Tanaj
La Biblia hebrea, conocida por su acrónimo Tanaj (formado por las iniciales de sus tres secciones: Torá, Neviim y Ketuvim), constituye la colección canónica de las escrituras judías y el fundamento textual común tanto del judaísmo como, en gran medida, del cristianismo, que la incorpora como «Antiguo Testamento» aunque con algunas diferencias en la ordenación y el número de libros incluidos. De autoría compuesta y redactada a lo largo de más de un milenio por numerosos autores, tradiciones orales y comunidades sucesivas, su primera sección, la Torá («instrucción» o «ley»), comprende los cinco libros tradicionalmente atribuidos a Moisés —Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio—, que narran desde la creación del mundo y los patriarcas bíblicos hasta la alianza del Sinaí y el conjunto de leyes rituales, civiles y morales que estructuran la vida del pueblo de Israel. La segunda sección, los Neviim («profetas»), incluye tanto los libros «históricos» —Josué, Jueces, Samuel y Reyes, que narran la conquista de Canaán y la monarquía israelita— como los «proféticos» propiamente dichos —Isaías, Jeremías, Ezequiel y los doce profetas menores—, textos de una intensidad literaria y teológica extraordinaria centrados en la crítica social, la denuncia de la idolatría y el anuncio del juicio y la restauración futura. La tercera sección, los Ketuvim («escritos»), reúne una colección heterogénea de gran riqueza genérica que incluye poesía lírica (Salmos), literatura sapiencial y existencial (Job, Proverbios, Eclesiastés), poesía amorosa (Cantar de los Cantares), narrativa (Rut, Ester, Daniel) y crónicas históricas. Más allá de su valor religioso fundamental para millones de creyentes, el Tanaj constituye uno de los documentos literarios, éticos e históricos más influyentes de toda la civilización occidental, fuente inagotable de imágenes, narraciones y categorías morales que atraviesan el arte, el derecho y el pensamiento político de Occidente hasta hoy.