1 E. p.: dichosa.
2 E. p.: operaciones {lacas, limitadas y ocasionadas.
4 Matth.. VII. 14.
400 NOCHE OSCURA entrar en ella, fundándose en fe (1), que es ajena de todo sen- tido, para caminar después por el camino estrecho, que es la otra noche de espíritu, en que después (2) entra el alma para caminar a Dios en pura fe (3), que es el medio por donde el alma se une con Dios. Por el cual camino, por ser tan es- trecho, oscuro y terrible (que no hay comparación de esta no- che del sentido a la oscuridad (4) y trabajos de aquélla, como diremos allí), son muchos menos los que caminan por él, pero son sus provechos sin comparación mucho mayores que los de ésta. De los cuales comenzaremos ahora a decir algo, con la brevedad que se pudiere, por pasar a la otra noche.
CAPITULO XII DE LOS PROVECHOS QUE CAUSA ON EL ALMA ESTA NOCHE (5).
1. Esta noche y purgación del apetito, dichosa para el al- ma, tantos bienes y provechos hace en ella (aunque a ella antes ¡e parece, como habernos dicho, que se los quita), que así como Abraham hizo gran fiesta cuando quitó la leche a su hijo Isaac (6), así se gozan en el cielo de que ya saque Dios a esta alma de pañales, de que la baje de los brazos, de que la haga andar por su pie, de que también, quitándole el pecho de la leche y blando y dulce manjar de niños, le haga comer pan con corteza, y que comience a gustar el manjar de robus- tos, que en estas sequedades y tinieblas del sentido se comienza a dar al espíritu vacío y seco de los jugos del sentido, que es la contemplación infusa que habernos dicho.
2. Y éste es el primero y principal provecho que causa es- ta seca y oscura noche de contemplación: el conocimiento de sí 1 E. p.: rigiéndose por fe. Algunos Códices: juntándose en fe.
2 E. p.: adelante.
3 E. p.: fe muy pura.
4 E. p.: de esta noche del sentido a la del espíritu en la oscuridad...5 Del sentido, añade la e. p.
6 Gen.. XXI. 8 • rv r?o.- c.\? xn y de su miseria (1). Perqué demás de que todas las mercedes que Dios hace al alma, ordinariamente las hace envueltas en este conocimiento, estas sequedades y vacío de las potencias acer- ca de la abundancia que antes sentia y la dificultad que halla el alma en las cosas buenas, la hacen conocer de sí la bajeza y miseria que en el tiempo de su prosperidad no echaba de ver. De esto hay buena figura en el Exodo, donde queriendo Dios humillar a los hijos de Israel y que se conociesen, les mandó quitar y desnudar el traje y atavío festival con que ordinaria- mente andaban compuestos en el desierto, diciendo (2): Ahora ya de aquí adelante despojaos e! ornato festival, y poneos ves- tidos comunes y de trabajo, para que sepáis (3) el tratamiento que merecéis. Lo cual es como si dijera: Por cuanto el traje que traéis, por ser de fiesta y alegría, os ocasiona a no sentir de vosotros tan bajamente como vosotros sois, quitaos ya ese traje, para que de aquí adelante, viéndoos vestidos de vileza, conozcáis que no merecéis más, y quién sois vosotros. De don- de conoce la verdad que el alma aníes no conocía, de su mise- ria; porque en el tiempo que andaba como de fiesta, hallando en Dios mucho gusto, consuelo y arrimo, andaba algo mas satisfecha y contenta, pareciéndole que en algo servía a Dios. Por- que esto, aunque entonces expresamente no lo tengan en sí, a lo menos en la satisfacción que hallan en el gusto se les asienta algo de ello. Ya puesta en estotro traje de trabajo, de sequedad y desamparo, oscurecidas sus primeras luces, tiene (4) más de veras éstas en esta lan excelente y necesaria virtud (5) del conocimiento propio, no teniéndose ya en nada ni teniendo sa- tisfacción ninguna de sí; porque ve que de suyo no hace nada 1 Así H y otros Códices. La e. p.: "Y éste es el primero y principal provecho que aqui el alma consigue, del cual casi todos los demás se causan. De éstos, el pri- mer provecho es conocimiento de si y de su miseria."
