestado y revelado, dándoosle por hermano (5), 1 Hebr..I. I.
2 E. p.: que ya Dios ha dicho tanto en esto, que no tiene más que desear.
3 E. p.: visión o revelación, parece que harta agravio a Dios.
4 E. p.: que es mi hijo, pon los ojos sólo en él. porque en él te lo tengo dicho todo, y revelado todo, etc.
5 E. p. abrevia asi: porque él es la Verdad, la Guia y la Vida y os lo he dado por hermano, etc.
LIBRO SMOTDO. — CAP. ZZO 185 compañero y maestro, precio y premio Porque desde aquel dia que bajé con mi espíritu sobre él en el monte Tabor, diciendo: Hic est films meus dilectus, in quo mihi bene com- placui, ipsum audite ( 1 ); es a saber. Este es mi amado Hi- jo, en que me he complacido: a él oid, ya alcé yo la mano de todas esas maneras de enseñanzas y respuestas, y se la di a él: oidle a el, porque yo no tengo más fe que revelar, ni más cosas que manifestar. Que si antes hablaba (2), era pro- metiendo a Cristo, y si me preguntaban, eran las preguntas (3) encaminadas ' a la petición y esperanza de Cristo, en que ha- bían de hallar todo bien (como ahora lo da a entender toda la doctrina de los Evangelistas y Apóstoles); mas, ahora, el que me preguntase de aquella manera, y quisiese que yo le ha- blase o algo le revelase, era en alguna manera pedirme otra vez a Cristo, y pedirme más fe, y ser falto en ella, que ya esta dada en Cristo; y asi, haría mucho agravio a mi amado Hijo, porque no sólo en aquello le faltaría en la fe, mas le obligaba otra vez a encarnar y pasar por la vida y muerte primera. No hallarás (4) que pedirme ni qué desear de revelaciones o visiones de mi parte (5); míralo tú bien, que ahí lo hallarás ya hecho y dado todo eso, y mucho más, en El.
6. Si quisieres que te responda yo alguna palabra de con- suelo, mira a mi Hijo, sujeto a mi y sujetado por mi amor, y afli- gido (6) y verás cuántas te responde. Si quisieses que te declare yo algunas cosas ocultas, o casos, pon sólo los ojos en El, y ha- llarás ocultísimos misterios, y sabiduría y maravillas de Dios, que están encerradas en El, según mi Apóstol dice: In quo sunt omnes thesauri sapientiae et scientiae Dei absconditi (7). Esto 1 Matth.. XVII. 5 2 E. p. abrevia, en el monte Tabor diciendo: Este es mi amado Hijo en que me complací a mi. A él oíd. No hay que bascar nuevas maneras de enseñanzas y res- puestas. Que si antes hablaba", etc.
3 Eran las esperanzas, traslada el C. de Ale.
4 La e. p. corrige asi estas lineas: era en alguna manera no estar contento con Cristo; g asi haria macho agravio a mi amado Hijo; teniéndote no hallaras, etc.
5 La e. p. suprime de mi parte.
6 E. p. Mira a mi Hijo obediente a mi y afligido por mi amor.
7 Ad CoIom.. n. 3.
186 SUBIDA DEL MONTE CARMELO es: en el cual Hijo de Dios están escondidos todos los tesoros de sabiduría y ciencia de Dios. Los cuales tesoros de sabiduría serán para ti muy mas altos y sabrosos y provechosos, que las cosas que tu querias saber. Que por eso se gloriaba el mismo Apóstol, diciendo: Que no habia él dado a entender que sabia otra cosa (1), sino a Jesucristo y a este crucificado (2). Y si también quisieses otras visiones y revelaciones divinas, o cor- porales, mírale a El también humanado, y hallarás en eso más que piensas, porque también dice el Apóstol In ipso habitat omnis plenitudo Divinftatis torporaliter (3). Que quiere decir. En Cristo mora corporalrneníe toda plenitud de divinidad.
