SigPhi · Juan de la Cruz

Subida del Monte Carmelo y Noche Oscura

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amor; porque sin desvíos no aprendieran a llegarse a Dios.

6. Pero las almas que han de pasar a tan dichoso y alto estado como es la unión de amor, por muy aprisa que Dios las lleve, harto tiempo suelen durar en estas sequedades y tentaciones (3) ordinariamente, como está visto por experiencia, Tiempo es, pues, de comenzar a tratar de la segunda noche (4).

1 E p. al grado de unión de amor.

2 Asi los Códices. La e. p. traslada desapareciendo.

3 La e. p. omite esta palabra.

4 De este modo terminan los manuscritos. El de Alba y Burgos añaden las si- guientes palabras: en que pone Dios al alma. La e. p.: como está visto por experien- cia. Concluyendo, pues, con esto este libro, comencemos a tratar de ¡a segunda noche. G termina: "sequedades y tentaciones, hasta que Dios las mete en la segunda noche del espíritu, de la cual hemos de tratar luego." Bz.: Fin de la Noche. Fin de la primera noche g purgación que et del sentido. Laus Deas (sic). Lo que Dios quiere. El de los Carmelitas de Toledo: Finís. Laus Deo Optimo et Máximo. Es Deus in nobis agitante calescimus ipso.

LIBRO SEGUNDO DE LA NOCHE OSCURA DEL ESPÍRITU (U CAPITULO PRIMERO COMIENZASE A TRATAR DE LA NOCHE OSCURA (2) DEL ESPIRITU. — DICES E A OCE TIEA^PO COMIENZA.

L Al alma que Dios ha de llevar adelante, no luego que sale d€ las sequedades y trabajos de la primera purgación y noche del sentido, la pone Su Majestad en esta noche del espí- ritu (3); antes suele pasar harto tiempo y años en que salida el alma del estado de principiantes se ejercita en el de los apro- vechados. En el cual, así como el que ha salido de una estrecha cárcel anda en las cosas de Dios con mucha más anchura y sa- tisfacción del alma, y con más abundante e interior deleite que hacia (4) a los principios antes que entrase en la dicha noche, no trayendo ya atada la imaginación y potencias al discurso y cuidado espiritual, como solía, porque con gran facilidad halla luego en su espíritu muy serena y amorosa contemplación y sa- bor espiritual sin trabajo del discurso; aunque, como no está bien hecha la purgación del alma (porque falta la principal parte, que es la del espíritu, sin la cual, por la comunicación que hay de la una parte a la otra, por razón de ser un solo supuesto, tampoco la purgación sensitiva, aunque más fuerte haya sido, queda acabada y perfecta), nunca le faltan a veces algunas nece- 1 Los manuscritos no están concordes en el titulo Algunos no ponen nada B escribe: Libro segando de la purgación del espíritu llamada noche oscura.

2 Asi los Códices E p de la noche segunda.

3 E. p.: pone Su ¡Majestad en la unión de amor. Las palabras en esta noche del espíritu, sólo se leen en H y P — Bz. trasladat en esta noche y purgación del espirita.

4 E. p. tenia.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. PRIMERO 415 sidades, sequedades (1), tinieblas y aprietos, a veces mucho mas intensos que los pasados, que son como presagios y men- sajeros de la noche venidera del espíritu, aunque no son éstos durables, como será la noche que espera. Porque habiendo pasado un rato, o ratos, o días de esta noche y tempestad, luego vuelve a su acostumbrada serenidad; y de esta manera va purgando Dios a algunas almas que no han de subir a tan alto grado de amor como las otras, metiéndolas a ratos interpoladamente en esta noche de contemplación y purgación espiritual, haciendo (2) anochecer y amanecer a menudo, porque se cumpla lo que dice David, que envía su cristal, esto es, su contemplación, como a bocados (3); aunque estos bocados.de oscura contemplación nunca son tan intensos como lo es aquella horrenda noche de la contemplación que habernos de decir, en que de propósito pone Dios al alma para llevarla a la divina unión.

