Epicuro
Filósofo griego (341–270 a. C.), nacido en la isla de Samos en el seno de una familia de colonos atenienses, formado inicialmente en la tradición demócritea y platónica antes de desarrollar su propio sistema filosófico original, que expuso desde el año 306 a. C. en Atenas en una escuela conocida como el Jardín, donde, de manera inusual para la época, admitía a mujeres y esclavos como miembros de pleno derecho de la comunidad filosófica. El sistema filosófico de Epicuro se divide tradicionalmente en tres ramas interconectadas: la canónica o teoría del conocimiento, basada en la confianza fundamental en las percepciones sensoriales como criterio último de verdad; la física, heredera del atomismo de Demócrito, según la cual toda la realidad se compone de átomos y vacío en movimiento constante, incluyendo el llamado «clinamen» o desviación azarosa de los átomos que Epicuro introdujo precisamente para salvaguardar la existencia del libre albedrío humano frente a un universo estrictamente determinista; y, sobre todo, la ética, rama central y finalidad última de todo su sistema. Contrariamente a la interpretación popular y peyorativa del término «epicúreo» como sinónimo de placer desenfrenado, Epicuro defendió que el verdadero placer, entendido como la ausencia de dolor corporal (aponía) y de perturbación anímica (ataraxia), se alcanza mediante una vida sencilla, moderada y alejada de deseos innecesarios, ya que los placeres puramente sensoriales e ilimitados generan a la larga más sufrimiento que satisfacción. Uno de sus argumentos más célebres es el que disuelve el miedo a la muerte: «cuando nosotros existimos, la muerte no está; y cuando la muerte está, nosotros ya no existimos», razonamiento diseñado para liberar al ser humano de una de sus mayores fuentes de angustia. Epicuro también defendió una teología peculiar según la cual los dioses existen pero viven completamente indiferentes a los asuntos humanos, sin intervenir en ellos ni castigar ni premiar, lo que elimina otro motivo tradicional de temor religioso. Pese a que la inmensa mayoría de su obra original se ha perdido, conservada solo fragmentariamente a través de cartas, máximas y el poema Sobre la naturaleza de las cosas de Lucrecio, el epicureísmo ejerció una influencia duradera sobre toda la filosofía helenística y, más tarde, sobre pensadores modernos como Gassendi y Marx, quien le dedicó su tesis doctoral.