SigPhi · Jaime Balmes

Curso de Filosofía Elemental

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37. Uno de los argumentos mas manoseados por los materialistas es el que ya proponia Lucrecio, hace vein- te siglos. Las-facultades del alma siguen un movimiento semejante al del cuerpo: cuando este es tierno, como en la infancia, ellas Sgn tiernas é infantiles; cuando es robusto, ellas son robustas; cuando está enfermo, enfer- man; cuando envejece, envejecen; cuando muere, mue- ren; luego el alma no se distingue de la organizacion; luego el pensamiento y todos los fenómenos intelectua- les, morales y sensibles, no son otra cosa que el producto del organismo.

Esta dificultad se desvanece recordando lo dicho mas arriba (34). Aun suponiendo exactos los hechos alegados, solo probarian que los órganos son necesarios para que se ejerzan las funciones del alma; pero no que esos órganos sean la misma alma. El ser una cosa condicion necesaria para otra no prueba la identidad de las dos. En una máquina sucede á veces que una parte muy pequeña es indispensable para las funciones: ¿será le- gítimo inferir que esta parte es la que hace mover la máquina y el agente que da impulso á todo? En un ins- trumento de música es indispensable en tal ó cual sitio un pedazo de madera ó de metal, ¿diremos que este pebazo es. quien ha concebido y quien ejecuta la música? El pintor necesita del pincel y de los ingredientes co- lorantes, y ¿atribuiremos los prodigios de su arte á los ingredientes y al pincel? Sin el golpe del azadon dado por el rústico para despejar una semilla que se iba so- focando, la planta no habria nacido, y ¿diremos que el yerdor, la lozanía y el fruto de la planta, solo se deban PSICOLOGÍA. 817 al azadon, y negaremos la “fecundidad de la semilla, lo feracidad de la tierra, el calor del sol, la influencia de la luz, la accion del aire y de la lluvia? Tal es el racio- cinio de los materialistas: los órganos son necesarios para las funciones del alma, luego estos y el alma son una misma cosa: ¿quién no ve la monstruosa confusion de ideas que hay en este sofisma? ' 88. No conocemos la esencia de la materia, dicen los adversarios; luego no podemos áfirmar que le repugne el pensamiento. Esta dificultad se desvanece con recor-= dar lo dicho mas arriba (35). Para saber que un predi- cado repugna á un sujeto, no necesitamos cónocer la esencia de este; nos basta el conocimiento de alguna de sus propiedades esenciales á la que repugne el prédica” do. Admitiré que no conocemos la esencia de la materia; pero no se me podrá.negar que sabemos de ella una cosa con entera certidumbre, y es, que no.es sim- ple, sino compuesta. Es así que hemus demostrado que el alma es simple, luego es esencialmente distinta de la materia. El sí y el no, y con respecto á una misma cosa, son imposibles; la simplicidad implica negacion de com- posicion; esta implica negacion de simplicidad: luego el alma no puede ser á un mismo tiempo simple y compuesta; y como por lo mismo que es intelectual es simple, no puede ser material.

39. ¿Qué es el alma, dicen otros, si no es cuerpo? A una cosa incorpórea; ¿cómo nos la representamos? Si se trata de representacion imaginaria, no cabe repre- sentación del alma; pero esto mismo, lejos de probar en contra, prueba en favor de la simplicidad. La obje cion se funda en una grosera confusion de lo inteligi- ble con lo sensible (36).

110. No obstante las relaciones entre el cerebro y las facultades del alma, hay una porcion de hechos que indican cuán sin fundamento se pretenden confundir cosas tan diferentes: parece que Dios ha querido ma- nifestarlos á la ciencia fisiológica, para qne no se lle- vase demasiado lejos la expresada relacion, hasta el punto de convertirla en una proporcion perfecta. Aun cuando esta proporcion existiese con toda exactitud, no se proharia que el alma es la misma arganización, 318 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

porque siempre quedaria en pié la solucion fundamentát (34 y 37); pero tenemos la fortuna de que semejante exactitud no existe, y que la experiencia enseña todo'lo contrario.

Berard asegura que no hay/parte mas ó. menos con- siderable del cerebro que nó pueda ser destruida por supuraciones Ó lesiones orgánicas, conservándose las sensaciones en toda su integridad. (Doctrina de las relaciones entre lo físico y lo moral.).

