SigPhi · Benito Feijoo

Cartas eruditas y curiosas, Vol. I (1773)

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Raimundo Lulio, por qualquiera parte que se mire, ' es un objeto bien problematico. Hacenle unos Santo, otros Herege; unos doctisimo, otros ignorante; unos iluminado, otros alucinando: atribuyenle algunos el conocimiento, y* práctica de la Chrisopeya, 0 Arte Transmutatorio de los demas metales en oro; otros se rien de esto, como de todos los demas cuentos de la Piedra Phylosofal; y finalmente, y HMbOS ¡Garma XT TIA P91 unos aplauden su Arte Magna, otros la: desprecian; Peroven quanto aesto ultimo, es mui superior el numero, como'la qualidad de los que desestiman: pro al nuncio, EN grid dad de Jos que le apreciados cormicid 4 La Arte de Lulio, con:todó su nl ds cata no “viene a ser mas: que una, especie: nueva de Logica, que des- pues de bien sabida toda, dexa al que tomó el trabaxo de aprehenderla tan ignorante como antes estaba, porque no dá noticia alguna perteneciente alobjeto de ninguna Ciencia; y solo.sirye-para hacer un: juego combinatorio) mui inutil; de wyarios:«predicados, 0 atributos, sobrelos objetos, de quienes por otra parte se ha adquirido noticia. Podra decirse tam- bien, que hai algo de Metaphysica en elArtificio Luliano; pero asi en lo que tiene: de Metaphysica, como 'en lo que tiene de Logica, es sumamente inferior a la Logica, y Metaphysica de Aristoteles, Asi la Arte de Eulio'en ninguna parte. del mun- do logró, ni logre enseñanza pública, exceptuando la Isla de Mallorca, de donde fue natural el Autor: por donde es claro, que acaso debe esa honra, no a la razon, sino a la pasion de sus Paisanos.

5 Porque no se pierda este deenoaño! en V. R. parecien- dole poca mi autoridad 5 para persuadir la inutilidad delAr- re de Lulio, le manifesraré el juicio, que hicieron de ella dos grandes Criricos en materia de Ciencias. El primero es el Canciller Bacon, el qual (/2b..6 de Augment. Scient. cap. 2.) la llama Arre de Impostura; añadiendo, que solo pueden hacer aprecio de ella algunos hombres amigos" de bachillerear despropositadamente en todas las cosas: /MMe- thodus imposture, que tamen quibusdam ardelionibus ac- Leptissima proculdubio fuerit. El segundo esel Padre Renato Rapin, quien 'en sus Reflexiones sobre la Phylosoña', sec2. 17, hablando de Lulio, y:su Arte, dice asi: Emprendio trastor, nar el orden establecido en las Escuelas, reduciendo la Phy- dosofía, y las demas Ciencias a un método, que nada tiene de solido, y que bien lexos de hacer hombres sabios, ¡amas pudo hasta an ni aun siquiera hacer DO aReS de buena FAZON.

No 192 ArTE'DE Ramunpo Luro, 9 - No piense; pues, V. R. mas en el Arte de dana Lulio., sí solo en estadia como estudian todos los demás en la Religion;:la qual: tiene | yy ha tenido muchos hombres doctisimos, que se hicieron tales por el.camino carretero, y sin recurrir acalgup: mediovextraordinario para facilitar los progresos, en las Ciencias. Dios guarde a V. R..$c.

