SigPhi · Juan de la Cruz

Subida del Monte Carmelo y Noche Oscura

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La caridad, ni más ni menos, vacía y aniquila las aficiones y apetitos de la voluntad de cualquiera cosa que no es Dios, y sólo los pone en él; y así esta virtud dispone a esta poten- cia y la une con Dios por amor. Y así (1), porque estas vir- tudes tienen por oficio apartar al alma de todo lo que es menos que Dios, lo tienen consiguientemente de juntarla con Dios.

12. Y así, sin caminar a las veras con el traje de estas tres virtudes, es imposible llegar a la perfección de unión con Dios por amor (2).. De donde, para alcanzar el alma lo que pretendía, que era esta amorosa y deleitosa unión con su Ama- do, muy necesario y conveniente traje y disfraz fué este que tomó el alma. Y también, atinársele a vestir y perseverar con él hasta conseguir pretensión y fin tan deseado como era la unión de amor, fué gran ventura, y por eso dice luego este verso: i Oh dichosa ventura! CAPITULO XXII EXPLICASE EL TERCER VERSO DE LA SEGUNDA CANCION (3).

1. Bien claro está que le fué dichosa ventura al alma salir con una tal empresa como ésta; su salida fué (4) en la cual se libró del demonio y del mundo, y de su misma sensualidad, como habernos dicho (5); y alcanzada la libertad preciosa (6) y deseada de todos, del espíritu, salió de lo bajo a lo alto; de terrestre se hizo celestial, y de humana, divina, viniendo a tener su conversación en los cielos, como acaece en este estado de perfección al alma, como en lo restante se irá diciendo (7), aunque ya con alguna más brevedad.

2. Porque lo que era de más importancia (y por lo que yo principalmente me puse en esto, que fué por declarar esta 1 E. p.: de donde.

2 E. p.: A la perfección de amor con Dios.

3 De la e p. Los Códices carecen de división.

4 Falta en la e. p. la frase: su salida fué.

5 La e. p. no copia: como habernos dicho.

6 H: dichosa.

7 E. p. abrevia: al alma, según que se irá diciendo.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. XXII noche a muchas almas que pasando por ella estaban de ella ignorantes, como en el prólogo se dice) está ya medianamente declarado y dado a entender (aunque harto menos de lo que ello es), cuántos sean los bienes que consigo trae al alma, y cuán dichosa ventura le sea al que por ella pasa, para que cuando se espantaren con el horror de tantos trabajos se animen con la cierta esperanza de tantos y tan aventajados bienes de Dios como en ella se alcanzan. Y también, demás de esto, le fué dichosa ventura al alma, por lo que dice luego en el verso siguiente, es a saber: A oscuras y en celada.

CAPÍTULO XXIII DECLARASE EL CUARTO VERSO. DICE EL ADMIRABLE ESCONDRIJO FN QUE ES PUESTA EL ALMA EN ESTA NOCHE, Y COMO AUNQUE EL DEMONIO TIENE ENTRADA EN OTROS MUY ALTOS, NO EN ESTE (1).

1. En celada es tanto como decir: en escondido, o en en- cubierto; y así, lo que aquí dice el alma, conviene a saber (2), que «A oscuras, y en celada» salió, es más cumplidamente dar a entender la gran seguridad que ha dicho en el primer verso de esta canción que lleva por medio de esta oscura contempla- ción en el camino de la uniun de amor de Dios.

2. Decir, pues, el alma: «A oscuras y en celada», es decir, que por cuanto iba a oscuras de la manera dicha, iba encubierta y escondida del demonio, y de sus cautelas y asechanzas. La causa por qué el alma en la oscuridad de esta contemplación va libre y escondida de las asechanzas del demonio, es porque la contemplación infusa que aquí lleva se infunde pasiva y se- cretamente en el alma a excusa (3) de los sentidos y potencias interiores y exteriores de la parte sensitiva. Y de aquí es que. no sólo del impedimento que con su natural flaqueza le pueden 1 De!a e p. Los Manuscritos do tienen división alguna.