Cabanis, nada sospechoso á Jos materialistas, dice lo siguiente: « Porciones eonsiderables del “cerebro son consumidas por varias enfermedades, ó destruidas por accidentes,ú operaciones necesarias, sin que la sen- sibilidad general, las funciones mas delicadas de la vida y las facultades del espíritu resulten din de NIDBUN MOÑO. +...o...o. 1...«o...o...La experiencia demuestra que, exceptuando los órga- nos que no pueden cesar de obrar sin que la vida se acabe, es sumamente difícil determinar el grado en que las lesiones deben producir inevitablemente tal efecto conocido. Actúalmente no se exceptúan. de esta regla el cerebro, el cerebelo, y las dependencias de uno y otro, » (Relaciones entre lo físico y lo moral del hombre. Memoria 11, 53.)

Gall prueba con hechos que el hidrocéfalo Ó hidrope- sia' del cerebro no siempre turba las facultades men- tales, como habia pretendido Cabanis, y sostiene que el cerebro puede continuar ejerciendo sus funciones aun- que esté nadando en un fluido.

En algunos casos de enajenación mental se ha crei- do descubrir alteraciones orgánicas; pero Broussais afirma que puede haber locura sin ninguna mudanza perceptible en el. encéfalo. Lo mismo opinan Esquirol y Pinel, ambos conocidos por sus estudios sobre las en- fermedo-*es montes: PSICOLOGÍA. 319 CAPITULO VIH.

Sistema del ángulo facial y de las relaciones del cerebro con el cerebelo, b1. Los que han pretendido determinar el valor de las facultades intelectuales y morales por medio de los órganos, han excogitado' diferentes teorías apoyándolas con varios hechos; daremos de ellas una sucinta noticia, manifestando al propio tiempo que nada pueden probar contra la espiritualidád del alma.

2. Camper pretende que la medida de la inteligencia en la escala. de los animales es el ángulo facial, que está formado de dos líneas, una tirada desde la raiz de Jos dientes superiores á la cima de la frente, y otra que sale de la misma raiz y va á párar al occiput, pasando á poca diferencia por los agujeros de los oidos; ó en otros términos: de una línea que desde el extremo de la frente á la raiz de los dientes superiores, caiga per- pendieularmente sobre otra tirada desde la misma raiz hácia atrás en la direccion de la base del cráneo. Cuan- to menor seá este ángulo, tanto mas se inclinará la frente hácia atrás, siendo mas innoble la figura, y acer- cándose á la de los brutos. Cuando el ángulo es reclo Óó de 90 grados, la. cara está en posicion vertical, y adquiere un especial carácter de hermosura y nobleza. Si el ángulo es mayor de 90 grados, el semblante tiene aire de majestad. Los pintores y escultores griegos y romanos daban á las caras un ángulo mayor de 90 gra- dos, especialmente cuando querian representar á Júpi- ter, padre de los dioses.

Observa además Camper que el ángulo facial del Européo, el hombre de la raza mas inleligente, es de 80 á 90 grados; el del Kalmuco y del negro de 70, y el del orang-ulang de 58. Otros naturalistas varían 'en esta medida; pero es cierto que se: nota la diferencia del ángulo. En pasando á los cuadrúpedos se hace mas pequeño aplanándose mas y mas la frente; y en los veptiles y pescados llegan las dos líncas 4 lormar casi 320 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

una sola, desapareciendo todo rastro de cara, y ter- minando la cabeza en un deforme hocico.

13. Esta teoría es mas ingeniosa que sólida. Desda luego se debe admitir que, bajo el aspecto de la he- lleza y de la dignidad, el grandor del ángulo es una era dicion indispensable: prescindiendo del color, ¿quién no prefiere la cara de un Europeo 4 la de un negro? Aun sin tanta diferencia, se nota fácilmente que las figuras son mas hermosas si tienen la frente elevada, y la parte inferior de la cara poco saliente. Nada tenemos pues que objetar á los artistas griegos y romanos; los de nues- tros dias siguen la misma regla: á una figura que haya de distinguirse por su belleza y dignidad, siempre se procura darle un grande ángulo, con frente elevada que domine la parte inferior del rostro.

