SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

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Al adobado vino.

6. Este adobado vino es otra merced muy mayor que Dios algunas veces hace a las almas aprovechadas, en que las embriaga en el Espíritu Santo con un vino de amor suave, sabroso y esforzoso, por lo cual le llama vino adobado; porque así como el vino adobado está cocido con muchas y diversas especias olorosas y esforzosas, así este amor, que es el que Dios da a los ya perfectos, está ya cocido y asentado en sus almas, y adobado con las virtudes que ya el alma tiene ganadas; el cual con estas preciosas especies adobado, tal esfuerzo y abundan- cia de suave embriaguez pone en el alma en las visitas que Dios la hace, que con grande eficacia y fuerza la hace enviar a Dios aquellas emisiones o enviamientos (2) de alabar, amar y re- 1 Cant., V, 1— Lch.: a su tacto.

2 Br.: enbaimientoa (envahimientos). G: embriagamientos.

88 CANTICO ESPIRITUAL verenciar, etc., que aquí decimos, g esto con admirables deseos de hacer y padecer por él.

7. Y es de saber, que esta merced de la suave embriaguez no pasa tan presto como la centella, porque es más de asiento; porque la centella toca y pasa, mas dura algo su efecto y algu- nas veces harto; mas el vino adobado suele durar ello y su electo harto tiempo, lo cual es, como digo, suave amor en el alma, y algunas veces un día, o dos días; otras, hartos días, aunque no siempre en un grado de intensión, porque afloja y crece, sin estar en mano del alma; porque algunas veces, sin hacer nada de su parte, siente el alma en la íntima sustancia irse sua- vemente embriagando su espíritu e inflamando de este divino vino, según aquello que dice David, diciendo: Concaluit cor meum intra me, et in meditatione mea exardescet ignis. Que quiere decir: Mi corazón se calentó dentro de mí, y en mi me- ditación se encenderá fuego (1). Las emisiones de esta embria- guez de amor duran todo el tiempo que ella dura algunas ve- ces; porque otras, aunque la hay en el alma, es sin las dichas emisiones, y son más y menos intensas, cuando las hay, cuanto es más y menos intensa la embriaguez; mas las emisiones o efec- tos de la centella, ordinariamente durán más que ella, antes ella los deja en el alma, y son más encendidos que los de la embriaguez, porque a veces esta divina centella deja al alma abrasándose y quemándose en amor.

8. Y porque habernos hablado de vino cocido, será bueno aquí notar brevemente la diferencia que hay del vino cocido, que llaman añejo, y entre el vino nuevo (2), que será la misma que hay entre los viejos y nuevos amadores, y servirá para un poco de doctrina para los espirituales. El vino nuevo no tiene digerida la hez ni asentada, y así hierve por de fuera, y no se puede saber la bondad y valor de él hasta que haya bien di- gerido la hez y furia de ella, porque hasta entonces está en mu- cha contingencia de malear; tiene el sabor grueso y áspero, y 1 Ps. XXXVIII, 4.

2 Md.: la diferencia que hay entre el vino cocido, que llaman añejo, y vino nuevo.

CANCION XVI 89 beber mucho de ello, estraga al sujeto; tiene la fuerza muy en la hez. El vino añejo tiene ya digerida la hez y asentada, y así ya no tiene aquellos hervores de nuevo por de fuera; échase ya de ver la bondad del vino, y está ya muy seguro de malear, porque se le acabaron ya aquellos fervores y furias de la hez que le podían estragar, y asi, el vino bien cocido por maravilla malea y se pierde; tiene el sabor suave, y la fuerza en la sus- tancia del vino, no ya en el gusto, y así la bebida de él hacei buena disposición y da fuerza al sujeto.

