El drama no es de acción sino plástico, y aunque no están marcadas las escenas, deben marcarse en las pausas con nueva agrupación de los personajes. La declamación muy lenta en los autos primero y tercero, y natural en el segundo. Interpretación libre, á juicio de los actores; pero sin alterar el texto.
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I -A.-u.to de la, UTe.
Estancia subterránea de una torre de la Al- hambra, amueblada como para lugar de cita de dos amantes. Hay muchas estatuas. Luz, débil de un candelabro sobre la mesa y cerca uri diván donde medita recostado El Escultor.
(Después de una pausa).
¿Qué es la vida que vivimos? ¿Es el dolor que sufrimos? ¿Es el placer que gozamos? ¿Es la idea que pensamos? ¿Es la ilusión que fingimos?
(Pausa).
Nace en la idea la ilusión y entre ambas la mente duda...Placer en dolor se muda...y todos reflejos son de una mísera ficción.
(Levantándose. Descriptivo).
¿Qué es placer? Toro de raza, pujante, de bella traza que pisa veloz la arena, y el fuerte bramido llena el ámbito de la plaza...= 42 = (Reflexivo).
Mas...ese toro pujante que encendido en noble fuego lucha bravo y muere luego...¿No es el ciego caminante...y el abismo está delante?
(Pausa).
¡Dolor! El toro abatido por estocada traidora, que su coraje devora oyendo al caer herido del pueblo el loco alarido! Mas...si hablara el toro fiero quizá dijera altanero: al fin esta muerte mía fué morir con valentía; luchando y matando muero.
(Larga pausa. Descriptivo).
¿Qué es placer? Yegua rumbosa de estampa fina y garbosa. Vá por su dueño montada y ricamente enjaezada, y el cuerpo sacude airosa.
{Reflexivo).
Mas...el rendaje la apena, y acaso el cuello levanta como el esclavo que canta al compás de la cadena que amarrada al cuerpo suena.
(Pausa).
¡Dolor! Jaco de desecho por un picador montado y con un ojo vendado...y un cuerno que rasga el pecho = 43 = y vá al corazón derecho! Mas...si el caballo pudiera hablar, acaso dijera: yá se acabó mi agonía más generosa y más pía que el hombre ha sido esta fiera.
{Pausa. Se pasea mirando á la puerta de la izquierda, cuya cor- tina descorre dejando ver la entrada de una galería oscura. Vuelve á sentarse).
Lleva el placer al dolor y el dolor lleva al placer; vivir no es más que correr eternamente al redor de la esfinge del amor! Esfinge de forma rara que no deja ver la cara...mas yo la he visto en secreto y es la esfinge un esqueleto y el amor en muerte para. {Levantándose).
¡Amor! Torpe sucumbir! ¡Dolor! Noble combatir! ¡Amor! Llorar tras la muerte! ¡Dolor! Resistirle fuerte! ¿Cual es más bello morir? . ¡Placer! La cadena rota: el grito de libertad de la esclava Humanidad; y de esa libertad brota dolor que jamás se agota.
(Pausa Encarándose con las estatuas).
Estátuas que me miráis, ¿También vosotras vivís?
= 44 = ¿También lloráis...y reís? ¿También vosotras pensáis y vuestra idea expresáis como hombres de carne y hueso? No! Sois figuras de yeso! No! Que aunque hablándoos estoy os conozco...el autor soy...(Cogiendo en peso una pequeña escultura).
Cáscaras huecas! sin peso!
(Deja la escultura y se d'rige á ella en tono burlón).
Tú eres Cupido, el infiel...el que á los hombres acechas para clavarles tus flechas untadas de amarga hiél que forman llaga cruel...{Vuelve á pasear meditando).
¿Son las humanas criaturas risibles caricaturas de una excelsa realidad de una sublime verdad (Señalando á las estátuas) como estas pobres figuras?
(Larga pausa)..
¿Cómo este libro leeré dándome solo una letra? ¿Quién la realidad penetra del mundo? Si nada sé; sólo sé que moriré!
(Pausa. Habla consigo).
¿Y á qué quieres saber más? ¿No sabes que morirás? ¿No este saber bastante? ¿No está la verdad delante? ¡Sí! Muriendo la hallarás.
i = 45 = {Pausa. Como si quisiera irse de sí).