4. Pero ¿se puede decir de la inteligencia lo mismo que de la belleza y dignidad? Los hechos no confirman la hipótesis de Camper. Tiedemann ha escrito una me- moria sobre el cerebro del negro comparado con el del Europeo; y eu ella afirma, que á pesar de la diferencia del ángulo facial no hay ninguna en la estructura.inte- rior del cerebro. Este mismo autor ha medido un gran número de cráneos de la mayor parte de las razas; y de sus investigaciones resulta que muchos de los pueblos mas bárbaros tienen el cerebro igualmente desarrollado que los Europeos.

b5. Aun suponiendo que las observaciones hubiesen confirmado la proporcion del ángulo facial con la inteli- gencia, ¿se inferiria de esto que el alma no es distinta - del cerebro? no, ciertamente. La mayor perfeccion del tórgano material, manifestada en el mayor desarrollo, jseria la mayor perfeccion del instrumento; pero no le quitaria á este su naturaleza, ni alteraria la esencia del agente principal (35).

16. La doctrina de Camper tiene relacion con oLra, segun la cual la mayor inteligencia del hombre depende de que la parte anterior del cerebro se halla en él mas desarrollada que la posterior; pues que este desarrollo hace que el cráneo y la frente sean mayores, lo que contribuye al incremento del ángulo. Oken, en su ¿2es- toria natural, dice que en los mainiferos cl cerebro es PSICOLOGÍA. 391 seis veces mayor que el cerebelo, y en el hombre nuevo (Historia natural, tomo Iv). Además, comparando cl volúmen del cerebro. del hombre con la médula espinal, se le halla cuarenta y tres veces mayor, á poca diferen- Cia, cuando en los animales la relacion es mucho mas pe- queña; por ejemplo en el gato es solamente cuatro veces mayor, y en el raton tres, segun dicen el citado Oken y Carus en sus Element:s de anatomia y en su Zootomía.

47. Nadie niega que haya diferencias entre la orga- nizacion humana y la de los brutos; pero á primera vista, y prescindiendo de estas comparaciones, ócurre una consideracion gravísima que resuelve la cuestion. La diferencia del hombre al bruto ¿está en proporcion con las diferenezas orgánicas? Comparad el cerebro de: YPei- ton, de Aristóteles, de san Agustin, de Bossuet, de Lla- bnitz, de Newton en su volúmen y peso, con el de un bruto cualquiera; y pregunto, aunque sea la proporcion como 4, como 10, como 100, como 1000000 si se quiere, á 1, ¿dará esto la medida de la diferencia de las inteli- genciaserntre esos hombres y el bruto?.

8. Pero repito que los hechos desmienten semcjan- tes teorías. Si se trata del volúmen absoluto, el elefante, y sobre todo la ballena y otros grandes cetáceos, tienen un cerebro mucho mayor que el hombre, y ¿es igual su inteligencia á la nuestra?

9. Considerando el cerebro relativamente á la masa del cuerpo del animal, tampoco se halla la clave para explicar la diferencia de las facultades intelectuales por las del órgano. El peso del cerebro del saimini, especie de mono, es con respecto al peso de su cucrpo como 4 á 22; lo mismo sucede en el hombre, habiendo individuos en que la. desventaja es contra este, pues que el peso es á veces como 1 á 25, á 30, y hasta á 35. Hay otros ani- males cuya inteligencia debiera ser mayor que la del hombre, porque la relacion en ellos es mayor; esde 1 á 1/ en el serin, y de 1 421 en el mulot.

50. Comparados los animales entre sí, tampoco se halla proporcion entre la magnitud respectiva de su cerebro y su conocimiento. En el asno la relacion es de 1 á 912, en el caballo de 1 á 400, y en el elefante de 1 á 500. Así el asno seria mas inteligente que el caballo y el eled 3929 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

fante; y comparadas las tres especies con los anteriores, la diferencia seria enorme, lo que está en contradiccion con la experiencia.

51. Tocante á la relacion de la parte anterior del cerebro con la posterior, tambien hay hechos curiosos én contra de la supuesta proporcion. Dice Forichon (/mpugnacion del materialismo y de la frenología) que el 1)” Leuret ha encontrado que precisamente los anima- les cuya parte anterior está mas desarrollada son los me- nos inteligentes. Si se admitiese la teoría que combatimos, el conejo tendria mas conocimiento que los monos; siendo lo mas curioso el que el asno y el caballo serian ' mas intelligentes que el hombre. Hé aquí algunos datos que nos proporciana el Dr Leuret, valuada la relacion en milímetros. | | y * Parte Anterior., Parte posterior. Relacion, Ségun esta teoría la inteligencia del hombre estaria re- presentada por;5;;la del caballo por ¡7; la del asno por +25; y la del conejo. por ¡;5. En tal caso la in-.. teligencia del hombre seria 555; la del caballo 714; la del asno 763; la del conejo 800. Ríisum teneatts.