9. Los nuevos amadores son comparados al vino nuevo: éstos son los que comienzan a servir a Dios, porque traen los fervores del vino del amor muy por de fuera en el sentido, por- que aún no han digerido la hez del sentido flaco e imperfecto, y tienen la fuerza del amor en el sabor de él; porque a és- tos ordinariamente les da la fuerza para obrar el sabor sensitivo, y por él se mueven, así no hay que fiar de este amor hasta que se acaben aquellos fervores y gustos gruesos de sentido. Porque así como estos hervores y calor de sentido lo pueden inclinar a bueno y perfecto amor y servirle de buen medio para él digi- riéndose bien la hez de su imperfección, así también es muy 'fá- cil en estos principios y novedad de gustos faltar el vino del amor y perderse cuando falta el hervor y sabor de nuevo. Y estos nuevos amadores siempre traen ansias y fatigas de amor sensitivas, a los cuales conviene templar la bebida, porque si obran mucho según la furia del vino, estragarse ha el natural. Estas ansias y fatigas de amor es el sabor del vino nuevo, que decíamos ser áspero y grueso, y no aún suavizado (1) en la acabada cocción, cuando se acaban esas ansias de amor, como luego diremos.

10. Esta misma comparación pone el Sabio en el Ecle- siástico, diciendo: Vinum novum amicus novus: veterascet, et cum suavite bibes illud (2). Quiere decir: El amigo nuevo es como el vino nuevo; añejarse ha y beberáslo con suavidad. Por 1 Y no suavizado aún. se leía en la copia, que el Santo enmendó. Ni códices ni ediciones siguen la lectura del Santo.

2 Eccli., IX, 15.

90 CANTICO ESPIRITU "L tanto, los viejos amadores, que son ya los ejercitados y pro- bados en el servicio del Esposo, son como el vino añejo ya co- cida la hez, que no tiene aquellos hervores (1) sensitivos, ni aque»- lias furias y fuegos hervorosos (2) de fuera, sino gustan la suavidad del vino en sustancia, ya cocido y asentado allá dentro en el alma; no ya en aquel sabor de sentido como los nuevos, sino con sustancia y sabor de espíritu y verdad de obra. Y no caerán (3) en esos sabores ni hervores sensitivos, ni los quie- ren gustar; porque quien tiene el asiento del gusto en el sen- tido, también muchas veces de necesidad (4) ha de tener penas y disgustos en el sentido. Y porque estos amantes viejos no tienen la suavidad radicalmente en el sentido, no traen ya ansias y pe- nas de amor en el sentido y alma; y así estos amigos viejos por maravilla faltan a Dios, porque están ya sobre lo que los había de hacer faltar, que es sobre el sentido inferior, y tienen el vino de amor, no sólo ya cocido y purgado de hez, mas aun adobado con las especias que decíamos de virtudes perfectas, que no le dejan malear como el nuevo. Por eso dice el Eclesiástico: Amicum an- tiquum ne deseras, novus enim non erit simáis Mi (5). Quiere decir: No dejes al amigo viejo, porque el nuevo no será seme- jante a él. En este vino, pues, de amor, ya probado y adobado del alma hace el Amado la divina embriaguez que habernos di- cho; el cual hace enviar a Dios las dulces emisiones. Y así, el sentido de los tres versillos es el siguiente: Al toque de cente- lla con que recuerdas mi alma, y al adobado vino con que amorosamente la embriagas, ella te envía las emisiones, que son los movimientos (6) y actos de amor que en ella causas.

1 Bj.: vapores.

2 Bj.: y fuegos furiosos. Bz. por furias traslada fuerzas.

3 Bz.. Gr.. Lch.. Bu).. 8.654 y Md.: Y no miran.

4 Paitan en la edición de Br., G, V y Vd. las palabras: de necesidad.

5 Eccli.. IX. 14.

CANCION XVII 91 CANCION XVII En la interior bodega De mi Amado bebí, y cuando salía Por toda aquesta vega (1), Ya cosa no sabía (2), Y el ganado perdí que antes seguía.

DECLARACION 1. Cuenta el alma en esta canción la soberana merced que Dios le hizo en recogerla en lo íntimo de su amor, que es la unión o transformación de amor en Dios, y dice dos efectos que de allí sacó, que son olvido y enajenación (3) de todas las cosas del mundo y mortificación de todos sus apetitos y gustos.

En la interior bodega.

