e iniquidad tan grande que le daUt tñftímt sopeña de caer la monarquit? aOéifmé ét ser posible que un gobierno monárquico vuel- va á regir en España., ó la imquidad que se intenta lendrá su debida reparaeieu^^MBUi í, ley era iiucii i ¿cómo puedo ser ' ilisM;^ ' que se hizo en fuerza do olla? Que la ley ;¡ era inicua vosotros lo decís; ¿y os atreve- ríais i sostener que la legitimidad pueda I fundarse en la ¡nitpiidad? ¿L'nora ol ifsna^ ; do que las leyes inicuas no son leyes? I ¿Mas será por ventura que el Meraldé < haya dejado de mirar como inicua la venta ' s Itionos dol oloio? No, en esta parte es coii.s«cueulc el citado periódico: cuu le- cha muy raeiente en su uémeNÍ! dri 6 de ju- í lio del presente año decia: « Combatimos la p venta inicua de los Monos dol clero secular ; cuaudu eia tiempo todavía, » ecliuuúo eu ca- f ra é los fvogfesislaÉ el -^e ellos hnhiesai j llevado la mejor parlo do dichos bienes.
I« Nuestro colega no i^'nora, decia ai órgano del progreso, que los hombres de su partido son los que han llevado la mejor parte de I CSC bárb'U'o despajo! o diremos ingenua I mente, uo concebimos como se puede sos- tener ¡KM* náUdo^ por legitimo, por legal, lo que todavía se apellida de^jo^ tm^andad, barlntridad.
Si este es uüd€s¡Mju, los que le.combaúuios defendemos los sagradíosdereehos de la |npo- i piedad; si esto es éna iniquidad, los que la I combatimos defendemos la causa de la Justi- cia; si esto es uua barbaridad ^ los que la combatimos defeudemos la causa de la eiví- 1 lizacion:y todavía se nos llama inírratos y reaociooahes, y no lalla quien anda buscan^ denegras oolores para pinlamea á lof «os ¡ del público eooio obstinados en llevar la Éo- I paña por un camino de perdición! El público juzgara si tales caliticaciones merecemos los que, según los principios y la •onUioloÉ ét nuestros mismos adversarios, defendemos la causa de las leyes. de la nMial, de la ¡mtft cia, de la civilización../ 8c hsMa do tres oAos de posesión, comí* si ¿pora tíin corla representase mucho rt los I ojos del derecho ni de la política. ¿Que soá I tres aftos ea te vida de una noción? ¿Qoé son tres aftos pora el áasacho do pteoeniN- cion?¿V qué condiciones existen que puedan producirle eu el presente caso? Ademas^ ¿ouintoB sett los poseodofso que oiiantaá tres aik>s de posesión? Estos oAss Ios cuenta te»loy« iotesolHn|NWk Y lo qao«o<msM&- flMi« k> abé' htm mm psteMí b Imomc-' cuPdkciay la contradia ioii de ciertos hom- bres, (]nf en tres iifios luiy uno on (iiic eU&s han (iuiuinado, y cu el se liuu hücbo niMihfeiiiMs reatas. ¿Cómo se pnode decir que ei ptrf l i Ii i licrlio lo (|iiP! podía para eoQtener d mal? ¿No vimos al Sr. Carrasco iinf>uífMndo la veata tanto 6 mas que nin^^u- no de s(is antecesores fJSo benMS visto coa- triííuir á Pilo y con nrílor á los ncrifidicos moderados? ¿Seraa responsables los (trogre- •istat -de lo míense ha- IwchO'decde (pie Oló- Mf^a se hoJIaoa en la emigración. López fu> gitivo. Mudoz y Cortina en l;i cárcel? ¿No s« podía swipeiúier antes la venia / Si uliora el Sr. Moa m oreide justa, contenente y hsv\ ta suspensión; esa Iciínlidad, csacrui- venieiu ia. esa justicia, ¿ uo existían lain^ líien anU's? ¿ Por qué pues lejos de levantar io voz para que erto üe liieíenr', se inpulM» ba la veiUa"?
