SigPhi · Juan de la Cruz

Subida del Monte Carmelo y Noche Oscura

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3. La segunda causa de donde a veces proceden estas re- beliones es el demonio, que por inquietar (7) y turbar el 2 La e. p. omite: y toma entonten el mas conjunto a sí. que es el sensual torpe.

3 La e. p. suprime unas cuantas lineas y modifica otras: "Y asi acaece que el alma está en oración con Dios según el espíritu, y por otra parte según el sentido siente rebeliones y movimientos sensuales pasivamente, no sin harta desgana suya. Que como, al fin, estas dos partes..."

4 Suprime la e. p. las palabras: esfá en el recipiente.

5 La e. p. modifica, como esfá la sensualidad imperfecta, participa de los gus- tos espirituales algunas veces.

6 La e. p.: "No tiene ella estas flaquezas, porque tan abundantemente recibe el espiritu divino, que más parece que es ella recibida en ese mismo espíritu: al fin, como en mayor y tanto. Y asi lo tiene todo a modo del espiritu por una admirable manera de que participa unida con Dios."

376 NOCHE OSCURA alma, al tiempo qu^ cctá en oración o la procura tener, procura levantar en el natural estos movimientos torpes; con que si al alma se le da algo de ellos, le hace harto daño. Porque no sólo por el temor de esto afloja en la oración, que es lo que él pretende, por ponerse a luchar con ellos; mas algunos dejan la oración del todo, pareciéndoles que en aquel ejercicio les acaecen más aquellas cosas que fuera de él, como es la verdad, poque se las pone el demonio más en aquella que en otra cosa, porque (1) dejen el ejercicio espiritual. Y no sólo eso, sino que llega a representarles muy al vivo cosas muy feas y torpes, y a veces muy conjuntamente acerca de cualesquier cosas espi- rituales y personas que aprovechan sus aímas, para aterrarlas y acobardarlas (2); de manera, que los que de ello hacen caso, aún no se atreven a mirar nada ni poner la consideración en nada, porque luego tropiezan en aquello. Y esto en los que son tocados de melancolía acaece con tanta eficacia (3), que es de haberlas lástima grande (4), porque padecen vida triste; porque llega a tanto en algunas personas este trabajo cuando tienen este 'mal humor, que les parece claro que sienten tener consigo acceso el demonio, sin ser libres para poderlo evitar, aunque algunas personas de éstas puedan evitar el tal acceso con gran fuerza y trabajo. Cuando estas cosas torpes (5) acae- cen a los tales por medio de la melancolía, ordinariamente no se libran de ellas hasta que sanan de aquella calidad de hu- mor, si no es que entrase la noche oscura en el alma, que la priva sucesivamente de todo (6).

4. El tercer origen de donde suelen proceder y hacer guerra estos movimientos torpes, suele ser el temor que ya tienen co- brado estos tales a estos movimientos y representaciones torpes; 1 E. p.: para que.

2 E. p. en vez de acobardarlas, traslada acabarlas.

4 Las seis lineas siguientes, hasta el punto, faltan en la e. p. y en C, que también omite otros párrafos de este capitulo.

5 Torpes. La e. p. suprime esta palabra.

6 E. p. modifica: que la va purificando de todo.

LIBRO PRIMERO— CAP. TV 377 porque el temor que les da la súbita memoria en lo que ven a tratan o piensan, los hace padecer estos actos sin culpa suya (1).

5. Hay también algunas almas, de naturales tan tiernos y deleznables, que en viniéndoles cualquier gusto de espíritu o de oración, luego es con ellos el espíritu de la lujuria, que de tal manera los embriaga (2) y regala la sensualidad, que se ha- llan como engolfados en aquel jugo y gusto de este vicio; y du- ra lo uno con lo otro pasivamente, y algunas veces echan de ver haber sucedido algunos torpes y rebeldes actos. La causa es que como estos naturales sean, como digo, deleznables y tiernos, con cualquiera alteración (3) se les revuelven los humores y la sangre. Y suceden de aquí estos movimientos, porque a éstos lo mismo les acaece, cuando se encienden en ira o tienen algún alboroto o pena (4).

6. Algunas veces también en estos espirituales, así en ha- blar, como en obrar cosas espirituales, se levanta cierto brío y gallardía con memoria de las personas que tienen delante, y tratan con alguna manera de vano gusto; lo cual nace tam- bién de lujuria espiritual, al modo que aquí la entendemos, lo cual ordinariamente viene con complacencia en la voluntad (5).