Lo que decimos en la Carta antecedente de la Arte Mag-= ma de Raimundo Lulio., no:obsta a que su Autor merezca aplausos por otros capitulos. Sonmuchos los Autores, que vefieren, que padeció martirio por da Fé, habiendo ido vd predicarla a la Africa. Los de Mallorca le veneran como Santo. En quanto a la amplitud de doctrina, tiene. varios «panesiristas. Es cierto, que escribio muchos Libros sobre diferentes materias. FueTeologo, Phylosofo, Medico, y Chi- mista 5 siendo reputado comunmente por Restaurador de la Chimia, 0 por mejor decir, Fundador de ella en Europa, habiendola aprehendido conel comercio delos Arabes.Creono sele puedenegar haber sido hombre de algo especial ingenio, ¡aunque mas sutíl, y, travieso, que solido. Pero no convendré con el dictamen de Lausio ( citado por Tomás Pope Blount >) que le Jlama hominem stultisime subtilem. La pureza teologi- cd. de su doctrina está en controversia, Nicolás Eimerico en su Directorio de [nquisidores refiere, que el Papa Gregorio Undecimo, babiendosele delatado por el mismo Eiimerico mas de doscientos errores, hallados en veinte Libros de Raimun- do.Lulio, escritos en lengua vulgar, por Bula expedida d,veinte y cinco de Enero del Año de 1376. condeno todos los Articulos delatados, como erroneos., y hereticos. Nie- gan otros, que jamas se haya expedido tal Bula, y defien- den. a Lulio como puroen la doctrina. Moreri nota mui bien, que algunos Autores que absolutamentede tratan de Herege, pudieron equivocarse con otro Raimundo Lulio, llama- do por renombre Neophito, el qual se convirtio del Ffudais- mo, que profesaba, a la Religion Catolica: pero des- pues bolvió a judaizar, y añadio a los errores del fudaismo otros muchos enormisimos. Y como. quiera, aun quando nues- tro Raimundo hubiese caído en varios, y Eraves errores, nun- Clárena sx elos rs 193 nunca, sin grave injusticia, puede ser tratado como He- rege, pues faltó la. pertinacia; porque entiendo, que los Eis: critos de Raimundo Lulio ya son mui raros: advierto, que quien quisiere enterarse de lo que es su Arte Magna, ha- llará en Gasendo ( tom. 1. Philosoph. lib. 1. de Logica, ca- pit.8.) una exacta analisis de ella, AI NA AA A O AO TL e A CARTA XXIIL EN RESPUESTA AUN.A4 Objecion Musical.

$ Ul Señor mio: Si todos los que me favorecen con YH parabienes, cada vez que sale a luz nueva Obra mia, hiciesen lo que Vmd. esto es, mezclar con el elogio e lo que aprueban, la censura de lo que notan, viviria yo mas satisfecho de ol mérito; porque la franqueza de la re- convencion me aseguraria de la sinceridad de la alabanza. Asi, puede Vid. estár mui cierto, de que por este capitu- lo me es gratisima su Carta.

2 Y pasando al asunto de su reparo sobre la Clausula Musical, estampada por via de símil en el Discurso X, nu- mero 75 “de mi septimo Tomo, digo, que aunque es mui cier- to quanto Vind. alega en su oposicion, no por eso mi propo- sicion:, enel sentido en que yo la profiero, dexa de ser ver- dadera 3 y solo admitiré, respecto de ella, como justa, la nota de que es obscura: defecto nada frequente en las sen- tencias alusivas, ya por el poco reparo que el Escritor pone en lo que toca por incidencia, ya por no desairar la Clau- sula, haciendola prolixa; lo que muchas veces no se podria evitar, sin dexarla algo confusa.

3 El sentido, pues, de aquella proposicion explicaré con dos advertencias. La primera, que en ella, para gra- duar la altura, 0 profundidad de las voces, no atendí al or- Tomo 1. de Cartas. N den ' 194 Sorre un Reraro Musico.

den de eilas en los Signos Musicales, sino al orden, que tie- nen en el Hexachordo, ut, re, mi, fa, sol, la, baxo cuya consideracion, no tiene duda, que la voz mas profunda es el ut, y la mas alta el /a. La segunda advertencia es, que en dicha proposicion no tomé las expresiones de Fefaut, y Gesolreut, en razon de particulares signos, 0 como desig- nantes de las particulares yoces, que exprimen5 sino como denominantes de las Claves correspondientes, digo de la Cla- ve de Fefaut, y de la de Gesolreut, | 4 Puestas estas dos advertencias, se viene a los ojos lo que quise decir, y la verdad con que lo dixe 5 esto es, que el y£ mas baxo, es el u£ del Hexachordo, que se canta por la Clave de Fefaut; y el la mas alto es el la del Hexa- chardo, que se canta por la Clave de Gesolreut. Aquel ut, es graves; este /a sobreagudo: con que no pueden menos de ser aquel uf, el uf mas profundo, y este /a, el /a mas alto, s Sicomo yo, al proferir aquella Clausula, atendí a la division del sistéma Músico en Hexachordos, que es la Gui- doniana, tubiese- presente la de los modernos en Heptachor- dos 3 como en el Heptachordo, el punto mas alto noes La, sino el $7, la formaría de estotro modo: Ya la Solfa, que empezo por el ut de Fefaut, que es el mas profundo, mon- t0 al Si de Gesolreut, que es el mas alto, 6 Verdaderamente yo admiro, qhe viendome proferir La de Gesolreut, no se percibiese luego, que no tomaba esta voz como signo, sino como denominante de Clave; porque no habiendo en el signo de Gesolreut La, parece imposible que yo cayese en la equivocacion, que se me atribuye. Y punto menos monstruosa, por no decit qui- merica, sería la equivocacion de graduar la voz de.'e- faut, por la mas baxa, en el orden de los signos, siendo la mas alta. | 7 Si yo hubiera atendido al “orden de los signos en la mano, sin acordarme de Claves, hubiera escrito el simil de este modo: Ya la Solfa que empezo por. el Ut, de Gesolreut graves y es el mas profundo, montó al La'de Elami. sobre- | Y A ougu- GCGarmtia: XXI. 195 agudo, que es el mas alto; entendiendo siempre esta mayor altura, no absolutamente, Sino respectivamente al La 5 por= 'e en efecto, aquel La es el mas alto de los tres, que hai en la Escala Musical.

