3. Y así, siendo verdad, como lo es, que a Dios el alma antes le ha de ir conociendo por lo que no es que por lo que es, de necesidad, para ir a él, ha de ir negando y no admitiendo hasta lo último que pudiere negar de sus aprehensiones, así naturales como sobrenaturales. Por lo cual, así lo haremos aliorj en la memoria, sacándola de sus límites y quicios naturales, y subiéndola sobre sí, esto es, sobre toda noticia distinta y pose- sión aprehensible en suma esperanza de Dios incomprensible.
4. Comenzando, pues, por las noticias naturales, digo que noticias naturales en la memoria son todas aquellas que puede formar de los objetos de los cinco sentidos corporales, que son oír, ver, oler, gustar y palpar (1), y todas las que a este talle ella pudiere fabricar y formar. Y de todas estas noticias y formas se ha de desnudar y vaciar, y procurar perder la aprehensión imaginaria de ellas, de manera que en ella no le dejen impresa noticia ni rastro de cosa, sino que se quede calva y rasa (2), como si no hubiese pasado por ella, olvidada y suspendida de todo. Y no puede ser menos sino que acerca de todas las for- mas se aniquile la memoria, si se ha de unir con Dios. Porque esto no puede ser sino se desune totalmente de todas las bras omitidas son- las potencias acerca de sus operaciones, quizá le parecerá que an- tes destruímos.
1 Asi el C. de Ale. Los demás: focar.
2 E. p.: de manera que en ella no dejen impresa noticia, quedándose lo más que pudiere desnuda.
242 SUBIDA DEL MONTE CARMELO formas que no son Dios; pues Dios no cae debajo de forma ni noticia alguna distinta, como lo habernos dicho en la no- che del entendimiento. Y pues ninguno puede servir a dos se- ñores como dice Cristo (1), y no puede lo memoria estar (2) unida juntamente en Dios y en las formas y noticias distintas; y como Dios no tiene forma ni imagen que pueda ser comprendi- da de la memoria, de aquí es que, cuando está unida con Dios como también por experiencia se ve cada día), se queda sin for- ma y sin figura, perdida la imaginación y embebida la me- moria en un sumo bien, en grande olvido, sin acuerdo de nada. Porque aquella divina unión la vacía la fantasía, y (3) barre de todas las formas y noticias, y la sube a lo sobrenatural.
5. Y así, es cosa notable lo que a veces pasa en esto; porque algunas veces, cuando Dios hace estos toques de unión en la memoria, súbitamente le da un vuelco en el cerebro, que es donde ella tiene su asiento, tan sensible, que le pare- ce se desvanece toda la cabeza, y que se pierde el juicio y el sentido; y esto, a veces más, a veces menos, según que es más o menos fuerte el toque; y entonces, a causa de esta unión, se vacia y purga la memoria, como digo, de todas las noticias, y queda olvidada y, a veces, olvidadísima, que ha menester hacerse (4) gran fuerza y trabajar para acordarse de algo.
6. Y de tal manera es a veces este olvido de la memoria y suspensión de la imaginación, por estar la memoria unida con Dios, que se pasa mucho tiempo sin sentirlo, ni saber qué se hizo aquel tiempo (5). Y como está entonces suspensa la ima- ginativa, aunque entonces la hagan cosas que causen dolor, no lo siente; porque sin imaginación no hay sentimiento, ni por 1 La e. p.: como enseña Nuestro Redentor.
2 Con perfección, añade la e. p.
3 E. p. añade: parece que la.
4 Así el C. de Ale. y el de Pamplona — A: y queda olvidada, y a veces, olvidada de sí misma. B: y queda enajenada, y a veces olvidada de sí misma. La e. p. suprime las lineas que anteceden de este párrafo, en esta forma: y la sube a lo sobrenatural, dejándola tan olvidada, que ha menester hacerse.
5 Hasta el punto siguiente suprime la e. p. el texto que traen los Códices y la edición de 1630.
LIBRO TLKCERO.— CAP. II 243 -ensarmentó, porque no le hay (1). Y para que Dios venga hacer estos toques de unión, conviénele al alma desunir la me- noría de todas las noticias aprehensibles. Y estas suspensiones, es de notar que ya en los perfectos no las hay así, por cuanto hay ya perfecta unión, que son de principio de unión.