2. Este sabor, pues, y gusto interior que decimos, que con abundancia y facilidad hallan y gustan estos aprovechantes en su espíritu, con mucha más abundancia que antes se les comu- nica, redundando de ahí en el sentido más que solía antes de esta sensible purgación; que por cuanto él está ya más puro, con más facilidad puede sentir los gustos del espíritu a su modo. Y como, en fin, esta parte sensitiva del alma es flaca e inca- paz para las cosas fuertes del espíritu, de aquí es que estos aprovechados, a causa de esta comunicación espiritual que se hace en la parte sensitiva, padecen en ella muchas debilitaciones y detrimentos y flaquezas de estómago, y en el espíritu consiguien- temente fatigas. Poique, como dice el Sabio (4): El cuerpo que se corrompe, agrava el ánima. De aquí es que las comunicaciones de éstos, ni pueden ser muy fuertes, ni muy intensas, ni muy espirituales, cuales se requieren para la divina unión con Dios, por la flaqueza y corrupción de la sensualidad que participa en ellas. De aquí vienen los arrobamientos y traspasos y descoyunta- mientos de huesos, que siempre acaecen cuando las comunica- 1 E. p.: nunca le faltan algunas sequedades.

3 Ps. CXLVII, 17.

4 SaP., IX. 15: 416 NOCHE OSCURA ciones no son puramente espirituales, esto es, al espíritu sólo, como son las de los perfectos, purificados ya por la noche se- gunda del espíritu, en los cuales cesan ya estos arrobamientos ( 1 ) y tormentos del cuerpo, gozando ellos de la libertad del espí- ritu, sin que anuble y trasponga el sentido.

5. Y para que se entienda la necesidad que éstos tienen de entrar en esta noche de espíritu, notaremos aquí algunas Imperfecciones y peligros que tienen estos aprovechados.

CAPITULO II PROSIGUE EN OTRAS IMPERFECCIONES QUE TIENEN ESTOS APROVECHA- DOS (2).

1. Dos maneras de imperfecciones tienen estos aprovecha- dos, unas son habituales, otras actuales. Las habituales son las aficiones y hábitos imperfectos que todavía, como raíces, han que- dado en el espíritu, donde la purgación del sentido no pudo llegar, en la purgación de los cuales la diferencia que hay a estotra, es la que Je fa raíz a la rama, o sacar una mancha fres- ca, o una muy asentada y vieja. Porque, como dijimos, la pur- gación del sentido solo es puerta y principio de contemplación para la del espíritu, que, como también habernos dicho (3), mí s sirve de acomodar el sentido al espíritu, que de unir (4) el espíritu con Dios. Alas todavia se quedan en el espíritu las manchas del hombre viejo, aunque a él no se le parece, ni las echa de ver; las cuales, si no salen con el jabón y fuerte lejía de la purgación de esta noche, no podrá el espíritu venir a pureza de unión divina.

2. Tienen éstos también la hebetudo mentís y la rudeza na- tura! que todo hombre contrae por el pecado, y la distracción y exterioridad del espíritu; la cual conviene que se ilustre, cla- 2 Asi los Códices. E. p.. De algunas imperfecciones que tienen estos aprove chados.

3 La e. p. suprime estas palabras: que como también habernos dicho, i Venir por unir, traslada equivocadamente H.

LIRRO Sf-Gl NDO CAP II 417 rifique y recoja por la penalidad y aprieto de aquella noche Estas habituales imperfecciones, todos los que no han pasado de este estado de aprovechados las tienen, las cuales no pue- den estar, como decimos ( l ), con el estado perfecto de unión por amor.

3. En las actuales no caen todos de una manera; mas algunos, como traen estos hieues espirituales (2) tan afuera y tan manuales cu el sentido, caen en mayores (o) inconvenientes y peligros que a los principios dijimos. Porque como ellos hallan tan a manos llenas tantas comunicaciones y aprehensiones espiri- tuales (4) al sentido y espíritu, donde muchas veces ven visiones imaginarias y espirituales (porque todo esto, con otros senti- mientos sabrosos, acaece a muchos de éstos en este estado, en lo cual el demonio y la propia fantasía muy ordinariamente hace trampantojos al alma), y como con tanto gusto suele imprimir y sugerir el demonio al alma las aprehensiones dichas y senti- mientos, con gránete facilidad (5) la embelesa y engaña, no teniendo ella cautela para resignarse y defenderse fuertemente en fe (6) de todas estas visiones y sentimientos. Porque aquí ha- ce el demonio a muchos creer (7) visiones vanas y profecías fal- sas; aquí en este puesto (8) les procura hacer presumir que habla Dios y los santos con ellos, y creen muchas veces a su fantasía. Aqui los suele llenar el demonio de presunción y so- berbia, y atraídos de la vanidad y arrogancia, se dejan ser vis- tos en actos exteriores que parezcan de santidad, como son arrobamientos y otras apariencias. Hócense así atrevidos a Dios, perdiendo el santo temor, que es llave y custodia de todas laá virtudes; y tantas falsedades y engaños suelen multiplicarse en 1 E. p. omite: como decimos.

