los que solo se dedican al estudio de la naturaleza de las eosas despreciando lo demás. A estas pocos los llamamos filósofos; y así como en la asamblea de los juegos públi- cos representa un papel mas noble el que nada adquiere solo observa, creemos tambien que se aventaja mucho á las demás ocupaciones la contemplacion y el conoci- mjento de las cosas. » (Tusc., lib. v.)
IX. XENOFANES..
43. Al lado de la escuela pitagórica nació en Italia la eleática, cuyo nombre deriva de la ciudad de Elea, centro de aquel movimiento filosófico. Dividióse en dos ramas, una panteista, otra atomística; el'error de aquella dimanó de la exageracion de la. idea de unidad; el de esta nació de su estrechez de ideas sobre la experiencia de la multiplicidad. Ambas tomaron algo de la escuela pitagórica; la panteística, la monada, unidad; la ato- mística, el número, la multiplicidad; con la combinacion y armonía de estas cosas hubieran evitado el error.
6. Xenofanes, el primero de los panteistas, vivia por los años de 540 antes de la era vulgar. Enseñó que no habia mas que un ser eterno, inmortal, inmutable, que era todas las cosas. Algunos creen que el panteismo de Xenofanes era idealista, esto es, que la unidad en que lo refundia todo era para él un ser del cual las for- mas corpóreas no eran mas que una manifestacion; y así, cuando atribuye á Dios la forma esférica, creen que la esfera es un símbolo de su pensamiento. Sea como fuere, Ciceron, al dar cuenta de las opiniones de este filósofo, dice absolutamente que afirmaba que todo era uno, con figura esférica: conglobata figura. (1. Acad., libro 11.) Si así fuese diríamos que Xenofanes conside- raba al universo material como un ser animado; lo cual dista mucho de: lo que en nuestros tiempos se llama panteismo idealista. El mismo Ciceron, hablando de este filósofo en otro lugar, dice que tenia por Dios á lo infi- nito, añadiéndole la inteligencia: mente adjuncta (De Nat. Deor., lib. 1); con lo cual se confirma mas la SOS- pecha de que la doctrina de Xenofanes se reducia á la grosera idea de considerar el mundo como un todo, YVi- vificado por un alma. E ss ss Et -. a IISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 503 15. Consecuente en su sistema, negaba Xenofanes la creacion, y hasta la produccion; habiéndose conseryada el argumento con que la combatia: lo que se haria, di- - Ce, Ó se haria de nada ó de algo: no lo primero, porque de nada, nada se hace; no lo segundo, porque siendo algo, ya«preexistiria. El dilema no revela mucha sagaci- dad.. ¿Se trata de creacion ó produccion de la nada? Entonces el decir que no es posible, porque de nada, nada se hace, es una peticion de principio; esto es lo que se busca. ¿Se trata de produccion ó formacion de algo? Entonces lo formado es de un mode nuevo., y la adquisicion de este nuevo modo es el efecto de la accion productora. (V. Teodicea, cap. Xt.)
(16. «Seria muy curioso ver resucitados á los antiguos filósofos para que oyesen la exposicion que se hace de sus doctrinas: es harto probablé que muchas veces no las conocerian ellos mismos. La distancia de los tiempos, la alteracion de los escritos, las dificultades de los idiomas, la mala interpretacion de las expresiones misteriosas, deben de producir equivocaciones gravísimas.. Estás reflexiones, que ocurren para la mayor parte de los filósofos antiguos, se ofrecen de una manera especial al hablar de Xenofanes. Las doctrinas que se le atribuyen, ¿cómo se concilian con el siguiente pasaje del mismo filósofo? « Los hombres, dice, se representan á los dioses engendrados como ellos, y revestidos de las mismas formas: si los leones y los toros supiesen pin- tar, pintarian tambien á los dioses como toros y leones. Pero hay un Dios superior á todos los dioses como á los hombres, que no se parece á los mortales ni en la forma ni en la inteligencia. » Este lenguaje no es ni de un ateo ni de un panteista. | X.