52. Resulta pues evidente que, segun la experiencia, el cerebro no puede dar la medida de las facultades in- telectuales, ya se le tome absolutamente, ya con rela- cion al cuerpo, ya se compare la parte anterior con la posterior. Inútil seria pues insistir en este punto, si no fuese necesario decir dos palabras sobre la doctrina de CAPITULO IX.

Sistema frenolugico.

53. El sistema frenológico” es el siguiente. Se con- PSICOLOGÍA. 323 “sidera el cerebro dividido en una porcion de partes, y á cada una de estas se la mira como un órgano especial de cierta facultad perceptiva ó afectiva. La frenología da orígen á la craneoscopia, cuyo objeto e$ conocer las jacultades intelectuales y morales dul individuo por me- dio de las protuberancias del cráneo, La craneoscopia puede ser mirada como una dependencia de la frenolo- gía, y estriba en el supuesto de que la forma exterior del cráneo expresa el volúmen y una de la masa ce- - yebral.

54. Los frenólogos convienen con la generalidad de los fisiólogos Y psicólogos en cuanto miran al eerebro como un órgano de nuestras facultades; pero se distin- guen en que le consideran múltiple, ó mas bien como un conjunto de órganos, cada uno de los cuales tiene su funcion propia. A 55. Sila frenología reconoce ja simplicidad y libertad tlel alma, limitándose á establecer que el ser espiritual se vale de distintas partes del cerebro, segun las varias, funciones que debe “ejercer, si las inclinaciones de que supone Órganos á las diferentes partes del cerebro, las mira como sujetas al libre albedrío, no diremos que sea contraria á las sanas doctrinas psicológicas, y será uno de tantos sistemas como se han excógitado para expli- car los secretos del hombre; pero si confunde los órga- nos materiales con el ser espiritual que los emplca, si las inclinaciones radicadas en ellos las quiere convertir en hechos necesarios que no puedan ser dominados por la libre voluntad, la frenología cae en el materialismo y en el fatalismo, y queda refutada con lo que se ha dicho contra estos errurcs (cap. Il y 1v), 56. Examinemos ahora brevemente los fundamentos y el método de la frenología en el terreno de los he- chos.

In primer lugar, la frenología tiene contra sí una pre- vencion grave, cual es el exclusivisino que la distingue. Solo atiende al volúmen y figura del cerebro, y prescinde de las demás propiedades del órgano. ¿Con qué dere- cho? Si el volúmen y ligura de las partes pueden con- tribuir á la perfeccion ó imperfeccion de las facultades, ¿porsné no porrá influir en esto la naturaleza, la Íntima 324 FILOSOFÍA FLEMENTAL.

organizacion de estas mismas partes? En todo el orga- nismo del hombre se nota que para la apreciacion fi: siológica no Masta la medida del volúmen y figura, sino que se hecesita el análisis de la naturaleza del órgano: á igualdad de volúmen y figura puede haber desigualdad de peso y por consiguiente de masá; aun siendo igual el peso puede haber desigualdad*de contextura, de pro- piedades físicas, químicas y vitales: ¿porqué pues nos hemos de limitar á la sola apreciacion del volúmen y verdad Esto parece contrario á todos los principios fisio- Ógicos.

-.57. Además: las funciones de los órganos dependen de su mayor ó menor vitalidad; y esta no puede apre- ciarse por solo un órgano aislado; mucho menos si se atiende únicamente á su volúmen y figura. Nadie ignora las relaciones del corazon con el cerebro, y los movi- mientos producidos en este por la circulacion de la san- gre: luego las funciones del cerebro están subordinadas á influencias distintas de sus dimensiones;'y quien solo considere estos datos se olvida de otros muy 'importan- tes en el problema. La médula espinal, todo el sis- tema nervioso, tanto el encefálico como el ganglionar, ejercen funciones muy importantes en la vida; la varie- dad de temperamentos produce diferencias sobremanera notables, tanto en las funciones puramente orgánicas como en las animales ó de relacion: parece pnes con- trario á la razon y á la experiencia el exclusivismo fre- nológico, cuando se limita á considerar el volúmen y la figura de las partes del cerebro.

