SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

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CANCIONES XIII Y XIV Mi Amado las montañas, Los valles solitarios nemorosos. Las ínsulas extrañas, Los ríos sonorosos, El silbo de los aires amorosos; La noche sosegada En par de los levantes de la aurora. La música callada, 1 1. ad Cor.. XIII, 4.

CANCIONES XIII Y XIV 63 La soledad sonora, La cena que recrea y enamora.

ANOTACION 1. Antes que entremos en la declaración de estas cancio- nes, es necesario advertir para más inteligencia de ellas y de las que después de ellas se siguen, que en este vuelo espiri- tual que acabamos de decir, se denota un alto estado y unión de amor en que después de mucho ejercicio espiritual suele Dios po- ner al alma, al cual llaman desposorio espiritual con el Ver- bo Hijo de Dios. Y al principio que se hace esto, que es la primera vez, comunica Dios al alma grandes cosas de sí, her- moseándola de grandeza y majestad, y arreándola de dones y virtudes, y vistiéndola de conocimiento y honra de Dios, bien asi como a desposada en el día de su desposorio. Y en este dichoso día, no solamente se le acaban al alma sus ansias vehementes y querellas de amor que antes tenía, mas quedando adornada de los bienes que digo, comiénzale un estado de paz y deleite y de suavidad de amor, según se da a entender en las presentes canciones, en las cuales no hace otra cosa sino contar y cantar las grandezas de su Amado, las cuales conoce y goza en él por la dicha unión del desposorio. Y así, en las demás canciones siguientes ya no dice cosas de penas ni ansias como antes hacía, sino comunicación y ejercicio de dulce y pacífico amor con su Amado, porque ya en este estado todo aquello fenece. Y es de notar, que en estas dos canciones se contiene lo más que Dios suele comunicar a este tiempo a un alma. Pero no se ha de en- tender que a todas las que llegan a este estado se les comunica todo lo que en estas dos canciones se declara, ni en una misma manera y medida de conocimiento y sentimiento; porque a unas almas se les da más, y a otras menos; y a unas en una manera, y a otras en otra, aunque lo uno y lo otro puede ser en este! estado del desposorio espiritual. Mas pónese aquí lo más que puede ser, porque en ello se comprende todo. Y sigúese la de- claración: 64 CANTICO ESPIRITUAL DECLARACION DE LAS DOS CANCIONES 2. Pues como esta palomica del alma andaba volando por los aires de amor sobre las aguas del diluvio de las fatigas y an- sias suyas de amor que ha mostrado hasta aquí (1) no ha- llando donde descansase su pie (2) a este último vuelo que habernos dicho, extendió el piadoso padre Noé la mano de su misericordia y recogióla, metiéndola en el arca de su caridad y amor, y esto fué al tiempo que en la canción que acaba- mos de declarar, dijo: Vuélvete, Paloma.

3. Y es de notar, que ansí como en el arca de Noé, según dice la Divina Escritura, había muchas mansiones para mu- chas (3) diferencias de animales, y todos los manjares que se podian comer, así el alma en este vuelo que hace a esta divina arca del pecho de Dios, no sólo echa de ver en ella las muchas mansiones que Su Majestad dijo por San Juan (4) que había en la casa de su Padre, mas ve y conoce haber allí todos los manjares (5), esto es, todas las grandezas que pue- de gustar el alma, que son todas las cosas quíe se contienen en las dos sobredichas canciones, significadas por aquellos vo- cablos comunes, las cuales en sustancia son las que se siguen.

4. Ve el alma y gusta en esta divina unión abundancia y riquezas inestimables, y halla todo el descanso y recreación que ella desea, y entiende secretos e inteligencias de Dios extrañas, que es otro manjar de los que mejor le saben; y siente en Dios un terrible poder y fuerza que todo otro poder y fuerza priva, y gusta allí admirable suavidad y deleite de espíritu, halla verdade- ro sosiego y luz divina, y gusta altamente de la sabiduría de Dios, que en la armonía de las criaturas y hechos de Dios reluce; y siéntese llena de bienes y vacía y ajena de males, y, sobre todo, entiende y goza de una inestimable refección de amor, que la 1 V. Vd. y Br.: de amor que hemos tratado hasta aquí.