1 La e. p. suprime el párrafo siguiente y C casi todo.

2 M: los embarga.

3 V: operación.

4 En realidad, apenas queda nada que observar respecto del extremo delicado de doctrina que se toca en este articulo, después de la profunda explicación filosófica del Santo. La experimentación de tales fenómenos, tan extraños a la espiritualidad, nada tienen de insólito para quien posee noción clara de la mutua. dependencia en el obrar entre el cuerpo y el alma, o sea el compuesto humano, base fundamental de la explicaciones que da el Santo, conformes con la filosofía cristiana. Regalado el espí- ritu con mucha suavidad, nada tiene de extraño que accidentalmente redunde en los sentidos y éstos se muevan según su propio modo. Doctas y largas explicaciones de este hecho dan todos los que tratan esta materia; y sin salir de casadlas tenemos cla- ras y definitivas, que, sin embargo, no creo pertinente reproducir. Lo mejor que se puede decir de esta materia, es lo que Santa Teresa escribía a su hermano don Lo- renzo que padecía de estas cosas: "no hacer caso de ello." (B M C. t. VIH, Carta CLXVII1). El medio más eficaz para aquietar las almas atormentadas de estos delei- tes, es ponerse en manos de un director sabio, discreto y muy virtuoso y estar a su consejo. Los alumbrados defendían en esta cuestión errores tan groseros, que siente la pluma invencible repugnancia estamparlos aquí, ni aun envueltos y perfumados en eufemismos de frase Queden para obras destinadas a los que deseen hacer estudios particulares de ésta y otras sectas, amasadas con la misma harina heretical y sensua- lista.

5 E. p.: lo cual algunas veces viene con complacencia en la voluntad. H y V 378 NOCHE OSCURA 7. Cobran algunos de éstos aficiones con algunas personas por vía espiritual, que muchas veces nacen de lujuria, y no de espíritu; lo cual se conoce ser así, cuando con la memoria de aquella afición no crece más la memoria y amor de Dios, sino remordimiento en la conciencia. Porque cuando la afición es puramente espiritual, creciendo ella, crece la de Dios, y cuanto más se acuerda de ella, tanto más se acuerda de la de Dios, y le da ganas de Dios; creciendo en lo uno crece en lo otro. Porque eso tiene el espíritu de Dios, que lo bueno aumenta con lo bueno, por cuanto hay semejanza y conformidad. Pero cuando el tal amor nace del dicho vicio sensual, tiene los efec-1 tos contrarios; porque cuanto más crece lo uno, tanto más des- crece lo otro, y la memoria juntamente. Porque si crece aquel amor, luego verá que se va resfriando en el de Dios, y olvidán- dose de él con aquella memoria y algún remordimiento en la conciencia; y, por el contrario, si crece el amor de Dios en el alma, se va resfriando en el otro y olvidándole, porque como son contrarios amores, no sólo no ayuda el uno al otro, mas antes el que predomina apaga y confunde al otro y se fortalece en sí mismo, como dicen los filósofos. Por lo cual dijo nuestro Salvador en el Evangelio: Que lo que nace de carne, es carne, y lo que nace de espíritu, es espíritu (1). Esto es: el amor que nace de sensualidad para en sensualidad, y el que de espíritu, para en espíritu de Dios, y hácele crecer. Y ésta es la diferencia que hay entre los dos amores para conocerlos.

8. Cuando el alma entrare en la noche oscura, todos estos amores pone en razón. Porque al uno fortalece y purifica, que es el que es según Dios; y al otro quita y acaba (2), y al principio a entrambos los hace perder de vista, como después se dirá.

traen aqui, a modo de titulo: Regla para conocer el amor que es con Dios y el que no lo es."