Ea | PARMÉNIDES.
1,7. Parménides de Eléa, discípulo de Xenofanes, admitió como su maestro la divinidad del mundo: y tambien no falta quien le supone un panteismo idealista: 506 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
e Es de temer qué los errores modernos, deseando nobleza de alcuriia, busquen predecesores, y atribuyan á los antiguos cosas en que no pensaron. Parménides convenia con Xenofanes en considerar al mundo como un todo, pero no veo con qué razon se da par cierto que partia de la idea del ser absoluto, y que de ella lo hácia dima- nar todo; Ciceron, juez competente, que tan versado estaba en la filosofía griega, y que tuvo á su disposicion muchos medios de que carecemos nosotros, no presenta la filosofía de Parménides como tan metafísica; antes por el contrario su exposicion deja entender que la con- sideraba bastante grosera. En las primeras Académicas (lib. 11) afirma que, segun Parménides, el fuego era el que habia formado la tierra, y lo que la movia; y en otra parte (De Nat. Deor., lib. 1) le achaca el que fingia no sé qué corona, que llama Stéfane, una especie de círculo luminoso que envuelve -al mundo. Nam Parme- nides commentitium quiddam coronee similitudine efficit: Stephinen appellat, «ontinentem.ardore lucis orbe, que cingit coeelum, quem appellat Deum,, 118. Una idea emitió Parménides, que, desenvuelta por sus sucesores, dió orígen á todo linaje de sofismas, aca- bando por producir el escepticismo: sostuvo que el conocimiento era idéntico con el objeto conocido; por donde abrió la puerta á que todos los objetos fuesen constderados como ilusiones de la menle, y así se cayera enla duda uviversal. ea ¿Cuál era el sentido que daba Parménides á su pro- posicion? Difícil es saberlo: la materia es de suyo harto metafísica, y se presta á cavilaciones. Los que dan por cierto que este filósofo tomaba las palabras en un sentido riguroso, debieron considerar que durante largos siglos se ha sostenido en Europa la doctrina sobre la identidad de lo que conoce con lo conocido, sin que por esto se cayera en el panteismo idealista. Esta identidad era pu- ramente ideal; no se referia al objeto en sí mismo, sino en Cuanto su idea ósu forma inteligible se hallaba en el entendimiento. (V. Filosofía fundamental, lib. 1, cap. xt, not. xr.) pa | 9. Las tendencias de la doctrina de Parménides eran ractonalistas, directamente opuestas al sensualismo. Dea e - HISTORÍA DE LA FILOSOFÍA. 507 cia que el juez de la verdad es la razon, no los sentidos; que estos nos engañan, aquella no: que los últimos se ocupan solo de lo contingente, y la primera de lo nece- sario; y que por tánto el testimonio de los sentidos no es verdadero sino en cuanto sufre el exámen de la razon. Esta ideología encierra miras elevadas; y es un preser- vativo contra el sensualismo, que lo oscurece y rebaja todo. Los filósofos posterivres se aprovecharon de ella, y muy particularmente Platon y Aristóteles.
X. ZENÓN. DE ELEA.
X. ZENÓN. DE ELEA.
50. Los gérmenes de escepticismo que pidiera en- cerrar la doctrina de Parménides, los desenvolvió un Sfilósofo.de la misma escuela: Zenon, que fundando e! arte de la dialéctica adquirió un instrumento poderoso en el terreno de las cavilaciones. A fuerza de ponderar el valor de la razon, y deprimir el de los sentidos, llegó' á negar la legitimidad del testimonio de estos; y consi- dera á la experiencia como contraria á la razon. Así, las nociones que tenemos sobre loy' seres finitos son puras ilusiones; negaba la existencia del movimiento, de la smateria y del espacio. La razon en que se fundaba era el que si existiesen cosas finitas sería necesario atri- huírles calidades opuestas; admitiendo semejanza y desemejanza, movimiento y quietud, unidad y plurali- dad. En el supuesto panteista, el argumento es con- cluyente; porque si no hay mas que un ser, no puede haber desemejanza, ni pluralidad; mas esto es lo que debia probarnos Zenon; de lo contrario su argumenta- cion es en este caso una peticion de principio. Si todo es uno no hay variedad, sino apariencia de ella; se con- cede, pero la dificultad está en probar el antecedente, á saber: que todo es uno; y esla es una condicion sin la - cual no se puede dar un paso. El decir que todo es uno, porque no puede haber variedad, seria urr círculo vi- cioso: no hay variedad, porque todo es uno; todo es uno, porque no hay variedad.