2 Falta en e. p. la frase: contiene a sab*..

500 NOCHK OSCURA ser estas potencias, va escondida y libre, sino también del de- monio; el cual, si no es por medio de estas potencias de la parte sensitiva, no puede alcanzar ni conocer lo que hay en el alma, ni lo que en ella pasa. De donde, cuanto la comunicación es más espiritual, interior y remota de los sentidos, tanto menos el demonio alcanza a entenderla.

3. Y así es mucho lo que importa para la seguridad del alma que el trato interior con Dios sea de manera que sus mismos sentidos de la parte inferior queden a oscuras y ayunos de ello y no lo alcancen: lo uno, porque haya lugar a que la co- municación espiritual sea más abundante, no impidiendo la fla- queza de la parte sensitiva la libertad del espíritu; lo otro, por- que, como decimos, va más segura, no alcanzando el demonio tan adentro. De donde podemos entender a este propósito aquella autoridad de Nuestro Salvador, hablando espiritualmente, con- vierte a saber: No sepa tu siniestra lo que hace tu diestra (1). Que es como si dijera: Lo que pasa en la parte diestra, que es la superior y espiritual del alma, no lo sepa la siniestra; esto es, sea de manera que la porción inferior de tu alma, que es la parte sensitiva, no lo alcance; sea sólo secreto entre e] espíritu y Dios.

Bien es verdad que muchas veces, cuando hay en el alma y pasan estas comunicaciones espirituales muy interiores y secretas, aunque el demonio no alcance cuáles y cómo sean, por la gran pausa y silencio que causan algunas de ellas en los sentidos y potencias de la parte sensitiva, por aquí echa de ver que las hay, y que recibe el alma algún bien (2). Y enton- ces, como ve que no puede alcanzar a contradecirlas al fondo del alma, hace cuanto puede por alborotar y turbar la parte sen- sitiva, que es donde alcanza, ahora con dolores, ahora con ho- rrores (3) y miedos, con intento de inquietar y turbar por este medio a la parte superior y espiritual del alma, acerca de aquel bien que entonces recibe y goza. Pero muchas veces, cuando la 1 Math., VI. 3.

2 E. p.: algún gran bien.

3 E. p.. ya con dolores, ya con horrores.

LIBRO SEGt'NDO. — CAP. XXIII 501 comunicación de la tal contemplación tiene su puro embestimien- to en el espíritu y hace fuerza en él, no le aprovecha al demo- nio su diligencia para desquietarle (1), antes entonces el alma recibe nuevo provecho y mayor (2) y más segura paz; porque en sintiendo la turbadora presencia del enemigo, ¡cosa admirable! que sin saber cómo es aquello, y sin ella hacer nada de su par- te (3), se entra ella más adentro del fondo interior, sintiendo ella muy bien que se pone en cierto refugio, donde se ve estar más alejada y escondida del enemigo y allí aumentársele la paz y el gozo que el demonio le pretende quitar. Y entonces todo aquel temor le cae por defuera, sintiéndolo ella claramente y holgán- dose de verse tan a lo seguro gozar de aquella quieta paz y sabor del Esposo escondido (4), que ni mundo ni demonio puede dar ni quitar, sintiendo allí el alma la verdad de lo que la Esposa a este propósito dice en los Cantares, es a saber: Mi- rad que al lecho de Salomón cercan sesenta fuertes, etc., por los temores de la noche (:>). V esta fortaleza y paz siente, aunque muchas veces siente atormentar la carne y los huesos por defuera.

5. Otras veces, cuando la comunicación espiritual no co- munica mucho en el espíritu, sino que participa en el senti- do (6), con más facilidad alcanza el demonio a turbar el espí- ritu y alborotarle por medio del sentido con estos horrores. Y entonces es grande el tormento y pena que causa en el espíritu, y algunas veces más de lo que se puede decir; porque como va de espíritu a espíritu desnudamente, es intolerable el horror que causa el malo en el bueno, digo en el del ánima, cuando le alcanza su alboroto. Lo cual también da a entender la Esposa en los Cantares, cuando dice haberle a ella acaecido así, al tiempo que quería descender al interior recogimiento a gozar de estos bienes, diciendo: Descendí al huerto de las nue- 2 Y mayor, trasladan los Códices. — E. p.; amor.