8 Véaquí Vind. como ambos tenemos razon, toman- do mi proposicion en diferentes sentidos. Vmd. en el suyo dice bien, que en todas sus partes es falsa; y yo en el mio aseguro, que en todas sus partes es verdadera. Solo podrá acusarme Vimd. de que no me expliqué con claridad, y yo lo concederé sin embarazo, alegando por escusa, lo que chos años, ác.

DE LA TRANSPORTACION Magica del Obispo de Jaén.

I Eñor mio: De buen humor estaba Vimd. quando le ocurrió inquirir mi dictamen sobre la Historie- “ta del Obispo de Jaen, de quien se cuenta, que fire a Roma en una noche, caballero sobre la espalda de un Diablo de alquilér: ¡Triste de mi, si esa curiosidad se hace contagiosa, y dán muchos en seguir el exemplo de Vind. consultando- me sobre cuentos de niños, y viejas! Parece que le hizo alguna fuerza a Vmd. para no disentir enteramente la cir- cunstancia añadida a la Historia, 0 completiva de ella, que aun hoy se conserva en Roma el sombrero de aquel Prela- do; como si la ficcion de este aditamento tubiese mas difi- cultad, que la del cuerpo del cuento. ¿Qué testigos califi- cados deponen de la existencia del sombrero? Puede ser que en alguna Iglesia, de tantas como hai en Roma, se guar- “de, como reliquia, el sombrero de algun Obispo Santo y a algunos Españoles simples, otros Españoles dobles 196 Macica DEL Osrspo DE JAEN, les hayan embocado, que es el sombrero del Obispo de Jaén.

2 Supongo, que los que publican la conservacion del sombrero, dán por motivo de ella, perpetuar la memoria del prodigio, de que amaneció en Roma cubierto de la nie- ve, que aquella noche habia caído sobre él en el tránsito de los Alpes. ¿Pero cómo se compone esto con el chiste, que hace parte de la Historieta, de que llevandole el Diablo acuestas sobre el Mar, con un ardid quiso hacerle pronun- ciar el nombre de Jesus, para dexarle caer sobre las hon- das; y el Obispo, oliendo la maula, le dixo, como si le ba- tiera con el acicate:.Arre Diablo 5 con que lo hizo avivar el paso, y guardar sus engañifas para mejor ocasion * ¿Cómo se compone, digo, ir de Jaén a Roma por los Alpes, y ha- cer el mismo viage navegando el Mediterráneo * Solo de este modo pudo correr el prodigio por Mar, y por Tierra. De qualquiera modo que fuese, discurro, que el Obispo habia “dexado el Pectoral en casa; porque como la Cruz es tan pe- sada para el Diablo, no podria, llevandola acuestas, hacer tan largo viage en tan poco tiempo, 3 ¿Qué espera Vimd. que le escriba, sino ehanzonetas, sobre ran ridícula patraña * Segun yo la oí, no se determina en la relacion, si el uso, que hizo el Obispo del Diablo, fue lícito, o ilícito 3 esto es, si usó de él como hechicero, por via de pacto, Ó por via de imperio, con comision del Alti- simo. En uno, y otro hai una grande incongruidad. Haila en lo primero, no siendo creíble, que el Demonio volunta- riamente sirviese al Obispo, para evitar un grave daño de la Iglesia, que dicen amenazaba, en no sé qué absurda re- solucion del Papa, pues ese fin señala la Historieta para el viage. Digo voluntariamente 5 porque eso de que el pacto obliga al Demonio, de modo, que no pueda resistir a la vo- luntad de aquel con quien ha transigido, es cosa de Teólo- gos de Vade a la cinta. Haila en lo segundo, porque siendo el viage dirigido a un fin santo, es mas conforme 4 razon, que s2 executase por el ministerio de un Angel bueno, que de un malo; asi como por el ministerio de un Angel bueno fue Carta XXIV. 197 fue trasladado Habacuc de Judéa ¡a Babilonia, para dár de comer al encarcelado Daniel. Si «seme quisicse oponer el exemplo de Christo, conducido por el Demonio al Pinaculo del Templo, respondo con dos manifiestas disparidades. La primera, que Christo solo se hubo passive, y permissive, en ¡aquel caso, La segunda, que el Demonio, no para un fin bueno, antes con intencion depravadisima conduxo a Chris= to al Pinaculo del Templo.