508 _ FILOSOFÍA ELE./ENTAL. XL, OS ES LEUCIPO Y DEMÓCRITO.
51. La filosofia atomística Ó corpuscular puede ser mirada como una hija de la escuela eleática. Su fundador es Leucipo, discípulo de Zenón, habiéndola propagado y amplificado Demócrito, que añadió á las lecciones de su maestro. Leucipo, la instruccion adquirida en sus viajes por el Egipto, la Etiopia y la India. En vez de la, unidad absoluta, admitieron estos filósofos una multi- plicidad infinita; explicando la formacion del universo por la combinacion de los átomos, elementos corpóreos infinitamente pequeños, diferentes en figura y agitados en torbellino. El alma humana era, segun ellos, un con- junto de átomos de fuego; y las impresiones de los sen- tidos resultaban de las emanaciones de los cuerpos, las que pasando por los órganos de los sentidos llegaban hasta ella. Por cuya razon consideraban la sensibilidad como un hecho puramente pasivo: el alma era la-cera. y las sensaciones el sello. Reconocian -sin embargo en el alma una fuerza activa ó sea la razon; á la cual atribuian el discernimiento y juicio sobre la-verdad de las impre- siones sensibles, Demócrito ha sido acusado de ateo y fatalista-: ateo porque parece encontrar el orígen de la idea de los dioses, en las imágenes que nos envian los objetos sensibles, y que segun él los hombres trasfor- maron en divinidades; fatalista, porque lo explica todo por el necesario movimiento de los átomos, que supone eternos. E ÓS 52. Cuéntase que Demócrito se reia de todo; y se le atribuye el famoso dicho de que la verdad estaba oculta y en un pozo profundo; así no fuera extraño que muchas . de sus ideas hubieran sido meras hipótesis: cuando un hombre se rie de todo, es difícil distinguir en su len- guaje lo jocoso de lo serio.
53. Como quiera, es cierto que no se afanaba mucho por dar consistencia á su filosofía; su sistema tiene el inconveniente de estribar en el aire. ¿Cómo se prueba la existencia de los átomos, con sus figuras, garfios y 1mmoe HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 509 vitnientos en torbellino? ¿Por dónde se sabe que los cuerpos se nos hagan sensibles con emanaciones que en- vien. al alma? La experiencia no es posible ep este caso; y Demócrito no se ocupó de probarlo con laLrazon, se- guro de que el trabajo era excusado. Es una hipótesis á propósito para seducir á un espíritu superficial; y que halaga á los que pretenden explicar el universo como un todo simplemente mecánico: por esta razon ha encon- trado físicos distinguidos que la han desenterrado en los tiempos modernos. En la actualidad, no hay filósofo de ninguna escuela que se atreviese á tomarle por base de un sistema metafísico ni físico.
54. La risa de Demócrito era el preludio del escepti- cismo que hizo despues estragos en la filosofía griega; quien dice que la: verdad está oculta en un pozo profun- do, está muy cerca de sostener que no es posible sacarla á la luz del dia..
XII HERÁCLITO.
