Georges Sorel
Filósofo social y teórico revolucionario francés (1847–1922), formado como ingeniero de caminos y canales, ejerció esta profesión durante casi veinticinco años antes de retirarse en 1892 para dedicarse por completo al estudio filosófico y político, un itinerario intelectual heterodoxo que lo llevó a transitar sucesivamente posiciones cercanas al marxismo ortodoxo, el sindicalismo revolucionario, un breve coqueteo con la Action Française monárquica y finalmente una simpatía ambigua tanto por el bolchevismo como por el fascismo naciente, lo que ha convertido a Sorel en una de las figuras ideológicamente más difíciles de clasificar del pensamiento europeo de principios del siglo XX. Su obra más influyente, Reflexiones sobre la violencia (1908), constituye un ataque frontal contra el marxismo reformista y parlamentario de la Segunda Internacional, al que Sorel acusaba de haber traicionado el espíritu revolucionario original del socialismo convirtiéndolo en una simple gestión administrativa del capitalismo existente. Frente a esta deriva, Sorel propuso el concepto central de «mito social»: la huelga general revolucionaria no debía entenderse como una predicción histórica literal sobre cómo acontecería la revolución, sino como una imagen movilizadora, no racional pero psicológicamente eficaz, capaz de generar en los trabajadores la voluntad, el heroísmo y la disposición a la lucha necesarios para enfrentarse al poder establecido, con independencia de su exactitud factual futura. Sorel defendía también una «violencia proletaria» netamente diferenciada de la «fuerza» estatal represiva, considerando la primera como una manifestación ética y regeneradora capaz de restaurar la vitalidad moral de una civilización que él percibía como decadente, mercantilizada y carente de grandeza. Esta teoría del mito movilizador, aplicable en principio a cualquier causa revolucionaria con independencia de su contenido ideológico concreto, ejerció una influencia directa y documentada tanto sobre el sindicalismo revolucionario francés e italiano como, de forma más controvertida, sobre la retórica y la estética política del fascismo mussoliniano, lo que ha convertido a Sorel en objeto de debate historiográfico persistente sobre su responsabilidad intelectual en la génesis de las ideologías totalitarias del siglo XX.