2 Exod., XXXIII. 5.
3 H sepa yo. Es error de copia. ■i E p.: posee y riene.
Asi H. La e. p. posee y tiene más de veras esta tan excelente y necesaria virtud...26 402 NOCHE OSCURA ni puede nada. Y esta poca satisfacción de sí y desconsuelo que tiene de que no sirve a Dios, tiene y estima Dios en más que todas las obras y gustos primeros que tenía el alma y hacía, por más que ellos fuesen, por cuanto en ellas se ocasionaba para muchas imperfecciones e ignorancias; y de este traje (1) de se- quedad, no sólo lo que habernos dicho, sino también los pro- vechos que ahora diremos y muchos más que se quedarán por decir, como de su fuente y origen del conocimiento propio pro- ceden.
3. Cuanto a lo primero, nácele al alma tratar con Dios con más comedimiento y más cortesía, que es lo que siempre ha de tener el trato con el Altísimo; lo cual en la prosperidad de su gusto y consuelo no hacía, porque aquel favor gustoso (2) que sentía, hacia ser el apetito acerca de Dios algo más atrevido de lo que bastaba y descortés y mal mirado (3). Como acaeció a Moisés cuando sintió que Dios le hablaba, cegado (4) de aquel gusto y apetito, sin más consideración, se atrevía a lle- gar, si no le mandara Dios que se detuviera y descalzara. Por lo cual se denota el respeto y discreción en desnudez de apetito con que se ha de tratar con Dios. De donde, cuando obe- deció en esto Moisés, quedó tan puesto en razón y tan adver- tido, que dice la Escritura que no sólo no se atrevió a lie' gar, mas que ni aun osaba considerar (5). Porque quitados los zapatos de los apetitos y gustos, conocía grandemente su mi- seria delante de Dios, porque así le convenia para oir la palabra de Dios. Como también la disposición que dió Dios (6) a Job para hablar con él, no fueron aquellos deleites y glorias que el mismo Job allí refiere que solía tener en su Dios, sino tenerle desnudo en el muladar, desamparado y aun perseguido de sus 1 Se equivoca H al trasladar trabajo por traje.
2 Suprime esta palabra la e. p. — Bz.: fervor y gusto.— Mtr. y V: favor y gusto.
3 E. p.: algo mas atrevido y menos cortés de lo que debía. ■4 E. p.: que ¡levado.
5 Exod., III, 6. — E. p.: que ni aun osaba mirar a Dios.
6 E. p.: "que asi le convenia para oir las palabras divinas. La disposición tam- bién que dió Dios..."
LIBRO PRIMERO. —CAP XII 403 amigos, lleno de angustia y amargura, y sembrado de gusanos el suelo; y entonces de esta manera se preció el que levanta al pobre del estiércol, el Altísimo Dios, de descender y hablar allí cara a cara con El (1), descubriéndole las altezas profundas de su Sabiduría, cual nunca antes había hecho en el tiempo de la prosperidad.
4. Y aquí nos conviene notar otro excelente provecho que hay en esta noche y sequedad del sensitivo apetito (2), pues habernos venido a dar en él, y es que en esta noche oscura del apetito (porque se verifique lo que dice el Profeta, es a saber: Lucirá tu luz en las tinieblas) (3), alumbrará Dios al alma, na sólo dándole conocimiento de su bajeza y miseria, como habe- rnos dicho, sino también de la grandeza y excelencia de Dios. Por- que demás de que apagados los apetitos y gustos y arrimos sen- sibles, queda limpio y libre el entendimiento para entender la verdad; porque el gusto sensible y apetito, aunque sea de cosas espirituales, ofusca y embaraza el espíritu, y además también que aquel aprieto (4) y sequedad del sentido ilustra y aviva el enten- dimiento, como dice Isaías (5): Que la vejación hace entender Dios cómo en el alma vacía y desembarazada, que es lo que se requiere para su divina influencia, sohrenaturalmente por medio de esta noche oscura y seca de contemplación la va, como habernos dicho, instruyendo en su divina Sabiduría, lo cual por los jugos y gustos primeros no hacía.
5. Esto da muy bien a entender el mismo profeta Isaías, diciendo- ¿A quién enseñará Dios su ciencia, y a quién hará entender su audición? (6). A los destetados, dice, de la le- che y a los desarrimados de los pechos (7). En lo cual se da a entender que para esta divina influencia no es la disposición la leche primera de la suavidad espiritual, ni el arrimo del pe- 1 E p. de esta manera se preció el Altísimo Dios, que levanta al pobre del es- tiércol de comunicársele con más abundancia y suavidad, descubriéndole.
