Josiah Royce
Filósofo idealista estadounidense (1855–1916), nacido en Grass Valley, California, en un campamento minero de la época de la fiebre del oro, y que acabó convirtiéndose, junto con William James, uno de sus colegas y grandes interlocutores intelectuales en Harvard, en una de las figuras centrales de la filosofía académica estadounidense de finales del siglo XIX y principios del XX, aunque representaba, en contraste con el pragmatismo jamesiano, una posición idealista absoluta profundamente influida por Hegel y por el poskantismo británico. Su obra fundamental, El mundo y el individuo (1899-1901), desarrolla un sistema metafísico según el cual la realidad última es una conciencia absoluta, unificadora y omniabarcadora dentro de la cual todas las experiencias particulares y finitas encuentran su significado y su verdad completa, posición que Royce defendió con un argumento original conocido como «el argumento del error»: la mera posibilidad de que exista el error demuestra la existencia de una verdad absoluta y objetiva respecto de la cual el error es una desviación, y esa verdad absoluta solo puede ser sostenida, en última instancia, por una conciencia infinita que la conoce completamente. Filosóficamente menos conocido hoy que James o Peirce, su contribución más duradera es probablemente su ética de la lealtad, expuesta en La filosofía de la lealtad (1908), donde argumentó que la lealtad consciente a una causa que trasciende el interés individual —no un principio abstracto de deber kantiano ni el simple cálculo utilitarista— constituye el fundamento último de la vida moral, y que la fidelidad auténtica requiere a la vez la «lealtad a la lealtad», es decir, el respeto y el fomento de la capacidad de compromiso leal en todos los demás seres humanos. Royce desarrolló también una influyente teoría semiótica de la «comunidad de interpretación», inspirada en Charles Sanders Peirce, según la cual el significado y la verdad solo emergen plenamente dentro de una comunidad continua de intérpretes que comparten un mismo proceso interpretativo, idea que anticipa temas centrales del pragmatismo comunitario y de la filosofía hermenéutica posterior.