7. Dirá alguno, quo bueno parece esto; pero que de aquí se sigue ía destrucción del uso natural y curso de las po- tencias, y que quede el hombre como bestia, olvidado, y aun peor, sin discurrir ni acordarse de las necesidades y operaciones naturales; y que Dios no destruye la naturaleza, antes la per- fecciona, y de aqui necesariamente se sigue su destrucción, pues se olvida de lo moral y racional para obrailo, y de lo natural para ejercitarlo; porque de nada de esto se puede acordar, pues se priva de (2) las noticias y formas, que son el medio de la reminiscencia.
8. A lo cual resoondo, que es así, que cuanto más va uniéndose ia memoria con Dios, más va perfeccionando las no- ticias distintas, hasta perderlas del todo, que es cuando en perfección llega si estado de unión; y asi, al principio, cuando ésta se va haciendo, no puede dejar de traer grande olvido acerca de todas las cosas, pues se le van rayendo las for- mas y noticias; y así hace muchas faltas acerca del uso y trato exterior, no acordándose de comer ni de beber, ni si hizo, si vió, si no vió, si dijeron o no dijeron, por el absorbimiento de la memoria en Dios (3). Pero ya que llega a tener hábito de unión, que es un sumo bien, ya no tiene esos olvidos, en esa manera, en lo que es razón moral y natural; antes en las ope- raciones convenientes y necesarias tiene mucha mayor perfec- ción (4), aunque éstas no las obra ya por formas y noticias de la memoria; porque en habiendo hábito de unión, que es 1 El Códice de Al^audcce no tiae las palabras: ni por pensamiento, porque no le hav. que se leen en A. B, C, D y P 3 La e. p. abrevia: "A lo cual respondo, que cuanto más va umendose la memo ria con Dios, mcuos va reparando en las noticias distintas, y esto crece cuanto más se va llegando al estado de unión por el absorbimiento de la memoria en Dios."
4 La e. p. salta desde esta palabra a la frase por lo cual las operaciones Je la memoria. La edición de 1630 restituyó lo suprimido.
SUBIDA DEL MONTE CARMELO ya estado sobrenatural, desfallece del todo la memoria y las demás potencias en sus naturales operaciones, y pasan de su término natural al de Dios, que es sobrenatural; y así. estando la memoria transformada en Dios, no se le pueden im- primir formas ni noticias de cosas. Por lo cual, las operaciones de la memoria y de las demás potencias en este estado todas son divinas; porque poseyendo ya Dios las potencias como ya entero señor de ellas, por la transformación de ellas en sí, él mismo es el que las mueve y manda divinamente, según su divino espíritu y voluntad (1); y entonces es de manera, que las operaciones no son distintas, sino que las que obra el alma son de Dios, y son operaciones divinas, que, por cuanto com.o dice San Pablo, el que se une con Dios un espíritu se hace con El (2).
9. De aquí es, que las operaciones del alma unida son del espíritu divino, y son divinas. Y de aquí es que las obras de las tales almas sólo son las que convienen y son ra- zonables, y no las que no convienen; porque el espíritu de Dios las hace saber lo que han de saber, e ignorar lo que conviene ignorar, y acordarse de lo que se han de acordar, con formas y sin formas, y olvidar lo que es de olvidar, y las hace amar lo que han de amar, y no amar lo que no es en Dios (3). Y así, todos los primeros movimientos de las potencias de las tales almas son divinos, y no hay que maravillar que los mo- vimientos y operaciones de estas potencias sean divinos, pues están transformadas en ser divino (4).
1 Lo que sigue, hasta la frase y de aquí es que las obras, se suprime en la e. p.
2 I ad Cor.. VI. 17.
3 La e. p. en vez de las líneas que siguen hasta final de párrafo, pone: porque con particularidad las gobierna y mueve para aquellas obras que convienen según la voluntad y ordenación de Dios.