7. No conviene, pues, ya preguntar a Dios de aquella manera, ni es necesario que ya hable, pues acabando de hablar toda la fe en Cristo, no hay más fe que revelar ni la habrá jamas (4). Y quien quisiere recibir ahora cosas algunas por via sobrenatural como habernos dicho, era como notar falta en Dios (5), de que no habia dado todo lo bastante en su Hi- jo. Porque, aunque lo haga suponiendo la fe y creyéndola, to- davía es curiosidad de menos fe. De donde no hay que es- perar (6) doctrina, ni otra cosa alguna, por via sobrenatural. Por- que a la hora que Cristo dijo en la cruz, Consnmmatum est (7), cuando expiro, que quiere decir Acabado es, no solo se aca- baron esos modos; sino todas esotras ceremonias y ritos de la Ley Vieja. Y asi, en todo nos habernos de guiar por la ley de Cristo-hombre, y de su Iglesia, y de sus ministros, humana y visiblemente, y por esa vía remediar nuestras igno- rancias y flaquezas espirituales, que para todo hallaremos abun- dante medicina por esta vía. Y lo que de este camino saliere, no solo es curiosidad, sino mucho atrevimiento, y no se ha de 1 E. p. Que no sabia otra dlgana cosa.
2 I ad Cor.. II. 2 3 Ad Coloss.. II. 9 4 E. p.: que ya hable; pues habiendo hablado en Cristo, no hay mas que desear.
5 E. p. Y quien quisiere recibir ahora por oía sobrenatural extraordinaria al- ganas cosas, seria como notar falta en Dios.
6 Con esta curiosidad, añade la e. p.
7 Joan.. XIX. 30.
LIBRO SEGl'KDO. — CAP. XXII 187 creer cose por vía sobrenatural, sino sólo lo que es enseñanza de Cristo-hombre, como digo, y de sus ministros, hombres (1). Tan- to, que dice San Pablo estas palabras Quod si Angelus de coelo cvangelüavt r¡t. praeterquarn quod evangelizavimus vobh, anathema sit (2). Es a saber. Si algún ángel del cielo os evan- gelizare fuera de lo que nosotros hombres (3) os evangelizamos, sea maldito y descomulgado 8. De donde, pues es verdad que siempre se ha de estar en lo que Cristo nos enseñó, y todo lo demás no es nada ni se ha de creer si n<> conforma con ello; en vano anda el que quiere ahora tratar con Dios al modo de la Ley Vieja. Cuanto más, que no le era licito a cualquiera de aquel tiempo pregun- tar a Dios, ni Dios respondía a todos, sino sólo a los sacer- dotes y profetas, que eran de cuya boca el vulgo había de saber la ley y la doctrina, y asi, si alguno quería saber alguna cos8 de Dios, por el profeta o por el sacerdote lo preguntaba y no por si mismo. Y si David, por si mismo algunas veces preguntó a Dios, es porque era profeta; y aun, con todo eso, no lo ha- cia sin la vestidura sacerdotal, como se ve haberlo hecho en el primero de los Reyes, donde dijo a Abimelec sacerdote: Applica ad me Ephod (4), que era una vestidura de las más autorizadas del sacerdote, y con ella consulto con Dios. Mas otras veces, por el profeta Natán y por otros profetas, consul- taba a Dios. Y por la boca de éstos y de los sacerdotes, se ha- bia de creer ser de Dios lo que se les decía, y no por su parecer propio.
1 Estas lineas están tomadas de A y B. El C. de Ale. dice solamente: "Y asi en todo nos habernos de guiar por la ley de Cristo hombre." saltando por distracción de esta última palabra a otra igual que se lee unas lineas más abaio La e. p. traslada "Y asi en todo nos habernos de guiar por la doctrina de Cristo, de su Iglesia y de sus ministros, y por esa vía remediar nuestras ignorancias y flaquezas espirituales, que para todo hallaremos por este camino abundante medicina: y lo que de él saliere y se apartare, no sólo es curiosidad, sino mucho atrevimiento, y no se ha de crer cosa por via sobrenatural, sino sólo lo que dijere con la enseñanza de Cristo. Dios y hombre, y de sus ministros."