4 ¿Mas para qué cansarme en argumentos? Mientras en alguna Historia, o Eclesiastica, O profana digna de al- guna fé, no se me mostráre escrito el caso, tengolo por in- digno de egercer en él la Critica, Yo, hasta ahora, no le ha- llé en Escritor alguno. Si le hallase, examinaria qué fé me- récia el Escritor, qué testigos citaba 3 consideraria la veti- similitud, o inverisimilitud, contradiccion, o coherencia de las circunstancias, Sc. Mientras, no le miro mas que co- mo un cuento, que anda por Cocinas, y Bodegas, le des- preciaré como tal, y me reiré a carcaxada suelta de qual quiera que lo crea, Dios quiera que no sea Vind. uno de- ellos, y me le guarde muchos años, ce + NOTA.

N esta Ciudad de Oviedo hai un pobre Ganapan, lla- mado Pedro Moreno, de quien se cuenta en substancia casi lo mismo, que del Obispo de Jaen. Refierese el caso de este modo, Se le habian entregado unas Cartas para que las llevase a Madrid con mas que ordinaria diligencia, porque importaba la brevedad. A poca distancia de esta Ciudad en- contró un' Fraile 3 (nombrase la Religion) que se le ofreció por compañero de viage. Resistióle algo, con el motivo de que iba con mucha priesa, y no podria el Religioso seguir su paso; mas al fin este le reduxo, y al mismo tiempo le en= tregó un baculo, que llevaba en la mane, para que usase de él, Con esto emprendieron el viage, y fue tan felíz, que habiendo de aqui a Valladolid quarenta leguas, fueron en el mismo dia a comer algo mas allá de aquella Ciudad. El Lom. L. de Cartas. N 3 EST 198 MacicA DEL Obispo DE JAEN, resto del viage se hizo con la misma brevedad. Este cuento estaba esparcido por todo el Pueblo, y creído de todo el Vulgo, ( pienso que tambien de algunos fuera del Vulgo ) quando llegó a mis oídos. El sugeto de la Historia era el testigo que se citaba, el qual la había referido a infinitos. Hicele llamar a mi Celda, para examinarle. Ratificóse en que era verdadero el hecho 3 pero con preguntas, y repre- guntas sobre las cireunstancias, le hice caer en muchas con- tradicciones. Fuera de esto hallé, que a diferentes sugetos había referido el caso con. mucha variedad. Lo que saqué en limpio fue, que había oído el caso del Obispo de Jaen, y le pareció se haria hombre famoso, haciendo creer de sí otro semejante. Pienso que despues, estendiendose la noti- cia de mi pesquisa, se desengañaron muchos. Pero antes de hacer esta averiguacion, ¡a quantas partes llegaría la es- pecie de este viage prodigioso, a donde na llegará Jamás el desengaño! Acaso, sino lo estorva este Escrito, será algun dia poco menos famoso en España el viage del Ganapan Pe- dro Moreno,. que el del Obispo de Jaen.

CARTA XXV. SOBRE LA VIRTUD CURATIVA de Lamparones, atribuida a. los Reyes de Francta.

1 “NY MUI Señor mio: Mil yeces me ha sucedido no poder Y averiguar, si era verdad, Ó mentira, tal, o tal cosa, que se decia haber sucedido en esta Ciudad que habito3 y ¿quiere Vmd. que. sepa a punto fixo lo que pasa en Versalles? Preguntame Vimd. si es verdad lo que los Franceses publican, y muchos Autores refieren, que tos Reyes de Francia con el contacto curan los Lamparones, y si en caso de ser verdad, esta virtud se debe. Juzgar natural, o sobre- natural, E ás | YA Carra XXV. 199 2 Alla primera parte de la pregunta, apenas tengo que responder, sino lo que ella misma supone, esto es, que los Franceses lo publican, y muchos Autores lo refieren. Pero ya se vé, que Vimd. no se contenta con esta respuesta, O no tiene por repuesta lo que supone la pregunta. Ni yo tam- poco pretendo, que legitimamente lo sea. Lo que en aque- llo quiero significar, solo es, que apenas tengo otro princi- pio por donde hacer juicio de lo que hai de realidad en el asunto, sino verlo publicado por los Franceses, y afirmada por muchos Escritores. ¿Mas bastará esto para que demos asenso firme a que los Reyes de Francia tienen tal virtud? Rem difficilem postulasti. Materia es que admite un poco de Critica. Vamos con ella, pues parece que eso es lo que Vmd. desea.

