El Criticón (II)
- Idioma:
- español
- Estado:
- Obra completa
- Autoría:
- Escrita por el autor
- Estado del texto:
- Sin ruido de escaneo detectado (medición automática sobre todo el texto, no revisada a mano)
- Extensión:
- ~120.000 palabras · 574 pasajes
Cita esta obra
- APABaltasar Gracián. (n.d.). El Criticón (tom 2) [El Criticón (II)]. Digital reproduction: SigPhi. https://sigphiai.com/es/works/baltasar-gracian/el-criticon-tom-2
- MLABaltasar Gracián. El Criticón (tom 2) [El Criticón (II)]. Digital reproduction, SigPhi, https://sigphiai.com/es/works/baltasar-gracian/el-criticon-tom-2.
- ChicagoBaltasar Gracián. El Criticón (tom 2) [El Criticón (II)]. Digital reproduction, SigPhi. https://sigphiai.com/es/works/baltasar-gracian/el-criticon-tom-2.
Referencia de la edición que reproduce SigPhi: SigPhi es su reproducción digital, no el editor. El año de la edición no consta en los metadatos (por eso «n.d.») y el traductor solo aparece cuando consta.
De qué trata
El segundo volumen de «El Criticón», la novela alegórica con que Gracián explicó la vida humana entera como un viaje de descubrimiento y de desengaño.
Contexto e historia
La obra tiene tres partes, publicadas entre 1651 y 1657, y corresponden a las tres edades de la vida: la primavera de la infancia, el otoño de la edad viril y el invierno de la vejez. Andrenio, criado sin sociedad en una isla, y Critilo, hombre civilizado que naufraga allí, recorren juntos el mundo y encuentran, uno por uno, los engaños de que está hecho: la corte, la fama, la riqueza, la apariencia. El castellano de Gracián es difícil y deliberado: cada frase está construida como un mecanismo, y el conceptismo que él mismo teorizó está aquí llevado al extremo. Schopenhauer, que lo tradujo al alemán, lo consideraba uno de los mejores libros del mundo.
Contexto editorial, no una fuente citable: a diferencia de los pasajes de la obra, estos datos no se pueden comprobar contra el corpus.
Pues no es de malas; sino de puro buenas. Son tan mortificadas, que echan tierra en lo que comen, no sea barro. Mira qué celosas se muestran éstas; más valiera celadas. ¿Nunca llegamos, dijo Critilo, á ver esta virtud acomodada, esta prelada suave, esta plática bondad? No tardaremos mucho, respondió el Ermitaño: que ya entramos en el refitorio, donde estará sin duda haciendo penitencia. Fueron entrando y descubriendo cuerpo y cuerpo y más cuerpo, al fin una mujer toda carne y nada espíritu. Tenía el gesto estragado; mas no el gusto, desmentidor del regalo. [Marginal: _Engañamundo._] Y cuanto más amarillo, dice que tiene mejor color. Hasta el rosario era de palo santo y tenía por estremo, que siempre anda por ellos, una muerte para darse mejor vida. Estaba sentada, que no podía tenerse en pie, equivocando regüeldos con suspiros, muy rodeada de novicios del mundo, dándoles liciones de saber vivir. No me seáis simples, les decía; aunque lo podéis mostrar. Que es gran ciencia saber mostrar no saber. Sobre todo os encomiendo el recato y el no escandalizar. Ponderábales la eficacia de la apariencia. Aquí está todo en el bienparecer, que ya en el mundo no se atiende á lo que son las cosas; sino á lo que parecen. Porque, mirad, decía, unas cosas hay que ni son ni lo parecen y ésa es ya necedad. Que, aunque no sea de ley, procure parecerlo. Otras hay que son y lo parecen y eso no es mucho. Otras que son y no parecen y ésa es la suma necedad. Pero el gran primor es no ser y parecerlo. Eso sí que es saber. Cobrad opinión y conservadla, que es fácil. Que los más viven de crédito. No os metáis en estudiar; pero alabaos con arte. Todo médico y letrado han de ser de ostentación. Mucho vale el pico: que hasta un papagayo, porque le tiene, halla cabida en los palacios y ocupa el mejor balcón.…