1. De donde para mayor claridad (2) de lo dicho y de lo que se ha de decir, conviene aquí notar que esta purgativa y amorosa noticia o luz divina que aquí decimos, de la misma manera se ha en el alma purgándola y disponiéndola para unirla consigo perfectamente que se ha el fuego en el madero (3) para transfor- marlo en sí; poique e! fuego material, en aplicándose al madero, lo primero que hace es comenzarle a secar (4), echándole la hu- medad fuera, y haciéndole llorar el agua que en sí tiene. Luego le va poniendo negro, oscuro y feo, y aún de mal olor (5), y yén- dole secando poco a poco, le va sacando a luz y echando afuera todos los accidentes feos y oscuros que tiene contrarios al fuego. Y, finalmente, comenzándole a inflamar por de fuera y calentarle, viene a transformarle en sí y ponerle tan hermoso como el mismo fuego. En el cual término ya de parte del madero ninguna pasión hay ni acción propia (6), salvo la gravedad y cantidad más espe- sa (7) que la del luego, porque las propiedades del fuego (8) y acciones tiene en sí; porque está seco, y seca; está caliente, y calienta; está claro y esclarece; está ligero mucho más que antes, obrando el fuego en él estas propiedades y efectos.
2. ñ este mismo modo, pues, habernos de filosofar acerca de este divino fuego de amor de contemplación, que antes que una y transforme al alma en sí, primero la purga de todos sus accidentes contrarios. Hácela salir afuera sus fealdades, y pó- 1 Asi la e. p. Los Códices no traen más que punto y seguido 2 F. p: para mayor claridad.
3 E. p.: corno el fuego en el madero.
4 E. p: desecar.
5 La e p suprime y aun de mal olor.
6 E. p.: propia de ir adero.
7 E. p. menos sutil que la del fuego, teniendo en si las propiedades y acciones del fuego.
3 H omite: porque Lis propiedades del fuego.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. X 449 nela negra y oscura, y así parece peor que antes y más fea y abo- minable que solía (1). Porque como esta divina purga anda re- moviendo (2) todos los malos y viciosos humores, que por estar ellos muy arraigados y asentados en el alma no los echaba ella de ver, y así no entendía que tenía en sí tanto mal; y ahora, para echarlos fuera y aniquilarlos.se los ponen al ojo, y los ve tan cla- ramente alumbrada por esta oscura luz de divina contemplación (aunque no es peor que antes, ni en sí, ni para con Dios), como ve en sí lo que antes no veía, parécele claro que está tal, que no sólo no está para que Dios la vea, más que está para (3) que la abo- rrezca, y que ya la tiene aborrecida. De esta comparación (4) po- demos ahora entender muchas cosas acerca de lo que vamos di- ciendo y pensamos decir.
3. Lo primero, podemos entender cómo la misma luz y la sabiduría amorosa que se ha de unir y transformar en el alma, es la misma que al principio la purga y dispone; así como el mismo fuego que transforma en sí el madero incorporándose en él, es el que primero le estuvo disponiendo para el mismo efecto.
4. Lo segundo, echaremos de ver cómo estas penalidades no las siente el alma de parte de la dicha Sabiduría, pues, como dice el Sabio: Todos los bienes juntos le vienen al alma con ella (5); sino de parte de la flaqueza e imperfección que tiene el alma para no poder recibir sin esta purgación su luz divina, suavidad y deleite (así como el madero, que no puede luego que se le aplica el fuego ser transformado hasta que sea dispuesto), y por eso pena (6) tanto. Lo cual el Eclesiástico aprueba bien dicien- do lo que él padeció para venirse a unir con ella y gozarla, diciendo así: Mi ánima agonizó en ella, y mis entrañas se turbaron en adquirirla; por eso poseerá (7) buena posesión (8).