Desprecia ese cuerpo inerte! que es el nido de tu muerte! Ese es el caos, donde yace la luz que en tu muerte nace si has luchado...si eres fuerte!
(Exclamando).
Quiero luchar! Quiero ser! ¿Qué? No lo sé; no me importa...Sé que la vida es muy corta y si la dejo correr no puedo al morir nacer.
(Pausa).
¿Qué es, sin libertad, la vida?
Es la rabia de la fiera que entre hierros prisionera ora salta enloquecida, ora se postra abatida...(Enérgico).
Como un torrente furioso correr saltando, espumoso...libre! quiero yo vivir...Aunque al cabo haya de ir á hundirme al mar tenebroso!
(Se sienta. Larga pausa).
Yo también tuve ideales de artista; sueños banales! Yo también me imaginaba que las obras que creaba eran obras inmortales...( Con sentimiento).
Ya solo quiero crear la estatua que estoy creando y ahora la estoy comenzando = 46 = y no la podré acabar hasta que pueda espirar...(Levantándose imperioso).
Porque esta estatua soy yo! Mi obra está dentro de mí...Que solo el que crea en sí puede' afirmar que creó y que algo al morir dejó! Pierde el trabajo que diere todo artista que quisiere dar vida al algo inmortal en papel lienzo ó metal...¡Todo eso es materia y muere!
{Pasea mirando á las estatuas, y por último se acerca á la mesa y coge un pedazo de barro informe y se queda contemplándole. Muy lento.)
De mis obras que nacieron solo mi «Alma» me cautiva...(Se sienta en el dirán).
No está hecha y ya está viva!
{Absorto mirándola).
Bellos ojos que se hicieron con lágrimas que cayeron y que estos surcos labraron...
(Muy lento*".
Esta es mi obra más bella...mas yo no soy autor de ella...pues mis ojos la crearon con lágrimas que lloraron...(Se queda dormido abrazado a su «Alma». Aparece por la puerta abierta Cecilia andando con sigilo; lleva en la mano un cabo de vela que pone, encendido, sobre la mesa).
Cecilia.
(Con voz apagada).
¿Duerme?...Sí...duerme soñando...= 47 = ¡Silencio!...¿en qué soñará? Abrazado á su «Alma» está...dormido, la. está adorando...(Como hablando con alguien).
Es su obra predilecta...y es solo barro liviano...y de ahí dice el insano que formar un Dios proyecta.
(Como reconviniéndole) ¡Insensato! No comprendes en tu orgullo desmedido que Satán te ha sugerido esa creación que pretendes...(Mirando arriba).
¿Cómo es posible, Señor, pues que los orbes sustentas que á un hijo tuyo consientas que contigo sea traidor? Mándanos todos los males mas no permitas piadoso que aliente el ser orgulloso que te suscita rivales!
(Pausa) ¡Duerme! Ojalá que durara su sueño una eternidad y que Dios con su bondad en sueños le iluminara! Yo sufriría al perderle; mas gozosa le perdiera, si perdiéndole, supiera que en los cielos he de verle.
(Pausa. Vuelve á mirar hacia arriba).
Ten ¡Señor! misericordia de esta infeliz hija tuya!
-=48 = Déjame libre que hivya de esta mansión de discordia!
[Interroga con las manos cruzadas).
¿Por qué me has hecho caer en esta cárcel oscura? ¿Por qué á esta prueba tan dura me has querido someter?
(Mirándole) ¿A este hombre sin entrañas cómo me has dejado amar? Me has dejado aprisionar ¡y al verme presa te extrañas!
{Con aire infantil).
Yo no tenía experiencia del mundo ni del amor...Amarte á Tí con fervor...Esta era toda mi ciencia! Mi fe, la fe que me diste, la fe que tu gloria alcanza. Mi esperanza, la esperanza que en el alma me pusiste.
{Con arrobamiento).
Yo ignoraba que la vida esta de escollos sembrada é iba así...tan confiada (Se echa á andar, estática).
por el cielo embebecida...Cuando de pronto sentí (Se lleva la mano al pecho).
en el pecho un aguijón que me hería el corazón, é inerte al suelo caí.
(Le mira).
Era él!.. Y fui su esclava...= 49 = ¿Qué era lo que yo sentía? Solo sé que me atraía su hermosura tosca y brava.