; ENTRADA S& SllQR USTOB DI U BÓSil La ¡np«f>pmda aceptación d»^l Sr. Marti- de la Jioaa ha llaiiiaUo sobrcniaDera la «tinoMM pAMioa, v dispertado coiw» es na- tural la curiosidad de saber cuáles son los 'motivos quo han inclinado el animo de S. K. después do una resistencia lan larga y puco menos que ebstkiadc. Luc£o de aoepiaaa k «dimisión A<A Sr. raarqués de Viluma, parece que el embajador de S. M. en I'aris tue in- vitado á ocupar la vacanie; y si esto es asi, como según noticias muy fidedignas no es Ídnnitído dudar, el Sr. Síarlinez dr la fíosa a resistido ceix^ de tres meses i»iu que ha- ya podido oonosffiif qm sesaaqijoa fliegos, ie que indica la macha necesidad que el mi- nisterio tenia de él, y maníliesta la convic-^ eion en que estaba S. E. del mal estado de 4ai M0OCÍOS péMieos, y de laa dlfionllfláes que para remediarlo halüa de encontrar. ^ Ar^aii^we apaEladp de K^^mt» dondeMr nepoeiei se venúln i»1d«t fi»> cil sabor s¡ el nuevo mioistro de Estado im Cí'dido a la repetición y fervor de las instaa- cias y súplicas, u si le lian determinado ra- zones da política apoyadas e« «Éalos de «fue antes careciera. ó afianzadas en condiciones que antes no se le otorgaran: lo primero sc^ na digno de nn coraxon boiuladosD y con- descendiente, lo segunda Asepa ñas pNifm de un hombre de esladn. píirrjnr In ««giindo se retiere a Ja cabeza y io primero al cora- zón, y ol coracon ée ifthonMv érmdt debe estar en la cabeza.
Nos ahslendrctnos de resolver nnda sobre el pui licuíar liuáta que el coreo de kw ac«»- tecimientos venga é finmínisliar algvna hnf } a pesar de las esplicaciones dadas por los periódicos de la situación, toda\ ia en honor doi Sr. Mtrtinm de la fíosa nos creemos obligados á dador da que haya eedido^ me- ras instancias y snpl'r;i>í r. ^ Jil Uemiúo en su numero del 47 del cor- riente eomunicaba áoasleclores'esia noticia en lus siguientes términos: «Como veran nuestros lectores en la parte oficia!, el «frfinr Martínez de la fíosa es mmrstro de Estado. Hace unos días dijimos qne flliosIrftattlMja- dor en Paris venia resuello á no aceptar el cargo con qae S. M. le honraba; pero la» recudas iuslancias de una persona augusta y las apelaciones beebas «I pafa-iotisme ▼ lealtad del ilustre orador granadino. le han obligado a variar de proposito, cediendo á unas persoaaiones á qoe ningún boen ospa-^ iiol debe resistir.» Eirisn^ del mismo dm se espresaba de esta manera: «El Sr. Afar- Uiteí Ue ia Rim ba aceptólo por bn el mt-' Historio de Estode. Segoromento no haoid» un cálculo de ambición en un hombre coma el Sr. jyatline/, qne á su eminente povícion pohlica hasta reuma ahora la alta iHksicion diplomática de la embajada de Esjpafia m Paris, el aceptar la rt'sponsalwlidad del poder en estas ctrcuusiancias. Las imfonrias que se le lian hecho' han sido sin embargo latea y ¿att/««^que el ilustre y aniígno presi- dente del consejo de ministro^! en iS^i v en Jt^i, ba cr^o cumplir ímu un grw de-^ ber resolviéndose á ser mianlro.i» - Para apreciar debidamente la coAdicUl del Sr. M'irtinpz de la Hosn en la í»cepla* cion dül uauíslerío, seria menester saber tos. motivos de la anterior rasisteneíi. Parqao si estos se linülabnn al nuil estado de saliKl, al caaiaacio>daM ii09oüo8.piidilioo»,'fi loa Digitizeci by Google riílbtittosi»f>cnt:tin<4aiicia8 >49 la sitaacion, ta»44pn>pÓ8Íi<» i>.ua «aáalMiivs y pesans, la ac«ptact«n hahra sido un < ri i'<i. '!i uersotta, siempre honro!»o a la generosidad Üws eras 4Í9Cordancin de príttcipiw, di- 'teencia de opinión sobri^ oi sistema que conviene