Libro de las Mutaciones
El Libro de los cambios (Yijing), antiguo texto adivinatorio chino y el más antiguo de los Cinco Clásicos confucianos, de autoría compuesta y anónima que la tradición atribuye legendariamente al rey Wen de Zhou y al duque de Zhou (siglo XI a.C.), con capas comentaristas posteriores —las «Diez Alas»— tradicionalmente atribuidas al propio Confucio, aunque los estudiosos modernos datan su composición a lo largo de varios siglos, desde finales de la dinastía Zhou occidental hasta el periodo de los Reinos Combatientes. El núcleo del texto lo forman sesenta y cuatro hexagramas, figuras de seis líneas continuas (yang) o quebradas (yin) que representan todas las combinaciones posibles de la interacción entre estos dos principios cósmicos complementarios, cada uno acompañado de un juicio oracular y de comentarios sobre las líneas individuales que describen la evolución de una situación a lo largo del tiempo. Tradicionalmente consultado lanzando tallos de milenrama o monedas para generar un hexagrama al azar —que representa la configuración energética del momento presente y, a menudo, su transformación hacia otro hexagrama a medida que ciertas líneas cambian de valor—, el libro no es solo un manual de adivinación sino una cosmovisión completa sobre el cambio constante como estructura fundamental de la realidad, articulada en torno a conceptos como el dao, el equilibrio dinámico de los contrarios y la correlación entre el orden cósmico y la conducta humana, y que ha influido profundamente en el taoísmo, el confucianismo, la medicina tradicional china y las artes marciales. Fascinó también a pensadores occidentales como Leibniz, que vio en él una anticipación prodigiosa de la aritmética binaria moderna en el sistema de líneas continuas y quebradas, y a Carl Jung, que escribió el prólogo de la influyente traducción de Richard Wilhelm y lo conectó con su propia teoría de la sincronicidad, entendiendo el oráculo no como causalidad sino como coincidencia significativa.