F.H. Bradley
Filósofo inglés idealista (Francis Herbert Bradley, 1846–1924), nacido en Clapham, Londres, formado en el Merton College de Oxford, donde pasó el resto de su vida como fellow permanente disfrutando de una situación académica singular —dispensado de casi todas las obligaciones docentes debido a una enfermedad renal crónica que padeció desde joven— que le permitió dedicarse casi exclusivamente a la producción de una de las obras filosóficas más ambiciosas y sistemáticas del idealismo británico de finales del siglo XIX y principios del XX. Figura central del llamado «idealismo absoluto», profundamente influido por Hegel aunque crítico con aspectos concretos de su dialéctica, Bradley desarrolló en su obra magna, Apariencia y realidad (1893), una metafísica radical que argumentaba, mediante un método dialéctico de análisis implacable de nuestras categorías conceptuales ordinarias —relación, cualidad, espacio, tiempo, causalidad, yo—, que todas ellas resultan internamente contradictorias y, por tanto, meras «apariencias» que no pueden constituir la realidad última, la cual solo puede ser concebida como una única «Experiencia Absoluta» indivisible, coherente y suprarrelacional en la que todas las contradicciones aparentes se disuelven y se armonizan. Esta crítica destructiva de la noción de relación externa —el argumento de que cualquier relación entre dos cosas parece requerir, para ser explicada, relaciones adicionales en una regresión infinita insostenible— influyó decisivamente, aunque en sentido inverso y como blanco de refutación, sobre los fundadores de la filosofía analítica anglosajona, especialmente Bertrand Russell y G.E. Moore, que a principios del siglo XX rechazaron explícitamente el idealismo bradleyano y su monismo relacional en favor de un realismo pluralista basado en relaciones externas genuinas, convirtiéndose esta ruptura en uno de los episodios fundacionales de la filosofía analítica del siglo XX. Autor también de Ensayos sobre ética (1876), donde defendió una teoría de la autorrealización ética bajo la fórmula «mi lugar y sus deberes», Bradley ejerció una influencia notable —a través de T.S. Eliot, que escribió su tesis doctoral sobre él— también en la literatura modernista inglesa.