se^ir, entonces ia aceptación fresentaria etro aiipeelo^ y^lBof» aertii fios- t r))i!hlr (lo f;i\oral)le esplic.ii ion suponiendo iuuí losi deiUiiK iniiiisfros h.iii hecho al xeñor Martinez de la Ituui las concesiones necesa- rias hast»i|mieffi|)á»Meid* con él, ó que le ha sitio pmnH'lida una roorirai.i/nfinn nii- atgterial,. Itahtaiite a dejar saluiiccl)a Ja ente- qn» MfimámiBa», «ieliMéezB de «Mdvcta 4^severidad de caráclcr ([ue dphen adornar ft iiB hotabre nuMiro. El Sr. Mariinez de la .Moé§ se. uabra düseiilendKio de estos r;mi<fciimiuos d particular duda: luihia cedido si se quiere á i^fMftidas inslM! perosin sacritiear a ellas aa-ooBviccion, aun cuando, como dice el /fe- Awátf», «IM ÍMtMMÚas haym sido de una persona aufriista: porque aupusto es también «I delier de uo obrar jamas contra lo que idiota te CMieleiida. Repetimos que no abri- -HfMOMS acbre esto la menor duda: creemos que el Sr. Martínez de l<i Ilosfi ni.leeptar d uinisieno, o habrá estado cunlórme con dt aardM nipida hasta aqoi. ó habrá oble- nido la protnesa de modilicarla como él haya considerado conveniente: no es ronrebilile que se haya, obrado de otra manera, pues 4|K Msguna aususta persona era capaz de exiprirlo. ni el.Sr. Martínez de la Hnsn era capaz de concederlo. A un súb<lito iiel y ge- MTiMeeie puede pedir el sacriiicio (íc so brtm* y 4* ra Tíoa, el de ra coneieiicia Jamás.
tjOUiDca hemos podido tigurarnos (jue ia remotivada por el deseo de alcanzar la presi- dencia del consejo y la imposibilidad de ob- tenerla, lo que ha venido a contirmarse con la noticia de^ 4fae d dreneral Narfaes se la Im ofrecido repetidas veces. Esto hnhiora sido una puerilidad indigna del.S>. Martínez de la Jiom; hubiera sido tener la vanidad del -Itate, BO taaabicion del mando: porque es bien claro que [)or la combinación de cir- cunstancias que constituyen la presente si- ^ 'm, el i^raeril Ntrraei e» el jiresideiile del- ministerio de que forma parle, y vitea.Aoa Mnifavee eutiuto «stan en contradicción eont^hw^oMlfiiiji**! presidencia del consejo det»eeonsídei«rlfl ti 1 Sr. Martínez de la Hosa hajo otro aspecto^ es decir, llevando al mmisieno un peasa^t miento (le gobierno, grande, tije;'aeliteÉide con tálenlo y (liü:nidad.
El Tiftrtuonl aniMieiar la subiíia deLscr/wr Murtutez de la Hom deciu: uLa entrada del Sr. Ararlfii«iiei4e9de-lBef#«iigtfm4e»«{ gracia para S. E. y una L'ran fortuna parn el ministerio. El tiempo ha de decimos lo qua sera ()ara el ji.iis. tleclivamenle, si-ci «if ñor Martínez deín Rosa Doht hechóalasqw «idmitir. i li i!!)ü:rado que se resignase á llenar simplemente el hueco, entonces es gran deüghlda pare jB. E., que dbvonrá pe» una temporade t miMbores y pe9«ei mi eiienlo. que se verá acometido terriblemente . |>or la prensa. que sera culpado de todo lo I maHo que se haga y se haya heehe, que ra hallará consUíuido blanco de todos los tiros; mientras otros o no vistos u olvidados se guarecerán a su espalda; gran desgracia para S. E., que tendrá que oonteasf^r come en 1H:U, cual se embravece la revolución, cual se enconan los ánimos, cual se iosuiU á los hombres de bien, cuál se epOBra de- nuestos á las raiones, ticcion á n vraKdad; gran fortuna mrn el ministerio que al fin habrá salido ac apuros, encontrando un mi- nistra de Eslade, no eontloaando «o oAc»- cerse inoomploto íi los ojos del país coaado mas necesidad babia del conrurso de toda^ las luces y esfuerzos; gran lurluna para el ministerio', que al presentarse ewÜKfiértif^ podra contar con un orador esclarecida pafft sostener la lucha parlamentaria.