0 Lo primero que ocurre, para representar aquel prin= cipio falible, es, que lafama de que los Reyes de Francia tienen la virtud de curar los Lamparones, trae su origen de los que son interesados en esa fama. Voceanlo, y escriben- lo los Franceses. ¿Quién no vé, que contemplan como glo- ria de la Nacion, que gozen esta prerrogativa sus Reyes * La adulacion puede tambien tener en ello Su parte. Es maxima de los Cortesanos, y mucho mas de los favorecidos, pre- conizar, ya con verdad, ya sin ella, excelencias de los Principes. Es yerdad, que muchos Autores, Que no son Fran- ceses, afirman aquélla prerrogativa de los Reyes de Francia. ¿Pero de quienes adquirieron estos la noticia, sino de los Franceses?

4 Mas: Es hecho constante, que a la Corte de Francia concurre de varias partes gran mumero de los que padecen la enfermedad dicha, y que anualmente el dia de Pentecos- tés,¡el Rei Christianisimo:, habiendose confesado, y comul= gado en el Convento de San Francisco, los. toca a todos en la frente, puesta la mano en forma de Cruz, pronunciando aquellas palabras: Rex tangit te, Deus sanat te, in nomine Patris, S Filii, ES Spiritus sanctí. En unos Autores he leido sanat, en otros sanet. Este hecho supuesto ) Parece no se puede dudar de la virtud en- question; pues a tantas Na24 ex- 200 CURACION. DE LAMPARONES.

experiencias, si estas no la calificasen, mo podria ménos:de seguirse el desengaño, 5 El argumento es fuerte. ¿ Pero qué diremos, si el mis- mo milita a favor de los Reyes de luglaterra, en prueba de que tienen virtud, no solo de curar de los Lamparones, mas tambien de la Gota Coral? Es cierto, que los Ingleses atri- buyen a sus: Reyes estas dos gracias gratis datas, aunque discordes en quanto al origen; queriendo algunos, que ven- ga de San Eduardo: otros, de otro Rei mucho mas anti- guo: otros, en fin, que obtubieron este gran privilegio los Reyes de Inglaterra por la intercesion de Josef de Arima- tia, quien pretende la Nacion Inglesa haya sido su primer Sposto!. Polidoro Virgilio, que no fue Inglés, sino Italia- no, y por esta parte podemos considerarle desapasionado; pero estubo mucho tiempo.en Inglaterra, y por esta se puede juzgar, que estaba enterado de la verdad, concuerda con. los Ingleses en esta prerrogativa de sus Reyes. Con todo, el. testimonio de este Autor a nadie debe hacer fuerza; porque sobre no tener la mayor reputacion de fidedigno, estaba domiciliado en Inglaterra, donde poseía un Beneficio Ecle- siastico: con que es bien verisimil, que por adular a la Na- cion,, y 'al Rei, escribiese loque no creia, Mas fuerza hace el Venerable Guiberto, Abad de Nogent, que floreció mas: ha de seiscientos años, y dice, queen su tiempo, asi el Rei de Inglaterra, como el de Francia, tocaban a los enfermos de Lamparones. Este Autor era Francés, con queno hai por: que repeler su testimonio. | -6.-Pero sea asi lo que dicen estos Áutores 3 como ambos escribieron anres del Cisma Anglicano, aunque Polidoro mul poco antes, todo lo que puede probar su deposicion, es, que, los Reyes. de «Inglaterra: gozaron aquella prerrogativa. mientras fucron: Católicos. Y si los Ingleses. hoi no preren=; diesen mas que esto, acaso merecerian, «por lo: menos, una: condeseendencia cortesana. Pero no:és asi. Aun despues del: Cisma se abrogan esa gloria; y los Reyes, firmes en man- tener.el credito de curanderos.; públicamentehacen y como los: Reyes de Francia,. la ceremoniar dé tocar:¿.los>que- ae | Carta XXV, 201 decen Lamparones; y demas.de estos, a los achacosos de gota coral. Asi lo refiere Juan Doleo, el qual en su Enciclo- pedia Quirurgica, lib. 2, cap. 2, exactamente describe el rito, y formalidad con que unos, y Otros Reyes proceden en este acto, que a la verdad no se diferencian en la substancia.