2. Para decir algo de esta bodega y declarar lo que aquí quiere dar a entender el alma, era menester que el Espíritu Santo tomase la mano y moviese la pluma. Esta bodega que aquí dice el alma, es el último y más estrecho grado de amor en que el alma puede situarse en esta vida, que por eso la) llama interior bodega, es a saber, la más interior; de donde se sigue que hay otras no tan interiores, que son los grados de amor por do se sube hasta este último. Y podemos decir que estos grados o bodegas de amor son siete, los cuales se vienen a tener todos cuando se tienen los siete dones del Epíritu Santo en perfección, en la manera que es capaz de recibirlos el alma. Y así cuando el alma llega a tener en perfección el espíritu de temor, tiene ya en perfección el espíritu del amor, por cuanto aquel temor, que es el último de los siete dones, es filial (4), y el temor perfecto de hijo sale de amor perfecto de padre; 1 Bj., Gr., Vd. y Br.: Por toda aquella vega.

2 V: Ya nada no sabía.

3 G, V, Vd. y Br.: abnegación, i Bj.: es espiritual.

92 CANTICO ESPIRITUAL Y así, cuando la Escritura Divina quiere llamar a uno perfecto en caridad, le llama temeroso de Dios. De donde profetizando Isaías la perfección de Cristo, dijo: Replevit cum spiriius ti- moris Domini (1). Que quiere decir: Henchirle lia el espíritu del temor del Señor. Y también San Lucas al santo Simeón llama timorato, diciendo: Erat vir justus, et tirnoratus, y así de otros muchos (2).

3. Es de saber que muchas almas llegan y entran en las primeras bodegas, cada una según la perfección de amor que tie- ne; mas a ésta última y más interior pocas llegan en esta vida, porque en ella es ya hecha la unión perfecta con Dios que llaman matrimonio espiritual, del cual habla ya el alma en este lugar. Y lo que Dios comunica al alma en esta estrecha junta, totalmente es indecible, y no se puede decir nada (3), así como del mismo Dios no se puede decir algo que sea como él; porque el mismo Dios es el que se le comunica con admi- rable gloria de transformación de ella en él, estando ambos en uno, como si dijésemos ahora, la vidriera con el rayo del sol, o el carbón con el fuego, o la luz de las estrellas con la del sol, no empero tan esencial y acabadamente como en la otra vida. Y así para dar a entender el alma lo que en aquella bodega de unión recibe de Dios, no dice otra cosa, ni entiendo la po- día decir más propia, para decir algo de ello que decir el ver- so siguiente: De mi Amado bebí (4).

4. Porque así como la bebida se difunde y derrama por todos los miembros y venas del cuerpo, así se difunde esta co- municación de Dios sustancialmente en toda el alma, o, por mejor decir, el alma más se transforma en Dios, según la cual transformación bebe (5) el alma de su Dios según la sustancia de 1 Isai.. XI. 3.

2 Luc. II. 25.

3 Md.: casi es indecible g apenas se puede decir algo.

4 Br. copia sólo: De mi Amado.

5 Bebe. Asi en este caso como en los cuatro siguientes en que se repite la misma palabra, Vd. y la edición de Bruselas trasladan Ave. También G traslada aqui vive. pero no en los casos siguientes.

CANCION XVII 93 ella, y según sus potencias espirituales. Porque según el enten- dimiento bebe sabiduría y ciencia; y según la voluntad, bebe amor suavísimo; y según la memoria, bebe recreación y deleite en recordación y sentimiento de gloria. Cuanto a lo primero, que el alma recibe y bebe deleite sustancialmente, dícelo ella en los cánticos en esta manera: Anima mea Liquefacta est, ut spon- sus locutus est (1). Esto es: Mi alma se regaló luego que habló el Esposo. El hablar del Esposo es aquí comunicarse él al alma (2). Y que el entendimiento beba sabiduría, en el mismo libro lo dice la Esposa, a donde deseando ella llegar a este beso de unión y pidiéndolo al Esposo, dijo: Ibi me docebis, et dabo tibi poculum ex vino condito (3). Esto es: Allí me enseñarás, es a saber, sabiduría y ciencia en amor, y yo te daré a ti una bebida de vino adobada (4), conviene a saber, mi amor adobado con el tuyo, esto es, transformado en el tuyo.