1 Joan. III. 6.

379 CAPITULO V DF LAS IMPERFECCIONES EN QUI CAEN LOS PRINCIPIANTES ACERCA DEL VICIO DE LA IRA.

1. Por causa de la concupiscencia que tienen muchos prin- cipiantes en los gustos espirituales, les poseen muy de ordinario con muchas imperfecciones del vicio de la ira; porque, cuando se les acaba el sabor y gusto en las cosas espirituales, natural- mente se hallan desabridos, y con aquel sinsabor que traen con- sigo traen mala gracia (1) en las cosas que tratan, y se airan muy fácilmente por cualquier cosilla, y aun a veces no hay quien los sufra. Lo cual muchas veces acaece después que han tenido algún muy gustoso recogimiento sensible en la oración, que como se les acaba aquel gusto y sabor, naturalmente queda el natural desabrido y desganado; bien así como el niño cuando le apartan del pecho de que estaba gustando a su sabor. En el cual natural, cuando no se dejan llevar de la desgana (2), no hay culpa, sino imperfección, que se ha de purgar por la seque- dad'y aprieto de la noche oscura.

2. También hay otros de estos espirituales que caen en otra manera de ira espiritual, y es que se airan contra los vicios ajenos con cierto celo desasosegado, notando a otros; y a veces les dan ímpetus de reprenderlos enojosamente, y aun lo hacen algunas veces (3), haciéndose ellos dueños de la virtud. Todo lo cual es contra la mansedumbre espiritual.

3. Hay otros que cuando se ven imperfectos (4), con im- paciencia no humilde se airan contra si mismos; acerca de lo cual tienen tanta impaciencia, que querrían ser santos en un dia.

1 La e. p. corrige, y con aquel sinsabor que tienen, traen mala gracia consigo. Mtr.. C y V mulo gana.

2 M: desengmio.

3 E. p. enmienda: y aun lo ejecutan.

4 M: impacientes.

380 NOCHE OSCURA De éstos hay muchos que proponen mucho y hacen grandes ( 1 ) propósitos, y como no son humildes ni desconfian de si (2), cuantos más propósitos hacen, tanto más caen, y tanto más se enojan, no teniendo paciencia para esperar a que se lo dé Dios' cuando El fuere servido: que también es contra la dicha man- sedumbre (3) espiritual, que del todo no se puede remediar sino por la purgación de la noche oscura; aunque algunos tie- nen tanta paciencia (4) en esto de querer aprovechar, que no querría Dios ver en ellos tanta.

CAPITULO VI CAPITULO VI DE LAS IMPERFECCIONES ACERCA DE LA GULA ESPIRITUAL.

1. Acerca del cuarto vicio, que es gula espiritual, hay mu- cho que decir, porque apenas hay uno de estos principiantes que por bien que proceda no caiga en algo de las muchas imper- fecciones que acerca de este vicio les nacen a estos principiantes, por medio del sabor que hallan a los principios en los ejercicios espirituales. Porque muchos de éstos, engolosinados con el sa- bor y gusto que hallan en los tales ejercicios, procuran más el sabor del espíritu que la pureza y discreción de él (5), que es lo que Dios mira y acepta en todo el camino espiritual. Por lo cual, demás de las imperfecciones que tienen en pretender estos sabores, la golosina que ya tienen les hace salir mucho del pie a la mano, pasando de los límites del medio en que consisten y se granjean las virtudes. Porque atraídos del gusto que allí hallan, algunos se matan a penitencias, y otros se debilitan con ayunos, haciendo más de lo que su flaqueza sufre, sin orden ni consejo ajeno (6), antes procuran hurtar el cuerpo a quien deben obedecer 1 Algunos Códices en vez de grandes trasladan muchos.

2 Asi H. A. Mtr.. G y M. Otros dicen: confian de sí.

i Deshonrra trasladó el H. Un corrector borro esta palabra y la sustituyo por desconfianza. Mansedumbre trasladan todos los manuscritos.

4 Aqui añade la e. p. esta frase, que no se lee en los Códices: 1/ se van tan des pacto.

5 La e. p. sustituye las palabras y discreción de él. por devoción verdadera.

LIBRO PRIMERO. — CAP. VI 381 en lo tal; y aun algunos se atreven a hacerlo aunque les hayan mandado lo contrario.

