Tomás de Kempis
Canónigo regular agustino germanoneerlandés (c. 1380–1471), nacido Thomas Hemerken en Kempen, cerca de Colonia, formado desde los trece años en la escuela de Deventer bajo la influencia del movimiento de la Devotio Moderna («Devoción Moderna»), una corriente espiritual de renovación religiosa surgida en los Países Bajos en el siglo XIV que enfatizaba una piedad práctica, interior y personal en oposición al formalismo escolástico y eclesiástico imperante, y que ingresó posteriormente en el monasterio agustino del Monte de Santa Inés, cerca de Zwolle, donde vivió casi setenta años dedicado a la copia de manuscritos, la enseñanza y la vida contemplativa, ocupando durante varios períodos el cargo de subprior. A él se atribuye tradicionalmente, aunque con cierto debate académico residual sobre la autoría exacta dada la naturaleza recopilatoria propia del género devocional de la época, la redacción de la Imitación de Cristo, un breve tratado espiritual en cuatro libros que, tras la Biblia, se considera el texto cristiano más traducido y leído de toda la historia, con cientos de ediciones en prácticamente todas las lenguas del mundo. La obra, escrita en un latín sencillo y de una eficacia espiritual inmediata, alejada deliberadamente de la especulación teológica erudita, propone un modelo de vida cristiana centrado en la humildad radical, el autoconocimiento, el desprecio de las vanidades mundanas y, sobre todo, la imitación personal e íntima de Cristo como camino directo hacia la perfección espiritual, resumida en su máxima más célebre: «más vale sentir contrición que saber definirla». Su influencia ha trascendido con creces las fronteras confesionales, siendo alabada por igual por santos católicos como Ignacio de Loyola y Tomás Moro y por reformadores protestantes como Juan Calvino y John Wesley, y sigue siendo hoy una de las obras de referencia fundamentales de la espiritualidad cristiana práctica.