4 El P. Gerardo pone aqui esta nota. "El párrafo que antecede lo pone así el P. José de Jesús María, advirtiendo que las palabras están tomadas del original del Santo: "Ya que el alma ha llegado a tener hábito de unión, que es un sumo bien, ya no tiene los olvidos de las cosas que padecía, cuando para caminar a ella la desnu- daban de la ropa tosca de su natural grosero, para vestirla a lo divino. Porque antes en las operaciones convenientes y necesarias, tiene mucho mayor perfección. Aunque éstas no las obra ya por formas y noticias de la memoria, porque en habiendo hábito de unión (que es ya estado sobrenatural) desfallece la memoria y lat demás potencias LIBRO TERCERO.— CAP. II 245 10. De estas operaciones (1) traeré algunos ejemplos, y sea este uno. Pide una persona a otra que está en este estado, que la encomiende a Dios. Esta persona no se acordará de hacerlo por alguna forma ni noticia que se le quede en la memoria de aque- lla persona; y si conviene encomendarla a Dios, que será que- riendo Dios recibir oración por la tal persona, la moverá la vo- luntad, dándole gana que lo haga; y si no quiere Dios aquella oración, aunque se haga fuerza a orar por ella, no podrá (2), ni tendrá gana; y a veces se la pondrá Dios para que ruegue por otros que nunca conoció ni oyó. Y es porque Dios sólo mueve las potencias de estas almas, como he dicho, para aquellas obras que convienen según la voluntad y ordenación de Dios, y no se pueden mover a otras; y asi, las obras y ruego de estas al- mas siempre tienen efecto. Tales eran las de la gloriosísima Vir- gen Nuestra Señora, la cual, estando desde el principio levantada a este alto estado, nunca tuvo en su alma impresa forma de alguna criatura (3), ni por ella se movió, sino siempre su mo- ción fué por el Espíritu Santo.
1 1. Otro ejemplo. Ha de acudir a tal tiempo a cierto negocio necesario. No se acordará por forma ninguna, sino que, sin saber cómo, se le asentará en el alma (4), cuándo y cómo convendrá acudir aquello, sin que haya falta.
en las operaciones naturales, y pasan de su término natural al de Dios, que es sobre- natural. Y asi, estando la memoria transformada en Dios, no se le pueden imprimir formas y noticias de cosas. Por lo cual, las operaciones de la memoria, y de las demás potencias en este estado, todas son divinas: porque poseyendo ya Dios las potencias, como ya Señor dellas, por la transformación dnlas en él, él mismo es el que las man- da y mueve divinamente, según su divino espíritu y voluntad. Y entonces es de mane- ra, que las operaciones no son distintas, sino que las obra el alma como de Dios, y a.M son operaciones divinas. Porque (como dice el Apóstol), el que se une con Dios, se hace una cosa con él. Y de aquí es que las operaciones del alma unida desta manera. son del espíritu divino. Y por esfo las obras de las tales almas, solamente son las que convienen, porque el espíritu de Dios les hace saber lo que han de saber, e ignorar lo que han de ignorar, y acordarse de lo que se han de acordar, sin formas o con for- mas, y olvidar lo que han de olvidar, y las hace amar lo que han de amar, y no amar lo que no es de Dios, o para llevarlas a Dios. Y asi, todos los piimeros moviiniemos de las potencias de estas almas, son divinos, y no hay que maraviliat.se de esto, pues están transformadas las potencias en ser divino." (Vida i\ excelencias de la Santísima Virgen María, libro I, capitulo XL, núm. 6). Ya se dijo en los Preliminares, que esta-, citas no son mucho de fiar en cuanto a la fidelidad literal de trascripción. El arreglo es evidente.
1 La e. p. suprime éste y los dos números siguientes, que publica la de 1630.
2 La edición de 1630: no lo hará.
3 La e. de 1 630, añade: que la divirtiese de Dios.
4 La e. de 1630 añade: por la excitación arriba dicha de la memoria.
246 SUBIDA DEL MONTE CARMELO 12 Y no sólo en estas cosas les da luz el Espiritu San- io, sino en muchas que suceden y sucederán y casos muchos, aunque sean ausentes; y esto, aunque algunas veces es por for- mas intelectuales, muchas es sin formas aprehcnsiblcs, no sa- biendo ellos como saben aquello (I) Pero esto les viene de parte de la Sabiduría divina; que, por cuanto estas almas se ejer- citan en no saber ni aprehender nada con las potencias (2), lo vienen generalmente, como lo decimos en el Monte, a saber todo, según aquello que dice el Sabio: El artífice de todo, que es la Sabiduría, me lo enseñó todo (3).