2 Bz. gustos espirituales.

3 E. p.: en algunos inconvenientes.

4 E. p. omite esta palabra.

5 A y M dificultad. Es error uV copia 6 B: ye p omiten en fe.

8 E p. suprime tas palabras aqui en este puesto.

V 418 NOCHE OSCURA algunos de éstos, y tanto se envejecen en ellos, que es muy dudosa la vuelta de estos al camino (1) puro de la virtud y ver- dadero espíritu. En las cuales miserias vienen a dar, comenzan- do a darse con demasiada seguridad a las aprehensiones y sen- timientos espirituales, cuando comenzaban a aprovechar en el camino (2).

4. Había tanto que decir de las imperfecciones de éstos y de cómo les son más incurables por tenerlas ellos por más es- pirituales que las primeras, que lo quiero dejar. Sólo digo, pa- ra fundar la necesidad que hay de la noche espiritual, que es la purgación, para el que ha de pasar adelante, que a lo menos ninguno de estos aprovechados, por bien que le hayan andado las manos, deja de tener muchas de aquellas afecciones natura- les y hábitos imperfectos, de que dijimos primero ser necesario preceder purificación (3) para pasar a la divina unión.

5. Y, demás de esto, lo que arriba dejamos dicho, es a saber, que por cuanto todavía participa la parte inferior en estas comunicaciones espirituales, no pueden ser tan intensas, puras y fuertes como se requieren para la dicha unión; por tan- to, para venir a ella, conviénele al alma entrar en la segunda noche del espíritu, donde desnudando el sentido y espíritu perfectamente de todas estas aprehensiones y sabores, le han de hacer caminar en oscura y pura fe, que es propio y adecuado me- dio por donde el alma se une con Dios, según por Oseas lo dice, diciendo: Yo te desposaré, esto es, te uniré conmigo por fe (4).

1 E. p.: muy dudosa su vuelta al camino. Bz. traslada dificultosa por dudosa.

2 Camino espiritual, dice la e. p.

3 Bz.: mortificación.

4 Osee, II, 20. La e. p. dice: Yo te desposaré conmigo...LIBRO SEGUNDO. — CAP. III 419 CAPITULO III ANOTACION PARA LO QUE SE SIGUE.

1. Estando ya, pues, éstos ya aprovechados, por el tiem- po que han pasado cebando los sentidos con dulces comunicacio- nes (1), para que así atraída y saboreada del espiritual gusto la parte sensitiva que del espíritu le manaba se aunase y aco- modase en uno con el espíritu, comiendo, cada uno en su ma- nera, de un mismo manjar espiritual y en un mismo plato de un solo supuesto y sujeto, para que así ellos, en alguna manera juntos y conformes en uno, juntos (2) estén dispuestos para sufrir la áspera y dura purgación del espíritu que les espera; porque en ella se han de purgar cumplidamente estas dos partes del alma, espiritual y sensitiva, porque la una nunca se purga bien sin la otra, porque la purgación válida para el sentido es cuando de propósito comienza la del espíritu. De donde la noche que habernos dicho del sentido, más se puede y debe llamar cierta reformación y enfrenamiento del apetito que purgación. La causa es, porque todas las imperfecciones y desórdenes de la parte sensitiva tienen su fuerza y raíz en el espíritu, donde se sujetan todos los hábitos buenos y malos (3), y así, hasta que éstos se purguen, las rebeliones y siniestros del sentido (4) no se pueden bien purgar.

2. De donde en esta noche que se sigue se purgan entram- bas partes juntas, que éste es el fin porque convenía haber pasado por la reformación de la primera noche, y la bonanza (5) que de ella salió, para que aunado con el espíritu el sentido (6) 1 E. p.: Han. pues, ya estos aprovechados por el tiempo que han pasado expe- rimentando estas dulces comunicaciones."

3 La e. p. omite: donde se sujetan todos los hábitos buenos y malos.

i E. p.: hasta que se purguen los malos hábitos, las rebeliones y siniestros de él...5 E. p.. y llegado a la bonanza.