3 Omite la e. p. la frase: y sin ella hacer nada de su parte.

4 E. p.: del Esposo en escondido.

5 Caut.. III. 7-8.

6 E. p. modifica: la comunicación espiritual participa con el sentido...502 NOCHE OSCURA ccs para ver las manzanas de los valles, y si había flore- cido la viña; no supe; conturbóme mi alma por las cuadrigas, esto es, por los carros y estruendos de Aminadab, que es el demonio (1).

6. Otras veces acaece, y esto cuando es por medio del ángel bueno, que algunas veces el demonio echa de ver algunas merce- des que Dios quiere hacer al alma; porque las que son por este medio del ángel bueno, ordinariamente permite Dios (2) que las entienda el adversario.: lo uno, para que haga contra ellas lo que pudiere según la proporción de la justicia, y así no pueda alegar el demonio de su derecho, diciendo que no le dan lugar para conquistar al alma, como dijo de Job (3). Lo cual sería si no le dejase Dios lugar a que hubiese cierta paridad en los dos guerreros, conviene a saber, el ángel bueno y el malo, acerca del alma, y así la victoria de cualquiera sea más esti- mada (4), y el alma victoriosa y fiel en la tentación sea más premiada.

7. Donde nos conviene notar que ésta es la causa por qué a la misma medida y modo que va Dios llevando al alma y habiéndose con ella, da licencia al demonio para que de esa misma manera se haya él con ella; que si tiene visiones ver- daderas por medio del ángel bueno (que ordinariamente son por este medio aunque se muestre Cristo, porque él en su mis- ma persona (5) casi nunca aparece); también da Dios (6) li- 1 Cant., VI. 10.

2 E. p. modifica: "Otras veces acontece esta contradicción del demonio cuando Dios hace mercedes al alma por medio del ángel bueno: que éstas algunas veces el demonio las echa de ver, porque ordinariamente permite Dios..."

3 Job, I, 1-9.

4 E. p. cambia: "Y asi es conveniente que Dios dé lugar a que haya cierta pari- dad en los dos guerreros, conviene a saber, el ángel bueno y el malo, acerca del alma, para que la victoria sea más estimada..."

5 Tal es la opinión unánime de los teólogos. Algunos con Sto. Tomás (111 parte, q. 57, a. 6), opinan que la aparición que convirtió a San Pablo en Damasco fué de Nuestro Señor Jesucristo en persona. El Códice hispalense deja aquí una larga pá- gina sin copiar, que se lee en los demás y en las ediciones.

6 Corrige la e. p.: "Donde nos conviene notar, que ésta es la causa por que algunas veces en aquel orden por donde Dios va llevando al alma da licencia al de- monio para que la inquiete y tiente, como es cuando tiene visiones verdaderas por medio del ángel bueno, que también da Dios..."

LIBRO SEGUNDO. — CAP. XXIII 503 cencía al ángel malo para que en aquel mismo género se las pueda representar falsas, de manera que según son de aparentes, el alma que no es cauta fácilmente puede ser engañada, como muchas de esta manera lo han sido. De lo cual hay figura en el Exodo (1), donde se dice que todas las señales que hacía Moisés verdaderas, hacían también los magos de Faraón apa- rentes. Que si él sacaba ranas, ellos también las sacaban; si él volvía el agua en sangre, ellos también la volvían.

8. Y no sólo en este género de visiones corporales imita, sino también en las espirituales comunicaciones (que son por me- dio del ángel, alcanzándolas a ver, como decimos, porque co- mo dijo Job: Omne sublime videt) (2), imita y se entremete. Aunque en éstas, como son sin forma y figura (porque de ra- razón del espíritu es no tenerla), no las puede imitar y formar como las otras que debajo de alguna especie o figura se repre- sentan. Y así, para impugnarla, al mismo modo que el alma- es visitada, represéntala su temeroso espíritu para impugnar y destruir espiritual con espiritual. Cuando esto acaece así, al tiempo que el ángel bueno va a comunicar al alma la espiritual contemplación, no puede el alma ponerse tan presto en lo es- condido y celado de la contemplación que no sea notada del demonio, y la alcance de vista con algún horror y turbación espiritual (3), a veces harto penosa para el alma. Y entonces algunas veces se puede el alma despedir presto, sin que haya lugar de hacer en ella impresión el dicho horror del espíritu malo; y se recoge dentro de sí favorecida para esto de la efi- caz merced espiritual que el ángel bueno entonces le hace.