55. Heráclito de Efeso, 4 quien miran algunos como an discípulo de la escuela eleática, vivia por los años de 500 antes de la era vulgar. Se distinguió por su carácter atrabiliario, en contradicción con el de Demócrito; este reia, aquel lloraba. Se le. atribuye comunmente el haber señalado el fuego como principio de todás las cosas, pero no falta quien crea que este elemento no era mas que un símbolo en que el filósofo envolvia sus ideas metafisi- cas. El cuidado con que Heráclito distinguia entre la. sensacion y la razon, inclinan á opinar que no debió de pensar tan groseramente sobre el orígen de las cosas: puesto que miraba á la razon como único juez de la ver- dad, y á los sentidos como testigos de autoridad dudosa hasta que la razon la confirma; y que á esta la tenia por absoluta, comun á todos los hombres, independiente de los hechos contingentes, no parece natural que el ma- nantial de ella lo hallase en el fuego; mayormente si se considera que hablada de Dios como fuente de todos los conocimientos, que explicaba la inteligencia humana 310 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
por la union con la divina, y por fin hacia consistir la virtud en el dominio de la razon sobre las pasiones. Ta- les doctrinas no se avienen fácilmente con la teoría del fuego, pues que esta no es mas que un malerialismo uro.
d 56. Heráclito tuvo pocos discípulos, y no puede de - cirse que llegase á fundar escuela. Es probable que á esto contribuiria mas que la dificultad de sus doctrinas, la poca amabilidad de su carácter: los hombres no.son ami- gos de una filosofía que empieza por llorar..
57. Llevaba Heráclito una vida muy austera: no obs- tante parece que no carecia de orgullo, si es verdad que habiendo empezado por decir que nada sabia, acabó por afirmar modestamente que nada ignoraba.
j XV. EMPÉDOCLES..
58. Empédocles, natural de Agrigento, explicó el orí- gen del mundo por la combinacion de los cuatro glemen- tos: agua, aire, tierra y fuego, dando á este último la preferencia. Aunque no parece.que en esta teoría se en- cerrase mas que la física de t.mpédocles, pues que dis- tinguia entre el mundo sensible y el intelectual: no ohs- tante, el modo con que explicaba la naturaleza y opera- raciones del alma, inspiran algunas dudas sobre el ver- dadero sentido.de sus doctrinas. En efecto, decia que el alma estaba compuesta de los cuatro elementos, y que conocemos la tierra con la tierra, el agua con el agua, y así de los demás. Esta teoría es materialista: pero no concluye absolutamente contra el espiritualismo del fi- lósofu; porque extendiendo al alma la distincion entre lo sensible y lo inteligible, quizás explicaba la sensacion por la materia, y la inteligencia por el espíritu.
59. Empédocles niega á Dios la forma humana, y ' afirma que es un ser necesario, espiritual, invisible é inefable. Esto dicen algunos, pero no lo cree Ciceron, pues que le achaca el que divinizaba los cuatro ejemen- tos.: 60. Tocante al bien y al mal, atribuye el primero al - HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 511 amor y el seguido al odio; las pasiones del hombre | han producido el mal sobre la tierra, destruyendo la ar- monía primitiva; pero esta se restablecerá con el triun- fo del amor, que unirá en suave lazo á todos los seres del universo.
61. Empédocles no se contentó con aparecer filósofo, quiso representar el papel de santo y profeta. Su des- graciado fin en el cráter del Etna ha dado lugar á va- rias narraciones: siendo' notable la que le achaca el ha- bér querido pasar por Dios,-desapareciendo de una manera extraordinaria. Pero esto ¿por dónde consta? ¿No seria mas sencilla la explicacion, diciendo que, afi- cionado al estudio de la naturaleza, quiso examinar de- masiado de cerca los fenómenos del volcan, que acabó con.su vida? Florecia por los años de 4140 antes de la era vulgar.
XV. SOFISTAS Y ESCÉPTICOS.
62. El gusto filosófico propagado por las escuelas de la Jonia é Italia, y el adelanto en la práctica de discutir que se elevaba á su verdadero arte en la dialéctica de :Zenon, produjeron naturalmente el espíritu de disputa; y lo que antes era investigacion seria, acompañada del amor de la verdad, se fué convirtiendo en vanidad pueril y en objeto de especulacion. Apareciaron entonces los “sofistas, que se preciaban de discutir improvisadamente sobre todas las materias, sosteniendo el pro y el contra: en todas las cuestiones; Estos juegos del ingenio acar- -rearon por una parte el descrédito de la filosofía; y por otra dieron mas amplitud al escepticismo, haciendo de él una verdadera escuela. Quien se acostumbra, aunque s2a por juego, á sostener el pro y el contra de todo, corre peligro de caer en la duda de todo? así como los que toman la costumbre de balancearse, acaban por con- traer una necesidad de balanceo.