2 Ad Gal.. L 8.
3 E. p. suprime esta palabra, lo mismo que arriba 188 SUBIDA DEL MONTE CARMELO 9. Y asi, lo que Dios decía entonces, ninguna autoridad ni fuerza les hacia para darle entero crédito, si por la boca de los sacerdotes y profetas no se aprobaba. Porque es Dios tan amigo que el gobierno y trato del hombre sea también por otro hombre semejante a El, y que por razón natural sea el hombre regido y gobernado (1), que totalmente quiere que las cosas que sobrenaturalmente nos comunica, no las demos en- tero crédito, ni hagan en nosotros confirmada fuerza y segura hasta que pasen por este arcaduz humano de la boca del hom- bre. Y asi, siempre que algo dice o revela al alma, lo dice con una manera de inclinación puesta en la misma alma, a que se diga a quien conviene decirse; y hasta esto, no suele dar en- tera satisfacción porque no la tomó (2) el hombre de otro hombre semejante a él (3). De donde en los Jueces vemos haberle acaecido lo mismo al capitán Gedeón, que con haberle dicho Dios muchas veces que vencería a los madianitas, todavía es- taba dudoso y cobarde, habiéndole dejado Dios aquella flaque- za, hasta que, por la boca de los hombres, oyó lo que Dios le habia dicho. Y fué que, como Dios le vió flaco, le dijo: Le- vántate y desciende al real. Et cum audieris quid loquantur, tune confortabuntur manus tuae, et securior ad hostium castra descendes (4). Esto es: Cuando oyeres allí lo que hablan los hombres, entonces recibirás fuerzas en lo que te he dicho, y bajarás con más seguridad a los ejércitos de los enemigos. Y asi fué, que oyendo contar un sueño de un madianita a otro, en que habia soñado que Gedeón los habia de vencer, fué muy esforzado, y comenzó a poner con grande alegría por obra la batalla. Donde se ve, que no quiso Dios que éste se ase- gurase, pues no le dió la seguridad sólo por vía sobrenatural, hasta que se confirmó naturalmente (5).
10. Y mucho más es de admirar lo que pasó acerca de esto 1 E. p. suprime, y que por razón natural sea el hombre regido y gobernado.
3 A quien Dios tiene puesto en su lugar, abade la e. p.
4 Judie. VII, 11.
5 La e. p.: Se asegurase hasta qoe por boca de otros oyese ¡o mismo.
LrBRO SEGUNDO. — CAP. XXII 189 en Moisés, que con haberle Dios mandado con muchos razones, y confirmádoselo con las señales de la vara en serpiente y de la mano leprosa, que fuese a libertar los hijos de Israel, estuvo tan flaco ( 1 ) y oscuro en esta ida, que aunque se eno- jó Dios, nunca tuvo ánimo para acabar de tener fe (2) en el caso para ir, hasta que le animó Dios con su hermano Aarón, dicien- do: Aaron frater tuus Le vites, scio quod eloquens sit: ecce ipse egredietur in oceursum tuum, vidensque te, laetabitur cor de. Lo- quere ad eum, et pone verba mea in ore ejus: et ego ero in ore tuo, et in ore illius, etc. (3). Lo cual es como si dijera: Yo sé que tu hermano Aarón es hombre elocuente; cata que (4) él te saldrá al encuentro, y, viéndote, se alegrará de corazón; habla con él, y dile todas mis palabras, y Yo seré en tu boca y en la suya, para que cada uno reciba crédito de la boca del otro (5).
1 1. Oídas estas palabras, Moisés animóse luego con la es- peranza del consuelo del consejo que de su hermano habia de tener; porque esto tiene el alma humilde, que no se atreve a tratar a solas con Dios, ni se puede acabar de satisfacer sin gobierno y consejo humano. Y así lo quiere Dios, porque en aquellos que se juntan a tratar la verdad, se junta El allí para declararla y confirmarla en ellos, fundadas sobre razón natu- ral (6), como di)o que lo había de hacer con Moisés y Aarón jun- tos, siendo en la boca del uno y en la boca del otro. Que, por eso, también dijo en el Evangelio, que Ubi fuerit dúo vel tres con- gregati in nomine meo, ibi sum ego in medio eorum (7). Esto es: Donde estuvieren dos o tres juntos para mirar lo que es más honra y gloria de mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos, es a saber: aclarando y confirmando en sus corazones 1 La e. p. añade: detenido.
7 A y B: fuerte fe. La e p.: par» acabar de tener fuerte en el cato.
3 Exod., IV, 14-15.
4 Las palabras caía que sólo se leen en el C de Ale.
5 La e. p. suprime las palabras: para que cada uno reciba crédito de la boca del otro.
6 E. p. omite: fundadas sobre razón natural.
7 Matth., XVIII, 20.
190 SUBIDA DEL MONTE CARMELO las verdades de Dios. Y es de notar que no dijo: Donde es- tuviere uno solo, yo estoy allí; sino por lo menos dos, pa- ra dar a entender que no quiere Dios que ninguno a solas se crea para si las cosas que tiene por de Dios, ni se confor- me (1), ni afirme en ellas, sin la Iglesia (2), o sus ministros, porque con éste solo no estará él aclarándole y confirmándole la verdad en el corazón, y asi, quedará en ella flaco y frío.