2 E p. del apetito sensitivo. \ Isai. LVIII. 10 5 XXVIII. 19 6 E. p. y ü quien hará oír su palabra 7 XXVIII. 9 404 NOCHE OSCURA cho de los sabrosos discursos de las potencias sensitivas que gustaba el alma, sino el carecer de lo uno y el desarrimo de lo otro. Por cuanto para oir a Dios, le conviene al alma estar muy en pie y desarrimada, según el afecto y sentido, como de sí lo dice el Profeta diciendo: Estaré en pie sobre mi custodia (esto es, desarrimado el apetito), y afirmaré el paso (esto es, no discurriré con el sentido), para contemplar, esto es (1), para entender lo que de parte de Dios se me alegare (2). De manera que ya tenemos que de esta noche seca sale conocimiento de sí primeramente, de donde, corno de fundamento, sale estotro co- nocimiento de Dios. Que por eso decía San Agustín a Dios: Co- nózcame yo, Señor, a mí, y conocerte he a ti (3). Porque, como dicen los filósofos, un extremo se conoce bien por otro.
6. Y para probar más cumplidamente la eficacia que tiene esta noche sensitiva en su sequedad y desabrigo para ocasionar más la luz que de Dios decimos recibir aquí el alma, alegare- mos aquella autoridad de David, en que da bien a entender la virtud grande que tiene esta noche para este alto conocimiento de Dios. Dice, pues, así: En la tierra desierta, sin agua, seca y sin camino parecí delante de ti para poder ver tu virtud y tu glo- ria (4). Lo cual es cosa admirable, que no tda aquí a entender David, que los deleites espirituales y gustos muchos que había tenido le fuesen disposición y medio para conocer ia gloria de Dios, sino las sequedades y desarrimos de la parte sensitiva, que se entiende aquí por la tierra seca y desierta. Y que no diga también que los conceptos y discursos divinos de que él había usado mucho, fuesen camino para sentir y ver la virtud de Dios; sino el no poder fijar el concepto en Dios, ni caminar con el discurso de la consideración imaginaria, que se entiende aquí por la tierra sin camino. De manera que, para conocer a Dios y a sí mismo, esta noche oscura es el medio con sus sequedades y vacíos, aunque no con la plenitud y abundancia que en la otra 1 Por descuido H no traslada las palabras: no discurriré con el sentido para contemplar, esto es.
2 Hab., n, I.
3 S. Aug.. Soliloq.. c. II.
4 Ps. LXII. 3.
LIBRO PRIMERO. —CAP XII 405 de espíritu, porque este conocimiento es como principio del otro 7 Saca también el alma en las sequedades y vacios de esta noche del apetito humildad espiritual, que es la virtud contraria al primer vicio capital que dijimos ser soberbia espiritual. Por la cual humildad, que adquiere por el dicho conocimiento pro- pio, se purqa de todas aquellas imperfecciones en que caía acerca de aquel vicio de soberbia (1), en el tiempo de su prosperidad. Porque, como se ve tan seca y miserable, ni aun por primer mo- vimiento le pasa que va mejor que los otros, ni que les lleva ventaja, como antes hacía; antes, por el contrario, conoce que los otros van mejor.
8. Y de aquí nace el amor del prójimo, porque los estima, y no los juzga como antes solía cuando se veía a si con mucho fervor y a los otros no; sólo conoce su miseria y la tiene delante de los ojos, tanto, que no la deja ni da lugar para poner los ojos en nadie. Lo cual admirablemente David, estando en esta noche, manifiesta diciendo: Enmudecí y fui humillado, y tu- ve silencio en los bienes, y renovóse mi dolor (2). Esto dice, porque le parecía que los bienes de su alma estaban tan acaba- dos, que no solamente no había ni hallaba lenguaje de ellos; mas acerca de los ajenos también enmudeció con el dolor del cono- cimiento de su miseria.
