Parménides
Filósofo presocrático griego (c. 515 – c. 450 a. C.), nacido en Elea, colonia griega al sur de Italia, fundador —o al menos la figura más influyente— de la escuela eleática, y, para muchos historiadores, el pensador que inventó la metafísica como disciplina rigurosa basada exclusivamente en el razonamiento lógico, frente a la tradición mitopoética anterior. Su única obra, un poema en hexámetros épicos titulado Sobre la naturaleza, del que solo se conservan fragmentos citados por autores posteriores como Simplicio, adopta la forma de una revelación: una diosa anónima guía al narrador en un carro celestial hasta las puertas del día y la noche, y le expone allí la «vía de la verdad», contrapuesta a la engañosa «vía de la opinión» que siguen los mortales de doble cabeza. El argumento central, de una audacia lógica sin precedentes, sostiene que «el ser es, y la nada no es»: solo podemos pensar y decir aquello que es, nunca aquello que no es, porque pensar la nada es imposible; de ahí deduce, con rigor puramente racional y sin apelar nunca a la evidencia sensible, que el ser debe ser necesariamente uno, ingénito, imperecedero, eterno, inmóvil, indivisible y homogéneo, comparado a menudo con una esfera bien redonda, contradiciendo de manera radical el testimonio de los sentidos, que nos muestran un mundo de pluralidad, movimiento y cambio. Esta división tajante entre la razón, que capta la verdad inmutable, y los sentidos, que nos engañan con apariencias falaces, estableció uno de los problemas filosóficos fundamentales que toda la filosofía posterior —de Platón, que le dedicó un diálogo entero, a Kant— habría de afrontar. Su discípulo Zenón de Elea defendió su doctrina con las célebres paradojas del movimiento (Aquiles y la tortuga, la flecha, la dicotomía), diseñadas para demostrar por reducción al absurdo que el movimiento y la pluralidad, tal como los percibimos, son lógicamente imposibles, consolidando así el eleatismo como uno de los retos intelectuales más duraderos de toda la historia de la filosofía.