5. Cuanto a lo tercero, que es que la voluntad beba allí amor (5), dícelo también la Esposa en el dicho libro de los Cantares, diciendo: Introduxit me Rex in cellam vinariam, or- dinavit in me charitatem (6). Quiere decir: Metióme dentro de la bodega secreta y ordenó en mí caridad, que es tanto como decir: dióme a beber amor metida dentro en su amor, o más claramente, hablando con propiedad: ordenó en mí su caridad, acomodando y apropriando a mí su misma caridad; lo cual es beber el alma (7) de su Amado su mismo amor, infundién- dosele su Amado.

6. Donde es de saber, acerca lo que algunos dicen que no puede amar la voluntad, sino lo que primero entiende el en- tendimiento, hase de entender naturalmente; porque por vía na- tural es imposible amar si no se entiende primero lo que se ama; 1 Can., V, 6.

2 Trasladó la copia: comunicarse el alma. El Santo corrige la frase según la de- jamos en el texto. Los códices, en general, trasladan: comunicarse al alma. Bj. y Vd. leen como el Santo.

3 Can., VIII, 2.

4 Así leen también V, Vd., 8.654 y Md. Los demás: adobado.

5 Br.: que es que la voluntad vivo (sic) allí amor. Vd.: viva de amor.

6 II, 4.

7 G, V, Vd. y Br.: beber el hombre.

94 CAwTICC ESPIRITUAL mas por vía sobrenatural bien puede Dios infundir amor y au- mentarle, sin infundir ni aumentar distinta inteligencia, como en la autoridad dicha se da a entender, y esto experimentado está de muchos espirituales, los cuales muchas veces se ven arder en amor de Dios, sin tener más distinta inteligencia que anies; porque (1) pueden entender poco y amar mucho, y pueden en- tender mucho y amar poco; antes ordinariamente aquellos espi- rituales que no tienen muy aventajado entendimiento acerca de Dios, suelen aventajarse en la voluntad, y bástales la fe infusa por ciencia de entendimiento, mediante la cual les infunde Dios caridad y se la aumenta y el acto de ella, que es amar más, aun- que no se le aumente la noticia, como hemos dicho; y así puede la voluntad beber amor sin que el entendimiento beba de nuevo inteligencia, aunque en el caso que vamos hablando en que dice el alma que bebió (2) de su Amado, por cuanto es unión (3) en la interior bodega, la cual es según las tres poten- cias del alma, como habernos dicho, todas ellas beben junta- mente.

7. Y cuanto a lo cuarto, que según la memoria beba allí el alma de su Amado, está claro que está ilustrada con la luz del entendimiento en recordación de los bienes que está po- seyendo y gozando en la unión de su Amado.

8. Esta divina bebida tanto endiosa y levanta al alma, y la embebe en Dios, que Cuando salía.

y. Es a saber, que acabada esta merced de pasar, porque aunque está el alma siempre en este alto estado de matrimonio después que Dios le ha puesto en él, no empero siempre en ac- tual unión según las dichas potencias, aunque según la sustancia del alma sí. Pero en esta unión sustancial del alma muy fre- cuentemente (4) se unen también las potencias y beben en esta 1 Porque. Adición del Santo. Como el Santo leen G. V, Vd. y Br.

2 íiio. trasladó el copista, y el Santo le puso la primera silaba. J G. V, Vd. y Br.: por cuanto es amado.

■i Md. modifica: "aunque según la sustancia del alma si, por una aventajadísima gracia; pero en esta unión sustancial y gratuita del alma, muy frecuentemente..."

CANCION XVII 95 bodega, el entendimiento entendiendo, la voluntad amando, etc. Pues cuando ahora dice el alma cuando salía, no se entiende que de la unión esencial o sustancial que tiene el alma ya, que es el estado dicho, sino de la unión (1) de las potencias, la cual no es continua en esta vida, ni lo puede ser. Pues de ésta cuando salía Por toda aquesta vega.

10. Esto es, por toda aquesta anchura del mundo, Ya cosa no sabía.

Ya cosa no sabía.

