1. Toma por metáfora el mísero estado del cautiverio, del cual el que se libra lo tiene por «dichosa ventura», sin que se lo impida alguno de los carceleros (2). Porque el alma, después del pecado original, verdaderamente está como cautiva en este cuerpo mortal, sujeta a las pasiones y apetitos natura- les; del cerco y sujeción de los cuales tiene ella por «dichosa ventura» haber salido sin ser notada, esto es, sin ser de ningu- no de ellos impedida ni comprendida.
2. Porque para esto, le aprovechó el salir en la «noche oscu- ra», que es en la privación de todos los gustos y mortificación de todos los apetitos, de la manera que habernos dicho. Y esto «estan- do ya su casa sosegada», conviene a saber, la parte sensitiva que es la casa de todos los apetitos, ya sosegada por el vencimiento y adormecimiento de todos ellos. Porque hasta que los apetitos se adormezcan por la mortificación en la sensualidad, y la misma sensualidad esté ya sosegada de ellos, de manera que ninguna guerra haga al espíritu, no sale el alma a la verda- dera libertad a gozar de la unión de su Amado.
FIN DEL LIBRO PRIMERO (3).
1 Aü el C de Ale. La e. p.: En que declara, los demás versos de la dicha can- ción. A. no pone aquí capitulo, sino que lo considera como terminación del anterior.
2 Carceleros trasladan A y B. La e. p. y C D, P y Ale. ponen prisioneros. La primera lectura es más propia, sin que por eso digamos que no cabe la segunda.
3 Asi terminan los Códices y la e. p.
5 LIBRO SEGUNDO DE LA «SUBIDA DEL MONTE CARMELO» (1).
t:n que se traía del medio próximo para ••ubir.1 la unión d<¿ Dios, que es la fe; y asi se trata de la segunda porte de esta noche que decíamos pertenecer al espíritu contenida en la segunda canción, que es la que se sigue (2).
CANCION ShGL'NDA CAPITULO PRIMERO (3).
A oscuras, y segura, Por la secreta escala disfrazada, ¡Oh dichosa ventura! A oscuras, y en celada, Estando ya rni casa sosegada (4).
1. En ebta segunda canción canta el alma la dichosa ven- tura que tuvo en desnudar el espíritu de todas las imperfecciones espirituales y apetitos de propiedad en lo espiritual; lo cual le fue muy mayor ventura, por la mayor dificultad que hay en so- segar esta casa de la parte espiritual, y poder entrar en esta os- 1 Asi viene eu todos los Códices y eu la e, p 2 E p: "Trata del medio próximo para llegar a la unión con Dios, que es la fe. y de la segunda noche del espíritu, contenida en la segunda Canción." Adviértase, con todo, que el Santo llama a este segundo libro segunda noche espiritual, como en la página 79 y en otras partes 3 Ale. y A ponen el capitulo desputs de las palabras Canción segunda. La edi ción principe después del quinto verso de la canción El Códice B y la edición de Toledo no traen aquí capitulo, sino que ponen el primero donde nosotros el segundo. A mas de conformarnos con Ale. y A. recuérdese que en el libro anterior, ia Decla- ración de la canción primera se computa como capitulo. Salvo la toledana, las edi- ciones han seguido a la principe 1 E. p añade aquí Er, que se decíate esta canción.
67 curidad interior, que es la desnudez espiritual de todas las cosas, asi sensuales, como espirituales, sólo estribando en pura fe (1) y subiendo por ella a Dios. Que por eso la ilama aquí «escala y secreta»; porque todos los grados y artículos que ella tiene son secretos y escondidos a todo sentido y entendimiento.,,Y así, se quedó ella a oscuras de toda lumbre (2) de sentido y entendi- miento, saliendo de todo limite natural y racional para subir por esta divina escala de la fe, que escala y penetra hasta!o pro- fundo de Dios. Por lo cual dice que iba «disfrazada», porque lleva el traje y vestido (3) y término natural mudado en divino, subiendo por fe. Y así era causa este disfraz de no ser cono- cida ni detenida de lo temporal, ni de lo racional, ni dal demo- nio; porque ninguna de estas cosas puede dañar al que camina en fe. Y no sólo eso, sino que va el alma tan encubierta y es- condida y ajena de todos los engaños del demonio, que w-dadere- mente camina (como también aquí dice), «a oscuras y en celada», es a saber, para el demonio, al cual la luz de ia fe le es más, que tinieblas.
