SigPhi · Benito Feijoo

Cartas eruditas y curiosas, Vol. I (1773)

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todo. infuxo en la conoERACióN, y color del fetos ee Vm UI Señor mio: Con la ocasion de haber llegado vi a Vimd. los ultimos, Tomos de las Memorias de. T revous » «y haber visto en el Articulo 53. del año de 1738.

A CArmTA QUARTA. $7 Vind. de tímida mi perplexidad sobre el mismo punto: pues habiendole tratado en el Tom. VIL, Disc. I4F, desde el num. 22, hasta el 36. inclusive, no me atreví a reprobar decisivamente la opinion, que atribuye a aquella causa la ne- grura de los Ethiopes; lo que a Vmd. parece pudiera, y de- biera hacer. Pero yo, despues de leer el Extracto del Libro de Blondél, (lo que ya antes de recibir la de Vimd. habia executado ) y meditar de nuevo sobre la materia, tan lexos estoi de llegar a esa decretoria resolucion, que antes bien aho- ra me hallo no poco inclinado a conceder a la Imaginacion de las madres alguna influencia en la figura, y color de sus producciones.

2 Las razones con que el Medico Londinense prueba su dictamen, son las mismas que yo propuse en el lugar citado, a la reserva de dos reflexiones que añade, y en que a la ver- dad hallo poca conducencia, para persuadir el asunto en la generalidad en que él lo comprehende. 3. La primera es, que quando un niño nace defectuoso de una mano, de un brazo, uú de otro miembro, no puede este defecto atribuirse al infiuxo de la imaginacion de la ma- dre; porque (dice ) ¿cómo la imaginacion de la madre pudo cortar el brazo que falta * ¿De qué instrumento-usó para cor- tarle * ¿Qué se hizo? ¿Dónde paró el brazo cortado? ¿Quién, 9 cómo curo la herida?

4 Esta reilexion tengo por mui buena contra los que es- tienden, a efeítos de esta especie, el influxo de la imagina- cion, como en realidad no faltan quienes le atribuyan efica- cia tan prodigiosa. Helmoncio refiere que una muger, ha- biendo visto cortar la mano a un Soldado, volviendo a casa, parió un niño, que carecia de una mano. Etmulero, que en el cap. 23. de sus Instituciones Médicas cita a Helmoncio por este hecho, parece darle asenso; añadiendo, que todo este negocio se hace por medio de los espiritus animales, que conducidos al utero, alteran el feto. Pero esto, a mi pa- recer, a madie que lo considere bien, podrá persuadir. El fero, antes que la madre viese cortar la mano al Soldado, tenia, como se supone, ambas manos. ¿Cómo pudieron quitar- 58 INFLUXO' DE LA IMAGINACION MATERNA.

tarle la una los espiritus animales * Especialmente quando éstos, por su extrema sutileza, pueden penetrar por qualesquiera po- ros del cuerpo animado, sin la mas leve division del continuo.

5 Repito, que Jacobo Blondél prueba bien contra los que atribuyen a la fuerza de la imaginacion el salir trunca- do el feto, en orden a algun miembro 3 pero no contra otros muchos, que limitan su influjo a efectos menos con- siderables, como una, ú otra mancha en el cutis, alguna tortuosidad, O variacion de figura en esta, O aquella parte del cuerpo, óc.

6 La segunda reflexion de Blondel, es, que sin concur- rencia alguna de la imaginacion pueden salir. los fetos con quantas deformidades, O irregularidades se han observado en ellos hasta ahora, Ó quantas nos refieren las Historias; porque hai principios de donde pueden provenir, totalmen- te independientes de la imaginativa: La variedad de las - particulas, y de sus combinaciones: Las enfermedades de los infantes en el seno materno: El cremento interrumpido de algunas partes del feto, por obstrucción, 0 por otra causa: La situacion violenta, y constreñida, con que está en aquella morada: Los golpes, encuentros, y com- presiones que padece: En fin, las enfermedades que be- reda de sus padres. a Todo esto es cierto 5 y creo, que los que el Autor llama Imaginacionistas, se lo concederán todo, sin perjuicio alguno de su opinion 5 porque ninguno, quanto yo alcanzo, atribuye a la imaginacion todas las irregularidades, ni aun las mas, con que nacen los infantes. Convendrán, pues, 0 convienen, en que muchas provienen de otros principios 3 y solo atribuirán a influjo de la imaginacion aquellas, en quie- nes vean alguna analogía especial con éste, 0 aquel objeto, que haya hecho una grande impresion en la imaginativa de la madre, en el punto de la concepcion, o durante la pre- ñéz. Pongo por exemplo: Bien posible es, que sin intervé- nir en ello la imaginacion de la madre, ¡nazca un niño 'con una excrescencia en el pecho, ú otra parté del cuerpo, que imite la figura de una lagartija. Pero supuesto el caso, que CARTA QUARTA. 59 refiere Gaspar de los Reyes, que habiendo padecido vehe- mente terror una muger preñada, por el accidente de sal- tarle una lagartija en el pecho, parió despues un niño con una excrescencia carnosa en el pecho, al modo de la lagar- tija 3 parece que este efecto no debe atribuirse a otra causa, que a la imaginacion materna.