13. Dirás, por ventura, que el alma no podrá vaciar y privar tanto la memoria de todas las formas y fantasías que pueda llegar a un estado tan alto; porque hay dos dificul- tades que son sobre la fuerza y habilidad humana, que son: despedir lo natural con habilidad natural, que no puede ser, y tocar y unirse a lo sobrenatural, que es mucho más dificul- toso; y, por hablar la verdad, con natural habilidad sólo, es imposible. Digo, que es verdad que Dios la ha de poner en este estado sobrenatural; mas que ella, cuanto es en si, se ha de ir disponiendo; lo cual puede hacer naturalmente, mayor- mente con el ayuda que Dios va dando (4). Y asi, al modo que de su parte va entrando en esta negación y vacío de formas, la va Dios poniendo en la posesión de la unión; y esto va Dios obrando en ella pasivamente, como diremos, Deo dante, en la noche pasiva del alma; y así, cuando Dios fuere servido, según el modo de su disposición, la acabará de dar el hábito de la divina (5) unión perfecta.
14. Y los divinos efectos que hace en el alma cuando lo es, asi de parte del entendimiento, como de la memoria y vo- luntad, no los decimos en esta noche y purgación activa, por- que sólo con ésta, no se acaba de hacer la divina unión; pero dirémoslos en la pasiva, mediante la cual se hace la junta 1 La edición de 1630 abrevia.maque sean ausente:-, no sabiendo ellos cómo lo saben.
2 Añade la e. de 1630 de lo q*r les puede impedir.
3 Sap., VII. 21. Véase el dibuio del Monte de Perfección, que se publica al fren- te de este tomo.
4 E. p.: lo cual puede hacer con el ayuda que Dios va dando. 5 Divina. La e. p. no trae esta palabra.
LIBRO TERCERO. — CAP. II del alma con Dios (1). Y así, sólo diré aqui el modo ne- cesario para que activamente la memoria, cuanto es de su p;irte, se ponga en esta noche y purgación. Y es que ordinariamente el espiritual tenga esta cautela: en todas las cosas que oyere, vie- re, oliere, gustare o tocare, no haga archivo ni presa de ellas en la memoria, sino que las deje luego olvidar, y lo procure con la eficacia, si es menester, que otros acordarse, de manera que no le quede en la memoria alguna noticia ni figura de ellas, como si en el mundo no fuesen, dejando la memoria libre y desembarazada, no atándola a ninguna consideración, de arri- ba, ni de abajo, como si tal potencia de memoria no tuviese, dejándola libremente perder en olvido, como cosa que estorba; pues todo lo natural, si se quiere usar de ello en lo sobrenatu- ral, antes estorba que ayuda.
15. Y si acaeciesen aquellas dudas y objeciones que arriba en lo del entendimiento, conviene a saber: que no se hace nada, y que se pierde tiempo, y que se privan de los bienes espirituales que el alma puede recibir por vía de la memoria, allí está respondido a todo (2), y más adelante, en la noche pa- siva; por eso no hay para qué detenernos aquí. Sólo con- 1 La e. p., suprimiendo tocio lo que i ¿sta del párrafo, dice en su ¡¡lugar: "En esta purgación de la memoria, sólo digo aquí el modo necesario para que activamente, cuanto es de su parte, se ponga en esta noche y purgación. Y es que, de ordinario e, espiritual tenga esta cautela: en todas las cosas que viere, oyere, oliere, gustare o to care, no hacer particular archivo, ni reparo, o detenimiento de ellas en la memoria, dejándolas pasar, y quedándose en santo olvido sin reflexión sobre ellas, si no fuere cuando para algún buen discurso o meditación fuere necesario. Y este estudio de ol- vidar y dejar noticias y figuras, nunca se entiende de Cristo y su Humanidad. Que aunque alguna vez en lo subido de la contemplación y vista sencilla de la divinidad no se acuerde el alma de esta santísima Humanidad, porque Dios levantó el espíritu de su mano a éste como confuso y muy sobrenatural conocimiento: pero hacer estudio de olvidarla, en ninguna manera conviene, pues su vista y meditación amorosa ayuda- rá a todo lo bueno, y por ella se subirá más fácilmente a lo muy levantado de unión. Y claro está que, aunque otras cosas visibles y corporales se hayan de olvidar y es- torben, no ha de entrar en este número el que se hizo hombre por nuestro remedio, el que es verdad, puerta, camino y guia para los bienes todos. Esto supuesto, en lo de- más procure una total abstracción y olvido, de manera que, cuanto fuere posible, no le quede en la memoria alguna noticia ni figura de cosas criadas, como si en el mundo no fuesen, dejando la memoria libre y desembarazada para Dios, y como perdida en santo olvido." Asi viene también en la edición de 16.30. El párrafo se introdujo para explicar el alcance de la doctrina del Santo. (Véase el cap. XXII de la Autobiografía de Santa Teresa).