2. Y así el alma que por ella camina, le podemos decir que en celada y encubierta c Jemor.ic amina, como adelante se ve- ra más claro. Por eso, dice que salió «a oscuras y segura», por- que el que tal ventura tiene, que puede caminar por la oscu- ridad de la fe tomándola por guía de ciego, saliendo él de te dos los fantasmas naturales y razones espirituales, camina muy al seguro, como habernos dicho. Y así, dice que también salió por esta noche espiritual «estando ya su casa sosegada», es a sobó- la parte espiritual y racional, de la cual, Cuando el alma llega a la unión de Dios, tiene sosegadas sus potencias naturales, y ios ímpetus y ansias sensuales (4) en la parte espiritual. Que por eso no dice aquí que salió con ansias, como en la primera noche del sentido. Porque para ir en la noche del sentido y desnudarse de 1 E. p.: En viva fe. Entre paréntesis se anadia: Que de este ooy hablando de ordinario, porque trato con personas que caminan a la perfección.
2 La e. p. añade: natural.
3 Vestido. Sólo en el de Alcaudete se lee esta palabra.
4 Falta esta palabra en el C. de Ale. pero la traen A y B. La e. p. traslada: sensibles.
68 SUBIDA DEL MONTE CARMELO lo sensible, eran menester ansias de amor sensible para acabar de salir; pero para acabar de sosegar la casa del espiritu, sólo se requiere negación ( 1 ) de todas las potencias y gustos y apetitos espirituales en pura fe. Lo cual hecho, se junta el alma con el Amado en una unión de sencillez y pureza y amor y semejanza.
3. Y es de saber, que la primera canción, hablando acerca de la parte sensitiva, dice que salió en «noche oscura»; y aquí, hablando acerca de la parte espiritual, dice que salió «a oscuras», por ser muy mayor la tiniebla de la parte espiritual, asi como la oscuridad es mayor tiniebla que la de la noche; porque por os- cura que una noche sea, todavía se ve algo, pero en la oscuridad no se ve nada; y asi, en la noche del sentido todavía queda al- guna luz, porque queda el entendimiento y razón, que no se ciega. Pero esta noche espiritual, que es la fe, todo lo priva, así en en- tendimiento como en sentido. Y por eso dice el alma en ésta, que iba «a oscuras y segura», lo cual no lo dijo en la otra. Porque cuanto menos el alma obra con habilidad propia, va más segura, porque va más en fe. Y esto se irá bien declarando por extenso en este segundo libro (2), en el cual será necesario que el devoto lector vaya con atención, porque en él se han de decir co- sas bien importantes para el verdadero espíritu (3). Y aunque ellas son algo oscuras, de tal manera se abre camino de unas para otras, que entiendo se entenderá todo muy bien.
1 Afirmación se lee en A, B, C, D y e. p. Sólo el de Atcaudete traslada nega- ción. El concepto es el mismo.
2 La e. p. cambia asi estas palabras del C- de AJc: En el cu»l pido al devoto lector atención benévola, porque en él, etc. A. B, C y D, no traen nada de esto.
3 A v B terminan aquí el capitulo Leense las lineas restantes en el C. de Ale. y en e. p.
LIBRO SEGUNDO.— CAP. II 69 CAPITULO II EN QüE SE COMIENZA A TRATAR DE LA SEGUNDA PARTE O CAUSA DE ESTA NOCHE, QUE ES LA FE. — PRUEBA CON DOS RAZONES COMO ES MAS OSCURA (1) QUE LA PRIMERA Y QUE LA TERCERA.