2. Estos son imperfectísimos, gente sin razón, que pos- ponen la sujeción y obediencia (que es penitencia de la razón y discreción, y por eso es para Dios más acepto y gustoso sa- crificio que todos los demás), a la penitencia corporal, que, dejada estotra parte, no es más que penitencia de bestias, a que también como bestias se mueven por el apetito ( 1 ) y gusto que allí hallan. En lo cual, por cuanto todos los extremos son vi- ciosos, y en esta manera de proceder éstos (2) hacen su voluntad, antes van creciendo en vicios que en virtudes; porque, por lo menos, ya en esta manera adquieren gula espiritual y soberbia, pues no van en obediencia. Y tanto empuja (3) el demonio a muchos de éstos, atizándoles esta gula por gustos y apetitos1 que les acrecienta, que ya que más no pueden, o mudan o aña- den o varían lo que les mandan, porque les es aceda (4) toda obediencia acerca de esto. En lo cual algunos llegan a tanto mal, que, por el mismo caso que van por obediencia a los tales ejercicios, se les quita la gana y devoción de hacerlos, porque sola su gana y gusto es hacer lo que les mueve (5), todo lo cual por ventura les valiera más no hacerlo.

3. Veréis a muchos de éstos muy porfiados con sus maes- tros espirituales para que les concedan lo que quieren, y allá medio por fuerza lo sacan; y si no, se entristecen como niños y andan de mala gana, y les parece que no sirven a Dios cuan- do no les dejan hacer lo que querrían. Porque como andan arri- mados al (justo y voluntad propia, y esto tienen por su Dios (6), luego que se lo quitan y les quieren poner en voluntad de Dios, se entristecen y aflojan y faltan. Piensan éstos que el gustar ellos y estar satisfechos, es servir a Dios y satisfacerle.

4. Hay también otros, que por esta golosina tienen tan 1 La e. p. modifica: que dejando estotra parte, es imperfectísima, porque se mueven a ella sólo por el apetito.

2 M. y e. p.: Todos en vez de estos.

6 Omite la e. p. y esto tienen por su Dios.

382 kochf oscrsA poco conocida su bajeza y propia miseria, y tan echado aparte el amoroso temor y respeto que deben a la grandeza de Dios, que no dudan de porfiar mucho con sus confesores sobre que les dejen (1) comulgar muchas veces. Y lo peor es que muchas veces se atreven a comulgar sin licencia y parecer del ministro y despensero de Cristo sólo por su parecer, y le procuran en- cubrir la verdad. Y a esta causa, con ojo de ir comulgando, ha- cen como quiera las confesiones (2), teniendo más codicia en co- mer que en comer limpia y perfectamente, como quiera que fuera más sano y santo, tener la inclinación contraria, rogando a sus! confesores que no les manden llegar tan a menudo; aunque entre lo uno y lo otro mejor es la resignación humilde. Pero los demás atrevimientos (3) cosa es para grande mal, y pue- den temer el castigo de ellos sobre tal temeridad.

5. Estos, en comulgando, todo se les va en procurar algún sentimiento y gusto, más que en reverenciar y alabar en sí con humildad a Dios. Y de tal manera se apropian a esto, que cuan- do no han sacado algún gusto o sentimiento sensible, piensan que no han hecho nada, lo cual es juzgar muy bajamente de Dios, no entendiendo que el menor de los provechos que hace este Santísimo Sacramento es el que toca al sentido; porque ma- yor es el invisible de la gracia que da, que, porque pongan en él los ojos de la fe, quita Dios muchas veces esotros gustos y sabores (4) sensibles. Y así, quieren sentir a Dios y gustarle como si fuese comprensible y accesible, no sólo en éste, sino tam- bién en los demás ejercicios espirituales. Todo lo cual es muy grande imperfección, y muy contra la condición de Dios, porque es impureza en la fe (5).

6. Lo mismo tienen éstos en la oración que ejercitan, que piensan que todo el negocio de ella está en hallar gusto y de- voción sensible, y procuran sacarle, como dicen, a fuerza de bra- zos, cansando y fatigando las potencias y la cabeza; y cuando 1 G. M y e, p. añaden: sobre que les dejen confesar y comulgar muchas veces.