11. Porque (2) aquella bebida de sabiduría de Dios al- tísima que allí bebió, le hace olvidar todas las cosas del mundo, y le parece al alma que lo que antes sabía, y aun lo que sabe todo el mundo, en comparación de aquel saber, era pura igno- rancia; y aquel endiosamiento con que queda y levantamiento de mente en Dios en que queda como robada, embebida de amor, to- da hecha en Dios, no la deja advertir cosa alguna del mundo, y así puede bien decir: Ya cosa no sabía. Porque no sólo de todo, mas aun de sí queda ajenada (3) y aniquilada, como resuel- ta en amor, que consiste en pasar de sí al Amado. Este no saber da a entender en los Cantares la Esposa, donde después de ha- ber dicho la unión y junta de ella y su Amado, dice esta pa- labra: Nescivi: No supe, o ignoré (4). Esta tal alma poco se entremeterá en cosas ajenas, porque aun de las suyas no se acuerda; y esta propiedad tiene el espíritu de Dios en el alma donde mora, que luego la inclina a no saber, y hace ignorar to- das las cosas ajenas, aquéllas mayormente que no son para su aprovechamiento, porque el espíritu de Dios en el alma (5) es recogido, y no sale a cosas ajenas, y así se queda el alma en un no saber cosa.

1 Md.: de la unión actual.

2 Porque. La segunda sílaba es del Santo y como él leen Br., Md., Lch., G, 8.654 y Vd.

3 Gr., 8.654, Bz., G, V, Vd., Md. y Br.: enajenada. Bj.: ajena. Como Barrame- da lee únicamente Lch.

4 VI, 11. — Lch., Gr., 8.654 y Md. añaden: que quiere decir: no supe...5 En el alma. Adición marginal del Santo, con llamada al lugar dónde han de ponerse estas palabras. Ni códices ni ediciones recogen la adición del Santo.

96 CANTICO ESPIRITUAL 12. Y no se ha de entender que pierde allí el alma los hábitos de ciencia (aunque ya éstos no reinan, porque en esta unión se juntan ellos con la sabiduría superior, y ella es la que obra; así como juntándose una luz pequeña con otra grande, la grande es la que priva y luce. Y así ya cosa de aquellos há- bitos no sabía; y así entiendo que será en el cielo de la ciencia adquisita, que [no?] les hará a los justos mucho al caso, sa- biendo ellos más que eso en la sabiduría divina) (1), y total- mente las noticias de las cosas que antes sabía, aunque queda en aquel no saber; sino que pierde el acto y memoria de las cosas en aquel absorbimiento de amor, y esto por dos cosas: la una, porque como actualmente queda absorta y embebida (2) en aquella bebida de amor, no puede estar actualmente en otra cosa; la segunda, porque aquella transformación en Dios de tal manera la conforma con su sencillez y pureza, que la deja limpia y pura y vacía de todas formas y figuras que antes tenia, porque el acto siempre tiene consigo estas formas (3); así como hace el sol en la vidriera, que infundiéndose en ella, la hace clara y se pierden de vista todas las máculas y peli- llos que antes en ella parecían. Pero vuelto a quitar el sol, apartándose bien de ella, luego vuelven a parecer en ella las nieblas y máculas que antes; mas el alma, como le queda y dura el efecto de aquel acto de amor, dura (4) también el no saber ya por aquellos hábitos naturales, sino por los actos de ciencia; aunque a natur...del hábito superior infuso proceden cuanto a los ejercicios, quedando resuelto en aquella transformación en la cual como la inflamó (5) y mudó en amor, aniquilóla y des- 1 Las palabras del paréntesis hacen una marginal del Santo. Faltan letras a al- gunas palabras, que se llevó la cuchilla al recortar las márgenes del Códice. Véase la edición que de este Códice publicamos en 1928. t. I. pág. 225.

2 Enbeuecida. decia la copia. El Santo corrigió la palabra. Embebida trasladan también los códices y las ediciones.

3 Las palabras porque el acto siempre tiene consigo estas formas, hacen una adición interlineal del Santo. Ni códices ni ediciones la copian.