58. Gall necesita suponer que los órganos del alma están en la superficie del cerebro: suposicion contraria á la experiencia. Flourens ha probado con muchos expe- rimentos que se pueden quitar partes considerables del cerebro por delante, por detrás y por los lados, sin que el animal pierda ninguna de sus facultades (Exámen de la frenología). Ésta doctrina de Flourens está con- firmada con los experimentos de Berard, de Cabanis y otros fisiólogos (cap. vir, al fin).:: «+ 59. No se ha observado una relacion constante entre s lesiones de determinadas partes del cerebro y las faltades que se le asignan; ni tampoco entre el volúmen o PSICOLOGÍA. 325 de los primeros y el desarrollo de las segundas; y en se- meéjantes materias, no se puede adelantar sino con la luz de los hechos. *; - 60. El arte de apreciar las.facultades intelectuales y morales por ta simple inspeccion del cráneo carece de fundamento, si mo puede suponer una proporcion entre el volúmen de las partes cerebrales y el desarrollo de las facultades respectivas, y así, habiendo probado que no hay tal fundamento, la crapeoscopia queda arruinada. Pero prescindiendo de esto, ella por sí sola se halla su-" jeta á gravísimas dificultades, de que no puede eximirse aun cuando la frenología en sí misma fuera una ciencia cierta. En efecto, la craneoscopia necesita no solo de la “proporcion de las partes del cerebro con el desarrollo de las facultades, sino tambien de que-el Cráneo sea la verdadera expresion de aquellas partes, y esto último no es siempre verdad.

61. M. Magendie ha descubierto que el canal verte- bral no está exactamente lleno por la médula, ni el crá- neo por el cerebro; y que tanto la médula cumo el cere- bro están separados de las membranas que los cubren, por un líquido al que el mismo fisiólogo ha dado el nom- bre de céfalo-espinal y céfalo-raquidio. ps 62. Observa Richerand, que en los individuós de tem- peramento linfático, la tardía osificacion del cráneo hace que el cerebro, cargado de jugos acuosos, adquiera un- volúmen considerable sin. contener por estó una mayor porcion de sustancia medular; y además se nota que los dotados de este temperamento son las mas veces ineptos para las tareas intelectuales, y rara vez adelantan en lo que exige actividad y constancia. > | 63. Hay varias circunvoluciones de, la masa cerebral. que no están en contacto con. el cráneo-; luego no pue- den ser representados por la forma de este.

64. Prescindiendo de la parte fisiológica, tampoco es admisible la doctrina'de Gall cuando entra en el terre- no psicológico. El modo con que explica la razon y la voluntad conduce á funestas consecuencias.

65. Segun Gall, la razon y. la voluntad no snn facul- tales especiales, son únicamente resultados. Cada facul- tad de las enumeradas por la frenología tiene su percep», 226 - FILOSOFÍA ELEMENTAL.

cion especial y su memoria y su inclinacion propias; por manera que ula razon es el resultado de la accion simultánea de todas las facultades intelectuales; » y la voluntad es « el resuliado de la accion simultánea de las facultades intelectuales superiores. » Esta doctrina, á mas de estar en contradiccion con la de los psicólogos antiguos y modernos que han mirado á la razon y á la voluntad como facultades simples y principales, destruve Ja unidad de conciencia; porque si ni la razon ni la vo- luntad son mas que un resultado, esta razon y voluntad no son mas que un conjunto. Si se replica que tambieu -puede haber resultados simples, observaremos que en tal easo-los frenólogos se verian precisados á admitir fa- - cultades simples, producto'de un concurso de otras facultades; ¿porqué pues, no admitirlas desde luego? Además, ¿qué es un resultado simple a de un con- junto de causas? Cada causa, por lo mismo que es causa, pondrá en el efecto algo distinto de lo que pone la otra; luego en este resultará multiplicidad.