1. Sigúese ahora tratar de la segunda parte de esta noche, que es la fe, la cual es el admirable medio (2) que decíamos para ir al término, que es Dios, el cual decíamos era también para el alma naturalmente tercera causa o parte de esta noche. Por- que la fe, que es el medio, es comparada a la media noche. Y asi, podemos decir que para el alma es más oscura que la pri- mera, y, en cierta manera, que la terrera; porque la primera, que es la del sentido, es comparada a la prima noche, que es cuando cesa la vista de todo objeto sensitivo, y así no está tan remota de la luz como la media noche. La tercera parte, que es el ante lucano, que es ya lo que está próximo a la luz del día, no es tan oscuro como la media noche; pues ya está inmediata a la ilustración e información de la luz (3) del dia, y ésta es comparaba a Dios. Porque aunque es verdad que Dios es para el alma tan oscura noche como la fe, hablando naturalmen- te; pero, porque acabadas ya estas tres partes de la noche, que para el alma lo son naturalmente, ya va Dios ilustrando al alma sobrenaturalmente con el rayo de su divina luz (4), lo cuei es el principio de la perfecta unión que se sigue, pasada la tercera noche, se puede decir que es menos (5) oscura.
2. Es también más oscura que la primera, porque ésta pene- nece a la parte inferior del hombre, que es la sensitiva, y, por consiguiente, más exterior; y esta segunda de la fe pertenece a 1 E. p.; Prueba por dos tazones que es más oscura, etc.
2 E. p.: modo.
4 La e. p. añade estas palabras, que faltan en todos los códices: g con modo más alto, superior g experimentado.
5 Asi la e. p.. que corrige un error material del C. de Ale— A y B: oseara, sün- leraente.
70 SUBIDA DEL MONTE CARMELO la parte superior del hombre, que es la racional, y, por el con- siguiente, más interior g más oscura, porque la priva de la luz racional, o, por mejor decir, la ciega (1); y asi, es bien com- parada a la media noche, que es lo más adentro y más oscuro de la noche.
3. Pues esta segunda parte de fe habernos ahora de probar cómo es noche para el espíritu, asi como la primera lo es para el sentido. Y luego también diremos los contrarios que tiene, y cómo se ha de disponer el alma activamente para entrar en ella. Porque de lo pasivo, que es lo que Dios hace sin ella para me- terla en ella, allá diremos en su lugar, que entiendo sera el tercer libro (2).
1 Esta fué otra de las proposiciones qu<» algunos hallaron condenables en c?to« escritos, y la denunciaron al Santo Tribunal. Tiene, sin embargo, un sentido verisimo y por entero conforme a la doctrina católica. No afirma el Santo en estas palabra' que la fe destruya la naturaleza, o apague las lucs de la razón humana (S Thoma». Samma. 1.» Part.. q. 1. a. 8. rr alibi), lo que intenta significar es. que el conocimiento por fe. excluye simultáncamenre e¡ propio y natural modo de conocer de la razón, v en cuanto a esto sólo se dice privan al alma, en el acto de fe. de la luz racional y la dejan como ciega, para levantarla a otro más noble, sublime y muy diverso modo de conocimiento, que k)os de destruir la razón la perfecciona y dignifica Sabido es. en buena filosofía, que el propio y connatural obieto del entendimiento en esta vida, son las cosas visibles, materiales y corpóreas, como enseñan, con S. Tomás, comunmente los filósofos. El hombre por naturaleza propende a conocerlas con claridad y hasta con evidencia, si es posible, calidades que no puede intentar racionalmente en las cosas de fe. que de suyo son obscuras, corro ya lo diio S. Pablo en su célebre texto (ad Hebr.. XI, 1): Fides est sperandarum subttant'i rerum, ¿irgumentum non npparientinm. Este modo de hablar no es exclusivo de! Santo, sino propio de todo* los místicos y muy conforme a la doctrina teológica; y nadie mas celosos para defender los justos fueros de la razón humana que los místicos, y nadie ha formado tampoco concepto tan no- ble de la naturaleza del alma como ellos, según es de ver en todos sus escritos. (Cfr Respuesta, del P Basilio Ponce de León, y Dilucidatio. part. II. c. 2, entre otros muchos autores que esclarecen esta materia) Además, en el siguiente capítulo expli- ca el Santo con la perspicuidad suficiente el alcance que da a estas palabras.