2 Gr., Lch., 8.654 y Md. añaden: Bien asi como la paloma que volaba fuera del arca. Los dos primeros añaden, además: de Noé.

3 Gr.. 8.654, Lch. y Md.: todas en vez de muchas.

4 Joan.. XIV, 2t 5 Br. suprime las palabras: y conoce haber allí todos los manjares.

CANCIONES Xin Y MV 65 confirma en amor, y ésta es la substancia de lo que se contiene en las dos canciones sobredichas.

5. En las cuales dice la Esposa que todas estas cosas es su Amado en sí, y lo es para ella (1); porque en lo que Dios suele comunicar en semejantes excesos, siente el alma y conoce la verdad de aquel dicho que dijo el Santo Francisco, es a saber: «Dios mío, y todas las cosas»; de donde por ser Dios todas las cosas al alma y el bien de todas ellas, se declara la comu- nicación de este exceso por la semejanza de la bondad de las co- sas (2) en las dichas canciones, según en cada verso de ellas se irá declarando. En lo cual se ha de entender, que todo lo que aquí se declara, está en Dios eminentemente en infinita manera, o, por mejor decir, cada una de estas grandezas que se dicen, es Dios, y todas ellas juntas son Dios; que por cuanto en este caso se une el alma con Dios, siente ser todas las cosas Dios en un simple ser, según lo sintió San Juan, cuando dijo: Quod factuni est, in ipso vita erat. Es a saber: Lo que fué hecho en él era vida. Y así no se ha de entender que en lo que aquí se dice que siente el alma, es como ver las cosas en la luz o las criaturas en Dios, sino que en aquella posesión siente serle todas las cosas Dios. Y tampoco se ha de entender que por- que el alma siente tan subidamente de Dios en lo que vamos diciendo, vea a Dios esencial y claramente, que no es sino una fuerte y copiosa comunicación y vislumbre de lo que él es en sí, en que siente el alma este bien de las cosas que ahora en los versos declararemos, conviene a saber: Mi Amado las montañas.

6. Las montañas tienen alturas, son abundantes, anchas, hermosas, graciosas, floridas y olorosas. Estas montañas es mi Amado para mí (3).

1 Asi corrige el Santo la frase y lo espera ella, de la copia. Como el Santo tras- ladan la frase los manuscritos, excepto B). que dice: y la espera allá.

2 Bj. y Bz.: de este exceso de ¡a abundancia de las cosas.

3 G omite este párrafo.

5 66 CANTICO ESPIRITUAL Los valles solitarios, nemorosos.

7. Los valles solitarios son quietos, amenos, frescos, um- brosos, de dulces aguas llenos, y en la variedad de sus arboledas y suave canto de aves hacen gran recreación y deleite al sen- tido, dan refrigerio y descanso en su soledad y silencio. Estos valles es mi Amado para mí.

Las ínsulas extrañas.

8. Las ínsulas extrañas están ceñidas con la mar, y allen- de de los mares, muy apartadas y ajenas de la comunicación de los hombres; y así en ellas se crían y nacen cosas muy di- ferentes de las de por acá, de muy extrañas maneras y virtu- des nunca vistas de los hombres, que hacen grande novedad y admiración a quien las ve. Y así, por las grandes y admirables novedades y noticias extrañas, alejadas del conocimiento común que el alma ve en Dios, le llama ínsulas extrañas; porque ex- traño llaman a uno por una de dos cosas: o porque se anda retirado de la gente, o porque es excelente y particular entre los demás hombres en sus hechos y obras. Por estas dos cosas llama el alma aquí a Dios extraño; porque no solamente es toda la extrañez de las ínsulas nunca vistas, pero también sus vías, consejos y obras son muy extrañas y nuevas y admirables para los hombres (1). Y no es maravilla que sea Dios extraño a los hombres que no le han visto, pues también lo es a los santos ángeles y almas (2) que le ven; pues no le pueden acabar de ver, ni acabarán, y hasta el último día del juicio van viendo en él tantas novedades según sus profundos juicios, y acerca de las obras de su misericordia y justicia, que siempre les hace novedad y siempre se maravillan más; de maneria que no solamente los hombres, pero también los ángeles le pueden lla- mar (3) ínsulas extrañas. Sólo para sí no es extraño, ni tam- poco para sí es nuevo.