8 Yo,a la verdad, despues de leer las razones del Me- dico Londinense, y otros varios escritos sobre el asunto, en todo hallo dificultad, y en nada conviccion. Gaspar de los Reyes, a quien acabo de citar, pone, Ó supone un equili- brio quimerico entre la Razon, y la Experiencia, en la qúes- tion presente, diciendo, que los que, guiados por el discur- so, O argumentos a ratione, niegan aquella eficacia a la imaginacion, son vencidos, 0 convencidos con los Experi- mentos 3 y los que guiados por los Experimentos, afirman aquella eficacia de la imaginacion, son vencidos, O con- vencidos con los Raciocinios: Dum ali¿ aliis disceptant; quí exemplis contendunt, rationibus vincuntur; S qui argu- mentis superant,expgrimentis cedere coguntur. Digo, que este equilibrio es quimerico, siendo imposible, que la Razon, y la Experiencia, opuestas, persuadan con conviccion a un mismo entendimiento dos proposiciones contradictorias. Aquel, a quien convenzan las razones, dudara de los expe- rimentos3 y el que se convenciere por los experimentos, aun- «que ignore la solucion, tendrá por sofisticos los raciocinios.

9 '|A mí, ni las razones, ni los experimentos me conyen- cen. No las razones, porque quantas dificultades se propo- nen contra la virtud sigilativa de la imaginacion materna so- bre el feto, se reducen a que no alcanzamos cómo pueda “ser esto 3 y el no alcanzar nosotros cómo pueda ser, no es prueba de que no sea. ¿Por ventura no hai en las causas na- turales mas virtud, que la que nosotros podemos entender, O explicar? ¿O regló el Autor de la Naturaleza por nues- tros alcances las virtudes que dió a las cosas £ Si ignoran- “dose enteramente los phenoménos, que la experiencia ha des- cubierto en las facultades directiva, y atractiva del Imán, se propusieran meramente por occurrencia imaginaria a los e me- 60 ÍNrLUxXO DE LA IMAGINACION MATERNA, mejores entendimientos del mundo, hallarian razones, a.su parecer, concluyentes, para dar por imposible la existencia de dichos phenoménos. Lo mismo digo de los que se observan en el fiuxo, y refluxo del Occeano. Lo peor es, que lo mismo: sucede en casi todas las demás cosas, aun las mas triviales, quando se trata de la imaginacion de las causas, ¿Quién sabe cómo, O por qué un leño encendido infíama a Otro ¿Cómo, O por qué una piedra arrojada al aire, vuelve a la tierra?

Cómo, Ó por que se elevan a a grande altura de la Atmosphera cuerpos mas pesados que el aire, $c.* Es verdad que los. Phylosofos explican estas cosas, y otras semejantes; pero divíididos en diferentes opiniones, de las” quales cada una padece tan graves dificultades, como las que hai sobre los phenoménos del Imán. Asi diéta la buena razon, que ni neguemos los efectos, porque ignoramos las Causas 5 ni neguemos - la virtud a las causas, porque no podemos alcanzar el modo que tienen de influir.

1o Tampoco me convencen los muchos experimentos, que se alegan a favor de la virtud sigilativa de la imagina- cion materna; porque por quatro capitulos puede falscar la prueba que se toma de los experimentos. El primero es, la falta de veracidad de los Escritores que los refieren. El se- gundo, la falta de veracidad en las madres, a cuya imagína- cion se atribuye el influxo en el feto. El tercero, la exagera- cion (a veces inculpable ) de los que observaron el feto. El quarto, la concurrencia casual de la nota observada en el infante, con el 00): sto analogo a ella, que hizo i aPRSPLo RA: va en la imaginacion de la madre.