Pero en la altura á que se halle «oiecado el Sr. Martines de Im Jtosa, creemos que está en el caso de concebir un sistema y exigir que se ejecute: llenar sin>plcmeuLc en haeco; é esto no debe^ resignarse» di nue- vo miniairo de E^i ulo. ' ¿Qué sucederá? ¿Qué camino tomará el Sr. Martínez de la liosa? Dilicil es decirlo: ojalá vee les cosas talles cono son, y nora»- IT10 procurarán pintánetes los iMetoidoe e|i estraviarle.
Dos cuestiones se ofrecen desde luego, le política y la reNgiosa: en ambas puede caae- pear el talento, en anibns pueden manifes- tarse el tino V la energía que deben carac- terizar á un Eombre de estado. Una elieervi- eion haroBios, qie éBfearíamos no ohrí^rae el sefter míntolrD, y ra q«e ¿ la nívoluois*.* I Bo la satisracen las concesiones, y que se ktoe tanto mas exigente cuanto mas se le otorga. En ^834 se publicaba el Esfrfnfo Meai: á los pocos meses su autor era acusa- éb de déspota y servil, y perseguido hsflla su casa por el puñal asesino. Y es preciso no olvidar que la revolución se reviste de distintas fwmas, que no siempre levanta bftndeitt rep«blicaiM8 6 nuy democrititar es revolución trujo lo que no es justicia, lodo lo que es medrar a costa del Kstado, todo lo que es enriquecerse a la sombra de leyes ini- cuas, todo lo que está en oposición con los principios tntrlnrcs de!a sociedad. ' Hubo un tiempo en (|ue ^ culpó y se ri- dioiliKó y despreció la fusión del Sr. Mariis wnétia ¡^toi mnejanie fusión era entoné CCS imposible. porque la Providencia en sus (remendos arcanos había permitido que se deseneadentse el espirHn de discordia en nuestra desventurada patria, y que peleasen encarnizadamente hermanos con hermanos. Aiortunadamentc se ha resLañada ia sajogrc qtn á raudales corria; v la fusión^ es decir, la unión sincera de toáos los hombre: (^> Inen, de todos lus que no quieren medrar ea los disturbios, de todos los que ó posi'en la independencia necesaria ó se sienlen con la bastante fuerza y re^itrn^cion para vivir de su trabajo y no del tcsoruni <l > los agiutages, -esta Atsion, repetimos, es posible, es útil, es necesaria, es eí único medio de salvación que le queda á la desventurada España. Esta fu- sión se iba haciendo lentamente, y va en el {nonmeiamiento de 4843 maoifest^S lo que fK)dia ser un día; pero la revolución se ha alarmado á la vista de un adviMsario que 'acabaría por utatariu; y por esto ha íormado el empefio de inpedirlo, y por esto se Kn- i -ii proyectos de conspiración en que nadie sueña; por esto se clama que esta en peli- gra el trono de Isabel 11; por esto, y des- pués (le lo (pie todo d mando ha vÍMo y Ealpado, por esto, repetimos, se asegura que »s absolutistas se han cscedido, v han co- oKtido eseesos, y hm proelamMO princi- pios iucompalibles con el trono de la Keina, y se escita al iíobierno á medidas de ri:íor, y se alarma a ia nación cual si estuvíéninius ea vísperas de ana nuera gaen a. Que no se deje envolver en esta red el Sr. Mnrdnez de ta liosa; que viva seguro de qtie los pe- ligros están precisamente en el lado oimcsto al que ae le indica: oue viva seguro de qvc üayorta oe los harntoraj qoicos miraría como una calamidad ínmeaan el que se encendiese de anave la guem civil, de que los hombre? induTcntesdc e^- te partido están dispuestos a lá reconcilia- ción, ae horroriian a la aala idea dal daifa ma miento de sangre, y q«e tendrán nma cordura, mas paciencia. mas amor que ais imprudentes provocadores.
Que si aa deja engaAar per mentidas ó exageradas, si identifica su mu- sa con los (pie a nombre de flefcnder el go- bierno y el trono de [sai)el cslan insultando todos los días á los hombrea que profesan los pr¡ncÍ!)los de la inuirrT-n mnynnn de la nación, que agotan el diccionario de los ap»- dos,que refmidncen can ineaneelnbla n^ gnedad las mismas páginas que aa kifmmé principios de In guerra civil, v qne tto poco contribuyeron a embravecería; no serán bastantes ras intenciones ^m- sinoaiarae' é l(ts ojos del piihüeü. y la nación le hará res- ponsable de ias calamidades que se preparan al pais. Oiga, no precisamente á los intere- sados en alucinarle, sino á los^qneporen posición s¡iri;il y d'Muas circunstancias trai- gan consigo una garantía de enlercr^ e im- parcialidad; y si de las graves cnestiaoae que se han agitado en fai |N«nsa quiera aa- terarse por lu misma pirnsa, si quiere Éi>r- mar juicio cabal sobre la que ba leFjHitado mas polvareda, salo le roganwa ifne ten y juzgue.