2 Aquí terminan el C. de Ale. y la e p.-A y B añaden: Como también habe mos dicho (/ prometido de decir de la pasiva de la primera en el segundo. Ya se ha dicho que hay cierta confusión en el Santo en algunas recensiones suyas. De las ma- terias indicadas habla en U Noche Oscura.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. IH 7!
CAPITULO III COmO LA FE F.S NOCHE OSCURA PARA EL ALMA. — PRUEBALO CON RA- ZONES Y AUTORIDADF5 Y FIGURAS DE LA ESCRITURA (1).
t. La fe, dicen los teólogos, que es un hábito del alma cierto y oscuro. Y la razón de ser hábito oscuro es porque hace creer verdades reveladas por el mismo Dios, las cuales son so- bre toda luz natural, y exceden a todo humano entendimiento, sin alguna proporción (2). De aqui es que, para el alma, esta excesiva luz que se le da de fe le es oscura tiniebla, porque lo más priva y vence a lo menos, asi como 1p luz del sol priva otras cualesquier luces, de manera que nc parezcan luces cuando ella luce y vence nuestra potencia visiva. De manera que antes la ciega y priva de la vista que se la da, por cuanto su luz es» muy desproporcionada y excesiva a la potencia visiva. Así, la luz de la fe, por su grande exceso (3) oprime y vence la del entendimiento; la cual solo se extiende de suyo a la ciencia na- tural, aunque tiene potencia (4) para lo sobrenatural, para cuan- do Nuestro Señor la quisiere poner en acto sobrenatural.
2. De donde ninguna cosa de suyo puede saber, sino por via natural, lo cual es solo lo que alcanza por los sentidos (5).
1 Tal es el titulo que se lee en el C de Ale. y en e p — A y B traen sólo la pri- mera parte 2 La e. p. omite: sin alguna proporción.
3 La e. p.: Por su gran exceso y por el modo que tiene Dios en comunicarla excede la de nuestro entendimiento.
4 E. p.: potencia obediencial. Asi se llama en el lenguaje de la Escuela. Para cuya inteligencia es de saber, que en filosofía se dan vanas divisiones de la potencia entre otras, en natural y obediencial. La primera es la que se ordena a un acto proporcionado a las fuerzas de la naturaleza, como el agua tiene potencia natu- ral para enfriar, el fuego para calentar, etc. Obediencial es la que se ordena a un acto que excede las fuerzas naturales, al cual acto es inducida por Dios; y, pues esta fue- ra de las leyes de la naturaleza, puede obrar también fuera de su dominio. La poten- cia obediencial tiene mucha aplicación en teología mística, ya que ella es la que dispo- ne las potencias del alma para los recibos sobrenaturales de la gracia, los cuales todos exceden la capacidad natural. Esta potencia se llama también receptiva o pasiva.
5 La e. p.. precisando el concepto Por via natural que comienza por los senti- dos. Aqui expone el Santo la doctrina corriente en la filosofía escolástica, condensad» 72 SUBIDA DEL MONTE CARMELO Para lo cual ha de tener los fantasmas y las figuras ( 1 ) de los objetos presentes en si o en sus semejantes (2), y de otra manera, no; porque, como dicen los filósofos: Ab objeto et po- tentia paritur notiiia. Esto es: Del objeto presente y de la potencia nace en el alma la noticia. De donde si a uno le dijesen cosas que él nunca alcanzo a conocer, ni jamás vio semejanza de ellas, en ninguna manera le quedaría más luz de ellas que si no se las hubiesen dicho. Pongo ejemplo. Si a uno le dijesen que en cierta isla hay un animal que él nunca vio, si no le dicen de aquel animal alguna semejanza, que él haya visto en otros, no le quedará más noticia ni figura de aquel animal que antes, aunque más le estén diciendo de él, Y por otro ejemplo más cla- ro se entenderá mejor. Si a uno que nació ciego, el cual nunca vió color alguno, le estuviesen diciendo cómo es el color blanco o el amarillo, aunque más le dijesen, no entendería más así que asi; porque nunca vió los tales colores ni sus semejanzas para poder juzgar de ellos; solamente se le quedaría el nombre de ellos, porque aquello púdolo percibir con el oido, mas la forma y figura no, porque nunca la vió.