9 Aquí también se hacen sujetos y obedientes en el cami- no espiritual, que, como se ven tan miserables, no sólo oyen (3) lo que les enseñan, mas aun desean que cualquiera los enca- mine y diga lo que deben hacer. Quítaseles la presunción afec- tiva (4) que en la prosperidad a veces tenían; y, finalmente, de camino se les barren todas las demás imperfecciones que no- tamos allí, acerca de este vicio primero que es soberbia es- piritual (5).
1 La e p omite acerca de aquel vicio de soberbia.
2 Ps XXXVII!. 3.
í Bz obedecen. Los demás códices oyen "J Afectiva. Faita esta palabra en e p 5 E p que focamos allí hablando de la soberbia espiritual. A y B añaden como habernos dicho 406 NOCHE OSCURA CAPITULO XIII DE OTROS PROVECHOS QUE CAUSA EN EL ALMA ESTA NOCHE DEL SENTIDO ( 1 ).
1. Acerca de las imperfecciones que en la avaricia espiri- tual tenía, en que codiciaba unas y otras cosas espirituales y nunca se veía satisfecha el alma de unos ejercicios y otros con la codicia del apetito y gusto que hallaba en ellos, ahora en esta noche seca y oscura anda bien reformada; porque como no halla el gusto y sabor que solía, antes halla en ellas sinsabor y trabajo, con tanta templanza usa de ellas, que por ventura po- dría perder ya (2) por punto de corto como antes perdía por lar- go (3); aunque a los que Dios pone en esta noche, comúnmente les da humildad y prontitud, aunque con sinsabor, para que sólo por Dios hagan aquello que se les manda, y desaprovéchanse (4) de muchas cosas porque no hallan gusto en ellas.
2. Acerca de la lujuria espiritual, también se ve claro que por esta sequedad y sinsabor del sentido que halla el alma en las cosas espirituales, se libra de aquellas impurezas que allí no- tamos; pues, comunmente, dijimos que procedían del gusto que del espíritu redundaba en el sentido.
3. Pero de las imperfecciones que se libra el alma en esta noche oscura acerca del cuarto vicio, que es gula (5) espiritual, puédense ver allí, aunque no están allí dichas todas, porque son innumerables; y así yo aquí no las referiré, porque querría ya concluir con esta noche para pasar a la otra, de la cual tenemos grave palabra y doctrina (6). Baste para entender los innumera- bles provechos que demás de los dichos gana el alma en esta 1 De la e. p.
2 A y B añaden: por carta de más o...3 E. p.: perder ya por corta como antes perdía por larga.
5 Gusto por gula, traslada malamente H.
6 E. p.: de la cual tenemos grave doctrina.
LIBRO PRIMERO.— CAP XIII 407 noche acerca ( I ) de este vicio de gula espiritual, decir que de todas aquellas imperfecciones que allí quedan dichas se libra, ij de otros muchos y mayores males y feas abominaciones (2) que allí no están escritas, en que vinieron a dar muchos de que habernos tenido experiencia, por no tener ellos reformado el ape- tito en esta golosina espiritual. Porque como Dios en esta seca y oscura noche en que pone >\\ alma, tiene refrenada la concupis- cencia y enfrenado el apetito de manera que no se puede cebar de algún gusto ni sabor sensible (3) de cosa de arriba ni de abajo; y esto lo va continuando (4) de tal manera, que queda el alma impuesta, reformada y emprensada según la concupiscencia y apetito. Pierde la fuerza de las pasiones y concupiscencia y se hace estéril no usándose al gusto, bien así como no acos- tumbrando a sacar leche de la ubre se secan (5) los cursos de la (6) leche, y enjugados así los apetitos del alma, síguense (7), demás de los dichos por medio de esta sobriedad espiritual ad- mirables provechos en ella; porque apagados los apetitos y con- cupiscencias, vive el alma en paz y tranquilidad espiritual; porque donde no reina apetito y concupiscencia no hay pertur- bación, sino paz y consuelo de Dios.
4. Sale de aquí otro segundo provecho, y es que trae or- dinaria memoria de Dios, con temor y recelo de volver atrás, como queda dicho, en el camino espiritual; el cual es grande pro- vecho, y no de los menores, en esta sequedad y purgación del apetito, porque se purifica el alma y limpia de las imperfecciones que se le pegaban por medio de los apetitos y aficiones, que de suyo embotan y ofuscan el alma.