1 Omite la e. p.: y más fea y abominable que solía.
2 V: anda remordiendo y removiendo.
3 E. p.: sino para.
1 Contemplación, trasladan erróneamente H, Bz. y V 5 Sap.. VII. II.
6 E. p.: padece.
7 A y B: adquiriré.
8 Eccli.. LI. 29.
29 450 NOCHE OSCURA 5. Lo tercero, podemos sacar de aquí de camino la manera de penar de los del purgatorio. Porque el fuego no tendría en ellos poder, aunque se les aplicase, si ellos no tuviesen imperfecciones en qué padecer (1), que son la materia en que allí prende el fuego, la cual acabada, no hay más que arder. Como aquí, acabadas las imperfecciones, se acaba el penar del alma, y queda el go- zar (2).
6. Lo cuarto sacaremos de aquí cómo al modo que se va pur- gando y purificando el alma por medio de este fuego de amor, se va más inflamando en amor (3); así como el madero al modo y paso que se va disponiendo, se va más calentando. Aunque esta inflamación de amor no siempre la siente el alma, sino al- gunas veces cuando deja de embestir la contemplación tan fuer- temente, porque entonces tiene lugar el alma de ver, y aun de gozar, la labor que se va haciendo, porque se la descubren; por- que parece (4) que alzan la mano de la obra y sacan el hierro, de la hornaza, para que parezca en alguna manera la labor que se va haciendo; y entonces hay lugar para que el alma eche de ver en sí el bien que no veía cuando andaba la obra. Así tam- bién, cuando deja de herir la llama en el madero, se da lugar para que se vea bien cuánto le haya inflamado.
7. Lo quinto, sacaremos también de esta comparación lo que arriba queda dicho, conviene a saber, cómo sea verdad que después de estos alivios vuelve el alma a padecer más intensa y delgadamente que antes. Porque después de aquella muestra que se hace, después que (5) se han purificado las imperfecciones más de afuera, vuelve el fuego de amor a herir en lo que está por consumir y purificar más adentro. En lo cual es más íntimo, sutil y espiritual el padecer del alma, cuanto le va adelgazando las más íntimas, delgadas y espirituales imperfecciones, y más arraigadas en lo de más adentro. Y esto acaece al modo que en el madero, J E. p.: "No tendría en ellos poder, si ellos estuvieran del todo dispuestos para reinar y unirse con Dios por gloria, y no tuviesen culpas por qué padecer."
2 La e. p. añade: de la suerte que en esta vida se puede.
3 E. p.: en él.
5 E. p.: cuando ya.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. X que cuanto el fuego va entrando más adentro, va con más fuerza y furor disponiendo a lo más interior para poseerlo (1).
8. Lo sexto, también se sacará de aquí la causa por qué le parece al alma que todo bien se le acabó, y que está llena de males, pues otra cosa en este tiempo no la llega, sino todo amar- guras; así también como al madero que arde (2), que aire ni otra cosa da en él más que fuego consumidor. Pero después que se hagan otras muestras como las primeras, gozará más de aden- tro, porque ya se hizo la purificación más adentro.
9. Lo séptimo sacaremos (3), que aunque el alma se goza muy anchamente (4) en estos intervalos (tanto que, como diji- mos, a veces le parece que no han de volver más (5), con todo, cuando (6) han de volver presto no deja de sentir, si advierte (y a veces ella se hace advertir), una raíz que queda, que no deja te- ner el gozo cumplido, porque parece que está amenazando para volver a embestir; y cuando es así, presto vuelve. En fin, aquello que está por purgar e ilustrar más adentro, no se puede bien en- cubrir al alma acerca de lo ya purificado; así como también en el madero lo que más adentro está por ilustrar, es bien sensible la diferencia que tiene de lo purgado; y cuando vuelve a embestir más adentro esta purificación, no hay que maravillar que le pa- rezca al alma otra vez que todo el bien se le acabó, y que no piense volver más a los bienes, pues que puesta en pasiones más interio- res, todo el bien de afuera se le cegó (7).
10. Llevando, pues, delante de los ojos esta comparación con la noticia que ya queda dada sobre el primer verso de la primera canción de esta oscura noche y de sus propiedades terri- bles, será bueno salir de estas cosas tristes del alma, y comenzar ya a tratar del fruto de sus lágrimas y de sus propiedades di- chosas, que se comienzan a cantar desde este segundo verso: Con ansias en amores inflamada.