9. Otras veces prevalece el demonio y comprende al al- ma la turbación y horror, lo cual es al alma de mayor pena que ningún tormento de esta vida le podía ser; porque como 1 VII. 11-22. ct VIII. 7.

2 Cap. XLI. 25.— Corrige la e. p.: "que son por medio del ángel, cuando las alcanzará a ver. pues como dijo Job."

3 La e. p. modifica: "represéntala como puede su temeroso espíritu, al tiempo que el ángel bueno va a comunicar al alma la espiritual contemplación con algún ho- rror y turbación espiritual..."

504 NOCHE OSCURA esta horrenda comunicación va de espíritu a espíritu algo des- nuda y claramente de todo lo que es cuerpo, es penosa sobre todo sentido; y dura esto algún tanto en el espíritu, no mucho, porque saldría el espíritu de las carnes con la vehemente comu- nicación del otro espíritu; después queda la memoria que aqui basta para dar gran pena.

10. Todo esto que aquí habernos dicho pasa en el alma pasivamente, sin ser ella parte en hacer ni deshacer acerca de ello (1). Pero es aquL de saber, que cuando el ángel bueno per- mite al demonio esta ventaja de alcanzar al alma (2) con este espiritual horror, hácelo para purificarla y disponerla con esta vigilia espiritual para alguna gran fiesta y merced espiritual que la quiere hacer el que nunca mortifica (3) sino para dar vida, ni humilla sino para ensalzar, lo cual acaece de allí a poco; que el alma, conforme a la purgación tenebrosa y horrible (4) que padeció, goza de admirable y sabrosa contemplación (5) espiritual, a veces tan subida, que no hay lenguaje para ella (6) Pero sutilizóle mucho el espíritu para poder recibir este bien el antecedente horror del espíritu malo; porque estas visiones espirituales más son de la otra vida que de ésta, y cuando se ve una, dispone para otra.

11. Lo dicho se entiende acerca de cuando visita Dios al alma por medio del ángel bueno, en lo cual no va ella (7), según se ha dicho, totalmente tan a oscuras y en celada, que no le alcance algo el enemigo. Pero cuando Dios por sí mismo la visita, entonces se verifica bien el dicho verso; porque, total- mente, a oscuras y en celada del enemigo recibe las mercedes 1 Modifica y abrevia asi la c. p.; "Otras veces da Dios lugar que dure más esta turbación y horror, lo cual es para ella de mayor pena que ningún tormento de esta vida le podía ser. Y después queda la memoria que basta para dar gran pena. Todo todo esto que habernos dicho pasa en el alma sin ser ella parte en hacer ni deshacer acerca de esta representación o sentimiento."

2 E. p.: que cuando permite Dios al demonio este apretar al alma...3 El Hispalense reanuda el relato con la frase: que le quiere hacer el que nunca mortifica.

5 E. p.: goza de sabrosa contemplación.

6 Lo que resta de este párrafo se omite en la e. p.

7 E. p.: no va ella segura.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. XXIII 505 espirituales de Dios. La causa es porque como Su Majestad (1) mora sustancialmente en el alma, donde ni el ángel ni demonio puede llegar a entender lo que pasa, no puede conocer las in- timas y secretas comunicaciones que entre ella y Dios allí pa- san. Estas (2), por cuanto las hace el Señor por sí mismo, to- talmente son divinas y soberanas, porque todos son toques (3) sustanciales de divina unión entre el alma y Dios; en uno de los cuales, por ser éste el más alto grado de oración que hay, recibe el alma mayor bien que en todo el resto.