5. Hay otro provecho muy grande en esta noche para el alma, y es que se ejercita en las virtudes de por junto, como es 1 E. p. contra este vicio por acerca.
1 E. p. de manera que apenas se pueda cebar de sabores ni gustos sensibles...1 Falta ea H: esto lo va continuando, que se lee en los demás códices.
5 Se ceban, dice por error el Hispalense r> A de la ubre de la leche Mtr de las venas de la leche.
7 La e p. omite unas cuantas lineas en esta forma y esto lo va continuando de tal manera, que se va el alma reformando, mortificando v componiendo, según la con- cupiscencia y apetitos, que parece pierde las fuerzas de sus pasiones. Síguense.."
408 NOCHP. OSCURA 408 NOCHP. OSCURA en la paciencia y longanimidad, que se ejercita bien en estos vacíos y sequedades, sufriendo el perseverar en los espirituales ejercicios (1) sin consuelo y sin gusto. Ejercitase la caridad de Dios, pues ya no por el gusto atraído y saboreado que halla en la obra es movido, sino sólo por Dios. Ejercita aquí también la virtud de la fortaleza, porque en estas dificultades y sinsabores que halla en el obrar saca fuerzas de flaqueza, y así se hace fuerte; y, finalmente, en todas las virtudes, así teologales, como cardinales y morales," corporal y espiritualmente (2), se ejer- cita el alma en estas sequedades.
6. Y que en esta noche consiga el alma estos cuatro provechos que habernos aquí dicho, conviene a saber: delectación de paz, ordinaria memoria y solicitud de Dios, limpieza y pu- reza del alma y el ejercicio de las virtudes que acabamos de de- cir, dícelo David, como lo experimentó él mismo estando en esta noche, por estas palabras: Mi alma desechó las consolaciones, tuve memoria de Dios, halle consuelo y ejercíteme, y desfalleció mi espíritu (3). Y luego dice: y medité de noche con mi co- razón, y ejercitábame, y barría y purificaba mi espíritu, con- viene a saber, de todas las aficiones.
7. Acerca de las imperfecciones de los otros tres vicios es- pirituales que allí dijimos, que son ira, envidia y acidia, tam- bién en esta sequedad del apetito se purga el alma y adquiere las virtudes a ellos contrarias; porque ablandada y humillada por estas sequedades y dificultades y otras tentaciones y traba- jos en que a vueltas de esta noche Dios la ejercita, se hace mansa para con Dios y para consigo, y también para con el pró- jimo. De manera que ya no se enoja con alteración sobre las faltas propias contra sí, ni sobre las ajenas contra el prójimo, ni acerca de Dios trae disgustos y querellas descomedidas porque no le hace presto bueno.
2 E. p.: en todas las virtudes, asi cardinales como teologales y morales se ejer- cita...3 Ps. LXXVI, 4.
LIBRO PRIMERO. — CAP. XIII 409 8. Pues acerca de la envidia, también aquí tiene caridad con los demás, porque si alguna envidia tiene, no es viciosa como antes solía, cuando le daba pena que otros fuesen a él prefe- ridos y que le llevasen la ventaja; porque ya aquí se la tiene dada, viéndose tan miserable como se ve, y la envidia que tiene (si la tiene) es virtuosa, deseando imitarlos, lo cual es mucha virtud.
9. Las acidias y tedios que aquí tiene de las cosas espiri- tuales, tampoco son viciosos como antes; porque aquéllos pro- cedían de los gustos espirituales que a veces tenia, y pretendía te- ner cuando no los hallaba. Pero estos tedios no proceden ( 1 ) de esta flaqueza del gusto, porque se le tiene Dios quitado acerca de todas las cosas en esta purgación del apetito.
10. Demás de estos provechos que están dichos, otros in- numerables consigue por medio de esta seca contemplación. Por- que en medio de estas sequedades y aprietos, muchas veces, cuando menos piensa, comunica Dios al alma suavidad espiritual y amor muy puro y noticias espirituales, a veces muy delicadas, cada una de mayor provecho y precio que cuanto antes gus- taba; aunque el alma en los principios no lo piensa así, porque es muy delicada la influencia espiritual que aquí se da, y no la percibe el sentido.
