SigPhiSigPhi

Abel Sánchez Una Historia de Pasión

Miguel de Unamuno

Idioma:
español
Estado:
Obra completa
Autoría:
Escrita por el autor
Estado del texto:
Con errores de escaneo
Extensión:
~29.100 palabras · 138 pasajes
Cita esta obra
  • APAMiguel de Unamuno. (n.d.). Abel Sánchez Una Historia de Pasión. SigPhi. https://sigphiai.com/es/works/miguel-de-unamuno/abel-sanchez-una-historia-de-pasion-spanish
  • MLAMiguel de Unamuno. "Abel Sánchez Una Historia de Pasión." SigPhi, https://sigphiai.com/es/works/miguel-de-unamuno/abel-sanchez-una-historia-de-pasion-spanish.
  • ChicagoMiguel de Unamuno. Abel Sánchez Una Historia de Pasión. SigPhi. https://sigphiai.com/es/works/miguel-de-unamuno/abel-sanchez-una-historia-de-pasion-spanish.

De qué trata

Abel Sánchez (1917): Caín y Abel como dos amigos modernos, y la envidia como una pasión que estructura una vida entera.

Contexto e historia

Unamuno la tenía por su mejor novela. Joaquín Monegro, el Caín, no es un monstruo: es un hombre lúcido que se ve a sí mismo envidiar y no puede parar, y la novela no lo juzga. Texto en ESPAÑOL: el original. Unamuno escribía en español y es lo que hay que citar.

Contexto editorial, no una fuente citable: a diferencia de los pasajes de la obra, estos datos no se pueden comprobar contra el corpus.

Cómo empieza
Con la intención de conservar el texto original, signos de interrogación y exclamación no se usan al principio de la mayoría de las preguntas y exclamaciones respectivamente. Páginas en blanco han sido eliminadas. Letras itálicas son denotadas con _líneas_. Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=. ABEL SÁNCHEZ UNA HISTORIA DE PASIÓN IMP. JOSÉ POVEDA.--PRÍNCIPE, 24.--MADRID ABEL SÁNCHEZ UNA HISTORIA DE PASIÓN POR MIGUEL DE UNAMUNO [Ilustración] RENACIMIENTO SAN MARCOS, 42 MADRID ABEL SÁNCHEZ UNA HISTORIA DE PASIÓN Al morir Joaquín Monegro encontróse entre sus papeles una especie de Memoria de la sombría pasión que le hubo devorado en vida. Entremézclase en este relato fragmentos tomados de esa confesión--así lo rotuló--, y que vienen a ser al modo de comentario que se hacía Joaquín a sí mismo de su propia dolencia. Esos fragmentos van entrecomillados. La =Confesión= iba dirigida a su hija. I No recordaban Abel Sánchez y Joaquín Monegro desde cuándo se conocían. Eran conocidos desde antes de la niñez, desde la primera infancia, pues ya sus sendas nodrizas se juntaban y los juntaban cuando aun ellos no sabían hablar. Aprendió cada uno de ellos a conocerse conociendo al otro. Y así vivieron y se hicieron juntos amigos desde nacimiento casi, más bien hermanos de crianza. En sus paseos, en sus juegos, en sus otras amistades comunes, parecía dominar e iniciarlo todo Joaquín, el más voluntarioso; pero era Abel quien, pareciendo ceder, hacía la suya siempre. Y es que le importaba más no obedecer que mandar. Casi nunca reñían. «Por mí como tú quieras...!» le decía Abel a Joaquín, y éste se exasperaba a las veces porque con aquel «como tú quieras...!» esquivaba las disputas. --Nunca me dices que no!--exclamaba Joaquín. --Y para qué?--respondía el otro.…

Lee la obra completa →

← Volver a Miguel de Unamuno