11 Puede falsear la prueba por el primer capitulo, por- que los Escritores mo son una casta de hombres aparte, en- tre quienes no haya algunos, y aun muchos, poco veraces. El asunto presente es por su naturaleza mui ocasionado a la ficcion; porque, como tengo advertido en varias partes del Teatro, reina en los hombres una fuerte inclinacion a referir todo E que tiene algun aire de prodigioso, y ad- mirable; 5 de modo, que sugetos en todo lo demás sincéros, caen a yeces en la tentacion de referir prodigios cal ue CARTA: QUAR TA: 61 12 Puede falsear por el segundo, ya por la razon misma que acabo de alegar, ya porque algunas veces son las madres mui interesadas en la ficcion. Lo que se cuenta de una mu- ger, que por tener, al tiempo del concubito, la imaginacion clavada en la pintura de un Ethiope, parió un hijo mulato, pudo ser mui bien embuste suyo, para ocultar su infame co- mercio con algun esclavo de aquella Nacion. Puede servir el mismo recurso para todos aquellos casos, en que el hijo de la infiel casada sale mui semejante al adultero, y desemejante al marido; y finalmente podemos decir, que siempre que el feto sale, O monstruoso, Ó mui disforme, se considera la ma- dre interesada en atribuir aquel error de la Naturaleza a algun accidente estraño 3 como que, introduciendo el concurso de una causa forastera (esto es, aquel objeto, que hizo alta im. presion en su fantasía) en alguna manera desvia de sí la. afrenta, que concibe en una produccion, que se mira con cierta especie de horror.

13 Puede falsear por el tercero 3 porque es comunisimo en todo aquello, que sin ser admirable, tiene alguna leye apariencia de tal, suplir con la ficcion todo lo que le falta para serlo. Pongo por exemplo: Dice Sennerto, que cono- ció una mager, que habiendo en el estado de preñéz senta- dose debaxo de un moral, y caído sobre ella muchas moras, parió una hija, que tenia muchas berrugas, al modo de mo- ras, en aquellas mismas partes del cuerpo, en que a la ma- dre habian caído las moras. Lo mas verisimW es, que la ni- ma saliese con algunas berrugas3 y lo demas, esto es, tener estas alguna particular semejanza de moras, y haber nacido en las mismas partes del cuerpo, en que a la madre habian caido las moras, fuese adiccion. Digo, que esto es lo mas verisimil, ya porque es comunisimo, camo acabo de decir, añadir a las cosas aquellas circunstancias, que les faltan pa- ra ser admirables; ya porque los que dan tanta fuerza a la imaginacion, piden para ello una imaginacion vivisima, oca- sionada de objeto capáz de hacer una alta, y mui extraordi- - naria impresion en la fantasía; y el caer las moras, no es objeto, que pudiese alterarla mucho. No pocas veces se Much 62 ÍnrLuxO SOBRE LA IMAGINACION MATERNA.

miente solo materialmente en estas cosas. Quando en algun cuerpo se notan unos asomos de configuracion, d tenues rudi- mentos, que inclinan algo a la representacion de tal, O tal cosa, si se considera la representacion perfecta como admirable, 0 prodigiosa 3 pongo por exemplo, una figura humana esculpi- da pda la naturaleza en un peñasco; un incauto observador crec simplemente ver mas de lo que ve; porque entrome- tiendose la imaginacion en el comercio, que entonces exer- ce la vista con el celebro, le representa a éste, no los linea- mentos rudos que hai en el objeto, sino todos aquellos, que son menester para la perfecta semejanza.