1 El siguiente párrafo no se lee más que en los Códices 2 En algunos Códices faltan las palabras: que arde.
3 Por haber suprimido el apartado anterior, la e. p. pone aquí: Lo sexto...4 E. p.: ahincadamente.
5 Los trabajos, añade la e. p.
6 La e. p. en vez de con todo cuando, traslada: aunque es cierto.
452 NOCHE OSCURA CAPITULO XI COMIENZASE A EXPLICAR EL SEGUNDO VERSO DE LA PRIMERA CANCION. DICE COMO EL ALMA, POR FRUTO DE ESTOS RIGUROSOS APRIETOS, SE HALLA CON VEHEMENTE PASION DE AMOR DIVINO (1).
1. En el cual verso da a entender el alma el fuego de amor que habernos dicho que", a manera del fuego material en el madero, se va prendiendo en el alma en esta noche de contemplación pe- nosa. La cual inflamación, aunque es en cierta manera como la que arriba declaramos que pasaba en la parte sensitiva del alma, es en alguna manera tan diferente de aquélla ésta que ahora dice, como lo es el alma del cuerpo, o la parte espiritual de la sensitiva. Porque ésta es una inflamación de amor en el espíritu, en que en medio de estos oscuros aprietos se siente estar herida el alma viva y agudamente en fuerte amor divino en cierto sen- timiento y barrunto de Dios, aunque sin entender cosa particular, porque, como decimos, el entendimiento está a oscuras.
2. Siéntese aquí el espíritu apasionado en amor mucho, por- que esta inflamación espiritual hace pasión de amor. Que por cuan- to este amor es infuso, es más pasivo que activo (2), y así en~ gendra en el alma pasión fuerte de amor. Va teniendo ya este amor algo de unión con Dios, y así participa algo de sus pro- piedades, las cuales son más acciones de Dios que de la misma alma, las cuales se sujetan en ella pasivamente; aunque el alma' lo que aquí hace es dar el consentimiento, mas al calor y fuer-* za (3), y temple y pasión de amor, o inflamación, como aquí la llama el alma, sólo el amor de Dios que se va uniendo con ella se le pega. El cual amor tanto más lugar y disposición halla 1 Asi la e. p. Los Códices no hacen división alguna.
2 E. p.: Que por cuanto este amor es infuso, concurre el alma aquí más a lo pasivo.
3 E. p.: "las cuales son más principalmente acciones de Dios que de la misma alma, recibidas en ella, dando sencilla y amorosamente su consentimiento. Aunque el calor y fuerza..."
LIBRO SEGUNDO. — CAP. XI 453 en el alma para unirse con ella y herirla, cuanto más encerrados, enajenados e inhabilitados le tiene todos los apetitos para poder gustar de cosa del cielo ni de la tierra.
3. Lo cual en esta oscura purgación, como ya queda dicho, acaece en gran manera, pues tiene Dios tan destelados ( 1 ) todos los gustos, y tan recogidos que no pueden gustar de cosa que ellos quieran. Todo lo cual hace Dios a fin de que apartándolos y recogiéndolos todos para sí (2), tenga el alma más fortaleza y habilidad para recibir esta fuerte unión de amor de Dios, que por este medio purgativo le comienza ya a dar, en que el alma ha de amar con gran fuerza de todas sus fuerzas y apetitos espi- rituales (3) y sensitivos del alma; lo cual no podía ser si ellos se derramasen en gustar otra cosa. Que por eso, para poder David recibir la fortaleza del amor de esta unión de Dios, decía a Dios: Mi fortaleza guardare para ti (4); esto es, toda la habi- lidad y apetitos y fuerzas de mis potencias, ni queriendo em- plear su operación ni gusto fuera de tí en otra cosa.
4. Según esto, en alguna manera se podría considerar cuán- ta y cuán fuerte podrá ser esta inflamación de amor en el espí- ritu, donde Dios tiene recogidas todas las fuerzas, potencias y apetitos del alma, así espirituales como sensitivos, para que toda esta armonía emplee sus fuerzas y virtudes en este amor, y así venga a cumplir de veras con el primer precepto, que no desechando nada del hombre ni excluyendo cosa suya de este amor dice: Amarás a tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu mente, de toda tu alma, y de todas tus fuerzas (5).