(Se queda mirándole con amor).
Acaso es crimen amarle...y este es mi mayor tormento,.. Cerca de él, el sufrimiento me mata; y muero al dejarle.
(Pausa).
¿A quién pediré consejo? Huérfana! Sola en el mundo veo este enigma y me confundo y pienso...y lloro...y me quejo, sin que nadie me comprenda. ¡Ah! Sí! Tú, ¡Señor! me escuchas, Tú me asistes en mis luchas,] Tu fé es para mí una prenda de que voy por buen camino, Tú sabes que con mi fé á este ciego arrancaré de su espantoso destino!
(Suena el toque de oración por la galería abierta. Cecilia se acer- ca á la entrada, se arrodilla, y reza).
El Escultor.
(Despertando).
¿Eres tú?.. Cuánto has tardado...Hoy que más quería hablarte. Pronto tendré que dejarte (Se dirige á ella).
y ansiaba estar á tu lado, en esta última hora...Cecilia. ¿A dónde tienes que ir?
4 = 50 = El escultor. Mañana debo partir Al despuntar de la aurora. Cecilia. ¿Pero adonde?
El escultor.
No lo sé.
Cecilia. ¿Tú estás loco?
El escultor.
Loco ó cuerdo me voy; ya es firme mi acuerdo y aunque me maten, me iré! Cecilia. ¿Y si yo no lo consiento?
El escultor. Me iré también. Yo en mí mando- {Echa á andar).
Míos son los pies con que ando y mío es mi pensamiento! Cecilia. ¿Cómo es tuyo, si no sabes á donde vas?
El escultor.
Si supiera adonde voy, no me fuera...¿Saben donde van las aves? No! Se lanzan á volar libres por el firmamento...Van á buscar alimento...Aire libre á respirar...Cecilia. Mas las aves no se alejan = 51 = del nido de sus amores...¿Serán los hombres peores que también á su amor dejan? ¿No te basta la amargura 'que por tí llevo sufrida? ¿Quiéres quitarme la vida? ¿Cavarme la sepultura? ¡Qué duro conmigo eres! Mi vida, mi honor te he dado! Todo lo he sacrificado, por tí! Dime; que más quieres? El escultor. Me has dado más que pedí..! Tú eres rica, inagotable...Yo en cambio soy miserable y poco...nada te di. Todo el amor que tenía te lo he dado, tuyo es.., así, sin amor me ves...Sin amor, por culpa mía...Yo mi pobre amor te daba y en tu pecho lo encendiste. Tú, el tuyo ardiente me diste y en mi pecho se apagaba...( Con ternura).
Mas. pensando, me consuelo que cuanto amor he tenido jtodo! tuyo solo ha sido! ¡Lo juro por ese cielo en que tú, tienes tu fé! ¡Y juro que si algún día vuelve á amar el alma mía á tí sola te amaré!
= 52-= Cecilia.
(Llorando).
¿Y á tu hija? ¡La inocente que hoy ha aprendido á llamarte! ¿Cómo ha podido Dios darte esta luz resplandeciente? ¡Ensueño de un querubín! ¡Destello de santo amor! ¡Rosa de divino olor cogida de su jardín! ¡Esta Alma mía sin ventura que ha acabado de nacer y ya empieza á padecer las penas de tu locura!
{Pausa) Si tú quisieras ser bueno...(Abrazándole).
¡qué felices nos harías! ¡y tú, qué feliz serias!
( Pausa. Describien do).
Un hogar de encantos lleno...Una esposa que te ama con cuanto amor atesora, y una hijilla seductora que en nuestros pechos derrama la paz, con su alegre juego' haciéndonos olvidar este vivir y penar que ahora nos quita el sosiego.
(Pausa).
¿Qué dicha puedes soñar más grande sobre la tierra?
(Él se sienta preocupado).
¡Todo en el amor se encierra = 53-= cuando sabemos amar!
(Pausa), ¿Porqué no amas tú, qué tienes? ¿Qué agravios has recibido? ¿Con quién estás ofendido? ¿Con quién tus guerras mantienes? ¡Con nadie! Tus quejas son hijas del aire, son sueños. Son fantásticos empeños que te nublan la razón. Si mi puro amor desdeñas es porque no le conoces. ¿Cómo de mi alma las voces oirás, si al hablarte, sueñas? Tú sufres, no comprendiendo mi amor, quieres de él librarte. Yo también sufro al amarte; pero te amo más, sufriendo.