4 De aquel acto de amor, algún tanto dura..., decia la copia. El Santo suprimió las palabras algún tanto, que las traen manuscritos y ediciones.

5 El Santo, borrando las palabras de la copia quanto dura el effecto y dejo de aquel acto, pone en su lugar estas otras: ya por aquellos hábitos naturales sino por los actos de [scienjci'a aun(que) a natur...de el hab[\to] superior [\a)fuso profce)- CANCION XVII 97 CANCION XVII 97 hízola en todo lo que no era amor, y dejóla no sabiendo otra cosa sino amor, según aquello que dijimos arriba de David, que dice: Quia inflammatum est cor meam, et renes mei commutaü snnt et ego ad nihilum redactas sum, et nescivi (1). Que quiere decir: Porque fué inflamado mi corazón, también mis renes juntamen- te se mudaron, y yo fui resuelto en nada y no supe. Porque muT darse las renes por causa de esta inflamación del corazón, es mudarse el alma con todos sus apetitos en Dios en una nueva ma- nera de todo lo viejo, de que antes usaba, deshecha; por lo cual dice que fué resuelto en nada, y que no supo, que son los dos efectos que decíamos que (2) causaba la bebida de esta bodega de Dios; porque no sólo se aniquila todo su saber pri- mero, pareciéndole nonada cerca de aquel sumo saber, mas tami- bién toda su vida vieja e imperfecciones se aniquilan y renueva el hombre viejo; por lo cual se sigue este segundo efecto, que de ahí redunda, el cual se contiene en el verso siguiente: Y el ganado perdí que antes seguía.

13. Es de saber, que hasta que el alma llegue a este estado de perfección de que vamos hablando, aunque más espiritual sea, siempre le queda algún ganadillo de apetitos y gustillos y otras imperfecciones suyas, ahora naturales, ahora espiritua- les tras de que se anda, procurando apacentarlos, en seguirlos y cumplirlos; porque acerca del entendimiento suelen quedarles algunas imperfecciones de apetitos de saber cosas; acerca de la voluntad, se dejan llevar de algunos gustillos y apetitos propios, ahora en lo temporal como en poseer algunas cosillas y asirse más a unas que a otras, y algunas presunciones, estimaciones y puntillos en que miran y otras cosillas, que todavía huelen (3) den qua[anto] [a] los exerc[icios] quedando resuelto en aquella transformación en la qual como la inflamó." Códices y ediciones siguen a la copia de Barrameda antes de la corrección sanjuanista en esta forma: "dura también el no saber, según habernos dicho, cuánto dura el efecto y dejo de aquel acto, el cual como la inflamó."

1 Ps. LXXII. 21.

2 Que. Adición del Santo.

3 G trae así estas lineas: "en lo temporal, como en lo espiritual, como en poseer algunas cosillas que todavia huelen..."

98 CANTICO ESPIRITUAL y saben a mundo; ahora acerca de lo natural, como en comida, bebida, gustar de esto más que de aquello, y escoger y querer lo mejor; ahora también acerca de lo espiritual, como querer gustos de Dios y otras impertinencias, que nunca se acabarían de decir, que suelen tener los espirituales aún no perfectos. Y acerca de la memoria, muchas variedades y cuidados y ad- vertencias impertinentes que los llevan el alma tras de sí.

14. Tienen también acerca de las cuatro pasiones del alma, a veces, muchas esperanzas (1), gozos, dolores y temores inútiles, tras de que se les va el ánima; y de este ganado ya dicho, unos tienen más y otros menos, tras de que se andan todavía siguién- dolo, hasta que entrándose a beber en esta interior bodega lo pierdan todo, quedando, como habernos dicho, hechos todos en amor, en la cual más fácilmente se consumen estos ganados de imperfecciones del alma que el orín y moho de los metales en el fuego, y así se siente ya libre el alma de todas aquellas niñerías de gustillos y disgustillos e impertinencias tras que se andaba, de manera que pueda bien decir: El ganado perdí que antes seguía.

CANCION XVIII Allí me dio su pecho, Allí me enseñó ciencia muy sabrosa (2), Y yo le di de hecho A mí, sin dejar cosa; Allí le prometí de ser su esposa.