12. Porque éstos son los toques que ella le entro pidien- do en los Cantares, diciendo: Osculetur me ósculo oris su i (4). Que por ser cosa que tan a lo junto (5) pasa con Dios, donde el alma con tantas ansias codicia llegar, estima y codicia un toque de esta Divinidad más que todas las demás mercedes que Dios le hace. Por lo cual, después que en los dichos Cantares le había hecho muchas, que ella allí le habia cantado, no ha- llándose satisfecha, pidiéndole estos toques divinos, dice: ¿Quién te me dará, hermano mió, que te hallase yo sola afuera ma- mando los pechos de mi madre, para que con la boca de mi alma te besase, y así no me despreciase ni se me atreviese ninguno? (6). Dando por esto a entender que fuese la comu- nicación que Dios le hiciese por sí sólo, como vamos dicien- do (7) afuera y a excusa (8) de todas las criaturas, porque esto quiere decir: «Sola y afuera mamando» (9), esto es, enjugando y apagando los pechos de los apetitos y afecciones de la parte sensitiva. Lo cual es cuando.ya con libertad de espíritu, sin que la parte sensitiva alcance a impedirlo, ni el demonio por medio de ella a contradecirlo, goza el alma 1 E. p. añade: es el supremo Señor.

2 E. p.: Que éstas.

4 i. 1.

5 E. p.: que tan junto.

6 Cant.. VIH. 1.

7 Falta en la e. p. la frase, como vamos diciendo.

9 La linea que sigue, hasta el punto, falta en c. p.

506 NOCHE OSCURA en sabor y paz íntima estos bienes. Que entonces no se íe atre- verla el demonio, porque no lo alcanzaría, ni podría llegar a entender estos divinos toques en la sustancia del alma en la amorosa (1) sustancia de Dios.

13. A este bien ninguno llega sino es por íntima purga- ción y desnudez y escondrijo espiritual de todo lo que es cria- tura; lo cual es a oscuras, como largamente habernos dicho atrás y decimos acerca de este, verso. En celada y escondido, en el cual escondido, como ahora habernos dicho, se va confirmando (2) el alma en la unión con Dios por amor, y por eso lo canta ella en el dicho verso, diciendo: «A oscuras y en celada».

14. Cuando acaece que aquellas mercedes se le hacen a] alma en celada, que es sólo, como habernos dicho, en espíritu, suele en algunas de ellas el alma verse sin saber cómo es aquello, tan apartada y alejada (3) según la parte espiritual y superior de la porción inferior y sensitiva (4), que conoce en sí dos partes tan distintas entre si, que le parece no tiene que ver la una con la otra, pareciéndole que está muy remota y apartada de la una. Y a la verdad, en cierta manera así lo está; porque según la operación, que entonces es toda espiritual (5), no comunica en la parte sensitiva. De esta suerte se va haciendo el alma toda espiritual; y en este escondrijo de contemplación unitiva se le acaban por sus términos de quitar las pasiones y apetitos espirituales en mucho grado. Y así, hablando de la porción superior del alma, dice luego en este último verso: Estando ya mi casa sosegada.

1 E. p.: con la amorosa.

2 La e. p. abrevia; Lo cual es a escuras, en el cual escondrijo se va confirmando...3 E. p.. tan alejada, solamente.

4 E. p.: según la parte superior de la porción inferior.

5 A. B y e. p.: que entonces obra, que es toda espiritual. H, M. Bz.. Mtr. C y V, como se lee en el texto.

LIBRO SEGUNDO —CAP. XXIV 507 CAPITULO XXIV ACABASE DR EXPLICAR LA SEGUNDA CANCION (1).

1. Lo cual es tanto como decir, estando la porción superior de mi alma ya también como la inferior sosegada según sus apetitos y potencias, salí a la divina unión de amor de Dios.

2. Por cuanto de dos maneras por medio de aquella gue- rra de la oscura noche, como queda dicho, es combatida (2) y purgada el alma, conviene a saber, según la parte sensitiva y la espiritual (3) con sus sentidos, potencias y pasiones, también de dos maneras, conviene a saber (4), según estas dos partes sen- sitiva y espiritual, con todas sus potencias y apetitos, viene el alma a conseguir paz y sosiego. Que por eso, como también queda dicho, repite dos veces este verso, conviene a saber (5), en esta canción y la pasada, por razón de estas dos porciones del alma, espiritual y sensitiva; las cuales, para poder ellas salif a la divina unión de amor, conviene que estén primero refor- madas, ordenadas y quietas (6) acerca de lo sensitivo y espi* ritual conforme al modo del estado de la inocencia que había en Adán (7). Y asi este verso, que en la primera canción se 1 De la c. p.