11. Finalmente, por cuanto aquí el alma se purga de las afi- ciones y apetitos sensitivos, consigue libertad de espíritu, en que se van granjeando los doce frutos del Espíritu Santo. También aquí admirablemente se libra de las manos de los tres enemigos, demonio, mundo y carne; porque, apagándose el sabor y gusto sensitivo acerca de las cosas, no tiene el demonio, ni el mundo, ni la sensualidad armas ni fuerzas contra el espíritu.
12. Estas sequedades, pues, hacen al alma andar con pure- za en el amor de Dios, pues que ya no se mueve a obrar por el gusto y Isabor de la obra, como por ventura lo hacía cuando gusta- ba, sino sólo por dar gusto a Dios. Hácese, no presumida ni sa-i tisfecha, como por ventura en el tiempo de la prosperidad solía, 1 H omite por descuido: cuando no los hallaba. Pero estos tedios no proceden...410 NOCHE OSCURA sino recelosa y temerosa de si, no teniendo de si satisfacción ninguna, en lo cual está el santo temor que conserva y aumenta las virtudes. Apaga también esta sequedad las concupiscencias y bríos naturales, como también queda dicho, porque aqui, si no es el gusto que de suyo Dios le infunde algunas veces, por maravilla halla gusto y consuelo sensible por su diligencia en alguna obra y ejercicio espiritual, como ya queda dicho.
13. Créceles en esta noche seca el cuidado de Dios y las ansias por servirle, porque como se le van enjugando los pechos de la sensualidad, con que sustentaba y criaba los apetitos traa que iba, sólo queda en seco y en desnudo el ansia de servir a Dios, que es cosa para Dios muy agradable Pues, como dice David, el espíritu atribulado es sacrificio para Dios (1).
14. Como el alma, pues, conoce que en esta purgación seca por donde pasó, saco y consiguió tantos y tan preciosos provechos (2) como aquí se han referido, no hace mucho en de- cir en la canción que vamos declarando en el dicho verso, es a saber: «¡Oh dichosa ventura! Salí sin ser notada» Esto es, salí de los lazos y sujeción de los apetitos sensitivos y aficiones, sin ser notada, es a saber, sin que los dichos tres enemigos me lo pudiesen impedir Los cuales -como habernos dicho-, en los apetitos y gustos, asi como con lazos enlazan (3) el alma y la detienen que no salga de si a la libertad del amor (4) de Dios, sin los cuales ellos no pueden combatir al alma, como queda dicho.
15. De donde en sosegándose por continua mortificación las cuatro pasiones del alma, que son gozo, dolor, esperanza y temor, y en adormiéndose en la sensualidad por ordinarias se- quedades los apetitos naturales, y en alzando de obra la armo- nía de los sentidos y potencias interiores, cesando de sus ope- raciones discursivas, como habernos dicho, lo cual es toda la 1 L. 19 4 E. p.. del perfecto amor.
LIBRO PRIMERO. — CAP. XIII 411 gente y morada de la parte inferior del alma, que es lo que aquí llama el Señor su casa, diciendo ( 1 ): Estando ya mi casa sosegada.
CAPITULO XIV DECLARASE ESTE ULTIMO VERSO DE LA PRIMERA CANCION (2).
1. Estando ya esta casa de la sensualidad sosegada, esto es, mortificada, sus pasiones apagadas y los apetitos so- segados y adormidos por medio de esta dichosa noche de la purgación sensitiva, salió el alma a comenzar el camino y vía del espíritu, que es el de los aprovechantes (3) y apro- vechados, que, por otro nombre, llaman vía iluminativa o de contemplación infusa, con que Dios de suyo anda apacentando y reficionando el alma, sin discurso ni ayuda (4) activa de la misma alma. Tal es, como habernos dicho, la noche y pur- gación del sentido en el alma (5). La cual, en los que después han de entrar en la otra más grave del espíritu, para pasar a la divina de amor de Dios (porque no todos, sino los menos, pasan ordinariamente), suele ir acompañada con graves trabajos y tentaciones sensitivas, que duran mucho tiempo, aunque en unos más que en otros; porque a algunos se les da el ángel de Satanás, que es espíritu de fornicación, para que los azote los sentidos con abominables y fuertes tentaciones, y les atri-» bule el espíritu con feas advertencias y representaciones más (6) visibles en la imaginación, que a veces les es mayor pena que el morir (7).