3. De esta manera (3), es la fe para con el alma, que nos dice cosas que nunca vimos ni entendimos en si, ni en sus se- mejanzas, pues no la tienen (4). Y asi, de ella no tenemos luz de ciencia natural, pues a ningún sentido es proporcionado lo que nos dice; pero sabérnoslo por el oido, creyendo lo que nos enseña, sujetando y cegando nuestra luz natural. Porque, como dice San Pablo: Fides ex auditu (5). Como si dijera: la fe no en el axioma filosófico: Nihil est in intellectu quin prius non fuerit tn sensu¿ doctrina discutida, como casi todas las grandes cuestiones filosóficas. Pero ya hemos dicho, que el Santo sigue, en la generalidad de los casos, la filosofía que mas reputación goza en la Iglesia, y siempre de indiscutida pureza ortodoxa. La adición de la e. p. está basada en la explicación que da la Escuela al axioma citado sobre la génesis del conoci- miento humano. El propio Santo da aqui un curso de doctrina clasica en la materia y en alguno de los capítulos siguientes.
2 E. p.: en sus semejanzas.
3 La e. p. trae aqui este paréntesis: (aunque no semejante en todo).
4 En la e. p. se lee: ni en semejanzas suyas, que sin revelación nos pudieran ¡le- var a su conocimiento.
5 Ad Rom., X. 17.
LfBRO SEGUNDO. — CAP. in 73 es ciencia que entra por ningún sentido, sino sólo es consenti- miento del alma de lo ( 1 ) que entra por el oído.
n. Y aun la fe excede mucho más de lo que dan a entender los ejemplos dichos. Porque no solamente no hace noticia y ciencia, pero, como habernos dicho, priva y ciega de otras cua- lesquier noticias y ciencia, para que puedan bien juzgar de ella (2). Porque otras ciencias con la luz del entendimiento se alcanzan; mas ésta de la fe, sin la luz del entendimiento se alcanza, negándola por la fe; y con la luz propia se pierde, si rio se oscurece. Por lo cual dijo Isaias: Si non credideritis, non intelligeiis (3) Esto es: Si no creyéredes, no entenderéis. Luego claro está que la fe es noche oscura para el alma, y de esta manera la da luz, y cuanto más la oscurece, más luz la da de si. Porque cegando da luz, según este dicho de Isaias: Porque si no creyéredes, esto es, no tendréis luz (4). Y asi fué fi- gurada la fe por aquella nube que dividía a los hijos de Israel y a los egipcios al punto de entrar en el mar Bermejo, de la cual dice la Escritura que: rrat nubes tenebrosa, ct illuminans noctem (5). Quiere decir: Que aquella nube era tenebrosa y alumbradora a la noche.
5. Admirable cosa es que, siendo tenebrosa, alumbrase la noche. Esto era porque la fe, que es nube oscura y tenebrosa pa- ra el alma (la cual es también noche, pues en presencia de la fe, de su luz natural queda privada y ciega), con su tiniebla alum- bre y dé luz a la tiniebla del alma, porque así convenia que fuese semejante al maestro el discípulo. Porque el hombre que esta en tiniebla, no podía convenientemente ser alumbrado sino por otra tiniebla, según nos lo enseña David, diciendo: Dees diei eruciat verbum et nos nocti indicat scienüam (6) Quiere 1 La c. p. modifica en esta manera la frase: la fe no es ciencia que entra por nin- gún sentido, sino luz superior que ctitra por el oído.
2 E. p.: Porque no solamente no hace evidencia o ciencia, sino, como habernos dicho, excede y sobrepuja otras cualesquier noticias y ciencia, para que puedan bien juzgar de ella en perfecta contemplación.