6 Así H, Bz., Mtr. y V. Los demás: para que aunado con el espíritu, en cierta manera...420 NOCHE OSCURA en cierta manera se purguen y padezcan aqui con más forta- leza; porque para tan fuerte y dura purga es menester tan gran- de (1), que sin haber reformádose antes la flaqueza de la parte inferior y cobrado fortaleza en Dios por el dulce y sabroso tra- to que con él después tuvo, no tuviera fuerza ni disposición el natural para sufrirla.

3. Por tanto, porque estos aprovechados todavía el trato y operaciones que tienen con Dios son muy bajas y muy natura- les (2), a causa de no tener purificado c ilustrado el oro del espíritu, por lo cual todavia entienden de Dios como peque- ñuelos, y hablan de Dios como pequeñuelos, y saben y sien- ten de Dios como pequeñuelos, según dice San Pablo (3), por no haber llegado a la perfección, que es la unión del alma con Dios (4), por la cual unión ya como grandes obran grandezas en su espíritu (5), siendo ya sus obras y potencias más divinas que humanas, como después se dirá, queriendo Dios des: nudarlos de hecho de este viejo hombre y vestirfos del nuevo, que según Dios es criado en la novedad del sentido, que dice el Apóstol, desnúdales las potencias y aficiones y sentidos, así espirituales como sensibles, así exteriores como interiores, de- jando a oscuras el entendimiento, y la voluntad a secas, y vacía la memoria, y las aficiones del alma en suma aflicción, amar- gura y aprieto, privándola (6) del sentido y gusto que antes sentía de los bienes espirituales, para que esta privación sea uno. de los principios que se requieren en el espíritu para que se in- troduzca y una en él la forma espiritual del espíritu, que es la unión de amor; todo lo cual obra el Señor en ella por medio de una pura y oscura contemplación (7), como el alma lo da a entender en la primera canción. La cual, aunque está declarada al propósito (8) de la primera noche del sentido, principalmente 1 A: disposición tan grande. Bz.: grande fortaleza.

2 La e. p. omite: y muy naturales.

3 I ad Cor.. XIII. 11.

4 E. p.: que es la unión del amor con Dios.

6 Por descuido H no traslada: amargura y aprieto, privándola.

7 Bz.: de una oscura y limpia contemplación.

LIBRO SEGl'NDO. — CAP. IV 421 la entiende el alma por esta segunda del espíritu, por ser la principal parte de la purificación del alma. Y así, a este propósito la pondremos y declararemos aquí otra vez.

CAPITULO IV PONESK LA PRIYIFRA CANCION Y SU DF.CLAR ACION (1).

En una noche oscura, Con ansias en amores inflamada (2). 4 Oh dichosa ventura! Salí sin ser notada, Estando ya mi casa sosegada.

DECLARACION (3).

1. Entendiendo ahora esta canción a propósito de la pur- gación, contemplación, o desnudez o pobreza de espíritu, que todo aquí casi es una misma cosa, podémosla declarar en esta manera, y que dice e! alma así: en pobreza, desamparo (4) y desarrimo de todas las aprehensiones de mi alma, esto es, en oscuridad de mi entendimiento y aprieto de mi voluntad, en aflicción y, angustia acerca de la memoria, dejándome a oscuras en pura fe, la cual es noche oscura para las dichas potencias naturales, sola la voluntad tocada de dolor y aflicciones y an- sias de amor de Dios, salí de mí misma, esto es, de mi bajo modo de entender, y de mi flaca suerte de amar, y de mi pobre y escasa manera de gustar de Dios, sin que la sensualidad ni el demonio me lo estorben.

2. Lo cual fué grande dicha y buena ventura para mí; por- que en acabando de aniquilarse y sosegarse las potencias, pasio-t nes apetitos (5) y aficiones de mi alma, con que bajamente 1 Asi ia e. p. Los Códices suelen decir sólo: Canción primera. Algunos no dicen nada. V dice: Canción para tercera parce.

4 Falta esta palabra en c. p.

5 La e. p. no trae esta palabra.

422 NOCHE OSCURA sentía y gustaba de Dios, salí del trato y operación humana mía a operación (1) y trato de Dios Es a saber, mi enten- dimiento salió de sí, volviéndose de humano y natural en di- vino; porque, uniéndose por medio de esta puigación con Dios, ya no entiende por su vigor y luz natural (2), sino por la di- vina Sabiduría con que se unió. Y mi voluntad salió de sí ha- ciéndose divina; porque unida con el divino amor, ya no ama bajamente con su fuerza natural, sino con fuerza y pureza del Espíritu Santo (5), y esí la voluntad ya acerca de Dios no obra humanamente, y, ni más ni menos, la memoria se ha trocado en aprehensiones eternas de gloria. Y, finalmente, todas las fuerzas y afectos del alma, por medio de esta noche y purgación del viejo hombre, todas se renuevan en temples y deleites divinos. Sigúese el verso: En una noche oscura.