1 Bz., 8.654, Gr., Lch., Bj. y Md.: "Y asi llama a Dios extraño, por estas dos cosas: porque él es toda la extrañez de las ínsulas nunca vistas, y sus vías y consejos son admirables novedades."

2 Bz., Bj., Lch., Gr., 8.654 y Md. suprimen: y almas.

3 Md. modifica: "...el último día del juicio van conociendo tantas novedades, canciones xhi y xjv ti Los ríos sonorosos (1).

9. Los ríos tienen tres propiedades: la primera, que todo lo que encuentran embisten y anegan; la segunda, que hinchen todos los bajos y vacíos que hallan delante; la tercera, que tienen tal sonido que todo otro sonido privan y ocupan. Y por- que en esta comunicación de Dios que vamos diciendo, siente el alma en él muy sabrosamente estas tres propiedades, dice que su Amado es los ríos sonorosos. Cuanto a la primera pro- piedad que el alma siente, es de saber, que de tal manera se ve el alma embestir del torrente (2) del espíritu de Dios en este caso y con tanta fuerza apoderarse de ella, que la parece que vienen sobre ella todos los ríos del mundo que la embisten, y siente ser allí anegadas todas sus acciones (3) y pasiones en que antes estaba. Y no porque es cosa de tanta fuerza, es cosa de tormento; porque estos ríos son ríos de paz, según por Isaías da Dios a entender de este embestir en el alma dicien- do (4): Ecce ego declinado super eam qiiasi fluvium parís et qua- si torrentem inundantem gloriam (5). Quiere decir: Notad y advertid que yo declinaré y embestiré sobre ella, es a saber, sobre el alma, como un río de paz, y así como un torrente que va redundando gloria. Y así, este embestir divino que hace Dios en el alma, como ríos sonorosos, toda la hinche de paz y gloria. La segunda propiedad que el alma siente, es que esta divina agua a este tiempo hinche los bajos (6) de su humildad y llena los vacíos de sus apetitos, según lo dice San según las obras de misericordia y justicia, que siempre se maravillan de manera que todos le pueden llamar, ángeles y hombres, ínsulas extrañas." Con alguna ligerísima diferencia, asi leen también este pasaje Bz., Bj., 8.654, Gr. y Lch.

1 Los párrafos que comentan este verso, tanto en los manuscritos Bz., Bj., Lch. y.8.654, como en la edición de Madrid, tienen muchas variantes. Los publicaremos en los Apéndices, según la nota de la página 14.

2 G, V, Vd. y Br.: corrienre por torrente.

3 G, V y Br.: ocasiones en vez de acciones. Yerro evidente.

4 Habia copiado el amanuense: "según por Isaías da Dios a entender diciendo de este embestir en el alma: Ecce ego...' El Santo deja la frase como se lee en el texto. Ningún manuscrito sigue al Santo.

5 LXVI, 12.

6 Br.: vasos.

68 CANTICO ESPIRITUAL Lucas: Exaltavit humiles, exurientes implevit bonis (1). Que quiere decir: Ensalzó a los humildes, y a los hambrientos llenó de bienes. La tercera propiedad que el alma siente en estos sonorosos ríos de su Amado es un sonido y voz espiritual que es sobre todo sonido y sobre toda voz, la cual voz priva toda otra voz y su sonido excede todos los sonidos del mundo. Y en declarar cómo esto sea, nos habremos de detener algún tanto.

10. Esta voz o este sonoroso sonido de estos ríos que aquí dice el alma, es un henchimiento tan abundante que la hinche (2) de bienes, y un poder tan poderoso que la posee, que no sólo le parece sonidos de ríos, sino aun poderosísimos truenos. Pero esta voz es voz espiritual y no trae esotros soni- dos corporales, ni la pena y molestia de ellos, sino grandeza, fuerza, poder y deleite y gloria; y así es como una voz y so- nido inmenso, interior, que viste al alma de poder y fortaleza. Esta espiritual voz y sonido se hizo en el espíritu de los Após- toles al tiempo que el Espíritu Santo con vehemente torrente (como se dice en los Actos de los Apóstoles) descendió sobre ellos; que para dar a entender la espiritual voz que interior- mente les hacía, se oyó aquel sonido de fuera como de aire ve- hemente, de manera que fuese oído de todos los que estaban dentro en Jerusalén; por el cual, como decimos, se denotaba el que dentro en sí recibían los Apóstoles (3), que era, como ha- bernos dicho, enchimiento de poder y fortaleza. Y también cuando estaba el Señor Jesús rogando al Padre en el aprieto y angus- tia que recibía de sus enemigos, según lo dice San Juan, le vino una voz del cielo, interior, confortándole según la humanidad, cuyo sonido oyeron de fuera los judíos, tan grave y vehemente, que unos decían que se había hecho algún trueno, y otros de- cían que le había hablado un ángel del cielo (4); y era que 1 l 53.