66. ¿Inferiremos de lo dicho que por la constitucion de los órganos nada se pueda conjeturar sobre las fa- cultades del hombre? Esto seria otra exageracion. No cabe duda que la mayor perfeccion del cuerpo contri- buye al mejor desarrollo de las facultades del alma; mu- “hos filósofos creen que no hay ninguna diferencia cntre las almas humanas, y que la variedad en la extension de las facultades en los individuos solo depende de la mavor ó menor perfeccion de los órganos á que están uni- das. ¿Quién no ha notado la amplitud y prominencia de Ja frente de muchos hombres ilustres? ¿Quién no se ha “sentido inclinado una y mil veces á4 juzgar de las cali- «Jades de una persóna por su semblante, figura y mo- vimientos? No pretendo pues. condenar toda observa- cion para descubrir por indicios externos las facultades internas; solo advierto que no se debe elevar fácilmente . al rango de ciencia un conjunto de hechos, no siempre constantes, frecuentemente contradictorios, y sobre todo mal aplicados al objeto de que se trata, | 67. Para que los jóvenes tengan en esta materia regle con que dirigirse, pongo á continuacion algunas obser vaciones que no debey perder nunca de vista.

PSICOLOGÍA. 397 -.,1* No debe admitirse ningun sistema que esté en con- tradicciori con la espiritualidad del alma, y su libertad de albedrío.

2 Salvos estos principios, no hay inconveniente en admitir ciertas relaciones entre la mayor ó menor pertec- * cion del organismo, y el desarrolo de las facultades del alma. E 3* Como estas malerias' son de pura observacion, es . necesario guardarse de establecer ninguna proposicion - general j absoluta, sin haber antes recogido un gran - número de hechos relativos ¿hombres de todas las ra- zas, de todos los grados de la escala” social, de todas edades, sexos y condiciones, y por fin, de todas las si- tuaciones de la vida. a | " —h* En general, es peligroso el exelusivismo en favor de un órgano determinado;-porque en la íntima relacion que entre sí tienen, es imposible que no ejerzan grande inftuencia los unos sobre los otros.

. 68: Por esta razon el sistema de Lavater lleva ven- tajas al de Gall. Lavater no toma el cráneo como único indicio de las facultades del alma, sino que extiende su observacion á todo el cuerpo. El temperamento, el ta- maño y figura de la cabeza, el-gesto, la actitud, el porte, los modales, el metal de voz, los ojos, la mirada, la boca, la nariz, la frente, la barba, el cuello, el pecho, los mús- culos, las manos, hasta los cabellos, todo lo hace entrar en combinacion para juzgar-con aciérto. Esta doctrina, sea lo que fuere de su valor é importancia, es mas ra- cional que la de los frenólogos, estando mas de acuerdo con los buenos principios fisiológicos, y con lo que dicla al comun de los hombres el simple buen sentido cuand se propenen juzgar de lo interior por las apariencias ex- ternas. ) CAPÍTULO X. El alma de los brutos.

69. La naturaleza del alma de los brutos es un secreto que ne han podido aclarar las discusiones filosóficas.

ie 3283 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

Los materialistas. se han querido aprovechar de esta di- ficultad, y la han objetado á los defensores de la espiri- tualidad del alma humana. « Si el bruto, han dicho ellos, no encerrando nada mas que materia, siente, te- nemos que una. organizacion puramente material puede producir sensaciones; ¿porqué, pues, mejoráridose, nó podria engendrar el pensamiento, la voluntad, y cuan- tos fenómenos hallamos en el hombre? » Es sobrema- nera difícil el explicar la naturaleza del alma de los brutos; pero es sumamente fácil el demostrar-que esta oscuridad filosófica nada prueba en favor de lós ma- terialistas:."., 70. Descartes y otros filósofos han sostenido que en los brutos no habia sensaciorr, que eran meras máqui- nas; de suerte que todo cuanto vemos en los animales no es mas que puro' movimiento, producido -por resortes mecánicos. Si se los"punza Ó quema, gritan y se agitah; si pueden huyen, ó cuando ne, pican, arañan óÓ muer- den; pero estos fenómenos no resultan de que el ani- mal experimente dolor, sino de que con la punzada ó el fuego hacemos mover un resorte que” produce el sonido de la voz, y los movimientos consiguientes.'Al montar un reloj se oye tambien cierto Sonido y se ven movi- mientos, sin que el reloj experimente sensacion alguna. Esta opinion filosófica no desata el nudo, lo corta: es un recurso desesperádo para salir de dificultades. En su propia extrañeza lleva contra sí una prevencion pode- rosa: quodecumque ostendis mihi sic, incredulus odi.