DECLARACION 1. En esta canción cuenta la Esposa la entrega que hubo de ambas partes en este espiritual desposorio, conviene saber, de ella y de Dios, diciendo que en aquella interior bodega de amor se juntaron en comunicación él a ella, dándole el pecho ya libremente de su amor, en que la enseñó sabiduría y secretos, y 2 Sabiosa, se lee en la edición de Bruselas.

CANCION XVII!

99 ella a él, entregándosele ya toda de hecho (1), sin ya reservar nada para sí ni para otro, afirmándose ya de ser suya para siempre. Sigúese el verso.

Allí me dio su pecho.

2. Dar el pecho uno a otro es darle su amor y amistad y descubrirle sus secretos como a amigo. Y así, decir el alma que le dio allí su pecho, es decir que allí le comunicó su amor y sus secretos, lo cual hace Dios con el alma en este estído. Y más adelante lo que también dice en este verso siguiente (2): Allí me enseñó ciencia muy sabrosa.

3. La ciencia sabrosa que dice aquí que la enseñó, es la teología mística, que es ciencia secreta (3) de Dios, que llaman los espirituales contemplación, la cual es muy sabrosa, porque es ciencia por amor, el cual es el maestro de ella y el que todo lo hace sabroso. Y por cuanto Dios le comunica esta ciencia e inteligencia en el amor con que se comunica al alma, esle sabrosa para el entendimiento, pues es ciencia que pertenece a él; y esle también sabrosa a la voluntad, pues es en amor, el cual pertenece a la voluntad. Y dice luego: Y yo le di de hecho R mí, sin dejar cosa.

4. En aquella bebida de Dios suave, en que, como habe- rnos dicho, se embebe el alma en Dios, muy voluntariamente y con grande suavidad (4) se entrega el alma a Dios toda, que riendo ser toda suya y no tener cosa en sí ajena de él para siempre, causando Dios en ella en la dicha unión la pureza y perfección (5) que para esto es menester; que por cuanto él la transforma en sí, hácela toda suya y evacúa en ella todo lo que tenía ajeno de Dios. De aquí es que no solamente según 1 Lch.: toda deshecha.

2 Siguiente. Adición del Santo, que copian también G, V, Vd. y Br.

3 Lch.: escrita.

4 Bj.: humildad.

5 Lch.: causando Dios en ella en la unión la parece hay perfección.

100 CANTICO ESPIRITUAL la voluntad, sino también según la obra quede ella de hecho, sin dejar cosa, toda dada a Dios, así como Dios se ha dado libremente a ella; de manera que quedan pagadas aquellas dos voluntades, entregadas y satisfechas entre sí, de manera que en nada haya de faltar ya la una a la otra, con fe y firmeza de desposorio, que por eso añade ella diciendo: Allí le prometí de ser su Esposa.

5. Porque así como la desposada no pone en otro su amor, ni su cuidado, ni su obra fuera de su Esposo, así el alma en este estado no tiene ya ni afectos de voluntad, ni inteligencias de entendimiento, ni cuidado ni obra alguna que todo no sea inclinado a Dios, junto con sus apetitos; porque está como divina endiosada, de manera que aun hasta los primeros movi- mientos no tiene (1) contra lo que es la voluntad de Dios, en todo lo que ella puede entender. Porque así como una alma imperfecta tiene muy ordinariamente a lo menos primeros movi- mientos según el entendimiento y según la voluntad y memo- ria y apetitos inclinados (2) a mal e imperfección, así el alma de este estado, según el entendimiento y voluntad y memo- ria y apetitos en los primeros movimientos, de ordinario se mueve e inclina a Dios, por la grande ayuda y firmeza que tiene ya en Dios y perfecta conversión al bien. Todo lo cual dió bien a entender David cuando dijo hablando de su alma en este estado: ¿Por ventura no estará mi alma sujeta a Dios? Sí, porque de él tengo yo mi salud, y porque él es mi Dios y mi Salvador; recibidor mío, no tendré más movimiento (3). En lo que dice: recibidor mío, da a entender que por estar su alma