(Pausa).
Yo también imaginaba un amor más venturoso: amor de esposa á su esposo, amor que no se ocultaba, amor justo, consagrado ante el altar de mi fé, no este amor, con que cegué; no este amor que tú me has dado.
(Acusando).
Y quizás tu maldad nace de este engaño criminal pues siempre se cobra en mal el mal que á otros se hace.
(Pausa).
Yo no me duelo por mí -=54 = ni por la hija de mi vida en hora triste nacida...Mi dolor es más por tí! Me duele tu obcecación y me dá espanto el perderte en la vida, y en la muerte pues no mereces perdón.
(Pausa).
Hay hombres desventurados que por su sino fatal, por los caminos del mal van, sin saber, arrastrados: hombres de flaco entender ó de endeble voluntad, que al caer en la impiedad caen acaso, sin querer. A estos, Dios también les culpa pero puede perdonarles, porque, amoroso, al juzgarles, vé un motivo de disculpa, mas de hombres de claro juicio, de voluntad poderosa, que con jactancia orgullosa se lanzan al precipicio...de estos, Dios nunca se apena con ellos es implacable y con fallo inexorable al infierno los condena.
(Pansa.)
También un hombre creyente puede errar á Dios buscando y morir, quizá adorando á un ídolo que en su mente nació y ocupó el lugar que solo á Dios es debido; y el Señor, compadecido puede también perdonar pensando que aquel error hijo fué del buen deseo...Mas el miserable ateo ¿en dónde hallará favor?
'(Vuelve á acercarse cariñosamente.)
Tu alma es noble, lo sé bien; grande aun en sus desvarios...Tú no eres de esos impíos que inspiran odio ó desdén. Quizá tu mayor nobleza sea tu amor á la verdad...mas tu amor es ceguedad y en él tu delirio empieza.
(Sentenciosa.)
La verdad, espada fina con dos filos cortadores, hiriendo humanos errores hiere la verdad divina siempre que en manos se vé que no saben manejarla, que no aciertan á empuñarla por el puño de la fé!
El escultor.
Yo tengo mi fé en mí mismo y tú la pones eu Dios! ¿Quién acierta de los dos? Cecilia.
Tu fé se llama egoísmo! El escultor.
Mas si voy á la victoria...= 56 = Cecilia.
(Violento.)
Tu fé es la rabia maldita que en las tinieblas se agita; y mi fé es luz de la gloria. El escultor.
Pero esa gloria es incierta y es una gloria ganada con el alma esclavizada...y mi gloria es libre y cierta, no me la pueden quitar! Está en mi alma esculpida! Está con ella fundida y con ella ha de quedar. Cecilia.
¿Dónde?
El escultor. Sube á donde alcanza con la fuerza de su vuelo. Podrá remontarse al cielo si tiene arranque y pujanza! La fuerza yo se la doy con mis luchas en la tierra...(Se levanta ) Esta vida es una guerra y yo cobarde no soy!
(Imperioso.^ ¿Qué es mi alma? Es un metal sin forma, de poco brillo...(Golpeando en la mesa ) Con fuego, yunque y martillo forjaré mi alma ideal! Ya imagino estar oyendo duros, secos martillazos = 57 = y ver saltar los chispazos del fuego en que estoy ardiendo!
(Pausa.)
¿Qué me ofreces tú? La calma; la paz que vivir desdeña, la fé que en la muerte sueña para dar reposo al alma.
Y esa admirable quietud la amortajas con primor y con cánticos de amor la encierras en su ataúd.
(Con energía).
¡Quiero ser libre! Vivir! ¿Es un crimen? Si lo fuera no es mayor que si viviera esclavo, haciendo sufrir!
(Pasea).
Cecilia.
(Se acerca y le echa los brazos).
Si yo no sufro, mi vida...Yo en tí presa estar deseo ¡Si á veces, tu imagen veo con la de Dios confundida..!
Y esto no es un desvarío...¡No! Bien sé que Dios desea que mi alma tuya sea pues siendo tuya, eres mío...(Se aparta de él enojada, viendo su sequedad).
Este abandono me hiere Si...por no verme te vas. Te vas! y muerte me das!