Se le pintará ni clero como intratable, co- mo exigente, sin consideración alguna, co- mo fanático y perturl>ador: ^lero s^pa qne su perturliaciun consiste en haberse presen- tado a usar de su dereciio electoral en uno que otro punto; su fanatismo no es otro que el empello de sostener la independencia de la í-:Ie>i.i; stis exigencias so limitan á p(?dir siquiera un poco de- justicia y_ reparación después de tantos atoada infaslieia, dcspa- jos y atroiKíllamientos; y que sn inlratahili- dnd esta en sufrir con paciencia los aporins (Hm que diariamente se le molejü, arrahlruudu por el polvo de los partidos naodwta nogua- los. Vea S. E. c('>mo ha renacido el nombre de apo.stóliros. que de mucho lienqK) atrás se abs- tenían de eutf.lear ciertos hombres; vea a*mu se trabaja para que lu divisien-de las parti- dos vuelva al roisino eslndo en que se halla- ba á principios de 18.'U; y reflexione tu le será posible gobernar teniendo cu contra, por un lado á k revciucion y por otro a la inmen» sa nii|<aria d» los- paáÉiaa, Digitizeci by GoOgle los irrílantcs títulos de fanática y servil. Re- I nia cuidadosamente de herir en lo mas mí- cuerdo S. E. qne también entonces le ofre- | nimo la susceptiliilitínf! 1 ' los padres de la eian m apoyo ios que se llamaban partida- ffiai del óraen eolaiado con la libertad; también entonces los periíkliíMi^!«; lisonjea- ban encomiando sus cooocinueiiUis litornríos Lsos dotes oratorias: pero recuerde t4im- n cmm uíbím leaiídiioes socedíaraii á las ilBsinriPs; sangre cn las ralles, sanp:re en los OMnpos, sangre en los tumplot;, por todas pirlMeilaaHndydeMlaeieB, y para 8. £. aigrstílQd, devueslM, bmiÍi, puAales «Be- Ha^ senderos tan angost4KS por donde es iMpMwle oanriatr: goMemono debe ha- cer esfuer/os inútiles para manlcncrse cii on equilibrio imposible; núyase enliorahupna de lús escesos del despotismo y de los de la Kberlad, pero reeuéniase que hay despotis< flu ó licencia siempre que el gofticrno Imis- Ct-Mapovo en otra parle que en los princi- yifs veruderamente nacionales, siempre ^joe te enpeña en sosimcrse solo oca el e|ioyo de estos ó a(|in'l!o8 hombres, por mas ^jue para ci eíeciu los bulaguu y favorezca CMi todo lioage de consideraciones y emo- lumenlos.
Es divina de notarse la infausta suerte que ha cabido a los que incautamente sin duda abríeroB tes puertas á la revolocion. y la hola^íaron esperando domestienria. ílonori- dos son los nombres de los dos niiiit<in s (jiie dieron el primer |>aso cn tan funesta carreta: ■ida bMt6 á liknriot de ser victimas del monstruo qw t on!anta imprevisión conlriliu- yeron a dcseuc^denaf; Utída bastó, ni pro- iMle» ée anor i la libertad, ni la mayor dureza contra los (|ue eran apellidados defen- sores del despotismo. TiMfn\ía no se ha olvi- dado el sangriento desenlace do Uorlaleza; todavía Teoordamoa loa horribles muerat que por lar^o tiempo resonaran a los di los de los catalanes, dt^spuos que saciilicada una vir- ÜQia cn lugar de otra, e««ta halita logrado revolución, y mostraba ia mayor tolerancia y paciencia con los adeptos noveles, que apenas salidos del colegio atacaban al dcnlo di'l (lonsejo tan brusca y osadamente. Esta lección no la olviden los* hombres pá> ¿Que mas? ¿No hay un nomí^re auírü^to que recuerda la roas 'amplia amnistía que concedieran los reyes, que recaenla la afiep> tura de las Córtes, que recuerda los mayo- res beneficios disi><'fí<ados al partido liberal? Pues bien, este nombre augusto recuerda también la mas aegra ngialilud de loa fiivo- rccídos, recuerda los mas grandes infortu- nios de una Reina y de una madre, recuer- da los insultos mas crueles, y es objeto to- dos los dias de alusiones Mas ¿por qué traer á la memoria lo que está afliiíiendo á cuantos Quisieran que ni del trono ni de cuanto se le acerca se hablase jeanás aiao em profundo acatamiento? Bata lección no la el* vidaráo los reyes.