7 Puesto lo qual, se echa de vér, que el argumento pro- puesto arriba, si prueba para los Reyes de Francia, prueba del mismo modo para los de Inglaterra.; Cómo, si estos no tienen la virtud que los Nacioneles les atribuyen, las repe- tidas experiencias de los. que pretendiendo curarse con su contacto, quedan, despues de lograrle, enfermos como an- tes, no desengañan d Reyes, y Vasallos? El que hoi no'tie- nen tal virtud”, es Constante 5 pues aunque Dios puede co- municar una gracia gratis data a grandes pecadores; y aun a Infieles, es totalmente increible, que la comunique en cir- cunstancias, en que en ella se pueda hacer argumento a fa= vor de suerrada creencia. ¿ Quién no vé que en esta circuns- tancia se hallan los Reyes Anglicanos despues de su aposta- sía? Luego todos estamos DA a buscar solucion a aquel argumento. | | 8 Lo segundo ocurre, para hacer dudosa la virtud de los Reyes de Francia, el que dl unos dicen, que muchos que fueron a la Corte de Franc a a curarse de los Lamparones por este medio, no lograron la curacion. A dos Sugctos, na- turales de Provincias de España, vecinas a la Francia, ol, qee esta era voz comun en aquella is Provincias.

“9 Lo tercero, esfuerza la duda la discrepancia que hai entre los mismos Autores Franceses sobre la antiguedad, y origen de esta prerrogativa. Unos la hacen venir desde Clo- doveo, como premio de su conversion a la Fé: otros del Rei Roberto, llamado el Devoto: otros, a quienes apoya Matéo de París, del Santo Rey Luis. Pero esto ultimo es.incompa- tible con lo que dice el Abad de Nogent, Citado arriba; por- que San Luis fue mui posterior a: Guiberto 3 y éste afirma, que ya en su tiempo los Reyes de. Francia tocaban 1OS daña- dos de Lamparones.s 001002229 95 | 10: ¿Lo quarto, aun: supuesta; lqucdos Sarefulosós, tos E dos 202 Curación DE LAMPARONES.

dos por el Rei Christianisimo, se curen, se puede dudar si logran este beneficio por virtud existente en aquel Principe, O. por otra causa diversa. En efecto, algunos Autores han querido atribuirlo a otra causa. Juan Doléo, y Juan Jacobo Waldsmit pretenden, que esa cura sea obra de la imaginas cion, diciendo, que la presencia de un tan gran Rei, y el aparato de la ceremonia, hacen una impresion tan fuerte en el espiritu de los enfermos., que mediante ella, toman otra determinacion los humores. Otros discurren, que la mudan- za de clima, y elexercicio de un largo viage, en los que ván de mui lexos, les hacen ese beneficio. Y en fin, no faltan quienes sospechen, que, O antes, 0 despues del con- tacto del Rei, los Medicos les aplican algunos eficaces re- medios.