2 Le hinche, decía la copia, que el Santo enmienda. Le hinche, leen G, V, Vd. y Br.

3 11,2.

4 XII. 28.

CANCIONES XIII Y XTV 69 por aquella voz que se oía de fuera, se denotaba y daba a en- tender la fortaleza y poder que según la humanidad a Cristo se le daba de dentro. Y no por eso se ha de entender que deja el alma de recibir el sonido de la voz espiritual en el espíritu, Donde es de notar, que la voz espiritual es el efecto que ella hace en el alma, así como la corporal imprime su sonido en el oído, y la inteligencia en el espíritu. Lo cual quiso dar a entender David cuando dijo: Ecce dabit voci suae vocem virtutis (1). Que quiere decir: Mirad que Dios (2) dará a su voz, voz de virtud, la cual virtud es la voz interior; porque decir David dará a su voz voz de virtud, es decir, a la voz exterior que se siente de fuera, dará voz de virtud que se sienta de dentro. De donde es de saber que Dios es voz infinita, y comunicándose él al alma en la manera dicha, hácela efecto de inmensa voz (3).

11. Esta voz oyó San Juan en el Apocalipsis, y dice que la voz que oyó del cielo: Erat tanquam vocem aquarum mul- tarutn, et tanquam vocem tonitrui magni (4). Quiere decir: Que era la voz que oyó como voz de muchas aguas, y como voz de un grande trueno. Y porque no se entienda que esta voz, por ser tan grande, era penosa y áspera, añade luego diciendo, que¡ esta misma voz era tan suave, que erat sicut citharedorum citha- rizantium in citharis suis. Que quiere decir: Era como de mu- chos tañedores que citarizaban en sus cítaras. Y Ezequiel dice, que este sonido como de muchas aguas era quasi sonum sublimis Dei (5), es a saber: Como sonido del Altísimo Dios. Esto es, que altísima y suavísimamente en él se comunicaba. Esta voz es infinita, porque, como decíamos, es el mismo Dios que se comunica, haciendo voz en el alma; mas cíñese a cada alma, dando voz de virtud, según le cuadra limitadamente, y hace gran deleite y grandeza al alma. Que por eso dijo la Esposa en los Cantares: Sonet vox tua in auribus meis, vox enim tua 1 Ps. LXVU 34.

2 G. V, Vd. y Br. suprimen las palabras: Mirad que Dios.

3 Asi corrige el Santo la frase de la copia: hácele efecto la inmensa voz. G. V, Vd. y Br. leen como la copia de Barrameda.

4 Apoc.. XIV. 2.

5 Ezech.. I 24.

70 CANTICO ESPIRITUAL dulcís (1). Que quiere decir: Suene tu voz en mis oídos, por- que es dulce tu voz. Sigúese el verso: El silbo de los aires amorosos.

12. Dos cosas dice el alma en el presente verso, es a saber: aires y silbo. Por los aires amorosos se entienden aquí las virtudes y gracias del Amado, las cuales mediante la dich£ unión del Esposo embisten en el alma y amorosísimamente se comunican y tocan en la sustancia de ella (2). Y al silbo de estos aires llama una subidísima y sabrosísima inteligencia de Dios y de sus virtudes, la cual redunda en el entendimiento del toque que hacen estas virtudes de Dios en la sustancia del alma (3) y éste es el más subido deleite que hay en todo lo demás que gus- ta el alma aquí (4).