2 Convertida, traslada por descuido Bz.

3 Bz. salta de esta palabra a la frase: todas sus potencias y apetitos...

4 La e. p. suprime: conviene a saber.

5 Otra omisión de la e. p. comí la de la nota anterior.

6 Quitadas, lee erróneamente 13;.

7 El Hispalense no copia la frase, que se lee en los demás Códices, conforme al modo del estado de la inocencia, f.a e. p. la trae sin la primera palabra, y aña- de: "no obstante que no queda libre del todo de las tentaciones de la parte inferior." En la edición príncipe se añadieron estas palabras para no confundir la doctrina del Santo con la de los alumbrados, que suponían al contemplante impecable en la unión, ejecutara lo que ejecutase. I.o que quiere significar el Santo, es que para la unión mística del alma con Dios se requiere tal pureza y quietud de sentidos y poten- cias, que se asemeja, en alguna manera, al estado de inocencia en que fué creado Adán, pero sin e1 atributo de impecabilidad, que ni está necesariamente vinculado a la unión, ni le puede tener nadie en este mundo sin especialísimo privilegio de Dios. (Cfr. Elacidatio. part. II, cap. XII). Muy bien explica este extremo la Santa (B M C.

508 NOCHE OSCURA 508 NOCHE OSCURA entendió del sosiego de la porción (1) inferior y sensitiva, en esta segunda se entiende particularmente de la superior y espiri- tual, que por eso le ha repetido dos veces.

3. Este sosiego y quietud de esta casa espiritual viene a conseguir el alma, habitual y perfectamente (según esta condi- ción de vida sufre), por medio de ios actos de toques sus- tanciales (2) de divina unión que acabamos de decir, que en celada y escondido de La turbación del demonio, y de los sen- tidos y pasiones ha ido recibiendo de la Divinidad, en que el alma se ha ido purificando, como digo, sosegando y fortaleciendo y haciéndose estable para poder de asiento recibir la dicha unión, que es el divino desposorio entre el alma y el Hijo de Dios. El cual, luego que estas dos casas del alma se acaban de sosegar y fortalecer en uno con todos sus domésticos de po- tencias y apetitos, poniéndolas en sueño y silencio acerca de todas las cosas de arriba y de abajo, inmediatamente esta divina Sabiduría se une en el alma con un nuevo nudo de posesión de amor, y se cumple como ella lo dice en el libro de la Sabidu- ría, diciendo (3): Durti quietum silentium continerct omnia, et nox in suo cursa médium iter haberet, omnipotens sermo tuus Domine a regalibus xdibus (4). Lo mismo da a entender la Es- posa en los Cantares (5), diciendo que después que pasó de los que la desnudaron el manto de noche y la llagaron, halló al que deseaba su alma.

4. No se puede venir a esta unión sin gran pureza, y esta pureza no se alcanza i>in gran desnudez de toda cosa criada y viva mortificación. Lo cual es significado por el desnudar el mantol a la Esposa y llagarla de noche en la busca y pretensión del Esposo; porque el nuevo manto que pretendía del desposorio, t. IV, Sétimas Moradas, C. II. páqs. 189-100), donde puede verse tratado con claridad y alguna extensión. El miedo de la Santa a errar, hace que a veces explique puntos de doctrina mística que el Doctor de Fontiveros los da por supuestos y sabidos.

1 E. p.: parre.

2 E. p.: de estos actos como sustanciales.

3 E. p. abrevia: y se cumple lo que ella dice.

4 XVIII. 14.

5 III. 4.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. XXIV 509 no se le podía vestir sin desnudar el viejo. Por tanto, el que rehusare salir en la noche ya dicha a buscar al Amado y ser desnudado de su voluntad y ser mortificado, sino que en su lecho y acomodamiento le busca, como hacía la Esposa, no llegará a hallarle, como esta alma dice de sí que lo halló, saliendo ya a oscuras y con ansias de amor.

CAPITULO XXV EN QUE SE DECLARA LA TERCERA CANCION (1).

En la noche dichosa En secreto, que nadie me veía, Ni yo miraba cosa, Sin otra luz y guía, Sino la que en el corazón ardía.