11 Esto ultimo, con la ocasion de impugnar a Guillel- mo Tookero, «Autor Ánglicano, afirma el Padre Delrio se practica en Inglaterra. Habia Tookero, en tiempo de- la Reina Isabela, compuesto un libro, intitulado: Charisma, sive Donum sanationis, cuyo asunto era probar, que aque- lla Princesa poseía la gracia de curar los Lamparones. Es. este Autor tan desatinado, que osa afirmar, que los Reyes de Francia solo tienen la gracia curativa de esta enfermedad por herencia, 0 participacion de los de Inglaterra, como poseedores hoi de las muchas Provincias, que un tiempo domi: naron en la Francia los Reyes Anglicanos. Impugnale con solidéz, y energía el Padre Delrio, sobre el asunto princi ¿pal de la pretendida gracia de la: Reina: Isabela, deduciendo de su mismo Escrito argumentos eficacisimos en contrarios: y añade como de noticia positiva, que a los enfermos, que tocaba la Reina, primero los Medicos les aplicaban ciertos emplastos: con que en caso que uno:, 1 otro sanase, alos: Medicros, y no.a la Reina, se deberias: b 42. ¿Podrá conjeturarse, que en Francia pasa lo: mismo?: Una circunstancia, que, segun la descripcion de: Juan Do- léo interviene en aquel rito, abre.algun resquicio a la sospe- cha. Los Medicos son los que presentan al:Rei los enfermos. ¿No saldrán. ya. “acaso. algunos:: curados de sus». di ¿ Carta XXV 203 Carta XXV 203 3 Y superficialmente acaso todos * Digo superficialmente porque el desentumecer por algun breve tiempo los Lampa- ranes, creo que es bien facil a la Medicina. Ni esto es acu- sar de dolo, ó mala fé al Rei Christianisimo, el qual, aun quando haya tal maniobra, es cierto que la ignorará. ¿Quien se atrevera a darle la noticia, quando en ella se le muestra un error suyo, y se le despoja de una imaginada ¡lustre prer- rogativa ¿ Como insigne atentado condenaria la: politica cortesana esta osadía. En sucediendo que un Principe falsa- mente concibe alguna excelencia suya, su engaño se debe reputar enfermedad incurable, no por falta de medicina, si- no de Medico. e 0 | 13 No obstante todo lo dicho, yo me inclino a la opi- nion comun, a quien basta la qualidad de comun, para qué no nos apartemos de ella, solo por conjeturas, y sospechas, Quanto se opone contra la virtud en qiestion, tiene poca, o ninguna fuerza. Confesaré, U daré de barato, que muchos de los que son tocados del Rei Christianisimo no sanan. Es- to puede pender de que no tengan la fé necesaria, ú otra disposicion, que sea menester para lograr la cura. Dice Juan Doléo, que el Rei despues de tocarlos, los prescribe nueve dias de ayuno. Ácaso este será un requisito para la curacion; y muchos, no entendiendolo asi, no observarán;'ú obser= varán mal el ayuno. 14 La discrepancia de opiniones, en quanto al origen ele la gracia, nada prueba. En todas clases de cosas son innu- merables los efecros ciertos, y dudosas, € ignoradas las cave sas. La existencia de tales, o tales familias, es incontestable su origen, y antigiiedad, u disputada, O enteramente es- condida. | 15 Lo que dicen Doléo, y Waldsmit de ser aquellas cu- ras Obra de la imaginacion, tengo por un notable desbarro. ¿Por ventura los S'crofulosos, O gran parte de ellos, sin pa- recer ante el Rei de Francia, no padecen en algunas ocasio- nes grandes conmociones de animo * ¿No hacen en su ima- ginacion violentas impresiones algunos objetos, ya terrifi- cos, ya tristes, ya alegres, ya. tambien, tal vez, solo por 13 inosx Ó u 204. CurAcioN DÉ LAMPARONES., inopinados * ¿Cómo no se curan:entonces? Ni tiene mas verisimilitud el que la mudanza de clima, y exercicio de:ca= minar sean causa de la sanidad. Silo fivesen, sanarian+tame bien los.que de España ván a Italia, 0 a Alemania, O los que de allá vienen acá. 1195 a | pux6 1 Finalmente:,» el. que los Medicos presenten los. enfer-. mos al: Rei, no: funda sospecha de previa curacion; porque tiene otra: causa: evidente, y legitima, Deben: pasar: primero los enfermos ' por las manos,» y ojos de los Medicos, para que examinen, si los tumores que tienen son Scrofulosos, de, otra especie 5:y, aun tambien para que vean si hai tales tumores. Es el caso, que el Rei a todos los enfermos, que toca y hace alguna dadiva, Y podrian,,por:lograrla > fin girse Scrofulosos algunos que están mui sanos. ' 17 «Esto es lo que siento en-quanto al hecho. En quan- to al derecho me resta una duda, en la qual hasta ahora:d na- die vi tropezar 5 yes, si la gracia curativa de los Lamparo- nes es como habjitual:, y. inherente a la Corona de Francia, o. solo; actualmente comunicada al Rei, quando llega.el caso de curar 3 lo que puede pender de la fé, que tiene con el uso de la señal de la Cruz, y invocacion de la Santisima Trini- dad. Y en verdad, que esto segundo me parece mas verisi- mib, y. mas conforme a la práctica. comun de la Providencia Divina en las curaciones preternaturales. Basta, para: que se logfe da curacion; el que en los Reyés de Francia sea como hereditaria la persuasion de la eficacia del rito, aunque no lo sca la misma gracia curativa. Esta persuasion, aunque ocasionada de la, noticia: de ¡las curaciones hechas. por. los eyes predecesores, puede:tener en cadauno, por, objeto mo- tivo.una confianza sobrenatural en la señal de la Cruz.) y en la invocacion de la Santisima "Trinidad", y por este ca- mino influir en la: curacion. Que sea de un modo, que de otro, ya vé Vaimd, quer la cúracion mo. puede menos de ser prerernatural::. con: que tengo:respondido a una, y otra: pre- 18 El que los Reyes de Inglaterra, despues que se han separado de la Iglesia, curen de, esta enfermedad, ni de otra, ten- Carta XXV, 205 tengo por patraña heretical, De lo mismo que dice Guilel- mo Tookero, en comprobacion de su virtud, se colige, que todo es impostura.

