Vida de Don Quijote y Sancho
- Idioma:
- español
- Estado:
- Obra completa
- Autoría:
- Escrita por el autor
- Estado del texto:
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- Extensión:
- ~99.400 palabras · 472 pasajes
Cita esta obra
- APAMiguel de Unamuno. (n.d.). Vida de Don Quijote y Sancho. Digital reproduction: SigPhi. https://sigphiai.com/es/works/miguel-de-unamuno/vida-de-don-quijote-y-sancho-spanish
- MLAMiguel de Unamuno. Vida de Don Quijote y Sancho. Digital reproduction, SigPhi, https://sigphiai.com/es/works/miguel-de-unamuno/vida-de-don-quijote-y-sancho-spanish.
- ChicagoMiguel de Unamuno. Vida de Don Quijote y Sancho. Digital reproduction, SigPhi. https://sigphiai.com/es/works/miguel-de-unamuno/vida-de-don-quijote-y-sancho-spanish.
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De qué trata
Un comentario capítulo a capítulo del Quijote, leído como si fuera un evangelio y don Quijote un santo.
Contexto e historia
**Esto no es crítica literaria: es filosofía.** Unamuno separa a don Quijote de Cervantes —dice que el autor no entendió a su propio personaje— y lo convierte en el símbolo de la fe sostenida contra toda evidencia. Es el puente entre su obra literaria y el Sentimiento trágico de la vida. Texto en ESPAÑOL: el original. Unamuno escribía en español y es lo que hay que citar.
Contexto editorial, no una fuente citable: a diferencia de los pasajes de la obra, estos datos no se pueden comprobar contra el corpus.
cruzadas de que alboreó una nueva vida en este viejo mundo. Aquellos ardientes cruzados sabían dónde estaba el sepulcro de Cristo, dónde se decía que estaba, mientras que nuestros cruzados no sabrán dónde está el sepulcro de Don Quijote. Hay que buscarlo peleando por rescatarlo. Tu locura quijotesca te ha llevado más de una vez a hablarme del quijotismo como de una nueva religión. Y a eso he de decirte que esa nueva religión que propones y de que me hablas, si llegara a cuajar, tendría dos singulares preeminencias. La una, que su fundador, su profeta, Don Quijote--no Cervantes, por supuesto--, no estamos seguros de que fuese un hombre real, de carne y hueso, sino que más bien sospechamos que fué una pura ficción. Y su otra preeminencia sería la de que ese profeta era un profeta ridículo, que fué la befa y el escarnio de las gentes. Es el valor que más falta nos hace: el de afrontar el ridículo. El ridículo es el arma que manejan todos los miserables bachilleres, barberos, curas, canónigos y duques que guardan escondido el sepulcro del Caballero de la Locura. Caballero que hizo reir a todo el mundo, pero que nunca soltó un chiste. Tenía el alma demasiado grande para parir chistes. Hizo reir con su seriedad. Empieza, pues, amigo, a hacer de Pedro el Ermitaño y llama a las gentes a que se te unan, se nos unan, y vayamos todos a rescatar ese sepulcro que no sabemos dónde está. La cruzada misma nos revelará el sagrado lugar. Verás cómo así que el sagrado escuadrón se ponga en marcha aparecerá en el cielo una estrella nueva, sólo visible para los cruzados, una estrella refulgente y sonora, que cantará un canto nuevo en esta larga noche que nos envuelve, y la estrella se pondrá en marcha en cuanto se ponga en marcha el escuadrón de los cruzados, y cuando hayan vencido en su cruzada, o cuando hayan sucumbido todos--que es acaso la manera única de vencer de veras--, la estrella caerá del cielo, y en el sitio en donde caiga allí está el sepulcro.…