(Recobrando el ánimo).
Pero el alma mía no muere! Mi amor te pesa ¿Qué haré?
= 58 = No.. no me doy por vencida! Tú aquí has de volver, con vida; y yo, aquí, muerta, estaré.
(Pausa).
Yo estaré muerta! Tu vivo! Mas te juro que has de verme y que has de reconocerme y que has de ser mi cautivo! Cuando viva, yo tu esclava! Guando muerta, tú mi esclavo!
(Con seguridad).
Porque es mi fé un duro clavo que aún sobre los clavos clava.
(Coge la luz para retirarse y le mira con dulzura).
¿Me das un beso?
(El la coge la mano y la besa en la mejilla).
Otro...Dos..
Mi beso de despedida...y otro á tu Alma dormida (Él la besa en la fren te).
Ya no puedo más...Adiós.
(Apoyándose en la pared, cerca de la puerta).
¿Y la partida es..?
El escultor.
Me iré al despuntar de la aurora...Cecilia. ¿Y te vas tan á deshora..? ¿Y á donde vas..?
El escultor. No lo sé...(Acercándose á ella).
Voy lejos, lejos...muy lejos á donde quiera el azar...= 59 = y siempre me han de alumbrar de tu alma los reflejos...Sigo á una fuerza imperiosa que aquí en mí pecho se esconde y me arrastra...no sé adonde...Perdón! ¿Serás rencorosa? Tú y mi hija vais conmigo ¿Cómo olvidaros podría? Si venciera, vencería también con ella y contigo. Cecilia. Dios te acuerde la victoria de quitarte esa ilusión y volverte á la razón...{Maternal).
Lleva siempre en la memoria esta piadosa sentencia: «Sin fé se puede vivir mas no se puede morir.»
Ella te dará prudencia en cuantos trances te hallares.
(Pausa).
El escultor. «Sin fé se puede vivir».
Cecilia. Te la voy aquí á escribir...{ Vuelve á la mesa y escribe).
Y al volver á estos lugares deshecha ya tu ambición este encargo cumplirás...(Le da un beso en la frente y se va).
A nuestra hija lo darás...(Desde la puerta).
Un beso...y el corazón...{Hace el gesto de arrojarle el corazón). (Pausa).
= 60 = El escultor. Se ha ido..! Amando...y creyendo...(Se acerca d la mesa y lee).
«Sin fé se puede vivir mas no se puede morir».
(Se deja caer en el diván).
¡Y yo me estoy ya muriendo!
(Después de meditar un rato, se levanta con sobresalto y como si tuviera perturbada la razón, se acerca ce la puerta y dice cn_ gustiado): ¿Qué escucho? Ecos dolientes que me dejan. Sus pasos que de mí tristes se alejan...(Silencio".
Son sus pasos amantes que se quejan!
(PausaA (Se tapa los ojos y extiende la mano como para fingir el ensueño).
La vi llegar, en sueños, silenciosa volando como bella mariposa con su túnica blanca, vaporosa...(Pausa].
Suelto al aire el expléndido cabello los bucles descendían hasta el cuello formando un marco de oro al rostro bello.
(Pausa).
Y en ese rostro había una.mirada y á la mirada, hallábase asomada una imagen de un alma enamorada.
(Interrumpe el sueño.)
¿Qué es lo que veo? ¿Es ella? ¿Es su figura?
(Mira á las estatuas).
No! es la sombra que traza una escultura- Es la imágen que finge mi locura.
(Eeanuda el sueño).
La vi en sueños, rezando con fervor; y, dormido, mirarme con amor; = 61 == y, despierto, increparme con ardor...Vi lucir en su frente la humildad y nacer en sus ojos la bondad y brotar de sus labios la verdad...(Interrumpe de nuevo el sueño) ¡Qué miro! ¡Es una cuna! ¡Mi hija duerme! También mi amada hija viene á verme.
(Retrocediendo) No me acuses! No puedo defenderme!
(Pausa).
• Un espíritu puro aquí palpita!
(Escuchando un rato).
¿Qué oleaje de amor aquí se agita?
(Gritando alto como si preguntase á alguien).
¿Quién esparce en mi cueva agua bendita?
(Pausa).
¿Quién ruge? ¡También ruge la ilusión?
(Mira al fondo).