12. Porque de aquí es lo que encarece el Eclesiastés, di- ciendo: Vue soli, quia curn ceciderit, non habet sublevantem se. Si dormierint dúo, jovebuntur mutuo: unus quumodo calejiet? et si quispiarn pracvaluerit contra unum, dúo resistent ei (3). Que quiere decir: Ay del solo, que cuando cayere no tiene quien le levante. Si dos durmieren juntos, calentarse ha el uno al otro (es a saber: con el calor de Dios, que está en medio) (4); uno solo, ¿cómo calentara? Es a saber ¿como dejará de estar frío en las cosas de Diosr' Y si alguno pudiere más y prevale- ciere contra uno (esto es, el demonio que puede y prevalece contra los que a solas se quieren haber en las cosas Dios), dos juntos le resistirán, que son el discípulo y el maestro que se juntan a saber y a hacer (5) la verdad. Y hasta esto ordi- nariamente se siente el solo tibio y flaco en ella, aunque más la haya oído de Dios, tanto, que con haber mucho que San Pablo predicaba el Evangelio que dice él habia oído, no de hombre, sino de Dios, no pudo acabar consigo de dejar de ir a conferirlo con San Pedro y los Apóstoles, diciendo: Ne ¡orte tn vacuum currerem, aut cucurrissem (6). Que quiere decir: No. por ventura corriese en vano o hubiese corrido (7), no teniéndose por seguro, hasta que le dió seguridad el hombre. Cosa, pues, notable parece, Pablo, pues el que os reveló ese Evan- 2 E. p.: sin el consejo y gobierno de la Iglesia.
3 Eccles., IV. 10-12.
■4 Las palabras del paréntesis faltan en A y B 5 E. p.: obrar.
o Ad Gal.. II, 2.
7 Lo restante del párrafo falta en e p LIBRO SEGUNDO— CAP. XXII 191 gclio, no pudiera también revelaros la seguridad de la falta que podiades hacer en la predicación de la verdad de El (1).
13. Aquí se da a entender claro, cómo no hay que ase- gurarse en las cosas que Dios revela, sino es por el orden que vamos diciendo; porque dado caso que la persona tenga cer- teza, como San Pablo tenia de su Evangelio (pu«'s le habia ya co- menzado a predicar), que aunque la revelación sea de Dios, toda- vía el hombre puede errar acerca de ella, o en lo tocante a ella (2). Porque Dios no siempre, aunque dice lo uno, dice lo otro; y, mu- chas veces, dice la cosa, y no dice el modo de hacerla. Porque, ordinariamente, todo lo que se puede hacer por industria y con- sejo humano, no lo ha^c El ni lo dice, aunque trate muy afa- blemente mucho tiempo con el alma. Lo cual conocía muy bien San Pablo; pues, como decimos, aunque sabia le era revelado por Dios el Evangelio, le fué a conferir Y vemos esto claro en el Exodo, donde, tratando Dios tan familiarmente con Moi- sés, nunca le había dado aquel consejo tan saludable que le dio su suegro Jetró, es a saber que eligiese otros jueces para que le ayudasen y no estuviese esperando el pueblo desde la ma- ñana hasta la noche (3) El cual consejo Dios aprobó, y no se lo había él dicho, porque aquello era cosa que podía caber en razón y juicio humano. Acerca de las visiones y revelaciones y locuciones de Dios ('4), no las suele revelar Dios, por- que siempre quiere que se aprovechen de éste en cuanto se pudiere, y todas ellas han de ser reguladas por éste (5), sal- vo las que son de fe, que exceden todo juicio y razón, aun- que no son contra ella (6).
14. De donde no piense alguno, que porque sea cierto que Dios y los santos traten con él familiarmente muchas cosas, por el mismo caso le han de declarar las faltas que tie- 1 A y B: de la verdad del Señor.
2 La e p.: puede errar en la ejecución y en lo tocante o ella.
3 Exod.. XVIII, 21-22 A E. p.: caer en juicio y consejo humano. Y asi, todas las cosas que pueden caer en juicio y consejo humano acerca de las visiones y locuciones de Dios. Con el arreglo se aclara el pensamiento del Santo.