2 E. p.: por vía de la memoria, ya se ha dicho aqui mucho para su solución, y allí también respondido a todo.
248 SUBIDA DEL MONTE CARMELO viene advertir, que aunque en algún tiempo no se sienta el provecho de esta suspensión de noticias y formas, no por eso se ha de cansar el espiritual, que no dejará Dios de acudir a su tiempo; y por un bien tan grande, mucho conviene pa- sar, y sufrir con paciencia y esperanza.
16. Y aunque es verdad que apenas se hallará alma que en todo y por todo tiempo sea movida de Dios, teniendo tan con- tinua unión con Dios, que sin medio de alguna forma sean ( 1 ) sus potencias siempre movidas divinamente, todavía hay almas que muy ordinariamente son movidas de Dios en sus opera- ciones, y ellas no son las que se mueven, según aquello (2) de San Pablo: Que los hijos de Dios, que son éstos transfor- mados y unidos en Dios, son movidos del espíritu de Dios, esto es, a divinas obras en sus potencias (3). Y no es maravilla que las operaciones sean divinas, pues que la unión del alma es divina.
CAPITULO III EN QUE SE DICEN TRES MANERAS DE DAÑOS QUE RECIBE EL ALMA NO OSCURECIENDOSE ACERCA DE LAS NOTICIAS Y DISCURSOS DE LA MEMORIA. — D1CESE AQUI EL PRIMERO.
1. A tres daños e inconvenientes está sujeto el espiritual, que todavía quiere usar de las noticias y discursos naturales de la memoria para ir a Dios, o para otra cosa: los dos son po- sitivos, y el uno es privativo. El primero es de parte de las cosas del mundo; el segundo, de parte del demonio; el ter- cero y privativo es el impedimento y estorbo que hacen y le causan para la divina unión.
2. El primero, que es de parte del mundo (4), es estar sujeto a muchas maneras de daños por medio de las noticias y discursos (5), así como falsedades, imperfecciones, apetitos, J E. p.: teniendo tan continua unión, que sean, etc.
2 E. p.: en el sentido que dice S. Pablo.
3 Ad Rom., VIH, H.
4 E. p.: El primero que es de parte de las cosas del mundo.
LIBItO TEBCER0. — CAP. tTT 249 juicios, perdimiento de tiempo, y otras muchas cosas que crian en el alma muchas impurezas. Y que de necesidad haya de caer en muchas falsedades, dando lugar a las noticias y discursos, está claro; que muchas veces ha de parecer lo verdadero falso, y lo cierto dudoso, y al contrario, pues apenas podemos de raíz conocer una verdad. De todas las cuales se libra si oscu- rece la memoria en todo discurso y noticia.
3. Imperfecciones a cada paso las hay si pone la memoria en lo que oyó, vio, tocó, olió y gustó; en lo cual se le ha de pegar alguna afición, ahora de dolor, ahora de temor, ahora de odio, o de vana esperanza y vano gozo y vanagloria, etc; que todas estas, por lo menos, son imperfecciones, y, a veces, bue- nos (1) pecados veniales; y en el alma pegan mucha impu- reza sutilísimamente, aunque sean los discursos y noticias acer- ca de Dios (2). Y que se le engendren apetitos, también se ve claro; pues de las dichas noticias y discursos naturalmente na- cen, y sólo querer tener la dicha noticia y discurso, es apetito. Y que ha de tener también muchos toques de juicios, bien se ve; pues no puede dejar de tropezar con la memoria en males y bienes ajenos, en que, a veces, parece lo malo bueno, y lo bueno malo. De todos los cuales daños yo creo no habrá quien bien se libre, si no es cegando y oscureciendo la memoria acerca de todas las cosas.
4. Y si me dijeres que bien podrá el hombre vencer to- das estas cosas cuando le vinieren, digo que del todo puramente es imposible si hace caso de noticias; porque en ellas se in- gieren mil imperfecciones e impertinencias, y algunas tan suti- les y delgadas, que, sin entenderlo el alma, se le pegan de suyo, asi como la pez al que la toca, y que mejor se vence todo de una vez negando la memoria en todo. Dirás también que se priva el alma de muchos buenos pensamientos y consideracio- nes de Dios, que aprovechan mucho al alma para que Dios 1 E. p.: conocidos.