¿Qué es eso? ¿Es la figura de un león?
(Coge una espada de la panoplia y acomete resuelto. Derriba una estatua).
Soy yo mismo! Es mi sombra! Otra ficción!
(Pausa. Mira la estatua caida. Como recobrando el imperio sobre sí).
Callad! Espectros! Callad!
{Blande la espada).
¿Sois quizás lamentaciones que exhalan los eslabones que quebró mi voluntad amante de libertad? ¿Sois quizás vanos sonidos con que aturde mis oidos mi amor, ardiendo en despecho al ver que en mi c'uro pecho sus ayes mueren perdidos?
(Escucha).
= 62 = Un ser solo aquí se agita, soy yo solo! y aun creyera que no soy yo, si no oyera como el corazón palpita {Se lleva la mano al pecho).
y con voz sorda me grita...su grito que no es de amor es de rabioso dolor, pues rebelarse ha intentado y ahora se rinde domado ¡y yo he sido el domador!
{Escucha).
¡Soy yo solo! y afirmara que soy un fantasma vano si este martillo inhumano de herir mi pecho cesara y el dolor no más sonara...Que en este soñar incierto del vivir, hay algo cierto; la lucha al alma acrisola y al cesar, el alma es sola cual diamante en un desierto f {Escucha).
¿Quién cerca de mí respira?
Si...un corazón dolorido que exhala un hondo gemido...{Pregunta con tristeza).
¿Quién en mis labios suspira? y en ellos un beso espira...{Deja caer la espada^.
Es que acaso revivió el beso que ella me dió...Es el último aleteo = 63 = de la muerte del deseo que en ese beso murió (Pausa).
¡No! Uu nuevo afán me tortura! ¿Qué llama es esta cruel? ¿Estos deseos que en tropel me arrastran con ansia impura al mundo de la locura?
(Se dirige á la puerta del fondo y la abre como para irse; se apoym en el mareo y exclama): ¡Oh! ¿qué lágrimas son estas que como espadas enhiestas, hiriendo sin compasión me suben del corazón? ¡Libertad! ¡Qué cara cuestas!
Telón II -¿^ULto d.el Amor Jardín de un carmen en la Alhambra, cuyos to- rreones se ven en el fondo. Puesta de sol. «Alma» habla con un canario en una jaula haciéndole mimos: canta bajo en tono de gra- nadinas: Alma. «Echame niña bonita lágrimas en un pañuelo y las llevaré á Granada que las engarce un platero».
{Una voz dentro: ¡Alma! — Se vá con la jaula).
Aurelio.
(Subiendo por la escalinata del fondo y contemplando el paisaje): Vergel tranquilo y riente que Dios creó en un ensueño, edén donde el amor mío vive de amor prisionero, valle umbroso, donde habita el encantado silencio, río en que ninfas de oro con sus amantes los genios vienen, y en noches de luna bañan sus desnudos cuerpos.
= 65 = Torres, de rojo, encendidas: Kubor que enciende en secreto ■ la palabra que al oido os dice amoroso el cielo*! Yo os saludo en la hora santa en que muere el sol...Alma.
(Saliendo).
Aurelio! Cuánto has tardado esta tarde (Le tiende las manos).
hace mucho que te espero.
(Mirándole con atención).
¿Qué tienes Aurelio mío? Aurelio. Nada..! No sé...Nada tengo Es decir...me apena ver sombras en tus ojos bellos. Alma.
No se aparta de mi mente ese triste pensamiento...Aurelio. Ojalá toda tu vida ignoraras el secreto...Alma.
Oh! qué triste desventura! Hallar un padre y perderlo. Antes le tenía huérfana y ahora vive y no le tengo...Aurelio.
Quién sabe aún, si algún día querrá deshacer su yerro y volverá arrepentido...= 66 = si vive...todo es incierto...
(Pausa), Yo aun confio averiguar cual sea su paradero; dicen que estuvo en Italia. Mas hace ya tanto tiempo...y después se pierde el rastro y ¿quién sabe si habrá muerto?
(Hablando consigo).
Triste es que se malograra un hombre de tanto mérito: dicen cuantos hablan de él que era un artista de genio.