5. Recogidos, pues, aquí en esta inflamación de amor todos los apetitos y fuerzas del alma, estando ella herida y tocada, se- gún todos ellos, y apasionada, ¿cuáles podremos entender que serán los movimientos y digresiones (6) de todas estas fuerzas y apetitos, viéndose inflamados y heridos de fuerte amor y sin 1 A, B y M: desatados. La e. p.: pues tiene Dios tan destetadas las potencias y tan recogidas.
2 E. p.: apartándolas todas y recogiéndolas para si.
3 Sensuales, trasladó equivocadamente H.
4 Ps. LVHI. 10.
5 Deuter.. VI. 5.
6 E. p. aficiones.
NOCHE OSCURA la posesión y satisfacción de él, en la oscuridad y duda? Sin duda padeciendo hambre, como los canes que dice David rodearon la ciudad, y no ¿e viendo hartos de este amor, quedan ahullando y gimiendo. Porque el toque (1) de este amor y fuego divino, de tal manera seca el espíritu y le enciende tanto los apetitos (2) por satisfacer su sed de este divino amor, que da mil vueltas en sí y desea de mil modos y maneras a Dios, con la codicia y deseo del apetito. David da muy bien a entender esto en un salmo, diciendo: Mi alma tuvo sed de ti: cuan de muchas maneras se ha mi carne a ti (3); esto es, en deseos. Y otra translación dice: A\i alma tuvo sed de ti, mi alma se pierde o perece por ti.
6. Esta es la causa por qué dice el alma en el verso que «Con ansias en amores inflamada» (4). Porque en todas lascosas y pensamientos que en sí revuelve y en todos los negocios y casos que se le ofrecen, ama de muchas maneras, y desea y padece en el deseo también a este modo de muchas maneras en todos los tiempos y lugares, no sosegando en cosa, sintiendo esta ansia en la inflamada herida (5), según el profeta Job lo da a entender, diciendo: Así como el ciervo desea la sombra, y como el mer- cenario desea el fin de su obra, así tuve yo los meses vacíos, y conté las noches prolijas y trabajosas para mí. Si me recostare a dormir, diré: ¿cuándo me levantaré? Y luego esperaré la tarde, y seré lleno de dolores hasta las tinieblas de la noche (6).Hácese- le a esta alma todo angosto, no cabe en sí, no cabe en el cielo ni en la tierra, y llénase de dolores hasta las tinieblas que aquí dice Job, hablando espiritualmente y a nuestro propósito; es un penar (7) y padecer sin consuelo de cierta esperanza de alguna luz y bien espiritual como aquí lo padece el alma (8). De donde 1 E. p. abrevia: "y sin satisfacción de él en obscuridad de él y duda? Sin duda padeciendo más hambre cuanto más experimentan de Dios. Porque el toque..."
3 Ps. LXII, 2.
4 H y Bz. añaden, el primero: y no dice con ansia en amor inflamada (omite esta ultima palabra en la frase anterior); el segundo: y no dice con ansia y en amor infla- mada.
5 Así los Códices. E. p.: sintiendo esta ansia inflamada y herida.
6 Job.. VII. 2-4.
8 La e. p.: es un penar y padecer sin consuelo de esperanza cierta...LIBKO SEGUNDO. — CAP. XI el ansia y pena de esta alma en esta inflamación de amor es ma- yor, por cuanto es multiplicada de dos partes: lo uno, de parte de las tinieblas espirituales en que se ve, que con sus dudas y recelos la afligen; lo otro, de parte del amor de Dios, que la in- flama y estimula, que con su herida amorosa, maravillosamente la atemoriza (1). Las cuales dos maneras de padecer en semejante sazón da bien a entender Isaías, diciendo: Mi alma te deseó en la noche (2); esto es, en la miseria.