71. En esta cuestion se divaga mucho, porque se quiere ir mas allá de los que sus límites permiten: fijé- moslos pues exactamente, que entonces habremos ade- lantado no poco en el camino de la verosimilitud, ya que no de la verdad. | La cuestión sobre el-alma de los brutos prrtenece á las que hemos llamado del órden real (V. /deología pura, Cap. xv): se trata, no de ideas, sino de hechos; es preciso pues ante todo consultar la experiencia. Veamos lo que esta nos dice. j k 72. Hay en los brutos una organizacion que tiene cierta analogía con la nuestra. Nacen por generacion, se conservan y crecen por nutricion, mueren por descomxa PSICOLOGÍA. — 329 “posicion. Esto “nos lo atestiguan los sentidos, y lo extag largamente la zoología y anatomía compara- as. * En el uso de los medios para la conservacion del individuo y de la especie, vemos cierta analogía con lo que nosotros ejecutamos. Buscan el alimento: y lo demás que favorece á su existencia; huyen de lo que les daña; $e proporcionan cosas que á nosotros nos causan placer, y se guardan de otras que nos producen dolor; en in- vierno se arriman á la lumbre ó se exponen á los rayos del sol, en verano se retiran á lugares frescos; siguen á quien los cuida y acaricia, se apartan de quien les pe- ga; cuando logran lo placentero, hacen gestos que pa“ recen de coxitento; cuando reciben una contusion ó he- rida, dan gritos, sufí en convulsiones semejantes álas que vemos en el hombre. Estos fenómenos no'admiten duda; - no son objetos de discusiones, pues que se ofrecen á los sentidos. La dificultad.está en explicar la naturaleza del principioinlerno de qué dimanan. Aquí acaba la obse: vacion y empieza el discurso.

73. Como no podemos trasladarnos al interior del animal para ver intuitivamente lo que allí hay, claro es que la cuestion entré Descartes y sus adversarios no pue- de resolverse por experiencia inmediata. Los mayores adelantos zoológicos no conducirian mas allá de movimientos orgánicos: aferrándose Descartes ensóstener que el principio de estos no es mas que un ser sensitivo, no habriá ningun medio de convencerle por la experiencia. La sensacion no se ve ni se. palpa, en este caso la obser- ' vacion no se extiende mas allá de la esfera corpórea; confesará Descartes que hay tal ó cual fluido, tal ó cual movimiento, tal ó cual combinacion química, tal'ó coal semejanza con lo que produce en nosotros sensaciones; pero negará que las haya en los brutos: dirá que la seme. janza no es el hecho; que aun suponiendo que no hubiese disparidad en el fenómeno, no se inferiria semejanza en su principio; y cuando se le estreche'con la perpetuidad de esa armonía entre las apariencias, apelará á la om- nipotencia divina, observando “que si, artífices humanos han llegado á construir autómatas que ejecutaban mo- vimientos admirables, bien podria haber construido máe 330 FILOSUFÍA ELEMENTAL.

quinas much mas perfectas Dios, infinitamente sabio y poderoso. a » 74. Preciso es confesar que será difícil triunfar com- pletamente de un filósofo que de tal modo se encastille; pero tambien es necesario convenir en que el argu- mento de analogía.es aquí tan plausible que arranca nuestro asenso con una fuerza.que no alcanzamos á re- sistir. Bien podemos creer que el mismo Descartes se o:vidaba de su opinion al levantarse-de su bufete, y que al oir el vivo maullo del gatú cuya pata pisaba; no debia * de pensar que aquello fuera el sonido de un órgano cuyas teclas se habian tocado, * ' Descansaremos pues tranquilamente en. la razon de la analogía, ya que en la misma descansa el sentido co- mun; no es buen modo de conducir una cuestión filosófica el empezar por contradecir al género humáno. Así, ad- mitiendo en los brutos sensaciones verdaderas tales como nos las indican los fenómenos, veñtilarcmos las demás cuestiones que á este punto se refieren. Fijaré las ideas, y deslindaré las cuestiones 'con la máyor precision que alcance. La materia lo exige.: o 75. ¿El principio sensitivo de los brutos es materia? No. La materia es incapaz de sentir: lo tengo demostrado en la Estética (cap. vi); y no necesito” repetir aquellos argumentos: 0%?

76. ¿El alma de los brutos es espiritual? No. Porque por espíritu entendemos una sustancia simple, inteligente y libre; y la libertád é inteligencia nó se hallan en los brutos. La experiencia lo “atestigua.

