Inocencio III
Papa desde 1198 hasta su muerte (c. 1160–1216), nacido Lotario dei Conti di Segni en una noble familia romana, formado en teología en París y en derecho en Bolonia, y, para la mayoría de los historiadores, el papa más poderoso de toda la Edad Media, bajo el cual el papado alcanzó el cénit de su autoridad temporal y espiritual sobre la cristiandad latina. Elegido papa a los treinta y siete años, desarrolló con determinación la doctrina de la plenitudo potestatis, la plenitud de poder papal por encima de reyes y emperadores, e intervino directamente en la política de casi todos los reinos europeos: excomulgó a Juan sin Tierra de Inglaterra y lo forzó a aceptar Inglaterra e Irlanda como feudo papal, arbitró la disputada sucesión imperial alemana entre güelfos y gibelinos, y convocó el Cuarto Concilio de Letrán (1215), la reunión eclesiástica más importante de toda la Edad Media, que codificó la doctrina de la transubstanciación, exigió la confesión y comunión anual a todos los fieles y reformó profundamente la administración eclesiástica y la persecución de la herejía. Promovió la Cuarta Cruzada, que acabó desviándose trágicamente hacia el saqueo de Constantinopla en 1204 con la oposición tardía e ineficaz del propio papa, y la brutal cruzada contra los albigenses en el sur de Francia, que desencadenó años de guerra y masacres; también aprobó, no sin recelo inicial, las nuevas órdenes mendicantes de Francisco de Asís y Domingo de Guzmán, decisivas para el futuro de la Iglesia. Antes de ser papa había escrito el tratado ascético De miseria humanae conditionis («Sobre la miseria de la condición humana»), una meditación pesimista y muy leída en la Edad Media sobre la fragilidad, la corrupción y la putrefacción del cuerpo y del mundo, que contrasta vivamente con el ejercicio implacable y eficaz del poder que caracterizó su pontificado.