2 Pasiones traslada por error material H.

3 Asi los Códices. A y e. p.: demasiados atrevimientos.

5 La e. p. modifica asi esta frase de los Mss. que pide purísima fe.

LIBRO PRIMERO. — CAP. V) 383 no han hallado el tal gusto, se desconsuelan mucho pensando que no han hecho nada. Y por esta pretensión pierden la ver- dadera devoción y espíritu, que consiste en perseverar alli con pa- ciencia y humildad, desconfiando (1) de sí, sólo por agradar a Dios. A esta causa, cuando no han hallado una vez sabor en este u otro ejercicio, tienen mucha desgana y repugnancia de volver a el, y a veces lo dejan. Que en fin son, como habernos dicho, semejantes a los niños, que no se mueven ni obran por razón, sino por el gusto. Todo se les va a éstos en buscar gusto y consuelo de espíritu, y para esto nunca se hartan de leer libros, y ahora toman una meditación, ahora otra, andando a caza de este gusto en las cosas de Dios. A los cuales se les niega Dios muy justa, discreta y amorosamente, porque si esto no fue- se, crecerían por esta gula y golosina espiritual en males sin cuento. Por lo cual conviene mucho a éstos entrar en la noche oscura, que habernos de dar (2), para que se purguen de estas- niñerías.

7. Estos que así están inclinados a estos gustos, también tienen otra imperfección muy grande, y es que son muy flojos y remisos en ir por el camino áspero de la cruz; porque al alma que se da al sabor, naturalmente le da en rostro todo sinsabor de negación propia.

H. Tienen éstos otras muchas imperfecciones que de aquí les nacen, las cuales el Señor a tiempo les cura con tentaciones, sequedades y otros trabajos, que todo es parte de la noche oscura. De las cuales, por no me alargar, no quiero tratar aquí más, sino sólo decir que la sobriedad y templanza espiritual lleva otro temple muy diferente de mortificación, temor y suje- ción en todas sus cosas; echando de ver que no está la per- fección y valor de las cosas en la multitud y gusto de las obras (3), sino en saberse negar a sí mismo en ellas; lo cual ellos han de procurar hacer cuanto pudieren de su parte, hasta 1 Omite esta palabra H. que se lee en los demás.

2 Asi H, M. P, B, Bz. y Mtr — A y V decir. G declarar. La e. p suprime la frase que habernos de dar.

3 La e p. abrevia; en la multitud de ellas. M y Bz. por obras ponen cosas.

384 NOCHK OSCURA que Dios quiera purificarlos de hecho, entrándolos (1) en la no- che oscura, a la cual por llegar me voy dando priesa con es- tas imperfecciones.

CAPITULO Vil Dh L,->.S IMPERFECCIONES ACERCA Dh LA ENVIDIA Y ACIDIA ESPIRI- TUAL (2).

1. Acerca también de los otros dos vicios, que son envidia y acidia espiritual, no dejan estos principiantes de tener hartas imperfecciones. Porque acerca de la envidia muchos de éstos sue- len tener (3) movimientos de pesarles del bien espiritual de los otros, dándoles alguna pena sensible de que les lleven ventaja en este camino, y no querrían verlos alabar; porque s? entiis- tecen de las virtudes ajenas, y a veces no lo pueden sufrir sin decir ellos lo contrario, deshaciendo aquellas alabanzas como pue- den, y les crece, como dicen, el ojo (4), no hacerse (5) con ellos otro tanto, porque querrían ellos ser preferidos en todo Todo lo cual es muy contrario a la caridad, que, como diie San Pablo, se goza de la bondad (6). Y si alguna envidia tiene, es envidia santa, pesándole de no tener las virtudes del otro, con gozo de que el otro las tenga, y holgándose de que todos le lleven la ventaja porque sirvan a Dios, ya que él está tan falto en ello.

2. También acerca de la acidia espiritual suelen tener te- dio en las cosas que son mas espirituales, y huyen de ellas, corno son aquellas que contradicen al gusto sensible Porque como ellos están tan saboreados en las cosas espirituales, en no ha- llando sabor en ellas les fastidian. Porque si una vez no halla 1 Bz. metiéndoles.

2 H y \iz Mipnmen la palabra acidia.

3 Bi jñade muchos.

5 La e. p.: y sienten mucho no hacerse.

6 I ad Cor XIII. 6 Cita aquí e! Santo, no la letra, sino el sentido del Apostoi H y B por bondad trasladan verdad, contra todos los Códices.

LIBRO PRIMERO.— CAP. VII 385 ron en la oración la satisfacción que pedía su gusto (porque en fin conviene que se le quite Dios para probarlos), no querrían volver a ella, o a veces la dejan, o van de mala gana. Y así por esta acidia posponen el camino de perfección (que es el de la negación de su voluntad (1) y gusto por Dios) al gusto y sa- bor de su voluntad, a la cual en esta manera andan ellos por satisfacer más que a la de Dios.