7. Y ésta es la una manera de padecer de parte de esta noche oscura; pero con mi espíritu, dice, en mis entrañas hasta la maña- na velaré a ti. Y ésta es ía segunda manera de penar en deseo y ansia de parte del amor en las entrañas del espíritu, que son las aficiones espirituales. Pero en medio de estas penas oscuras y amorosas siente el alma cierta compañía y fuerza en su interior, que le acompaña y esfuerza tanto, que si se le acaba este peso de apretada tiniebla, muchas veces se siente sola, vacía y floja. Y la causa es entonces, que como la fuerza y eficacia del alma era pegada y comunicada pasivamente del fuego tenebroso de amor que en ella embestía; de aquí es que cesando de embestir en ella, cesa la tiniebla y la fuerza y calor de amor en el alma (3).
CAPITULO XII DICE COMO ESTA HORRIBLE NOCHE ES PURGATORIO, Y COA\0 EN ELLA ILUMINA LA DIVINA SABIDURIA A LOS HOMBRES EN EL SUELO CON LA MISMA ILUMINACION QUE PURGA E ILUMINA A LOS AN- GELES EN EL CIELO (4).
1. Por lo dicho (5) echaremos de ver, cómo esta oscura no- che de fuego amoroso, así como a oscuras va purgando, asi a os- curas va al alma inflamando. Echaremos de ver también, que así 1 Asi los Ms. E. p.: que la inflama y estimula con su herida amorosa y maravi- llosamente la atiza.
2 Isai., XXVI. 9.
3 H no copia las palabras: y la fuerza y calor de amor en el alma. 1 Capitulo y sumario son de e. p. Los Códices no hacen división.
5 E. p.: De lo dicho.
456 NOCHE OSCURA como se purgan los espíritus (1) en la otra vida con fuego tene- broso material, en esta vida se purgan y limpian con fuego amo- roso, tenebroso espiritual. Porque ésta es la diferencia, que allá se limpian con fuego, y acá se limpian e iluminan sólo con amor. El cual amor pidió David, cuando dijo: Cor mundum crea in me, Deus, etc. (2). Porque la limpieza de corazón no es menos que el amor y gracia de Dios. Que los limpios de corazón son lla- mados por Nuestro Salvador bienaventurados; lo cual es tanto <x>mo decir enamorados, pues que bienaventuranza no se da por meiius que amor.
2. Y que se purgue iluminándose el alma con este fuego de sabiduría amorosa (porque nunca da Dios sabiduría mística sin amor, pues el mismo amor la infunde), muéstralo bien Jere- mías donde dice: Envió fuego en mis huesos, y enseñóme (3). Y David dice que la Sabiduría de Dios es plata examinada en fuego, esto es, en fuego purgativo de amor (4). Porque esta os- cura contemplación juntamente infunde en el alma amor y sabi- duría, a cada uno según su capacidad y necesidad, alumbrando al alma y puurgándola, corno dice el Sabio, de sus ignoran- cias, como dice que lo hizo con él.
3. De aquí también inferiremos, que purga estas almas y las ilumina (5) la misma Sabiduría de Dios que purga los án- geles de sus ignorancias, haciéndoles saber, alumbrándolos en lo que no sabían (6), derivándose de Dios por las jerarquías pri- meras hasta las postreras, y de ahí a los hombres (7). Que por eso 2 Ps. L, 12.