Al resignarse á aceptar el ministerio ha debido comprender el Sr. Martinec dt le lio$a todo lo diticil y pefifiroso de su situa- ción; y la rrsi»;t<'nria tan tenaz que ha opuesto indiai bien u las claras que do su hacia ilusiones sobre el particular, que le idabn esta dificultad y estos peligros. Y ea preelijo íjue se convenza de que la res¡)on- babiltdad del gobierno pesa principairaenle sobre él; que á él se le achacarán lee antea que resulten de un errado sistema, atribu- yéndosele ademas todos los anteriores, asi como ya hemos visto qne se le quiere ha- cer respon sable de los actos del ministerio (¡onzalez Brabo y lusílamientos de Alicante. Esta es su posición; asi lo trueu sus antece^ dentes, asi sn nombradla: pero en cambiai^ <uya Hiera también la gloria si, elevándose sobre la almostcra de las pasiones y desha- ciéndose de i)reoeupac¡ones fatales, diese á SilTarse ¿ duras penas buscando un añio I los negocios públicos una marcha juicioaa y en ]>ífi<.f's estranns. Esia lecnun no la |)iiT- ílau do vista los militares. Ei ministro trata- do |ior te reTolHoími con mas insultante des- den. el ministra contra ipiien se dirigen con parfirtilarísima complacencia los mas acer- óos Uros, es el ministro que publicó el £s- laMo, el que pittcufé nutrir las esperanxas de los tribunos diciéodoles: 'xei cimiento esta echadfv, levantad el edificio el que eu h\í» elucucnUís improvisaciones »e abstenrertii'hi. Y e¡ a( it rio y e! buen juu io no es- tán en contemporizar con todos sino cn ha- cer justicia á todos; asi conM la linneaa gubernativa no consiste cn circulares que prohijen lus vuliiaridudes de la prensa, ron- juren tempestades que no amenazan y ata> quen á enemigos que no eiistea, sino en asirse fuertemente do los principios tutela- res de!n «rM'ie(i!ifl: en nnoplar un bistema apoyado eu las idsab, senlimientos e intercscs nacionaies; en roíocarse á la cabeza ide la £spaúa, no de miserahles paudilJas. Que si por halagar intereses bastardos, sí por complacer á desuicdidas ambiciones, si por iotiinidarstí con la ^irrilt^ria do unos pocos, seiicofucten losyerrosde otras veces, ui etec- ro será et mima, el eseanniento no se hará esperar. A la prueiia del tiempo abanduna- iaos auestiDs pronósliros; y el articulo que acabamo:} de cbcnbir deseamos quesea luido dA^pucVQ.iloiqu) á seia meses.
.SOPE US PfiOXIUS CORTES.
rail dóciles á todo cuanto se - tes.q^ícj:» inspirar ó exigir; y qi^) asi las diseusiooeii sdt.
dt MU.
' Estamos muy lejos de creer, que ni las ftnóximas Córtes ni olras que les sucedan uyau de ser bastantes á sacar á la España del funesto estado en que se encuentra: la organizacioQ y el impulso regenerador de este país desventurado han de salir de una cabe/a solii, han tic cjocutaist' ¡xu- una ma- no sola; y lo mas qun pueden haeer las Cortes es aprobar y aceptar lo «jue se baya como las votaciones de ambos cuer^o^ jm» serán mas que la aclaración y la saiusioibde las doctrinas y proyeclps que sostiene la prensa partidaria del gobierno. Sobre e^ particular permitido es abrigar alguna» di^ das, que no solo sugiere el modo de pcnMf de a) Minas personas elegí<la<. ^tnoiambieni^ acouU'cido eu U& cótUm de i^.us ^ lí>40»;«-i En las candidaturas monárquiciHcoostir tuciouales ligaran uotn!)ie> p(tr l ieilo poco a proposito para inspirar coulianz.i a los parla- tücularios; y es prU)alde que algunos, de quieoos no se pnade jugar porque no >e \^ (lado á conocer haslante en la areíin ¡uJitiea, srau enemigos del sistema que. he quiere plautear. En las córles del afío 4938 y m las de ISiO, el partido moderado propusi^ sin rniitradiccion ninjrnna de |r;nie de los moDar(|utcos, los candidatos que i>tcu ic pa- Tecieron, y esto no obstante se manifoal^- ron opiniones y se emilierou votos que estaban muy lejos de hallarse en ariuooía con los principios y sistemas dele nduius por k» hombres oe la situación actual.