63. Descuella entre los sofistas y escépticos Protágo- ras de Abdera, quien sostenia que no hay verdad absolu-. ta, que todó es relativo y que el conocimiento es solo de 519 FILOSOFÍA ELEMENTAL, apariencias, no de realidad; y que por tanto el hombre es la medida de todas las cosas. El escepticismo de Pro- tágoras se liga con sus doctrinas ideológicas, que eran sensualistas. Como.no admitia en el hombre mas que sensaciones, y estas son contingentes y variables, sacaba de aquí yn argumento para combatir la verdad absoluta. Por manera que la doctrina sensualista que algunos ideó- logos mndernos han querido presentar como base de certeza, y preservativo contra los extravios de la razon, figura desde los antiguos tiempos como un manantial de escepticismo. Y no sin fundamento; porque st no ad- mitimos otra cosa que sensaciones, no tenemos otra base de certeza que una serie de fenómenos contingentes, y por consiguiente perdemos todo principio de necesi- dad. Siendo las sensaciones hechos subjetivos, que en muchos casos no representan la naturaleza del objeto, resultaria que no podrian darnos á conocer con certeza, ni siquiera la realidad contingente que corresponde al fenómeno pasajero.
6h. La teoría de la verdad relativa conduce á la fal- sedad absoluta: pues que hay poca distancia entre de- cir que no hay mas que verdad aparente, y el afirmar que no hay verdad alguna. La mera apariencia de la ver- dad no es la verdad; y así se explica porqué habiendo sostenido Protágoras que todo es igualmente verdadero, Gorgias Leontino sacó la consecuencia de que todo es igualmente falso. La razon fundamental de Gorgias es la imposibilidad de pasar de lo subjetivo á lo objétivo, y de conocer algo real, si -la realidad no se confunde con el conocimiento,.ó sin que la cosa conocida esté en el mismo sujeto: que conoce. Gorgias opinaba que no existe nada; y añadia que aun suponiendo la existencia de algo, no podria sernos conocida, en no estando el objeto en el mismo sujeto. El argumento de Gorgias se -ha reproducido en los siglos posleriores; y el idealismo panteista de Schelling se funda en la misma base, 65. Pródico, Hippias, Trasimaco, Calicles, Eutidemo, Diágoras, Critias y otros, se distinguieron en la escuela sofística, si es que merece el nombre de escuela una turba de impostores que traficaban con cosas lan respe tables como la razon y la verdad.
HISTORIA DE LA FILOSOFÍA, 513 66. Excusado es añadir que el ateismo era una con- secuencia de tales doctrinas: quien duda de todo, ¿Có- mo afirmará la existencia de Dios? Así es que Protágo- ras decia que no sabia lo que eran los dioses, y que aun ignoraba si existian. En el mismo error cayó Diágoras, cuya cabeza pusieron á precio los Atenienses. Protágo- Tas fué t: “1bien desterrado de Atenas, y sus libros que- mados en la plaza pública. | ' Estos dos filósofos vivian por los años de 410 antes de la era vulgar.. - XVI. o Y SÓCRATES.
67. El escepticismo y el ateismo, frutos de las pasio- nes y del espíritu de sofisma, iban desfigurando la filo- sofía de una manera lamentable: y á la sombra de las malas doctrinas se corrompian las costumbres y se mi- naban los cimientos de la sociedad. Convenia pues que apareciese un hombre extraordinario capaz de oponerse á tantos estragos, y que pudiese llenar su objeto, no solo por la elevacion de sus ideas, sino tambien por las cualidades de su carácter. Este fué Sócrates. Nació en Atenas en 470 antes dé la era vulgar; y murió en el de 100, condenado á beber la cicuta. | 68. El nombre de este filósofo ha pasado á la poste- ridad como un modelo de juiciosa templanza en las in- vestigaciones, y de moralidad en la conducta; y sea Cual fuere la exageracion que en las narraciones se haya podido introducir, siempre resulta cierto que Sócrates ejerció grande influjo en la direccion de la filosofía grie- ga, y que su fama fué respetada en los tiempos poste- riores; triunfos que no se alcanzan sino con calidades eminentes.
