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El Criterio

Jaime Balmes

Idioma:
español
Estado:
Obra completa
Autoría:
Escrita por el autor
Estado del texto:
Texto limpio
Extensión:
~100.000 palabras · 490 pasajes
Cita esta obra
  • APAJaime Balmes. (n.d.). El Criterio. SigPhi. https://sigphiai.com/es/works/jaime-balmes/el-criterio
  • MLAJaime Balmes. "El Criterio." SigPhi, https://sigphiai.com/es/works/jaime-balmes/el-criterio.
  • ChicagoJaime Balmes. El Criterio. SigPhi. https://sigphiai.com/es/works/jaime-balmes/el-criterio.

De qué trata

El criterio (1845): cómo pensar bien, explicado para cualquiera.

Contexto e historia

Un manual de sentido común aplicado —cómo plantear una pregunta, cómo distinguir lo que sabes de lo que supones, cómo escuchar a quien no piensa como tú— escrito por un cura catalán de Vic que murió a los treinta y ocho años. Es el libro de filosofía español más leído del siglo XIX y todavía se usa en las escuelas. Texto en ESPAÑOL: el original de Balmes.

Contexto editorial, no una fuente citable: a diferencia de los pasajes de la obra, estos datos no se pueden comprobar contra el corpus.

Cómo empieza
[Nota de transcripción: en este texto electrónico, se ha mantenido la ortografía y acentuación del texto impreso original, excepto en algunos pocos casos en que claramente había errores tipográficos que fueron corregidos.] EL CRITERIO. CAPÍTULO PRIMERO. CONSIDERACIONES PRELIMINARES. § I. En que consiste el pensar bien. Qué es la verdad. El pensar bien consiste, ó en conocer la verdad, ó en dirigir el entendimiento por el camino que conduce á ella. La verdad es la realidad de las cosas. Cuando las conocemos como son en sí, alcanzamos la verdad; de otra suerte, caemos en error. Conociendo que hay Dios conocemos una verdad, porque realmente Dios existe; conociendo que la variedad de las estaciones depende del sol, conocemos una verdad, porque en efecto es así; conociendo que el respeto á los padres, la obediencia á las leyes, la buena fe en los contratos, la fidelidad con los amigos, son virtudes, conocemos la verdad; así como caeríamos en error, pensando que la perfidia, la ingratitud, la injusticia, la destemplanza, son causas buenas y laudables. Si deseamos pensar bien, hemos de procurar conocer la verdad, es decir la realidad de las cosas. ¿De qué sirve discurrir con sutileza, ó con profundidad aparente, si el pensamiento no está conforme con la realidad? Un sencillo labrador, un modesto artesano, que conocen bien los objetos de su profesion, piensan y hablan mejor sobre ellos que un presuntuoso filósofo que en encumbrados conceptos y altisonantes palabras quiere darles lecciones sobre lo que no entiende. § II. Diferentes modos de conocer la verdad.…

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