5 La e p. omite: y todas ellas han de ser reguladas por este.
192 SUBIDA DEL MONTE CARMELO ne acerca de cualquier cosa, pudiendo él saberlo por otra vía. Y así no hay que asegurarse; porque, como leemos haber acaecido en los Actos de los Apóstoles, que con ser San Pedro príncipe de la Iglesia, y que inmediatamente era enseñado de Dios, acerca de cierta ceremonia que usaba entre las gentes erra- ba, y callaba Dios, tanto, que le reprendió San Pablo, según él allí afirma, diciendo: Cum vidissem, quod non rede ad veritatem tvangelii ambularent, dixi coram ómnibus: Si tu fu- daeus cum sis. gentiliter vivís, quomodo Gentes cogis judaiza- re? (1). Que quiere decir- Como yo viese, dice San Pablo, que no andaban rectamente los discípulos según la verdad del Evan- gelio, dije a Pedro delante de todos: Si siendo tú judío, como lo eres, vives gentílicamente, ¿cómo haces tal ficción que fuerzas a los gentiles a judaizar' Y Dios no advertía esta falta a San Pedro por sí mismo, porque era cosa que caía en razón aquella simulación, y la podía saber por via racional (2) 15. De donde muchas faltas y pecados castigará Dios en muchos ei dia del juicio con los cuales habrá tenido acá muy ordinario trato y dado mucha luz y virtud; porque en lo demás que ellos sabían que debían hacer, se descuidaron con- fiando en aquel trato y virtud que tenían con Dios (3). Y asi, como dice Cristo (4) en el Evangelio, se maravillarán ellos entonces diciendo: Domine, Domine, nonne in nomine tac prophetavimus, et in nomine tuo daemonia ejecimus, et in no- mine tuo virtutes multas jecimus? (5). Esto es: Señor, Señor, por ventura las profecías que tu nos hablabas (6) no las pro- fetizamos en tu nombre? ¿Y, en tu nombre, no echamos los demonios? (6). ¿Y, en tu nombre, no hicimos muchos mila- gros y virtudes? Y dice el Señor, que les responderá dicien- 1 Ad Gal.. II, 11.
2 E. p porque era cosa que podía saber por vta ordLnmri*.
4 Así el C. de Ale — A y B- Cristo Señor Nuestro. La e. p.: Nuestro Señor Jesús.
5 Matih.. VII. 22.
6 La e. p. añade por ventura.
7 Esta frase falta en el C. de Ale. La traen lo* demás manuscritos. También la c. p. con el aditamento de gm lanxamo* los demonios.
LIBRO SEGUNDO— CAP. XXII 193 do: Eí (une confitebor i/lis, quia numquain novi vos: discediie a me omnrs qui ojieramini iniquitatem (1). Es a saber: Apar- taos de mi los obreros de maldad, porque nunca os conocí. De éstos era el profeta Bslaán y otros semejantes, a los cuales, aunque hablaba Dios con ellos, y les daba gracias (2), eran pecadores. Pero, en su tanto, reprenderá también el Señor a los escogidos y amigos suyos, con quien acá se comunicó fami- liarmente, en las faltas y descuidos que ellos hayan tenido; de los cuales no era menester les advirtiese Dios por si mis- mo, pues ya por ley y razón natural que les había dado se lo advertía.
16. Concluyendo, pues, en esta parte, digo, y saco de lo dicho, que cualquier cosa que el alma reciba, de cualquiera manera que sea, por via sobrenatural, clara y rasa, entera, y sencillamente (5), ha de comunicarla luego con el maestro espi- ritual. Porque aunque parece que no había para qué dar cuen- ta, ni para qué gastar en eso tiempo, pues con desecharlo y no hacer caso de ello ni quererio (4), como habernos dicho, queda el alma segura, mayormente cuando son cosas de visiones o re- velaciones u otras comunicaciones sobrenaturales, que o son cla- ras, o va poco en que sean o no sean, todavia es muy ne- cesario (aunque al alma le parezca que no hay para qué) de- cirlo todo. Y esto por tres causas (5): la primera, porque, como habernos dicho, muchas cosas comunica Dios, cuyo (6) efecto y fuerza, luz y seguridad, no la confirma de! todo en el alma, has- ta que, como habernos dicho, se trate con quien Dios tiene puesto por juez espiritual de aquella alma, que es el que tiene poder de atarla o desatarla, y aprobar y reprobar en ella, según lo ha- bernos probado por las autoridades arriba alegadas (7), y lo 1 Matth.. VII. 23.
2 En la e. p faltan las palabras y les daba gracias.
3 E. p. añade con toda verdad, i E. p. omite: ni quererlo.