CAPITULO V PONESE EL PRIMER VERSO Y COMIENZA A DECLARAR COMO ESTA CON- TEMPLACION OSCURA NO SOLO ES NOCHE PARA EL ALMA, SINO TAMBIEN PENA Y TORMENTO (4).

1. Esta noche oscura es una influencia de Dios en el al-» ma, que la purga de sus ignorancias e imperfecciones habitua- les, naturales y espirituales, que llaman los contemplativos con- templación infusa, o mística teología, en que de secreto enseña Dios al alma y la instruye en perfección de amor, sin ella hacer nada ni entender cómo es esta contemplación infusa (5); por cuanto es sabiduría de Dios amorosa, hace Dios principales efectos (6) en el alma, porque la dispone purgándola e ilumi- 1 E. p.: salí del trato y escasa operación dicha a la operación y trato de Dios.

2 E. p.: ya no entiende con el modo limitado y corto que antes...3 E. p.: ya no ama con la fuerza y vigor limitado que antes, sino con fuerza y pureza del Divino Espíritu.

4 Asi la e. p.: Los Códices no traen aquí nada.

5 E. p.: "sin ella hacer nada más que atender amorosamente a Dios, oirle y re- cibir su luz sin entender cómo es esta contemplación infusa."

6 La e. p. modifica: la cual hace particulares efectos...LIBRO SEGUNDO. — CAP. V nándola para la unión de amor con Dios. De donde la misma sabiduría amorosa (1) que purga los espíritus bienaventurados ilustrándolos, es la que aquí purga al alma y la ilumina.

2. Pero es la duda ¿por qué, pues, a la lumbre divina (que, como decimos, ilumina y purga al alma de sus ignorancias) la llama aquí el alma noche oscura? A lo cual se responde, que por dos cosas (2) es esta divina Sabiduría no sólo noche y ~ti- niebla para el alma, mas también pena y tormento: la primera es por la alteza de la Sabiduría divina, que excede al talento del alma, y en esta manera le es tiniebla; la segunda, por la bajeza e impureza de ella, y de esta manera le es penosa y aflictiva, y también oscura.

3. Para probar la primera, conviene suponer cierta doctrina del Filósofo, que dice que cuando las cosas divinas son en sí más claras y manifiestas, tanto más son al alma de oscuras y ocultas naturalmente; así como la luz, cuanto más clara es, tan- to más se ciega y oscurece la pupila de la lechuza, y cuanto el sol se mira más de lleno, más tinieblas causa en la potencia visiva y la priva, excediéndola por su flaqueza. De donde, cuan- do esta divina luz de contemplación embiste en el alma que aún no está ilustrada totalmente, le hace tinieblas espirituales; por- que no sólo la excede, pero también la priva y oscurece el acto de su inteligencia natural. Que por esta causa San Dionisio y otros místicos teólogos llaman a esta contemplación infusa rayo de tiniebla, conviene a saber, para el alma no ilustrada y pur- gada, porque de su gran luz sobrenatural es vencida la fuerza natural intelectiva y privada. Por lo cual David también dijo: Que cerca de Dios y enrededor de él está oscuridad y nube (3); no porque en sí ello sea asi (4), sino para nuestros entendi- mientos flacos, que en tan inmensa luz se ciegan y quedan ofus- cados, no alcanzando (5). Que por eso el mismo David lo 1 M, A y B. en vez de amorosa trasladan como cosa. El copista de H no enten- dió la palabra y dejó un espacio en blanco.

3 Ps. XCVI, 2 4 E. p.: no porque ello nsi sea en si.

5 Asi la mayor parte de los Códices. B: alcanzándolo. Bz.: alcanzándola. E. p.: no alcanzando tan gran alteza.

424 NOCHE OSCURA declaró luego, diciendo: Por el gran resplandor de su presen- cia se atravesaron nubes ( 1 ), es a saber, entre Dios y nuestro entendimiento. Y esta es la causa por qué en derivando de sí Dios al alma que aún fio esta transformada, este esclarecido rayo (2) de su sabiduría secreta le hace (3) tinieblas oscuras en el entendimiento.