69. La presuncion de los sofistas, que pretendian ha- blar de improviso sobre todo, halló un correctivo en la modesta expresion de filósofo de Atenas: una cosa sé, y es que no sé nada. Los que se burlaban de Dios, de la religion y de la moral, encontraron un freno en la doctrina de Sócrates, que, apartando la consideracion de dif FILOSOFÍA ELEMENTAL.
lo demás, ponia la perfeccion de la filosofía en el conoci- miento y culto de la divinidad, en el arreglo de la con- ducta, y en prepararse para recibir en otra vida el pre- mio de las buenas acciones.
70. Se dice que Sócrates tenia un genio familiar, de- mon, Con quien estaba en comúnicacion frecuente. ¿Era impostura? ¿Era ilusion? La impostura no parece pro- pia de un hombre que profesaba doctrinas tan severas, y aunque haya en favor de tal. sospecha el ejemplo de utros célebres personajes de la antigúedad, esto no es bastante para admitirla. La buena fama de los hombres es siempre respetable, siquiera hayan vivido en tiempos muy remotos. Un filósofo que de tal modo se concentra- ba en la meditacion de las verdades morales, de la suerte det alma en la vida futura, y sus relaciones con la divi- nidad, no es extraño que eayese en la ilusion, creyendo que eran inspiraciones de un genio los proqIDiOS: de su viva fantasía y reflexion profunda.
71. El método de Sócrates era conforme á sus princi- pios; enemigo de cavilaciones, se dirigia especialmente al buen sentido de Jos oyentes, empleando la forma de diálogo que aproxima la discusion filosófica al trato co- anun de Ja vida. En su tiempo como en el nuestro., no faltaban filósotus que orgullosos de su razon desprecia- ban el sentido comun; Sócrates les enseñaba con su ejemplo que no es buena la filosofía que empieza por ponerse en contradicion con las ideas y los sentimientos del linaje humano.
72. El mismo comparaba su método de enseñanza: á un auxilio para el alumbramiento intelectual; no creia producir las ideas, sino saearlas de donde estaban, ayu- darlas á nacer. Este método se ligaba con sus doctrinas ideológicas; pues opinaba en favor de las ideas innatas, diciendo que pensar era recordar. Apovaba su doctrina con el ejemplo de los niños, á quienes se puede ir ense- ñando la geometría, con solo procurar que desenvuelvan reflexiva y ordenadamente sus ideas sobre las figuras que se les vayan ofreciendo. Así es que sin consignar prin- cipios generales,.ni establecer teorías, se dirigia á sus oyentes, haciéndoles alguna pregunta; segun la res- puesta, preguntaba de nuevo, excitando y dirigiendo la e HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. 515 reflexion de su discípulo hasta que le conducia á la ver- dad deseada; con lo cual eonseguia que el amor propio no se sintiese humillado teniendo que recibir doctrinas ajenas; antes experimentase una complacencia al ver cómo salian de su propio seno las verdades que apren- dia.
73. En medio de la humildad de su discusion, sabia empleár Sócrates una dialéctica contundente. Al dispu- tar con los sofistas, confesaba su propia ignorancia; y como estos'crejan saberlo todo, se adelantaban fácil- mente á exponer con extension sus doctrinas. Sócrates los oia, notaba los puntos flacos, las contradicciones; y tomando la palabra, los llevaba gradualmente á donde queria, cubriéndolos de vergilenza. Esta sabia hacerla mas abrumadora con su finísima ironía.
