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Niebla

Miguel de Unamuno

Idioma:
español
Estado:
Obra completa
Autoría:
Escrita por el autor
Estado del texto:
Texto limpio
Extensión:
~56.800 palabras · 270 pasajes
Cita esta obra
  • APAMiguel de Unamuno. (n.d.). Niebla. SigPhi. https://sigphiai.com/es/works/miguel-de-unamuno/niebla-nivola-spanish
  • MLAMiguel de Unamuno. "Niebla." SigPhi, https://sigphiai.com/es/works/miguel-de-unamuno/niebla-nivola-spanish.
  • ChicagoMiguel de Unamuno. Niebla. SigPhi. https://sigphiai.com/es/works/miguel-de-unamuno/niebla-nivola-spanish.

De qué trata

Niebla (1914): un hombre descubre que es un personaje de novela y va a discutirlo con su autor.

Contexto e historia

El capítulo en que Augusto Pérez visita a Unamuno en Salamanca para decirle que no quiere morir es una de las grandes escenas de la literatura europea, y plantea el problema de la ficción y la existencia mejor que muchos tratados. Unamuno la llamó «nivola» para no obedecer ninguna regla de la novela. Texto en ESPAÑOL: el original. Unamuno escribía en español y es lo que hay que citar.

Contexto editorial, no una fuente citable: a diferencia de los pasajes de la obra, estos datos no se pueden comprobar contra el corpus.

Cómo empieza
Se empeña don Miguel de Unamuno en que ponga yo un prólogo a este su libro en que se relata la tan lamentable historia de mi buen amigo Augusto Pérez y su misteriosa muerte, y yo no puedo menos sino escribirlo, porque los deseos del señor Unamuno son para mí mandatos, en la más genuina acepción de este vocablo. Sin haber yo llegado al extremo de escepticismo hamletiano de mi pobre amigo Pérez, que llegó hasta a dudar de su propia existencia, estoy por lo menos firmemente persuadido de que carezco de eso que los psicólogos llaman libre albedrío, aunque para mi consuelo creo también que tampoco goza don Miguel de él. Parecerá acaso extraño a alguno de nuestros lectores que sea yo, un perfecto desconocido en la república de las letras españolas, quien prologue un libro de don Miguel que es ya ventajosamente conocido en ella, cuando la costumbre es que sean los escritores más conocidos los que hagan en los prólogos la presentación de aquellos otros que lo sean menos. Pero es que nos hemos puesto de acuerdo don Miguel y yo para alterar esta perniciosa costumbre, invirtiendo los términos, y que sea el desconocido el que al conocido presente.…

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