4. Y que esta oscura contemplación también le sea al al- ma penosa a eslos principios, está claro; porque como esta di- vina contemplación inhisa tiene muchas excelencias en extremo buenas y el alma que las recibe, por no estar purgada, tietie muchas miserias también en extremo mafas (4); de aquí es que no pudiendo caber dos contrarios en él sujeto del alma, de ne- cesidad haya de penar y padecer, siendo ella el sujeto en que contra sí se ejercitan estos dos contrarios, haciendo los unos con- tra los otros, por razón de la purgación que de las imperfec- ciones del alma por esta contemplación se hace. Lo cual proba- remos por inducción cu esta manera.

5.Cuanto a lo primero, porque la luz y sabiduría de esta contemplación es muy clara y pura, y el alma en que ella embiste está oscura e impura; de aquí es que pena mucho el alma reci- biéndola en sí (5), como cuando los ojos están de mal humor, impuros y enfermos, del embestimiento Üe la clara luz reciben pena. Y esta pena en el alma, a causa de su impureza, es in- mensa cuando de veras es embestida de esta divina luz, porque embistiéndose en el alma esta luz pura, a fin de expeler la impureza del alma, siéntese el alma tan impura y miserable que le parece estar Dios contra ella, y que ella está hecha contraria a Dios. Lo cual es de tanto sentimiento y pena para el alma (porque le parece aquí que la ha Dios arrojado), que uno de los mayores trabajos que sentía Job cuando Dios le tenia en este ejercicio, era éste, diciendo: ¿Por qué me has puesto contra- 1 Ps XVII, 13.

2 H: reino. Es equivocación material.

3 E. p.: causa.

4 E. p. omite: también en extremo malas.

5 E. p.: la pena mucho el recibirla, así como...LIBRO SEGINPO. — CAP V 425 rio a ti, y soy grave y pesado para mí mismo5 (1) Porque viendo el alma claramente aquí por medio de esta pura k:z (2) (aunque a oscuras) su impureza, conoce claro que no es dig- na de Dios ni de criatura alguna Y lo que mas la pena es, que piensa que nunca lo sera (3), y que ya se le acabaron sus bienes. Esto lo causa la profunda inmersión que tiene de la mente en e! conocimiento y sentimiento de sus malos y miserias; porque aquí se las muestra todas al ojo esta divina y oscura luz, y que vea claro como de suyo no podrá tener ya otra cosa. Podemos entender en este sentido aquella autoridad de David, que dice. Por la iniquidad corregiste al hombre, c hiciste desha- cer y contabescer su alma, como la araña (4) se desentraña.

6. La segunda manera en que pena el alma, es a causa de su flaqueza natural y moral y espiritual; porque como esta divina contemplación embiste en el alma con alguna fuerza, a fin de la ir fortaleciendo y domando, de tal manera pena en su flaqueza, que poco menos (o) desfallece, particularmente algunas veces cuando con alguna más fuerza la embiste; porque el sen- tido y espíritu, asi como si estuviese debajo de alguna inmensa y oscura carga, está penando y agonizando tanto, que tomaría por alivio y partido el morir. Lo cual, habiendo experimentado ei profeta Job, decía: No quiero que trate conmigo en mucha fortaleza, porque no me oprima con el peso de su grande- za (6).

7. En la fuerza de esta opresión y peso se siente el alma tan ajena de ser favorecida, que le parece, y así es, que aún en lo que solía hallar algún arrimo se- acabó con lo demás, y que no hay quien se compadezca de ella. A cuyo propósito dice también Job: Compadeceos de mí, compadeceos de mi (7), a 1 Job. VII. 20.

2 Asi los Códices, excepto A. B y P que trasladan: clara luz. La e. p.: clara y pura luz.

3 E. p.: es temer que nunca lo será.

4 Ps. XXXVIII. 12.

5 En vez de poco menos, traslada la c. p. casi.

6 Job. XXIII. 6.

7 Algunos Códices no repitra esta frase.

426 NOCHE OSCURA lo menos vosotros mis amigos, porque me ha tocado la mano del Señor (1). Cosa de grande maravilla y lástima que sea aquí tanta la flaqueza e impureza del ánima, que siendo la mano de Dios de suyo tan blanda y suave, la sienta el alma aquí tan grave y contraria, con no cargar ni asentarla, sino solamente tocando, y eso misericordiosamente, pues lo hace a fin de hacer mercedes al alma, y no de castigarla.

CAPITULO VI DE OTRAS MANERAS DE PENA QUE EL ALMA PADECE EN ESTA NO- CHE (2).