3 Thren., I, 13.
4 Ps. CXI, 7.
5 Las palabras purga estas almas y las ilumina son de la e. p. Los Códices no las traen.
6 Faltan en e. p.: haciéndoles saber, alumbrándolos en lo que no sabían.
7 Frecuente es en las Escuelas la afirmación de que los ángeles inícriores son purgados c iluminados por los superiores. La ra2Ón la da Santo Tomás (Surnma. 1 part., q. 106, a. 1 ad 1) diciendo, que el porque o las razones de las obras divinas que en Dios se conocen como en su causa. Dios por cuanto se comprende totalmente a si mismo, en si mismo las ve; los demás que las ven en Dios, tanto las comprenden en mayor número, cuanto que le ven con más perfección. Y comoquiera que el ángel de inferior naturaleza vea en Dios más razones de sus obras divinas que el inferior, en ellas este ángel de inferior jerarquía es iluminado por el primero. Y lo mismo hay que decir con relación de los ángeles a los hombres.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. XII 457 todas las obras que hacen los ángeles e inspiraciones, se dice con verdad en la Escritura y propiedad hacerlas Dios y hacerlas ellos; porque de ordinario las deriva por ellos, y ellos también de unos en otros sin alguna dilación, así como el rayo del sol comunicado de muchas vidrieras ordenadas entre sí; que aunque es verdad que de suyo el rayo pasa por todas, todavía cada una le envia e in- funde en la otra más modificado, conforme al modo de aquella vidriera, algo más abreviada y remisamente, según ella está más o menos cerca del sol.
4. De donde se sigue, que los superiores espíritus y los de abajo (1), cuanto más cercanos están de Dios, más purgados están (2) y clarificados con más general purificación; y que los postreros recibirán esta iluminación muy más tenue y remota (3). De donde se sigue, que el hombre que está el postrero, hasta el cual se viene derivando esta contemplación de Dios amorosa, cuan- do Dios se la quiere dar, que la ha de recibir a su modo, muy li- mitada y penosamente (4). Porque ¡a luz de Dios que al ángel ilumina, esclareciéndole y suavizándole en amor, por ser puro es- píritu (5) dispuesto para la tal infusión, al hombre por ser im- puro y flaco, naturalmente le ilumina, como arriba queda dicho, oscureciéndole, dándole pena y aprieto, como hace el sol al ojo enfermo (6), y le enamora (7) apasionada y aflictivamente, hasta que este mismo fuego de amor le espiritualice y sutilice, purifi- cándole hasta que con suavidad pueda recibir la unión (3) de esta amorosa influencia a modo de los ángeles, ya purgado, como después diremos, mediante el Señor (9). Pero en el entretanto, 3 La e. p.: recibirán esta ilustración mas tenue y remota.
4 E. p. modifica estas frases asi: "De donde se sujue. que siendo el hombre infe- rior a los angeles, cuando Dio; le quiere dar esta contemplación, la ha de recibir a su modo, y más limitada y penosamente."
5 E. p.: encendiéndole en amor, como a puro espíritu.
6 Asi muchos Ms. y c. p. — II: Leyuñoso y enfermo. Bz.: impuro y enfermo.
7 Y le enamora, leen todos los Códices. A y la c. p.: y le alumbra.
8 Los Ms. A, ByM dicen: /a infusión.
9 E. p. añade: "Porque a!ni3'' hay que en esta vida recibieron más perfecta ilu- minación que los ángeles."
458 NOCHE OSCURA esta contemplación y noticia amorosa recíbela en el aprieto y ansia de amor que decimos aquí.
5. Esta inflamación y ansia de amor no siempre el alma la anda sintiendo. Porque a los principios que comienza esta purgación espiritual, todo se le va a este divino fuego más en en- jugar y disponer la madera del alma que en calentarla; pero ya, andando el tiempo (1), cuando ya este fuego va calentando el alma, muy de ordinario siente esta inflamación y calor de amor. Aquí como se va más purgando el entendimiento por medio de esta tinicbla, acaece algunas veces que esta mística y amorosa teo- logía juntamente con inflamarla voluntad, hiere también, ilustrando la otra potencia del entendimiento, con alguna noticia y lumbre divina, tan sabrosa y delgadamente (2), que ayudada de ella la voluntad se afervora maravillosamente, ardiendo en ella sin ella hacer nada (3), este divino fuego de amor en vivas llamas, de manera que ya al alma le parece vivo fuego por causa de la viva inteligencia que se le da. Y de aquí es lo que dice David en un salmo diciendo: Calentóse mi corazón dentro de mí, y cierto fuego, en tanto que yo entendía, se encendió (4).