DECLARACION 1. Continuando todavía el alma la metáfora y semejanza de la noche temporal en esta suya espiritual, va todavía can- tando y engrandeciendo las buenas propiedades que hay en ella, y que por medio de ella halló y llevó, para que breve y se- guramente consiguiese su deseado fin, de las cuales pone aquí tres.

2. La primera, dice, es que en esta dichosa noche de contemplación lleva Dios al alma por tan solitario y secreto modo de contemplación y tan remoto y ajeno del sentido, que cosa ninguna ni perteneciente a él, ni toque de criatura alcanza a llegarle al alma, de manera que la estorbase y detu- viese en el camino de la unión de amor.

3. La segunda propiedad que dice, es por causa de las tinieblas 8spirituales de esta noche, en que todas las potencias de la parte superior del alma están a oscuras; no mirando el 1 De la e p — Los Códices, unos ponen Canción tercera, y otros simplemente Canción. P y Bz. no copian este capitulo.

510 NOCHE OSCURA alma ni pudiendo mirar en nada, no se detiene en nada fuera de Dios para ir a él, por cuanto va libre de los obstáculos de for- mas y figuras, y de las aprehensiones naturales, que son las que suelen empachar al alma para no se unir en el siempre ser de Dios (1).

4. La tercera es, que aunque ni va arrimada a algum» particular luz interior del entendimiento, ni a alguna guía exterior, para recibir satisfacción de ella en este alto camino, teniéndola privada de todo esto estas oscuras tinieblas; pero el amor solo (2) que en este tiempo arde, solicitando el corazón por e3 Amado, es el que mueve y guía al alma entonces, y la hace volar a su Dios por el camino de la soledad, sin ella saber cómo ni de qué manera.

Sigúese el verso: En la noche dichosa (3).

1 Asi H, Mtr. y G. — A y B: para no se unir siempre y ser con Dios M, C ye p.: para no se unir siempre con Dios.

2 La e. p. en vez de solo, traslada y fe.

3 Asi terminan la mayor parte de los Manuscritos Véase lo que deiamos escrito en el tomo anterior (págs. 187-199) acerca de lo incompleto que resulta este tratado. Los Códices no dicen cosa alguna de esto, únicamente en el de Alba de Tormes se lee: "Hasta aqui esenvió el sancto fray Juan de la Cruz de la via purgativa en que trata lo activo della y passiuo como se be en el tratado de la Subida del Monte y en este de la Noche Oscura, y como murió, no esenuió más. Y de aqui adelante se sigue la vía illuminativa, y luego la uuitiua." En otra parte dijimos que la falta del comen- tario a las cinco últimas estrofas, no se debió a la muerte del Santo, puesto que después de escrito el de las anteriores, aún vivió muchos años.

FE DE ERRATAS Pág.

Línea Dice Léase 44 27 pesamientos pensamientos 141 23 resitir resistir 208 7 hechimiento henchimiento 288 24-25 desespesándose desesperándose ÍNDICE SUBIDA DEL MONTE CARMELO Página ARGUMENTO. 3 PROLOGO. 6 LIBRO PRIMERO CAPITULO PRIMERO— Pone la primera canción— Dice dos di- ferencias de noches por que pasan los espirituales, según las dos partes del hombre, inferior y superior, y declara la canción siguiente. 12 CAPITULO II.— Declara qué noche oscura sea esta porque el alma dice haber pasado a la unión. 1?

CAPITULO III.— Habla de la primera causa de esta noche, que es de la privación del apetito en todas las cosas, y da la razón por qué se llama noche. 17 CAPITULO IV.— Donde se trata cuán necesario sea al alma pa- sar de veras por esta noche oscura del sentido, la cual es la mortificación del apetito, para caminar a la unión de Dios. 20 CAPITULO V.— Donde se trata y prosigue lo dicho, mostran- do por autoridades y figuras de la Sagrada Escritura cuán necesario sea al alma ir a Dios por esta noche oscura de la mortificación del apetito en todas las cosas. 26 CAPITULO VI.— En que se trata de dos daños principales que causan los apetitos en el alma, el uno privativo y el otro positivo. 31