13. Y para que mejor se entienda lo dicho, es de notar que así como en el aire se sienten dos cosas, que son toque y sil- bo o sonido, así en esta comunicación del Esposo se sienten otras dos cosas, que son sentimiento de deleite e inteligen- cia. Y así como el toque del aire se gusta con el sentido del tacto y el silbo del mismo aire con el oído, asi también el toque de las virtudes del Amado se sienten y gozan en el tacto de esta alma, que es en la sustancia de ella (5); y la inteligencia de las tales virtudes de Dios se sienten en el oído del alma, que es en el entendimiento. Y es también de saber, que entonces se dice venir el aire amoroso, cuando sabrosamente hiere, satisfa- ciendo el apetito del que deseaba el tal refrigerio, porque en- tonces se regala y recrea el sentido del tacto, y con este regalo del tacto siente el oído grande deleite en el sonido y silbo del aire, mucho más que el tacto en el toque del aire; porque el sentido del oído es más espiritual, o, por mejor decir, allégase 1 Cant. II, 14.

2 Md. añade: mediante la noticia amorosa.

3 En la subida del alma, había trasladado malamente el copista. El Santo en- mienda el yerro. También Bz. lee subida. Md. añade: por medio de sus potencias.

4 Aquí. Adición del Santo, que sólo copian G, V. Vd. y Br.

5 Md. añade: mediante la voluntad.

CANCIONES XIII Y XIV 71 más a lo espiritual que el tacto, y así el deleite que causa es más espiritual que el que causa el tacto.

14. Ni más ni menos, porque este toque de Dios satisface grandemente y regala la substancia del alma, cumpliendo sua- vemente su apetito, que era de verse en la tal unión, llama a la dicha unión o toque, aires amorosos; porque, como habernos dicho, amorosa y dulcemente se le comunican las virtudes del Amado en él, de lo cual se deriva en el entendimiento el silbo de la inteligencia. Y llámale silbo, porque así como el silbo del aire causado se entra agudamente en el vasillo del oído, asi esta sutilísima y delicada inteligencia se entra con admirable sabor y deleite en lo íntimo de la sustancia del alma, que es muy mayor deleite que todos los demás. La causa es, porque se le da sustancia entendida y desnuda (1) de accidentes y fantasmas, porque se da al entendimiento (2) que llaman los filósofos pasivo o po- sible, porque pasivamente, sin él hacer nada de su parte, la recibe; lo cual es el principal deleite del alma, porque es en el entendimiento, en que consiste la fruición, como dicen los teólogos, que es ver a Dios (3). Que por significar este silbo la dicha inteligencia sustancial, piensan algunos teólogos que vió nuestro Padre Elias a Dios en aquel silbo de aire delgado que sintió en el monte a la boca de su cueva. Allí le llama la Escritura silbo de aire delgado, porque de la sutil y delicada comunicación del espíritu le nacía la inteligencia en el entendi- miento; y aquí le llama el alma silbo de aires amorosos, por- que de la amorosa comunicación de las virtudes de su Amado le redunda en el entendimiento, y por eso le llama silbo de los aires amorosos.

1 G, V, Vd. y Br. suprimen una linea, asi: en lo íntimo de la sustancia, entendida y desnada...2 Trasladó la copia: "y desnuda de accidentes y fantasmas que da al entendi- miento." La corrección es del Santo. En los manuscritos hay pequeñas variantes en la lectura de estas frases.

3 Md. modifica: "La causa es porque se le da sustancia entendida y desnuda de otros accidentes y fantasmas, la cual se comunica al entendimiento que llaman los filósofos pasivo o posible, porque pasivamente, sin él hacer a su modo natural nada de su parte, la recibe, lo cual es el principal acto del alma: porque es en el entendi- miento, en que consiste, como dicen los teólogos, la visión de Dios." La principal 72 CANTICO ESPIRITUAL 15. Este divino silbo, que entra por el oído del alma, no solamente es sustancia, como he dicho, entendida, sino también descubrimiento de verdades de la divinidad y revelación de se- cretos suyos ocultos; porque ordinariamente todas las veces que en la Escritura Divina se halla alguna comunicación de Dios, que se dice entrar por el oído, se halla ser manifestación de estas verdades desnudas en el entendimiento, o revelación de secretos de Dios, los cuales son revelaciones o visiones pura- mente espirituales, que solamente se dan al alma, sin servicio y ayuda de los sentidos, y así es muy alto y cierto esto que se dice comunicar Dios por el oído. Que por eso para dar a entender San Pablo la alteza de su revelación, no dijo: Vidit arcana verba, ni menos, gustavit arcana verba, sino audivit ar- cana verba, quae non licei homini loqui (1). Y es como si di- jera: Oí palabras secretas que al hombre no es lícito hablar. En lo cual se piensa, que vió a Dios también como nuestro Padre Elias en el silbo; porque así como la fe, como también dice San Pablo, es por el oído corporal, así también lo que nos dice la fe, que es la sustancia entendida, es por el oído es- piritual. Lo cual dió bien a entender el Profeta Job, hablando con Dios, cuando se le reveló, diciendo: Auditu auris audivi te (2), nunc aautem oculus meus videt te (3). Quiere decir: Con el oído de la oreja te oí, y ahora te ve mi ojo. En lo cual se da claro a entender que el oírlo con el oído del alma es verlo con el ojo del entendimiento pasivo que dijimos, que por eso no dice: oíte (4) con el oído de mis orejas, sino de mi oreja; ni te vi con mis ojos, sino con mi ojo, que es el enten- dimiento; luego (5) este oir del alma, es ver con el entendimiento.