1 E. p. "de la parte inferior del alma, ellos no pueden impedir esta espiritual libertad y qikda la casa sosegada y quieta, como lo dice el siguiente verso." Esta adi- ción cúmplela el sencido que el Sanio deja suspenso.
2 r.\ titulo es de la e p. En las cuatro lineas que siguen hay bastante variedad rn los Códices, aunque en cosas secundarias. Seguimos la itetura de H.
3 La c. p. omite est.i palabra, que traen H, M. A, B y otros. Bz. no la copia.
4 Ni ayuda. Asi los Códices y e. p. H traslada: sin discurso ni pía. La edición «le 1030: sin discurso ni ayuda activa, con industria, etc.
5 E. p. omite en el olma.
b Asi los Códices. Bz y e. p. muy. 7 El siguiente número falta en V.
412 NOCHE OSCURA 2. Otras veces se Ies añade en esta noche el espíritu de blasfemia, el cual, en todos sus conceptos y pensamientos se anda atravesando con intolerables blasfemias, y a veces con tan- ta fuerza sugeridas { 1 } en la imaginación, que casi se las hace pronunciar, que les es grave tormento 3. Otras veces se les da otro abominable espíritu, que lla- ma Isaías Spiritus vertiginis, no porque caigan, sino porque los ejercite (2). El cual de tal manera les oscurece el sentido, que los llena de mil escrúpulos y perplejidades, tan intrincadas al juicio de ellos, que nunca pueden satisfacerse con nada, ni arrimar c! juicio (5) a consejo ni concepto; el cual es uno de los más graves estímulos y horrores de esta noche, muy vecino a lo que pasa en la noche espiritual.
4. Estas tempestades y trabajos ordinariamente envía Dios en esta noche y purgación sensitiva a los que ha de poner después en la otra (aunque no todos pasan a ella), para que, castigados y abofeteados, de esta manera se vayan ejercitando y disponiendo y curtiendo los sentidos y potencias para la unión de la Sabiduría que allí los han de dar. Porque si el alma no es tentada, ejercitada y probada con trabajos y tentaciones, no puede avivar (4) su sentido para la Sabiduría. Que por eso dijo el Eclesiástico El que no es tentado, ¿qué sabe? Y el que no es probado, ¿cuáles son las cosas que reconoce? (5) De la cual verdad da Jeremías buen testimonio, diciendo Castigásteme, Señor, y fui enseñado (6). Y la más propia manera de este castigo para entrar en la Sabiduría, es (7), los trabajos inte- riores que aquí decimos, por cuanto son de los que más eficaz- mente purgan el sentido de todos los gustos y consuelos a que con flaqueza natural estaba afectado, y donde es humillada el alma de veras para el ensalzamiento que ha de tener.
Asi H, Bz.. Mtr. C y e. p— A. B y M sujetadas. Los demás no traen estas frases 2 Li e. p.. Sptrtcus vertigtnis que tos ejercite.
I A añade de ellos.
5 XXXIV 9-10 6 XXXI. 18 7 La e p. son LIBRO PRIMERO. — CAP. XIV 413 5. Pero el tiempo que al alma tengan en este ayuno y penitencia del sentido, cuánto sea, no es cosa cierta decirlo; porque no pasa en todos de una manera ni unas mismas tenta- ciones, porque esto va medido por la voluntad de Dios conforme a lo más o menos que cada uno tiene de imperfección que pur- gar; y también conforme al grado de amor de unión a que (1) Dios la quiere levantar, la humillará más o menos intensamen- te, o más o menos tiempo. Los que tienen sujeto y más fuerza para sufrir, con más intensión los purga y más presto. Porque a los muy flacos, con mucha remisión y flacas tentaciones, mucho tiempo los lleva por esta noche, dándoles ordinarias re- fecciones al sentido porque no vuelvan atrás, y tarde llegan a la pureza de perfección en esta vida, y algunos de éstos nunca. Que ni bien están en la noche, ni bien fuera de ella; porque, aun- que no pasan adelante, para que se conserven en humildad y co- nocimiento propio, los ejercita Dios algunos ratos y días en aque- llas tentaciones y sequedades; y les ayuda con el consuelo otras veces y temporadas, para que desmayando no se vuelvan a buscar el del mundo, ñ otras almas más flacas anda Dios con ellas como pareciendo (2) y trasponiéndose, para ejercitarlas en su