(íeneralnienle baldando. asi los modci-a- dos copi ) le-^ proiíresislaseu sus alternativas de doniuiio, hau padecido la ilusión de eancebídoy planteado, y contribuir luego I creerse arbitros de los que militaban en las a ípie se arraigue y afirmo. Sin embargo, á pesar de ser tal nuestra opinión, no desco- eauMs la alta importancia de las próximas Céttes dado que no existiendo esa i»beaa y esa mano de que acabamos de habinr, y a^'i- tandonos todavía con los sacudimientos rerespectivas lilas, o que babiau sido insenfos eu eiias siu cunsullarse previamente su opi- nión y voluntad. Un reducido número de hom[)res estabkcides en la capital, oeupao» do los |)i)estos mns elevados y disponiendo de los iQÍcriores para repartir'lus eulrt» sus vnlueionaríos, preciso es confesar que las I adictos, han creído que ellos xepreicttlabaA Corles podrían nacer muchos bienes y evi- D la masa del partido, y que serian dueños de tar grandeá males. Y ruando o<tn decinios, | coouinirarlo la dirección que jn/t^ax-n conno entendemos que puedan fundar un go- n veniente. Repelidas esperieucias iiaii \euido bíerno, pero si allanar el terreno |iara que 1 á demostrar cuán equivocado era eeuejaalB se establezca. /Se verificará e>to en las j)ro- &imas Cortes llamadas nada menos que a reformar la (Constitución del Estado, y á re- solver otras importantísimas cuestiones sociales, políticas y económicas?
Al lijar la vista en las Cortes que van á abrirse el próximo 10 de octubre, la prime- ra duda que asaltaos sobre la naturaleza de los elementos de que estarán compuestas.
equivocado era eemejanlB cálculo, y mas de uoa vez han tenido que humillarsV los orgullosos caudillos en pre- sencia de briosos subailcniu^ que les dispu- taban el mando.
Lo qiw fitri'í veces se ba visto, es probable se vea también ahora; y desde luego se puede conjeturar que la auaaicia del part»> do' progresista no mipedirá aue en Us próxi- ^ mas córtesse formci) dereclm, Í7rniU:rd.i y Mirada la cosa supcrticíalmentc, se pudría | centro. Es muy probable que ei gobiemose ereer, qne celebrando los hombres de la I aitiiará en este últiara luimr, praeiMHido situación el completo triunffi (juo en su cou- cepli araban d'^ alcanzar en la lucha elerloral, los diputados y senadores su presta- uu uub au^veriiimos a ama^uoiúo ^ stqtuekU» atraer desde él á los disidentes de los dos í'vdeinn'. Decimos que es probable, peix> f que el ministerio nuda tan recatado en for- imilar sn pensamiento poNtico, y solo le de- ja pntrovordR iinh manera tan confasa que micdf (Inr hi2:nr á íiríivcs Of|nivopariones. Verdad es ([ue si se Inihiese de juzgar de la nmln dal ^bienio por ¡a <yne en tiempos ant»^i-fnrp-í lian •í'-^t'^nido.'ilírimos do los in- dividuos que le componi-n, no seria difiril ■divinarla; pero como variando los tiempos MtnoéiÉcaM laiiiliien las opiaionefi, creyén- dole fpie loqnc niiíes era moy fácil nhora se hjrtecho ini¡>osd)le, es necesari » atenerse á flfíffftAiNS,':8ín darles mas importancia de la Jbe inereieéir«o realidad, atendido lo va^o P los indirio*; y jn que (le ««i rirrojan las aooqiallas individuales <pje con demasiada MMMieia Mtamoa prefienciañdo.