3 Isai., VII, 9. Así el C. de Ale La autoridad parece tomada de los Setenta, con la vanante de ñeque por non.
A Véase cómo la e. p. arregla esta autoridad: Si no creyéredes, esto es. os cegére- des. no entenderéis, esto es. no tendréis luz y conocimiento levantado y sobrenatural.
5 Exod., XIV. 20.
6 Ps. XVTII. 3 7a SUBIDA DEL MONTE CARMELO decir: El día rebosa y respira palabra al día, y la noche mues- tra ciencia a la noche. Que. hablando más claro, quiere decir: El día, que es Dios en la bienaventuranza, donde ya es de día a los bienaventurados ángeles y almas que ya son día, les co- munica y pronuncia (1) la palabra, que es su Hijo, par8 que le sepan y le gocen. Y la noche, que es la fe en la iglesia mi- litante, donde aun es de noche, muestra ciencia a la Iglesia, y, por el consiguiente, a cualquiera alma, la cual le es noche, pues esta privada (2) de la clara sabiduría beatifica; y en presencia de la fe, de su luz natural está ciega.
6. De manera que lo que de aquí se ha de sacar, es que la fe porque es noche oscura, da luz al alma, que está a oscuras, porque se venqa a verificar (3) lo que también dice David a este proposito diciendo:Et nox illuminatio mea in deliciis meis (4) Que quiere decir: La noche será mi iluminación en mis delei- tes (5). Lo cual es tanto como decir: en los deleites de mi pura contemplación y unión con Dios, la noche de la fe será mi guia. En lo cual claramente da a entender (6) que el alma ha de estar en tiniebla para tener luz para este camino.
CAPITULO IV TRATA EN GENERAL COMO TAMBIEN EL ALMA HA DE ESTAR A OS- CURAS EN CUANTO ES DE SU PARTE, PARA SER BIEN GDIAOA POR LA FF. A SUMA CONTEMPLACION.
1. Creo se va ya dando a entender algo cómo la fe es oscura noche para el alma, y cómo también el alma ha de ser oscura o estar a oscuras de su luz (7), para que de la fe se 1 í,a e. p. modifica esta frase de los Códices: fes comunica y descubre sn divina palabra.
2 Esta privada. Asi lo* Mas. La e. p.: aun no goza.
4 Ps.cxxxvni.ii.
5 Deleites se lee en Ale. ye. p. — A y B trasladan delicias.
6 La frase en lo cual claramente da a entender, que se lee en loa códices, se mo- difica en la e. p. por dando a entender. La que viene a continuación: para tener luz para este camino, la imprime: para tener luz y poder andar este camino.
LfBRO SEGl'VDO. — CUP IV 75 deje guiar a este alto término de unión Pero para que eso ei alma sepa hacer, convendrá ahora ir declarando esta oscu- ridad que ha de tener el alma (! ) algo mas menudamente, para entrar en este abismo de la fe. Y así, en este capitulo hablaré en general de ella, y adelante, con el favor divino, iré diciendo más en particular el modo que se ha de tener para no errar en fila ni impedir a tal guía.
2 Digo, pues, que el alma, para haberse de guiar bien por la fe a este estado, no sólo se ha de quedar a oscuras según aquella parto que tiene respecto a las criaturas y a 'lo tem- poral, que es la sensitiva e inferior (de que habernos ya tratado), sino que también se ha de cegar y oscurecer según la parte que tiene respecto a Dio* y a lo espiritual, que es es la racional (2) y superior, de que ahora vamos tratando. Porque para venir un alma a llegar a la transformación sobrenatural, claro está que hs de oscurecerse y trasponerse a todo lo que contiene (3) su na- tural, que es sensitivo y racional. Porque sobrenatural, eso quie- re decir que sube sobre el natural, luego el natural, abajo queda. Porque como quiera que esta transformación y unión es cosa que no puede ca<T en sentido y habilidad humana, ha de vaciarse de todo lo que puede caer (4) en ella perfectamente y voluntariamen- te, ahora sea de arriba, ahora de abajo, según el afecto, digo (5), y voluntad, en cuanto es de su parte, porque n Dios ¿quién le quitará que él no hagíi fo que quisiere en el alma resignafla, aniquilada y desnuda? Pero de todo se ha de vaciar como sea co- sa que puede caer (6) en su capacidad, de manera que (7) aunque más cosas sobrenaturales vaya teniendo, siempre se ha de quedar como desnuda de ellas y a oscuras; asi como el ciego, arri- mándose a la fe oscura, tomándola por guia y luz, y no arri- mándose a cosa de las que entiende, gusta y siente e imagina.
