Tertullian
Teólogo y apologista cristiano latino (c. 155–c. 220), nacido en Cartago, en el norte de África, formado en retórica y probablemente en derecho antes de su conversión al cristianismo ya adulto, y considerado generalmente el «padre de la teología latina», ya que fue el primer autor cristiano importante en escribir sistemáticamente en latín en lugar de griego, acuñando en el proceso buena parte del vocabulario técnico teológico latino que la tradición cristiana occidental usaría durante siglos, incluyendo términos fundamentales como «trinitas» (Trinidad), «persona» aplicado a las hipóstasis divinas, y «substantia» para referirse a la esencia divina única. Su obra Apologético (197), dirigida a los gobernadores romanos, defendió con una elocuencia retórica mordaz y sarcástica a los cristianos contra las acusaciones populares de canibalismo, incesto y deslealtad cívica, argumentando que su conducta moral ejemplar y su disposición al martirio —«la sangre de los mártires es semilla», su frase más célebre— demostraban la validez de su fe, mientras denunciaba la injusticia procesal de perseguirlos simplemente por el nombre de «cristiano» sin juicio de sus acciones concretas. Filosóficamente, Tertuliano es recordado sobre todo por su actitud radicalmente antiintelectualista y antifilosófica ante la relación entre fe y razón, resumida en su célebre pregunta retórica «¿qué tiene que ver Atenas con Jerusalén?» y en la frase, a menudo mal citada como «credo quia absurdum» (creo porque es absurdo), con la que expresó su convicción de que la verdad revelada cristiana, lejos de necesitar validación filosófica griega, trasciende e incluso contradice deliberadamente la razón mundana, siendo precisamente esa paradoja escandalosa lo que garantiza su origen divino. Pese a esta desconfianza hacia la filosofía pagana, su propia argumentación teológica exhibe una sofisticación retórica y dialéctica notable, deudora precisamente de su formación clásica. En sus últimos años, Tertuliano se unió al montanismo, un movimiento cristiano rigorista y profético considerado heterodoxo por la Iglesia principal, lo que ha complicado su posterior canonización como Padre de la Iglesia pese a su influencia doctrinal decisiva y duradera.