19 Ahora, por apendice de mi respuesta, voi a comu- nicar a Vmd. una noticia, que no sé si me dará albricias por ella. Sepa Vimd. que no falta quien diga que tambien nuestros Reyes tienen la gracia de curar Lamparones, no por Reyes de Castilla, sino por serlo de Aragón, a cuya Corona está anexa aquella prerrogativa, segun afirma Pedro Antonio Beuter, Autor Valenciano, citado por Gaspar de los Reyes, que insinúa dar asenso a ello, ¿Qué le parece a Vind. £ ¿lo creerémos?

20 Pero esto es nada. Sepa mas Vmd. que el mismo Gaspar de los Reyes cita no menos que doce Autores, que afirman, que los Reyes de España gozan la admirable prer- rogativa de expeler los Demonios de los cuerpos de los Energumenos; y esto sin mas diligencia, que ponerse en presencia de ellos: y el mismo Reyes añade, que afirman- dolo tantos, y tan graves Autores, se les debe dár entero credito; sin advertir, que qualquier adulador, que publí- que alguna fingida excelencia del Principe, rara vez dexa de tener infinitos que le siguen. Donde hai tantas fingidas Energumenas, aun serían muchas mas, si viesen bien es- tablecida en España esta creenciaz pues, como hoy, por va- gucar, piden que las lleven a tal, O tal Santuario, entonces clamarian por ir a la Cortez y me persuado a que las mas finas Aragonesas mas querrían vér la cara del Rev, que la de «Ruestra Señora del Pilar. Nuestro Señor guarde a Vimd. Sc, Poco há me dixo D.fuan Delgart, Cirujano Francés, que vivio muchos años en París, y que abora reside en esta Ciu- dad de Oviedo, que no hace yá el Rey Christianisimo la ce- remonta de tocar a los Scrofulosos, ni en el tiempo, ni en el sitio que señala Fuan Doléo, sino en el dia de Jueves Santo, y en el Palacio de Versalles. Añadióme, que todos, Q ca- si todos los que ván allí a curarse con el contacto de la ma- no Régia, son Estrangeros 3 que los Franceses, que adole- cen de Lamparones, no buscan para la curación a su Rel, E S¿- 206 CurAcióonN DE LAMPARONES.

sino a Sus Medicos, y Cirujanos, Ocasionada es esta parti- cularidad a varias reflexiones. Es verdad, que para borrar la poco favorable emp resion, que dicha circunstancia puede hacer, me aseguro el mismo sugeto baber conocido muchos Scrofulosos, que de «algunas Provincias de España, veci- nas a la Francia, habian ido a Versalles d curarse, y se ha= bian restituído a sus Patrias enteramente convalecidos.

CARTA XXVL O BaRsi Lada ale ed A A ¿Ampolla de Rems.

q o% UE furor es ese Monsieur? ¿Qué mérito hallasteis “Q en. mi para esas iras? Haber escrito en el Tom.17, Disc. 8. num. 67, que es dudoso haya baxado del Cielo en el Bautismo (Coronacion dixe allí por equivocacion) de Clodovéo,. el oleo:con que se consagran los Reyes de “Francia, es bastante para que me trateis s de enemigo de la Francia para que me capituleis de injurioso a los Reyes Christianisimos 5 para que digais, que ca mi reside, O se conserva la antigua ojeriza de mi Nacion con la vuestra 3 y lo peor de todo, que falto a la atencion debida a mi Sobera- no, como Francés por nacimiento, y por origen? Cierto, -Mr. que sois un Francés mui delicado. Creyera yo, que en vez de herirme con inventivas, debierais explicarme vuestra gratitud, por la circunspeccion con que hablé en la mate- ria, que acaso fue excesiva para un Crítico de profesion. Yo dixo, que entre los mismos Franceses algunos dudan de aquel prodigio. Siendo esto innegable, tengo derecho para dár traslado a aquellos de vuestra querella, y despacharos a vos, para e las riñais mas allá de los Pirinéos. Añadí, que el silencio de San Gregorio “Turonense parece a algunos prue- ba eficaz de que no hubo tal prodigio; y que. el de Paulo Emi- CARTA XXVI 207