14 Finalmente, puede falsear por el quarto. El tomar por causa lo que noes causa, es un error ordinarisimo; y error, que como advertí mui de intento en alguna parte del Teatro, ha ocasionado muchos absurdos en la Phylosofia, y ACHOS estragos en la Medicina. Sangróse el enfermo, y des- pues mejoro: Tuego la sangria le curó. Purgose, y mejoró, luego le sano la purga. Estas son ilaciones proprias de la Lo- gica bastarda que reina en el mundo. Y del mismo modo es- totras: Comió esparragos, “y despues le dolió la cabeza: lue- go los esparragos le hicieron daño. Bebió a la tarde agua dé limon, y no pudo dormir la siguiente noche: luego el ou de limon le quitó el sucño. En general la seqiiela casual, orden accidental de propriedad', y posteridad entre dos co- sas, mui freqiientemente induce al error de juzgar, que la anterior es causa de la posterior, como haya qualquiera le- visima apariencia de que pueda serlo, 15 A nuestro proposito. En el largo espacio de nueve meses ( todo el tiempo de la preñéz dicen comunisimamen- te los imaginacionistas, que es apto para que obre la imagi- nacion en el feto) son mucho los objetos, que se presentan a la madre, capaces de hacer alguna fuerte impresion en su celebro, y mover en ella algun afecto vehemente; unos ale- gres, otros tristes; unos que la irriten, otros que la alhaguen; unos que la enciendan el apetito, otros que la causen horror, Gc. Es facilisimo, pues, y sucederá muchas veces, que Saliendo despues el feto con qualquicra especial nota, se halle en- CARTA MUA RT Aci 63 entre tantos objetos alguno, con quien la nota observada ten- ga alguna analogía. La concurrencia del cbjeto con la nota es casual: pero la preocupacion de los imaginacionistas los induce a creer, que la impresion que hizo el objeto en la madre, produxo este efecto, y.asi se toma por causa lo que no lo es, | aaa! .. 16 El que semejantes concurrencias son casuales, € ¡ins dependentes de todo infiuxo de la imaginacion materna en el feto, se prueba eficacisimamente con una refiexion, que yoi ad proponer a Vid. y es, que si hubiese tal infiuxo, se- ría bastantemente comun hallar a los infantes notados con alguna insigne deformidad. Explicome con este exemplo: Entre los casos que se alegan en prueba del inñuxo ae la ima- inacion, es uno de los mas señalados, el que una muger preñada, habiendo visto romper vivo a un malhechor, (asi se llama aquel suplicio, en que con una barra de hierro suc- eesivamente yan rompiendo al delinquente brazos, y pier- nas ) parió despues un niño con ciertas séñales de brazos, y piernas, que representaban el efecto de aquel suplicio. bien posible es, que dicha representacion fuese imperfecrisima, y pusiese mucho de su casa en ella la imagen, o la ficcion de los que la observaron. Pero doi que fuese como se refie- re. Este es un suceso particular, y rarisimo 3 quiero decir, que no se refiere, ni se halla en los Libros que tratan del in- fluxo de la imaginacion, otro, dentro de los mismos terminos. ¿Pero quien no vé, que si el horror, que tubo la ma- dre al mirar aquel espectaculo, hubiese sido causa de las se- males impresas en el hijo, sucedería lo mismo otras muchas veces? En Francia, y otras Regiones, donde es mui fre- qúente aquella especie de suplicio, le han visto executar mis llares, y millones de mugeres preñadas, y entre ellas:inu- merables de corazon apocado, genio timido, incole piado- sa, celebro ocasionado a grandes commociones. ¿Cómo, pues, no se repitió inumerables veces el mismo suceso? Asi- mismo en España vieron, y ven muchos millares de muge- res preñadas executar el suplicio de la horca, el qual a las mas conmueve, y conturba extrañamente, ¿Cómo no se ven.

gn 64 ÍNFLUXO DE LA IMAGINACION MATERNA.