16. Y no se ha de entender que esto que el alma entiende, porque sea sustancia desnuda, como habernos dicho, sea la per- modificación de Md. sobre lo que dicen los códices es: sin él hacer a su modo natural nada de su parte.

1 2. ad Cor., XII. 4.

2 Audivit, escribió el copista. El Santo enmienda el texto como lo dejamos im- preso.

3 Job., XLII. 5.

4 Br.: Yo te oí.

5 Lch.: que esro que el alma entiende luego es...CANCIONES XIII Y XIV 73 fecta y clara fruición (1) como en el cielo; porque aunque es desnuda de accidentes, no es por eso clara sino oscura, por- que es contemplación, la cual es en esta vida, como dice San Dionisio, rayo de tiniebla; y así podemos decir que es un rayo e imagen de fruición, por cuanto es en el entendimiento, en que consiste laa fruición (2). Esta sustancia entendida, que aquí llama el alma silbo, es los ojos deseados, que descu- briéndoselos el Amado, dijo porque no los podía sufrir el sen- tido: Apártalos, Amado.

17. Y porque me parece viene muy a propósito en este lugar una autoridad de Job, que confirma mucha parte de lo que he dicho en este arrobamiento y desposorio, referirela aquí (aunque nos detengamos un poco más), y declararé las partes de ella que son a nuestro propósito. Y primero la pondré toda en latín, y luego toda en romance, y después declararé brevemente lo que de ella conviniere a nuestro propósito; y aca- bado esto, proseguiré la declaración de los versos de la otra canción. Dice, pues, Elifaz Temanites en Job de esta manera: Porro ad me dictum est verbum absconditum, et quasi furüve suscepit auris mea venas susurri eius. In horror e visionis noc- tarnae, guando solet sopor oceupare nomines, pavor tenuit me, et tremor, et omnia ossa mea perterrita sunt: et cum spiritus, me praesente, transiret, ¿nhorruerunt pili carnis meae: stetit quí- dam, cu/us non agnoscebam vultum, ¿mago coram oculis meis, et vocem quasi aurae tenis audivi (3). Y en romance quiere decir: De verdad a mi se me dijo una palabra escondida, y como a hur- tadillas recibió mi oreja las venas de su susurro. En el horror de la visión (4) nocturna, cuando el sueño suele ocupar a los hombres, ocupóme el pavor y el temblor, y todos mis huesos se alborotaron; y como el espíritu pasase en mi presencia, enco- giéronseme las pieles (5) de mi carne, púsose delante uno cuyo 1 Md.: visión.

2 Md.: en que consiste la dicha visión.

3 Job., IV, 12.

4 Visitación, dice por error la edición de Bruselas y Vd.

5 Md.: los pelos. Todos los manuscritos y Br. trasladan pieles.

74 CANTICO ESPIRITUAL rostro no conocía, era imagen delante de mis ojos, y oí una voz de aire delgado. En la cual autoridad se contiene casi todo lo que habernos dicho aquí hasta este punto de este rapto desde la canción xn, que dice: Apártalos, Amado. Porque en lo que aquí dice Elifaz Temanites que se le dijo una palabra escondida, se significa aquello escondido que se le dio a la alma, cuya grandeza no pudiendo sufrir, dijo: Apártalos, Amado.