(Se oye tocar una guitarra en el fondo, y los novios se acercan á la escalinata para mirar. \Después de una pausa canta el ciego desde abajo): «Una virgen la más bella tengo yo de fina talla, y voy á ponerle al pié como ofrenda una guifarra». «La guitarra de oro puro, las cuerdas, hilos de plata, los trastes de pedrería y las clavijas de nácar». «Cuando los ángeles bajen la tocarán con sus alas y alegrarán á la Virgen los sones de la guitarra.»
(Aurelio saca unas monedas, y Alma las toma y se las echa al ciego que vuelve d cantar): «Tu padre que está en la tierra y tu madre desde el cielo te premien tu caridad con el pobrecito ciego».
(Vuelven los novios de la mano) ¿No te has fijado eu la copla que ha cantado el pobre ciego? «Tu padre que está en la tierra y tu madre desde el cielo». Aurelio. Son coplas improvisadas..: Alma.
{Sentándose).
No..! El corazón está inquieto. Desde que te oí decir: Tu padre vive, me creo que lo tengo ya delante y un vago presentimiento me dice que le he de ver y que le he de ver sufriendo...(Aparece subiendo por la escalinata El escultor vestido como un mendigo, con larga cabellera y barba entrecanas, y aire enveje- cido).
Aurelio. ¡Otro mendigo! Ya ves que no se puede ser bueno (Saca unas monedas).
Ahora vamos á tener desfile de pedigüeños pues los pobres olfatean donde reparten dinero..: (Alma toma las monedas y va á darlas al mendigo).
El escultor. Guarda, hija mía, ese cobre para el que busque riqueza. Yo he hecho voto de pobreza y por mi gusto soy pobre...(Humilde).
= 68 = solo pido el pan que sobre para ir matando esta vida miserable y dolorida...y ahora ya no pido nada porque tu bella mirada me dá, sin que yo te pida. Alma.
{Entrando d buscar pan).
Hermano, espere un instante.
{Pausa) Aurelio.
(Después de mirar al pobre con atención).
¿Sois quizás un peregrino que dicen que há poco vino como pobre mendicante * de Roma, por penitencia? El escultor. No sé. Acabo de llegar tras de mucho caminar y después de larga ausencia, Aurelio. ¿Sois de aqui?
El escultor.
Sí, de aquí soy. Aurelio. ¿Y qué habéis hecho esos años?
El escultor. Estuve en paises extraños...Aurelio. ¿Y acabáis de llegar hoy?
El escultor. Ahora mismo. Y mi primera visita fué á estos lugares: = 69 = estos son mis patrios lares y aquí es mi casa postrera. Aurelio. Hace mucho que faltáis?
El escultor. Quince años.
Aurelio.
Y por qué os fuisteis? El escultor.
Por correr mundo.
Aurelio.
Y corristeis? El escultor.
Corrí...Aurelio.
Y ahora mendigáis? El escultor.
Mendigo.
Aurelio.
Por qué queréis? El escultor. Porque quiero.
Aurelio.
Por pereza? El escultor. He hecho voto de pobreza. Lo he dicho. ¿No lo sabéis? Aurelio. Sois hombre de mucha historia ¡Cuánto debéis de saber! El escultor. Algo diera por perder la mitad de la memoria.
= 70 = Aurelio. ¿Y halláis esto muy cambiado?
El escultor. Las cosas siguen igual...(Indiferente).
Solo cambia el personal...Todavía no lie encontrado ningún rostro conocido...Aurelio. Entonces, conocería á un escultor que vivía aquí...El escultor. Amigos hemos sido. Aurelio.
(Viendo volver á Alma, hace gesto de silencio y dice en voz laja): Tenemos que hablar...Le espero.
(Señalando).
allí, en el carmen de enfrente. El escultor. Si mi memoria no miente allí vivía un caballero llamado don Juan de Dios Alfan...Aurelio. Mi padre! El escultor.
y su esposa doña Aurelia...dama hermosa! Aurelio. ¡Mi madre! muertos los dos!
(Alma le da al mendigo un pedazo de pan y él se sienta á comer en la escalinata. Los novios si retiran hablando bajo, como para dejarle en libertad).
{Se levanta y vá examinando el jardín, y recita poco á poco).
El tierno rosal...ya añoso vive...y la gruta cerrada...y la fuente sosegada...y el viejo ciprés medroso...y el estanque bullicioso, donde los peces corrían cuando á mi amada veían (Parte el pan en pedazos y lo echa).
venir á traerles pan...Todas las cosas están como estaban aquel día.