en los Pueblos, donde se execura aquel suplicio, muchos infantes con el cuello mui comprimido, la cara entumcecida,. la lengua fuera de la boca? Sc, 17 Asi parece se debe creer, que quando el infante saca tal, O tal nota particular, representativa de algun objeto, que hizo alta impresion en la fantasia materna, es mera ca- sualidad, Pero lo mas ordinario es, que se hace misterio de lo que no le tiene, y qualquiera leve analogía se concibe, 0 pondera, como si fuese una exacta semejanza. Escribe el Padre Delrio de dos parientas suyas: la una, que se divertia frequentemente coa una Mona, y parió una hija, que en sus movimientos, y enredicos pueriles imitaba las travesuras graciosas de la Mona: la otra, que habiendo concebido un gran pavor, al ver entrar en su casa furiosos unos enemigos de su marido, dió a luz un niño, que en sus ojos siempre espantadizos, representaba el susto de la madre. Lo que en esta narración se ofrece, como naturalisimo al discurso, es, que la aprenension elevó a particularidades, dignas de una atenta observacion, dos cosas mui comunes. A cada paso se yen niñas, que con sus jugueticos imitan aquella fes- tiva inquietud de las monas, y aun por eso se suele dár a aquellos juguetes el nombre de Monadas, 9 Monerías 5 y de las niñas que son mui festivas se dice, que son mui monas. Del pariente que tenia los ojos como espantados, dice el Padre Delrio, que quando lo escribia, era ya adulto, y per- mancecia siempre loco: Zam adolescens emote mentis persis- $if. En los locos es comunisimo tener la vista, 0 modo de mirar, como que están medio asombrados; y para que haya liombres locos, no es menester que las madres hayan pade- cido algun gran susto. ' 18 La regla fundamental, y segura para evitar el error de tomar por causa lo que no es causa, es atender a lo que comunmente sucede 5 porque las causas naturales, puestas en las circunstancias debidas, comunmente producen los. efec- tos correspondientes. Ási, si comunmente sucediese, que quando las mugeres que estan en cinta, padecen algun afecto vehemente, U deira, u de miedo, u de horror, 8zc. los hi- CARTA QUARTA,. 65 hijos saliesen con alguna señal representativa del objeto, que movió aquella pasion, se deberia creer ser aquella señal efecto de la imaginacion materna. Mas si esto solo: sucede una, ú Otra vez rara, se debe juzgar, que la concurrencia de la nota del feto con el vehemente afecto de la madre, es mera casualidad. Puesta esta regla, que prescindiendo de todo estudio phylosófico, claramente dicta la buena razon, haga- se la reflexion, de que apenas hai muger alguna, que en el tiempo de la preñéz no padezca algunos afeétos vehementes. Sientan los Medicos, y califica la experiencia, que aquel es- tado es mui ocasionado a ellos. Mientras se hallan en el las mugeres, se contristan, se irritan, temen, apetecen con mas vehemencia, que fuera de. él. Si, pues, la imaginativa ma- terna mui alterada con qualquicra objeto que produce aque- llos afectos, tubiese virtud para imprimir en el feto alguna nota correspondiente a aquel objeto, sería comunisimo salir los infantes con alguna nota de esta especie. Pero ello no es asi; anres apenas entre cien mil mugeres, que al tiempo de la preñéz padecen algun afecto vehemente, hai dos que pro- duzcan el Eto con dicha nota. Luego se debe discurrir, que quando la tiene, es efecto de otra causa, y no de la imagi- nacion de la madre.

19 Es importantisimo tener presente esta regla para di- rigirse en muchas cosas concernientes a la vida humana. Pongo por exemplo, en el régimen para conservar, 0 re- cobrar la salud. Si para hacer el concepto de lo que es, 0 nocivo, 0 provechoso, solo se atiende a lo que sucede una, Ú otra vez, se caerá en muchos errores, y padecerá las con- seqiiencias de ellos. Comió- Juan lechugas a la cena, y el dia siguiente le vino catarro. De aquí infiere, que las lechugas le excitaron fluxion al pecho. Infiere mui mal. Para que la ilacion fuese buena, eran menester varios experimentos de lo mismo. Si comiendo muchas veces lechugas, siempre, 0 comunmente despues de ellas le viene el catarro, lo que no le sucede con otros manjares, hará bien en huír de las le- chugas. Lo mismo digo de lo que se concibe que aprove- cha. Usando alguna vez de tal manjar, u de tal remedio, Tom, I, de Cartas, E se 66 ÍnrLuxO DE-LA IMAGINACION MATERNA.