77. ¿El alma de los brutos es ininaterial? Sí. La inma- terialidad implica negacion de materia; habiendo, pues, demostrado que no es materia, no la podemos hacer material sin incurrir en contradiccion..

78. ¿La intmaterialidad es sinónimo de espiritualidad? No. La inmalerialidad solo expresa negacion de mate- ria; la espiritualidad, á mas de esta negacion significa sustancialidad, simplicidad, inteligencia y libertad.

79. ¿Hay medio entre lo material y lo inmaterial? No.: Porque no le hay entre la afirmacion y la negacion.

80. ¿Hay medio entre la materia y el espíritu? Si. Vorque un ser que no sea materia y que no lenga las PSICOLOGÍA. 331 copiedades contenidas en la espiritualidad (78), será «ste medio que buscamos. Es Hemos demostrado que el alma de los brutos no es 1materia (75), ni tampoco espíritu (76); luego es un ser medio entre materia. y espíritu. —. l " 81. ¿Cuál es la íntima naturaleza, la esencia de esa alma, ser medio entre el cuerpo-y el espíritu? No lo sé; y hasta me parece que la cuestion es irresoluble. El al- ma «del bruto no la conocemos por intuicion intelectual; mo+.la- sentimos por experiencia interna, pues que no es- tá en nuestro interior; no la percibimos. con los- senti- dos, pues que estos no pasan de los fenóménos de ob- servacion; no cae bajo ninguna de las ideas que hemos Hamado intuitivas; luego solo Ja podemos conocer por un concepto general, en que entren los de inmaterial, y sujeto en el que se hallan los fenómenos sensibles.

82. Estos son los límites de la cuestion: cuanto salga de ellos es conjetura mas ó. menos verosímil, pero que no puede elevarse á cerleza.: E 83. Fijados los límites de la cuestion en lo refativo á fa esencia: del principio sensitivo de brutos, examine- mos el valor de dificultad que se nos objeta para pro- bar que el hombre: no. encierra un principio espiritual, y que es únicamente 'un bruto.mas perfecto. * 84. Asentado que el alma de los brutos no es ma- teria, lejos de que la inmaterialidad de la nuestra vacile, queda mas afirmada: el argumento es a furtiori, y se retuerce contra los adversarios; ellos decian.: « el alma de los brutos es materia, luego tambien puede serlo la del hombre; » y nosotros contestamos: «el alma de los brutos no puede ser materia; luego mucho menos lo será el alma humana. » 85. En lo tocante á la espiritualidad, tambien queda resuelta la cuestion. Por espíritu entendemos una sus- - tancia simple, inteligente y libre: el alma humana tiens estos atributos y la del bruto carece de inteligencia y libertad; luego-aquella es espíritu y esta no.

86. Las dos son inmateriales, es cierto; porque ambas carecen de materia. Luego las dos son espirituales; niego la consecuencia, porque inmateriálidad no es tinónimo de espiritualidad (78).

942 FILOSOFÍA ELEMENTAL.

87, Veamos ahora lo que nos enseña la experiencia respecto á la periccción del hombre comparada eon-la del bruto.

88. La percepcion del bruto es puramente sensitiva; nada tiene de intelectual. Las verdades universales, ne- cesarias, están fuera de su alcance. - * 89. Aun en el órden de los objetos materiales ño se eleva sobre los fenómenos pasajeros: percibe lo que siente en la actualidad, ó recuerda lo que antes ha sen- tido; no pasa de aquí. Por el contrario, el hombre re- flexiona sobre las sensaciones presentes y pasadas; las combiná de mil modos; se forma en “su imaginacion nuevos objetos que con su industria realiza en lo exte- rior; en los prodigios de las artes.

90. La sensibilidad en el hombre: se eleva inmensa- mente sobre la de los brutos, porque participa de la in- teligencia-: y así es que no solo tiene las ¡ impresiones de los sentidos, sino que percibe la belleza y armonía. del mundo sensible, El bruto que se hallara en la cámara donde trabajaban Miguel Angel ó Rafael, veria las mismas figuras y colores que ellos, es cierto; pero: comparad si os atreveis aquella sensibilidad estúpida con la: su- blime inspiracion del artista.

91. De estás consideraciones que.sería muy fácil am- pliar resulta claro, que aun no considerando mas que el órden sensible, el hombre se eleva inmenskmente sobre los brutos; quien lo niegue no merece los honores de la refutacion.