3. Y muchos de éstos querrían que quisiese Dios lo que ellos quieren, y se entristecen de querer lo que quiere Dios, con repugnancia de acomodar su voluntad a la de Dios (2). De donde les nace, que, muchas veces, en lo que ellos no hallan su voluntad y gusto, piensan que no es voluntad de Dios; y que. por el contrario, cuando ellos se satisfacen, creen que Dios se sa- tisface, midiendo a Dios consigo, y no a sí mismos con Dios, siendo muy al contrario lo que él mismo enseñó en el Evange- lio, diciendo: Que el que perdiese su voluntad por él, ése la ganaría; y el que la quisiese ganar, ese la perdería (3).

4. Estos también tienen tedio cuando les mandan lo que no tiene gusto para ellos. Estos porque se andan al regalo u sabor del espíritu, son muy flojos para la fortaleza y trabajo de perfección, hechos semejantes a los que se crian en regalo, que huyen con tristeza de toda cosa áspera, y oféndense de la cruz, en que están los deleites del espíritu; y en las cosas más, espirituales, más tedio tienen, porque como ellos pretenden an- dar en las cosas espirituales a sus anchuras y gusto de su vo- luntad, háceles gran tristeza y repugnancia entrar por el camino estrecho, que dice Cristo, de la vida (4).

5. Estas imperfecciones baste aquí haber referido de las muchas en que viven los de este primer estado de principiantes, para que se vea cuánta sea la necesidad que tienen de que Dios les ponga en estado de aprovechados; que se hace entrándolos 1 El copista de H se pasa de esta palabra a la otra igual que viene en la línea siguiente.

3 Matth.. XVI. 25.

4 Matth.. VII. 14.

25 386 NOCHE OSCURA en la noche oscura que ahora decimos, donde destetándolos Dios de los pechos de estos gustos y sabores en puras sequedades y tinieblas interiores, les quita todas estas impertinencias (1) y niñerías, y hace ganar las virtudes por medios muy diferentes. Porque por más que el principiante en mortificar en sí se ejercite todas estas sus acciones y pasiones, nunca del todo, ni con mu- cho, puede, hasta que Dios lo hace en él pasivamente por medio de la purgación de la dicha noche. En la cual, para hablar algo que sea de provecho, sea Dios servido darme su divina luz, porque es bien menester en noche tan oscura y materia tan di- ficultosa para ser hablada y recitada (2). Es, pues, el verso: En una noche oscura.

CAPITULO VIH EN QUE DECLARA EL PRIMER VERSO DE LA PRIMERA CANCION, Y SE COMIENZA A EXPLICAR ESTA NOCHE OSCURA (3).

1. Esta noche que decimos ser la contemplación, dos ma- neras de tinieblas causa en los espirituales o purgaciones, según las dos partes del hombre, conviene a saber, sensitiva y espiri- tual. Y así la una noche o purgación será sensitiva, con que se purga el alma (4) según el sentido, acomodándole al espíritu; y la otra es noche o purgación espiritual, con que se purga y desnuda el alma según el espíritu, acomodándole y dis- poniéndole para la unión de amor con Dios. La sensitiva es común y que acaece a muchos, y éstos son los principiantes, de la cual (5) trataremos primero. La espiritual es de muy pocos, y éstos ya de los ejercitados y aprovechados, de que trataremos después.

1 Asi H y la mayor parte de los Códices. M. P y e. p.: imperfecciones.

2 Asi H, M, G, Bz, V y otros. La e. p. y algunos Manuscritos suprimen estas cuatro últimas palabras.

3 El título es de la e. p. Los Códices no ponen nada.

4 La e. p.:-con que se purga o desnuda un alma.

5 E. p.: de los cuales.

I IBRU PRIYlLRo lAP vii: 387 La primer» purgación •> noche es amarga y terrible para el sentido, como ahora Miremos (l| La segunda no tiene comparación, porque es horrenda m espantable (2) para el espí- 1 1 tu. romo Itieqo diremos. i| poique en orden es primero y acae- ce primero la sensitiva, de ella con brevedad diremos alguna co- sa primero (3). porque de ella, como cosa mas común, se ha- llan mas cosas escritas, por pasar a tratar más de proposito de la noche espiritual, por haber de ella inug poco lenguaje, así de platica, como de escritura (1), y aun de experiencia muy poco (5)