se le fue «a. Pedro, el «dolor de cabeza..De.aquí infiere la-url- lidad deél para-este cfefto;Infiere mal. Los dolores de cabe- za, como 'los de- otras muchas partes. del. cuerpo, ván, y vie- nen en los que tienen complexion ocasionada a ellos, sin hacer exceso particular, que los cause, ni aplicar remedio que los cure. Si.experimentase: los, dolores de cabeza!, de estomago, dec, rán obsrinados, que solo cediesen; quando usa de tal:man- jar:,. uide tal remedio. seríalbuena la:ilacion., 20) Puede- ser, que. con ocasion de estos. símiles Vimd. me note lo que algunos me notan, que yá de intento, yá por incidencia, llevo muchas veces. la pluma a asuntos per- tenecientes, ala Medicina;;, lo. que para muchos lectores puede ser: fastidioso: ¡Sealo enhorabuena;; como para Otros muchos sea util. Yo no-escribó para mi aplauso, sino. para provecho del Público. Son. muchisimos los ¿que me. han dado las gra- - cias, por haberse utilizado grandemente su salud en. la prác- tica de mis consejos «medicos. Los queno gustan de ellos, pueden, quando, los encuentran; omitir la lectura, y pasar adelante. Si hallan.mas: a. las. máximas: medicinales, que yo escribo; que las purgas que les receta el Medico, buen provecho les haga: pero digo, que es raro el temple de su a j | «Lo que hasta ahora he razonado, debilitando las prue- hs E08 se alegan por una:, y otra opinion, no cs tan com- prehénsivo del asunto, que no se deba aún algo de particu- lar exámen a cierta parte de la question. Convienen comun» mente los Imaginacionistas, en que la virtud de la imagina- cion, respecto del fero, seestiende desde el punto de la co- mixtion de ambos sexós., artodo el tiempo en que aquel está contenido enel. materno seno: y mul frecuentemente:atri- buyen mas eficacia a la imaginacion materna (algunos en- tran tambien en cuenta la paterna ) en el punto de la. con- currencia de «padre,' y madre a la operacion prolifica,” que en todo el resto de tiempo de.la preñéz. Naturalmente. se viene al discurso, que aquel memento,, en: que ambas cau: sas concurren a la. generacion, tenga alguna especial opor: tunidad para que la imaginativa exerza su infiuxo, la qual no - y hai, CADDA CODA RITA. Ox cl 67 Ahal despues de consumada aquella obra, aun quando no Se pueda cxp licar: exactamente en que consiste dicha oportuni- «dad. Basta concebir la grande intension con que entonces obran las facultades, la especial disposicion, que en: aquel “estado tiene, la. materia por su blandura, para sersigilada de “éste, O aquelimodo; y que finalmente, “aquel es el momen- to, que la. naturaleza ha. destinado pas determinar, y ca- ractericar el individuo.!

22 Mas por otra parte se ofrece una dificultad notable, “que ya he propuesto envel num. 26. del Discurso sobre el c0- lor Etbiopico5 y es, que, 9.admitimos el sistéma moderno de la'continencia formal: de los:efectosoen las semillas, se- gun el qual el feto estaba perfectamente formado'en el ova- rio materno; o estamos al antiguo, de que:se forma cn el “utero. Si lo primero,' la imaginacion. de los padres no puede influir en su formacion. Si lo segundo, tampoco 5 porque la operacion prolifica de los padres ya cesó, quando empieza a formarse. ' 23 Esta objecion es eravisima sin duda 3 pero el mal es, que a todos oprime su peso, pudiendo volverla los Imagina- —cionistas contra la opinion contraria,con una reflexion, que «mejora mucho la causa que defienden: Todos debemos con- “venir, "porque: la experiencia no nos lo dexa dudar; en que los hijos comunisimamente salen semejantes, no solo á las madres, mas tambien alos padres. ¿Quién, pregunto, có- mo) y quando Produce esta semejanza ' < Es evidente, que “la producen, o el padre, ó:la madre, o ambos] Juntos. ¿Pero con qué facultad? ¿Con qué potencia + ¿Con qué instru- mento £ Parece inescusable recurrir a la imaginativa 5 por- que, ¿qué otra facultad se puede designar capáz de confi- gurar el feto, de modo, que salga semejante d aquel deter- “minado hombre » que le engendra? La semejanza a lá ma- dre): ya: puede:componerse sin' recurrir dela “imaginacion: “diciendo: conformemente al sistéma de la continencia formal en las semillas, que el Autor de la Naturaleza formó desde el principio aquellos minutisimos cuerpos “contenidos, con una semejanza respectiva a la madre, en cuyo ovario se 2 con- :68 ÍNFLUXO DE:LA IMAGINACION MATERNA, contienen. Pero supuesto que los hijos de una misma madre, sin faltar ala semejanza con ella, si tienen a: Pedro por pa- dre, Salen semejantes a Pedro 3 si a Juan, salen semejantes a Juan; es evidente, que en el ovario no tenian la organi- «zacion', que. los: hace semejantes al padre. ¿¿Quién, pues, los configura de aquel modo? ¿Hai algun instrumento, algun miembro Tallista, y juntamente Pintor, que dé tal figura, y tal color a aquella materia? Ninguno. Discutrase por todas las facultades que obran en la generacion: en ninguna se hallará ni. el: mas leve vestigio de proporcion 2004 configurar el feto, sino en la imaginativa.