74. Sea cual fuere el concepto que $e forme sobre el método socrático, es preciso reconocer un hecho que le abona, y es el que produjo hombres eminentes. Ve- remos en lo sucesivo que la filosofía griega recibe en la escuela de Sócrates un fuerte impulso que la levanta á una altura antes desconocida. No cabe duda en que -* una gran parte de este mérito se debe al filósofo de Ate- nas; aunque no seria justo exa.erar las cosas hasta el punto de atribuírselo todo. Sócrates fué discípulo de Ar- chelaa, y este lo habia sido de Anaxágoras, filósofo emi- nente que trasladó á Atenas las-doctrinas de la escuela jónica. Es preciso no olvidar estas circunstancias, para no perder de vista el hilo que une la- filosofía de occiden- te con la de oriente. No ignoro que Anaxágoras cultivó especialmente la física, y Socrates” la moral; pero ya hemos visto que la escuela jónica habia estado en ínti- mas relaciones con las de oriente; y que el estudio del mundo corpóreo no le hacia olvidar el del-órden espiri- tual; del oriente recibió el occidente las doctrinas sobre el espiritualismo, la providencia, la vida futura y la inmortalidad del alma en una mansion de premio ó cas- tigo.
516 FILOSOFÍA ELEMENTA XVII. PLATON.
75. Ningun filósofo antiguo ha llegado á reputacion más alta que Platon: el sobrenombre de divino expresa: bastante la admiracion tributada á su genio. Nació.en Atenas, segun unos en 426 antes de la era vulgar, segun otros en 29 6 430. Vivió hasta una edad muy avanza- da: los que menos años le dan, le hacen llegar á los ochenta. E A 76. Oyó á Sócrates durante ocho años, y en seguida viajó por el Egipto, la Sicilia y la Gran Grecia, donde á la sazon florecian las escuelas pitagórica y eleática. Enriquecido con los tesoros de oriente y occidente, am-. plió las doctrinas de su maestro; al paso que este solo se habia ocupado de la moral, Platon se dilató por todas las regiones de los conocimientos humanos. A. levantar su fama contribuyó mucho su talento oratorio y poéti- co; sabido es el dicho de Tulio: « si los dioses quisieran hablar el lenguaje de los "hombres, emplearian el de Platon.» |, 77. Su escuela se llamó académica, porque enseñaba en un lugar de este nombre, que era jardin de un ciu- dadano llamado Academus. La forma de sus discusiones era el diálogo á imitacion de Sócrates; y conservando algo de la máxima de su maestro: solo sé que no sé nada, era muy cauto en afirmar, y examinaba con calma y de- tenimiento las opiniones opuestas. De aquí resulta la di- ficultad de conocer muchas veces su verdadera opinion; pues no se alcanza fácilmente si la adopta, ó si la deja á la responsabilidad de los personajes que introduce en sus diálogos. E q 78. Esta dificultad se aumenta á causa de que encu- bria bajo el misterio una parte de sus doctrinas, imitan- do á los pitagóricos que tenian una explicacion para el público y otra para los iniciados; con lo cual si bien nos dejaba en la oscuridad sobre varios puntos, evitaba al menos el que se le obligase como á Sócrates á pagar su filosofía con un vaso de cicuta.