I K. p. omite el alma 1 Racional trasladan A. B. C. D y la e. p. Sólo en Ale. leemos ratón.
4 Ale.: caer. Los demás caber.
* La e. p. abrevia: lo que puede caber en ella de afición, digo.
6 Como en la nota 1.
7 E. p abrevia asi: Pero de todo se ha de vaciar, de manera que.
76 SUBIDA DEL MONTE CARMELO Porque todo aquello es tiniebla que la hará errar; y la fe es so- bre todo aquel entender y gustar y sentir e imaginar. Y si en esto no se ciega, quedándose a oscuras (1) totalmente, no vie- ne a lo que es más, que es lo que enseña la fe.
3. El ciego, si no es bien ciego, no se deja bien guiar del mozo de ciego, sino que por un poco que ve, piensa que por cual- quiera parte que ve, por allí es mejor ir, porque no ve otras me- jores; y así, puede hacer errar al que le guia y ve más que él; porque, en fin, puede mandar más que el mozo de ciego (2). Y así, el alma, si estriba en algún saber suyo, o gustar o sentir de Dios, como quiera que ello, aunque más sea, sea muy poco y disímil de lo que es Dios, para ir por este camino, fácilmente yerra o se detiene, por no querer quedarse bien ciega en fe, que es su verdadera guía.
4. Porque eso quiso decir también San Pablo cuando dijo: Accedentcm ad Dcum oporlet credere quod est (3). Quiere de- cir. Al que se ha de ir uniendo a Dios, conviénele que crea su ser. Como si dijera: el que se ha de venir a juntar en una unión con Dios, no ha de ir entendiendo ni arrimándose al gusto, ni al sentido, ni a la imaginación, sino creyendo su ser (4), que no cae en entendimiento, ni apetito, ni imaginación, ni otro algún sentido, ni én esta vida se puede saber (5); antes en ella, lo más alto que se puede sentir y gustar de Dios, dista en infinita manera de Dios y del poseerle puramente. Isaías y San Pablo dicen: Nec ocultis vidit, nec auris aadivit, nec in cor hominis as- ce ndit, quae praeparavit Deas iis, qui diligunt illum (6). Que quiere decir: Lo que Dios tiene aparejado pora los que le aman, ni ojo jamás lo vio, ni oído lo oyó, ni cayó en corazón ni pensamiento de hombre. Pues como quiera que el alma pretenda 2 La e. p. modifica: al que le gola, porque obra como si viese, g puede mandar más que ta mozo.
3 Hebr.. XI. 6.
4 E. p.: sino creyendo la perfección del ditrino ser.
5 Como es. añade la e. p.
6 IaaL. LXTV. 4; I ad Cor.. II. 9.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. IV 77 unirse por gracia perfectamente en esta vida con aquello que por gloria ha de estar unida en la otra, lo cual, como aquí dice San Pablo, no vio ojo, ni oyó oído, ni cayó en corazón de hom- bre en carne (1), claro está que para venir a unirse en esta vida con ello por gracia y por amor perfectamente, ha de ser s os- curas de todo cuanto puede entrar por el ojo, y de todo lo que se puede recibir con el oido, y se puede imaginar con la fan- tasía, y comprender con el corazón, que aqui significa el alma. Y así, grandemente se estorba un alma para venir a este alto es- tado de unión con Dios, cuando se ase a algún entender, o sen- tir, o imaginar, o parecer, o voluntad, o modo suyo, o cual- quiera otra obra o cosa propia, no sabiéndose desasir y desnudar de todo ello. Porque, como decimos, a lo que va, es sobre todo eso, aunque sea lo mas que se puede saber o gustar; y asi, sobre todo se ha de pasar al no saber.