6. Y este encendimiento de amor con unión de estas dos potencias, entendimiento y voluntad, que se unen aquí (5), es cosa de gran riqueza y deleite para el alma; porque es cierto toque en la divinidad y ya principios (6) de la perfección, de la unión de amor que espera. Y así, a este toque de tan subido sentir y amor de Dios no se llega, sino habiendo pasado muchos traba- jos y gran parte de la purgación. Mas para otros muy más bajos que ordinariamente acaecen, no es menester tanta purgación (7).
7. De lo que habernos dicho aquí se colige, cómo en estos bienes espirituales, que pasivamente se infunden por Dios en el alma, puede muy bien amar la voluntad sin entender el enten- dimiento; así como el entendimiento puede entender sin que ame 1 La e. p. omite: andando el tiempo.
3 La e. p. omite: sin ella hacer nada.
4 Ps. XXXVIII, i.
5 Suprime la e. p.: que se unen aquí.
6 E. p.: porque es cierto que en esta escuridad tiene ya principios.
7 El párrafo que se sigue, lo omite la e. p.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. XII 459 la voluntad; porque, pues esta noche oscura de contemplación consta de luz divina y amor (1), así como el fuego tiene luz y calor, no es inconveniente que cuando se comunica esta luz amo- rosa, algunas veces hiera más en la voluntad inflamándola con el amor, dejando a oscuras el entendimiento sin herir en él con la luz; y otras, alumbrándole con la luz (2), dando inteligen- cia, dejando seca la voluntad (como también acaece poder recibir el calor del fuego sin ver la luz, y también ver la luz sin recibir el calor), y esto obrándolo el Señor, que infunde como quiere (3) CAPITULO XIII DE OTROS SABROSOS EFECTOS QUK OBRA EN EL ALMA ESTA OSCURA NOCHE DE CONTEMPLACION (4).
1. Por este modo de inflamación podemos entender algu- nos de los sabrosos efectos que va ya obrando en el alma esta oscura noche de contemplación, porque algunas veces, según aca- bamos de decir, en medio de estas oscuridades es ilustrada el alma, y luce la luz en las tinieblas (5), derivándose esfa inte- ligencia mística al entendimiento, quedándose seca la voluntad, quiero decir, sin unión actual de amor, con una serenidad (6) y sencillez tan delgada y deleitable al sentido del alma, que no 1 B:. no copia las palabras- consta de luz divina y amor. Por error material traslada H. con esfa luz dwina y amor.
2 Bz. salta de esta palabra a la frase: y también i>er la luz...
3 Trata el Santo y la renueva, así como en otros parajes de sus obras (Cántico, Can. XVII, verso segundo; Llama. Canc. III, verso tercero), una cuestión en que sue- len andar a la greña filósofos y místicos. Los primeros, abroquelados en la génesis y desarrollo de la intelección (rcm prorsus ignotam omnino amare nullus potest, habia dicho Aristóteles, y el Nihil volitum, quin praecognitum, ya se sabe es principio co- rriente en la Escolástica), dicen que es imposible amar sin conocer, ni amar más a un objeto de lo que es conocido. Los segundos sueltan con facilidad estas dificultades, y a lo que creo, pisan terreno muy firme en el orden en que se mueven y discuten. (Un resumen de esta cuestión puede verse en la Médula Mística, trat. V, cap. IV, y en la Escuela de Oración, trat. XII, Duda V). Nuestros místicos especulativos la tratan, de ordinario, con alguna extensión.
4 De la e. p. Los Manuscritos no establecen división alguna.
5 Joan, I. 5.
6 La e. p.: "derivándose derechamente esta influencia mística al entendimiento y participando algo la voluntad con una serenidad..."
460 NOCHE OSCURA se le puede poner nombre, unas veces en una manera de sentir de Dios, otras en otra.
2. Algunas veces también hiere juntamente, como queda dicho, en la voluntad, g prende el amor subida, tierna y fuerte- mente; porque ya decimos que se unen algunas veces estas dos po- tencias entendimiento y voluntad, cuando se va más purgando el entendimiento tanto más perfecta y delicadamente cuanto ellas más ven (1). Pero antes de llegar aquí, más común es sentirse en la voluntad el toque de la inflamación, que en el entendimiento el toque de la inteligencia (2).