HISTORIA Bt LA FILOSOFÍA. 317 . 79. De esta oscuridad se han quejado muchos, en- o tre ellos Fontenelle, quien además pretendia encontrar en el filósofo no pocas contradicciones. Esto no es ex- traño Si se reflexiona, que cuando se fluctua Óó se apa- ». renta fluctuar entre doctrinas opuestas, es fácil que los - escritos ofrezcan cierta variedad, que se acerque á la : contradiccion. Antes que el filósofo francés le habia he- cho el mismo cargo Ciceron, bien que en boca del epi- cúreo Veleyo. (De Nat. Deor., lib. 1.) «Largo seria, dice, el contar las variaciones de Platon. » Jam de Platonis in- constantía longum esset dissertre. | 80. A semejanza de muchos filósofos de la antigúe- dad, admitia Platon la eternidad de la materia; pero ex- plicaba la formacion del universo como obra de una in- teligencia infinita. En la importancia que daba á las ma- temáticas, se ve que alcanzaba cuán necesarias son para el estudio de la naturaleza; conocida es la inscripcion de la puerta de su escuela: « No entre aquí el que ignore E la geometría. » AN 81. La inmortalidad del alma se halla sostenida con ' calor y elocuencia en los escritos de este filósofo: calcú- lese: cuál seria el efecto de sus palabras por lo que Cice- ron nos refiere de Cleombrato de Ambracia, quien, ha- biendo leido.el libro de Platon sobre esta materia, conci-- bió tal deseo de pasar á la otra vida que desde un muro muy alto- se precipitó al mar: Quem att ( Callimacus ) cum ei nihil adversi accidisset, e muro se in mare abjecisse, lecto Platonis libro. ( Tusc., lib. 1, $ 34. ) En algu-. nos pasajes habla de la metempsícosis Ó trasmigracion de las almas, que habria aprendido en las escuelas de oriente y de Italia. Tambien se pudiera dudar si esta era su opinion, ó solamente una de tantas teorías como pone en escena. | l 82. Las doctrinas morales de Platon son las de Só- crates; y á mas de la sancion de la conciencia y de su orígen divino, señala premios y castigos en: la vida fu- ¡ tura. 83. El alma, segun Platon, no solo existirá despues del cuerpo, sino que existia antes que él; por manera que sus ideas actuales son recuerdos de un estado an-. W terior á su union con la materia organizada, 518 FILOSOFÍA ELEMENTAL.
84, Sin ser escéptico ni idealista, pudo Platon dar hu- gar á que el escepticisme y el idealismo se desarrollasen en los tiempos posteriores: el escepticismo, á causa de que en sus escritos se hallan razones en pro y en contra de todo, y propuestas en tal forma que no siempre se descubre á cual da la preferencia; el idealismo, porque. llevando hasta el refinamiento su ideología espiritualista parece á veces olvidarse de la realidad de-la materia. Para comprender esto es preciso tener noticia de lo que él liamaba ideas. * o. SS 85. Las ideas del sistema de Platon no eran simples especies Ó conceptos de las inteligencias; no eran meros tipos que hubiesen servido para la formacion de las co- sas, ni tampoco seres débiles y pasajeros que tuviesen una existencia fugitiva; por el contrario, las ideas eran lo que en el mundo hay de real, de necesario, de abso= - luto; eran al propio tiempo orígen del conocimiento y de la realidad, eran tipo y causa de todo- lo que existe en el universo. e $6. En esta doctrina se descubre un extraordinario esfuerzo contra el sensualismo; un deseo de levantar la ciencia á un órden absoluto, necesario, seperior á los pasajeros fenómenos de la sensibilidad; notándose una grande elevacion de ingenio en el consignar la parte fi- ja, invariable, eterna que se halla'en elmundo de la ra- zon. Pero segun como se Ja interprete puede dar ocasion á graves errores; y he aquí uno dé los puntos en que se echan de-menos la claridad y precision en.las obras de este filósofo. e 87. La doctrina de Platon es incontestable si se limita á señalar la línea, mejor diremos e! abismo, que separa de la esfera sensible la racional, la necesidad de admitir un órden de ideas absoluto, que no nazca de lus fenó- menos individuales y contingentes del espíritu, sino que sea su regla y criterio. (V. /deología, cap. mi y x11.) Es incontestable tambien si alirma que las verdades ideales deben tener un fundamento real, y que la necesidad del mundo racional no se explica, en no buscándole una fuente superior á las razonesimdividuales, (Ibid. y Filo- sof. fund., lib. 1v, cap. xxin y sig.) Esto es verdadero, es cierto; esto no han podido destruirlo Condillac y sus A a , a NINA E - HISTORIA DE LA FILOSOFÍA. -519 discípulos; la escuela sensualista ha sido vencida en los tiempos modernos como lo fué en los antiguos: entonces como ahora, el espíritu humano no ha consentido que se le arrebatasen sus mas altas prerogativas. Pero ¿dónde