24. Bien sé, queen la Phylosofia de antaño se decia; que habia una faculrad Plastica, Architectonica, Y Formatríx, que corria con esta incumbencia: Pero lo primero, estas son voces, y. nada mas; porque solo es decir,. que hai una fa- cultad ¿que produce tal efecto. Lo segundo, entretanto ¡que «no especifiquen mas, determinando qué: potencia es la que tiene esa habilidad, dirán los Imaginacionistas, ylo dicen, que la Facultad Plastica es la imaginativa. Lo tercero, á esa facultad Plastica, 3 quién la determina para configurar el feto conforme d- tal, 0 tal exemplar 5 esto es, de suerte, que salga semejante al padre: que le engendra, y «no:a Otro! “Sin remedio se hía de recurrir para esta determinacion a la imaginativa; 5 y esto solo que se conceda,-ya ganan los Ima- -ginacionistas el pleito. De modo, que bien pensado todo, el que quisiere excluir esté principio,u diráfnada, % dirá cosa mas dificil, mas. misteriosa; mas incomprehensible, «quelo que dicen los Imaginacionistas. ¡ 25 Del mismo modo, sobre este asunto -, Cae la obje- cion hecha arriba contra el influxo de la imaginacion en el momento de la obra prolifica, fundada: en que aquel mo- mento, 0.es posteriór, 0 antefiot con anterioridad: de tiempo a la formacion del feto; pues la misma posterioxi- dad, ó anterioridad se hallará en qualquiera causa que se señale de la semejanza del feto con el padre, suponiendo, que dicha causa obre, como parece debe ser, en el mismo momento,; d CARTA QUARTA. 69 CARTA QUARTA. 69 26 ¿Y qué resulta de todo lo que he discurrido sobre el asunto ¿ Diran muchos, que no resulta otra cosa, sino que el juego está hecho tablas; porque es dificil determinar, que opinion tiene a su fayor mas fuertes argumentos, Sin embar- go, yo me inclino a un corte en la materia, que es conce- der a la imaginacion materna la eficacia de sigilar el feto en el tiempo de la operacion prolífica, y negarsela despues.

27 Alo segundo me induce, el que no teniendo la opi- nion de los Imaginacionistas otro apoyo, que el de los ex- perimentos, quantos se alegan por el infivxo de la imagina- cion en todo el tiempo de la preñéz, son, como se ha vis- to arriba, sumamente falibles; y en algunos se representa una total imposibilidad, como es el que la imaginacion ma- terna pueda quitar un miembro al feto, despues de perfec- tamente organizado, Quando mas, se podria admitir, que hiciese alguha inmutacion en él en los primeros dias, des- pues de la concepcion, a causa de estár aún blandisima ci- tonces la materia, 28 Alo segundo me inclina principalisimamente el ar- gumento, tomado de la semejanza de los hijos a los padres. Ciertamente este es un efecto, que como ya he ponderado, parece no puede atribuirse a.otra causa que a la imaginacion de la madre vivamente excitada hacia el sugeto cooperante en el placer venereo. Confieso, que es dificil concebir esta virtud en la imaginacion: pero no hai recurso a otra alguna causa porque qualquiera otra, que se quiera discurrir, sera mucho mas dificil de entender, y aun imposible de explicar lo que yo mostraría facilmente, si la materia, en que se de- beria discurrir para mostrarlo, no fuese tan tediosa, ya para el que escribe, ya para el que lec, 29 Ala dificultad propuesta arriba, sobre que el feto, O está ya formado antes de la operacion prolífica, óÓ se br ma: despues de completa esta, se puede responder lo pri- mero, que la configuracion que tiene antes, no está tan ultimamente determinada, que no pueda recibir despues ale gunos nuevos lincamentos, en virtud de los quales se haga mas semexante a Pedro, que a Juan. Aun despues del na.

eodomo 1, de Cartas E 3 Ci; 70 ÍNrLUXO DE LA IMAGINACION MATERNA. cimiento, desde la infancia, hasta la juventud, suele variar- se, tanto quanto, la configuracion del rostro. Puede res- ponderse lo segundo, que no antes, ni despues de la ope- racion prolífica, sino en el momento de ella, se sella el fe- to, de modo, que salga semejante a aquel que le da el ser Como la naturaleza nada produce, sino individuado, es de creer, que en el momento de la produccion dá al feto to- das las circunstancias individuantes, de las quales una es la figura. |