(Irguiéndose).
Y yo también soy quizá el mismo que entonces era...Blanca está mi cabellera, y el cuerpo encorvado vá y el alma deshecha está...Pero aún golpea el corazón con tan robusta pasión que de este cuerpo maldito trasmutándolo en granito hará una nueva creación.
(#e sienta en el hanco de hierro de espaldas á la gruta y después de contemplar los torreones del fondo): (Muy lento).
¡Qué silenciosos dormís torreones de la Alhambra! Dormís soñando en la muerte y la muerte está lejana. Sale el sol y vuestros muros tiñe con tintas doradas; sale la luna y os besa = 72 = con sus rayos de luz blanca, y vosotros dormís siempre y la muerte está lejana. La noche serena os cubre con su túnica estrellada y la noche tenebrosa os prende en sus negras alas; y vosotros dormís siempre y la muerte está lejana. Puras gotas de rocío vuestras almenas esmaltan; la lluvia, cruel, azota vuestras macizas murallas y vosotros dormís siempre y la muerte está lejana. La brisa amorosa os trae dulces caricias del alba; sopla el vendabal airado y á las viejas puertas llama; y vosotros dormís siempre y la muerte está lejana. Un sueño de largos siglos por vuestros muros resbala; cuando llegue á los cimientos vuestra muerte está cercana. ¡Quién fuera como vosotros y largos siglos soñara y desde el sueño cayera en las sombras de la nada! (Se oyen pasos de los novios que vuelven, y el mendigo se retira; detrás de la puerta.
Alma.
(Mirando a todos lados).
¿Querrás creer que ese hombre = 73 = de la barba, me dio miedo? Aurelio.
Por qué?
Alma.
Te vas á reir si lo que he visto te cuento. Aurelio. ¿Qué has visto?
Alma.
Todas las noches (Se sienta junto á la puei-ta).
se me aparece entre sueños la imagen de un hombre extraño..»
no es joven...y no es muy viejo...nunca puedo retener su imagen, aunque me esfuerzo...Es un señor venerable barba larga, noble aspecto; se sienta aquí en el jardín (Volviéndose á mirar).
en aquel banco de hierro mirando á unos liados niños que le distraen con sus juegos...Yo salgo, y veo á aquel hombre y le digo: — * Caballero, ¿busca usted á mi marido? No— contesta — solo vengo á ver á estos niños...Llora y se va, y se acaba el sueño...¿Quién sabe si esto será algún aviso del cielo?
Aurelio.
{Se sienta frente á ella).
Siempre imaginando estás...= 74 = Karas escenas urdiendo...y lo que es vano fantasma crees que es anuncio profético...Antes, siquiera, tenías ensueños más lisonjeros: gratas visiones de amor que oía con embeleso...Ahora tu padre es tu amor de él tu espíritu está lleno...no le has visto y tanto le amas que harás que de él tenga celos...(Se acerca más).
(Se acerca más).
Ya no piensas nunca en mí! Fijo está tu pensamiento y clavado en esa idea que siempre en tus ojos leo...Yo también perdí á mis padres y aunque era niño, recuerdo sus rostros y muchas veces delante de mí los siento. Mas pronto las sombras pasan y caigo bajo el imperio de tu amor que es mi ilusión y en todas partes te encuentro...(Poetizando).
Sonando en las ondas de aire...y en las estrellas luciendo...de l'a flor en el perfume y del ave en el gorjeo...en el latir de mis venas y el respirar de mi pecho...ansia de mi corazón...idea de mi cerebro...= 75 = ¡luz celeste de mis ojos! 1 ¡del alma divino fuego! (Pausa).
Otras veces me contabas tus más ocultos deseos y hablando de nuestro amor los dos, uno solo éramos: uno el corazón latía...uno solo nuestro aliento: nuestras manos se enlazaban formando eslabón estrecho, se buscaban las pupilas dándose callados besos...y las almas se veian y se amaban en silencio.
(Triste).
Ya no somos los dos 'uno...yo oigo suspirar tu pecho...tus manos abandonadas quedarse en mis manos siento. Tus bellos ojos, velados me miran, sin darme besos...y nuestras almas se hablan por no mirarse en silencio...(Pausa).