2 Asi Ale. A y B. La c. p.. piísima unión con Dios.
cosas todas que estorban la perfecta portas y sim 250 SUBIDA DEL MONTE CARMELO la haga mercedes (1). Digo que para esto más aprovecha la pureza del alma, que consiste en que no se le pegue ninguna afi- ción de criatura, ni de temporalidad, ni advertencia eficaz; de lo cual entiendo no se dejará de pegar mucho por la imperfección que de suyo tienen las potencias en sus operaciones. Por lo cual, mejor es aprender a poner las potencias en silencio y callando, para que hable Dios. Porque, como habernos dicho, para este estado las operaciones naturales se han de perder de vista, lo cual se hace como cuando dice el Profeta, cuando venga el alma según estas sus potencias a soledad, y le hable Dios al corazón (2).
5. Y si todavía replicas, diciendo que no tendrá bien nin- guno el alma, si no considera y discurre la memoria en Dios, y que se le irán entrando muchas distracciones y flojedades, digo que es imposible que si la memoria se recoge acerca de lo de allá y de lo de acá juntamente, que se le entren males ni dis- tracciones, ni otras impertinencias ni vicios (las cuales cosas siempre entran por vagueación de la memoria), porque no hay por dónde ni de dónde entren. Eso fuera si, cerrada la puerta a las consideraciones y discursos cerca de las cosas de arriba, la abriéramos para las de abajo; pero aquí a todas las cosas de donde eso puede venir (3), la cerramos, haciendo a la me- moria que quede callada y muda, y sólo el oído del espíritu en silencio a Dios, diciendo con el Profeta: Habla, Señor, que tu siervo oye (4). Tal dijo el Esposo en los Cantares que ha- bía de ser su Esposa, diciendo: Mi hermana es huerto cerrado, y fuente sellada, es a saber: a todas las cosas que en él pueden entrar (5).
6. Estése, pues, cerrado sin cuidado y pena, que el que entró a sus discípulos corporalmente las puertas cerradas, y les dió 1 Aquí tiene la e. p. estas lineas que faltan en los Códices: "Digo que lo que fue- re puramente Dios y ayudare aquella noticia confusa, universal, pura y sencilla, que eso no se deje; sino lo que detuviere en imagen, forma, figura o semejanza de criatura. Y hablando de esta purgación, para que Dios las haga, más aprovecha..." También las copia la edición de 1630.
2 Ose.. II. 14.
3 La e. p.: pero aquí a todas ¡as cosas que pueden desayudar a esta unión, y de donde puede venir la distracción.
4 I Reg.. III. 10.
5 Cant.. IV. 12.
LTBRO TERCERO. — CAP. III 251 paz, sin ellos saber ni pensar que aquello podía ser, ni el cómo podía ser (1), entrará cspirilualmente en el alma, sin que ella sepa ni obre el como, teniendo ella las puertas de las potencias, memoria, entendimiento y voluntad, cerradas a todas las aprehensiones, y se las llenara de paz, declinando sobre ella, como el Profeta dice, «'orno un rio de paz, en que la quitará todos los recelos y sospechan, turbaciones y tinieblas que la hacían te- mer que estaba o que iba perdida (2) No pierda el cuidado de orar, y espere en desnudez y vacio, que no tardara su bien.
CAPITULO IV OIR TRATA DCL SEGUNDO DAÑO OUE PUEDE VENIR AL ALMA DE PARTI DEL DEMONIO POR VIA DE LAS APREHENSIONES N " TI RALI S DE LA MEMORIA.
1 El segundo daño positivo que al alma puede venir por medio de las noticias de la memoria, es de parte del demonio, el cual tiene gran mano en el alma por este medio. Porque puede añadir formas, noticias y discursos (3), y por medio de elios afectar el alma con soberbia, avaricia, ira, envidia, etc., y poner odio injusto, amor vano, y engañar de muchas maneras. Y allen- de de esto, suele él dejar ('4) las cosas, y asentarlas en la fan- tasía de manera, que las que son falsas parezcan verdaderas, y las verdaderas falsas. Y, finalmente, todos los más engaños que hace el demonio y males al alma, entran por las noticias y dis- cursos de la memoria. La cual, si se oscurece en todas ellas y se aniquila en olvido, cierra totalmente la puerta a este daño del demonio, y se libra de todas estas cosas, que es gran bien. Porque el demonio no puede nada en el alma, si no es mediante las operaciones de las potencias de ella, principalmente por me- dio de las noticias (5), porque de ellas dependen casi todas 1 La e. p. suprime ni el como podía ser. que se ice en los Códices 2 lsai.. XLVIII, 18.